Disclaimer: X si estais despistadas, una servidora no es Rowling. X eso los personajes no son de ella. Bueno, salvo 2 o 3 que andan por ahí. Pero da igual porque no me dan de comer.
Hola, niñas y niños aquí estoy de nuevo con el tercer capítulo de esta locura. Espero que os guste tanto como los anteriores, a que al menos os guste, pero antes de empezar, respondamos a los RR.
Hermione – Weasley 86: (del 1) Hola cielo. Por poco no me entraste en el anterior capítulo. Pero cumplí mi promesa demasiado deprisa. ¿Tu crees que Nyssa te va a caer bien? Pues espero q no cambies de idea. Me ha gustado eso de "mi imaginación truculenta" igual lo uso en el futuro. Luego seguimos hablando. Posdata: por cierto, la respuesta al chiste. Lo de dónde tiene la aceituna la h, es en el hueso. Es que quise hacerte la gracia de dejarte un segundo RR, pero no me dejaba. ¡-¡
Ginny84: Hola, si la verdad es que ya ha empezado el caos. Igual tienes razón y Remus debería contarle a Nyssa que Malfoy la pone los cuernos. (Como que es a ella a la que la deberían de llamar cornamenta.) Pero él es majo y no quiere hacerla daño, aunque a hacerle daño a Malfoy no le pondría tantas pegas.
Noriko: (Del 1) Hola, tranquila. ¿Cómo me voy a olvidar del Arte de Vengarte? Pasa que de vez en cuando una necesita diversificarse. Me gusta que te gustara el primer capítulo, porque creo que es el más plof de todos.
Serenity: ¿Pero a que RR no te he contestado yo? ¡Si estas la primera! ¿Lo dices por qué no te contesté a la pregunta? Vale, sí, este es el fict que no subo en HA porque si le subo me lo ponen R33333333. ¿Contenta? La verdad, es que tengo otro peor que este en mente, pero así me voy subiendo yo misma. Ya sabía yo que Nyssa y tu os entenderíais. Me parece buena idea lo de ir regalando tarjetas del multiópticas, a ver si algún ingenuo cae en tus redes... Muajjjjaaa. Venga, va, cielo, no te enfades. Fue un lapsus, piensa que una ha cumplido años hace poco y tiene principio de Alzeimer. No me lo tengas en cuenta. Venga. ¿Te he ablandado un poco? Venga un besazo, cielo.
Loraine Potter: te dire que me encanta q te encante mi forma de escribir. Sí a mi tb me da pena la McGonagall con la tirria que les tiene a los adivinos y la toca estar rodeada de ellos. Y Lily, anda que no sabe cuando quiere, la niña. Un beso.
Kurumi – Desu: No pasa nada, seguro que no fue para tanto y yo exageré. ¿Qué James llegue a salir con Wyn? Podría ser, el chico esta empeñado en conquistarla, así que con lo cabezota que es... A mi tb se me ocurren un par de cosas que hacer si estuviera encerrada con Remus, pero si te las cuento tengo q subir esto de clasificación. Ya veremos q pasa con James y Lily. Kisses.
Alicia: Hola, me gusta que te guste. Tu y pocas dejarían salir a Remus del baño (que no estaban en un armario chica) ileso. ¿Q te hace pensar que Nyssa sí?
Bars9: ¿Cuánto hace q te conozco? ¿6 meses? Pues es la primera vez que me dices que actualice rápido. Tranquila, no creo q vuelva a pasar. ¿Remus tranquilo? En la vida. Al menos en este universo es un cúmulo de energía. Es que Sirius in love es muy mono, pero eso no significa q el niño pierda reflejos, en cuanto q pueda va a por su Wyn, como ya has visto. Y yo estoy contigo: eso en mi pueblo tb es una cita. Bueno, tienes q pensar q James bastante tiene con desenredar su propio caos emocional, como además tenga q desenredar el caos de sus amigos lo llevaba claro. Y Nyssa & Remus, no lo veo tan imposible, de momento para mi el que más jodido lo tiene es Sirius. Un beso guapa.
Noriko: Me alegra q superaras las dificultades técnicas. Sí, la verdad es que Nyssa tiene una elección difícil. Lucius admito que tiene su punto el chico, aunque como mi lobito... No, yo no me lo pensaba tanto. Ya me dirás si tarde mucho. Muakis.
Steffy Potter: Vale, yo escribo, pero por favor, no me lo pidas así que me das un poco de miedo.
Padma Patil Naberrie: ¿Nyssa psicópata? ¿No querrás decir suicida? Porque la que se abriría la cabeza contra el suelo sería ella misma consigo misma. En fin, que ya te he viciado a otro fict. Je, je. Espero que tus exámenes te hayan salido bien.
Henar: Hola, cada día me cambias la firma. Y luego dices de mi. ¿Lily neurótica y exagerada? ¿De dónde sacas eso? No será porque este empeñada en casarse con Sirius solo porque se lo ha dicho un viejo ciego, ¿verdad? Espero que nunca me digas que algo mío te parece muy vegetal. Sino ya sabré que no te ha gustado. Beso guapeta.
Loka Malfoy: Hola, tranquila, nadie parece saber el nombre de esa profesora y el que le puse yo no le ha chirriado demasiado a nadie porque no se me han quejado. ¿Quién no querría ser Wyn? Bueno, yo a veces me quedaría con Nyssa. Un beso.
Goi Izarra: Hola, si Nyssa digamos que su gusto para los hombres de momento esta algo en entredicho. Estas hablando de Lily, 0 de intuición y 100 de testarudez. Se ha empeñado en que Sirius es para ella y no hay más que hablar, irónicamente en eso hace buena pareja con James. Besukis.
Dimebonitareina: Sí, la verdad tardaste un poco en darte cuenta. Te tengo una mala noticia, en este fict los Sly son menos importantes, la historia esta más centrada en los Griffindorfs. Bueno, es q no todo iba a ser igual, igual al otro. Necesitaba cambiar un poco de aires. En cuanto a tu pregunta, esta claro: a Malfoy no le importa ponerle los cuernos a Nyssa, pero que ella se los ponga es harina de otro costal. Además, sabe q a Remus le mola Nyssa. ¿Aclarado? Pues disfruta el capi.
