-¡Ah! ¡Mira el aspecto que tienen! ¡Se ven intimidadores! En especial el albino.-comentó contento Pharaoman.
-¡Shi! ¡Me costó trabajo reunir toda la data para sus avatares! ¡Pero lo he logrado!
-Excelente trabajo. Estoy orgulloso de ti. Realmente fue un gran beneficio crearte.-Carla comenzó a llorar cómicamente.
-¡Muchas gracias, mi señor! ¡No sabe lo feliz que me encuentro de oír esas palabras!
Los ojos del navi supremo brillaron al igual que los cilindros.
-Despertarán en poco tiempo. Vigílalos.-sin más, se desvaneció.
-¡Shi sheñor!
Oo
-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Qué es eso de allá?-preguntó Roll, al observar una gran nube de arena.
-Una tormenta de arena.-respondió Glyde al terminar su análisis.-¡Que viene directamente a nosotros a cuarenta kilómetros por hora!
Los cuatro comenzaron a correr hacia atrás, pero se encontraron con una gran barrera de grandes ventiladores. Se detuvieron y los ventiladores comenzaron a funcionar, levantando la arena para crear una gran tormenta.
-¡No puedo ver nada!-gritó Iceman, agarrado a uno de los brazos de Glyde.
-¿¡Qué hacemos!-gritó la navi rosa siendo protegida por Gustman.
-Hay que deshacernos de esos virus.-le dijo Tory a su navi.-Te mandaré unos chips para que logren salir de allí.
-Eso me parece buena idea.-respondió el pequeño navi.
-¡Barrier, Battle Chip download!
Pero nada ocurrió. Extrañado, el operador de Iceman volvió a intentarlo, pero sin resultados.
-.-.-.-.-.-.-.-
-Hum... Al parecer, la tormenta impide que ustedes descarguen la información de los chips a sus navis.-concluyó el Dr. Hikari.
-¿Entonces que haremos?-preguntó preocupado Dex.
-Déjenselo todo a Rush.-respondió el hombre.
-.-.-.-.-.-.-.-
El perro apareció delante de los ventiladores. Salió de su agujero, y comenzó a llamar a varios Mettatools, que salían de a uno del agujero.
Estos se pusieron en fila uno junto al otro, esperando la orden de Rush. Este levantó el brazo y rápidamente lo bajó, haciendo que los Mettatools atacaran.
Las ondas sónicas de los pequeños virus destruyeron a todos los ventiladores, haciendo que la tormenta amainara repentinamente. Los navis se levantaron y continuaron su camino.
-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Ya llegamos?
-No.
-¿Ya llegamos?
-¡No!
-¿Ya llegamos?
-¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOO!
-No tienen que gritarme, guts.
-.-.-.-.-.-.-.-
-¡Amooooooooohhh!
-Si, ya lo sé. Hay intrusos.
-¿Qué hacemos?
-Nada. Quiero saber por qué están aquí. Seguramente hay algo que están buscando en la net de SciLab.
-¿O sea que no haré nada hasta que entren?
-No.
-Toy aburrida.
-...-Pharaoman se quedó en silencio unos segundos antes de decir.-¿Por qué no vas a ver a los nuevos navis? Despertarán dentro de poco.
-¡Oki!
-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Ya llegamos?
-Gustman si no te calles te congelaré.-amenazó Iceman.
-Es que todo me parece familiar. Pienso que ya pasamos por aquí.
-¡No bromees!-se quejó Roll.
-No, espera. Puede que tenga razón.-dijo Glyde.-Desde que le perdimos el rastro a Rush, según mi escaneo, estuvimos yendo en círculos.
Todos gimieron en protesta.
-¿O sea que tenemos que buscar a Rush?-preguntó Iceman.
-No necesariamente. Le mandaré las coordenadas a Rush para que se encuentre con ustedes. Así les ahorraré tiempo.
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Apretó sus ojos, antes de abrirlos. Su visión estaba algo borrosa. Algo o alguien se puso ante él, y veía manchas amarillas, negras y fucsias.
-Hola.
Cerró sus ojos y volvió a abrirlos. Ahora veía con mayor claridad. Se sentó y delante de él vio a una navi que le sonreía amistosamente.
-Hum... ¿Hola?-ella rió.-¿Qué es tan gracioso?
-¡Nada! ¡Estoy feliz!
-Y... ¿Quién eres?
-Soy Carla. Una de los asistentes de Pharaoman, mi señor y tu señor.
-¿Mío? ¿Y por qué?
-Porque él fue quien nos creó.-una voz más grave sonó en la habitación.
-Oh... Y, ¿Cómo me llamo?
-¡Megaman!-respondió la navi volviendo a reír.
-¿Y él?-señalando al albino.
-Yo soy Protoman.-respondió con una sonrisa.
-¿Cuál es nuestro propósito?
-Servir a mi señor Pharaoman, cuidar las puertas de esta net de SciLab, y ¡DIVERTIRNOS!
-¡¡Genial!-acotó Megaman y Protoman a la vez.
-¡Eso es la mejor parte! Pero ahora algunos han entrado en la net, para buscar algo. Mi señor no sabe qué, pero me ha dicho que no haga nada. Y ahora tengo que llevarlos con él.
-¡¡Si! ¡Ya quiero conocerlo!-dijo alegre Megaman.
-Es muuuuuy serio, pero cuando quiere ser divertido lo es.
-Doble genial.-acotó Protoman.
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-Ya--- ¿Es aquí?
-Si.-respondió Glyde.-Buscaré la contraseña.
Luego de escanear el puerto unos segundos, el navi se detuvo.
-Qué extraño. La contraseña es sólo un dígito.
Apretó el botón y las puertas se abrieron. Pero dentro de la habitación no había nada.
