Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash)y este se da entre los personajes de Aragorn y Bóromir, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.
Capítulo 2. Inquietud
Tan solo llevaban una semana de viaje desde su partida de la casa de Elrond, en Rivendell. El viaje había sido continuo, con breves paradas para comer y descansar.
Se aproximaban a los pies de las montañas y el sol empezaba a esconderse en el cielo, y Aragorn, hijo de Arathorn, había llamado a acampar. La compañía empezó a preparar el campamento para pasar la noche. Mientras Boromir se acomodaba en el suelo con un suspiro, echó una ojeada a sus compañeros de viaje. El enano y uno de los hobbits, Sam, estaban recogiendo las sacas transportadas por el pony. Los dos hobbits mas jóvenes estaban sentados lado a lado, hablando alegremente. Solo mirarles hacía sonreir a Bóromir, haciéndole olvidar sus preocupaciones por un breve momento.
Había contemplado con escepticismo la decisión del Concilio de incluirles en la Compañía, pero se había sorprendido al descubrir que su compañía le producía alivio, estaba empezando a coger cariño a su alegre actitud y amistoso carácter.
Cuidadosamente, miró al montaraz, y vió que el otro hombre estaba ahora con Gandalf, Légolas y Frodo, el hobbit que cargaba con el anillo. Parecían sumidos en una importante conversación, quizá sobre el camino a seguir. Boromir sabía que debería levantarse y averiguarlo pero en ese momento prefería estar lejos del montaraz, despues de la tensión nacida entre ellos en Rivendell, prefería no estar cerca de Aragorn.
Su resolución se tambaleó, no obstante, cuando súbitamente el montaraz se sentó junto a él. Boromir alzó la vista, sorpendido, había estado tan sumido en sus pensamientos que no se había percatado del aproximamiento del otro hombre. Rápidamente miró hacia otro lado cuando Aragorn empezó a hablarle.
"Pareces preocupado¿te encuentras bien?"
"Estoy bien, Aragorn."- Contestó Boromir, tratando de sonar confiado, y fallando miserablemente.- "Solo pensaba a donde nos llevará este camino."
Léntamente volvió el rostro para mirar al hombre de morenos cabellos a su lado, que afortunadamente estaba mirando al suelo en ese momento.
Se sentía como si ya conociera a aquel hombre, algo en el le resultaba perturbadoramente agradable, como un viejo conocido al que hubiese apreciado mucho. Y sin embargo estaba seguro de que tal cosa no era posible.
"Es dificil adivinar a donde nos llevarán nuestros pasos."- Convino Aragorn, pensativo, mirando por las lomas hacia el este, oteando el horizonte con preocupación. Boromir le observó sin hablar, listo para mirar hacia otro lado si el montazaz volvía los ojos.
No obstante, cuando Aragorn volvió a mirar a Boromir, este descubrió que no podía apartar la vista. Los penetrantes ojos azules parecían haberle capturado con su intensidad, y Boromir no podía sino sostenerle la mirada.
"Boromir."- Aragorn titubeó brevemente.- "No deseo que continuemos este viaje con sentimientos hostiles, nunca he querido ser tu enemigo."
Boromir miró al suelo, apartándose de la expectante expresión de Aragorn, de aquella sensación irreconocible que le perturbaba.
"Ni yo deseo ser tu enemigo, Aragorn, solo quiero lo mejor para mi tierra y mi gente, como mi familia siempre ha tratado de hacer."
"Por supuesto."- Asintió Aragorn.- "Yo tambien quiero que Gondor mantenga la gloria que posee. Nuestro objetivo es el mismo."
Bóromir miró de nuevo al otro hombre, molesto por sus palabras.
"No, desde que era un niño, mi lugar ha estado con las armas de Minas Tirith, entrenando para el día en las dirigiría a la batalla contra nuestros enemigos. Horas interminables en las defensas de al ciudad, incontables amigos perdidos en el camino."
Miró las llamas recién nacidas de la hoguera mientras su voz se volvía grave por la emoción y la severidad.
"No tienes idea, Aragorn, de la sangre, el sudor y las lágrimas que ha costado crear el Gondor que existe ahora, vertidas por mi familia y mis antepasados. Vivo unicamenta para Gondor, es mi unico camino."
Ahora la furia era palpable en su voz, a medida que sus palabras le recordaban porque le enfurecía la presencia de Aragorn, porque no quería creer en su proclamación.
"¿Dónde has estado, montaraz? Viviendo con los elfos y viajando por las montañas como un vagabundo. ¿Dónde estabas tú cuando Minas Tirith afrontaba el peligro con sus senescales?"
Boromir se detuvo, percatándose de su pérdida de control, con un gruñido de frustración se arrebujó en su capa al sentir un escalofrio, tratando de poner sus emociones de nuevo bajo control.