Syringen: Sí, pues va a ser por eso. Bueno, pero una se va apañando. En cuanto a lo que tu sugieres: sí, creo que si llegara a pasar algo entre Nyssa y Remus y Malfoy se entera a ella la mata y a él lo castra. Así de simple. ¿Dejar algo? Tu tranquila que puedo con 2 ficts al mismo tiempo. Aunque ahora q lo pienso estoy con 4. Pero puedo con ello.
Pues esto ya esta, ahora si os dejo con el capítulo. Disfrutadlo.
La Profecía 3.
Sólo por una noche.
- Roger, esto debe ir a la mesa cinco. – Ordenó el estirado chef de Chantilly.
- Sí, señor. – Respondió Roger con acritud. Estaba harto de aquel trabajo, si le salía ese trabajo de actor no volvería a servir una copa en su vida. Al contrario, sería a él al que le servirían. Preferiblemente mujeres. Mujeres guapas.
Mujeres como esa pelirroja imponente que aguardaba junto al baño. Durante un momento se olvidó de su mal humor y del Suflé q llevaba para la mesa 5, lo único que había en la mente de Roger era ligarse a la pelirroja.
- Hola, Roger. – Sonrió la joven con una sonrisa radiante y seductora.
- Hola. ¿Cómo sabes mi nombre? – Pregunto el chico atónito.
- Lo llevas en tu chapita. – La pelirroja acarició con un dedo la chapa con el nombre, en el uniforme del chico. Luego volvió a sonreír. Roger pensó que jamás había visto unos ojos verdes más bonitos q esos. - ¿Cuándo sales?
- En un par de horas. – Roger hizo una mueca de tristeza.
- No podré esperar tanto. – la pelirroja le empujó casi con furia hacia el baño, abalanzándose hacia él, que quedo apoyado contra el lavabo.
- Vaya, eres una fiera. – Jadeó Roger sin poder ocultar la admiración.
- Sí. ¿Verdad? – La pelirroja parecía distraída. Miraba a todos los lados del baño.
- ¿Pasa algo? – Pregunto Roger. En ese momento un hechizo aturdidor cayó sobre él.
- Ahora ya no. – Suspiro Lily aliviada. Luego se volvió furiosa al lugar del que partió el hechizo. - ¿A q esperabas?
- Es q era divertido. – James salió de debajo de debajo de la capa y se burlo de Lily un poco. – Fiera.
- Ja, ja. Muy gracioso. Ahora desnúdale y ponte su ropa. – Ordeno la pelirroja secamente. Pero James en vez de acatar la orden de Lily, se acercó a ella de forma peligrosa, hasta que Lily quedo en la misma posición q ella había puesto a Roger: apoyada contra el lavabo. - ¿Se puede saber q haces?
- Sabes, me tienes alucinado. – Divago James ignorando la pregunta. – Justo cuando empezaba a pensar que careces de deseos sexuales me encuentro con q te gusta Sirius y acto seguido acorralas a un camarero. – James sonrió y siguió hablando tan cerca de Lily, q su respiración la acariciaba la piel. – No sé, puede q el bueno de Roger tenga razón y seas una fiera. No entiendo como pudiste desperdiciar tu talento con Snape, cuando podíamos haber estado juntos.
- ¿Aún dolido por eso, Potter? – esta vez fue Lily la que sonrió.
No hacía ni dos años, James andaba loco por Lily. La enviaba notas de amor, la juraba amor eterno en la sala Común, rechazaba a todas las chicas porque aseguraba sólo tener ojos para ella, le enviaba regalos caros... Sin embargo, inexplicablemente para James, Lily había decidido salir con Snape.
La propia Lily no sabía que pronto la había entrado. Aunque con dos de sus amigas saliendo con chicos de ese grupo era normal q hubiera terminado saliendo con el otro soltero.
James no lo había llevado nada bien. Era su primer fracaso amoroso de una larga lista de éxitos y estuvo mucho tiempo sin darse por vencido. Lily tuvo q amenazarle con una demanda por acoso sexual para q la dejara en paz, cosa q no contribuyo a q se cimentara una buena amistad entre ambos. La única razón por la que James la hablaba era porque era la prima de Wyn, en otro caso ni la miraría a la cara.
- Para que algo te duela te tiene q importar. – Contesto James sin abandonar la sonrisa torcida, pero alejándose de Lily. – Tu tb deberías desnudarte y vestirte. – Señalo hacia un baño donde habían aturdido a una camarera.
Pero Lily le miró desconfiada.
- Mirarás. – Acusó la pelirroja.
- Más quisieras. – Replico James.
Aún sin confiar, Lily cegó los espejos con un encantamiento antes de entrar al baño y empezar a cambiarse. James volvió a sonreír. Lily no había visto un pequeño espejo q quedaba cerca del lugar donde se cambiaba, gracias al cual, James contemplaba toda la operación.
Finalmente, ambos jóvenes estuvieron cambiados y listos para la acción.
- Esta bien, Evans, tienes q... – Empezó James con aires de militar del equipo A apunto de recitar un plan
- Ya lo sé. – Corto Lily con impaciencia. – Avanzamos hacia la mesa cada uno por un flanco realizando una maniobra envolvente, llegamos a la vez, quitamos los menús y les fastidiamos la cita, cena o como quieran llamarlo.
- Eso es. – Aprobó James. – Vamos.
Cuando ambos entraron en la zona de mesas, se cruzaron con un carrito de postres q volvía a la cocina, concretamente el carrito en el q se fugaban Sirius & Wyn.
Ambos siguieron el plan: avanzaron hacia la mesa cada uno por un flanco realizando una maniobra envolvente, llegaron a la vez, quitaron los menús... y se encontraron con una mesa vacía.
- ¿Dónde están? – Pregunto Lily cuando se recupero de la sorpresa.
- No lo sé. Pero tenemos q encontrarlos ya. – Respondió James arrojando con furia el menú contra la mesa.
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Tras dar un vistazo Nyssa, llego a la conclusión de q lo de salir por la ventana no era tan buena idea. Necesitaban cuerdas. A falta de ellas decidió tomar las toallas atarlas y descolgarse con ellas, en principio hasta el suelo, pero como no llegaba, decidió conformarse con una ventana de un piso inferior.
Pero tampoco llegaban hasta ellos.
Así que dando vueltas por el baño, Nyssa trataba de encontrar algo q pudiera permitir q uno de los 2 se descolgara por la ventana y saliera para pedir ayuda.
Entre tanto Remus, sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared, se preguntaba q diablos había visto él en Nyssa Sullivan.
