Disclaimer: Shaman King todavía no es mío... y a este paso jamás los será...!
Sombra
Capítulo 8: Lección Aprendida
Yoh caminaba en puntitas de pie por el pasillo hacia una cerrada puerta que estaba en el fondo. No tenía pensado en darle a Anna ningún tipo de aviso.
Comenzó a alcanzar la perilla y se preparó para abrir la puerta antes de que ella tuviera oportunidad de detenerlo. Desafortunadamente, Anna era más rápido a la hora de pensar y cuando trató de girar la perilla, la puerta no se abrió.
"Vete!" Anna gritó desde algún lugar dentro del cuarto.
"Anna! Abre la puerta!" La pateó suavemente, haciéndola temblar violentamente entre los marcos. "Tenemos que hablar!"
"No, no tenemos!"
"Si tenemos!"
"No! NO tenemos!" Anna volvió a gritar.
"Tienes que salir en algún momento, sabes! Te agarraré cuando lo hagas!"
"De verás que me estás convenciendo para salir solita con tus comentarios!" Su ahogada respuesta fue gritada.
"Cuando tengas que usar el baño, te-"
"Hay uno acá adentro! Así que no voy a salir!"
"Vas a tener que comer!"
"Manta puede traerme algo de comer!"
"Anna!" Cerró los puños duramente y se trató de contener para evitar tirar la puerta abajo. "No quieres que me vuelva a convertir en el Yoh malo, o si?" Preguntó con forzada amabilidad.
"No..." Vino la pequeña respuesta.
"Entonces abre la condenada puerta!" Yoh gritó.
Alguien de abajo obviamente escuchó eso, alguien llamado la madre de Anna. "Yoh!"
Yoh frunció el ceño. "Y?"
"Oh vete a morder un limón, o ya lo estás haciendo!" Anna respondió inteligentemente.
"Bruja." Murmuró por lo bajo mientras se iba pataleando. La agarraría... de forma legal o ilegal, pero lo haría.
Anna estaba acostada en su cama... era muy temprano en la mañana así que aún estaba oscuro... y no podía dormir. Cada vez que cerraba sus ojos en ese cuarto, podía ver el quieto cuerpo de Tamao. Y si se quedaba despierta, todo lo que podía escuchar eran los gruñidos de su estómago.
Se dio vuelta, tratando de ignorar esa sensación, pero sólo hizo que su pancita gruñera aún más. Manta podría haberle traído comida si ella hubiese podido salir de la habitación para avisarle. Pero Yoh se había puesto en campaña para evitar que nadie se le acerque. Chico estúpido...
Anna se sentó con un suspiro y miró a su alrededor... mayormente buscando algo para comer. Había un paquete de papas fritas sobre su cama... pero cuando miró adentro, se dio cuenta que las mismas ya habían sido devoradas. Pero, ella ya había revisado esa bolsa media hora atrás, así tenía TANTA hambre. En ese momento, el pez nadando en la pecera al otro lado de la cama comenzaba a verse tentador... esperen... eso era casi canibalismo!
Con un suspiro se levantó de la cama y se dirigió hasta el placard para sacar una bata de noche. Se la colocó casualmente y fue silenciosamente a abrir la puerta.
Esta sería la primera vez que salía de su cuarto en veinticuatro horas. Se había encerrado en el ni bien llegó a la casa la noche anterior y había ignorado y evitado a Yoh durante todo el día.
Pero ahora estaba muy hambrienta como para preocuparse sobre eso. Así que caminó silenciosamente por las esponjosas alfombras del pasillo y cuidadosamente bajó las escaleras un paso a la vez. Estas hacían un extraño crujido, por lo que Anna se daba vuelta cada vez que se escuchaba el mismo ruido... para ver si había levantado a alguien. Yoh probablemente aún estaba durmiendo en la sala, por lo que sería la opción más probable a levantarse primero... lo que significaba que debía ser el doble de cuidadosa.
Sólo para asegurarse de que el dragón durmiente siguiera durmiendo, se dirigió en puntas de pie hacia la puerta de la sala y echó una miradita hacia adentro. Sip... ahí estaba... echado sobre el sillón con su ropa de dormir, la cual era un par de boxers y una remera holgada, y cubierto por una fina sábana que estaba mitad en el piso. Realmente... desde ese punto de vista, Anna podía ver de muy buena manera el trasero de Yoh...
