Muchas gracias por los reviews a todos.
Harry se colocó detrás de Ginny y con un gesto de la mano la instó a subir las escaleras, le llegaba el perfume a flores de ella claramente y el movimiento de su pelo y sus caderas al subir las escaleras hacían que se volviera loco. Harry se detuvo frente a la puerta de su dormitorio y llamó la puerta con los nudillos sin dejar de comerse a Ginny con la mirada.
-Pasa.
Harry abrió la puerta sonriente-Mirad a quien os traigo.- Y dejó pasar a una Ginny que sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre su hermano.
-¡Ginny! ¿Qué haces aquí, ¿Ha pasado algo malo?- Ron la abrazaba fuertemente con cara asustada mientras le acariciaba el pelo, y Harry aunque sabía que era estúpido, sintió celos. Ginny se apartó de su hermano y se lanzó hacia Hermione, chicas que eran, se pusieron a llorar.
-¿Qué haces aquí?
-He venido a veros y a traeros vuestras túnicas y el vestido para la boda de Bill y Fleur. Sacó las túnicas y les lanzó una a Ron y otra a Harry, quienes tuvieron que cambiarlas porque Ginny se las había lanzado intercambiadas- Espero que te guste tu vestido Hermione, de todas formas se puede cambiar, ¿por qué no te has comprado un vestido en una tienda muggle?
-Porque no tengo tiempo. ¿Te lo has probado, Ginny?
-Sí, creo que te estará bien, yo tengo un poco más de pecho que tú, pero la tela da de sí. Pruébatelo.
-Vamos al cuarto de baño- Hermione cogió a Ginny de la mano y la arrastró fuera del cuarto mientras Harry la seguía con la mirada y Ron escudriñaba su túnica en busca de algo que criticar.
Harry cerró la puerta y se probó su túnica, era negra completamente con algunos detalles en azul, oía a las chicas reírse en el baño. No podía creer que Ginny estuviera allí, en casa de los Dursley. Harry se preguntó si ella seguiría sintiendo lo mismo, ¿Y si ella ya no sentía lo mismo y lo había olvidado? Harry no creía poder superarlo. Las chicas ya llevaban veinte minutos en el baño, y Harry se preguntó que estarían haciendo, porque habían dejado de reír. Como si Ron hubiese leído sus pensamientos, le contestó.
-Ya vendrán, estarán hablando de sus cosas-Harry se quedó en silencio- Están hablando de ti, y puede que de mí también.
-¿Tú crees?
-Pues claro.
Al cabo de una media hora, Hermione y Ginny volvieron al dormitorio. Ron miró a su hermana y sonrió.
-¿Vas a quedarte todo el día, Ginny?
-Si a Harry no le importa…
Harry levantó la cabeza y la miró como diciendo que le importaba y mucho.
-Claro que me importa, quiero que te quedes. Si por mí fuera….- pero Harry no continuó, Ron y Hermione los miraban con lástima mientras ellos dos miraban en direcciones opuestas.
-Dame dos galeones y un knut, Harry.-Era Hermione, se había puesto muy seria.
-¿Qué?
-Que me des dos galeones y un knut.
-¿Para qué?
-Tú dámelos. ¿Quieres?
Harry hurgó en sus bolsillos y sacó dos galeones y un sickle y se los dio a Hermione. Hermione se los guardó en un monedero de piel y fue hasta su baúl de donde sacó un estuchito de tela como los que los niños muggles usan para guardar los lápices del colegio y sacó unos billetes. Apartó a Harry hasta la ventana donde les dieron la espalda a Ron y Ginny y entregó a Harry los billetes.
-Veinticinco libras, Harry. Más que suficiente.
Harry se quedó mirando el dinero sin saber muy bien por qué demonios Hermione le había cambiado dinero mágico por muggle, además, ¿Más que suficiente para qué?
Como si Hermione también le leyera la mente habló.
-Una cita. La última antes de…
Llévala al cine, como si fuerais una pareja de muggles normal.
-No puedo llevarla al cine. Ya no somos novios.
-Será una cita inocente, cuando se va al cine siempre lo es. Además Ginny no ha ido nunca al cine y sé que le gustará.
-Yo…. Hermione…
-Os lo merecéis Harry.
-Vale. ¿Y qué la llevo a ver?
-Pues una romántica idiota, ¿O es que quieres ver una de guerra con Ginny?
-No, no claro.
-Titanic o Romeo y Julieta si fuera yo.
-¿No hay nada más alegre?
-¿De qué habláis?- Ginny los miraba con suspicacia.
-De cine. Harry quiere llevarte al cine
Harry observó como a Ginny se le iluminó la mirada, sonrió y junto las manos delante del pecho.