Vale, era una chica preciosa con aquellos hechiceros y profundos ojos negros y ese pelo negro cayendo en ondas sobre sus espalda. Por no hablar de su piel marfileña que parecía tan suave... Pero comparada con muchas otras chicas de la escuela Nyssa no era nada. Sobre todo porque esas chicas eran muchísimo más agradables con él que Nyssa q siempre estaba a la defensiva.
Desde luego no le había atraído su aspecto ordenado y perfecto. Jamás había visto una arruga en la camisa del uniforme de Nyssa. Jamás la vio con la corbata mal anudada o con los cordones desatados. O con un solo pelo descolocado de su peinado. O una carrera en sus medias...
Ah, sí. Fue sus medias lo que atrajo su atención. La mayoría de las chicas de la escuela llevaban los clásicos pantys o esos calcetines gordos horrorosos que llegaban hasta la rodilla. Remus siempre lo acepto como las dos únicas opciones.
Hasta que un día, en clase de encantamientos, Nyssa termino espatarrada entre unos mullidos cojines. Antes de q se levantara, Remus tuvo una fugaz visión de medias hasta los muslos sujetas con sensuales ligas y un suave trozo de blanca carne.
Desde ese día empezó su obsesión, que fue aumentando, ya que Nyssa siempre llevaba falda, no como Lily y Wyn que en cuanto podían se plantaban unos vaqueros, en el caso de la primera, y un saco enorme, en el de la segunda. Pero Nyssa siempre llevaba falda, y Remus podía apostar que siempre que llevaba falda, llevaba ligas y medias.
- Lo tengo. – Anunció Nyssa feliz como si hubiera encontrado la fórmula de la vida eterna. Se giro hacia Remus con un rollo de papel higiénico en la mano. – Nos descolgaremos con esto. – Remus se la quedo mirando con cara de pasmo. - ¿Q? Esto si es lo bastante largo. Y si los anuncios son ciertos son altamente resistentes.
- Nyssa. – Remus suspiró. Se levantó, la quito el rollo de papel de las manos, lo tiró por la ventana, ella protestó, Remus lo ignoró y la obligo a sentarse con él en el suelo. – No creo que tarden ya mucho. Así que pórtate bien un rato. ¿Por qué no me cuentas una de tus fábulas?
- No pienso contarte un cuento ahora. – Se negó Nyssa aún furiosa por lo del papel higiénico.
- Venga. Nyssa. Por favor. – Las fábulas de Nyssa le encantaban. De hecho, tenían bastante que ver en q se hubiera enamorado de la morena. Sin embargo Nyssa no solía contar esas historias muy a menudo. Remus pensaba que era por timidez, pero lo cierto es q la chica se sentía rara. – Si me cuentas una fábula, te doy una rana de chocolate.
- No tengo hambre. – Contestó ella con tono desagradable. Entonces su estómago hizo el típico rugidito que recuerda al Tiranosaurio Rex pidiendo su cabra diaria.
Remus sonrió triunfal mientras balanceaba ante los ojos oscuros de la chica una rana de chocolate. Nyssa observó la tentadora comida...
- Esta bien. – Accedió al fin, tratando de alcanzar la rana.
- No, no, no. – la riñó Remus. – Primero la fábula.
- Esta bien. – Repitió Nyssa con un suspiro. No debió participar en el concurso de burradas q los chicos celebraban en el Tren de principio de curso. Suspiro y empezó a contarle el cuento a Remus. – Esto era un pobre elefante que se quedó atrapado en un pozo de arenas movedizas.
- ¡Oh, pobre elefante! – Remus sabía que Nyssa le salían mejor las historias si era interrumpida con esa clase de tonterías.
- Pero no sufras, porque pasó una hormiga por allí. – Prosiguió Nyssa. Y con una voz aguda para imitar a la hormiga. Dijo. –
>>"¿Necesitas ayuda? – Pregunto la hormiga.
>>"Pues la verdad que un poco sí" – Admitió el elefante.
>>"Pues yo te ayudo"
>>Y la hormiga se fue y regreso con una potente Cometa 29, la escoba de carreras más veloz del cosmos.
- ¿Es una anuncio de escobas? – Interrumpió Remus.
- Te prometo que no. – Dijo Nyssa con tono solemne. – El elefante tomo la escoba por la trompa, la hormiga avanzo y gracias a la potencia de la escoba logró sacar al elefante del fango. Cuando el elefante estuvo libre le dio las gracias a la hormiga y añadió:
>>" Si alguna vez necesitas mi ayuda, estaré allí para lo que sea."
>>Pasaron los meses y un día la hormiga se quedo atrapada en otras arenas movedizas. Pidió ayuda y el elefante pasó por allí. Tal y como prometió fue en su ayuda. Con su larga cola logró sacar a la hormiga del las arenas.
>>La moraleja de esta historia es: quien tiene una buena cola, no necesita una Cometa 29. – Concluyo Nyssa ligeramente ruborizada por lo q acababa de contar.
- Genial. Aquí tienes tu premio. – Remus dejo caer la rana en el regazo de la chica que lo recogió con avidez. Mientras la morena tomaba su chocolate, Remus se quedó pensativo. – Acabo de darme cuenta de algo.
- ¿De que? – La verdad es q esto esta traducido, es que con la rana en la boca no se entendía muy bien lo que dijo Nyssa.
- Tu novio Malfoy tiene una Cometa 29. – Remus sonrió. Nyssa se trago la rana de un bocado en su prisa por justificarse.
- Remus, sólo es una historia. No se aplica en la vida real. – Nyssa dio por zanjado el tema, pero Remus no.
- ¿Q haces con ese imbécil? – Pregunto Remus sin ocultar el desprecio q le inspiraba Malfoy.
- No es imbecil. – Le defendió Nyssa.
- Tienes razón, no fui lo bastante preciso. Es una cabronazo, hijo de perra, que no ha querido a nadie en su vida...
- Ha tenido una... – Iba a tratar de defenderle Nyssa.
- No, Nyssa, no le justifiques con eso de que tuvo una infancia difícil. – Cortó Remus impaciente. - ¿Acaso le mordió un hombre lobo cuándo era niño?
- Eso no tiene q. – Nyssa no quería ir por ese camino. Sabía que tenía las de perder. Pero Remus ya había empezado.
- Es una pregunta de sí o no, Nyssa. ¿Le mordió un hombre lobo cuándo era niño?
