¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Les ruego que se den una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.
¡MUCHAS GRACIAS A MIS LECTORAS DE PRUEBA! Kala–neechan por reírse de mis locuras y a Yukime–chan por leer mis barrabasadas.
Un especial agradecimiento a Ekléctica, quien se dio el enorme trabajo de corregir el fic.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Una velita para que el Concilio actualice los spin offs…
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!
ADVERTENCIA.
Principio 24 para ver y entender Manga: Los uniformes de colegios son más bacanes cuando tienen el escote abierto.
Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
Capítulo 4: La Doncella.
Aioria se puso de pie en menos de un periquete y ni siquiera se detuvo a sacudir su ropa o a revisar si la chica sobre quién había caído tan aparatosamente estaba o no viva. Eran otros los asuntos que ocupaban su mente. ¿Por ejemplo? Pues las chicas que lo miraban furibundas no lejos de allí, entre las cuáles se encontraba el amor de su vida: Marín.
"¡No es lo que parece! Puedo explicarlo, en serio que puedo." Aseguró nervioso. Cierto, podía explicarlo, pero… no tuvo la oportunidad. Sin decir ni pío, Marín se puso de pie y, a paso veloz, se adentró en el bosque. "¡Marín! No te vayas, puedo explicarlo. ¡Espérame!"
"¿Dónde crees que vas?" Le preguntó Shaina de pronto, bloqueándole el paso, muy aprensiva. Aioria intentó pasarle por un lado, pero no pudo. "¡Nos Debes Una Buena Explicación!"
"¡Hazte a un lado, Shaina, necesito…!"
"Más Te Vale Que Sea Una MUY BUENA Explicación." Le interrumpió June, cruzándose de brazos.
Aioria miró a ambas amazonas con angustia, sin saber qué hacer, mientras observaba en la distancia como Marín se alejaba, sin poder hacer nada al respecto ni ir a su encuentro. ¡BAH! Al diablo con todo. Dos amazonas no iban a detenerlo.
"¡A UN LADO!"
¡Zas!
Shaina le sujetó por los hombros y no le dejó pasar, mientras que June desenrollaba su látigo, dejando que este hiciera un leve chasquido de advertencia. Aioria se lo pensó mejor y gruñó enojado. ¡Quería Ir Tras Marín! En serio quería. ¿Por qué estas dos no lo dejaban?
"¡Primero Nuestra Explicación!" Siseó Shaina.
"¿Es Que No Sabes Lo Sensible Que Está Marín? No sabía que eras tan poco considerado." Añadió June.
"¡AIORIA!"
"¿CÓMO ESTÁS?"
Hablando de la caballería, Aioros y Shura por fin llegaron al rescate. Ambos estaban agitados, pero cuando vieron aquella escenita, se quedaron helados. ¿Acaso Aioria había visto a las amazonas presentes sin sus máscaras? Ouch, si ese era el caso, iba a doler.
"¡QUÉ CAÍDA TE HAS PEGADO! Creí que no te detendrías nunca. ¿Qué Fue Lo Que Te Pasó?" Exigió saber Shura.
"Señoritas, les juro que lo que pasó, fue un accidente." Le disculpo Aioros con urgencia. "Íbamos muy tranquilos caminando y de pronto ¡BAM! Esta cosa golpeó a Aioria y cayó colina abajo."
"¿Esa cosa?" Siseó Shaina.
"En serio, si no fuera por esa cosa, Aioria no había caído." Añadió Aioros, que obviamente no había caído en cuenta qué cosa era el bulto. "Fue un accidente."
"¡ESA COSA, como la llamas, ES UNA CHICA!" Exclamó Shaina, señalando al bulto causante de la caída, y que aún seguía en la misma posición: Alsacia estaba con ella… pero los dorados, de momento, ignoraron esta escena. "¡Aioria Estaba ENCIMA de Ella! ¿Acaso piensan que tenemos cereal en la cabeza?"
"¡Qué casualidad que haya caído justo encima!" June añadió con el puño en alto. "¡Justo tenía que Verlo Marín!"
"¡CAÍ POR LA COLINA! Fue Un MALDITO Accidente: ¡HÁGANSE A UN LADO!"
