Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash)y este se da entre los personajes de Aragorn, Bóromir y Légolas, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.

Capítulo 7. El dolor de la lógica

La sombra seguía cerniéndose sobre ellos.

Légolas no podía sino preocuparse y alarmarse. Se sentía confuso¿era real esa sensación o estaban ofuscados sus sentidos?

Parecía como si la inquietud que siempre acompañaba a Bóromir se hubiese acentuado. Remaba dirigiendo débiles sonrisas a Merry y Pippin, pero ni ellos parecían capaces de alejar las negras premoniciones de Légolas. El hijo de Gondor parecía mas alejado de la Compañía que nunca, como si sus pesares hubiesen crecido en vez de menguar.

O quizá su juicio estaba nublado. Los celos por el encuentro que había espiado en Lorien aun le quemaban. No podía dejar de pensar en ello, no podía dejar de recordarlo y pensar que Aragorn actuaba erroneamente, y se preguntaba si Haldir había estado en lo cierto al decir que había pasado demasiado tiempo en compañía de los mortales¿le habían contagiado de sus pasiones?

No sabía si seguir a su mente o a su corazón¿cómo podía actuar con aquel temor a equivocarse? No quería hacer ningún mal a Bóromir, pero no hacer nada podía resultar peor aun.

Algo ocurría, de eso no cabía duda, Bóromir se mostraba deprimido y abstraido, Áragorn, por su parte, se había volcado en sus deberes como nuevo lider de la compañía con tanta dedicación que parecía huir de algo sumiéndose en sus deberes.

¿Qué había ocurrido? Lo que había visto en Lorien había sido un encuentro de mutuo consentimiento, y obviamente Bóromir y Áragorn tenían que haberlo disfrutado. ¿Acaso habían discutido despues? Légolas no podía soportar aquella incertidumbre.

Si Áragorn había hecho algún daño a Bóromir... ¿qué¿qué haria? Su deber era para la protección de la compañía, tenía que velar por ella y sobre todo por Frodo, no podía encerrarse tanto en sus celos y sus sentimientos.

Sin embargo, desvió la vista hacia Bóromir de nuevo, este se apartó unos rebeldes mechones dorados de la cara y siguió remando con ímpetu, nada en sus gestos daba lugar a creer que estaba afectado por algo, pero Légolas era un elfo, era sensible al dolor del corazón y a la sombra del poder oscuro. Y Bóromir sufria de ambos. El primero le hacía terriblemente vulnerable al segundo, aquello era lo que realmente hacía a Bóromir vulnerable al anillo.

Toda duda fue deshechada, tenía que hablar con Bóromir, ayudarle, pues hacerlo le apartaría del anillo y por tanto de la posibilidad de dañar a la compañía. Si, tan pronto como tuviesen algo de tiempo arreglaría cualquier daño que las acciones de Áragorn hubiesen provocado.


Áragorn escudriñó las aguas del Anduin, pero el rio no tenía respuestas ni consejos para él mientras la barca se deslizaba por su corriente. Tras él remaba Bóromir, con Merry y Pippin, y a la par de este, Légolas con el noble Gimli, que hablaba alegremente de su nueva admiración por Galadriel.

Áragorn tenía su propia obsesión, su atracción por el guerrero de Gondor. Nunca antes se había sentido de ese modo por otro hombre y se estaba volviendo incontrolable, no, ya se había vuelto así. Había besado a Boromir, y aquel acto de debilidad había hecho saltar su control en pedazos, se habían desnudado en aquel claro de Lorien y había dado placer a Bóromir con su boca... y había disfrutado enormemente haciéndolo, los gemidos de placer que Bóromir había tratado en vano contener habían sido lo mas erótico que había oido en su larga vida, la forma en que había reaccionado había sido tan hermosa, los fuertes músculos temblando, sus manos aferrando puñados de su melena, su rostro en una deliciosa expresión de alivio y deseo.

Áragorn remó con mas fuerza, enfurecido por dejarse llevar por aquellos pensamientos ahora, solo estaba aumentando su deseo. Había probado a Bóromir en sus labios y se había vuelto adicto a el, deseaba sentirlo otra vez, deseaba todo, tomar a aquel hombre, hacerlo suyo...

Pero eso no podía ser. Bóromir lo había visto tan claro como él mismo. El colgante sobre su pecho era un recordatorio de ello. Lo que sentía por Bóromir era incompatible con lo que sentía por Arwen. Y Bóromir ya no quería saber nada de él.

Estaba apesadumbrado y a la vez aliviado por el hecho de que Bóromir parecía determinado a evitarle. Áragorn no podía culparle despues de lo sucedido, se sentía como si realmente hubiese utilizado a Bóromir, tal y como este pensaba.

No podía seguir evadiendo aquello, dejar así aquella situación era lo peor que podía hacer, Bóromir le guardaría rencor y la Compañía sufriría las consecuencias... el modo en que Boromir miraba de reojo a Frodo y al anillo no le pasaba desapercibido.

