De lo que sería capaz por ti

Sé que ahora me volví a retrasar con la actualización, pero es que no he tenido mucho tiempo para escribir, aunque tenga inspiración. En fin, haré lo posible ya que falta poco para el final, lo que no significa que este sea el último capítulo o que venga en el siguiente, en realidad no tengo idea de cómo vaya a terminar pero de algo estoy segura, no es ni remotamente parecido a lo que planee en un comienzo.

El nuevo Duque.

Quatre bajó al jardín vestido con sus mejores galas, aquella ropa le sentaba muy bien al parecer de Midachi que veía del brazo con él. Él también vestía con sus mejores galas a excepción que el árabe vestía de color tostado y él de color gris perla. Se pararon frente a la mesa y miró a sus hermanos.

- ¿Por qué todos andan vestidos igual, Mida chan? – le dijo Quatre sorprendido.

- Es Akito quien se encarga de la ropa – respondió encogiéndose de hombros.

- Pero hasta Heero anda vestido igual, y a él no le compra la ropa Akito – miró a los hermanos un poco más – ¿no será que tienen los mismos gustos?

- Tal vez Akito y Heero tienen los mismos gustos – se encogió de hombros otra vez – se parecen tanto.

- ¿Y por qué es Akito el encargado de la ropa?

- Verás – suspiró – como los cuatro vivimos juntos en la residencia médica, cada cual se encarga de algo específico, yo me encargo de ver todo lo que tenga que ver con la alimentación, Tomochi se encarga de todo lo que sea aseo, Taichi se encarga de mantener la ropa limpia y Akito, que tiene más tiempo dado que trabaja por turnos, se encarga de las compras y mantener las cuentas al día.

- ¿Y por qué las cosas más importantes sólo las hace Akito?

- Supongo que es porque siempre ha sido así, fue él quien lo decidió, no nosotros.

- Y ustedes, por comodidad, han dejado que siga – le dijo Heero – creo que no les fue mejor que a mí en su infancia ¿verdad?

- Vivíamos en un mundo estéril en el que no teníamos nada más que nosotros mismos – dijo molesto – nos quitaste a nuestro padre ¿sabes?

- Mm – hizo un gesto – yo no la pasé nada de bien en el entrenamiento ¿sabes? – le replicó en el mismo tono – al menos ustedes se tenían unos a los otros, yo estaba completamente solo, fui golpeado, humillado, herido de las maneras más inverosímiles que se te puedan ocurrir, más de alguna vez tuve que defenderme a patadas y mordiscos para no ser violado, más de alguna vez maldije mi suerte, pero las cosas siempre han mejorado de una o de otra manera, ya que si yo no hubiese aceptado ser piloto de un gundam jamás hubiese conocido a Dúo y quizás nunca habría sabido que tenía una familia.

- Dúo te contagió – le dijo Quatre divertido y se escondió detrás de Midachi al recibir en respuesta una mirada asesina – es que hablas mucho.

- Wufei me dijo lo mismo – dijo cruzándose de brazos.

- ¿Y Dúo, dónde anda metido?

- Está enojadísimo conmigo – respondió Heero señalando al trenzado que conversaba con el abuelo sosteniendo a su hijo – tú sabes que acepté ser el nuevo Duque sólo para contrariar a Dorothy, pero Dúo se ha enterado que ello conlleva muchas otras responsabilidades.

- Mm, sólo el mayor y el menor de los hermanos asumen sus responsabilidades – le dijo Mara burlona.

- Mi querida hermana – le dijo Midachi – estás hablando como cierta dama cuyo nombre no quiero recordar para no ensuciar mi boca – agregó sarcástico – así que, si no vas a decir nada bueno de nosotros, es mejor que la mantengas bien cerrada la tuya.

- Midachi – le dijo Akito molesto – no le hagas caso a este boca floja.

- ¿Qué clase de responsabilidades vas a tener ahora que Dúo está molesto?

- Heero, al convertirse el en décimo quinto Duque de Dermail ha asumido como nuevo líder de Romefeller, deberá asumir el mando de todas las escuelas de entrenamiento militar y los otros negocios familiares que hasta el momento había llevado cierta dama que Midachi se niega a nombrar – dijo Mara – además, está el lugar que va a tener que tomar en el consejo de la Nación Mundial, y ya sabes con quien va a toparse allí gran parte de las veces.

- Además, al hacer esto deberá asumir los negocios de los Yayuki que hasta el momento había llevado mi padre – agregó Akito poniendo una mano en el hombro de Heero – espero que no sea demasiado para ti.

- Y está el hecho que somos dueños de Colmillo Blanco entre los cinco – les dijo Heero y trató de no reírse al ver a Quatre sorprendido – sí, antes que Preventers tomara control de la organización, puse todas las acciones a nombre de todos para proteger nuestro futuro, y estás serán liberadas cuando el menor de nosotros cumpla la mayoría de edad o se case.

- ¡Como si yo no tuviera suficientes responsabilidades con las empresas Winner!

- ¿Quién es el menor de ustedes? – dijo Midachi.

- Quatre – dijo Heero – por supuesto, su familia es una de las más ricas de las colonias, pero él debe velar por bienestar de sus 29 hermanas mayores.

- ¿29 hermanas? – dijeron los hermanos de Heero sorprendidos.

- Es un árabe – dijo Heero viendo a Tomochi que trataba de atrapar a Wufei.

- Vas a tener que presentarme a tus hermanas, Q-chan – le dijo Midachi.

Heero volteó la mirada hacia Trowa que estaba apoyado en un pilar con la mirada en el suelo, bien podía pregonarle al mundo que se había resignado a perder a Quatre, pero él no se la compraba, el que su hermano abrazara y coqueteara descaradamente con el rubio era una nueva puñalada a su corazón herido, por mucho que ahora pareciera estar con Akito.

- Trowa también tiene una hermana – dijo volviendo su mirada a su hermano mayor – creo que Catherine debe tener tu edad, Akito.

- ¿Y cómo es ella? – dijo interesado.

- Se parece a ti – le dijo Quatre tratando de guardarse los celos, pero era mucho trabajo lograrlo – es protectora y dominante, una vez me echó porque dijo que yo lo único que hacía era hacerle daño a su hermano.

- A mí me amenazó – agregó Heero.