- No. – Contestó Nyssa sumisamente.
- ¿Se peleaba continuamente con sus padres por qué tenía una forma de pensar distinta a ellos? – Si hubieran tenido esta conversación con toda la panda reunida, la frase le correspondería a Sirius, a falta de él, la uso Remus.
- No. – Respondió Nyssa.
- ¿Los niños de la escuela se burlaban de su nombre raro y tuvo que aprender artes marciales para darles lo suyo a los 7 años? – Esa era la pregunta de Wyn y cuando su hermano mayor Meryadoc estudiaba en la escuela tb la apoyaba.
- No. Él estudiaba en su casa. – Añadió con gesto desafiante. Remus sonrió y volvió con la pregunta de Lily.
- ¿Su hermana se pasaba el rato llamándolo anormal, por saber hacer magia?
- No. Es hijo único. – Respondió con tozudez.
- ¿Y tras un naufragio se perdió en una isla desierta y pasaron muchos años hasta q fueron a rescatarle y su única compañía era una pelota de Voleibol...?
- Remus, que James viera Naufrago cuando era niño, no es un trauma psicológico tan grande. – Cortó Nyssa riendo. Ese era el argumento de James, uno de tantos. Él no tuvo una infancia difícil como sus compañeros así que contaba películas que vio de niño. Tb le gustaba bastante contar Mary Poppins.
- Ya, pero Malfoy no tiene ninguna excusa para tratarte como te trata. – Refunfuñó Remus.
- Lo sé. – Nyssa suspiro. – Creo que está liado con la prima de Sirius. – Nyssa no solía llorar. Siempre había presumido de ello. Pero en ese momento perdió el control.
Su labio inferior empezó a temblar. De sus ojos resbalaban los lagrimones y no podía controlar los gemidos q empezaron a brotar de su garganta.
- Nyssa, no, no llores. – Remus la atrajo hacia sí y antes de que se diera cuenta estaba sentada sobre su regazo sollozando sin control. – Ahora lamento haberme desecho del papel higiénico. – Nyssa rió entre lágrimas. – Venga déjalo ya. Ese cabrón no se merece ni una sola de tus lágrimas...
- Pero es que no sé que otra cosa hacer. – Contestó ella entre desgarradores sollozos, q iban cada vez a peor.
- Dejarle. – Replico Remus con tono de que era la solución más obvia y sencilla de mundo. Nyssa bufó.
- Como si fuera tan fácil. Si le dejo me mata. Un Malfoy no se deja humillar así. – La última parte la dijo con un tono pomposo más propio de una Slytherin q de la morena.
- Pero ellos si tienen derecho a humillar a todo el mundo, ¿no? – Contestó Remus sin ocultar su amargura. Nyssa no contestó. Aquello siempre había sido así y Remus lo sabía tan bien como ella. La diferencia es que la chica se había terminado resignando mientras que el licántropo no. Remus volvió a suspirar y la abrazó con mas fuerza mientras acariciaba su pelo oscuro.
Fue entonces cuando se dio cuenta de un detalle: estaba abrazando a Nyssa Sullivan. Y era tal y como se había imaginado. La piel marfileña tan suave como parecía, el pelo desprendía un aroma a hierbas silvestres, como romero y espliego y algo que percibía por la espalda le indicaba q el sujetador q llevaba la chica era de encaje...
"¡Remus, aparta ahora mismo la mano de su ropa interior!" Se ordenó a si mismo, por fortuna Nyssa estaba demasiado ocupada llorando como para darse cuenta del lapsus de Remus, para alivio del licántropo. Alivio que le duro poco, y es que no había célula en su cuerpo que no estuviera reaccionando al contacto de Nyssa.
En cuanto a Nyssa siguió llorando un rato más, pero a medida q se iba desahogando su mente se aclaraba y empezaba a pensar varias cosas cada vez más raras:
" ¿Pero que coño estoy haciendo? Tengo novio y estoy llorando en el hombro de uno de sus más declarados enemigos. Tengo que detener esta locura. Me levanto, le doy las gracias con la mejor educación posible y me voy de aquí... espera. Que no puedo salir. Claro, todo es culpa de Lily. Por dejarme encerrada con uno de los chicos más guapos de la escuela. ¿Acabo de pensar q Remus es guapo?" Interrumpió sus pensamientos para darle un vistazo al chico. "Bueno, sí que lo es. Eso no se puede negar. Pero sigo teniendo novio. Un novio que me engaña sin la menor discreción. ¿Por qué no puedo hacer yo lo mismo? Porque no esta bien. No puedo utilizar a Remus para vengarme de Lucius. Aunque tampoco sería utilizarle. Porque el chico me gusta. ¿Me estoy planteando realmente tener una aventura con Remus?"
Volvió a darle un vistazo al chico, pero se encontró con que él tb la estaba mirando y cuando su mirada entró en contacto con los ojos dorados del licántropo, cualquier duda, temor o vacilación se disipo como el humo. Incluso sonrió, antes de cerrar los ojos e inclinarse para besarle.
Al comprender que Nyssa iba a besarle, el primer impulso de Remus fue detenerla, no quería aprovecharse de su situación delicada y desde luego no quería q ella se liara con él por despecho. Pero Nyssa sonrió con confianza absoluta. Y él decidió seguirla el juego por el momento.
No besaba como la chica buena y tímida q aparentaba ser. Nyssa le besaba con fiereza lo cual no hacía más que reafirmar la opinión de Remus, (totalmente neutral) acerca de que no debería estar con Malfoy, que prefería las mujeres sumisas. Opinión que se vio de nuevo confirmada cuando Nyssa hizo un giro que dejó su espalda apoyada en el suelo, a Remus inclinado sobre ella y en una estupenda posición para comprobar si efectivamente llevaba medias o pantys.
Nyssa notó como la mano del chico descendía a su rodilla e iba subiendo por la pierna con enloquecedora lentitud... De pronto Nyssa recordó que llevaba medias. Nunca la habían gustado los pantys, era como llevar pantalones debajo de la falda y Nyssa siempre había pensado que las chicas que hacían eso trasmitían el mensaje: "Esta mañana me he levantado y no me decidí entre ponerme falda y pantalón. Como no tenía tiempo para pensarlo, me puse las 2 cosas."
