Muchas gracias por todos vuestros reviews! Me animan mucho a seguir escribiendo.
Esta mañana no habría podido imaginar, al levantarse, que el día iba a resultar así de maravilloso. Ginny llevaba unos minutos dormida, tantos como Harry llevaba observándola con expresión ensimismada.
No le había hecho daño, Harry estaba seguro de eso. Aunque también estaba seguro que Ginny tampoco había disfrutado mucho durante su minuto y medio de gloria, pensó con amargura. Ella le había dicho que estaba bien, que era normal, y que las siguientes veces serían mejor para ella y más largas para él; pero Harry volvía a sentir el gusanillo de la inseguridad dentro de su estómago.
Ginny se estiró junto a él.
-Tengo hambre.
-Hay pastel de tu madre. Nos lo envió ayer por la noche.
Ginny abrió los ojos, se desperezó y se apoyó sobre un codo mientras sonreía perezosamente, y a Harry le dio un vuelvo el corazón, si fuera más hermosa conseguiría que a él se le parara el corazón, en ese momento Harry decidió que su futuro debía ser así, eso era lo que quería. Quería levantarse cada día con Ginny a su lado, que fuera lo último que sus ojos vieran al dormirse y lo primero al despertar. Ginny se inclinó y le besó en el pecho.
Harry vio como Ginny se levantaba y se acercaba al escritorio a por el agua, completamente desnuda con absoluta comodidad, y él, también se sentía cómodo; mientras Ginny caminaba se dio cuenta que, justo donde acababa la espalda y empezaba el trasero, ella tenía dos hoyuelos preciosos y se preguntó cuántas cosas maravillosas más guardaba Ginny y si él tendría la oportunidad de descubrirlas.
-¿Qué ocurre, ¿qué estás pensando, Harry?
-Nada. Estaba pensando en las próximas veces.
-¡Oh!
-Y en si habrá una próxima vez…
Ginny se acercó a él y se tumbó boca abajo junto a Harry.
-Aún falta más de una hora para que Ron y Hermione vuelvan. Tenemos tiempo para hacerlo de nuevo si te apetece.
Harry se quedó en silencio mirando absorto por un hueco minúsculo que había entre la cortina y la ventana y por donde entraba un débil rayo de luz. Ella volvería más tarde a la madriguera, y él guardaría el recuerdo de lo sucedido como un tesoro, como todo el tiempo que había pasado con Ginny como su novio.
-¿Estás bien? ¿No estarás pensando otra vez que ha estado mal?
-No. Pero me habría gustado que fuera de otra manera.
-Otra vez siendo un romántico…Ha sido perfecto Harry, de verdad.
-No estoy hablando de eso.
-Entonces, ¿de qué?- Ginny cambió de posición y apoyó su cabeza en el hombro de Harry pasando una pierna por encima de las de él.
-Siento como si…no se… parece forzado.
Ginny bajó un poco la cabeza y se alejó ligeramente de él, y Harry entendió que ella estaba malinterpretando sus palabras. Harry la rodeó con los brazos justo a tiempo, antes de que ella escapara.
-Te he dicho que si no querías hacerlo no tenías por qué. No quería obligarte- Ginny sonaba realmente apenada.
-Tú no me has obligado Ginny. Pero sí, ha sido obligado.
No, no pienses mal. Lo que quiero decir es que, tengo la sensación de que nos hemos saltado muchos pasos. Otras parejas, tienen la oportunidad de tomarse las cosas con más calma. Pero no hay calma en mi vida. Y no hay calma en lo nuestro- Harry miró a Ginny quien ahora parecía entender.
-Puede. Sin Voldemort todo habría sido distinto. Y quizás, no habría sido mejor, Harry.
Sin él, tú no habrías pasado los veranos en mi casa, y no te habrías fijado en mí.
Aunque tendrías a tus padres.
-Echo de menos a mis padres, o eso creo, quizás solo echo de menos el amor de la familia que nunca tuve. Pero sí sé que no te cambiaría por nada, Ginny. Por nada.
Ginny se levantó un poco y le besó en los labios se quedaron un rato en silencio, como asimilando las palabras que Harry acaba de decir.
Harry sacó el brazo de debajo del cuerpo de Ginny, se levantó de la cama y se acercó hacia los paquetes donde guardaban la comida.
Harry sacó dos trozos de tarta de una caja, le acercó uno a Ginny y le asestó un buen mordisco a su pedazo.
-Está deliciosa.
