Hola, hola. Bueno, creo que ya me tocaba actualizar. ¿Cuándo fue la última vez que subí? Hace como 2 semanas o así, ¿no? Si definitivamente ya tocaba. Pero antes de pasar al capítulo, toca responder a los RR que me habéis dejado. Que son unos cuantos. Muchas gracias a todas /os.

Ginny84: Hola, oye que lo del botellón no es exclusivo del sur. Que por aquí tb se hacen unos cuantos. O se hacían antes de que nos pusieran la ley en contra. Aunque tc eso nos detiene demasiado. No sé porque escribo Griffindorf en vez de Gryfindor, es q nunca me apetece consultar como se escribe, gracias por decírmelo. ¿"Cómo besar a Snape"? ¿Qué fict es ese? ¿Seguro q yo soy la autora? Un beso.

Noriko: Lo sé, lo sé. Es q estos niños crecen muy deprisa, un día estan jugando a la pelota x los pasillos de la escuela, y al capítulo siguiente están pervirtiéndose como locos. Sí, la verdad es que Lily en este fict es algo caprichosa, pero mejor, ya esta bien q sea siempre un dechado de virtudes, ¿no? El problema de Nyssa es que piensa demasiado, además no creo que muchos que osen darle una patada a Malfoy viven para contarlo. X otro lado, creo q a Wyn & Sirius la resaca les va a durar hasta Navidad. Lo de la ley antibotellón creo que fue una de las ideas geniales del PP para joder la diversión. Besazos.

Henar: Hola, sí eres de las primeras. Te estoy imaginando en plan Alias mandando el RR mirando a un lado y otro para que no te pillen. ¿Subido de tono? Apenas. Lo de decirle a la McGonagall "Ey, Minnie" porque no se la han encontrado en su camino, que sino... Es que Dumbly es una persona concienciada con las necesidades de sus estudiantes. (Ay, eso me sonó a otra cosa q escribí hace poco, si lo lees por otro de mis ficts guarda el secreto.) Bueno, que Dumbly sabe que sus estudiantes se darán el lote quiera él o no, así que les deja un día al mes de esparcimiento y x lo menos los controla un poco más. ¡Vaya complejo de martillo que la has puesto a Nyssa! Pero un poco así, sí que es. Nada, te quitaré la intriga un rato. Muakis.

Goi Izarra: Más bien me tienes que explicar tu a mi con q clase de gente saliste en Madrid para q no conocieran el calimocho. Porque vamos, te aseguro que yo lo conozco de toda mi vida de borrachina. ' Sí fue el capítulo de los rolletes, pero no os acostumbréis que esto tardará en volver a pasar. Sí, sólo llegaron lejos Nyssa & Remus, pero es que ellos dan una dimensión más rara al fict, así que estan mejor así. Pos no, obviamente cuando Nyssa empezó con Malfoy no tenía ni puñetera idea de donde se metía, sino no se hubiera metido. Besuquis.

Lizzie Black 86: Hola me agrada que te agradan las parejas y al igual que tu estoy encantada de que no salga la rata, sobre todo por las implicaciones que conlleva. ¿Así que tomando ideas de Wyn? Te entiendo si Sirius hiciera siempre de copa yo sería alcohólica sin remedio. Besos.

Vicu – Malfoy: Me encanta que te encante el fict. Y que te eches unas risas con esta locura, que para algo estamos. Aquí tienes la continuación. Besos.

Padma Patil Naberrie: me alegra que salieras bien de los exámenes. Lo de si Wyn le marcó o no... Eso lo vas a ver en breve tu misma. De momento te dejo con la intriga. No, a James no le tengo manía y un poco sí que ha pillado. Vale, no mucho, pero un poco sí. Besines.

