Notas Iniciales:

Lo se, me he tardado años en continuar el fic, por eso lo único que puedo decir es:

Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento!

Y aun puedo seguir...

Disclaimer: Sigo sin obtener los derechos de Shaman King... pero no me voy a rendir!

Sombra:

Capítulo 4: Vivir de Préstamo

"- Y así fue como perdí mi auto!" Anna concluyo con exageración. La pequeña lagartija que rentaba autos no se veía muy convencido.

"Y tu esperas que te rente un auto con la excusa de que tu licencia fue robada con tu auto?" El hombre le pregunto.

Anna trato de retener las ganas de hacer una mueca de disgusto y patearlo en su olorosa oficina. Por el contrario, hizo una falsa sonrisa. "Bueno, contrataría un taxi pero creo que rentar un auto seria mas barato a la larga."

"Estoy seguro..." El hombre la miro de mala manera, a lo cual Anna respondió de igual forma. "Llena esta ficha entonces, Señorita Kosashi y puede tener el auto por la noche."

Anna sonrió y lleno la ficha con su dirección, nombre y edad, etc imaginarios... luego se la devolvió al hombre lagartija.

"Gracias... y no pienses en huir con nuestro auto." El hombre ojeo la ficha. "Sabemos donde vivís."

Le entrego las llaves y señalo un mas o menos brilloso jeep fuera de la oficina. No hay duda de que era robado, hecho de siete diferentes coches, y el trabajo de pintura seguro se iría con la lluvia. Pero por lo menos, con suerte, la llevaría hasta Tokyo en una pieza. A veces los vendedores son tan estúpidos...

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El mundo de Yoh se volvió negro por una fracción de segundo. El repentino cambio del blanco al negro fue desconcertante... pero luego se encontró a si mismo acostado sobre su espalda mirando un techo muy cercano... y una placa a menos de 30 cm de su nariz.

"Yoh Asakura... mil novecientos setenta y nueve a mil novecientos noventa y nueve..." Yoh silbó. "Faa... en verdad estoy muerto..."

Levanto sus brazos y se quejo de dolor. Se sentía como si hubiese hecho durante tres años seguidos ejercicios físicos sin parar... sus músculos lo estaban matando. Sintió con sus manos su alrededor y se dio cuenta que definitivamente estaba dentro de una ataúd aterciopelado por dentro... y estaba comenzando a sentirse algo claustrofóbico...

Poniéndose agitado, Yoh repentinamente empujo contra el techo de su ataúd y, sin esperar que el mismo cediera tan fácilmente, la madera se rompió y tierra comenzó a entrar por el agujero. Maldijo y rápidamente la saco de su vista antes de darse cuenta que el baúl se estaba comenzando a llenar con tierra... y se iba a quedar sin aire en cualquier momento...

Todo se volvió una locura cuando comenzó repetidamente a desgarrar el ataúd y escarbar entre la tierra para salir a la superficie. La tierra estaba entrando en sus ojos, nariz y oídos pero Yoh solo lo ignoraba y seguía escarbando y subiendo sin importar nada, si se rendía se moriría... de nuevo... pero esta vez estaría enterrado vivo y lentamente se sofocaría. Cuantas veces había soñado que esto le pasase a su hermano?

Finalmente sintió la tierra comenzar a desaparecer y levanto su mano hacia arriba como en esas películas de vampiros y zombis. Su mano abrió la tierra de la superficie y termino en aire fresco y rápidamente escarbo para hacer el agujero mas grande y así pasase todo su cuerpo.

Por fin pudo sacar mitad de su cuerpo fuera y se acostó, respirando agitadamente por lo que pareció una eternidad...

Volteándose pudo ver que su tumba estaba bien metida en la tierra... como si hubiese sido enterrada hace bastante ya... pero que no había estado vivo esa mañana? Cuanto tiempo había pasado acá?