- ¿Y cuándo fue eso? – le dijo Quatre sorprendido.

- Después de lo que pasó en Siberia.

- ¿Cuándo detonaste tu Gundam contigo adentro? Nosotros te creíamos muerto, Dúo estuvo deprimido muchos días después de eso hasta que supimos que tú y Trowa habían tenido un enfrentamiento con Zech en la Antártica.

- ¿Cómo es eso? – dijo preocupado Akito.

- Bueno, Trowa me recogió más muerto que vivo y me curó, sin embargo, hubo una presentación frente a la oficialidad de Oz y trató de imitarme, así que Catherine se enojó conmigo por andarle metiendo ideas en la cabeza a Trowa.

- ¿Cómo fue que te salvaste? Las heridas debieron ser fatales.

- Porque yo no quería morir, algo me mantenía atado a este mundo.

- Heero, necesito hablar contigo – le dijo su padre a sus espaldas y tanto Akito como Midachi se tensaron, para ellos aquello significaba que los iba a castigar – no me voy a comer a su hermano menor ¿saben? – les dijo y se alejaron.

- ¿Mi idea o fue un intento de broma de su parte? – dijo Midachi sorprendido.

Heero miró a su padre en silencio, había notado la manera en que sus hermanos trataban al hombre, su tensión cuando éste les dirigía la palabra y lo enojados que parecían estar con él por haber perdido su cariño.

- Creo que te debo una disculpa – le dijo este y Heero se sorprendió aún más, se esperaba cualquier cosa menos eso de su parte – no estuve ni para darte la bienvenida de regreso a la familia ni para acompañarte a tu rehabilitación en La Isla, he dejado las cosas en manos de tus hermanos y creo que no te mereces aquello.

- Señor, yo… - dijo sin atinar a una respuesta acertada como siempre.

- Incluso me tratas como tus hermanos – suspiro – pero supongo que es mi culpa, después de todo siempre viví con el temor de perder alguno y al final fracasé, porque los tuve siempre a mi lado pero jamás he estado para ellos e igual los perdí.

- Quizás haya alguna manera de recuperarlos – dijo Heero acercándose a él para evitar que Trowa, que estaba ahora junto a Akito, le leyera los labios – si yo regresé a la familia, creo que no es tan difícil que usted regrese ¿no cree?

- Siempre supe que serías el más listo de mis hijos – dijo muy serio, pero Heero vio la risa en sus ojos – habla.

- Oh, no, yo no voy a decirle que hacer – le dijo divertido y su padre entendió su mirada – usted lo sabe mejor que yo.

- Eres muy malo ¿sabes? – lo abrazó y se rió en voz alta – estoy de acuerdo, sólo espero que no te estés echando demasiadas responsabilidades encima.

- Se pueden delegar funciones ¿sabes? Tal vez pueda contar con la ayuda de alguno de mis hermanos.

- Muy bien, será como quieras – se dio vuelta y caminó hacia los chicos notando la mirada molesta que le echaban a Heero – vamos a brindar por el nuevo miembro de nuestra familia – señaló al bebé que Dúo sostenía – y porque Heero sea capaz de cumplir lo prometido.

- Misión aceptada, padre – le dijo este.

Akito miró a Midachi antes de voltear la mirada a cada uno de sus otros hermanos, ellos estaban furiosos con Heero, él se había atrevido a conseguir lo que ellos en mucho tiempo no habían conseguido, abrir el corazón de su padre, poderlo ver como su progenitor y no como un superior, pero había algo extraño en las miradas de ambos, aunque no sabía qué hasta que lo escuchó.

- Y que usted recupere a su familia – agregó Heero interpretando las miradas asesinas de sus hermanos – y que el futuro sea mejor.

- ¡Por el nuevo Duque! – dijo Taichi sarcástico.

- ¿Qué te pasa con mi Heero? – le dijo Dúo saliendo en defensa de su esposo.

- Calma – le dijo este abrazándolo – todo está planeado ¿sabes?

- ¿Cómo? – lo miró intrigado.

- Taichi, necesito hablar contigo – su padre le puso la mano en el hombro. Lo que tensó al joven, y se lo llevó a un rincón del jardín un tanto alejado de sus hermanos.

- ¿Qué pretendes hacer, Heero? – le dijo Midachi molesto siendo contenido por Akito que sí había entendido su mirada, pero Midachi era un despistado, igual que los otros dos, así que se lo iban a tener que explicar con pelos y señales.

- Cálmate, Midachi – le dijo el mayor al fin divertido, Heero no quería que ellos siguieran apartados de su padre – parece que las cosas se van a arreglar – le señaló a Taichi que estaba abrazado a su padre – parece que ha reaccionado, un poco tarde, pero a tiempo.

- ¡Eres un malvado, Heero! – le dijo a este y lo abrazó con fuerza.

- ¡Cuidado o Dúo podría ponerse celoso! – le advirtió divertido y este lo soltó.

- Bueno, supongo que ahora que nuestro padre se reconcilie con nosotros podremos invitar a más gente al bautizo del sobrino – dijo Tomochi sonriendo más calmado – y podremos conocer a las concuñadas – dijo y vio que Trowa y Quatre se tensaban – venga, no creo que les moleste ver a sus hermanas ¿o sí?

- Otro hermano sin tino – dijo Akito moviendo la cabeza negativamente.

- Bien, invitaremos a Sally, a Catherine y a las hermanas de Quatre – dijo Dúo sonriendo – y a…

- A esa bruja sí que no – dijo Heero molesto.

- No pensaba en Hilde – se defendió Dúo.

- ¿En quién, entonces?

- En el hermano de la otra bruja – sonrió divertido.

- Ah, no, a Zech no lo quiero ver ni en pintura.

- Todo porque yo le gusto – dijo Dúo divertido.

- Aparte de eso – respondió – y porque es hermano de la innombrable, siempre me anda comentando que habría sido mejor que yo me casara con ella.

- Oh, vamos, yo le había prometido que sería mi padrino de bodas, pero él no pudo estar en nuestro matrimonio, así que ¿qué te cuesta invitarlo?

- ¿Y si viene con la bruja?

- No creo que ella venga, no después de lo que le hiciste. Anda, di que sí ¿ya?

- Dios – suspiró molesto – pero como él haga algo, lo voy a echar de una patada ¿entendido? Y no me pongas esa cara.