Lorien Lupin: ¿Ya paso el ataque contra el diccionario? A mi tb me paso una vez, pero lo solucioné, no sé como. No, no me enfado porque no leyeras los 2 primeros capis, aunque los metí cosas nuevas que no sé si llegaste a ver en el pre estreno. Ya sabía yo que la parte de Remus & Nyssa en el baño te gustaría a ti bastante. Siento que Wyn no te caiga bien, pero bueno, tu si en algún momento te cae mejor o peor me lo dices y ya esta. O si averiguas que es lo que no te gusta. ¿OK? Besos & abrazos.

Sy: Hola, ¡que abreviado el nombre! Me alegra haberte divertido. Ten en cuenta que cuando yo empiezo el fict a mis personajes les monto en una montaña rusa y a ver como les va. Aunque en este la novedad es que les obligo a cambiar de asiento con la vagoneta en movimiento. Así que a ver que pasa. Un abrazo.

Lena 07: Hola, gracias x pasarte a leer este fict. Claro, la novedad es que James no vaya a x Lily de primeras, sino es repetitivo, ¿no? Es que este fict es mucho más pequeño que EADV x eso tiene menos secundarios. Además apenas llevamos fict, seguramente pronto meteré mas personajes. Te lo prometo. Suerte en informática.

Yalimie: Hola, así me gusta que colabores, chica, colabora. Tb odio a la rata traidora, creo que por eso me invente este universo paralelo donde no existe. Lo de ayudar a Nyssa a colocarle un par de cuernos a Malfoy, Remus lo hizo encantado de la vida. Es que es generoso y él todo lo hace x ayudar. Y Sirius... es que cuando quiere es un ángel. Un ángel malo, pero un ángel. X cierto, supongo que igual ya ni te acuerdas, pero... ¿ A cual de las frases irónicas de Lily te refieres? Es que como la pelirroja es de natural irónica, me pillas despistada. Cuídate tu tb. Chao.

Bars9: si, un poco has tardado. ¿Para que engañarte? Pero dejaste RR y es lo importante. Sí, la verdad es que respecto al 2 en el 3 la situación dio un giro de 270º, pero fue para mejor, ¿no? X cierto, ¿cuándo he estado yo en mi sano juicio? Me ofende mucho la insinuación de q yo tengo juicio y sano, además. X supuesto, q James Y Lily han tenido ya sus más y sus menos, ¿por qué Lily se quedo con Snape? Vete a saber. Renuncié en el capi 20 de EADV a entender la mente de Lily. Solo la escribo. Lo del chupetón... eso lo vas a ver en breve. Un besín de fresa.

Annatb: Hola, me encanta que te encante mi fict. Bueno, es normal que las 3 chicas protagonistas tengan un pasado, aunque sea con Rosier & Snape. De todas formas, en cuanto veas el contexto de cómo las 3 chicas terminaron con los Sly verás que tiene más sentido. X Malfoy: no me digas que no te lo imaginas como novio "ponecuernos" y cabronazo en general. Chao.

Steffy Potter: Ya lo sigo. ¿Cómo te respondo al guau? ¡Ah, ya sé! Miau.

Laura: me ha encantado que te haya encantado. Ya lo sigo. Gracias x el RR.

Silmarwen754: Vale, lo sigo, lo sigo. Estoy pensando en subirle la graduación de las gafas a James para que vea un poco la realidad, porque para no ver que a Sirius le mola Wyn... Bye.

Danna Potter: Hola, justo a tiempo, estaba a nada de subir el nuevo. Ya sé que el hecho de que James y Lily no estén el uno x el otro desde el principio se sale un poco de los márgenes, x eso me alegra que os este gustando. Enseguida ves que le paso a Nyssa & Remus, aunque eso esta bastante claro. El arte actualizaré mañana seguramente. Un beso.

Terminado este trance, os dejo con el capítulo 4 de esta historia. ¡Disfrutadlo!

La profecía 4.

El día después.

