Antes que nada, tengo que avisar que este capítulo es bastante gráfico en cuanto al lemon. Habrá otro capítulo, así que para aquellos que no les gusta el lemon, que sepan que el siguiente solo tendrá diálogo y como mucho algunos besos pero nada erótico.

Tengo además el otro capítulo bastante avanzado, no creo que tarde mucho.

Muchas gracias!

Había sido un día soleado, pero al bajar del autobús Harry observó que el tiempo estaba siendo solidario con su estado de ánimo, pues altas nubes tapaban ahora el sol en el cielo.

Entraron en casa todavía un poco tristes, Harry cerró la puerta tras Ginny y sin poder contenerse la besó… antes de subir, antes de ver a su hermano, antes de que ella partiese, un último beso. Ginny se colgó de él mientras se besaban profundamente.

-Ejem, ejem…

Harry y Ginny se apartaron para mirar a la cara de Tía Petunia.

-Tus amigos han dicho que se iban a dar una vuelta y que volverían a las ocho más o menos.

-Gracias- Harry se quedó mirando a Tía Petunia que los miraba con una mirada extraña, especialmente a Ginny, y Harry pensó que Tía Petunia sin lugar a dudas, estaba pensando en su madre, Lily.

-Vamos, Ginny- Ginny sonrió a Tía Petunia mientras Harry la conducía escaleras arriba.

-Un momento. ¿Dónde creéis que vais?

Harry se giró hacia su tía desde el segundo escalón con cara de incredulidad, seguro que no podía ser tan ignorante.

-Vamos a mi dormitorio- Harry dijo esto en un tono férreo, para que no quedaran dudas.

-Esta es una casa decente.

Harry sonrió con una sonrisa sardónica.

-No te preocupes Tía Petunia, ni Ginny ni yo somos mayores de edad-Tía Petunia pareció que se relajaba un poco, Harry tiró de Ginny y subieron las escaleras, ya desde lo alto habló otra vez- Todavía no podemos hacer magia…

El que sus dos mejores amigos hubiesen salido a dar una vuelta era sin lugar a dudas, obra de Hermione, eso les permitiría tener una hora y media de paz en el dormitorio de Harry.

Sonrió por primera vez en la última media hora, Ginny tomó la delantera y sensualmente lo fue conduciendo hasta su cuarto a través del pasillo, iban tan inmersos en los ojos del otro que no se dieron cuenta de la mirada de incredulidad de Dudley, quien preguntó dónde iban y qué iban a hacer; la única respuesta que obtuvo fue un portazo en las narices.

Increíble. Su primo y el bombón pelirrojo se habían encerrado en el cuarto de Harry.

Ginny sonrió a Harry e intentó acercarse, pero Harry salió disparado hacia la ventana dejando a Ginny con una mirada confusa.

Harry también quería besarla, era lo que más deseaba en ese momento, pero no podía arriesgarse a que nadie los viera, se acercó a la ventana y cerró las cortinas dejando la habitación en una ligera penumbra. Sintió que Ginny se acercaba a él y le abrazaba por detrás mientras le besaba la nuca. ¿Qué estaría pensando ella? Las chicas eran diferentes, como si su cerebro trabajase de otra manera, Harry pensó, que si él estuviera en el lugar de Ginny pensaría que había cerrado la ventana para tener una intimidad que les permitiera hacer más cosas.

Harry se giró para enfrentarla, había oscuridad pero la cortina dejaba pasar la suficiente luz como para poder verla claramente.

-Estamos solos. Llevo toda la tarde soñando con esto- Harry bajó la cara y la besó en la comisura de los labios.

-¿Sólo toda la tarde? Desde que salí de la madriguera he estado esperándolo- Ginny le besó la barbilla dejándosela húmeda.

- Yo llevo esperándolo desde que nos separamos en la estación de King's cross.- Harry le buscó la garganta y le lamió la suave piel.

-Déjalo, Harry; porque siempre te ganaré. Aquel día que te acercaste a nosotros para saber como entrar al andén 9 y ¾ …-Harry seguía besándole la garganta- desde aquel día he esperado estar contigo.

Harry no esperó más, le cogió el cuello por los lados y la silenció con un beso. Sentía el corazón latiendo fuertemente contra el pecho, no estaba nervioso, ni tampoco era por la excitación, pero acaba de descubrir algo realmente alarmante; la quería.