A pesar de sus adoloridos músculos, salió por completo de su tumba y miro su lapida por primera vez. Decía lo mismo que todas las lapidas comunes... salvo por que alguien había tomado un marcador de tinta indeleble y escrito sobre la misma cosas como 'cobarde' o 'asesino'. No algo que el había imaginado encontrar en su tumba.

Yoh trato de pararse pero fallo miserablemente, sus piernas no pudieron soportar su peso tan rápido. Fue en ese momento que decidió mirar como se veía, e hizo una mueca. El juez no estaba bromeando cuando le dijo sobre el traje ejecutivo. Que idiota había salido con este conjuntito? Yoh estaba seguro de que eso jamás estuvo dentro de su armario, eso mas que obvio.

Trato de pararse nuevamente y se sintió todo un ganador cuando sus piernas si lo sostuvieron. Se saco el saco y desalojó su corbata también. Si iba a volver de la muerte lo haría cómodamente, no con estilo...

Donde estaba? Estaba en el mismo cementerio de su madre? Estaba en Tokyo? Cuanto tiempo había estado en el mas allá?

Tantas preguntas aparecieron de una en su mente y frunció el ceño cuando sintió que una jaqueca se avecinaba, por lo que comenzó a caminar en una prometedora dirección. Con suerte, recibiría algunas respuestas eventualmente.

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Anna pasaba las estaciones de la radio sin prestar mucha atención, tratando de encontrar alguna que le gustara. La verdad es que solo estaba quisquillosa en elegir porque estaba nerviosa. No podía estar calmada con lo que estaba haciendo. Estaba a tan solo cinco minutos de su casa... a cinco minutos de ver los rostros de sus familiares... a cinco minutos de romperse mentalmente como una pila de nervios.

Sus movedizas manos accidentalmente rozaron el vaso de Coca-Cola que había agarrado en una estación de servicio una hora atrás y derramo liquido pegajoso sobre su vestido. FRÍO liquido pegajoso.

Anna grito para empezar y se movió en su asiento para ni ensuciarse mas, sacando su vista de la carretera por un segundo para poner el vaso derecho y evitar que el liquido tocase su ropa interior. Demasiado tarde para eso...

Levanto la vista momentariamente, solo para ver un flash de color marrón reflejado en las luces delanteras antes de que el auto impactara contra algo con un sonido seco.

Anna grito mientras apretaba los frenos y llegaba a un alto. "Oh por Dios... oh por Dios..."

Se enderezo y abrió la puerta del coche para observar. Había algo tirado en la carretera... y Anna le estaba rezando a cualquier Dios porque ese algo sea un perro... no creía poder soportar el stress de haber matado a una persona...

"O-oye!" Anna se bajo del auto y cuidadosamente camino hacia... lo que sea que estuviese tirado en la ruta tras ella. A medida que se acercaba descubrió que, como era de esperarse con su suerte, era una persona... y no parecía estar moviéndose...

"Oh no... mate a una persona!" Anna comenzó a ponerse nerviosa y lucho contra el deseo de regresar al auto y darse a la fuga. No... tenia que fijarse si había algo que pudiera hacer para ayudar - LUEGO darse a la fuga y llorar.

Se acerco de nuevo y se inclino hacia el cuerpo. "Um... h-hola?"

Su hola fue respondido por un quejido mientras el hombre se ponía boca arriba. Anna reprimió el grito que tenia en la garganta antes de abalanzarse contra el señor. "Oh Dios... esta bien?! Lo siento TANTO! No era mi intención atropellarlo! Por favor no me demande - no tengo seguro y tampoco tengo licencia de conducir y..."

Siguió hablando mientras notaba la cara del hombre con las luces traseras del auto. En realidad había atropellado a un hombre bastante joven... no mucho mas viejo que ella... y se veía raramente familiar...

