Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash)y este se da entre los personajes de Aragorn, Bóromir y Légolas, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.

Capítulo 4. Corazon de nieve

El paso de las montañas sería su ruina. Bóromir masculló una maldición mientras la implacable tormenta caía sobre ellos, sin dar muestra alguna de amainar. La nieve se había amontonado e incluso pequeñas avalanchas se abalanzaban sobre la compañía. Caradhras no era compasivo, y era probable que Saruman también tuviese algo que ver con aquellas dificultades.

Bóromir vigilaba constantemente a Merry y Pippin, preocupado por ellos, estaba claro que los hobbits no soportarían mucho más aquellas condiciones. Apenas sí podían andar y no estaban acostumbrados a un clima tan crudo.

Finalmente Aragorn pidió a Gandalf cambiar el rumbo, dar media vuelta, y Bóromir suspiró aliviado por no ser el único que siempre discutía las decisiones del mago. Pero el obstinado mago insistió en continuar. Bóromir ayudó a los hobbits a continuar, pero si continuaban de este modo acabarían por ser sepultados en la nieve.

La decisión fue dejada en manos de Frodo y se decidió afrontar las minas de Moria, para alegría de Gimli, que no había dejado de refunfuñar al respecto.

La tormenta amainó brevemente, era el mejor momento para buscar la manera de llegar a las minas de Moria cuanto antes. Bóromir observó como Pippin se arrebujaba contra su primo y supo que debían buscar una solución, ya.

"Los mas fuertes de nosotros deben buscar un camino."- Bóromir indicó un sendero que podrían abrir para alcanzar una zona mejor.

"Entonces vayamos allí, tú y yo."- Secundó Áragorn.

Bóromir asintió, aunque la idea de estar con Aragorn no le gustaba, no había olvidado en absoluto el trato que le había prodigado el heredero de Isildur. Le enfurecía, y aunque no quisisese admitirlo, le dolía, como un peso en el corazón.

Aragorn había cogido su espada, y su petición de devolver el anillo a Frodo había sido una exigencia, una orden cargada de brusquedad. ¿Acaso le hubiera atacado de haberse rezagado en devolver el anillo?.

Se adelantaron al grupo y Aragorn le cedió el paso.

"Eres mas fuerte que yo."- Admitió Aragorn con una sonrisa.

Bóromir no replicó nada, su mirada era dura, sin una palabra se adelantó y comenzó a apartar la nieve con fuerza, descargando sobre esta la furia arremolinada en su interior.

De pronto Légolas apareció junto a los dos hombres, Bóromir observó asombrado que el elfo caminaba sobre la nieve sin hundirse, moviendose sobre ella como lo haría una liebre o u pájaro. El elfo se inclinó y les guiñó un ojo con picardia.

"Abrid el camino para los demás, hombres fuertes, dejadme a mi buscar el camino."

Aragorn soltó una carcajada y ayudó a Bóromir a ensanchar el camino. Era bueno tener como compañero a Légolas, sin duda.

Bóromir estaba inusualmente callado, demasiado, Aragorn sintió un nudo en el estómago¿seguía el anillo hablando a Bóromir? Si así era, era realmente peligroso que Bóromir le escuchara y estuviese tan perturbado por su causa.

Aragorn observó como los poderosos brazos apartaban la nieve como si nadara por ella, Bóromir avanzaba casi a ritmo militar, metodicamente y con ferrea determinación.

"Bóromir..."

No obtuvo respuesta alguna, se diría que no le había oido.

"¡Bóromir!"

El hijo de Gondor se volvió con expresión enfadada, una ira profunda se adivinaba en su mirada y Aragorn se supo objeto de aquel sentimiento con gran desazón.

"¿Qué quieres?"

"... Nada, no importa."

Bóromir volvió a su labor y Aragorn le secundó, no era un buen momento para hablar, además, no tenía muy claro que quería decir a Bóromir. Aun no confiaba en su propia voluntad¿qué podía reprochar de Bóromir si él no era capaz de resistir la llamada del cuerpo de un hombre?

Avanzaron un largo trecho, apartando a duras penas una capa de nieve que parecía no acabar nunca. Aragorn apenas si sentía los dedos de manos y pies, y estaba agotado por las dificultades. Le dolía todo el cuerpo.

Frente a él, Bóromir seguía avanzando impreterrito, aunque la columna de nieve acumulada ante ellos no daba muestras de menguar.