- Por eso te amo tanto – lo besó en la mejilla – ahora, pasemos a la mesa.

Fantasía nunca había estado tan convulsionada, demasiadas mujeres había en el lugar, el que sólo tenía siempre sólo varones, pero ahora ellas eran mayoría y las hermanas de Quatre eran una auténtica locura, en especial porque se peleaban por atender al pequeño sobrinito.

Lo peor era que Akito andaba escondiéndose detrás de cualquiera de sus hermanos o los otros chicos o evitando en lo posible encontrarse con Sally Poe, prefería a las consentidoras hermanas de Quatre sobre ella o Catherine, cosa que divertía mucho a Midachi y a Taichi que siempre le trataban de jugar bromas pero que sólo conseguían hacerlo enfadar.

- ¿Quién iba a decir que Akito rehuiría a una mujer? – se rió Tomochi divertido.

- Tú no conoces a Sally Poe – le dijo el chino sin pensar – es una mujer de armas tomar, si alguien le gusta, lucha por el cariño de este hasta el final, y vaya que lo hace, bastante me costó quitármela de encima.

- ¿LE GUSTABAS TÚ? – dijo su novio exaltado.

- Pero la convencí que era demasiado grande para mí – agregó.

- Ah, no, no voy a permitir que una profanadora de cunas se quiera quedar con uno de mis hermanos – dijo molesto y fue por ella.

- ¡Tomochi! – lo agarró del brazo – no seas así, será tu hermano quien decida al final ¿por qué no dejar que siga la cacería?

- Ella intentó conquistarte a ti primero ¿cómo sé si luego que capture a mi hermano lo abandona para perseguir a alguien más?

- Ni que Sally fuera una devoradora de hombres – movió la cabeza – además, si ella lo conquista ¿cómo sabes si hace sonreír a tu hermano?

- Pero no me agrada – dijo molesto todavía.

- A mí no me agrada que Zech ande detrás de Midachi – dijo señalando al rubio que caminaba junto al otro hermano – a ése sí que no lo quiero en la familia ni de chiste.

- Midachi no se va a fijar en él – se rió – lo hace sólo para quitárselo de encima a Dúo, creo que prefiere a una de las hermanas de Quatre, creo que ella es doctora ¿cómo dijo que se llamaba?

- Irena – respondió – sí, la prefiero a ella, no quisiera tener por concuñado al hermano de la bruja esa ¿te imaginas? Si él se casa con Midachi, yo no me caso contigo – lo amenazó.

- Oh, vamos – le dijo divertido – dudo que lo consiga.

Trowa estaba sentado en la piscina cuando se percató de la presencia de Akito que miraba para todos lados como buscando a alguien.

- ¿Pasa algo malo, Aki-kun? – le dijo divertido.

- Si – suspiró – esa mujer que me sigue a todos lados.

- ¿Te refieres a Sally? – y Akito miró para todos lados como si su nombre la fuera a hacer aparecer como por encanto – venga, ella es una buena mujer, un poco obsesiva, pero no peligrosa.

- No me gustan las mujeres que tratan de tomar el control de la relación.

- Bueno, ten en cuenta que ella estaba al mando de una base militar de la Alianza cuando nosotros la conocimos, pero si quieres más datos debes preguntarle a Wufei, era su jefa en Preventers.

- ¿También era superior de Heero?

- No, Heero trabajaba en otra sección de Preventers, le gustaba estar cerca del peligro, pero en un lugar donde Dúo estuviera a su lado aunque no siempre compartieran las misiones.

- Así que, después de todo, no han podido dejar atrás la guerra.

- Desde muy pequeño fui entrenado para ser soldado, nunca se nos dio la oportunidad de ser algo más, aunque debo admitir que me gustaría volver al circo.

- Nunca me has contado que hacías allí.

- De todo un poco – se encogió de hombros – ayudaba a Catherine, hacia de trapecista, de malabarista, de domador de leones y de acróbata.

- Con razón llegaste de un salto a pegarle a Midachi – movió la cabeza – no sé quien de ustedes cinco es menos peligroso.

- Ninguno de nosotros es más o es menos peligroso que los demás – le dijo pensativo – cada uno fue entrenado a su manera para ser parte del arma perfecta.

- Imagino que sí, pero sígueme contando de tu trabajo en el circo.

- Bueno, no hacía mucho, excepto alimentar a los leones.

- A mí me gustan los felinos. Cuando era pequeño tenía tres gatos y siempre dije que cuando pudiera tendría de mascota un tigre – suspiró – quería ser veterinario, pero no pude, así que me conformo con verlos de lejos.

- Yo estaba pensando en estudiar para veterinario ahora que Quatre cumpla la mayoría de edad y reciba el dinero que obtuvimos de Colmillo Blanco.

- Quizás pueda ayudarte – dijo pensativo – yo tengo algunos libros que podrían ayudarte a rendir el examen de admisión a cualquier escuela especializada – miró para todos lados – pero no le digas nada a Quatre.

- ¿Qué tiene que ver él en todo esto?

- No debería decírtelo, pero creo que la idea de perderte lo está haciendo reaccionar al fin.

- No te entiendo – dijo preocupado.

- Quatre me dijo que me sacaría los ojos si intentaba algo contigo.

- ¿Bromeas? Si Quatre es más tranquilo que una taza de leche.

- Fue tu novio y así no lo conoces bien – movió la cabeza – recuerda la fantasía, trató de matarte por serle infiel ¿Qué no me haría a mí si piensa que me estoy interponiendo en su camino? Estoy seguro que a mí no me va a tener la misma compasión que a ti.

- Es probable – suspiró – pero no puedo creer que mi Quatre esté celoso.

- Y no has visto nada, de seguro se le sale lo árabe en estos momentos, allí está Midachi tratando de detenerlo.

- ¿Quién es más peligroso, mi Quatre o Sally?

- ¡Los dos! – dijo y se fue corriendo al ver que ella también venia hacia ellos y escuchó a Quatre gritarle:

- ¡ERES HOMBRE MUERTO, AKITO YAYUKI! ¿ME OYES? ¡MUERTO!

Trowa los siguió con la mirada mientras Midachi trataba de tranquilizar al pequeño árabe que decía que iba que le iba a ir muy mal por meterse con lo que era de Quatre Raberba Winner y despotricaba en su contra.