James realizó un encantamiento que hizo que su amigo levitara hasta quedar tumbado boca arriba, sobre la cama. Luego él y Lily se acercaron y examinaron el pecho de Sirius en busca de marcas como si fueran forenses en busca de ADN ajeno. Y...

- Limpio. – Suspiraron los 2 sin ocultar su alivio. James se dio cuenta de q Sirius estaba tan borracho que era imposible que hubiera atinado. Lily se maravilló de que Sirius no hubiera querido abusar de su prima borracha. ¡Era un caballero!

El moreno de pelo revuelto y la pelirroja intercambiaron una sonrisa al tiempo que se iban acercando el uno a la otra. Al darse cuenta de lo que estaban haciendo apartaron la cara.

- ¿Nos vamos a la cama? – Pregunto James revolviéndose el pelo nervioso.

- ¡Qué! – Preguntó Lily tan escandalizada que su grito no cubrió ese escándalo del todo. – Mira, Potter, que sea virgen no quiere decir q este tan desesperada como para remediarlo liándome contigo.

- Cada uno a su cama. – Aclaró James. ¿Por qué esa chica pensaba q él siempre pensaba en el sexo? Sólo lo hacía 23: 30 horas al día.

- Ah. Bueno. – Lily se puso colorada, estaba tan avergonzada que el rubor no cubrió del todo esa vergüenza. – Me voy a mi cama. – Prácticamente salió huyendo del cuarto de los Merodeadores.

James observó la puerta cerrarse tras ella. Se paso la mano por el pelo nerviosamente. Había sido una noche rara.

&·&·&·&·&

A la mañana siguiente...

Nyssa abrió un ojo. Volvió a cerrarlo. ¿Por qué su cama estaba tan dura? ¿Por qué había cambiado el color del techo? ¿Por qué había un toallero cerca d su cabeza? ¿Por qué había un hombre desnudo a su lado?

Oh, oh. Se había acostado con Lucius la noche anterior y se había quedado a dormir con él. Pero eso no podía ser... Lucius nunca se quedaba a dormir con ella y además, no sentía los cardenales y pequeños dolores que sufría el día después de estar con él.

De repente los recuerdos de la noche anterior se precipitaron sobre ella. ¡Se había acostado con Remus! ¡Qué pasada! ¡Se había tirado a un merodeador! ¡Era una de las diosas de la escuela! ¡Genial! Es decir, no, Nyssa, no. No era genial. Era malo. Si su novio se enteraba la mataba. A Remus lo castraba. Tenía que largarse de allí cuanto antes. Sí, nadie la había visto. Si Remus se despertaba solo, pensaría que lo había soñado.

Contenta, más o menos, con su brillante plan, empezó a vestirse y a recoger sus cosas. En un flash estaba vestida, salvo por un detalle. Se llevo la mano al pecho. Faltaba su sujetador. Un vistazo rápido e histérico la indicó que el objeto perdido estaba bajo Remus, que dormía tumbado boca abajo. Con la cabeza apoyada sobre un brazo.

En otro momento, Nyssa hubiera encontrado aquello tierno, encantador e infantil y se hubiera quedado embobada eternamente mirando el aspecto angelical de Remus durmiendo. Pero no tenía tiempo, pese a eso se concedió unos segundos de deleite.

Luego cerro los ojos y concentró su poder mágico, con cuidado, sobre la mano de Remus, que se aparto del sujetador de Nyssa. La morena sonrió con suavidad tomando el sujetador. Luego dio un vistazo rápido al baño para asegurarse que no se dejaba nada y se acercó a la puerta. ¡Sí! Estaba abierta. ¡Podía irse!

Pero antes de ir a su cuarto miró atrás, hacia Remus que aún dormía. Volvió a sonreír. Pese a ser novia de Lucius Malfoy durante 2 años, y haberse acostado con él desde el primer mes, nunca había visto dormir a un chico. Parecía tan aniñado e indefenso, pero a la vez tan atractivo y fuerte. Retrocedió, le quito un mechón de la frente y le besó.