Tampoco la gustaban los calcetines largos, para los jugadores de Quidicht estaban muy bien pero no para ir a clase. Las medias eran lo más cómodo. Pero a su novio no le gustaban, decía que eran de prostituta, por eso Nyssa siempre procuraba no llevar medias de ese tipo cuando tenía un encuentro intimo con Malfoy.
Pero ahora Remus estaba a punto de descubrir su secreto. Seguro que la miraba raro. Sin embargo, cuando Remus llego al punto donde terminaba la media y entre las costuras del liguero se podía abrazar la carne, no la miro raro, sino que sonrió, como si sus mejores sueños se hicieran realidad.
Y es que desde q Remus vio confirmadas sus sospechas, cualquier posibilidad de detener el juego, brillaba x su ausencia.
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- No puedo creer que no hayas sido capaz de encontrarlos. – Le recriminaba Lily a James cuando atravesaron las puertas y entraban en el castillo.
- No te pongas así que tu tampoco ha sido capaz de encontrarlos. – Se defendió James.
- Ya, pero yo no soy "la mejor buscadora del siglo" – Lily pestañeó de forma exagerada, como hacían las admiradoras del moreno cuando trataban de aparentar q sabían algo de Quiditch para impresionarle.
- ¿Y que tiene que ver una cosa con la otra? Q yo sepa ni Sirius ni Wyn son snitch. – Señaló James.
- Vamos, que eres capaz de encontrar una pelota enana en medio de un cielo inmenso con visibilidad cero y no eres capaz de encontrar a mi prima que con el pelo naranja y las puntas moradas llama más la atención que un chaleco reflectante. – Tradujo Lily.
James iba a contestar pero su oído, agudizado gracias a que era un animago, captó que alguien venía por el pasillo. El mismo sentido, entrenado por años de rondar por los pasillos a deshoras le indico q era Filch, el irascible conserje. Rápidamente hizo lo único que podía hacer: tomo a Lily por la cintura, apoyó la espalda en la pared y la dio un profundo beso.
Mientras no dejaba de vigilar el pasillo. Tal y como pensó, Filch no tardó en pasar por allí. Lanzó a la pareja una mirada de profundo desagrado, ya que no podía hacer otra cosa. Dumbledore además de dejar salir a los alumnos de 7º por la noche una vez al mes, tb les dejaba esa noche ciertas libertades por los pasillos. Si sólo les hubiera pillado andando los podría haber castigado, pero estando en esas circunstancias no podía hacer más que largarse.
Cuando estuvo seguro de que estaban a salvo, James fue a soltar a Lily, dispuesto a soportar las acusaciones de pervertido y aprovechado que le lanzaría la pelirroja. Pero algo le hizo cambiar de idea.
Y es que a Lily hacía mucho tiempo que nadie la besaba. 6 meses, 3 semanas, 2 días, 7 horas y 35 minutos. ¿Pero quién los contaba? Ni siquiera se dio cuenta hasta que James empezó a besarla de cuanto había extrañado los besos. Pero ahora su cuerpo lo sabía y había perdido el control de él por completo.
En cuanto a James, bueno, fuera lo que fuera lo que una vez sintió por Lily, por lo visto no lo tenía tan olvidado como él pensaba, ya que cuando ella empezó a besarle en serio no para disimular, su cuerpo firmó la rendición demasiado rápido.
Estuvieron así unos cuantos minutos, ni siquiera se dieron cuenta de cuando Sirius & Wyn, las personas que llevaban toda la noche buscando pasaban por allí borrachos como componentes de los Rolling Stones y se les quedaban mirando. Luego intercambiaron miradas cómplices entre ellos y unas risillas escaparon de sus labios. Pero se dieron cuenta de q eso les podría cortar el rollo a sus amigos, así que se llevaron un dedo a los labios pidiéndose mutuamente silencio. Y sigilosamente se fueron a la sala común, si es que eran capaces de encontrarla.
Pasado el tiempo suficiente como para que el cuerpo empiece a notar falta de oxígeno y dos personas totalmente borrachas encuentren un camino, correcto o no, para salir de un pasillo, Lily se dio cuenta del pequeño detalle de que el chico al que estaba besando con todas sus ganas era James Potter.
El idiota, estúpido, arrogante, engreído, pervertido, acosador, borde, insoportable de James Potter.
- ¿Pero que haces? – Lily se aparto con brusquedad de él, empujando al moreno contra la pared.
- ¿Q qué hago? – James se frotó la cabeza en el punto en q se golpeó contra la pared. – Pero si eres tú la que me ha besado a mi.
- ¿Pero que dices? ¡Tú te abalanzaste sobre mi!
- Técnicamente, pero lo hice porque Filch venía por el pasillo. Fuiste tú, la que empezaste a besar en serio. – James sonrió con arrogancia.
- ¿Q? – El rostro de Lily fue la viva imagen de la decepción. ¿Potter sólo la beso para librarse de un castigo? ¿Por qué aquello la dolió tanto? Pero ella era de esas personas que canalizaban el dolor con una emoción diferente: la furia. – Pues bien. Cometí el estúpido error de creer que habías cambiado y te importaba otra persona aparte de ti mismo, pero ya veo que no. Me largo.
Lily giró 180 grados pero se encontró con que James se había olvidado del coscorrón y la abrazaba desde atrás. Nunca había sido capaz de resistirse a desafiar a Lily cuando estaba furiosa y no iba a empezar a hacerlo ese día. Por eso la aparto el pelo de la oreja y la susurró:
- Roger tenía razón: eres una fiera. – El aliento de Jame la tenía paralizada y era sumamente agradable. - ¡Q desperdicio que te decidieras por Snape!
- Vale ya de hablar de él. – El hecho de q James se metiera en su vida privada la molestó lo bastante como para volver a la realidad y liberarse de su brazo. Se encaró con él. – No me gusta la forma en que hablas de nosotros...
- ¿Cómo hablo de "vosotros"? – Repitió James con tono irónico.
- Como si lo único que hubiéramos hecho en los meses q estuvimos juntos fuera practicar el sexo animal. No es asunto tuyo, pero te aseguro que no fue así.
- Ya. ¿Pretendes que me crea que después de una relación de casi un año aún eres virgen? – Se burló James. Para su sorpresa la pelirroja se ruborizó. James abandonó el tono de superioridad por uno de genuina sorpresa. - ¿Lo eres?
- Sí. – Susurró Lily tan bajo que apenas se oyó ella misma.