Sus preguntas hallaron respuesta en cuanto Bóromir se desplomó sobre sus pies.

Aragorn se apresuró a sostener al exhausto hombre, que estaba frio como un témpano y temblaba aun más que el propio Aragorn.

"¡Bóromir¿Te encuentras bien?"

Bóromir trató de sostenerse en pie sin ayuda de Áragorn, pero las piernas le temblaban demasiado, se había esforzado mas allá de sus posibilidades y este era el precio de su arrogancia. El montaraz se arrodilló y le apoyó contra su pecho, frotándole los hombros con las manos tratando de darle calor. Se sentía tan... cansado.

Aragorn abrazó a Bóromir y le frotó con las manos vigorosamente, tenía que ayudar a Bóromir a recuperarse cuanto antes, no podría cargar con el fornido guerrero de vuelta al campamento.

Observó el rostro de Bóromir, palidecido por el frio, la barba rubia con copos de nieve prendidos de ella y del cabello. Apenas dándose cuenta de lo que hacía descendió hacia los labios entreabiertos...

"¿Aragorn¿Bóromir?"

Aragorn se apartó rápidamente, ruborizado al percatarse de que Legolas había estado a punto de encontrarle en una situación comprometida. ¿Qué demonio le había poseido para cometer la bajeza de intentar besar a un hombre casi inconsciente?

"¡Légolas¡Aquí¡Necesitamos ayuda!"

El elfo llegó en unos instantes a su lado y saltó junto a Bóromir con preocupación.

"Tenemos que despertarle."

Áragorn dejó que Légolas tomara a Bóromir de entre sus brazos y le estrechara contra su cuerpo de elfo, cálido pese al frio inclemente. Súbitamente Áragorn sintió un aguijonazo de celos hacia Légolas.

No, no debía pensar así de Légolas, Aragorn se obligó a ser racional y ayudó a Légolas a recuperar a Bóromir, que finalmente entreabrió los ojos y se revolvió levemente.

"¿Qué...?"

"Te desmayaste, arriba Bóromir, tengo buenas noticias."- Indicó Légolas.

Bóromir se puso en pie y evitó conscientemente mirar a Áragorn, se había desmayado en su presencia... mostrar aquella debilidad le dolió mucho mas que el frio que le había calado hasta los huesos.

Légolas les indicó que la pared de nieve era el último obstáculo y que más allá el camino era un sendero transitable.

Bóromir se apresuró a subsanar su anterior debilidad y cavó haciendo oidos sordos a la sugerencia de Áragorn de que descansase un poco mientras Légolas ayudaba. No iba a quedarse atrás de ningún modo, era el hombre fuerte de esa compañía y no iba a renunciar a esa pequeña victoria sobre el heredero de Isildur.

De este modo no tardaron en abrir el paso y regresar junto al resto de la compañía para continuar el viaje, Áragorn llevaría a Sam y a Frodo mientras Bóromir se ocupaba de Merry y Pippin, para alegría de estos, que disfrutaban como niños siendo llevados a caballo.

Tras varios viajes de ida y vuelta para recoger a los hobbits, continuaron el camino hasta alcanzar las orillas de un lago y finalmente alcanzaron una pared montañosa de pura piedra y reflejada por la luz de la luna, la puerta de Moria.

Bóromir era escéptico en cuanto a ese camino, mas aún cuando resulto que ni el enano ni el mago tenían la menor idea de cómo entrar. Bravo por el guia de la Compañía, Bóromir se preguntó si su padre tendría razón cuando acusaba a Gandalf de ser un pajaro agorero y alarmista con mas aires de poder que poder real.

Tras unas cuantas palabrejas en élfico las puertas de Moria seguían fundidas con la montaña, Boromir se sentó sobre una roca, decepcionado y preocupado, mientras él esperaba a que un mago superase un acertijo su gente podía estar en peligro, su hermano podía estar en ese momento combatiendo los orcos de Minas Morgul... o incluso al nefastamente famoso Rey Brujo.

Pippin arrojó una piedra al lago y Áragorn le reprendió, Bóromir fue a decir algo en defensa del mediano cuando las puertas de Moria se abrieron.

Y un horror de tentáculos salió de las negras profudidades.

Nota de la autora: Gracias por el review, parece que siempre vamos a estar como en familia vamos, siempre los habituales. Esto es como uno de esos bares de copas, todo en confianza y con caras conocidas. Jajajajaja.