Luego salió corriendo a su cuarto.

Al pasar por delante de la cama de Sirius este levanto la cabeza con los ojos entrecerrados. ¿Acababa de salir Nyssa corriendo del baño? ¿A las 6 de la mañana? No, era la resaca del 15 que padecía. Mejor seguir durmiendo para superarla.

Nyssa entró en su habitación, corriendo tan deprisa, que parecía que la perseguía una manada de correcaminos. Como para confirmar esa metáfora, cerró la puerta y se apoyó en ella. Luego paso corriendo al baño, rebusco nerviosa entre sus cosas hasta encontrar unas varillas de incienso.

Con pulso tembloroso las encendió en el quemador, luego se sentó en la bañera. Cada cuarto de baño era diferente. El de las chicas tenía una bañera pequeña y una ducha con masaje. El caso es que Nyssa se sentó en la bañera y cerro los ojos, tratando de que el aroma del incienso la tranquilizara.

Jamás se había sentido tan nerviosa en su vida. Y es que después de tanto tiempo se acababa de convertir en una de las personas que más odiaba en este mundo: su madre.

La madre de Nyssa, Nerea, se caso con el Sr. Sullivan por obligación, pero no le amaba. Eso era algo muy común entre las sangre limpia, lo que no era tan común es que la mujer tuviera aventuras extraconyugales después de casarse, ni antes, para ser exactos. El marido si tenía bastantes, era normal, pero la mujer no. Nerea había salido con al menos 7 hombres, y algunos de ellos, sus amantes más oficiales, terminaban instalados en la mansión.

Nyssa la observaba con una mezcla de admiración y repulsa. Admiraba esa fuerza, ese deseo de no resignarse a ser un cero a la izquierda de su marido. La repugnaba que alardeara de sus infidelidades.

En una ocasión, cuando Nyssa acababa de cumplir 13 años, durante una pelea con su padre Nerea, le espetó que Nyssa no era hija de él.

Tal vez fuera esa clase de estupideces que se cuenta durante una pelea para herir al contrario, pero Nyssa lo escuchó y lo tomo en serio. ¿Cómo no hacerlo? Su padre era rubio con ojos claros, mientras que Nyssa era morena de ojos negros.

Hasta ese momento Nyssa había sido una chica tan loca y traviesa como sus amigas pelirrojas. Habían sido los buenos tiempos en que el hermano de Wyn, Doc, era "prefecto" de Griffindorf. Prefecto entre comillas, porque no lo era oficialmente, llevaba la insignia tan perfectamente falsificada que todos le obedecían sin chistar. A cambio de no revelar su secreto las 3 niñas hacían lo que las daba la gana.

Y lo que las daba la gana era gastar bromas. Preferiblemente a los Slytherin, claro que a veces se sentían perezosas, y como no las apetecía ir al territorio de las serpientes, como lo llamaba Doc, ya que estaba en la otra punta del castillo, se conformaban con gastárselas a los Merodeadores, que afín de cuentas estaban al lado de ellas. Luego era realmente divertido ver como los Slytherin pensaban que habían sido los Merodeadores y empezaban una guerra entre ellos. Que Doc detenía, quitándoles 150 mil puntos a las serpientes y gracias a Peeves se descontaban al menos 15.

Pero todo cambio desde que Nyssa se enteró de que Silvius Sullivan no era su padre, en ese momento decidió que aunque no fuera su hija biológica, le compensaría siendo la hija perfecta. Jamás le daría el menor disgusto. Y hasta la noche anterior lo cumplió a rajatabla. Pero si su padre se enteraba q su hija querida se había acostado con un licántropo en el suelo de un baño, sin tomar precauciones anticonceptivas le daba un colapso total.

