Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Tolkien y de quien quiera que tenga los derechos legales de libro y peliculas.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y slash)y este se da entre los personajes de Aragorn, Bóromir y Légolas, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.
Este capítulo tiene slash.
Capítulo 14. Estrellas vespertinas
Boromir examinó con nostalgia sus brazaletes, mirando el conocido símbolo del Arbol Blanco. Pronto volvería a casa, a lo conocido, donde podría volver a asumir el papel de capitán de Gondor, por duro que fuese su cometido.
Tenía una idea bastante clara de lo que debía hacer, regresar a Minas Tirith, presentar a Aragorn como heredero de Isildur y del Trono de Gondor, pedir la asistencia de Rohan y defender al ciudad blanda del ataque de Mordor.
Y por supuesto esperar que Frodo lograse terminar con éxito su misión.
Iba a ser algo realmente duro de hacer, dificil y sin duda iba a ser sangriento.
¿Cómo reaccionaría su padre¿Estaría bien su hermano?
- Bóromir...
Bóromir alzó la vista de sus brazaletes y se encontró con la infantil faz de Pippin, que parecía inusualmente triste. No le gustaba verle así, Bóromir esbozó una sonrisa.
- ¿Ocurre algo, maese Pippin?
- Gandalf insiste en que él y yo nos adelantemos, dice que iremos mas veloces.
Pobre Pippin, su curiosidad le había puesto en contacto con el mismísimo Sauron y sus planes de destrucción, no cabía dudad e que estaba estremecido. ¿Irían Gandalf y Pippin antes que ellos? Tenía sentido, pues el caballo de Gandalf era veloz como el viento.
- En ese caso saluda a mi padre y mi hermano de mi parte, asegurales que pronto estaré allí con ellos.
Pippin asintió pero aun se le veía compungido, Bóromir arqueó las cejas confuso.
- ¿Qué te ocurre? Cuéntame, Pippin.
- Es que... lo que vi... me dio tanta pena... es tu hogar.
Bóromis sonrió lleno de ternura por el enorme corazón del hobbit, que incluso yendo hacia el peligro sentía mas pesar por los demas que por si mismo. Le dio un fuerte abrazo de oso y le ofreció toda la seguridad que pudo.
- Evitaremos ese malevolo plan, Pippin, nada de lo que has visto en en phalantir sucederá. Lo evitaremos.
- ¿Y Sauron será derrotado?.- Preguntó Pippin, asombrado por la enorme seguridad con la que hablaba Bóromir.
- Y Sauron será derrotado.- Confirmó Bóromir. El mediano le recordaba a Fáramir de niñó, cuando en su infancia su hermanito se colaba en su dormitorio y le preguntaba si podía vencer al hombre del saco de su armario.
Sorprendentemente quien mas seguridad ganaba era Bóromir, que en la confianza ciega veía su propia seguridad en su mismo. Pippin y Faramir creían en él, no les fallaría.
Pippin se sentía claramente mejor e incluso se creció de orgullo cuando le encomendó la misión de transmitir un mensaje a Fáramir.
Bóromir sintió una gran satisfacción al ver que Pippin se marchaba casi dando saltitos de alegría, si, también él se sentía mucho mejor.
Áragorn casi chocó con Pippin, que iba, como de costumbre, sin mirar por donde iba. El hobbit soltó de carrerilla toda una retahila acerca de la importancia de los hobbits en la Historia y de su misión como emisario del Capitán de Gondor que dejó a Áragorn confuso en un principio y divertido al final.
Siguió andando, pronto se iniciaria la que podía ser la ultima gran guerra, si para bien o para mal, eso lo decidiría el resultado.
Gandalf y Pippin se adelantarían a lomos de Sombragris, sin retraso alguno, para reunirse con Denethor y advertirle del peligro. Diplomaticamente hubiera sido mucho mejor que fuese Bóromir, pero era demasiado pesado para viajar con Gandalf y un segundo caballo les hubiese retrasado.
Légolas estaba en ese momento con Gimli, pese a su amistad, no cabía duda de que el ambiente entre ellos aun era demasiado reciente y tenso como para que todo volviese a ser como antes. Era normal teniendo en cuanto todo lo sucedido entre ellos. Bóromir les evitaba a ambos, cortesmente, pero lo hacia, manteniendose sutilmente apartado en reuniones estratégicas con Theoden y Eomer, o bien en compañía de los hobbits.