Acomodó la cabeza para verlo mejor, pero luego recordó que es lo que venía a hacer y se dio una cachetada mentalmente. Anna salió de su trance y se dirigió hacia la cocina.
Se acercó a la heladera y la abrió lentamente, mirando que es lo que había adentro. Parecía que cierto par de parientes ya habían arrasado con todo...
Con un suspiro agarró de la heladera lo que parecía ser lo más comestible y lo puso sobre el dasayunador. Dos tapas de panes, y se había hecho un sándwich más un vaso de leche. Se sentó a la mesa y comenzó a comer lentamente, saboreando la comida, y prestando especial atención al sonido de pasos en la escalera de ruidos raros para ver si alguien la había seguido.
Eventualmente terminó de comer y colocó las cosas que había utilizado en sus lugares correspondientes y se dirigió hacia arriba, a su cuarto. Lentamente subió los escalones, encogiéndose cada vez que los mismos sonaban. Pero de alguna manera logró subir sin despertar a nadie en el proceso y rápidamente se dirigió a su habitación.
Con un suspiro de alivio, cerró la puerta tras ella una vez adentro del cuarto y se abrió camino hacia su cama aún con las luces apagadas.
Pero antes de que pudiese llegar a la misma, la lámpara que estaba al lado de la mesa de luz se prendió y Anna casi saltó cinco metros de la tierra cuando vio a Yoh sentado ahí. Estaba demasiado sorprendida como para decir algo.
"Hola... Anna..." Dijo casualmente, dándole una de sus miradas de enojo.
Anna contuvo sus ganas de tragar saliva. "Cómo entraste aquí?" Murmuró. Estaba segura de que había cerrada la puerta.
"Me cansé de esterar en el pasillo..." Se cruzó de brazos. "Lo que me recuerda: vas a necesitar una nueva cerradura en la puerta."
"Oh genial... gracias..." Anna se echó en su cama, tratando de hacer lo mejor posible para cubrirse sus desnudas piernas y evitar que Yoh las vea. "Cómo voy a dormir ahora, sabiendo que las personas pueden entrar cuando quieran?"
"No te hagas... tu nunca dormiste aquí para empezar." Le contestó.
"No puede esperar esto hasta mañana?" Porque para ese entonces ya tendría arreglada la puerta y podría volver a evitarlo.
"Es de mañana."
"Sabes a lo que me refiero." Anna se abrazó más fuerte.
"Tenemos que hablar. Es importante-"
"No, no lo es!" Anna lo interrumpió con una pequeña risa. "Estoy bien, en serio... no me asustaste mucho... sólo un poco... pero ahora estás normal de nuevo y eso-"
"Y tu sabes que no es de eso de lo que quiero hablar." Yoh suspiró. "Me refiero a Marco."
Anna se endureció. "Oh."
"Qué pasó." Fue más una orden que una pregunta.
"Mamá ya te contó lo que pasó." Anna dijo en forma sombría.
"No, dijo que casi habías sido violada; qué rayos significa eso? Cuándo fue que pasó?"
"Hace un poco de tiempo atrás..." Anna dijo vagamente.
"Cómo...?"
"De la manera usual."
"Quiero detalles." Yoh se le acercó.
Anna colocó sus manos duramente sobre su marco para evitar que Yoh la viese temblar. "N-No... no quiero... hablar de eso, si?"
"No me interesa - me vas a contar de todas maneras." Le dijo cortamente.
Nunca le había contado a nadie lo que había pasado, nunca en detalles. Nunca había tenido que decir palabra alguna sobre ello. La información que la gente tenía sobre el incidente había sido contada por alguien que nunca era ella. Nadie la había presionado por detalles... por lo cual estaba medio agradecida... pero sólo Yoh era tan duro hacia sus sentimientos.
"No puedo..." Su estaba temblando también... probando que estaba al borde de las lágrimas.
Yoh se levantó al instante y se sentó a su lado en un flash. "Si puedes."
"No sabes como es eso!" Anna se alejó de él, sólo para que Yoh la siguiera.
"No, no lo sé. Pero si sigues teniendo todo eso metido allí adentro se va a volver un nudo de... cosas malas..." Nunca fue bueno a la hora de dar consejos. "Tienes que sacarlo para afuera."