"¡¿MARÍN?!" Aioros se mordió el labio. Eso se iba a poner muy feo. Ni modo. "Les aseguro y reaseguro que fue un accidente."
"¡Accidente como no!" June apretó los puños.
"No alcancé a moverme del camino. No tengo porqué darle explicaciones." Aioria estaba enojado. Se hizo a un lado, dispuesto a seguir a Marín.
"¿Dónde Crees Que Vas?"
"¡Déjame Ir, Shaina!"
"No, porque vas a meter las patas."
"¡Callaos de una buena vez, que no es el momento, JO!"
"Seguro podemos resolver esto civilizadamente."
"¡Cállate Aioros, que no ayudas! Shaina: déjame pasar o lo vas a lamentar. Lo mismo tú, June."
"¿En serio? Quisiera ver que me hagas lamentarlo."
"No es para que te pongas así."
"¡SILENCIO TODO EL MUNDO!" Bramó Alsacia de pronto, con inusual autoridad. "Disculpen que interrumpa su civilizada conversación, pero NO ES EL MALDITO MOMENTO y necesito ayuda." Todos la miraron curiosos. "Necesita ir a un hospital."
"¡Fantasma!"
De los santos presentes, el más sorprendido era Aioros. Allí, tendida, sin moverse, estaba Fantasma. Alsacia estaba con ella, revisando sus signos vitales y buscando algo con qué sujetarle el cuello. Tenía cortes por doquier, algunos de ellos profundos, tenía quemaduras por todos lados, la piel llena de hollín y sus ropas chamuscadas. Esta visión los dejó a todos mudos. O había estado en una explosión o había estado en una batalla. O ambas cosas. Tras intercambiar una mirada con Shura, Aioria aprovechó este momento para ir tras Marin. Aioros corrió junto a Fantasma. Alsacia lo empujó hacia atrás.
"No sé si tiene el cuello roto, así que NO LA MUEVAS. Consigue algo con qué inmovilizarla." Ordenó sin darle tiempo ni siquiera a pestañear.
"Aioros, hay camillas y collarines en la enfermería del Coliseo." Dijo June, sujetándolo del brazo. "Yo te digo donde están."
"Bien." Aioros asintió y tomó a June por la cintura, para así viajar a la velocidad de la luz. En menos de diez segundos estuvieron de regreso.
"Shura, por favor, necesito jirones de tela: ¡Usen sus capas!"
"Pero… es mi capita regalona."
"¡QUE LAS CORTES EN TIRAS!"
"¡Haz lo que Alsacia dice, Shura!" Exclamó Shaina, mientras le daba un zape en la nuca al santo.
"¡Mujer, Que poco delicada eres!" Gruñó Shura mientras obedecía.
"Soy una amazona. NO Necesito ser delicada."
"Feh." Shura le entregó algunos jirones de tela. "A ver si puedes con esto."
"Feh."
Enfermería de Aprendices.
Entre los cinco que se quedaron en el bosque, se las arreglaron para improvisar un rescate y llevar a la chica hasta un lugar seguro. Media hora después estaban en la enfermería de aprendices, muy cercana al recinto de Amazonas, dado que Aioros, usando su autoridad, no quiso que llevasen a la chica a la enfermería de los guardias.
Fantasma estaba siendo atendida en esos momentos. En la sala de espera, Saga atendía la explicación de Aioros y Alsacia, que había preguntado no más de curioso. El santo de géminis estaba supervisando un inventario de los artículos de dicha enfermería, cuando había llegado el lote cargando a esta desconocida, y no pudo evitar preguntar: algo en ella le resultaba familiar. Shaina y June se habían marchado al poco rato, alegando asuntos personales. Shura había ido en busca de Athena y de Shion, quienes estaban por llegar. Aioria seguía buscando a Marín.
"Entonces, a ver si entendí. ¿Dices que estaban haciendo las rondas por el bosque, cuando apareció esta luz, que golpeó a tu hermano de lleno en el pecho, causando que cayera colina abajo, y cuando aterrizó, descubrió que había aterrizado sobre esta chica?"
"Mejor resumido a mí no me queda." Aclaró Aioros. "Eso fue lo que pasó."
"Aioria cayó encima de la chica, pero dudo que eso te interese." Añadió Alsacia. "Creo que le rompió un par de costillas."
