Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash)y este se da entre los personajes de Aragorn, Bóromir y Légolas, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.

Este capítulo tiene slash, ya sabeis lo que hay así que nada de reclamaciones al respecto.

Capítulo 9. La luz de los bosques

El día era brillante y soleado, sin rastros de oscuridad en el horizontes. Bóromir se había acostumbrado al tenebroso cielo de Mordor que había visto siempre desde Minas Tirith y en los bosques de Lorien sentía una paz que no había conocido en demasiado tiempo.

Légolas le había indicado que descansara, pero Boromir era un hombre de acción y la inactividad de agotaba mas aun que el movimiento. Necesitaba moverse y desentumedecer los músculos. Además, aunque Lorien diera paz a su alma, eso no le impedía inquietarse por los sucesos que pudiesen tener lugar en su ausencia de Minas Tirith, así como el destino de Merry y Pippin, cuanto le preocupaban esos dos.

"Bóromir, eres imposible."

Bóromir se sobresaltó y miró a Légolas con una sonrisa culpable al ser descubierto fuera de la cama. No era la primera vez que el elfo le sorprendía ignorando sus advertencias.

"Puede que tus heridas hayan cerrado y dejado solo cicatrices, pero tu cuerpo ha luchado duramente para ello, permiteté tiempo para descansar y sanar."

"Tienes razón, es solo que... soy un guerrero, no puedo soportar estar aquí mientras mis compañeros pueden estar en peligro."

Légolas suspiró, era inutil luchar contra la obstinación de un hombre, mucho menos uno como Bóromir, y no era capaz de enojarse con él, de hecho a veces pensaba que no sería capaz de negarle nada cuando le sonreía.

"Paseemos por los bosques entonces, si pretendes recuperar fuerzas que sea gradualmente al menos."

Bóromir aceptó, no sin cierta incomodidad, las ropas élficas que Légolas le traía. Se sentía extraño llevando aquellos ropajes tan ligeros y cómodos, le parecía poca cosa, como si fuese solo en ropa interior.

Légolas aguardó en el exterior a que Bóromir se reuniera con él. Se sentía privilegiado de gozar de aquellos momentos con el hijo de Gondor, si no fuera por el deber hubiese retenido al humano a su lado durante mucho mas tiempo. Pero tenían una misión que retomar y Bóromir debía recuperar las fuerzas perdidas para que pudiesen viajar.

Pero por unos pocos días podía dejar a un lado el horror de Mordor y su propia preocupación por el bienestar de sus amigos. Por un breve tiempo podía estar en compañía del hombre que ocupaba todos sus pensamientos. Bóromir no había mencionada sobre el beso que habían compartido, Légolas sabía que no era indiferente a ello, tarde o temprano Bóromir le haría saber que había significado para él.

Bóromir se reunió con Légolas y juntos salieron a pasear por el reino élfico.

No podía posponerlo más. Ahora, mientras bordeaban las plácidas aguas de un arroyo, miraba de reojo la innegable belleza de Légolas, la suave sonrisa en su rostro... Légolas le amaba realmente, su presencia le reconfortaba como nadie lo hacia, su rostro le traía una sensación de seguridad que había olvidado.

"Légolas..."

"¿Si?"

Bóromir no sabía que decir, o mas bien no sabía como decirlo, nunca había sido habil en las artes del romance ni había dado nunca importancia a tales lides. Desde siempre había tratado de controlar siempre sus emociones, aunque ultimamente estas eran demasiado fuertes para contenerlas.

Quizá las acciones valían mas que mil palabras. Bóromir se acercó y besó a Légolas.

Inmediatamente obtuvo respuesta, Légolas le abrazó por la cintura y la espalda, inclinando la cabeza para profundizar el beso hasta que Bóromir se reclinó sobre él, con las piernas temblando por la intensidad con que Légolas le robaba el aliento.

"Oh, Bóromir, si supieras cuanto tiempo he soñado con esto..."

Bóromir intentó contestar pero solo pudo suspirar mientras Légolas recorría su cuello con sus labios en una dulce caricia.

"Légolas... yo... aquí no..."

Légolas sonrio, los hombres siempre serían demasiado tímidos con las relaciones, besó nuevamente los labios y guió a Bóromir hasta uno de los muchos huecos de arbol que hacían de refugios aquí y allá a lo largo del bosque.