Tenía que explicarse o al menos disculparse adecuadamente. Por mucho que le costara tenía que afrontarlo... no volvería a ser un cobarde

Se detuvieron al atardecer para acampar, dejando los botes en la orilla del rio. Áragorn observó como Bóromir se apartaba cuidadosamente de él y desaparecía en la espesura, Áragorn vió su oportunidad y le siguió, quería acabar con aquello cuanto antes.

Súbitamente notó una mano sobre su hombro y se volvió lentamente, sabía quien era pues solo una persona en la compañía era capaz de sorprenderle por la espalda de esa forma.

Légolas le miraba con ojos llenos de furibunda ira, era obvio que la situación no había pasado desapercibida para el elfo, Áragorn sintió una profunda vergüenza¿cuánto sabía Légolas?

"¿Adonde vas?"

Légolas no cabía en sí. ¿Qué pretendía Áragorn yendo tras los pasos de Bóromir¿Es que quería yacer de nuevo con el hijo de Gondor cuando era obvio que aquello no había acabado bien por los motivos que fueran? Parecía que la advertencia que había dado Légolas en Moria había caido en saco roto, Áragorn no parecía comprender que no podía tratar a Bóromir como a uno de sus fugaces amantes. Los celos que sentía y la indignación eran demasiado. ¿Dónde estaba el Áragorn que el había conocido y respetado? El montaraz que había sido su amigo parecía ser un completo necio a la hora de comprender que aquella situación era insostenible, Bóromir no era suyo para tomarlo ni su corazón estaba libre para dárselo.

"Légolas... ahora no puedo hablar contigo, por favor."

"No, tu y yo hablaremos ahora."- Replicó Légolas seriamente.

"Légolas, tengo que arreglar algo que me está devorando por dentro."

"Sin duda te mereces eso."

Áragorn apretó los dientes, estaba cansado de aquello¿quién era Légolas para juzgarle tan duramente? No necesitaba el desprecio de su amigo, él sabía perfectamente lo que había hecho y asumiría las consecuencias, las enfrentaría y resolvería, de hecho era lo que estaría haciendo en ese momento si Légolas no hubiese decidido erigirse en juez y jurado. No era un niño que tuviese que perseguir y educar.

"¿Bien¿De que quieres acusarme? Habla, te escucho."

"Has dañado a Bóromir con tus deseos egoistas, cesaras en ello inmediatamente."

"No debes temer mas acerca de eso, no tengo intención de volver a tocarle. Puedo asegurártelo."

"No da esa impresión."- Replicó Légolas.

Aragorn sacudió la cabeza con frustración.

"Pretendo arreglar el daño que he causado¿es que eso no es lo correcto?"

Légolas se sintió como un estúpido. Súbitamente se había percatado de que estaba actuando movido por los celos, conocía a Áragorn, sabía que no le mentiría, que no pretendía hacer daño a sabiendas, no debía ser tan agresivo, no podía dejar que lo que sentia por Bóromir nublase tanto su mente.

Sin embargo... resultaba tan dificil. La imagen de Bóromir entre los brazos de Áragorn, su cuerpo desnudo y sudoroso mientras Áragorn rendía culto a su miembro... estaba grabada a fuego en su mente.

Quizá si al día siguiente ambos hombres hubiesen mostrado alivio, alegria, si aquella relación hubiese prosperado, Légolas hubiese podido aceptar aquello, no sin tristeza o envidia, pero hubiese callado y se habría apartado de ellos. Pero no había sido así, Bóromir llevaba su dolor tatuado sobre el corazón, lo que indicaba que aquello no había acabado nada bien.

"No pareces capaz de actuar correctamente cuando atañe al Capitán de Minas Tirith."

Áragorn se sintió profundamente insultado¿qué le ocurría a Légolas para tratarle de ese modo? Cierto era que el principe elfo tenía derecho a sentirse ofendido por la infidelidad de Áragorn hacia Arwen, pero aquello era demasiado.

Basta, basta ya, él era Áragorn, hijo de Árathor, descendiente de Isildur y futuro rey de Gondor. Se disculparía con Bóromir, le resarciría del daño causado y enfrentaría a Légolas con la conciencia tranquila.

No tenía nada que ocultar. No iba a seguir avergonzándose. El hombre sabio reconocía sus errores y aprendía de ellos, no se escondía de ellos.

"Esta conversación se ha terminado, Légolas."

Con esta cortante frase, Áragorn apartó a Légolas a un lado y se encaminó en la dirección que había tomado Bóromir. El elfo se quedó de pie, sorprendido por la autoridad que había desprendido Áragorn en ese momento, realmente era el futuro rey de Gondor. No se movió para seguirle, decidió permanecer aparte, debía tener fe en su amigo... no debía ceder a aquellos sentimientos que solo ponían en peligro la misión.


Áragorn encontró a Bóromir cuando este regresaba al campamento, cargaba con madera seca que había recogido para la hoguera. La expresión de su rostro al encontrarse con Áragorn pretendía ser de indiferencia pero no podía ocultar la furia y el rencor que anidaban en su interior.