No podía culparle por buscar descanso tras la súbita ruptura con Légolas. Pero Áragorn no podía mirarle por mas tiempo desde lejos. Necesitaba acercarse a él, sentir su presencia, el calor de su cuerpo, su olor... cielos, no tocarle le estaba volviendo loco. Recordaba el encuentro en Lothlorien y le sabía a poco, había sido como rozar algo maravilloso para luego serle arrebatado. O cuando Bóromir le había llevado a la enfermería tras la batalla en el abismo de Helm, su cuerpo recio y cálido sosteniéndole, la necesidad de él había sido mas dolorosa que las heridas, habría aferrado a Bóromir a su lado para siempre si este no se hubiese marchado, azorado.
¿Debía acercarse ahora a él¿Debía darle mas tiempo¿Abordarle o dejar que él decidiese acercarse? Toda su seguridad anterior se tambaleaba.
Era desconcertante pero... sentía algo similar a sus primeros encuentros con Arwen, con la dificultad añadida de que Bóromir era otro hombre, y su futuro senescal ni mas ni menos.
Definitivamente su corazón tenía la curiosa costumbre de complicarle mucho la vida.
Aguardaban. El ejército del rey Theoden había convocado a todos los hombres que podía y se reunían día tras día. Gondor pedía ayuda y Rohan respondería.
Pero a todas luces faltaban hombres, no eran suficientes para enfrentar a Mordor.
Pero irían, de eso no cabía duda. No había día que no se viera a Bóromir y Eomer recorriéndo el campamento, uniendo su experiencia para organizar a los recién llegados y preparar el viaje a Minas Tirith.
Aragorn entró en su tienda y se tumbó a descansar, eran un ejército pequeño¿qué podían hacer? Se removió en el lecho, la tierra media pendía de un hilo, no tendría sueños tranquilos.
Minas Tirith había caido, sepultada entre escombros y llamas.
Bóromir estaba allí, tendido y herido, en una horrible similitud con el suceso en la batalla del Aundair. Y Aragorn tambien estaba allí, junto a él, igual que entonces.
"¿Aragorn¿Dónde estas?"
"Estoy aquí, estoy contigo, Bóromir, aguanta."
"¿Qué ha ocurrido? Todo está oscuro¿dónde esta la ciudad blanca¿Dónde está el rey?"
"¡Estoy aquí¡No te vayas, Bóromir¡Estoy aquí, contigo!"
Pero fue inutil, Bóromir cerró los ojos y exhalo un profundo suspiro, y esta vez no toda la magia élfica podría traerlo de vuelta.
- ¡NO!
Se despertó aterido y sudoroso a la vez, tan tenso que asustó al mensajero que había llegado a su tienda. Debía tranquilizarse, respirar, aquello no iba a ocurrir. No permitiría que ocurriese. Se levantó y acudió a la llamada de Theoden.
Tenían visita, Elrond.
Bóromir caminaba por el campamento, respirando la brisa nocturna. Acababa de ver a Merry probándose cascos de guerra y la imagen le había apesadumbrado¿un hobbit en la guerra? Hasta ese punto habían llegado.
Vió a Áragorn salir de su tienda en dirección a la gran tienda de campaña de Theoden, se le veía agotado, estremecido.
Naturalmente que lo está, se recriminó Bóromir, practicamete había dirigido la defensa de Cuernavilla, no había dejado de ayudar a todo el mundo siendo de todo, soldado, explorador, comandante y sanador... y en unos días, si todo iba bien, sería ademas rey.
Rey. Bóromir no podía creer aun que fuese a regresar a Minas Tirith con su legitimo rey, con el heredero de Isuldur.
Aquella responsabilidad debía pesar mucho a Aragorn.
Bóromir se quitó la capa para ir mas ligero, la brisa nocturna no era especialmente fria esa noche, la dejó en su tienda y tras examinar por encima el estado del campamento se dirigió a la de Áragorn, debía hablar con él, no debía dejarle cargar el solo con todas aquellas responsabilidades, tenía que saber que no estaba solo.
Aragorn observó la espada, forjada de los fragmentos de Narsil, magnífica como solo una espada forjada por elfos podía serlo.
Era su destino. No había vuelta atrás con esa espada en sus manos, todo cuanto había sabido desde niño era ahora el presente, se había vuelto real y tangible.