Puede que sólo tuviera diecisiete años y puede que fuera muy joven; pero si era lo suficientemente mayor para ser El Elegido, si era lo suficientemente adulto como para dar caza al mago tenebroso más grande de todos los tiempos, si era lo suficientemente mayor como para que los otros adultos le pidieran su opinión sobre asuntos de importancia, entonces era la suficientemente mayor como estar enamorado de verdad. Y lo estaba.

Como si ellos fueran el metal y la cama el imán, se fueron acercando, sin despegarse, hasta allí. Cuando las piernas de Ginny tocaron el colchón Harry empujó un poco más y se quedaron los dos tendidos sobre la cama; Harry encima de Ginny.

Empezaron a besarse lentamente, como saboreando el momento. Harry se sentía pletórico, era como volver a estar en Hogwarts, solo que más cómodos, porque allí siempre que estaban así, tenían que andar escondiéndose de miradas indiscretas. Ginny bajó sus manos por la espalda de Harry y le apretó el trasero como sólo ella sabía hacerlo, Harry soltó un gruñido, ¡Merlín! Cómo había echado de menos esto…bajo la boca por la carne suave del cuello de Ginny mientras ella movía rápidamente las manos por su cuerpo, como si quisiera tocar demasiadas cosas a la vez, Harry a su vez, le acariciaba los brazos, la cintura o la cadera, y a Harry ya no le gustó el vestido, quería acariciarle el vientre, y también los senos(pensó que tocarlos por encima de la ropa no era tan agradable) , pero el vestido era de una sola pieza, y aunque la idea de quitarle toda la prenda era sumamente tentadora, Harry se sintió de repente muy nervioso. Desistió de tocar algo de carne y se contentó con saber que debajo de toda aquella tela, estaba lo que él deseaba. Ginny no tenía ese problema, le había levantado con facilidad la camiseta y ahora le tocaba libremente el torso y la espalda.

-Mmmm, Harry- Harry sintió que se le aceleraba el pulso, tocarla era maravilloso, pero que ella admitiera que le gustaba que él la tocase era matador. Harry le puso la mano sobre la rodilla y empezó a subir por su pierna lentamente deleitándose en la suave piel, Harry le apretó los muslos y las nalgas fuertemente mientras hundía su pantalón más profundamente entre las piernas de Ginny, pero la tela de los pantalones y de la ropa interior de Ginny no querían colaborar en el intento de Harry de que su región inferior encontrara la región inferior de Ginny.

Como si un rayo lo golpease Harry se dio cuenta de repente de lo que estaba pasando e intentó levantarse, pero las manos de Ginny en su espalda no le dejaron.

-¿Dónde vas?

-No sé si esto está bien, Ginny.

-Sólo estamos besándonos. Lo hemos hecho otras veces.

Harry se quedó mirándola un segundo- Es mucho más. No quiero…- No quería ponerla en peligro, si alguien se enterara de lo que sentía por ella, lo habían dejado, él la había dejado por su bien, esto no podía… no debía pasar…

-¿No quieres hacer el amor conmigo, Harry?

Ya no hubo manos que lo detuvieran, Harry se levantó de golpe llevándose el cuerpo de Ginny con él, dejándola sentada; Harry se apartó rápidamente de la cama alejándose hacia el otro lado de la habitación como si Ginny tuviera la peste.

-¿¡Por qué?

-¿Por qué que, Harry?

-¿Por qué siempre tienes que hacer eso?

-¿Hacer el qué? No entiendo nada… ¿Qué te pasa ahora?-Harry no parecía ni nervioso ni excitado, sólo enfadado. Ginny no sabía que había hecho mal.

Harry se giró para mirarla, tenía lo labios hinchados y el pelo alborotado…

-Siempre haces eso. Hablas de cosas importantes como si no tuvieran importancia.

-No… Harry… yo…

-No ¿Qué? ¿No es verdad? Siempre que hemos hecho algo nuevo has actuado como si fuera normal para ti, hablas como si las cosas que pasan entre nosotros no tuvieran importancia.

-Eso no es verdad, claro que es importante.

-¡Ah! ¿Sí? Pues no lo parece. ¿Te parece normal hacerme esa pregunta?

-No sabía que ibas a ponerte así. Pensé que era lo que querías…

-¡Y lo quiero! Pero parece como si fuera algo normal para ti

- Es que es algo normal Harry.