-Yo sé lo que es eso, lo vimos en estudios muggles. ¿De verdad vas a llevarme?
Donde realmente Harry quería llevarla era a un rincón oscuro donde pudiera besarla hasta desmayarse, y de repente pensó, que los cines normalmente, estaban bastante oscuros.
-Dudo entre dos películas- Harry se giró, echó a andar hacia la puerta por donde desapareció, bajó las escaleras y subió de nuevo a los pocos segundos, periódico en mano. Lo desplegó delante de Ginny y le indicó la cartelera, mientras ella miraba Harry aprovechó para cercarse a ella, puede que fuera patético, pero llevaba días sin verla y el contacto de sus caderas contra las de Ginny parecían la mejor de las sensaciones en días.
-Yo estudié la historia de Romeo y Julieta en clase, la escribió un inglés. Es muy bonita y triste.
-Entonces Titanic. Es un poco larga, pero es la que todos los muggles están yendo a ver este año. Esto…. Hermione….
-¿Qué pasa ahora, Harry?
-Yo tampoco he ido nunca al cine. Quiero decir, en el colegio teníamos una sala de proyección y veíamos películas y esas cosas pero no he ido nunca… ummmm… a ver una película.
Hermione lo miraba de en hito en hito, se le empañaron los ojos en lágrimas (y Harry tragó penosamente)
-Sólo tienes que acercarte a la taquilla, ¿sabes lo que es una taquilla? (Harry asintió vigorosamente como diciendo que no era estúpido) y le pides a la chica que te dé dos entradas para la película a la hora que quieras.
-Vale. ¿Vamos, Ginny?
Ginny les dijo adiós con la mano a Hermione y a su hermano y salió detrás de Harry.
Harry se sentía incómodo, Ginny iba mirando para todos lados visiblemente interesada en los muggles, él sin embargo, sólo la miraba a ella. Ya estaban en la parada del autobús en frente del parque donde estaban fumando y viendo revistas guarras Dudley y sus amigos.
Ginny le sonrió, ella también parecía estar nerviosa…
-Te he echado de menos.
Harry reaccionó como si le hubiesen pegado una descarga eléctrica.
-Y yo a ti. No sabes cuanto- Harry se acercó un poco más a ella. Iba a besarla, aquí y ahora, sin importarle quien lo veía, le daba igual, estaba preciosa, bajó la cabeza ligeramente….
-Viene un autobús
Harry soltó una maldición pero a la vez se sintió aliviado pues por un momento Ginny lo había dejado completamente hechizado, y sin la interrupción de ella, sin lugar a dudas, habría acabado besándola.
Subieron al autobús, durante todo el trayecto Harry fue explicándole a Ginny (en voz muy baja) todo lo referente a los muggles, Harry pensó que, quizás fuera por influencia de su padre, pero Ginny parecía muy interesada en muggles.
La taquillera no fue un problema, Harry supo arreglárselas bastante bien, y hasta se atrevió a pedirle (lo había visto en las películas) un par de asientos en alguna esquina oscura, la taquillera lo había mirado con aburrimiento, pero cuando pasaron a la sala y Harry y Ginny fueron guiados hasta sus asientos, comprobó que no le había fallado, estaban en un rincón bastante apartado y oscuro. Puede que aquí incluso pudiera sostenerle la mano sin que nadie se diera cuenta.
Al final del todo, en la parte más alta y más oscura, Harry se sintió cómodo, lejos de miradas indiscretas, los mortífagos no le preocupaba, ninguno es su sano juicio lo buscaría en un cine.
-Gracias por traerme, Harry.
-Sí, vaya una cita para una bruja-Harry deseó poder llevarla a sitios normales para magos, donde de verdad se divirtieran, donde no tuviera que esconderse.
-Es más de lo que esperaba.
-¿Y qué esperabas?
-No se.
-Sí, lo sabes. Dímelo.
-Esperaba que me trataras como a una desconocida-Harry quiso interrumpirla pero ella aún no había acabado, y prefirió cerrar la boca- Cuando has entrado en el comedor de tus tíos y te has dado la vuelta pensaba que no querías verme.
-Pensaba que eras la novia de mi primo, solo he bajado para burlarme, pero cuando te he visto…
-¿No pensarías que salgo con tu primo?
Harry soltó una carcajada auténtica, como hacía tiempo que no reía.
-No, pero es que no te veía la cara, cuando he visto que no eras un troll me he decepcionado, pero te he reconocido nada más hablar.
-¿Tengo pinta de troll?-Dijo Ginny con una ceja levantada.
Harry sonrió, conocía ese gesto.
