Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash)y este se da entre los personajes de Aragorn, Bóromir y Légolas, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.
Capítulo 5. Hielo y fuego
El suelo vibró cuando las puertas de Moria se abrieron y en ese mismo instante Frodo fue alzado del suelo por un monstruoso tentáculo que le arrastró hacia las aguas.
Sam gritó y fue tras su amigo con la pequeña espada en alto.
Bóromir desenvainó y se lanzó al lago atacando el tentáculo mientras Sam hacia lo mismo y finalmente lograba liberar a Frodo del maligno apéndice.
Otros tentáculos surgieron en respuesta a la agresión y se lanzaron contra ellos, Bóromir y Aragorn atacaron varios pero era una lucha perdida, Gandalf les llamó y todos corrieron al interior de las minas.
Antes de que tuvieran que preocuparse por los tentáculos que iban hacia ellos, la entrada de las minas se derrumbó con gran estruendo. Estaban atrapados, y solo les quedaba continuar por el interior de Moria.
Aquello había sido una mala idea, Bóromir murmuró su desaprobación solo para ser reprendido por Gandalf. El guerrero de Gondor se cargó el escudo a la espalda y siguió la luz del bastón del mago, la única luz con que contaban en aquellas oscuras minas, llenas de los cadáveres de la gente de Gimli.
Hacia frio, aunque Bóromir suponía que se debía a que estaba empapado por el combate contra el vigilante del lago, echó un vistazo a Aragorn que estaba igualmente empapado, pero no parecía en absoluto afectado por ello. Bóromir se estremeció y se cargó de paciencia, no podrían secar las ropas en un lugar como ese, el peligro podía olerse por encima del olor rancio que había quedado impregnado por los cadáveres.
Descendieron por unas escaleras y tomaron varias bifurcaciones hasta que Gandalf se detuvo frente a una trifurcación superior.
"No tengo memoria de este lugar."
Bóromir se mordió la lengua para acallar un ácido comentario. El lider no sabía que camino seguir. Perfecto. Más tiempo perdido. ¡Hay fuera podía haber una guerra!
Sin mas opción, la compañía se detuvo a la espera de decidir el rumbo.
Bóromir se sentó en una esquina apartada dispuesto a ganar algo del breve descanso que pudiesen obtener en aquel lugar.
No advirtió la intensa mirada de Légolas sobre él.
Las minas estaban llenas de cadáveres. Légolas se sentía realmente incómodo allá abajo, era un elfo, y añoraba el aire, la noche, el sol, las estrellas... nada vivo quedaba en aquella oscuridad. Ni siquiera los enanos estaban ya allí abajo.
Hacía rato que seguían viajando bajo tierra, viendo a cada rato restos de la terrible batalla librada allá abajo.
Bóromir avanzaba pesadamente, tenía la ropa empapada y Légolas advirtió los escalofríos que le recorrían a cada rato. El elfo agradeció su resistencia natural a las temperaturas, mientras veía a los hombres arrebujados en sus capas.
Bóromir miró de reojo a Áragorn y Légolas sintió un aguijonazo de celos, Áragorn siempre parecía atraer la atención de Bóromir sin proponérselo, había visto como el hijo de Denethor miraba furtivamente a Áragorn en ocasiones, aunque lo cierto era que no sabría asegurar si en sus ojos brillaba otra cosa que no fuera resentimiento hacia el heredero de Isildur.
Finalmente la compañía se detuvo merced de Gandalf, que no atinaba a dar con la ruta correcta en aquella encrucijada. Légolas rió levemente ante las miradas incrédulas de los hobbits y los comentarios de Merry y Pippin tratando de dilucidar si estaban perdidos o no. Se puso cómodo y relajó los músculos. Miró a Bóromir y se encontró con que el hombre apenas había tardado unos instantes en quedarse dormido o como mínimo adormilarse. Que facilmente se cansan los hombres... hablando de hombres...
Áragorn estaba a unos metros de Bóromir, recostado contra la pared, Légolas se percató de que el montaraz siempre se situaba lo mas cerca posible de Bóromir sin entrar en su espacio personal.