Ginny se levantó de la cama y se acercó a Harry, le abrazó por la cintura y apoyó la cabeza en su pecho. Estuvo unos segundos así, abrazada a él, como si pretendiera quedarse aferrada así a él para siempre. Por fin levantó la cabeza y miró a Harry.

-Mírame Harry. –el la miró con un gesto como si en realidad no quisiera hacerlo-Es normal. Es normal porque nos gustamos. Es normal porque a pesar de que tengamos que estar separados en realidad lo que queremos es esto- paró un segundo y le besó en los labios.

-¿Qué es lo que quieres?

Harry lo tenía muy claro- Te quiero a ti.

-¿Entonces? ¿Qué tiene de malo esto, Harry?

-Lo malo es que no puedo tenerte todo el tiempo, lo malo es que dentro de un par de horas te marcharás, lo malo es que si Voldemort se enterase de…

-Pero ahora estoy aquí. Eso es lo que importa.

Harry vio como Ginny tragaba saliva, y sonriendo nerviosa se llevó las manos a la espalda y con un escorzo se bajó la cremallera del vestido, que ahora quedaba muy suelto sobre sus hombros y dispuesto a caer en cualquier momento al suelo, Ginny se bajó primero un tirante, y luego el otro; Harry seguía el movimiento de sus manos con una avidez digna de un águila acechando a su presa… el vestido no cayó al suelo como Harry había pensado, se quedó arrugado en la cadera de Ginny; con un movimiento de caderas Ginny fue bajándose el vestido hasta que pudo caer libremente a sus pies.

Harry respiraba agitadamente, Ginny tenía la piel pálida y brillante y por alguna razón, no tenía tantas pecas como Harry había imaginado, la ropa interior blanca, contrastaba con la piel rosa de manera hipnótica. Ginny rió nerviosamente y se frotó la nuca mientras se tapaba los pechos con un brazo y las bragas con otro.

-No te cubras- Harry se acercó a ella mientras se quitaba la camiseta- Eres preciosa

Harry rodeó su cintura con las manos maravillándose del contacto con la carne, y la besó, al principio fue un beso lánguido, pero cuando la carne del pecho de Harry hizo contacto con la piel suave del pecho de Ginny, Harry no lo soportó más, rugió como un animal y la fue conduciendo hacia la cama donde cayó encima de ella. Harry no sentía vergüenza, y sin ella le quitó el sujetador a Ginny, le pasó las manos por ambos senos y luego los besó. Ginny había bajado la mano hasta su pantalón, se lo había desabrochado y ya estaba hurgando en sus profundidades; Harry bajó una mano nerviosa por el vientre de Ginny y la introdujo dentro de sus bragas, él nunca la había tocado ahí y ni siquiera sabía muy bien como era esa parte de las chicas, Harry pensó que su cerebro registraba demasiadas sensaciones a la vez, los besos de Ginny, su mano dentro de los pantalones acariciándolo maravillosamente, y las yemas de sus dedos, los de Harry, que primero habían tocado la sedosa tela blanca de la ropa interior de Ginny, la suave piel del vientre, la rugosidad del vello y por fin, la suavidad más caliente y deliciosa que Harry hubiese sentido jamás. Ginny se arqueó debajo de él y soltó un gemidito y Harry supo que ella estaba sintiendo las mismas sensaciones maravillosas que él.

Harry siguió tocándola un rato más, a pesar de que ella hacia unos minutos que había parado de tocarlo a él (supuso que Ginny sabía que de seguir tocándolo él no llegaría hasta el final, y esa vez, querían llegar hasta ese punto) Ginny respiraba muy fuerte contra su cuello o contra su boca y en un momento determinado, juntó las rodillas y no dejó que la mano de Harry siguiera acariciándola. Harry notó como Ginny intentaba, sin éxito, quitarle el pantalón; se puso de rodillas entre sus piernas y se levantó de la cama, mientras Harry se quitaba el pantalón y la ropa interior miraba a Ginny medio desnuda echada sobre su cama de Privet Drive. Era como un sueño. Y volvió a sentirse inseguro.

Esto era demasiado.