- Mi Quatre está celoso, aún me ama – suspiró y sintió que el alma le volvía al cuerpo de manera definitiva – pero mejor no lo sigo provocando, va a terminar por hacerle daño a alguien.

Heero se topo con Midachi y Zech mientras trataba de calmar a su hijo, quizás le había hecho mal el estar tanto tiempo entre las hermanas de Quatre, pero era porque quería estar a solas con Dúo, pero este no quería hacerse responsable de un hijo al parecer. Vaya lío, suspiró.

- ¿Puedo cargarlo? – le dijo Zech y este asintió entregándoselo – se parece mucho a ti.

- Dios me libre – suspiró molesto – si yo era así, me pego un tiro.

- Pues que yo recuerde – dijo Midachi pensativo – no lo eras, eras de lo más calladito, se parece a Tomochi, él gritaba de día y de noche.

- ¿Y te acuerdas de eso?

- Claro que sí, soy cuatro años mayor que él y seis que Heero.

- Me dijiste que cada uno se lleva dos años por medio con el siguiente de los hermanos ¿verdad?

- Así es, cuando Heero fue secuestrado yo tenía ocho años y estábamos jugando a las escondidas y nos tomó 16 años encontrar a Hee-chan.

- No me llames así – le dijo molesto.

- A Dúo bien que se lo aguantas – se burló.

- Es que ya me cansé de repetirle que no me gusta –miró al bebé que lo miraba con sus hermosos ojos violeta – y creo que lo he consentido demasiado, el hecho que le haya quitado las responsabilidades para que llevara una vida más agradable nos está haciendo daño ahora.

- ¿Problemas en el paraíso?

- Dúo, en muchos aspectos, es como un niño pequeño, como un pajarito que aún no deja el nido, y gran parte de la culpa es mía por aliviarle la carga, y ello nos va a traer problemas de ahora en adelante – suspiró – en especial cuando volvamos al continente.

- ¿A qué te refieres? – Zech lo miró intrigado.

- Es que Heero de ahora en adelante deberá asumir el lugar del abuelo materno y tomar el lugar que le corresponde en el consejo de la Nación Mundial, allí no estarán las hermanas de Quatre para ayudarlo con el bebé y, además, está el problema de su reacción cuando Heero se tope con tu hermana.

- Bueno, ella no siempre asiste a esas reuniones – le dijo – ella está encargada solo de traspasar información, y sólo la que atañe a las colonias, las reuniones en que ellas no están en tabla, no va.

- Tal vez Dúo debiera saberlo – le dijo Midachi.

- ¿Con lo celoso que es? De seguro piensa que es una mentira de mi parte para verla sin que él lo sepa.

- ¿Aún después de lo que pasó?

- No conoces a Dúo – replicó – una vez se le metió en la cabeza que yo le ponía los cuernos con Trowa, que por eso nos entendíamos tan bien y todo porque me topé con él al término de una misión.

- Pero si a simple vista se notaba que Trowa andaba loco por Quatre.

- Lo mismo le dije, pero el me dijo que también lo engañábamos a él, que mejor confesáramos todo – suspiró – le traté de explicar que estaba equivocado, pero no me escuchó así que lo mandé al infierno. Claro que luego reaccionó que estaba equivocado, que me amaba, etc., pero no quiero ver aquello de nuevo.

- Yo hablaré con él – dijo Zech – quizás a mi me escuche – le entregó al bebé y caminó hacia la casa.

- Creo que habría sido mejor que tú hablaras con él.

- Mida kun, Dúo no quiere hacerse cargo del bebé, dice que lo deje con las hermanas de Quatre y lo cuide a él, pero yo no puedo hacer eso, es nuestro hijo, fue su deseo tenerlo, yo le advertí que desearlo iba a significar tenerlo y protegerlo hasta el final, pero él nunca mide las consecuencias y yo debo arreglar las cosas, pero esto ya es demasiado ¿qué va a pasar cuando yo no pueda estar allí? ¿acaso lo va a abandonar?

- No creo que llegue a tanto – le dijo – quizás sólo necesita tiempo.

- Ojalá y sea eso, porque yo no voy a tener tanta paciencia para soportarlo.

Dúo estaba sentado en el borde de la piscina mirando a la distancia cuando sintió que una mano amable se posaba en su hombro, sonrió pensando que se trataba de Heero, pero ella murió en sus labios al ver que se trataba de Zech.

- ¿Por qué esa cara? – le dijo el rubio al ver que desviaba la mirada.

- Heero está enfadado conmigo porque quiero aprovechar el tiempo que estamos aquí, donde alguien más puede hacerse cargo de nuestro hijo, estando juntos.

- Pues creo que hay un malentendido entre ustedes – le dijo pensativo – tu esposo cree que no quieres hacerte responsable del bebé.

- Yo sé que Heero es siempre quien asume todas las responsabilidades dentro de nuestra pareja y yo lo he dejado hacer porque pensé que era feliz así, pero supongo que le pasa lo mismo que a Akito, no son capaces de darnos a los demás algunas responsabilidades para ayudarles.

- ¿Y qué harías tú con tal de ayudar a Heero?

- Yo puedo encargarme de las cosas de la casa, de hacer las compras, de llevar las cuentas, de organizar las reuniones, su agenda, pero él jamás me deja, es como sintiera que no soy capaz de hacer las cosas bien.

- Quizás tengas en parte la culpa también.

- ¡El toma las decisiones solo!

- Dúo, cuando él te dijo que él se haría cargo…

- No me lo dijo, lo hizo y punto – lo interrumpió.

- Pero tú no le dijiste que querías ayudar, simplemente lo dejaste hacer ¿verdad?

- Era Heero quien llevaba las cuentas.

- Pero ¿le has pedido alguna vez que te las muestre? ¿le has dicho que puedes hacerlas tú también?

- No, jamás – admitió – es que no quería que se enojara conmigo.

- Dúo, creo que Heero ha tomado aquello como señal de abandono de tu parte – le señaló – tal vez haya cosas en las que él te pregunta sobre lo que te gusta o no, pero siente que los otros problemas no cuentan para ti, ni te interesa saber cómo él maneja los gastos, cuál es el presupuesto que tienen o si puedes hacer un gasto extra, etc.

- Siempre le he dejado todo eso a Heero, prefiero no preguntar.