Saga asintió con la cabeza y miró en dirección de la puerta. En la otra habitación, Astrea, Mu, a quienes habían llamado vía cosmos, se encargaban de las heridas de la chica y se las vendaban. La aprendiza de Astrea, Electra, se había marchado minutos antes, en busca de agua fresca. Había sido ella y su maestra quienes le habían quitado las ropas a Fantasma, y puesto aquél pijama que ahora lucía, antes que Mu llegase.
"Señora Astrea… ¿Es idea mía o esta quemadura de aquí estaba más fea hace unos instantes?"
"No Mu, no es idea tuya." Explicó la amazona, sorprendida. "Pareciera que se cura a sí misma muy rápido."
"Aun así necesita ayuda." Mu entrecerró los ojos. "Mire nada más estas heridas: debió recibir una paliza increíble."
"Tienes razón. Por favor, alcánceme ese frasco de allí."
"En seguida."
Abrasiones, quemaduras, moretones, contusiones, heridas. Mu había tenido que curar algunas costillas y la mandíbula de la chica. Ahora parecía respirar con tranquilidad sin que los cuidados que le eran administrados le estorbasen. Sus peculiares y sucias ropas estaban apiladas en un montón no lejos de allí.
"¡Por Athena!" Exclamó de pronto Astrea, tras revisar los ojos de Fantasma. "Esta niña es ciega."
"¿De qué habla, señora Astrea?" Preguntó Mu curioso y extrañado.
"Mira sus ojos…" Le pidió la vieja amazona. Mu se acercó y tras levantar los párpados de la chica, levantó ambas cejas… Err… puntos… Err… ¡Ya saben a lo que me refiero! "¿Lo ves, Mu? No tiene pupilas."
Esos ojos azules, que la ponían en evidencia por las noches, eran como dos pozos profundos y el tinte era tan extraño que no parecía natural. Tal como lo había hecho notar Astrea, no tenían pupilas. Como los ojos de un ciego… pero… se veían más activos.
"¡Qué Curioso!"
"¡Mmmaaaaaaaayaaaaaaaayaaaaaaaaaaaaaaaaaaay!" Gimió de pronto Fantasma. Mu y Astrea se helaron en el acto. La chica levantó ambas manos en el aire, para dejarlas caer luego, aunque no sin control. Con dificultad, se apoyó en los codos y se incorporó, con el ceño bien fruncido y los ojos muy apretados. "¿Alguien vio la carreta?" Preguntó quejumbrosamente.
Astrea abrió los ojos a más no poder. Toda una vida cuidando de santos heridos y de enfermos la habían hecho creer que ya lo había visto todo en cuanto a curaciones rápidas, pero… ahora llegaba esta completa desconocida al Santuario, víctima de una severa paliza que debía haberla tenido al menos doce horas fuera de servicio, que despertaba así como así.
"¿Señorita?" Preguntó Mu, acercándose un poco, tras haber retrocedido algunos pasos, pero no obtuvo respuesta.
La chica se sentó en la cama, y se cubrió el rostro con las manos. Respiró profundo. Silencio. Parecía respirar silencio y exhalarlo. Con lentitud, Fantasma se llevó las manos al cuello, dándose un improvisado masaje. Luego se observó las manos y se sobó las yemas de los dedos con sus pulgares. En ningún momento alzó la cabeza: su profusa cabellera bloqueaba cualquier intento de contacto visual.
Le dolía absolutamente todo.
"Niña, mejor te recuestas; te harás daño." Pidió de pronto Astrea. Fantasma alzó la cabeza entonces, luciendo una cálida sonrisa.
"¡HEUS!" Saludó con energía. Pasó su mirada de Astrea a Mu y tras algunos instantes, puso una expresión de niña regañada, mientras jugueteaba con sus dedos. "¿Quiénes sois vosotros y cómo llegué aquí? Es que… no reconozco este sitio… y… creo estar confundida: no recuerdo haber cruzado el portal."
"Err…"
"¡CERTUS EST!"