"Un poco tarde para eso. Dónde estuviste cuando te necesitaba?" Le preguntó retóricamente. Su tono sarcástico lo hizo fruncir el ceño. En verdad lo estaba culpando?
"Si me dices... aún te ayudará." Incómodamente, apoyó su mano sobre el hombro de Anna. Su única respuesta fue el silencio - pero eso estaba bien. Por lo menos estaba contemplando lo que le había dicho.
"Fue hace un tiempo atrás... después de mudarme al colegio." Anna murmuró. "Vine a casa por Navidad... pero me quedé en la casa de Pilika... te acuerdas de Pilika, verdad?"
No mucho, pero Yoh de todas maneras asintió para que ella continuase. "Bueno... y-yo tenía quince... como ella y Horo Horo tenía dieciséis."
"Oh si - ese Horo fue el pibe que trató de propasarse contigo cuando tenía trece y yo-"
"Le diste un puñetazo en la nariz." Anna asintió cerrando sus ojos. "Es el hermano de Pilika."
"Mi más sentido pésame para ella."
"De todas maneras... la casa de Pilika... está como a mitad de camino entre el colegio y esta casa... y no es lejos si tomo el colectivo de la casa de ella hacia acá..."
"Y ahí es cuando te cruzaste a Marco?"
Anna asintió, sintiendo lágrimas correr libremente. "Nunca me sentí más débil! Él no hacía más que hablar de Tamao... y cuando me di cuenta que su nombre era Marco sabía que era el hombre que había... estado con Tamao... el hombre que te había matado a ti y a ella..."
"Continua..." Yoh no estaba seguro de querer escuchar más.
"Me estaba... t-tocando y besando... y yo gritaba..." En realidad había estado gritando por Yoh... ya que él siempre fue quien la había salvado de tantas otras situaciones penosas y malas... fue sorprendentemente negativo que en verdad no estuviera allí para rescatarla. Claro que Yoh no tenía porque saber eso...
"Luego que pasó?" Yoh la presionó por más.
"Y luego... cuando estaba a punto de... Horo Horo me encontró y me salvó."
"El calamar ese te salvó?" Yoh tenía una mirada de no poderlo creer.
"No era un calamar en ese entonces... y tampoco lo es ahora." Anna sacudió sus cabeza, las lágrimas comenzando a acumularse en sus pestañas. "Me salvó... y luego decidí... que no podía regresar a casa... cada vez que trato de regresar a casa algo malo sucede... esta vez casi te atropello."
"Mm." Algo más estaba molestando a Yoh. "Y entonces, que hay con respecto a Hao?"
Ambos gruñeron simultáneamente. Anna sacudió su cabeza con una sonrisa de burla. "Después de lo que sucedió en Navidad con Marco... mi madre se enteró gracias a Horo Horo y decidieron que necesitaba a alguien que me protegiera. Creo que también fue una manera fácil de hacerme regresar a casa..."
"Oh, así que ELLOS te comprometieron con Hao." Eso tenía mucho más sentido. No podía imaginar como Hao se hubiese arrodillado para pedirle matrimonio a Anna. Por experiencias pasadas, ellos dos nunca se había llevado muy bien que digamos.
"Organizaron la boda y finalmente decidieron contarme de sus planes la semana anterior a la misma. Me enviaron una carta mientras estaba en el colegio, diciéndome que fuera la semana que viene para mi boda."
Yoh no pudo hacer más que sonreír. "Fuiste?"
"Nop." Anna sonrió también. "Tampoco fue Hao. Pero después de la boda cuando ninguno de los dos esposos apareció... todos asumieron la idea de que fui YO a la que dejaron plantada en el altar - porque la semana siguiente Hao si fugó con su novia de ese entonces para casarse en secreto."
"Y todos te tuvieron lastima?" Yoh adivinó.
Anna asintió. "Pero no importaba... todos se olvidaron de eso en un mes o más... no escuché de mi familia de nuevo... hasta que regrese el otro día."
Yoh frunció el ceño ante eso. "Eso es bastante tiempo."
"Si bueno... no soy Tamao." Anna dijo cortamente.
"Y eso significa?"
"Significa que las personas no están tan interesadas en mi como lo estaban en ella. Nadie puede reemplazar a Tamao en sus corazones."
"Quién dijo que debes reemplazarla? Tu eres Anna... siempre serás Anna."