- Vaya. – Dijo James, ya q no se le ocurría nada mejor. ¿Por qué aquella información le resultaba tan agradable? - ¿Pero como es posible? – Lily iba a protestar que no era asunto de él, pero James se adelantó. – Ya sé que no es asunto mío, pero por mucho q me esfuerzo, y no sabes lo q me estoy esforzando, no alcanzo a entender que una chica tan... apasionada como tú pueda estar tanto tiempo con un chico sin llegar a ese punto. Y menos como un chico puede estar un año saliendo contigo sin...
- Estábamos esperando. – Contestó Lily, no sabía porque se lo contaba. Ni siquiera lo habló con sus amigas y se lo estaba contando a una de las personas que más odiaba en este mundo.
- ¿Esperando? ¿A que?
- A la noche de bodas.
Esa respuesta de Lily fue demasiado para James. No pudo controlar la carcajada. Snape reservándose para la noche de bodas. Era demasiado. Que bueno. Cuando se lo contara a sus amigos no se lo iban a creer.
- Sabía que no debía contártelo. – Lily se dio la vuelta enfadada, para volver a la sala común. Ahora sabía que James se iba a reír de ella x los siglos de los siglos.
- Espera, Evans. – James salió corriendo tras ella, pero le era difícil con el ataque de risa que estaba sufriendo.
Finalmente la alcanzó, en la sala común, cuando ella subía las escaleras hacia el cuarto de los chicos.
- ¿Adónde vas? – Pregunto James confuso al ver la dirección que tomaba. Luego sonrió burlón. – Evans, por mucho que me divierta tu confesión, no pienso ayudarte a remediarlo... Tuviste tu oportunidad de estar conmigo y me rechazaste.
- No digas gilipolleces, pedazo de... anormal profundo. – Se enfureció la pelirroja. – No me acercaría a ti con esas intenciones ni aunque el futuro de la raza humana dependiera de ello. – Lily olvido hábilmente que no hacía ni 5 minutos que se había acercado bastante a James. El instinto de supervivencia le indico al chico que recordárselo no sería muy inteligente. - Voy a buscar a Nyssa.
Era cierto. Nyssa & Remus. Con todo el lío, James se había olvidado de ellos.
Fue con Lily hacía su habitación y entre los 2 sin mediar palabra deshicieron los hechizos q habían lanzado a la puerta. La abrieron para liberar a sus compañeros, pero se encontraron con una escena cuanto menos inesperada.
Nyssa & Remus se retorcían, parcialmente cubiertos por una toalla, en el suelo del baño. Tan concentrados estaban que ni siquiera se dieron cuenta de la presencia de sus compañeros. En silencio, James volvió a cerrar la puerta.
Por la mente de los dos testigos pasaba el mismo pensamiento: si Malfoy se enteraba los descuartizaba, los torturaba, los mataba y los enterraba. No necesariamente en ese orden.
- No hemos visto nada. – Le avisó James a Lily con un tono serio q resultaba raro en él.
- ¿Ver el qué? – Pregunto Lily, mostrando su acuerdo. James sonrió.
- Buena chica. –Con todo, lo que más molesto a Lily, fue que el piropo la encantó.
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Después de su arriesgada huida del Chantilly, Sirius invitó a Wyn a un restaurante que sabía que la gustaría mucho más. Era un restaurante japonés situado en la parte "moderna" de Hogsmead, la que databa del siglo XIX, regentado por unos señores muy majos de Canterbury, de origen holandés.
Con esa procedencia, era normal que el sushi pareciera chicle de pescado con salsa de jengibre, aunque era más bien un cruce entre salsa barbacoa y mostaza, como señalo Wyn después de probarlo y decidir no repetir.
Puede que la comida fuera un asco, pero el sake, era realmente bueno. Lo servían como chupitos de distintos colores, y con la tontería de que Wyn quería probar uno de cada color y que eso no subía nada y que Sirius no podía permitir q una mujer bebiera más que él... Se pillaron una buena.
Cuando los buenos señores holandeses les indicaron que era hora de cerrar, ambos tuvieron una discusión sobre quién iba a pagar la cuenta. Gano Sirius porque estaba menos borracho que Wyn, pese a sus esfuerzos por superarla, y porque además la chica se había dejado el dinero en casa y no se acordaba.
Salieron muriéndose de risa al exterior del restaurante y cuando ya volvían al castillo, antes de que se olvidaran del camino se encontraron con un grupo de Hupplepuff de su curso que estaban de botellón en el parque de enfrente del restaurante.
Dicho de otra forma: habían juntado dinero, se habían ido a una licorería y se habían gastado ese dinero en sustancias alcohólicas de dudosa calidad. Pero habían comprado demasiado y como les sobraba un poco decidieron invitar a Wyn & Sirius.
Sirius iba rechazarlo, porque iba que apenas veía la calle, pero Wyn lo aceptó. Y volvemos a lo de antes: no podía admitir que una chica aguantara mejor el alcohol que él o que bebiera más que él. Así que antes de darse cuenta competía con Wyn por ver quién era capaz de beberse un litro de calimocho (vino tinto con coca cola) en menos tiempo.
Sin embargo, cuando vio que a Wyn le ofrecían un porro, pensó que ahí había que trazar una línea. Lo rechazó por ella y se la llevo arrastras de allí.
Finalmente lograron llegar al castillo, no sin antes caerse al lago Sirius y creer que se ahogaba hasta que Wyn le "rescató", vamos, que le ayudo a ponerse en pie porque el chico estaba en la parte donde el agua le llegaba a los talones.
Aún se iba riendo los dos de la tontería cuando se cruzaron con Lily & James en una curiosa situación. Tras soltar unas risillas y ordenarse mutuamente callar, se fueron a buscar la sala común. Que se la debían de haber cambiado de sitio porque no había manera de encontrarla y además el suelo se movía.
Es que por error se habían metido en las escaleras que llevaban al despacho de Dumbledore y no se dieron cuenta hasta que vieron al ave Fénix del director, que por fortuna estaba dormida, así q se volvieron a mandar callar mutuamente y se fueron de allí. Tal vez fuera el alcohol, pero les pareció que Dumbledore salía en camisón de ositos dormidos abrazados a una media luna, armado con unas zapatillas con cara de fénix a investigar la invasión a su despacho.