Fantasma entonces pareció recordar algo. De súbito bajó los pies al suelo y se transformó en un punto azul muy brillante, que flotó hasta la puerta de la habitación. El pijama que había estado usado, cayó cómicamente al suelo. Entonces, y tras un peculiar sonido, la luz azul volvió a convertirse en Fantasma… claro que esta vez estaba vestida con su capa y sus extrañas vestimentas, las cuáles no parecían tener ningún daño: como recién salidas de la tintorería. Sin embargo, sus vendajes seguían allí.
Esto agotó a Fantasma. Ni bien sus pies se apoyaron en el suelo, cedieron bajo el peso de su cuerpo. Mu se apresuró a sujetarla. Astrea también reaccionó. Fatigada, la chica se aferró a la armadura de Mu, quién rápidamente la regresó a la camilla cercana, tratando de recuperar el aliento.
"No debí hacer eso… Demetriano siempre me dice que carezco de paciencia…"
"Por supuesto que no. Sólo tú sabes qué fue lo que te pasó, pero no por eso no podemos adivinarlo. Estás muy mal herida." La regañó el santo de Aries. "Debes descansar."
"Eso me es imposible, mi buen señor." Le respondió la chica, poniéndose de pie. "Sobretodo en este momento."
Fantasma se diluyó en el aire, para sorpresa de Mu y Astrea; no obstante apareció flotando junto a la puerta, la que atravesó como si esta fuera de aire. El susto que se llevaron quienes estaban al otro lado de la puerta fue genial. Nunca en mil años se hubieran esperado ver a una chica que atraviesa murallas.
Entonces Fantasma posó los pies en el suelo, y ante la sorpresa de todos, sin reparar a propósito en los presentes, echó a correr hacia fuera de la enfermería…
Casa de Aries.
Shura, Saori y Shion acababan de atravesar la primera casa, y se disponían a bajar las escaleras. Shura ya les había contado los pormenores del pequeño incidente.
"Entonces ¿Aioros la identificó como el fantasma del bosque?" Preguntó Shion de nuevo.
"Sí, no dejó de repetirlo. Parece contento de verla de nuevo, aunque no le gustaron las circunstancias. No nos dejó que la metiéramos en la enfermería de guardias." Explicó Shura. "La pobrecita está como si la hubieran metido a la moledora de carne."
"Es que caer colina abajo junto a Aioria, mientras este usaba la armadura, no debe ser muy divertido." Razonó Saori. "Por lo menos no fue ni Máscara ni Shaka: las armaduras de Cáncer y Virgo tienen muchas puntas."
"Sí. Se habría pinchado mucho." Finalizó Shura.
El trío sonrió, pero no por mucho tiempo. Continuaron su lento descenso por la escalera. Shion volvió a formular algunas preguntas, que Shura contestó gustoso. Saori se llevó los brazos detrás de la nuca y suspiró: tenía un mal presentimiento… un muy mal…
"… recordad lo que os dije la otra noche… os lleva un apremiante mensaje. Es mi mensajero… ¡Hacedle caso!"
Athena se detuvo de golpe y dejó caer las manos. Parpadeó un par de veces. ¿Había oído lo que había creído oír? La diosa se fijó en Shura y Shion, que seguían bajando los escalones.
"¿Quién es tu mensajero?" Tentó una pregunta al aire, en susurros.
"… os lo dirá llegado el momento…"
Saori alzó las cejas. ¡Vaya! La voz le había respondido, pero sabía que no volvería a hablarle. La diosa se mordió un pulgar y tras unos segundos de duda, asintió con la cabeza y bajó rápidamente los escalones que la separaban de su Patriarca y santo de Capricornio.
¿En qué iba a terminar todo eso?
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo Capítulo: Águila Engrifada.
"¡No seas tan mal pensada, Marín! No pasó nada de lo que piensas. Te desconozco, tú no eres así. ¿Se puede saber qué te pasa?"
"¿Qué me pasa? ¡Eso lo sabes muy bien, Aioria!"
PS: Capítulo aburrido, pero necesario como no tienen idea. Ahora comienza la verdadera pelota de nieve, que espero les guste. Aioria está en un problemón, del cuál tengo por certeza que le va a costar salir. ¡GRACIAS POR LEER!
Les dejo algunas traducciones del latín que seguro van a necesitar (por cierto, mi latín es pésimo):
Heus:Hola.
Certus Est:Es Cierto.