Por un largo momento, hubo silencio entre ambos, Bóromir podía oir la respitacion acompasada del montaraz mientras este estaba sentado a su lado, en aparente calma. Cuidadosamente, Bóromir le miró por el rabillo del ojo, en ese momento Aragorn se puso en pie y se apartó de él. Bóromir sintió una extraña opresión en el pecho, como si sufriera la ausencia de Aragorn a su lado.
¿Es que no podía darle una explicación al menos?
He aquí el grupo que viajará a Mordor para destruir el anillo. Mis ojos recorren el corro formado en torno a las ascuas del fuego, mis compañeros de viaje, los miembros de la compañía del anillo. A un lado están los hobbits, acurrucados como una camada de cachorros, el enano y su inseparable hacha, Gandalf con el sombrero de pico echado sobre el rostro, Aragorn, hijo de Arathorn, está a su lado, y en el otro extremo del grupo está echado Boromir, hijo de Gondor.
Está amaneciendo, y en apenas un par de horas nos pondremos de nuevo en marcha de modo que me permito cerrar los ojos y reposar brevemente. Soy la vista y el arco de este compañía y debo estar preparado para este duro viaje.
Es la guardia de Boromir en este breve tiempo de descanso para mí.
Bóromir. He aquí un misterio que espera a ser resuelto.
De todo este grupo, es un hombre quien mas atrae mi curiosidad. La de los hombres es la mas peculiar de las razas, la mas voluble y variada. No hay mas que ver la cantidad de glorias e infamias que son capaces de alcanzar en los dos espectros, tanto la luz como la oscuridad.
Boromir. Recuerdo la primera vez que le ví, en Rivendell.
No era la primera vez que veía a un humano. De hecho ya conocía a Aragorn, pero a veces creo que Aragorn no cuenta, se ha criado con elfos, y cuando está en mi compañía se comporta como si él mismo lo fuera. Pero Bóromir era diferente, había algo especial en él.
¿Cómo explicarlo? A simple vista no sabría decirlo. A ojos de mi gente no es muy alto, es corpulento para nuestro estandar, tiene el cuerpo de un soldado, es un guerrero de figura esculpida en el combate y no me cabe duda de que sus manos deben ser callosas por el uso de la espada y escudo. Su cabello estaba sucio por el largo viaje y traía en su piel el polvo y sudor del camino. En resumen, no tendría porque haber atraido mi atención, soy un elfo, un príncipe nada menos, y él es solo un mortal, ni siquiera de sangre real.
Pero incluso en ese momento había algo en él, algo presagiado por aquellos claros ojos verdes, como esmeráldas traslúcidas. En ellos podía leerse su fascinación por la ciudad élfica, que su cuerpo trataba de disimular, llevando en sus pasos el orgullo de su raza.
No pude apartar mi mirada de él hasta que le guiaron hasta el aposento destinado a los invitados que acudirían al concilio. Después me sentí molesto conmigo mismo por mi reacción, que no tenía sentido alguno.
Nunca me había sentido tan fascinado por un hombre, y sé a ciencia cierta que no soy el primero. No creo que Lord Elrond fuese solo amistoso con Isildur. Nunca ha vuelto a ser así con ningún hombre, nunca dirigió la misma mirada ardiente que dedicaba a Isildur hacia Aragorn. Pero ví como miraba a Bóromir.
En el concilio, Boromir dejó patente su carácter, su arrogancia y sus decisiones. En ese momento me sentí irritado¿cómo podía resultar atrayente alguien tan obtuso? A fin de cuentas solo se trataba de un humano, cargado con todos los defectos de la raza de los hombres. Cuando despreció a Aragorn, salté en defensa de este.
Mas tarde me dí cuenta de mi error, mi falta de delicadeza, no había sido una buena forma de presentar al futuro rey de Gondor ante el hijo del Senescal de la ciudad blanca.
Sin embargo, ahora que llevamos días viajando, me siento confuso, el arrogante humano que ví en Rivendell es más de lo que pensé.
Tras esta semana de viaje he sabido de lo mucho que ama su hogar. Cuando habla realmente le escucho, al igual que Aragorn. En su voz se proclama su amor a su tierra y a su gente, su sentido del deber y protección hacia la ciudad blanca y todos los que la habitan.
Tengo que poner en orden estas preocupaciónes. Temo estar demasiado interesado en el humano.
Han despertado. Mis ojos vagan hasta el lugar donde está Boromir. Está sentado en el suelo, guardando sus enseres, ignorando sus alrededores. Me pregunto que hay bajo su armadura, tanto la mental como la real. ¿Cómo es el verdadero Bóromir¿Dónde acaba tu arrogancia y se iluminan tus fascinantes iris? Me propongo descubrirlo.
Mientras nos ponemos en marcha miro de reojo a Boromir, viaja a la zaga de los hobbits, en compañía de Merry y Pippin, como un perro guardián. Resulta encantador el apego que ha nacido entre ellos, los dos hobbits tratan a Boromir como si de un hermano mayor se tratara y Boromir hace lo propio hacia ellos.
Antes de que termine este viaje debo haber descubierto todos los secretos que ocultas, Boromir, hijo de Gondor.