Ginny se levantó de la cama, se colocó en frente y obligó a las manos de Harry a que quitaran la última prenda que quedaba sobre su cuerpo, se echaron sobre la cama, Harry encima de Ginny. Harry intentaba sin éxito entrar dentro de ella y tras unos minutos de intentarlo sin conseguirlo empezó a sentirse realmente mal; Ginny dejaba que él lo intentase mientras lo veía sudar no de excitación sino de impaciencia y desesperación.

Antes de que Ginny pudiera detenerlo, Harry se había separado de ella sentándose en la cama intentado recuperar la respiración. Ginny se sentó cubriéndose los pechos con la sábana mientras apoyaba una mano en la espalda sudorosa y tensa de Harry.

-¿Estás bien, Harry?

-Lo siento. No… No he podido…-Harry se frotó la cara con las manos, intentando aclarar su mirad, se sentía humillado, no había podido… se acordó de la película y del rubio, y de lo fácil que había sido para ellos, incluso sin estar en una cama. ¿Qué pensaría Ginny de él? Ella ya había demostrado que estaba preparada para hacer el amor con un chico, ¿y si cuando él se fuera en busca de los horcruxes ella encontraba a otro? Otro que sí supiera.

-No pasa nada. Tranquilo.

-Lo… lo siento de verdad.

-Chssst, relájate, estás muy tenso- Ginny empezó a masajearle los hombros con delicadeza.

-Lo siento, Ginny.

-No vuelvas a decir que lo sientes. Y tranquilízate.

Harry miró a Ginny a los ojos sin saber muy bien que iba a encontrar en ellos, cuando la miró ella sonreía.

-No tenemos que hacerlo si no estás preparado. Esto no es una obligación Harry, no quiero obligarte… cuando tú lo desees…

-Yo quiero. Quiero, Ginny. Pero no puedo.

-Sí, sí puedes.

-Ya has visto que no.

-Lo que he visto es inexperiencia Harry. ¿De verdad pretendías que todo fuera maravillosamente la primera vez?-Ginny le hablaba con una voz comprensiva, cuando de repente abrió los ojos muchísimo- ¡No!

Harry abrió los ojos de par en par mientras Ginny lo miraba con media sonrisa.

-¿No pretenderías que fuera como en esa película que hemos visto?

Harry se puso muy rojo y aguantó la respiración como solía hacer delante de Ginny cuando ella le pillaba pensando algo que no debía.

-Bueno, ¿y qué si quería que fuera así? ¿Qué tiene de malo?

Ginny rió alegremente y Harry sintió que la tensión había desaparecido definitivamente de sus hombros.

Con un movimiento ágil Ginny se sentó sobre su regazo, moviendo la cabeza de lado a lado haciendo bailar el pelo y con las piernas alrededor de su cintura.

-Eres un romántico empedernido.

Harry sonrió por primera vez en largo rato y Ginny lo besó en los labios.

-¿Todavía quieres hacerlo?

Ginny le sonrió abiertamente y afirmó con su cabecita.

-Nadie va a examinarte, Harry. Será como sea, y será fantástico porque será nuestra primera vez.

-¿Y si te hago daño?

-No me lo harás.

-Pero, ¿y si te lo hago?

-Pues entonces tendremos que hacerlo muchas veces más hasta que me compenses el dolor de esta vez. -Harry sonrió- Con las manos has estado muy hábil. Ha sido maravilloso.

-Supongo que solo tengo que aprender. ¿No?

-Yo tampoco sé nada sobre esto Harry. Sé que quiero aprender contigo.

Harry hizo un movimiento y volvieron a echarse sobre la cama, un poco más alegres y menos tensos. Volvieron a besarse y a toquetearse tranquilamente, esa lección, al fin y al cabo, la tenían bien aprendida. Cuando Harry intentó de nuevo entrar dentro de ella, Ginny lo detuvo con las manos.

-Así no.

-¿Cómo dices?-Harry estaba sorprendido.

-¿Es que no lees?-Harry la miró de reojo con suspicacia, esa frase era demasiado característica de Hermione- Ayúdate con la mano- le susurró.

Harry hizo lo que Ginny le había dicho, con un poco de torpeza y algo de nervios normales para la ocasión, consiguieron que aquello, funcionara.

To be continued….

Bueno, no quería hacer un lemon, pero al final el fic ha tenido que derivar en esto, y es que realmente, si me pongo a ser realista y me pongo en la piel de un personaje, eso es lo que pasaría en realidad en cualquier relación de pareja.