-Si la tienes, eres el troll más maravilloso de la tierra.
Se quedaron unos segundos mirándose a los ojos como dos tontos, Harry sintió su pulso acelerarse de forma deliciosa cuando vio acercarse la cara de Ginny hacia la suya, tres centímetros, dos centímetros, ya sentía el calor de sus labios… nada, aire.
Habían encendido la pantalla y el sonido atronador de la música de la productora sonaba ahora por todas partes. Harry vio a Ginny girarse hacia la pantalla, y aunque estaba oscuro porque acababan de apagar las luces, podía ver la sensación de sorpresa de Ginny. Evidentemente, no esperaba esto por parte de los muggles.
Harry seguía mirando a Ginny mientras ésta cambiada de expresión según lo que viera en la película, enfado, miedo, indignación (y esta le encantaba a Harry porque ella entrecerraba los ojos y arrugaba la naricita) o una expresión soñadora a la que Harry pronto le cogió manía cuando descubrió que ella la adoptaba cada vez que salía el rubio en pantalla.
Tampoco era para tanto.
Harry no sabía muy bien de lo que iba la peli pero pensó que no se necesitaba tanto tiempo para hundir un maldito barco y así olvidarse del tipo ese, el cual arrancaba suspiros de pasión de Ginny a cada momento, Harry miró a su alrededor, no era un cine muy grande y había poca gente porque normalmente preferían ir a otras horas al cine, y porque además era un día normal, pero pudo ver a otras parejitas y comprobó con resignación que el resto de chicos de la sala que llevaban una acompañante, estaban tan indignados con el tipo rubio como él. "¡Pero que cursilada de película! debería de haber entrado a ver Romeo y Julieta, por lo menos se mueren", Harry no dejaba de darle vueltas a la cabeza. Tenía que conseguir que Ginny orientara su atención hacia otro lado, o sea, hacia él.
Encendieron las luces de la sala, Ginny le miró sin comprender, y Harry le dijo que como era tan larga (omitió decir que a él le parecía un bodrio insufrible y un tostón) hacían un pequeño descanso.
-Tengo que ir al servicio Harry, ¿hay servicios?
Harry le sonrió- Claro, vamos, te acompaño, yo también quiero ir.
Harry salió del baño unos segundos después de haber entrado, Ginny debía de estar todavía dentro. Harry espero un rato, pero cuando el rato empezó a convertirse en minutos, empezó a preocuparse. ¿Qué ocurría? ¿Y si un mortífago había entrado camuflado y… no quiso pensarlo… sus pensamientos se vieron refrescados por un grito de exasperación, otro de los muchos chicos que estaban a las puertas del baño de las chicas había maldecido en alto a las mujeres, por ser tan lentas. Ginny salió a los pocos segundos, le sonrió y empezaron a volver hacia la sala.
-Voy a comprar agua.
Harry compró dos botellas de agua y un par de chocolatinas por si tenían hambre.
-Es muy bonita la película, Harry, lo estoy pasando muy bien.
-Me alegro.
-Además ellos hacen tan buena pareja, ella es preciosa y él tan guapo.
-A mí no me parece tan guapo.
-Pero tú eres un chico al que le gustan las chicas, seguro que ella sí que te parece preciosa.
La chica protagonista no era preciosa, estaba como un queso, pero no iba a decírselo a Ginny.
Se sentaron en sus butacas, Harry estaba silencioso intentando aceptar la idea de que tendría que soportar otra hora y media de litros y litros de agua marina congelada.
Lo que quería realmente era enrollarse con ella ahora, no había tanta gente en el cine, seguro que podían pegarse el lote sin que nadie se diera cuenta. ¿Cuál era el problema de Ginny? Antes le había dicho que lo echaba de menos, y ahora, sólo tenía ojos para el rubio imbécil de la película, Harry sabía que el barco se hundía al final y que era una catástrofe, con un poco de suerte se ahogaría pronto y ¡bye bye rubio!
Mmmmm, vaya, algo de acción por fin, el chico rubio al parecer era pintor, y había decidido pintar a la chica protagonista totalmente desnuda solo con un collar. La escena era muy… Emocionante. Harry vio por el rabillo del ojo que por primera vez, Ginny no miraba a la pantalla, lo miraba a él. Harry quiso golpearse la cabeza, mirarle las tetas a otra mujer, aunque fuera en una película, delante de su novia era una estupidez.
Se giró rápidamente hacia ella que lo miraba con una expresión interrogante en la cara.
-Mmmm, ¿bonito collar eh?
Harry se sintió el hombre más idiota del mundo, Ginny se giró otra vez hacia la pantalla sin hacerle el menor caso, la chica había vuelto a vestirse, y él, Harry, la había cagado.