Consiguieron llegar al cuadro q hacía de puerta de su torre, sin cruzarse con nadie. ¿Cómo? No lo saben ni ellos. Y se pusieron a probar contraseñas porque ninguno se acordaba. Al final la señora gorda, se dio cuenta de que iban tan mal que no iban a acertar en la vida, por lo que ella no iba a poder seguir durmiendo, y además ni siquiera les podía alertar de los peligros de la bebida porque seguro q ni se acordaban al día siguiente. En resumen que los dejo pasar.
Sirius & Wyn avanzaron lo justo como para derrumbarse los dos en el sofá siempre con el puntillo gracioso que les impedía parar de reír.
- ¿Sabes, Wyn? Después de esta noche me caes de puta madre. – Confesó Sirius de repente.
- ¿Sí? Pues tu a mi me caes tan mal como siempre. – Soltó Wyn, teniendo en cuenta que estaba completamente pegada a Sirius ese comentario resultaba difícil de creer.
- ¿Qué te caigo mal? – La respuesta de Wyn consistió en asentir con la cabeza. - ¿Por qué? Pero si le caigo genial a todo el mundo.
- A mi no. – Repitió Wyn con tono infantil. – Porque eres muy grosero conmigo y siempre te burlas de mis puntas moradas. Y dices que parezco una ensalada de zanahoria y berenjena.
- Pero eso es una broma.
- Ya, pero puestos a bromear, ¿no podías compararme con una macedonia de naranja y mora? Es que lo otro no es nada sexy.
- Es que la naranja y la mora no te pegan nada. Espera, que busco algo que te pegue más. – Sirius se quedo un rato pensando, mientras Wyn aguardaba con expectación. - ¡Lo tengo! ¡Mango y uva negra!
- ¿El mango es naranja? – Pregunto Wyn extrañada.
- No lo sé, pero a mi me gusta. – Concluyó Sirius.
- Vale, aceptó Atlántida como puerto para amarrar submarinos. – Wyn se puso a rebuscar en su mini bolso, hasta encontrar dos botellas pequeñas de vodka Lisitoff. (La imitación de Eristoff.) - ¡Brindemos porque ahora nos caemos bien!
- ¿De dónde has sacado esto? – Sirius tomo la botella y brindo con ella.
- Lo robé del restaurante ese pijo. ¿Tu te crees? Tanto seleccionar a los clientes y el vodka es alcohol de cauterizar heridas. – Se burló Wyn. Luego lanzó la botellita que acababa de vaciar por encima de su cabeza, rompiéndolo contra la pared. – Chist, no hagas ruido. – Le gritó a la botella.
- Seguro que te hace caso. – Sirius vaciaba su botella con más calma. Wyn lo observó con ojo crítico. La verdad es que seguía teniendo sed y Sirius era el único con algo bebible. Se acercó a él mimosa y le puso los brazos alrededor del cuello.
- Dame un poco. – Sugirió con tono meloso mientras se ponía de rodillas sobre el regazo de Sirius.
- No, creo que ya has bebido bastante. – Sirius adoptó la actitud de padre responsable, mientras alejaba la botella medio llena de Wyn.
- Sólo un poco más. – Pidió la chica de pelo cobrizo con ese tono de niña consentida.
- No. – Contestó Sirius. Y para quitarla la idea de la cabeza tomo con rapidez la botella y vació el contenido que quedaba de un trago en su boca. Ni en la mejor de sus fantasías sexuales hubiera esperado que Wyn reaccionara tan rápido.
Le beso para beber el vodka de la boca de Sirius como si fuera una copa. Derramando el líquido por la boca de los dos, Wyn se apartó lo suficiente para tragar. O sería más apropiado decir que se apartó lo poco que la dejo Sirius. Después de que ella le besara, cualquier escrúpulo moral, cualquier recordatorio de que James estaba colado por esa chica se esfumó. Para él los labios de Wyn eran un cóctel más delicioso que cualquier bebida que hubiera probado y quería volver a saborearlos en el menor tiempo posible.
Con una mano en la nuca, impidió que Wyn se alejara y empezó a besarla, con delicadeza, explorando su boca, disfrutando de su sabor: una mezcla de chocolate, del brillo labial, y alcohol. Aquello sí era embriagador y no el calimocho de los Hupplepuffs o el sake del restaurante japonés.
Así que eso era lo que se sentía al estar en brazos de Sirius Black. Pues no era como Wyn lo esperaba.
Hasta hora, su experiencia con los chicos de la escuela la había enseñado, que entre enrollarse con el calamar del lago y con un chico no había la menor diferencia: terminabas mojada y cansada después de haberte peleado con mil tentáculos que trataban de meterte mano por los lugares más recónditos de tu anatomía. Y eso a Wyn no la gustaba, la hacía sentirse un objeto.
Pero a las demás chicas de la escuela si las gustaba: lo llamaban acariciar con pasión aunque a Wyn le parecía más bien "frotar con entusiasmo". Pero su temor a ser demasiado rara la hizo callarse esas opiniones y decidir aguantar. Además pronto encontró una ventaja y es que era la forma más barata de deshacerse de las células muertas de la piel, que las cremas exfoliantes estaban por las nubes.
El caso es que dado que los Merodeadores eran los mitos sexuales de la escuela, bueno, ella pensó, que de todos los hombres – calamares de la escuela, ellos serían los peores.
Pero no. Y era una sorpresa agradable. Sirius se portaba como un caballero con una de sus manos perdida por su pelo y la otra sujetándola la nuca, hasta que vio que no se iba a apartar, (estaría loca si se apartara) y entonces empezó a bajar por su espalda, siguiendo su columna vertebral.
De hecho si había alguien que se estaba excediendo un poco esa era Wyn, ya que antes de ser consciente de lo que hacía, su mano ya había desabrochado la camisa de Sirius con un solo movimiento y sin perder un solo botón. Siempre tuvo mucha práctica en eso, ya que compartía con los hombres la obsesión por el pecho del sexo contrario, es decir, que el pecho de los tíos la encantaba. Y el de Sirius era de lo mejorcito que había acariciado.
Después de un rato, no podía contenerse más: tenía que besarle el pecho. Juguetonamente separo sus labios de los de Sirius, que se quedó un poco decepcionado, pero ella le empujo con suavidad, para que quedara de tumbado de espaldas al sofá, y empezó a besarle por el pecho. Sirius cerró los ojos, relajado.