Anna negó con su cabeza. "Sé lo que la gente dice de mi... soy la sombra de Tamao... siempre voy a ser la segunda en todo... incluso después de su muerte..."
"Eso no es verdad."
"Todos me tratan como Cenicienta... o sólo me dan por sentada. Tu lo hiciste." Anna le dijo.
Yoh la reprochó, removiendo su mano de su hombro. "Eso no puede ser verdad. Porque no has conocido a TODOS aún."
Anna suspiró. "Bueno... sólo mi familia..." Dejó de abrazar sus piernas y las dejó caer por el borde de la cama. "Pero no es tan malo... aún somos una familia..."
"De qué?" Yoh bromeó. "No pueden ser normales."
"Está bien... por lo menos tu estás acá."
Si, pero se iría en tres semanas. Ambos se dieron cuenta de ello, pero nadie lo dijo. Por el contrario, el cómodo silencio apareció entre ellos. Era más ensordecedor para Anna... posiblemente porque era quien más cuenta se daba de que su desnuda pierna estaba pegada a la desnuda pierna de Yoh. Aparentemente el hecho de que Yoh le había gustado tiempo atrás estaba resurgiendo.
Pero sorprendentemente... se sentía mucho mejor que hace tiempo atrás. No se sentía tan triste por dentro. Por primera vez Yoh pareció haber mostrado algo de sentido común y la había ayudado. Siempre la ayudaba.
Pero todavía... la posibilidad de que Marco anduviera por ahí suelto y cerca de su casa aún la asustaba. Anna tembló involuntariamente y frunció su ceño mirando su falda. Yoh la vio temblar y apoyó su mano en la pierna de Anna... un poco más arriba de lo que Anna creía necesario.
"Vas a estar bien ahora... nada te pasará mientras yo este cerca." Le dijo suavemente.
"Me protegerás?" Anna frunció el ceño, recordando el fantástico trabajo que había hecho antes cuando perdió el control.
"Un poco..."
"Qué tal un abrazo?"
"No exageres." Sonrió y le dio un coscorrón en el cabello antes de salir del cuarto.
Anna suspiró. Tal vez aún no la veía como una adulta?
Ya que el vendedor de autos aún no había ido a retirar el jeep, Anna estaba determinada a usarlo un poco más ya que podía. Así que la mañana siguente, decidió que debía ir al quiosco de la esquina para comprar golosinas de uso personal, ya que parecía estar en carencia de las mismas. Y como es que llegaría a ese quiosco de la esquina? Por auto, obvio!
Así que mientras Yoh estaba hablando con su madre sobre cosas que a ella no le interesaban, se escabulló fuera de la casa y hacia el jeep por la calle donde estaba estacionado. No le importaba lo que Yoh pensaba, ella era una BUENA conductora.
Manejó cuidadosamente todo el camino hasta el quiosco y recordó cerrar con llave el coche antes de seleccionar algunas cosas y pagarlas.
"Acumulando comida para el invierno?" El vendedor bromeó mientras Anna le pagaba.
"Tengo primos que comen mucho." Respondió con una sonrisa.
Regresó al auto y lo destrabó. Cuabdo se sentó, trató de tirar la bolsa con su contenido en el asiento trasero... sólo para encontrar un sobre en el mismo.
Anna se quedó mirándolo antes de dejar su bolsa y tomarlo. No recordaba haberlo visto antes... no tenía nada que enviar y nadie más había usado el auto como para haber dejado algo que enviar por correo.
Sintiéndose curiosa, abrió el sobre y sacó su contenido. Media docena de fotos o más cayó en su falda y Anna las levantó lentamente. Sólo podía mirar a las fotos temerosamente... eran de ella.
Tres eran de ella caminando por su cuarto... las otras cuatro eran de ella caminando por la calle en algún momento del cual no se acordaba.
Repentinamente se sintió enferma nuevamente... alguien la estaba observando...
Notas de la Autora:
Y si, otro capítulo terminado. Nos enteremos que pasó en el pasado y los dejó con un gran final, no? (Los lectores le lanzan cosas) Bueno! Bueno! Tampoco es un final tan malo... o si?
De todas formas, el siguiente capítulo se titula: Fecha límite
Ya, eso es todo... pero eso sí, eh! Dejen reviews..., por favor?