Alimentadas por el anillo.

No dejaba de escucharlo, susurraba constantemente, a veces lograba apartar aquel murmullo de su mente, pero cada vez le resultaba mas dificil. Bóromir miró a Áragorn y se apartó con intención de rodearle e ir al campamento. No quería hablar con Áragorn, ni estar en su presencia mas de lo estricatamente necesario.

Áragorn no se lo permitió, se cruzó en su camino y con severidad le arrebató la pila de leña y la dejó en el suelo, apartando la virtual barrera que Bóromir había interpuesto entre ellos.

Áragorn sabía que aquel no era el método tradicional de inicial una conversación, mucho menos cuando la intención era disculparse, pero Légolas le había enfurecido, cuando eso ocurría Áragorn se sentía completamente humano, estaban en el mundo de los hombres, no el de los elfos, y así era como debían ser las cosas.

"Bóromir, debemos hablar."

"No hay nada de que hablar."

"Lo hay, quiero ser sincero contigo."

Los ojos verdes se entrecerraron amenazadoramente y Áragorn no tuvo dificultades en imaginar a un gato con las orejas aplastadas y bufando con enojo.

"No tengo interes en tú sinceridad, de hecho no es necesaria. Dejame pasar."

Todo fuerza, todo orgullo... Áragorn no sabía si considerarlos virtudes o defectos, resultaba desconcertante.

"Es necesaria, y ahora dejame hablar."

"No me des órdenes, no eres mi rey."- Replicó Bóromir.

"Esto no tiene nada que ver con eso."

2Apártate de mi camino, cuanto antes nos separemos y yo regrese a mi ciudad, mejor, podrás continuar con esta gesta calamitosa, no te molestes en volver."

"¿Eso es lo que quieres¿Qué la misión fracase?."- Áragorn no daba crédito a sus oidos.

"No he dicho eso."- Replicó Bóromir, tenso.

Áragorn le taladraba con la mirada, Bóromir se sentía terriblemente indefenso, no le gustaba en absoluto aquella sensación. ¿Por qué era él el que parecía ser juzgado? No era él quien había besado primero a Áragorn, no era él quien se ofrecía a un igual estando comprometido a una mujer elfa. El recuerdo de aquello le dio fuerzas nacidas del dolor y la indignación.

"Hazte a un lado, montaraz, no escucharé mas insultos."

Áragorn se devanó los sesos buscando la manera de arreglar la situación, no sabía como penetrar la armadura emocional de Bóromir, no podía dar unas disculpas sinceras sabiendo que serían rechazadas.

"Bóromir, no llegaremos a ninguna parte si me juzgas con tanta dureza. Necesito que entiendas lo... lo que ocurrió en Lorien."

Bóromir miró al cielo, al bosque, a cualquier parte menos a Áragorn, no quería recordar aquello. No entendía la insistencia de Áragorn en el tema¿por qué insistía en algo tan incómodo?

"No quería herirte, ni utilizarte. Por un momento lo único que existía en mi mente eras tú."

Sus palabras habían calado profundamente, Bóromir le miró a los ojos con sorpresa y un cierto escepticismo. La duda revoloteaba en su mirada. Áragorn no dejó escapar la oportunidad que le brindaba aquel resquicio de luz.

"Realmente quería... estar contigo, en aquel lugar me olvidé de quienes eramos, ignoré la realidad, hasta que fue imposible ignorarla."

Bóromir quería enfadarse, gritar, golpear algo... pero no podía, porque en el fondo sabía que aquello era comprensible, era real. ¿Acaso podía ser de otro modo? Se sentía atraido por Áragorn, había llegado a admirar su valor, su decisión y valía, le atraía su porte y no podía negar lo que deseaba de él.

Pero Áragorn era el heredero al trono de Gondor, esa verdad latía en su corazón. Y él era el capitán de Minas Tirith, el hijo del senescal. Aquello era imposible, mas propio del talante soñador de su hermano Fáramir, él había sido siempre el práctico, el orgullo de su padre.

En los límpidos ojos de su rey veía la verdad, que Áragorn sentía por él lo mismo que él, que era demasiado noble para hacer algo tan deshonroso como utilizarle, que lo ocurrido en Lorien solo era un espejismo de lo que no podía ni debía ser.

Aunque doliera. ¿Por qué tenía que doler tanto la lógica?

"Lo entiendo."

Áragorn nunca había sentido tanto alivio y tristeza a la vez, Bóromir le dio una palmada en el hombro, un gesto entre camaradas con mas significado que nunca.

Cuando los dos hombres regresaron al campamento, Légolas pudo comprobar que la oscura sombra entre ellos se había disipado sensiblemente.

Pero seguía sintiendo un leve cosquilleo en la nuca. Las cosas distaban mucho de estar bien.

Nota de la autora: A ver si consigo tiempo libre para actualizar con un poco mas de garbo, hasta la proxima.