Sabía lo que debía hacer, reafirmarse como rey, procurar a su gente un ejército que les diese la victoria, un ejército de muertos, los primeros que debían reconocerle como rey.
No... en realidad serían los segundos. Bóromir había sido el primero. Y en ese momento el objeto de sus pensamientos entreabrió la loneta de la tienda.
- ¿Aragorn¿Puedo pasar?
- Claro, adelante.
Bóromir entró en la tienda e inmediatamente clavó la mirada en la espada que Áragorn guardaba en su regazo.
- ¿Es...?
- Así es, de la espada quebrada ha nacido.- Confirmó Aragorn con solemnidad.
Boromir comprendió, el hecho de que Aragorn era el rey de Gondor se había vuelto muy real, no era de extrañar que el otro hombre se sintiese desbordado.
- ¿Cómo ha llegado hasta aquí?.- Le preguntó sentandose a su lado.
- Elrond vino esta noche y me la entregó.
Bóromir asintió y le puso una mano sobre el hombro, Áragorn estaba realmente tenso, sus miradas se cruzaron y Bóromir percibió en sus claros ojos la turbulencia de demasiadas preocupaciones, ay, como entendía esa sensación.
- Cada cosa a su tiempo¿estas bien?
- ¿Eh? Si, claro¿por qué¿parezco enfermo?
- Pareces estresado, no intentes hacerlo todo a la vez, eres un solo hombre, no mil.
Áragorn quiso replicar pero no pudo, Bóromir tenía no poca razón, se estaba exigiendo demasiado, aunque... ¿no era eso lo que debía hacer?
Bóromir debió percibir esa duda, porque sonrió y esta vez le pasó el brazo por los hombros de un modo mucho mas cómodo y cercano.
- Yo estaré a tu lado Áragorn, no estas solo.
No, no lo estaba. Áragorn sintió un hormigueó extendiéndose por su cuerpo. Bóromir estaba aquí, junto a él, tan cerca que sentía su cálido aliento en el rostro, se emborrachaba en el esmeralda de sus ojos y lo abierto de su sonrisa. Alzó una mano tentativa y acarició la melena rubia, salpicada de rojizo a la luz de las llamas de las lámparas.
Bóromir no se apartó, de algún modo había buscado aquello al entrar, solo había buscado una excusa que no le hiciese sentir incómodo de forma inconsciente. Deseaba estar con Áragorn, le había deseado desde hacía demasiado, se había refugiado en Légolas pero nunca había abandonado su necesidad de Áragorn. Había perdonado su despecho anterior por el colgante de Arwen hacía mucho sin darse cuenta.
No solo le deseaba, eso hubiera sido mas facil de olvidar. Le necesitaba, le quería, quería estar con él en todos los sentidos, en cualquier circunstancia. Tan solo esperaba que Áragorn sintiese lo mismo.
Ese pensamiento le detuvo entes de que sus labios se rozaran. Bóromir titubeó y se echó atrás, dejando a Áragorn con una expresión confusa casi cómica.
- Bóromir, yo... ¿qué...?
- Estoy contigo Áragorn, estaré contigo. ¿Estas tú conmigo?
No hubo duda alguna en Áragorn, sus ojos transmitian una completa seguridad en sus palabras al responder.
- Estoy contigo, siempre.
Esta vez Bóromir no titubeó, se adelantó y unieron sus labios.
Había pasado tanto desde el encuentro en los bosques de Lorien, los hombres empezaron a redescubrirse mutuamente. Besos húmedos y calientes, ansiosos y torpes mientras se desvestían hasta poder juntar piel contra piel.
Bóromir mordió levemente el jugoso labio de Áragorn y recorrió su torso con las manos, memorizando su textura, su calor, recorriendo la cadera con deseo mientras Áragorn le acariciaba de igual manera, masajeando sus costador y desluzándose hasta los escuros pezones, que tomó entra los dedos y exploró hasta endurecer.
Se tendieron en las mantas, de cortado el uno frente al otro para seguir explorándose mutuamente sun barreras. Bóromir lamió y mordió el cuello de Áragorn haciendo que se estremeciera mientras le marcaba, sus manos encontraron los suaves testículos y los sotuvo moviéndolos en su envoltura, haciendo que Áragorn gimiese y se pegase mas a él, uniendo sus pulsantes erecciones.
