-Así que, esa era nuestra vida pasada... –afirmó Protoman, luego de oír las versiones de ambos chicos para cada uno de sus navis.

-Se oía interesante.-acotó Megaman.-Pero me gusta más esta vida. Si Proto-chan y yo no éramos muy amigos, entonces no quisiera volver.

-¡Pero si ustedes nunca se llevaron bien!-exclamó Lan.

-Pero si ahora.-dijo severamente el navi azul.-Y no quiero que nada de eso cambie. Soy feliz en esta linea de tiempo. Y no quisiera otra cosa que quedarme aquí por siempre. Lo lamento, Lan, pero me voy a quedar aquí con Pharaoman y los demás.

-Lo mismo va conmigo, Chaud.

Ambos chicos estaban destrozados. ¡Todo fue en vano!

-Y, me gustaría que no nos buscasen más. Nuestro señor es razonable hasta cierto punto. Seguramente él sabía de esto, y sólo lo dejó pasar. Pero ahora, no creo. No dudará en suprimirlos la próxima vez que vengan, si es que tienen una próxima vez.-explicó Megaman, abrazando a Protoman, quien lo rodeó con un brazo en su cintura. El albino sonrió.

-Lo mismo digo, Megaman. ¿Nos vamos? Estoy cansado, y quiero dormir.

-¡¡¡NO HEMOS TERMINADO CON USTEDES!-gritó Torchman.

-Déjalos, Torchman. Ni aún con los programas del señor Willy pudieron traer a Pharaoman. Dejemos que descansen. Ustedes también tienen que hacerlo.

-¡Pero-!

-Nada de peros, Torchman.

-Oh, de acuerdo.-dijo el navi de fuego dándose por vencido.

El cuarteto de los World 3 se desconectó.

-Ahora, me gustaría que se marcharan. Este lugar es peligroso para humanos como ustedes.-comentó el navi azul, dirigiéndose a Lan y Chaud.

-¡¡Yo no me pienso ir hasta que regreses conmigo!-gritó el castaño.

Protoman sacó su espada y la colocó debajo de la barbilla de este. Megaman suspiró.

-Si los volvemos a encontrar aquí, no dudaremos en eliminarlos. Ya no soy tu navi, Lan, ya no soy quién conociste. Ya no soy tu amigo. Y creo que nunca lo seré.

El albino sacó la espada de su lugar y los cuatro se teleportaron a la pirámide, a su hogar...

Pero Lan y Chaud, no querían darse por vencido.

¿Querían darse por vencido?

Owari