-Tu madre es una diosa en la cocina, Ginny.
-¡Oh! ¿Y yo no soy una diosa en nada?- Dijo Ginny fingiendo estar ofendida y celosa.
Harry rió y casi se atraganta.
-Tú eres una diosa del quidicht, una diosa en la intimidad- Harry le guiñó un ojo y ella levantó una ceja mientras sonreía- y la diosa de mi corazón…-Ginny le sonrió con ternura.
-Yo también te quiero.- Harry se quedó parado sin saber qué decir, ella también lo quería a él- supongo que tendré que trabajar un poco más- Ginny se montó encima de Harry quien la miraba de en hito en hito, todavía sorprendido por su declaración- por ahora soy la diosa de tu corazón y la de otra parte de tu cuerpo-Harry tragó saliva, iban a hacerlo otra vez, estaba seguro y preparado. Pero Ginny pasó la otra pierna hacia un lado y quedó fuera del regazo de Harry quien se quedó sin palabras… ¿Dónde iba ahora?
Ginny se acercó de nuevo al agua y volvió a beber, Harry también tenía sed, habían sudado mucho antes, pero ahora mismo estaba pensando en cosas más importantes y apremiantes y que no tenían nada que ver con el agua y sí con el hecho de que él estaba desnudo en la cama, y Ginny estaba desnuda, pero lejos de él y fuera de la cama. Intolerable.
-En cuanto llegue a la madriguera me pondré a ello, aprenderé todo de mi madre, y así seré también la diosa de tu estómago. ¿Qué te parece?
-Me parece que deberías volver a la cama.
Ginny le sonrió y volvió a llenar su vaso de agua, esta vez, se lo acercó a Harry. Harry se bebió el agua con ansia y varias gotas le cayeron por la barbilla. Cuando Ginny se disponía a volver al escritorio a dejar el vaso, Harry la sujetó por la muñeca.
-Te quiero.
-Lo sé.
-Quería decírtelo.
-Me basta con que lo sientas. Prefiero que no me lo digas pero estar segura de que es así.
Ginny volvió a sonreírle, Harry le soltó la muñeca y suspiró viendo como ella se alejaba para dejar el vaso de cristal.
Ginny se quedó parada a los pies de la cama, y en un movimiento brusco echó las sábanas por los aires y se metió por los pies de la cama subiendo hasta el cabezal mientras le hacía cosquillas a Harry que reía como un poseso.
Volvieron a hacer el amor, esta vez hubo más risas y menos nervios, aunque para horror de Harry él volvió a precipitarse, aunque Ginny lo felicitó seriamente porque esta vez, había durado tres minutos por lo menos. Harry se moría de la vergüenza y Ginny de la risa; los dos tumbados uno en frente del otro.
-Te has puesto rojo como un tomate.
-No me lo recuerdes- Harry hablaba con un dejo de fingida ofensa.
-Míralo por el lado bueno. Si sigues esta progresión, la próxima vez, ya serán seis minutos, y en un par de veces más podrás durar al menos quince minutos.
-Eso si hay una próxima vez.
-¿Tan mala soy?
-No, tú eres estupenda-Ginny sonrió y le dio un beso en la punta de la nariz.
-La verdad es que ya no falta mucho para que vuelvan mi hermano y Hermione.
-No. Ya no falta nada.-Ginny se dio cuenta de lo que iba a pasar y trató de que Harry no volviera a caer en otro de sus achaques de mal humor.
-Puedo venir otro día. No te preocupes por eso.
Harry la miró con gesto serio.
-No quiero que vengas- Harry se levantó y se quedó sentado en la cama mientras Ginny lo miraba con los codos apoyados en la almohada-Dije que tenía que hacer cosas solo, y aún están por hacer. Entiéndeme, quiero, pero no puedo verte; quiero estar contigo, pero no puedo.
-Creí que ya habíamos superado la fase del héroe-Harry se giró de golpe hacia ella hablándole con voz dura.
-Esto no se trata de hacerse el héroe. Es sentido común.
-No tiene sentido estar separados, Malfoy y Snape sabían lo nuestro. Eres tú el que me aparta.
-Claro que te aparto, ¿Crees que a mí no me duele? ¿Crees que para mí es fácil?
-No he dicho eso. Pero no quiero que me dejes a un lado.
-¡¿A UN LADO! ¡PERO SI ERES EL CENTRO DE TODO!-Él no solía chillarle. Harry miró a Ginny, por primera vez no se la veía risueña, permanecía inmóvil e imperturbable.