- ¡Ah! Ah... Bóromir...
Oir a Áragorn gemir por él, suspirar y contorsionarse por él, Bóromir se sentía pletórico, ardiente de deseo, cuando su verga se vió capturada no pudo sino arquearse y gemir a coro con Áragorn.
- Bóromir... dejame saborearte.
La voz de Áragorn era deseo puro, era tan erótica que sin duda era algo prohibido hablar de ese modo. Le besó intensamente, recorriendo el interior de su boca hasta dejarle jadeando.
- Solo si me dejas hacerte lo mismo.
- Todo a su tiempo.- Respondió Áragorn con una sonrisa pícara.
Se situó sobre él, tendiéndole de espaldas, y empezó a venerar el cuerpo de Bóromir con los labios, besando cada rincón de su cuerpo, hasta dejar a su rubio amante tembloroso y tenso, mordiendo con desesperación la almohada para ahogar sus gemidos mientras Áragorn le torturaba besando sus genitales y despues continuaba su viaje por las ingles.
- Por todos los... ¡Áragorn!... me vas a enloquecer.
Áragorn se incorporó y miró los chispeantes ojos verdes de su amante ruborizado.
- ¿Y que vas a hacer al respecto?
Bóromir le respondió con una sana malicia pareja a la suya.
- Espera y verás.
Y efectivamente Áragorn se vió rapidamente respondido y al poco tiempo era él quien temblaba bajo las atenciones del hijo de Gondor, hasta que Bóromir lamió con lentitud deliverada su henchida hombría y la tomó en la boca, devorándole hasta que ya no pudo contenerse más y derramó su placer a borbotones.
- Aaah.. Bó... Bóromir... cielos...
Bóromir se relamió y se echó el pelo hacia atrás con un solo gesto, parecía un león, un purasangre, Áragorn enfebreció y le atrajo hacia sí para besarle vorazmente hasta tenderle bajo su cuerpo.
- Esto me lo vas a pagar.
- Veamoslo.- Desafió Bóromir, ansioso.
Áragorn le separó las piernas y las levantó flexionándolas, alzándole la cintura. Bóromir se ruborizó intensamente y sintió una leve aprensión al verse tan expuesto a la hambrienta mirada de su rey.
Cuando Áragorn empezó a lamer su ano toda aprensión se disolvió en el placer que le recorrió en tanto Áragorn usaba su boca y dedos para abrirle con devastadoras oleadas de sensaciones.
- ¡Aragorn! No... no puedo... no puedo mas...
- No te contengas.
- Pero... ah... AH... llename... llename, Áragorn.
Le complacería, le complacería en todo cuanto quisiera. Áragorn dedicó unos instantes a lubricarse adecuadamente y se situó a la entrada de Bóromir.
- Te amo.
Áragorn entró en la evolvente calided y gimió profundamente al ser abrazado por la estrechez. Bóromir le rodeó con las piernas y le abrazó con posesión mientras se movían al unísosno, dominados por la lujuria, embistiendo, besándose y consumiéndose en la llama de su pasión. Áragorn entraba en el cuerpo de Bóromir con el ímpetu de un galope frenético y Bóromir se entregaba con desespero, deshaciéndose en los brazos de su amante, que estimulaba su próstata una y otra vez.
Cuando ambos derramaron su simiente estaban agotados, humedos y resbaladizos de sudor y semen, Áragorn se dejó caer junto a Bóromir, jadeándo y tratando de encontrar su voz.
- Bóromir...
- Si, yo tambien te quiero, tengo sueño.
Soltaron una carcajada y rieron levemente hasta que el agotamiento les venció y se quedaron dormidos en los brazos del otro.
Estaban juntos. Podrian enfrentarlo todo, podrían vencer cualquier obstaculo mientras estuviesen juntos.
Nota de la autora: Pido perdon por la enoorme tardanza¡sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que me habeis apoyado! Los reviews me animaron muchísimo pese a la huelga de mi musa así que finalmente me puse manos a la obra y aquí esta el capítulo de la reconciliacion de la parejita esta. Por fin, ya me ha costado. No se si dejarlo así o poner un epílogo, a veces un epilogo cierra bien una historia, pero pueden ser algo pesaditos. Ya avisaré, se aceptan sugerencias como siempre.