¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Les ruego que se den una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

¡MUCHAS GRACIAS A MIS LECTORAS DE PRUEBA! Kala–neechan por reírse de mis locuras y a Yukime–chan por leer mis barrabasadas.

Un especial agradecimiento a Ekléctica, quien se dio el enorme trabajo de corregir el fic.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

Una velita para que el Concilio actualice los spin offs…

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA.

Principio 35 para ver y entender Manga: TODOS quieren conquistar Japón.

Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.


Capítulo 6: Si vis pacem, para bellum.

Flashback.

Aioros y Mu guiaron, algo dudosos, a Fantasma hasta las doce casas. Sin embargo no tuvieron que caminar mucho. Antes siquiera de llegar a los pies de la casa de Aries, descubrieron que Saori, escoltada por Shion y Shura, iban a su encuentro. Los dorados intercambiaron una mirada, que luego compartieron con Fantasma.

"Fantasma, estás de suerte. Ahí viene nuestra diosa, con quién querías hablar." Le dijo Aioros guiñándole un ojo.

Ambos grupos se acercaron con paso calmo, que apenas si aceleraron al divisarse. Saori sin embargo, al ver a Mu y a Aioros en la distancia, alzó una mano que agitó con entusiasmo. Una vez que estuvieron frente a frente, comenzaron las introducciones.

"Venga, que nosotros ya íbamos donde ustedes." Dijo Shura, quien al fijarse en Fantasma alzó las cejas. "¡Vaya que eres fuerte! Estás de pie."

"Mu, Aioros… ¿Quién es la señorita?"

"Bueno, ella es…" Comenzó Mu, pero no terminó. Fantasma se les adelantó, y dirigiéndose a Saori, hizo una profunda reverencia.

"Joven señora, soy aquél mensajero de quién ha estado escuchando nuevas. Debo entregaros un mensaje, de preferencia en privado." Dijo sin más parsimonia.

Todos los presentes alzaron las cejas.

Fin de Flashback.


Templo Principal. Salón de Audiencias.

Shion observó bien a la chica que tenía frente a sí. ¡Fantasma! Era imposible no reconocer esa presencia. La misma juguetona esencia que había estado haciendo travesuras en el bosque desde enero. La misma que había reavivado el reseco bosque y las demás plantas del Santuario.

La chica estaba muy quieta, de pie frente a ellos. Esta vez, su atuendo quedaba a la vista. Lucía una armadura que recordaba las romanas, cuándo éstas comenzaron a recibir las influencias bárbaras al final del Imperio, pero no la armadura de un soldado raso, sino la de un oficial de alto rango. Estaba ajustada a su silueta, tenía una apariencia muy femenina y no tenía diseños notorios. El color predominante era el azul cobalto, y el metal del cuál estaba hecha esta armadura engañaba a los sentidos, pues tenía la flexibilidad del cuero.

Las botas tenían un aire más bárbaro que romano y si había llevado un casco, no podía estar seguro. La capa que llevaba, en esta ocasión, estaba sujeta por los hombros, de forma que su atuendo podía verse, y no como en otras ocasiones cuando una fíbula sujetaba la tela a la altura de la clavícula. Llevaba también muñequeras, pero éstas no cubrían las manos. Una delgada tela color rosa suave, cubrían sus manos a manera de guantes, aunque sus dedos quedaban expuestos.

Saori entonces tomó aire y sujetó a Niké con fuerza. La voz le había advertido sobre la llegada de un mensajero, pero nunca se esperó que éste llegara tan pronto, y mucho menos que fuera una mujer. Intercambió una mirada con Shion, quien le guiñó un ojo para darle ánimos. Resuelta, la diosa sacudió ligeramente la cabeza, curiosa por lo que Fantasma tendría que decirle. En el salón, sólo estaban los tres.

"Bien. Estamos en privado." Dijo Saori. "¿Qué es lo que…?"

"Ahem." Carraspeó Shion, como para recordarle que se ajustara al protocolo. Saori sintió una gran gota detrás de la cabeza. "Soy el Patriarca Shion de Aries. ¿Quién sois y qué asunto os trae a la presencia de la diosa?"

"Soy Sierra de Secrela, Senescal de la Tradición del Comitatus del Rex de Auralis, en el mundo de Síax. Esto es, otro planeta diferente de la Tierra." Se presentó a chica con profundidad. "Mi señor, el Rex Wamba II me ha enviado con un mensaje para vuestra diosa."

"Hace días que estoy recibiendo noticias sobre tu llegada." Dijo Saori de pronto. "Soy todo oídos."

"Ahem."

"No me molestes, Shion."