-Perdona, perdóname Ginny.
Lo que ha pasado hoy… hace lo nuestro todavía más fuerte. No puedo permitir que Voldemort se entere, si se entera te matará. Y si tú mueres todo por lo que yo lucho morirá contigo.
-No eres el héroe de la película ni yo la doncella desvalida. No me trates como si lo fuera.
Harry se medio rió.
-No tienes nada de desvalida, y ahora tampoco nada de doncella. Te quiero. Y necesito saber que estás a salvo. Déjame mantenerte a salvo, Ginny.
Harry oyó que Ginny suspiraba, se incorporaba y le besaba en la espalda.
-Está bien. Yo permaneceré a salvo, si tú me prometes que no te harás el héroe.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que eres como yo, y a menudo confundes la valentía con la temeridad. Prométeme que le harás caso a Hermione cuando algo no le parezca una buena idea en la misión que quiera que vayáis a hacer.
-Lo mismo digo. Le harás caso a tu madre en todo. Y no es una pregunta-Harry se giró hacia ella, la abrazó con toda el alma y le besó las mejillas- No puedo creer que quizás esta sea la última vez que estemos juntos.
-No digas eso.
-Ha sido el mejor día de mi vida Ginny. Gracias.
-No seas tonto. No ha sido un regalo, lo he hecho porque te quiero.
-Me alegro de haber sido el primero. Me gustaría mucho poder ser el único.
-Aunque no seamos novios. ¿Sabes que te esperaré, verdad? Hasta que acabes tu misión.
-Podría durar años- Ginny le giró la cara y lo besó en un párpado.
-He esperado desde los diez años hasta ahora, puedo aguantar un poco más.
-Quizás no sobreviva- Harry vio como por primera vez a Ginny se le llenaban los ojos de lágrimas.
-No vuelvas a decir eso nunca. ¿Cómo te sentirías si yo muriera?-Harry movió la cabeza de lado a lado como indicando que sucumbiría a la desesperación- Entonces no me hagas eso a mí. No me obligues a pasar por eso. Haz lo que sea, me da igual, pero vuelve con vida.
-No puedo prometerte eso Ginny.
-Pero yo sí puedo jurarte algo a ti, Potter. Te juro por mi vida y por la de mi familia que si no vuelves, me pasaré al lado de Voldemort y me casaré con Malfoy- Harry sintió ganas de reír, tuvo el impulso de decirle que era demasiado joven como para hacer esa clase de juramentos estúpidos, pero cuando la miró a los ojos vio que ella hablaba en serio.
-Tú no harías eso.
-¡Oh! Sí lo haría. Le besaré, haré el amor con él y supongo que algún día tendré hijos.
-Tú no harás eso.
-No, no lo haré si vuelves.
Hedwig empezó a picar en el cristal de la ventana del dormitorio de Harry pidiendo que la abrieran.
Harry miró un segundo a Ginny, como prometiéndole hacer lo que pudiera, y ella agachó la cabeza; con esa promesa le bastaba.
Harry fue hasta su baúl, sacó un par de calzoncillos, se los puso y dejó entrar a Hedwig que inmediatamente se fue hasta Ginny y empezó a frotarse contra su cuello en un gesto de cariño.
-¿Crees que a tu tía le importaría que usara su baño? Necesito lavarme un poco.
Harry negó con la cabeza, volvió a agacharse para buscar algo en su baúl y sacó una toalla que le entregó a Ginny.
-Es la puerta de enfrente. Cierra la puerta, no quiero que mi primo te vea.
Ginny se lió la toalla al cuerpo y se levantó, cuando pasaba por el lado de Harry le puso una mano en el pecho y le cogió una mano para besársela.
Harry se quedó un rato sentado en la cama pensando con la cabeza entre las manos. Oía el agua correr desde el baño, ni siquiera la idea de Ginny en su ducha le animaba ya, sólo podía pensar que el sueño había acabado, ella se iría, y la próxima vez que se vieran, en la boda de Bill y Fleur ya todo sería distinto, tendrían que aparentar lo que no eran, dos simples conocidos unidos por una familia y por nada más, y después de eso, quizás ya no se vieran más. Ella tenía razón, si él moría, ella tendría que seguir con su vida. Al final se enamoraría de otro y le querría lo suficiente como para ser feliz sin él, sin Harry, besaría a su nuevo amor, harían el amor, formarían una familia como la que él nunca tuvo, e irían a comer los domingos a La Madriguera, la señora Weasley adoraría a sus nietos y les consentiría todo mientras Ginny sonreía a sus hijos, a su madre y a su marido mientras se frotaba una tripa hinchada otra vez por otro hijo de ese hombre…
Estaba siendo ridículo, no valía la pena torturarse así.