- Me pregunto cuanto has obligado a Heero a madurar en su relación sin poner nada de tu parte por alcanzarlo.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Dúo ¿Cuánto tiempo has conocido a Heero?

- Cuatro años.

- ¿Y cuántos años llevan juntos?

- Casi tres – lo miró intrigado – pero ¿por qué la pregunta?

- Dúo, eres tan independiente, pero dependes por completo de Heero y lo que este quiera hacer que no has visto hacia donde va tu matrimonio.

- Mi matrimonio está bien – se defendió.

- No, Dúo, mira bien a tu esposo y a tu hijo ¿alguna vez te has quedado a preguntarle siquiera cómo le ha ido en una misión?

- Heero no va a responderme, así que ¿para qué preguntar?

- Pero al menos sería una señal de que te preocupa.

- ¡CLARO QUE ME IMPORTA MI ESPOSO!

- Pero ¿Acaso lo sabe él? – le dijo alejándose de él.

Quatre se estaba tomando un té cuando Catherine se sentó junto a él, ella estaba preocupada por la distancia en que permanecía siempre con Trowa, ella sabía que se querían, el mismo Quatre le había dicho que lo amaba de todo corazón, entonces ¿por qué el aire gélido que había entre ellos?

- Estamos peleados – le dijo el rubio sorprendiéndola.

- ¿Por qué?

- Una estupidez mía – admitió – pero estoy esperando el momento adecuado para tomarlo por sorpresa y hacer que me perdone.

- Pues parece estar muy a gusto con el hermano mayor de Heero.

- Si no fuera su hermano, ya lo habría matado – dijo apretando los puños.

- Así que estás celoso – le dijo – eres tan tranquilo.

- Espera a que ponga celoso a Trowa, yo no soy la blanca paloma que todos creen, puedo llegar a ser el peor de los terroristas si me provocan.

- ¿Y que vas a hacer para recuperar a Trowa?

- Aún tengo algunas cartas en mi baraja con las que pienso jugar, claro que necesitaré un poco de ayuda para sacar del medio a cierto personaje.

- Sabes que puedes contar conmigo – le dijo ella.

- Akito no quiere nada con Sally, creo que Akito es tal como Heero en demasiados aspectos, huyen de las personas a las que les gustan y se comportan con frialdad con aquellas que le gustan a ellos.

- Y eso significa…

- Que posiblemente le gustas tú – sonrió al verla sorprendida – así es, él se comporta de la misma manera contigo que como Heero solía comportarse con Dúo antes que este le dijera que lo amaba.

- Pero él es tan… extraño – dijo – además. no creo que a Trowa le agrade que yo interfiera en sus asuntos.

- Catherine, dijiste que ibas a ayudarme a recobrar a Trowa.

- Está bien, pero si se enoja, te echaré la culpa a ti.

- Bien, pero ahora debo ayudar a mi hermana mayor a conquistar a Midachi – sonrió – Ilena está interesada en él, quizás quiera casarse con ella, después de todo ambos son médicos.

- Estás loco ¿sabes?

- Trowa no puede ver a Midachi, cree que está enamorado de mí, pero es algo propio de ellos el tratar de ayudar al que sufre.

- Por eso son médicos ¿verdad?

- Akito, por lo que me dijo Mida chan, tiene un gran afinidad con los animales y le gustan en especial los felinos grandes.

- Ah, comienza a interesarme.

Taichi estaba sentado bajo la sombra de un árbol en silencio, desde que Wufei prefiriera a su hermano Tomochi como su pareja que le hacía el quite aparecerse por la casa, dolía bastante saber que no era lo bastante bueno para conquistar el corazón del chino como para verlo a cada rato tomado de la mano de su hermano, y también estaba lo que le había dicho su padre, no quería admitirlo, pero no podía perdonarlo con la misma facilidad que lo habían hecho los demás, no podía creerle que se había cerrado a ellos sólo porque no quería perderlos y que sólo ahora había descubierto que en ese mismo instante los perdió. Y, claro, estaba el hecho que había recibido a Mara con los brazos abiertos y había perdonado a su madre como si los 16 años que habían pasado no hubiesen existido jamás.

- ¿Has visto, de casualidad, a Akito? – le dijo una voz femenina a su lado y él se volteó a mirar a su dueña, era Sally Poe.

- Debe estar en la piscina con Trowa – se encogió de hombros – mis hermanos han tenido cierta suerte en sus conquistas, sólo falto yo.

- Suenas un poco amargado – le dijo ella preocupada.

- Será porque estoy herido, de todos lados me vienen puñaladas – suspiró – y creo que analizarse uno mismo no es tan fácil como creí.

- ¿En qué te especializas?

- En sicología, especialmente en problemas de personalidades múltiples.

- Vaya, un campo bastante complejo para alguien tan joven.

- Supongo que sí, pero todavía no termino mi carrera, el único que está recibido es Akito, los demás hacemos la residencia mientras estudiamos.

- Es extraño que una familia completa se dedique a la medicina.

- Mi padre decidió que debíamos seguir sus pasos cuando éramos muy pequeños, no nos quería ver perder el tiempo, así que fuimos a una escuela en donde seríamos preparados desde el principio para ser lo que somos.

- ¿Y qué hubieses preferido ser tú?

- ¿Yo? – la miró extrañado – nunca pensé en otra cosa, yo tenía apenas seis años en esa época y nuca he discutido las decisiones de mi padre.

- ¿Qué fue lo que pasó en ese tiempo?

- Verás, estábamos jugando en el jardín de nuestra casa a las escondidas cuando Heero desapareció de nuestra vista. Por lo que me dijo Akito, papá creía que lo habían secuestrado porque era hijo de un médico famoso y pedirían un recompensa por él, pero ello no sucedió, así que mi padre nos alejó del mundo apara que no se llevaran a nadie más, pero no alejó de él también.

- Pero el motivo de tu molestia es reciente ¿verdad?

- Por supuesto, Heero consiguió de un plumazo todo lo que nosotros no en largos años de batallar y Tomochi me quitó a Wufei.

- Wufei es demasiado exigente – le dijo ella – creo que por eso me di por vencida con él, fue un baluarte inconquistable.

- Así que somos compañeros de dolor.

- Bueno, pero ahora quiero saber de Akito.