"Mi mundo está siendo azotado por una gran calamidad." Continuó la chica. "Una criatura está causando una devastación gigantesca, y busca destruirlo todo. Este azote del espacio es como un gran pájaro de ceniza, humo y lava, le llamamos Gran Fuego. Este tormento viviente viaja por el espacio, de mundo en mundo, chupando la esencia de los planetas en los que encuentra vida."

"¿Necesitan ayuda?" Preguntó Saori con las cejas entrecruzadas. La chica negó con la cabeza.

"No me enviaron por ayuda. De momento Gran Fuego es problema de Síax, más específicamente de Auralis…"

"¿De momento?" Preguntó Shion curioso. El Patriarca tuvo un ligero dolor de cabeza mientras escuchaba a la chica, creyendo incluso que volvía a oler aquella pestilencia del otro día.

"Sí, de momento. Gran Fuego se mueve de mundo en mundo, pero nunca ha podido destruir la energía vital de Síax, dado que tanto los senescales de Auralis, como los guerreros de los demás reinos de mi mundo, hemos podido detenerle. Durante los últimos dos mil quinientos años ha regresado cada quinientos, cada vez más fuerte, para poder lograr su cometido…" La chica se detuvo para suspirar. "Esta vez su poder es horrendo, por eso me enviaron… cuando acabe con Auralis y con el resto de Síax, vendrá a la Tierra, a este planeta."

"¿Qué dices?" Preguntó Saori en un susurro.

"El mensaje que os debo entregar, es el siguiente: Si Vis Pacem, Para Bellum."

"Si quieres paz, prepara la guerra." Tradujo Shion. "¿Por qué nos dice todo esto?"

"Para que preparéis la defensa, que será muy necesaria si queréis sobrevivir." Explicó la chica. "Cualquier tipo de ayuda puede marcar la diferencia entre morir o vivir. Gran Fuego gana más y más fuerza… hemos sufrido bajas importantes… yo misma casi fallezco por venir aquí."

"Te entiendo. Repito a pregunta. ¿Quieres que mande ayuda a tu mundo?"

"Aunque aceptase… ya no se puede." Fantasma bajó la mirada. "No hay forma de regresar a mi mundo. Gran Fuego es astuto y bloqueó con su poderoso cosmos los portales que permiten los viajes entre los mundos. Si estoy aquí es… porque usé el último viaje."

"Ouch." Saori se mordió el labio inferior. "Entonces ¿no puedes regresar?" La chica tensó los músculos y escondió su mirada tras su flequillo. "Eres bienvenida en mi Santuario. Podrás quedarte en el recinto de Amazonas si así lo deseas."

"Agradezco su hospitalidad. Ahora si me disculpa, me retiro."

"El santo de Sagitario la está esperando afuera." Dijo Shion con una sonrisa. "Dígale que le muestre los alrededores."

Fantasma asintió con la cabeza, y dando media vuelta, se retiró con paso calmado. Saori también ocultó sus ojos tras su cabello y suspiró con nostalgia. Shion le dio unas palmaditas en el hombro.

"¿Es que nunca tendremos paz, Shion?"

"Ánimo Princesa. Saldremos de esta: al menos fuimos advertidos."

"Cierto… mejor le avisaré a mi papá, y a los demás dioses. Shion, ¿podrías convocar a los santos al Santuario? No quisiera que estén repartidos por todo el mundo."

"En seguida."


Escaleras zodiacales.

Ni bien vio salir a Fantasma de la habitación, se puso de pie. Había estado pacientemente esperando el desenlace de la reunión, no solo para enterarse de las nuevas, sino para poder volver a ver a la chica, quién al salir, se le acercó casi con timidez, comunicándole las órdenes de Athena y Shion respecto de su estadía. Aioros no se demoró ni medio hipo en aceptar.

Ahora ambos bajaban las escaleras entre las doce casas. De cuando en cuando, Aioros miraba a la chica que lo seguía. En algún momento, había dispuesto su capa de manera tal que esta le cubriese por completo. Se veía bonita. Muy bonita. Aioros se sentía muy contento de estar cerca de ella, sin siquiera necesidad de hablarle.

"Te llaman Aioros, ¿me equivoco?" Dijo de pronto la chica, rompiendo el silencio.

"Ese es mi nombre. ¿El tuyo es…?" Aioros detuvo su marcha, para esperar a que la chica estuviese junto a él, y así poder bajar los escalones lado a lado.

"Mis padres me nombraron Sierra, pero aquella elección no es de mi entero agrado. Prefiero Serra, que es como mis amistades me llaman…" La chica se detuvo, intrigada por la divertida expresión que Aioros tenía en el rostro. "¿De qué os reís?"