La puerta se abrió y entró Ginny tapada con la toalla y con las puntas del cabello húmedo pegadas a la piel, en el pasillo estaba Dudley mirando con los ojos como platos. Harry se acercó a la puerta, tiró de la muñeca de Ginny hacia dentro y con una mirada asesina le cerró por segunda vez en ese día la puerta en las narices a su primo.
-No quiero irme dejándote enfadado.
-No estoy enfadado. Estoy celoso.
-¿De tu primo Dudley?- Ginny dijo esto con un tono de incredulidad.
-Estoy celoso de todo el mundo. Siento celos de tus hermanos que te tienen todo el día, siento celos de los que podrán estar cerca de ti estos días, estoy celoso de los hom… de las personas que aún no has conocido y conocerás.
-No me casaré con Malfoy. Nunca lo haría.
Harry sonrió. Le apartó el pelo de la cara a Ginny y la besó en la comisura de los labios.
-Ya lo sé.
Y necesito la toalla.
Ginny se quitó la toalla y se la dio a Harry quien le echó un último vistazo a Ginny todo lo disimuladamente que pudo, se dirigió a la puerta y Ginny se escondió tras de ella por si el primo de Harry seguía al acecho.
-Ciérrate la puerta.
-Tranquilo. No dejaré que nadie me vea.
Harry salió cinco minutos después de la ducha, un poco más animado, no sabía bien por qué, pero tenía un buen presentimiento y de repente se sentía más esperanzado, quizás el hecho de que ella le dijera que no iba a casarse con Malfoy y verla desnuda otra vez había terminado de animarlo.
-Harry…
-No, Ginny. No quiero seguir hablando de esto-Ginny se acercó a él, le quitó la toalla y empezó a secarlo ella misma, frotando aquí y allá mientras Harry la observaba embobado. Permanecieron en silencio mientras Harry se vestía, lanzándose miradas de deseo de vez en cuando.
Harry se sentó en el borde la cama.
-No puedo decirte mucho, porque prometí a Dumbledore que no lo contaría. Pero lo que dice El Profeta es cierto, soy El Elegido.
-¿Qué… qué quieres decir?-Ginny lo miraba con las manos juntas apoyadas en el regazo.
-Quiero decir que soy yo, o no es nadie Ginny. Sólo yo puedo matar a Voldemort.
-Eso ya lo sabía.
-Uno de los dos, tiene que morir a manos del otro-Harry paró para dejar que Ginny asimilara estas palabras- al final seré víctima o asesino. Es mi destino.
-No existe el destino-Harry la miró directamente-No somos lo que las profecías hacen de nosotros.
-Cierto, yo podría elegir no luchar, pero eso no evitará que Voldemort siga persiguiéndome a mí y a los que quiero. Por eso debo acabar con él.
-Es un consuelo.
-¿El qué?
-Si mueres, a los míos tampoco les quedará mucho, porque Voldemort se hará con el control de la Comunidad Mágica, y quizás él no, pero sus mortífagos no dudarán en librarse de los traidores. Así que si mueres, yo no tardaré mucho en seguirte. Es un consuelo.
-En ese caso tendré que volver.
-Supongo que sí-se quedaron en silencio unos segundos, cada uno pensando en sus cosas, intentado asimilar las palabras que el otro había dicho.
-¿Me…?
-Claro que te esperaré.
Harry oyó la puerta abrirse, Ron y Hermione habían vuelto, se acercó a la ventana y abrió las cortinas para que no pensaran mal. Después se colocó junto a Ginny, listo para recibirlos, listo para despertar de un sueño, listo para volver a la vida norma, o al menos, a lo que era normal en su vida..
-Una última cosa, en la boda de Bill y Fleur…
-Me comportaré sólo como una amiga, te lo prometo-Ginny lo interrumpió y Harry siguió como sino la hubiese oído.
-Resérvame un baile.
Hermione abrió la puerta, iba riendo por algo que Ron había dicho, los miró a los dos y les sonrió, pero su sonrisa se apagó, y Harry entendió por qué. Todo sucedió en una milésima de segundo, Hermione sacó su varita y pronunció un hechizo, cuando Ron entró, la cama estaba totalmente hecha.