- Akito se parece a Heero – le dijo y ella lo miró – si, si te rehuye es porque no le gustas, la persona que verdaderamente le interesa es tratada con frialdad, como a una invitada de su hermano, pero nada más.

- Le gusta Catherine.

- Él es así, quiere a alguien a quien proteger, sólo que no se ha dado cuenta.

- ¿Por qué será que siempre me fijo en hombres imposibles de conquistar?

- No lo sé, debes tener mal ojo – se rió.

- Sí, eso debe ser.

Midachi se sentó junto a Quatre mientras este jugaba a las cartas en solitario, se notaba que estaba muy concentrado en el juego, tanto, que ni cuenta se había dado que lo tenía tomado por la cintura o que estaba haciendo figuras es su rodilla desnuda hasta que lo pellizcó.

- ¡Oye! – le dijo echándosele encima – ¡eso dolió!

- Lo siento, no me pude aguantar la tentación – trató de defenderse pero Quatre comenzó a hacerle cosquillas – ¡para, nos vamos a caer! – chilló mientras se retorcía tratando de no reírse, pero de todas maneras fueron a caer el suelo, rodaron por el piso y cayeron al agua – tonto – lo regañó.

- ¡Tú empezaste! – le dijo saliendo de un envión de la piscina.

- Ayúdame a salir, mejor – le dijo pero el rubio se negó – anda, no seas malo.

- Si no fuera porque tengo planes en los que estás incluido, dejaría que te ahogaras – le dijo ayudándolo al fin.

- ¿Y esos planes de qué tratan? – le dijo abrazándolo sin mirar a quien los miraba con una mirada feroz.

- Ah, eso es una sorpresa – le dijo coqueto, su corazón había percibido con claridad los celos de Trowa detrás de él – pero mejor nos cambiamos ropa, no quiero resfriarme antes de la ceremonia.

- ¿Ceremonia? ¿De qué hablas, pequeño?

- Tonto, del bautizo de Heero – le recordó soltándose – el abuelo dijo que sería esta tarde y, como es mi pequeño sobrinito y el único que creo llegar a tener del lado de tu familia, es mejor que estemos presentables ¿no te parece?

- Si, de seguro Heero me mata si no es así.

Los dos caminaron lentamente hacia la casa, Midachi un paso más atrás, cuando Trowa pasó por su lado y lo detuvo apenas unos segundos.

- Eres hombre muerto – le dijo con voz fría y afilada como un cuchillo. Luego se dirigió hacia Catherine que conversaba con Akito.

Midachi se volteó a verlo sorprendido ¿No había dicho que se iba a retirar del juego? Dios, si las cosas seguían así o iba a terminar en el hospital o en el cementerio.

Heero estaba sentado con su hijo profundamente dormido en su regazo, le daba pena verlo tan desamparado, pero él se prometió protegerlo de todo y de todos, asumiría su responsabilidad con la misma determinación de siempre, aunque Dúo no compartiera su amor por este.

- Heero, necesito hablar contigo – le dijo Dúo sentándose a su lado y por primera vez percibió la mirada triste de su esposo – dime, Heero ¿por qué estás así?

- Porque tú no nos quieres – le dijo en voz apenas audible.

- Claro que los quiero – le dijo abrazándolo – yo sólo quería aprovechar nuestros últimos días juntos, ya después vas a tener tantas cosas por hacer que sólo estaremos el pequeño y yo y tendrás poco tiempo para nosotros.

- ¿Estás seguro que es por eso y no porque no quieres cuidar del bebé?

- Dios, Heero, fui yo quien quiso ser "madre" ¿recuerdas?

- Pensé que te habías arrepentido – suspiró apoyándose en su hombro – siempre he querido hacerte feliz con lo que fuera, tú sabes perfectamente que sería pcapz de cualquier cosa por ti, pero el tiempo que hemos pasado con nuestra familia ha puesto a prueba nuestra relación y nos la ha dejado patas arriba.

- Creo que vamos a tener que reorganizarla de nuevo – acarició la mejilla de su hijo pensativo – creo que lo mejor para mí es que deje Preventers, no podría salir en una misión tranquilo dejándolos solos, estarás demasiado ocupado con los negocios de la familia y no habrá quien cuide a nuestro hijo.

- A propósito de negocios, debo hablar con mis hermanos al respecto, ellos serían de gran ayuda si quieren hacerse responsable de la parte que les corresponde a cada uno de ellos, claro que también Mara va a tener que colaborar.

- ¿Y lo que compete a los Dermail?

- No creo que a Dorothy le moleste seguir al mando de algunas cosas, pero si no quiere, puedo nombrar un consejo administrativo para que se haga cargo. Sólo tomaré aquello que realmente necesite mi atención para tener tiempo de estudiar y de estar con ustedes.

- ¿Y qué va a pasar conmigo?

- Tu ayuda es cien por ciento necesaria para que las cosas resulten, Dúo, sin ti nada tiene sentido.

- ¡Ay, que cosas más lindas dices! – lo besó con pasión – haré lo que sea necesario para alivianarte la carga.

- Bueno, es mejor que descansemos un rato ¿no crees?

- Lástima que tengas que toparte con la innombrable.

- Zech dijo que ella no va a las reuniones en que no ha sido expresamente invitada, así que es probable que la vea tarde mal y nunca.

- Si la vez demasiado, puedes traerla aquí y matarla en una fantasía deseándolo de todo corazón.

- Que malo eres, corazón mío – se rió.

Wufei miró a los hermanos de Heero en silencio, Akito estaba sentado entre Trowa y Catherine, al lado de ellos, del lado de Trowa, estaba sentado Midachi entre Quatre e Ilena, con el rubio cerca del latino, junto a ellos estaba Taichi con Sally cuchicheando quien sabe qué cosas y adelante Dúo y Heero con su hijo en las rodillas del primero y los padres de los Yayuki y Mara a un costado. Luego estaban el y Tomochi junto a las hermanas de Quatre, Zech y el abuelo, que estaba todo orgulloso mirando por encima de todos a su bisnieto.

- Eso está de locos – dijo Tomochi y Wufei siguió su mirada – ¿qué es lo que pretende esa mujer ahora?

- Parece que ha hecho buenas migas con Taichi – le dijo mirándolos.

- No me parece que haya cambiado a Akito por Taichi – se molestó.