Una vez en la intimidad del refugio, Bóromir perdió su timidez y se desnudó rapidamente, ayudando despues a Légolas con sus prendas.

"Dejame mirarte."- Le susurró.

Légolas complació a Bóromir gustosamente, le gustaba la expresión de Bóromir, ansiosa, cargada de lujuria y una cierta tensión, como si no acabase de creer lo que ocurría. Cielos, Bóromir tenía que comprender que era suficiente para tentar a cualquier elfo, por hermosos que ellos fuesen.

Puso la palma de la mano sobre el pecho de Bóromir, sintiendo el poderoso latido de aquel corazón mortal, se acercó mas y chupó el lóbulo de su oreja, haciendo que Bóromir se estremeciese como un caballo mientras recorría su menton y su recortada barba. Bóromir enredó sus manos entre sus largos cabellos y alzó la cabeza, ofreciendo al elfo su cuello y todo cuanto desease. Légolas le expresaba su amor con sus manos, acariciándole con manos amables y besos como aleteos de mariposa sobre su torso.

Légolas sintió el deseo arder en su interior, como le enardecía la profunda y agitada respiración, se sentó y situó a Bóromir sobre sus piernas, rodeándo su cintura. Acarició y recorrió los fuertes muslos, deleitándose en la suave piel del interior de las piernas, Bóromir tembló entre sus brazos, poderosamente excitado por las manos de Légolas y su deseada proximidad a sus genitales.

"Légolas..."

Abrazó los fuertes hombros de Légolas, los elfos parecían delicados y sin embargo eran increiblemente fuertes. Entre sus brazos sentía que el protegido era él, y no al rever, como frecuentemente se sentía, protegiéndo a su hermano menor, a sus hombres, a los hobbits... Pero cuando estaba con alguien mas fuerte que él, se sentía mejor, tranquilo, capaz de apartarse de sus deberes y ceder el liderazgo. Quería entregarse a Légolas, dárselo todo.

"Soy tuyo."- Murmuró contra su cuello.

Légolas se llenó de gozo al oir aquellas dos palabras y besó a Bóromir con pasión, para despues mirar directamente aquellos ojos que irradiaban deseo.

"Eres mio... y yo soy tuyo."

Tendió a Bóromir sobre el suave lecho de musgo y le cubrió con su cuerpo, Bóromir se sentía en otro mundo, en aquel pequeño recoveco del bosque, en la penumbra del refugio, con los largos cabellos de Légolas cayendo en cascada alrededor de su rostro.

Lo unico claro en aquel lugar eran los brillantes orbes azules de Légolas.

Por un doloroso segundo, Bóromir recordó otros ojos azules, mas grisaceos, pero igualmente intensos, en una situación muy similar. Áragorn...

Su confusión se disolvió cuando sintió la lengua de Légolas sobre su pezón, y luego sobre el otro, empujándolos de adelante a atrás con la lengua hasta que Bóromir se retorció con un gemido de placer, Légolas continuó besando y lamiendo desde el centro del torso hasta el ombligo, que saboreó en tanto continuaba acariciando los temblorosos muslos.

Légolas no podía dejar de pensar en el encuentro que había espiado en aquellos mismos bosques, quería que Bóromir sintiese tanto placer entre sus brazos que aquello no significase nada, quería tenerle por completo, hasta apagar a cualquier otro amante que Bóromir hubiese tenido. Había imaginado tantas veces como sería Bóromir entre sus brazos, a qué sabría su cuerpo, tembló al ver sus fantasias haciendose realidad.


Haldir sacudió la cabeza con divertida incredulidad al oir los gemidos de indiscutible placer. Parecía que Légolas había tomado al fin una resolución, no le resultaba extraño. Pero se preguntaba que opinaría de aquello el heredero de Isildur... los dos hombres habían estado juntos en los bosques de Lorien, para disgusto del príncipe elfo. Y ahora era Légolas quien disfrutaba de la compañía del hijo de Gondor.

¿Qué habría ocurrido¿Estaban el hijo de Gondor y Légolas amandose furtivamente, a espaldas de Áragorn¿O Áragorn había abandonado a su amante y regresado a su feerico amor por Arwen?

