Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash)y este se da entre los personajes de Aragorn, Bóromir y Légolas, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.
Capítulo 8. Muerte y vida.
No podía creer lo que veía. Sencillamente no podía ser real. Era un truco, una pesadilla, cualquier cosa, pero, los los valar, que no fuese real. Pero la sangre caliente era real, las flechas profundamente clavadas en su pecho también lo eran, su rostro blanco por la muerte inminente estaba ante él.
Áragorn sentía el dolor mas profundo que había sentido jamás.
No había podido ayudarle, puede que Bóromir hubiese fallado a la compañía al tratar de arrebatar el anillo a Frodo, pero Áragorn sentía que quien había fallado realmente era él mismo, no había salvado a Bóromir del insidioso anillo, y tampoco le había salvado del Uruk-Hai, había llegado demasiado tarde.
Ahora Boromir se moría, le había perdido.
No... ¡No, no, no!
Áragorn sintió que las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras los latidos del hijo de Gondor se extinguían bajo sus manos.
Légolas llegó al escenario de la batalla y el tiempo pareció detenerse al ver el resultado. Bóromir, el orgulloso, el rubio hijo de Gondor, el soldado siempre presto, caido en el suelo, ensartado por las siniestras flechas orcas que habían horadado su torso, su tez blanca con el cadavérico velo de la muerte incipiente, que se aprestaba a reclamarle con su oscuro manto.
El anillo había estado a punto de arrebatar su alma y los orcos de Sauron le arrebataban la vida. ¿No volvería a ver su sonrisa?. ¿No volvería a ver como el sol sacaba destellos de oro a sus cabellos?. ¿No volvería a sumergirse en el mar verde de sus ojos?
No, eso no. Mientras hubiese un soplo de vida quedaría esperanza.
Áragorn se apartó del cuerpo caido con el rostro contraido de dolor y Légolas corrió hacia él.
"Aun vive."
"Su vida se apaga."- Murmuró Áragorn.- "Él lo sabe... me ha legado su deber, debo proteger la ciudad blanca, partirá en paz."
Légolas negó con vehemencia, no lo aceptaba, la vida de los hombres era demasiado corta como para rendirse tan pronto, una llama tan poderosa como la de Bóromir no debía extinguirse.
Podemos salvarle.
Légolas sacó un pequeño saquito rojo, médicina élfica que su padre le había dado como precaución. Áragorn le miró con el gesto dolido.
"Ni eso puede salvarle, Légolas, soy sanador, ya lo sabes."
"Pero retrasará el beso de la muerte, nos dará tiempo."- Replicó Légolas.- "Gimli y tú debeis partir y salvar a Merry y a Pippin, yo llevaré a Bóromir de regreso a Lorien."
Las facciones de Áragorn se iluminaron. Légolas era fuerte y veloz, quizá lo suficiente para llevar a Bóromir hasta los cuidados de la dama Galadriel.
"Ve entonces, estaré siempre en deuda contigo."
Légolas negó con solemnidad.
"No lo estes, deja tu deuda para la dama si nos devuelve al hijo de Gondor."
Inmediatamente se apresuraron a aplicar la medicina a Bóromir, que había caido en la inconsciencia. La medicina mantendría apartado al espectro de la muerte durante un tiempo limitado.
Despues de ese tiempo nada podrían hacer.
Áragorn y Gimli aseguraron a Bóromir a la espalda de Légolas y este se preparó para el viaje contra el tiempo.
"Ms esperanzas están puestas en ti, amigo."
Légolas le sonrió con esas mismas esperanzas.
"Vólveremos a encontrarnos, Bóromir regresará sano y salvo, volveremos a vernos en Édoras."
Áragorn asintió y observó como Légolas partía a paso ligero, llevando con él a Bóromir. Sentía un sangrante vacío en el corazón y sabía que no sanaría hasta que volviese a ver la mirada esmeralda del hijo de Gondor. Si le perdía, nunca podría perdonarse.
Bóromir apenas si percibía lo que le rodeaba, se sentía sumido en la niebla, como su flotara en un abismo sin fin.
Excepto por una luz. Una luz cálida que siempre estaba a su lado, acompañándole, apartando los jirones de niebla que querían envolverle. Una luz. Su luz.
Y poco a poco oyó una voz... voces...
Haldir, gracias a los Valar, necesito ayuda.
No temas, la dama nos envía a prestártela. Has llegado a tiempo, ahora déjalo en nuestras manos, Légolas.
Légolas. Bóromir se removió levemente y al momento notó unas suaves manos acariciando su frente y sus cabellos.
Sssssh... aguanta, Boromir. Vas a curarte, te pondrás bien, te lo prometo.
Deseaba tanto mirarle, tocarle, Bóromir intentó con todas sus fuerzas apartar la niebla que le apartaba de su luz, de Légolas. Pero alguien le apartó de Légolas y los elfos le llevaron en alto sobre lo que debía ser una camilla.