- No seas tonto – lo regañó – Sally estudió sicología, tal vez en eso tienen afinidad – le dijo – además, Akito está interesado en otra persona y ella debe haberse dado cuenta ya, no es tonta ¿sabes?

- Sólo la defiendes porque es tu jefa – replicó.

- No sólo es mi jefa, es mi amiga y la aprecio – dijo – y no tienes que ponerte celoso, no hay nada entre nosotros, como nunca lo hubo ni lo habrá.

- Está bien, soy un tonto – le tomó la mano y se la llevó a los labios.

- Si tú lo dices – le dijo divertido.

- Malvado – le replicó.

En eso comenzó la ceremonia y se quedaron en silencio, aunque Wufei seguía mirando los extraños tríos delante de él, ¿era su impresión o en realidad eran tres parejas y no dos tríos como aparentaban? Porque Akito miraba a cada rato a la pelirroja a su derecha y Trowa vigilaba atentamente a Quatre, lo mismo hacía el rubio a la inversa y Midachi cuchicheaba con la hermana del árabe con cierta coquetería. Sonrió para sí, le parecía que tanto Trowa como Quatre andaban buscando la reconciliación y no sabían cómo dar el primer paso.

- Los padrinos adelante – dijo el ministro y tanto Trowa como Mara se movieron de su lugar, pero el latino, al pasar, rozó la pierna de Quatre haciendo que ambos se sonrojaran bruscamente.

- Esos dos todavía se gustan – dijo Tomochi al oído de Wufei – si el rubio no le saca los ojos de encima ni él tampoco.

- Quizás debiéramos ayudarlos a reconciliarse – le respondió – parece que ninguno quiere dar el primer paso a la reconciliación.

La ceremonia siguió con mucha calma, sin embargo, nadie dejó de notar que Trowa se sonrojaba cada vez que cruzaba la mirada con Quatre y que este hacía exactamente lo mismo cuando Trowa lo descubría mirándolo, y tampoco pudieron dejar de notar las miradas asesinas que recibía Midachi cada vez que se acercaba a Quatre y lo distraía.

- Si Midachi sigue así va a terminar en la Isla o en el cementerio – le comentó Akito a Catherine – este ya le pegó antes y lo dejó bastante maltrecho.

- Bueno, Trowa es muy celoso – dijo ella – hubo un tipo que lo demandó luego que le diera una paliza sólo porque estaba mirando a Quatre.

- Pues me temo que piensa que Midachi quiere algo más con el árabe – suspiró – mi hermano es tan tonto que trata de protegerlo cuando Quatre se sabe defender bastante bien, por algo fue elegido piloto de uno de los gundams ¿verdad?

- No lo has visto en acción, Trowa me dijo que venció a Dorothy en dos ocasiones, una con el sistema del Zero y otra en combate cuerpo a cuerpo, y por eso ella lo odia, creo que Heero también la venció en varias ocasiones, lo que es más, la humilló públicamente.

- Ella nunca nos dijo que sabía donde estaba el menor de nuestros hermanos.

- Es tan antipática esa chica, creo que no se soporta ni ella – suspiró – Trowa me dijo que le daba pena, porque ella no era lo bastante mujer como para tener sentimientos y mucho menos derramar siquiera una lágrima de dolor, de rabia o de impotencia.

- Cuando perdió a su padre tampoco lloró.

- Ella odia a Trowa porque fue capaz de hacer que Quatre lo amara y lo perdonara cuando estuvieron en Libra, creo que a ella le gusta, pero como este se declaró enamorado de Trowa delante de todos, lo odia.

- Dorothy fue demasiado consentida por el Duque de Dermail porque creía que de allí vendría el siguiente duque, pero cuando vio aparecer a Heero frente a ella, se dio cuenta que podía perder su lugar e intentó quitarlo del medio.

- Bueno, por lo que me dijo Trowa ella trató de enfrentarlo con Zech para que este lo matara, pero Heero fue más astuto y la enfrentó con Quatre porque sabía que ella no lo vencería porque este ponía su corazón en lo que hacía.

- Y bien que Heero le quitó lo que soñaba.

- ¿Por qué no quisiste ser el siguiente duque?

- Porque yo sólo quería ser médico, ya bastantes responsabilidades tenía con mis hermanos y las cosas de mi casa para aceptar el entrenamiento. Además, estaba el hecho que debía hacerme soldado de Oz y nosotros siempre hemos sido pacifistas.

- Así que Heero es la oveja negra de la familia.

- Bueno, fue criado de otra forma, aunque tal vez de todas maneras hubiese resultado el hijo rebelde.

- Tal como ocurrió con Quatre – sonrió – siendo hijo de un líder pacifista se ofreció para ser soldado rebelde.

- ¿Qué pretenderá ese acaso con mi hermano? – se volteó hacia ellos – que no esté jugando con Midachi, si Trowa le vuelve a pegar, se las va a ver conmigo.

- Creo que sólo quiere poner celosos a Trowa y que Midachi lo sabe – le dijo ella – pero hay algo más por allí – le señaló a la hermana mayor del árabe – tu hermano le coquetea descaradamente, pero Trowa no se ha fijado porque sólo ve a Quatre.

- Tienes razón, creo que estoy siendo muy aprensivo.

La fiesta del bautizo fue bastante tranquila, en especial porque Midachi se había apartado de Trowa y de Quatre para evitar un nuevo golpe y se había sentado a conversar con la hermana de Quatre de cosas alusivas a sus carreras para saber algunas cosas de ella, pero de pronto se encontró con Trowa de pie frente a él, se notaba de lejos que estaba molesto y que había malinterpretado sus atenciones para con la hermana del rubio árabe como si él pretendiera ganárselas a ellas para quedarse con Quatre y no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados.

- ¿Qué pasa? – le dijo Midachi tratando de mantener la calma.

- No voy a dejar que lo hagas – le dijo muy tranquilo.

- ¿Hacer qué? – intentó aparentar ignorancia.

- Sé que no eres tonto, así que no te hagas – contestó.

- Sigo sin entenderte – intentó razonar.

- Supongo que esto si lo vas a hacer – le dijo y de un certero puñetazo lo mandó lejos – ni jures que me voy a quedar tranquilo, Quatre es mío – se dio media vuelta y se marcho dejando a Midachi intentando enderezarse y a las hermanas de Quatre sorprendidas.