Nuca supo exactamente que fue lo que lo provoco, pero de repente Sirius tuvo un segundo de sobriedad, tanto de la bebida como de Wyn. En ese momento, se dio cuenta de que no quería que aquello sucediera de aquella forma, al estilo "aquí te pillo, aquí te f..." que solían ser todas sus conquistas. Para empezar Wyn era especial para él, para seguir tenía que hablar con James y convencerle de que pasara de Wyn.
¿Pero como parar aquello? Ah, sí. Buena idea.
- Esto Wyn puedes parar. Me duele la cabeza.
Wyn, q estaba a punto de hacerle un chupetón en el pecho, alzó la cabeza, confundida por aquella excusa tan... femenina. Pero se apartó de él y le lanzó una mirada de borracha ofendida.
- ¿Me estás rechazando? – Pregunto Wyn en un tono agresivo.
- No es eso. Es que me duele la cabeza. – Repitió Sirius.
- Ya lo que pasa es que no te gusto. – Wyn se cruzó de brazos y siguió asesinando a Sirius con la mirada.
- De verdad que no es eso. – Sirius se incorporó hasta quedar sentado. Como Wyn había apartado la mirada, Sirius la obligo a mirarle. – Me gustas. Más de lo que imaginas. Pero tb le gustas a James y quiero aclarar las cosas con él antes de hacer nada contigo.
- "Quiero aclarar las cosas con él" – Repitió Wyn con cierto soniquete. - ¿Y que pasa con lo que yo quiero?
- Estás demasiado borracha para saberlo. – Sentenció Sirius.
- Tu tb. – Se apresuró a señalar Wyn.
- No, yo estoy bien.
- ¿No te dolía la cabeza? – Atacó Wyn.
- Joder si te vas a poner así. Venga, va. Seguimos adelante. – Sirius se empezó a desabrochar el pantalón.
- Ya no me apetece. – Con un gran esfuerzo Wyn se levantó del sofá. Logró llegar a la puerta del lado de las chicas y desde allí anunció. – Ahora me duele la cabeza a mi.
- No digas tonterías. Ven aquí que te va a gustar. – Insistió Sirius.
- Y para que lo sepas: ya no me gustas. – Wyn se volvió tan deprisa que se mareó. Luego con la mayor dignidad que pudo, se volvió para su cuarto. Le pareció que Sirius decía algo como: "que rápido cambia esta chica de gustos."
Wyn llego a su habitación pero allí pasaba algo raro: ¿Dónde estaban Lily & Nyssa? ¿Y por qué había alumnas de tercero durmiendo en sus camas?
Wyn tardó unos segundos en comprender que se había equivocado de cuarto. ¡Q vergüenza! Salió al pasillo y estuvo un rato reorientándose como una antena parabólica, antes de decidirse por una habitación. Pero resulto ser la de 5º.
Después de 4 intentos, logró acertar la habitación por eliminación. Se lanzó a la primera cama que pillo y sin quitarse ropa ni nada, se quedo dormida.
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Sirius tb tardó un rato en llegar a su cuarto, entre otras cosas porque veía triple la puerta que llevaba a la habitación más alta de la torre, y siempre trataba de entrar por las puertas que realmente no existían.
Al fin llego, a su habitación y se encontró con Lily & James hablando sobre la escena que acababan de ver. O mejor dicho de la escena que no acababan de ver. Pero al ver a Sirius se olvidaron de ello, para machacarle a preguntas como si estuvieran en un examen.
- ¿Dónde te habías metido? – Aunque lo que James querías decir era más bien: "¿No la habrás metido en alguna parte? ¿Verdad?"
- ¿Estás borracho? – Y Lily se podía haber ahorrado la pregunta porque la respuesta saltaba a la vista.
- ¿Por qué llevas la camisa desabrochada? – De nuevo hay que subtitular a James, porque lo que realmente le importaba era que no se hubiera desabrochado alguna otra prenda, como la cremallera de los pantalones, por poner un ejemplo.
- ¿Wyn tb esta borracha? – eso preocupo realmente a Lily. Su prima borracha tenía más peligro que Willie Fog, con un millón de puntos para viajar gratis con una compañía aérea.
Sirius les hizo un gesto, como aplacando a las masas furiosas, antes de sentarse en la cama y ponerse a enumerar mientras se quitaba las botas.
- Hemos estado por ahí. Y sí estoy borracho. Me desabroché la camisa porque tenía calor. Y sí, Wyn esta más borracha que yo, pese a mis esfuerzos por superarla. Ahora buenas noches, público. – Tras esto, Sirius se dejo caer boca abajo en la cama y se quedó dormido como un angelito. Un angelito malo y borracho, se entiende.
- ¡Genial! Nosotros muertos de preocupación y ellos por ahí pillando el pedal del siglo. – Se quejo James. Luego se dio cuenta de que Lily se había acercado a la cama de Sirius, y trataba de darle la vuelta. - ¿Pero q haces? Mira, Evans, ni mis amigos ni yo tenemos la culpa de tus problemas sexuales, así q deja de intentar de abusar de mi amigo inconsciente.
- ¡No hago eso! – Lily nunca se arrepentiría lo suficiente de haberle contado lo de Snape a James. Ahora cualquier gesto de ella sería catalogado por el chico como de una pervertida. Bien pensado no entendía porque le importaba la opinión del Griffindorf. Pero aún así, se encontró dándole explicaciones. – Trato de ver si tiene un chupetón en el pecho.
- ¿Por qué? – Por la cara de James, su creencia de que Lily era una pervertida, se confirmaba por segundos.
- Porque es la... firma de Wyn. – Lily vio que James seguía sin captarlo. – A mi prima le encanta el pecho de los chicos, y cuando se enrolla a fondo con uno, suele dejarle una marca en el pecho. Es su forma de decir, mi lengua ha pasado por aquí.
- Y si le damos la vuelta a Sirius y vemos que no tiene marcas podremos estar tranquilos.
- Exacto. – Lily sonrió al ver que el joven captaba la idea.
- Pues aparta. – James sacó la varita y se dispuso a ver si sus peores temores eran ciertos.
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Pues eso, es todo amigos y amigas y así se lo hemos contado.
Para el próximo capítulo, tendremos el día después de esta noche.Vamos, comoquedarán las relaciones después de todo lo que ha pasado esta noche. Tb introduciremos a unnuevo personaje en el caos y Malfoy joderá la marrana un rato, digo hará una de sus apariciones estelares.
Pues hasta pronto, pecadoras, dejarme RR y esas cosas, que los necesito para sobrevivir.
Besos.
Carla Gray.