Ginny estaba apoyada en la otra parte de la butaca, a una distancia considerable de Harry, ahora los protagonistas estaban dentro de un coche donde se lo estaban pasando muy bien, mucho mejor que Harry a decir verdad.
¡Claro!. Tenía una idea, lo había visto cientos de veces en otras películas, sólo tenía que fingir bostezar… subía el brazo así…. Y se lo pasaba a Ginny por detrás de la cabeza; ahora, solo había que bajarlo hasta abrazarla por los hombros disimuladamente…
Aquello no funcionaba, definitivamente el barco se iba a pique, en todos los sentidos; si el Titanic se estaba hundiendo en el profundo océano atlántico, él estaba hundiéndose en las frías aguas de su propia inseguridad. Se decía así mismo que era estúpido sentirse inseguro, al fin y al cabo, hacía un par de semanas él había tenido su lengua dentro de la boca de Ginny y la mano dentro de su blusa.
Harry no supo muy bien qué pasó por la mente de Ginny, pero se lo imaginaba, cuando el rubio metió a la chica en un bote para salvarle la vida, a pesar de que él moriría Ginny se giró hacia él con los ojos empañados en lágrimas, le giró la cara con la mano y lo besó. Fue un beso salado pero delicioso, en seguida Ginny abrió la boca y Harry no desperdició esta oportunidad para profundizar. ¡Por fin!
Harry enredó una de sus manos en el sedoso pelo de Ginny, saboreando cada sensación, la seda del cabello que se escapaba entre los dedos, el calor de su respiración el roce de su lengua, el tacto de su cuerpo ¡Merlín, ¡qué culo tenía!
Harry sintió esa ya conocida sensación de excitación y casi como una fiera se abalanzó sobre ella, con la mala suerte de que, por el contrario que en las películas, entre las butacas había un reposa brazos contra el que se golpeó una parte muy sensible…
-¡Ouch!
-¿Estás bien?
-Sí…- Harry trataba de recuperar el aliento que entre el beso y el golpe había perdido.
Ginny sonreía y eso lo enfadó.
-Pobrecito mío. ¿Te has hecho daño ahí?
A Harry se le pasó pronto el enfado porque ella le sonrió de veras, sin segundas intenciones, y le dio un beso en la mejilla precioso.
Harry ahora lamentaba que la película no fuera más larga, Ginny le había cogido el brazo y se lo había pasado por encima de los hombros; mientras miraba la pantalla le acariciaba la nuca, la mandíbula o le desordenaba el pelo por atrás, lo que más le gustaba a Harry era cuando ella se giraba y hacía como que le aplastaba el pelo intentando peinarlo, o cuando se acercaba a él y le daba besos en la garganta, o cuando se acercaba a su oreja y le susurraba cosas como "que guapo eres", "que bueno estás" o la que más le gustaba a Harry "estoy loca por ti".
Los últimos minutos de la película fueron bastante tristes, Ginny escondió la cabeza en el cuello de Harry y le frotó la piel con la nariz para aliviar la tristeza.
Encendieron las luces, Ginny se levantó al ver a la gente marcharse pero Harry parecía reacio a dejar aquel paraíso, cuando regresaran a casa, les quedaría menos tiempo juntos, y definitivamente, no sería un tiempo de calidad, porque estarían en compañía de Ron y Hermione.
No habría más besos, ni más caricias, Harry sintió un escalofrío, si no volvía de su cruzada contra Voldemort, ese beso en la butaca del cine sería el último beso que le habría dado a Ginny en su vida.
-¿Vamos, Harry?
Harry se levantó cansinamente, y caminó durante todo el trayecto hasta la parada del autobús unos pasos por delante de Ginny, ella pareció captar su humor sombrío y le dejaba su espacio, el trayecto en el autobús no fue mucho mejor, Harry no dejaba de pensar que podría ser la última vez que estuvieran solos y aunque Ginny le acariciaba la rodilla o le cogía la mano intentando consolarle, nada surtió efecto.
La próxima parada, era la suya; Privet Drive.
El fin del trayecto, en todos los sentidos.
To be continued…
Habrá otro capítulo, y tengo que decir, que será para adultos, nada soez, pero lo suficientemente gráfico. Ahora tengo clases y puedo trabajar menos en los fics, por eso me cuesta y me costará mucho más subir los capítulos rápidamente.
Si os preguntáis por qué elegí Titanic y no otra, es muy sencillo, Harry nace en 1980, por lo tanto estamos en el verano de 1997, en 1997 se estrenó Titanic, aunque fue para navidades, me pareció la película más oportuna, porque supongo que casi todos la hemos visto.