Aquello le recordó la charla que había planeado tener con Áragorn, era un buen momento para tenerla. Se levantó y se acercó.
"¿Aragorn?"
Estaba despierto, al parecer tan solo había estado sumido en sus pensamientos.
"¿Mmmh¿Te ocurre algo?"
Se conocían desde hacía tiempo, Légolas supuso que Áragorn leía sus expresiones tan bien como él mismo.
"Debo hablarte de Bóromir."
Aunque el rostro de Áragorn no delató emoción alguna, Légolas vió el resplandor en sus ojos.
"¿Qué ocurre con él?."- Áragorn rompió el contacto visual mientas una tormenta de emociones bullía dentro de él.
"No estas llevando esta situación adecuadamente, tanto si lo haces a propósito como si no."
Áragorn se sintió confuso y miró a Légolas con claro interrogante.
"¿Cómo te sentirías si te hubieses dedicado a un destino desde el día en que naciste y de pronto te arrebataran ese destino?".- Preguntó Légolas con súbito enojo.- "Has heredado el trono de Gondor, y Bóromir ha sido criado con el convencimiento de ser el futuro senescal y guiar la ciudad blanca."
"Yo..."
"Bóromir te vé como alguien que le ha arrebatado su destino, está claro que eso es pernicioso para ambos. Debes arreglarlo."
Antes de que pudieran continuar o de que Áragorn pudiese replicar, Gandalf se levantó sentenciando que ya sabía por donde debían continuar el camino.
Y así continuaron hasta llegar a una gran sala que Gandalf iluminó, mostrándoles la grandeza de Moria.
Su asombro duró poco cuando Gimlí salió corriendo hacia una habitación adyacente. Gandalf y los demás fueron tras él. Y encontraron la tumba de Balin, señor de Moria.
Mientras Gandalf examinaba el viejo diario y Gimli era dejado solo para asumir su dolor a la manera de los enanos. Légolas observó que Áragorn se dirigía hacia Bóromir, situado cerca de la puerta, alejado del grupo como era su costumbre.
Parecía que Áragorn estaba dispuesto a tomar nota de la advertencia de Légolas. El elfo esperaba que aquello quedase resuelto de una vez por todas
Bóromir se sentó y dejó su escudo a su lado, la cota de mallas y la ropa mojada empezaban a hacer notar su peso en aquel lugar y sentía los hombros tan cargados como su preocupación por el regreso de los enemigos que habían dado muerte al primo de Gimli, el rey de Moria. Oyó pasos a su espalda y Áragorn se inclinó ante él.
"¿Por qué te apartas del grupo, Bóromir? No es seguro¿y si fuesemos emboscados?"
"En tal caso supongo que tu y el resto del grupo acudiríais en mi ayuda... o tal vez no."- Bóromir gruñó la última parte.
Áragorn se sentó con un suspiro y Bóromir se removió con incomodidad.
"Por favor, Bóromir, no deseo enojarte, solo me preocupo."- En los ojos de Áragorn había esperanza, Bóromir no sabía de que.
"Bueno, es un poco tarde para eso¿no crees?"
Aragorn suspiró y se acercó más. Bóromir se sintió nuevamente nervioso en presencia de Áragorn, creía haber superado aquella extraña tensión entre ellos pero había vuelto con mas fuerza si cabía. Pese al frio prendido de su ropa húmeda sintió una oleada de calor en su pecho y sus ojos quedaron prendidos de aquellos pares ceruleos.
Se sentía muy afectado, no quería estar así, se sentía vulnerable... ¿por qué no podía volver a ignorarle¿Por qué iba ahora junto a él¿Por qué era tan insistente?
"Bóromir, no guardes resentimiento hacia mí. Debo decirte algo y espero que estes callado porque voy a hablarte te guste o no."- Espetó Áragorn, sacando a la luz su lado mas humano y determinado, lo que sorprendió a Bóromir.
Áragorn tomó aire, por fin Bóromir parecía dispuesto a dejarle terminar. Desde luego el modo de hablar con Bóromir no eran las maneras de los elfos, sino las órdenes de un capitán de los hombres.