Yoh podía sentir las manos de alguien sobre su pecho y escuchar a alguien hablar sin sentido cerca de el... pero aun estaba recuperándose de lo que había pasado. Había sido atropellado por un coche? Bueno... le iba dar al conductor un poco de su propia medicina!

Abrió sus ojos ya vistiendo en su rostro un ceño fruncido y abrió su boca para insultar al conductor... pero de repente se dio cuenta a quien estaba mirando. No había cambiado en nada... y solo podía ser ella con esa luz blanca brillando sobre ella. "Tamao...?"

La cabeza de Anna se alzo y dio unos pasos hacia atrás, alejándose del extraño. Como es que sabia el nombre de su hermana? No había escuchado a nadie decir ese nombre en años - a parte de ella y Pilika, claro esta. "Quien eres tu?"

Yoh se sentó rápidamente y se quejo por el dolor que su cabeza le estaba provocando. La volvió a mirar. "Tamao... soy yo... Y..." Su visión estaba comenzando a aclararse y cuando miro mas fijamente se dio cuenta que solo estaba viendo a una chica asustada que se parecía a Tamao, pero nada mas que eso. La luz había sido del auto... no era un ángel después de todo.

"No importa..." Yoh murmuro y comenzó a levantarse.

Anna estaba sorprendida que estuviera aun respirando después de un impacto como ese... aun mas levantarse sin ningún hueso roto. Se paro con el, la preocupación cubriendo sus gestos. "Seguro que esta bien? No esta lastimado?"

"Estoy bien... debería ir yéndome..." Se saco las preocupadas manos de ella de encima y se dio vuelta para seguir su camino.

"No espera - como es que sabes el nombre de mi hermana? Quien eres?" Anna pregunto antes de que pudiese irse.

Yoh se quedo inmóvil. Tamao solo tenia una hermana y esa era Anna... miro a la chica con una nueva luz, tratando de visualizar a una chica de catorce en su lugar. Era extraño... esta chica era mas alta... con buenas curvas y su pecho MUCHO mas grande que el de Anna... pero el rostro era casi el mismo... pero sus ojos.

"Anna...?" Frunció el ceño, sin creer que la chica que lo había atropellado era en realidad su cuñada.

"Epa... quien eres tu? Como sabes mi nombre?" Anna retrocedió un poco, levantando sus brazos. Acaso había atropellado a su propio acechador o algo por el estilo?

"Porque soy yo! Yoh!"

La expresión de Anna pronto se volvió agria. "Eres un enfermo! No se quien eres pero puedes irte al cuerno! No tengo tiempo para-"

Anna se había dado vuelta para irse cuando el extraño que proclamaba ser Yoh la sujeto rápidamente de la muñeca dolorosamente. "AH!"

"Lo siento!" Yoh la soltó inmediatamente mientras observaba como Anna lo miraba amenazantemente. "Pero estoy diciendo la verdad."

Anna busco su honesta mirada. Estaba tratando duro de recordar como se veía Yoh hace tres años atrás... era alto... fuerte... medio rudo en su forma de ser... y sus ojos...

"Tienes ojos color amorronado..." Noto casi para ella misma. "Yoh tenia..."

"Entonces por lo menos no cambiaron." Yoh dijo con una sonrisa.

Anna negó con su cabeza. "Estas loco! Yoh esta muerto y tu estas vivo y delirando si me permites agregar! Hay una diferencia!"

"Anna - mírame!" Yoh la agarro de su otra muñeca para hacerla voltear, un poco mas gentil esta vez. "No puedes verme...?"

"Mi Yoh era alto y..."

"Creciste, Annita." Dijo suavemente. "Creo que tu madre ha dejado de ponerte ladrillos sobre la cabeza."

Anna no puedo evitar el asombro que salió de sus labios. Lo estaba viendo a EL! Yoh estaba vivo! Tenia mas fuerza por lo que podia notar... pero estaba vivo... "Estas... de verdad aquí..." Su voz estaba temblando.