"No me río, por favor no malinterpretes." Se disculpó el santo, guiñándole un ojo. "Es que tienes una forma muy simpática de hablar."

"¿Eso es malo?" Preguntó Serra con toda la inocencia del mundo. "No creo hacer un mal uso del idioma…"

"No, para nada. Hablas muy bonito. Pasa que es raro encontrar a alguien así de bien." Señaló Aioros mirando al cielo. "Entonces ¿Cómo te llamo, Fantasma?"

"Serra." Dijo Fantasma sonrosada. "No me gustaría que me llamaras de otra manera. ¿Cómo debo llamaros a vos, mi señor?"

"Aioros servirá."

"Aioros será entonces."

La pareja se sonrió, pero de inmediato fijaron las vistas hacia el frente, a los escalones de mármol. Bajaron en silencio un largo rato, pasando por las diferentes casas. Cuando comenzaron a bajar las escaleras entre Escorpión y Libra, Serra volvió a romper el silencio.

"Tengo una duda, mi señor Aioros. ¿Me la podéis aclarar?"

"La que quieras, pero no me digas mi señor que me hace sentir viejo." Rió el santo de Sagitario. "¿Qué ocurre?"

"Esta es una escalera muy larga." Afirmó Serra, mirando los escalones, apenada por lo que Aioros acababa de decirle. Sin embargo, eso no parecía afectarle mucho. "¿Nunca habéis pensando en lanzaros cuesta abajo sobre alguna suerte de trineo?"

"¡Claro que lo he pensado! Todos los santos lo hemos pensado, pero hasta ahora el único que lo ha hecho en serio es Kanon de Géminis cuando aún era aprendiz, y no con buenos resultados."

Aioros se llevó las manos detrás de la cabeza y recordó con travesura y cariño aquella ocasión: la expresión del maestro de los gemelos, Telémaco, y la de su esposa Beatriz, el golpe que se llevó Kanon y el tremendo regaño que se llevó Saga en aquella ocasión eran memorables… porque había sido Saga la mente maestra detrás de aquella travesura. Estaba en estas cavilaciones cuando Serra le saltó de repente a los hombros.

"Venid conmigo entonces, ¡Vamos a correr!" Le dijo con mucha alegría. "A falta de trineo, buenos son los pies. ¡A que os puedo vencer hasta abajo!"

"Jejeje, Dudo que me ganes. Soy más rápido." Aioros le sonrió. "No tengo ganas de correr…" No es que el santo no tuviera ganas de correr, ocurre que sabía que Fantasma estaba delicada y no quería que su condición se agravase.

"¡Qué aburrido Sois!" Chistó Serra muy juguetona. "Vamos, una carrera no afectará vuestra fuerza y no os hará menos hombre. ¡Corred conmigo!" Le volvió a pedir, esta vez, mirándole a los ojos, suplicante y traviesa.

"Este…" ¿Cómo resistirse a esa mirada tan linda? Aioros no podía decirle que no, por más que quisiera. "Está bien… Vamos a correr, pero no te pongas a llorar cuando te gane. ¿Vale?"

"Jaja, como si me fueras a ganar. ¡Comed Polvo, santo de Sagitario! En mi marca…"

"Eso es lo que tú crees… ¿lista?"

"¡YA!"

Entonces, y como si se trataran de críos pequeños, Aioros y Serra comenzaron a correr escaleras abajo, sin que ninguno ganase una ventaja aparente. No les importaba ganar, sino más bien jugar. ¡Vaya! Hace tiempo que Aioros no jugaba así. Debería hacerlo más seguido.

Pronto pasaron por Libra y atravesaron el templo a toda madre, haciendo mucho ruido tanto por sus pisadas, como con sus risas y divertidas amenazas. Dohko, quien estaba podando sus queridos bonsáis en esos momentos, los vio pasar.

"Niños." Murmuró hastiado, mientras regresaba su atención a la miniatura de árbol que tenía frente a sí.

Continuará.

Por
Misao–CG


Próximo Capítulo: Sucesos Nocturnos

"Cuida tus modales, león. Serra no tiene la culpa de tus problemas con Marín." Advirtió Aioros muy serio. Aioria se cruzó de brazos, molesto.

"¡Bah!"

"¿Hice algo malo?"


PS: Ya, ya, se viene el armagedón encima del Santuario de Athena… hice que a Shion le doliera la cabeza y por fin comenzaré a usar el nombre de Serra más seguido. Ahora las preguntas principales son… ¿Qué onda con Marín y Aioria? Pues si quieren saber las respuestas, los invito a seguir leyendo. ¡GRACIAS POR LLEGAR HASTA AQUÍ!