- Oye, Trowa – le dijo Akito molesto – no puedes andar por allí pegándole a mis hermanos.

- Pero él si puede estarle coqueteando descaradamente a Quatre ¿verdad?

- Midachi no ha hecho nada malo lo defendió.

- Parece que también quieres ganarte un buen golpe – le replicó molesto a su vez.

- Akito, creo que es mejor que no defiendas a Midachi – le dijo su padre – tu hermano siempre se mete en problemas y lo sacas de ellos ¿no ves que ya es bastante grandecito como para saber qué consecuencias tendrán sus actos?

- Si, pero él no sabe pelear…

- Y tú tampoco podrás hacerle frente a un Trowa molesto – le dijo Heero poniéndose frente a su amigo – no maltrates a mis hermanos ¿quieres? Creo que Midachi ya entendió lo que quisiste decirle hace rato.

- Pues a mí no me lo parece.

- Si no fueras tan celoso te habrías dado cuenta que está interesado en alguien más y que no lo hace sólo por ganarse a las hermanas de Quatre para que intercedan por él.

- Si tú lo dices – dejó su actitud por un momento – pero igual le coquetea a mi Quatre.

- Trowa – lo obligó a mirarlo a los ojos y consiguió calmarlo – mejor ve por Quatre y dile que lo amas.

- Como diga, jefe – se cuadró y caminó hacia el rubio con paso decidido.

- Tienes toda la autoridad necesaria – le dijo su padre.

- Es que cuando Heero se enoja es realmente peligroso – le dijo Dúo divertido – y no creo que Trowa quiera que él lo mate, menos ahora que somos compadres.

- Dúo, cállate – le dijo él.

- Hacía tiempo que no me decías así.

Trowa se acercó a Quatre y este se volteó hacia él casi de inmediato, estaba un tanto molesto con él, pero debía admitir que se había sentido bien al saber que el cirquero aún se ponía celoso.

- No tenías que golpear a Midachi – lo regaño – el pobre no tiene culpa de nada.

- Trató de separarnos, no es algo que pueda perdonar.

- No sea tonto, era yo el que estaba equivocado – le echó los brazos al cuello – pensé que te parecías tanto a mi padre que te quería de esa manera, pero cuando él me comenzó a hablar de lo que le gustaba a Akito y vi que había tantas afinidades entre ustedes que sentí que me moría, él podía ayudarte en tantas cosas, compartía tus gustos, tú podías hacerlo sonreír de nuevo que sentí que la burbuja que tenía en mi corazón estallaba, tuve tanto miedo de perderte para siempre que no supe como reaccionar.

- Vaya manera ¿no? Coqueteando con uno de los hermanos de Heero – lo regañó molesto todavía, pese a que no se había soltado.

- Midachi sólo trataba de consolarme y evitar que matara a Akito.

- Si no es por Heero, a él también le llega – suspiró.

- Eres un poco lento, amor mío – le dijo y se acercó más – yo sólo quería que me volvieras a mirar para decirte que te amo.

- Pruébamelo – le dijo abrazándolo por la cintura.

- Será todo un placer – lo obligó a inclinarse un poco para besarlo en la boca.

- Todo un placer – murmuró apretándolo contra él ahondando el beso con deseo y lujuria.

Heero estaba junto a sus hermanos viendo como trataban de bajarle la hinchazón del rostro a Midachi mientras la hermana de Quatre trataba de calmarlo, le decía que no era la primera vez que Trowa se ponía celoso por ese motivo, que debió verlo venir, que lo sentía, pero el novio de su hermano se parecía tanto a su padre en algunas cosas que no sabía como habían terminado juntos.

- Quizás Trowa sea la fuerza que necesita Quatre – le dijo Catherine defendiendo a su hermano – es un buen chico, un poco celoso, pero nada más.

- ¿Un poco celoso? – dijo Ilena – pobre, mira cómo lo dejó.

- Quatre quería sacarle los ojos a Akito porque pensaba que le quería quitar a Trowa – dijo Dúo divertido.

- Vaya que me amenazó – dijo él – por eso mantuve mi distancia.

-¿Ves? Tu hermano estuvo a punto de reaccionar de la misma manera.

- Quatre no lo habría hecho – lo defendió.

- Ilena – le dijo Heero – se nota que no conoces bien al pequeño Quatre.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Bueno, Quatre me contó que no sabía que eras su hermana cuando lo rescataste del espacio antes que construyera al Zero ¿verdad? Y me dijo que no las conocía a todas hasta después que murió su padre, así que no sabes cómo fue entrenado para ser piloto.

- No, mi padre no quería que lo consintiéramos.

- No quisiera vérmelas con un Quatre furioso – dijo Wufei.

- Quatre puede llegar a ser más peligroso que el propio Heero – agregó Dúo.

Quatre se sentó en el suelo apoyado en el pecho de Trowa que le acariciaba la espalda en silencio. Miró el mar y suspiró ¿cómo pudo desperdiciar la oportunidad que había tenido de acceder a lo mismo que Dúo ahora tenía pensando que amaba al trenzado cuando a quién verdaderamente amaba era a Trowa?

- ¿En qué piensas, amorcito?

- En lo tonto que he sido – le dio un beso en el pecho – pude haber deseado un hijo tuyo y ahora tendríamos nuestra propia familia.

- Mm, pero mejor nos casamos primero – le dijo divertido.

- ¿Por qué no intentamos hacerlo a la manera tradicional? – se sonrojó

- Ah, picarón – se rió – estoy de acuerdo – se puso de pie – venga.

- Veo que tú también lo deseas ¿eh? – y Trowa se sonrojó aún sonriendo mientras caminaban tomados de la mano hacia la habitación de este…

Continuará…

Me cansé, me duelen los dedos y la cabeza, pero no se angustien, aún me quedan cosas por arreglar, el lemon de Quatre y Trowa, de Wufei y Tomochi, como van a terminar las parejas, en fin, qué monos pinta Zech, si los padres de Heero se casan de nuevo, etc. (ya di un adelanto)

Gracias por los comentarios y perdonen la demora.

Wing Zero.

PD. A Jotaru le digo que se espere un poco, y si dejé esto aquí, es para entusiasmarlos para el siguiente.

Chao y gracias de nuevo.