"Quieres un abrazo?" Yoh le ofreció. Siempre le ofrecía abrazos seguido antes.

Anna solo pudo asentir con la cabeza y se preparo para envolver sus brazos en su cintura como lo había hecho en el pasado... pero había crecido e Yoh media lo mismo de antes... así que tuvo que arreglar una nueva posición... y envolvió sus brazos alrededor de su pecho. Era extraño... nadie la había abrazo en años... era definitivamente una nueva sensación...

"En verdad eres el, no...?" Respiró profundamente, tratando de oler el aroma de bosques que había memorizado. Yoh olía igual... eso no cambiaria nunca... ella sabría si no fuera el... salvo que ahora su camisa olía a cadáver en descomposición... ew... por que? "Donde te estuviste escondiendo todo este tiempo?"

"Bueno... no me creerías si te lo dijera..."

"Dime." Anna dijo sin escrúpulos, ignorando los sentimientos que Yoh lograba evocar mientras le limpia las lagrimas de los ojos.

"Estuve en el... limbo."

Anna lo miro fijamente antes de largarse a reír y dar un paso hacia atrás. "No, en serio. Donde estuviste?"

"Te estoy diciendo la verdad!" Yoh miró a su alrededor. "Siento como si hubiese muerto esta mañana! Me tuvieron encerrado por horas, analizando cada pequeña cosa que hice bien y mal en mi vida... luego dijeron que podía volver."

"Bueno... digo... um..." Anna trató de encontrar que decir pero rápidamente vio acercarse un auto, significando que debía correr su jeep o arriesgarse a que le toquen bocina muy ferozmente. "Tengo que mover el auto..."

Anna agarró a Yoh se la manga y se lo llevó al asiento de copiloto y rápidamente corrió el auto al costado de la carretera. También notó que mientras hacía eso, Yoh estaba agarrando la manija de la puerta tan fuerte que sus nudillos se estaban volviendo blancos. "Que?" Le preguntó mientras lo estacionaba.

"Nada..." Contestó algo duro. "Es que nunca te había visto manejar antes."

No mucha gente la había visto... después de todo, no tenía edad legal para manejar sin un supervisor a su lado - no que Yoh necesitase saber eso. "No creíste que crecería en tres años."

"Solo me fui por seis horas." Yoh dijo honestamente.

Anna frunció el ceño y se acomodó en el asiento (aun mojado por la Coca-Cola) para mirarlo apropiadamente. "Esta bien, no mas bromas. Por que te fuiste así como así? Por que no nos llamaste por tres año, Yoh? Muy difícil para ti?"

"No te hagas la lista!" Aun no estaba acostumbrado a eso. Aun no estaba acostumbrado al hecho que su pequeña Anna tuviera casi su misma edad. "No tienes nada de respeto! Estuve muerto 'aparentemente'."

Anna suspiró y se talló sus cansados ojos. "No es que no te creo..."

"Entonces me crees?"

"No. Es solo que..." trató de buscar las palabras adecuadas. "No te creo..."

"No se como te voy a convencer de que estuve muerto... quiero decir... No huelo mal o algo por el estilo?" Yoh levantó sus brazos.

"Podrías darte una ducha." Lo volvió a mirar. Estaba cubierto en manchas de tierra y agua seca... ciertamente parecía que había salido de su tumba escarbando.

"Tuve que cavar con mis manos para salir de mi tumba." Yoh le contó.

Anna hizo una cara y encendió el motor. "Te llevare a la casa de Mama - puedes bañarte ahí..." Lo volvió a mirar y frunció el ceño. "Puedes relajarte?!"

Yoh forzosamente soltó la manija de la puerta y colocó sus manos sobre sus piernas. "Si... pero no es fácil... ni siquiera me pertenece mi propio cuerpo..."

Anna lo miró nuevamente sin saber que decir "Eh..."

"No estoy seguro... la gente de arriba me dijo que una vez muerto mi cuerpo les pertenece así que me lo están prestando o algo por el estilo. Raro..."