-¿Qué os pasa? Estáis pálidos los tres- Harry, Ginny y Hermione estaban pálidos, Harry notaba un sudor frío en la parte inferior de la espalda… si Ron hubiese entrado antes que Hermione lo habría sabido todo al ver la cama deshecha, y Harry estaba seguro que eso, habría sido algo que Ron no le habría perdonado en la vida.
-Es… estamos tristes porque Ginny se irá enseguida. ¿Cómo piensas irte Ginny?
-Me… me iré en el autobús noctámbulo. Iré al callejón Diagon y allí desde la tienda de Fred y George con polvos flu hasta casa.
-¿Es segura la red flu?-Ginny sonrió a Harry.
-Claro que sí, no te preocupes.
-¿Qué habéis hecho durante toda la tarde?-Harry y Ginny se miraron, a veces Ron era muy inocente.
-Hemos dejado las cosas claras, ¿verdad, Harry?-Harry le sonrió, no estaban mintiendo.
-Muy claras.
Una hora más tarde acompañaron a Ginny a la calle donde levantó su varita; el autobús noctámbulo tardó unos segundos en aparecer. Harry observó, que no era Stan quien se hacía cargo de los billetes, sino un mago delgado y con bigote de aspecto paupérrimo.
-Cuidaros mucho.
-Claro.
-Los unos a los otros, ¿eh?
Ginny los abrazó a todos, con Harry tardó un poco más, y con Hermione… Harry observó que se decían algo al oído.
-Cuida de Harry, Ron.
-Tranquila. Dales recuerdos a todos, y besos a mamá.
Ginny subió al autobús y se despidió de ellos por la ventanilla. En un segundo el autobús salió a todo gas y Harry se quedó allí, mirando el punto donde había estado Ginny antes, más triste y solo que nunca. Ron le dio una palmada en la espalda y le cogió por los hombros mientras Hermione le cogía del brazo, entre los dos lo arrastraron dentro de la casa.
Una vez arriba, Ron se separó de ellos y entró en el cuarto de baño.
-Supongo que no habrás siquiera puesto medios.-Harry se quedó mirando a Hermione.
-¿Qué quieres decir?
-Ni siquiera has pensando que podrías haber dejado embarazada a Ginny, ¿verdad?
Harry volvió a sentir un sudor frío, ahora por todo el cuerpo, ni siquiera se había parado a pensarlo, cayó sentado sobre la cama, las manos sudándole y las pupilas yendo de un lado para el otro. Y si era así, pronto tendrían dieciséis y diecisiete años, eran muy jóvenes, y si Ginny se quedaba embarazada… tarde o temprano se sabría, y gracias a Snape y a Malfoy Voldemort sabría que el bebé sería suyo, iría a por ella. ¿Y los Weasley? Lo tomarían como una traición, probablemente Ron dejaría de hablarle para siempre, Bill le mordería y le desgarraría la cara, Charlie le envenenaría con el veneno de algún dragón raro, y los gemelos… no quería ni pensarlo; la señora Weasley, ella era como una madre, y ahora él la traicionaba poniendo en peligro a su hija…
-Vale. Ya está bien Harry. Ya has sufrido bastante por tu imprudencia. Ginny sí los ha puesto.
-¿Cómo dices?
-Desde que sale contigo se toma una poción, por si pasaba. No te preocupes. No puede estar embarazada.
Harry se sintió más tranquilo, pero no dejó de notar que Hermione le miraba de mala manera, seguramente Hermione sabía que Ginny había deseado eso desde hace mucho, y por la cara de su amiga no le parecía buena idea. De todas formas, prefería el sermón de Hermione a la ira de Ron.
-Podéis hacer lo que queráis. Pero ten más cuidado. Porque si Ron se enterase, no solo se enfadaría contigo, sino también conmigo por encubriros, y para mí Ron es lo más importante.
Harry asintió con la cabeza, Hermione se dio la vuelta y se fue hacia el baño a esperar que saliera Ron.
Había merecido la pena. No importaba lo que sucediera de ahora en adelante, ese recuerdo nadie se lo iba a quitar, ni todo el poder de Voldemort podría borrar el hecho de que Ginny y él, habían hecho el amor aquella tarde, y lo más importante, habían dejado sus sentimientos claros.
FIN!
Prometí un capítulo de diálogo, y así ha sido. Y sin escenas fuertes.