Légolas...- Logró susurrar.
Inmediatamente notó su presencia a su lado, su mano sobre la suya.
"Estoy aquí."
Légolas estaba agotado, pero se negó a abandonar su lugar junto al lecho de Bóromir. Se recostaba en un sillón junto a la cama, sin quitar la vista de encima al durmiente. De cuando en cuando acariciaba su frente o apretaba sus manos, y ese simple gesto le proporcionaba un gran alivio al sentir que Bóromir respondía a ellos.
La sombra de la muerte y del anillo abandonaban a Bóromir, el poder de Lorien devolvía al hijo de Gondor la salud corporal y espiritual.
"Légolas..."
El principe elfo sonrió y se sentó al borde del lecho, los ojos de Bóromir estaban algo desenfocados, confuso aun, pero tan hermosos como siempre.
"Buenos días, Bóromir, estamos en Lothlorien, bajo la protección de la dama Galadriel, no temas."
Bóromir se palpó el torso, desorientado, las flechas que habían estado a punto de acabar con su vida habían desaparecido, en su lugar quedaban suaves marcas, cicatrices eran todo el recuerdo del enfrentamiento con los orcos y aquel terrible gigante.
El recuerdo de todo aquello le estremeció, había fallado a la compañía, había acarreado vergüenza sobre si mismo al tratar de coger el anillo único y había fallado como hombre al no poder proteger a Merry u a Pippin.
Áragorn. Él había estado a su lado en los que pensaba que serían sus últimos momentos¿qué había ocurrido después?
Las suaves manos de Légolas, que contradecían su fuerza, le acariciaron el rostro de nuevo. Légolas. Le había sentido a su lado mientras la muerte le rondaba, había sido su luz guía, su camino seguro en la oscuridad.
Légolas le había salvado. Légolas, siempre vigilante, el silencioso protector de la compañía. Légolas, que hacía mas de la mitad de las guardias, que velaba por todos y cada uno de sus compañeros de viaje.
Légolas, que le había sostenido en sus brazos en la montaña, que le había mirado en la oscuridad de Moria y le había estremecido el corazón. Y que ahora le trataba con cuidados y preocupación, pese al deshonor que había cometido.
"No lo merezco."
"Deja que sea yo quién juzgue eso."
"¿No te lo ha dicho Áragorn? Lo que hice..."
Légolas le acalló con un dedo sobre los labios.
"Isildur era un rey y cedió al anillo, nada se te reprocha, tus intenciones eran buenas aunque el medio no fuese el correcto."
Bóromir desvió la mirada, aún dolorido interiormente. Aunque las palabras de Légolas le traían algo de consuelo. Sabía que el peso que sentía en su corazón se lo tenía merecido.
"Bóromir."- Légolas llamó su atención gentilmente.- "A punto estuviste de dar la vida por tus compañeros, pocos hombres afrontarían la muerte para proteger con tanta lealtad."
Légolas sintió que Bóromir le creía, pero el hombre seguiría sintiéndose culpable hasta que redimiese su acción con otro acto, no con palabras.
"Ahora debes descansar y recuperar fuerzas. Aun quedan muchas batallas en las que deberás mostras nuevamente tu valía."
Bóromir asintió y sonrió debilmente.
"No dejas de salvarme, Légolas, tengo una gran deuda contigo."
"Salda tu deuda recuperándote, nada me hará mas feliz que verte sano y salvo."
Bóromir no ocultó la sorpresa que le produjo aquello y se ruborizó intensamente. Légolas se inclinó sobre él y unió sus labios con los suyos. Bóromir apenas si pudo reaccionar, su corazón latiendo desbocado en su pecho.
"Yo..."
Légolas comprendió la confusión de Bóromir y le mesó suavemente los cabellos.
"Descansa, aquí no hay lugar para la pena o el dolor. Ya hay suficiente mas allá de estos bosques."
Légolas salió del dormitorio, permitiéndo a Bóromir la calma que tanto necesitaba. El hombre miró la puerta cerrada y se llevó una mano a los labios... Légolas...
Una cálida sensaciónhabía anidadoen su pecho.
Nota de la autora: Sigue que sigue, continuo el fanfic.
Muchas gracias por el review, Dagon, me encanta saber que mis fanfics tienen quien los lea, me anima muchísimo cada vez que me pongo a escribir, procuro respetar lo máximo posible el caracter de las historias y lo considero mi marca al escribir fanfics, me encanta saber que tengo éxito.
En respuesta a tu amable pregunta, los libros de los que mas escribo son de la saga de Reinos Olvidados, editada por Timun Mas. Son muchísimos libros, aquellos en los que sale Artemis Entreri son del escritor R.A Salvatore. Si quieres leerlos vas a tener muuuuucho material de lectura pero realmente los recomiendo.
Gracias nuevamente, espero no decepcionar a mis lectores y tener mas tiempo para subir capítulos lo mas rápido posible.