Anna se puso pálida. "En serio crees todo esto, no?"

"Bueno... es difícil creerme a mi mismo... es difícil ajustarse."

"A estar vivo de nuevo?" Anna puso un sonrisa cómica.

"No - a estar muerto para empezar. Ni siquiera recuerdo morir."

Anna bajó la velocidad del auto - principalmente porque las manos de Yoh estaban dirigiéndose a agarrar el asiento nerviosamente. "Quieres decir que no te suicidaste?"

"No."

"Y nunca mataste a Tamao?"

"No." Giró sus ojos. "Te lo dije el otro día... quiero decir... el otro año... hace tres años..."

"Osea que estuviste en el limbo por... un día y pico?"

"Algo por el estilo."

"Por que volviste entonces?" Anna preguntó. "Como puede ser que ningún otro muerto haya regresado?"

"Um... solo es temporal, Anna." Le dijo suavemente, mirándola. "Me dijeron que si no encontraba al verdadero asesino iré al infierno... y tengo tres semanas para encontrar al idiota que me hizo esto."

Anna lo miró sorprendida.

"Mira hacia adelante!" Yoh gritó nervioso.

"Oh por - relájate! Si? La única cosa que voy atropellar a este paso será un mosquito - e incluso entonces escapará con lesiones menores!" Le contestó fuertemente. "De todas maneras, como es que las 'personas de arriba' no saben quien es el verdadero asesino?"

"No se... dijeron que solo estaban viendo las cosas desde mi punto de vista y yo no vi a nadie ser asesinado - inclusive a mi... así que creo que asumieron que era yo..." Yoh frunció el ceño. "Francamente, todo esto es un poco confuso y tu eres un poco confusa y tu forma de manejar es muy confusa... no estamos pasando por delante de tu casa?"

Anna comenzó. "Oh si!" Acercó el auto a la banquina. "Lo dejamos acá... Mamá no va a estar precisamente feliz de que haya manejado hasta acá..."

Yoh se bajó del auto y se dirigió a la puerta del conductor para ayudarla a bajar, notando el vestido mojado de Anna en la parte de abajo. "Um... te asustaste un poco allá atrás o algo por el estilo?"

"Eh...? No!" Rápidamente sacudió su trasero mojado. "Derrame mi bebida cuando te atropellé..." Que extraño sonaba eso...

Sonrió mientras trataba de secarse, mientras Yoh la miraba con increíbles ojos sombríos. "Anna... me tienes que ayudar..."

"A hacer que?" Lo miró expectantemente.

Yoh giró sus ojos. "A encontrar al asesino." Sacudió su cabeza. "La idea de encontrar no me es muy cercana por ahora."

"Bueno... te ayudare lo mejor que pueda si te sirve de consolación. Pero probablemente no te sea de mucha ayuda... y... todo..." De repente se quedo tildada mirando el espacio.

Yoh frunció el ceño. "Que?"

"Nada." Rápidamente sacudió su cabeza, sus finas cejas encorvadas en un pequeño ceño fruncido. "Deberíamos... er... entrar ahora."

Anna lo dirigió hacia la puerta, repentinamente muy callada y dócil. Esperó hasta que Yoh estuviera a su lado antes de tocar el timbre dos veces. Logró poner una sonrisa dulce en su rostro mientras la puerta se abría para revelar el horror interior.

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Notas de la Autora:

Aun no se como reaccionara la familia con la llegada de la muerte de Yoh y el regreso de Anna después de tres años.

Antes que nada, prometo no tardarme tanto para escribir el siguiente capitulo... es mas, ya lo tengo todo pensado en mi mente, solo me falta escribirlo. Pero les aseguro que no me voy a tardar cuatro meses como lo hice con este.

Y desde ya, muchas gracias a todos los que aun siguen leyendo este fic. Muchas gracias desde el fondo de mi corazón!