"No deseo juzgarte, Bóromir. Sé que he sido desconsiderado en un principio, y por ello deseo disculparme y pedirte perdón. ¿Podemos ser algo más que enemigos?"
Bóromir estaba perdido, sentía que le faltaba el aire, estaba cautivado por el nuevo brillo que tenía la mirada de Áragorn. Y sus palabras, eran como seda saliendo de sus labios...
"Aragorn..."- Bóromir encontró su voz a duras penas.- "¿Qué… qué es exactamente lo que quieres?."- Preguntó cautelosamente.
"Hemos empezado con mal pie, pero estoy discpuesto a... mostrarte lo que realmente quiero."
Áragorn se acercó, cada vez mas cerca, hasta que sus rostros casi se tocaban. Los ojos de Bóromir se abrieron de par en par totalmente desprevenido.
¿Estaba pasando realmente? Tenía... tenía que apartarse, moverse, enojarse... algo... y sin embargo...
No tuvo tiempo ni de poner sus sentimientos en orden pues Légolas apareció de detrás de ellos y practicamente lo empujó lejos de él. Su mirada era pura furia.
Dijo algo a Aragorn en élfico, que hizo que el montaraz diera un respingo y se marchara rápidamente, cabizbajo y obviamente preocupado.
Légolas se volvió hacia Bóromir que intentaba dilucidar que acababa de ocurrir.
"Lamento su comportamiento, por favor disculpa."
Bóromir tragó saliva y asinitó levemente, Légolas le miraba con el mismo brillo presente en los ojos de Áragorn. Bóromir estaba aturdido por los repentinos acontecimientos, y en un momento tan tenso además.
Légolas era tan hermoso... Bóromir nunca hubiese imaginado que un ser tan... tan fascinante pudiese estar interesado en él. ¿Cómo podía un elfo encontrar atractivo en él?
¿Y Aragorn¿Cómo reaccionar ante aquello? Aunque le pesara y lo negase, en su corazón sabía que Áragorn era el heredero de Isildur, el legítimo rey de Gondor.
Aquello era demasiado para aquel viaje.
Bóromir se mesó los cabellos cuando Légolas le dejó solo. No podía negar sus propias reacciones, pero sabía perfectamente que no podía, no debía reaccionar a ellas, y eso no tenía discusión alguna.
Era el Capitán de Gondor, era el hijo de Denethor, senescal de Gondor. Aquel conflicto estaba fuera de discusión.
Pero por mucho que trató de convencerse de ello, seguía sintiendo una tormenta en su interior.
Légolas se cruzó de brazos, malhumorado, cuando había empezado a oir la conversación que conducía Aragorn había estado satisfecho, Bóromir y él estaban unidos por el destino de una ciudad y era importante que se entendieran por el bien de esta. Pero después Légolas había notado que Áragorn se acercaba más... demasiado cerca para ser solo amistoso. Había saltado al momento para apartar al heredero de Isildur de un empellón, tal era su enfado.
¿Cómo tenía el descaro? Légolas no había podido contenerse.
¿Qué crees que estas haciendo¿Es que Arwen no significa nada para ti¡Este es el Capitán de Gondor, no uno de esos montaraces de la Marca!
Esto había sosprendido totalmente a Áragorn, que al menos había tenido el buen tino de avergonzarse y apartarse.
En cuanto a Bóromir, Légolas miró de reojo como el guerrero se pasaba las manos por los cabellos color miel, probablemente turbado. No era para menos¿en que estaba pensando Áragorn?
Pronto todas las dudas quedaron atrás.
Los tambores empezaron a retumbar por todas las galerias, y los trasgos salieron a millares de sus escondrijos.
Nota de la autora: Confieso que este capítulo es en su mayor parte una traducción de un fanfic en ingles de esta misma web, dicho fanfic está inacabado y abandonado desde hace meses, he considerado que no hacía ningun mal recogiendolo porque me gustaba mucho como quedaba y lamentaba profundamente no tener una continuación. Mis mas sinceras disculpas si el autor original se molesta, una sola queja y lo cambio, palabra.