Haldir no tenía respuestas, en cualquier caso aquello ya no atañía al portador del anillo, que marchaba solo hacia las oscuras tierras de Mordor. Con un suspiro se marchó, dejando atrás el coro de placer, si podían dedicarse a tales actividades probablemente podrían partir en breve.


Bóromir cerró los ojos mientras Légolas entraba dentro de él. El elfo le había preparado a conciencia, Bóromir había estado a punto de derramarse bajo las expertas atenciones hasta que finalmente había suplicado a Légolas que le llenase con algo mas que sus esbeltos dedos.

Légolas empujó lentamente, con el cuerpo cubierto de sudor por la tensión y el deseo, la entrada de Bóromir era estrecha pero había sido derrotada por su técnica, ahora Bóromir no podía sino gemir y aquearse de placer mientras entraba en su interior, atravesando lentamente las resistencias del anillo muscular, que se relajaba y contraía enloqueciéndole, poniéndole al borde del descontrol. No obstante se contuvo, poco dispuesto a acelerar algo tan sumamente delicioso.

Bóromir gimió al sentirse lleno, Légolas había sido extraordinariamente gentil, pero ahora era demasiado lento, arqueó las caderas, animándole a moverse con él y le besó el cuello sin dejar de abrazarle con fuerza.

Pronto Légolas captó la insinuación y empezó a moverse, deleitándo a Bóromir con el sensual vaiven de su cintura.


Haldir regresó al claro con mantas y comida justo a tiempo para oir el desesperado gemido del hijo de Gondor exclamando el nombre del principe de Mirkwood. Sonrió y dejó todo bajo un arbol, a la vista de Légolas cuando saliera, no le cabía duda alguna de que el hombre al menos estaría agotado. En unos instantes oyó el gemido culminante de Légolas y se marchó, dejandoles su privacidad.
Horas mas tardes, Bóromir aun dormía, y Légolas acariciaba distraidamente sus cabellos, alguien, probablemente Haldir, les había dejado mantas y alimentos para pasar la noche allí.

Esto le recordaba que tenían que partir, pronto, en dos días a lo sumo. No podía seguir posponiéndolo, del mismo modo que era absurdo que podía mantener a Bóromir apartado por mas tiempo de sus deberes.

El hijo de Gondor se removió y se apretó contra él, envolviéndose en la manta como un niño pequeño. Légolas sonrió y le abrazó, no permitiría que Bóromir volviese a ser dominado por la tristeza o la desesperanza, nunca mas. Por la abertura del refugio miró el cielo estrellado y sintió una inmensa paz.


El cielo estrellado no le trajo paz.

Aragorn se sentó en la escalinata del hogar del rey Theoden, en Édoras. Habían recuperado a Gandalf, milagrosamente sano y salvo. Por él sabían que Merry y Pippin se encontraban seguros con los ents, y también que Bóromir no había cruzado las puertas a la otra vida, lo que indicaba que había sobrevivido y sin duda no tardaría en llegar con Légolas.

Pero todo esto traía a Áragorn otro tipo de dolor. Le dolía el corazón.

El colgante de Arwen, aquel regalo de brillante candor... se apagaba. Arwen se marchaba, abandonaba la tierra media dirigiendose a los puertos grises, y desde allí desaparecería para siempre hacia las tierras imperecederas.

La había perdido a ella, en cuanto a Bóromir...

¿Había perdido a Bóromir? Al estar a las puertas de la muerte, Bóromir le había reconocido como amigo, como capitán y como rey... pero no había dicho nada de amor y no podía culparle por ello. No se merecía su amor. Pero eso no le impedia languidecer ahora por él.

Había perdido al amor de su vida, a la dulce Arwen, para siempre¿habría perdido también a Bóromir, o aun tenía esperanza?

Nota de la autora: Nuevamente informo de que vuestros ánimos son fundamentales para mi, muchas gracias por ellos.

Dagon: No te preocupes, que un review no hace daño a nadie, gracias por la dirección de internet, le echaré un vistazo que me encanta leer otros fanfics. La dirección de fanfics de Reinos Olvidados eshttp lavendereyes.rivkashome .com que te aproveche.