- ¿Nyssa? – Wyn apareció en el baño con la ropa de la noche anterior, la que se puso en el baño de Mirtle, y unas ojeras de oso panda. La había despertado el olor a incienso. La muchacha se frotaba los ojos con las manos. Los restos de maquillaje estaban esparcidos por toda su cara. - ¿Qué haces ahí sentada? – La pregunta quedó amortiguada por el bostezo.

- Pensar. – Explico Nyssa sin dar más pistas. Wyn hizo un esfuerzo por olvidar su resaca apoteósica y concentrarse en su compañera.

- ¿Estas bien? – Inquirió la chica de pelo naranja al concluir el examen visual a su amiga morena.

- ¿Por qué no iba a estarlo? – Replico la morena rápidamente.

- No sé. – Wyn se encogió de hombros. Volvía a estar distraída y lanzaba miradas de anhelo a la ducha. – Te ves diferente. Me recuerdas a... alguien. – Wyn se controlo a tiempo. Nyssa la recordaba en aquel momento a Nerea y sabía q saber eso no gustaría a su amiga. – En cuanto salga del baño me lo cuentas.

Nyssa pensó que su amiga saldría a por la ropa limpia, se metería en la ducha y saldría de ella envuelta en una toalla sin enseñar un centímetro de piel. Pero Wyn se desnudo allí mismo, lanzando las prendas a un rincón a medida que se las quitaba. La morena pensó que de ser un chico no habría resistido ese espectáculo mucho rato, ya que lo que Wyn llevaba debajo de la ropa era un misterio mayor que lo que había dentro de un agujero negro, de tanto tiempo que no se vestía como una persona normal.

En nada, Wyn estaba bajo la ducha de agua hirviendo y el vapor de agua se mezclaba con el humo del incienso recreando el aroma sofocante de un fumadero de opio chino.

Nyssa pensó en ir a abrir la ventana para depurar un poco el aire, pero levantarse y andar los 3 pasos que la separaban de la ventana le parecía algo tan complicado como ganar la vuelta ciclista a España con un triciclo de juguete. Además no la molestaba tanto y Wyn aún no se había quejado.

De hecho fue el olor a incienso lo que despertó a Wyn, la recordó al olor a marihuana de la noche anterior en el parque. Siempre había sentido una malsana curiosidad por todo lo que a la larga sabía que la haría daño: tabaco, alcohol, Rosier y las drogas blandas. De las cuatro cosas, la marihuana aún no la probó. Nyssa & Lily no la dejaban hacerlo. Rosier tampoco. Aunque ellas lo hacían por su bien y él porque aquello costaba dinero y no le daba la gana invitarla. La noche anterior había estado a medio milímetro de satisfacer su curiosidad al respecto, pero Sirius se lo impidió arrastrándola de allí. Al pensar en el chico, Wyn tuvó que ponerse el agua fría para no volar la habitación por exceso de calor.

Nyssa seguía sentada dentro de la bañera, pensando en que momento, que maldita cosa había desencadenado la transformación en su madre.

No podía ser solo por Lucius & Narcisa. No era la primera vez que el rubio la era infiel. Nyssa lo soportaba en secreto porque hasta ese momento eran aventuras sin importancia. Claro que lo de Narcisa no lo era. La prima de Sirius tenía todo lo que Nyssa echaba en falta en si misma: Era de sangre noble y pura, rubia de ojos claros.

Por eso era diferente. Pero había algo más que Nyssa no sabía que era.

¡Y un carajo! Claro que sabía que era.

Algo que alguien la dijo unos meses atrás.

Tiresius.

Su mente retrocedió hasta aquella tarde de un mes atrás en que Nyssa había entrado la primera a la consulta del adivino.

La luz roja provocaba una atmósfera tenue aunque sensual, más propia del decorado de una película erótica que de una consulta de astrología. Olía a incienso que mareaba, y en el centro de todo aquel circo, se distinguía la silueta de un hombre muy bajito.

- Adelante, hija mía. – Una voz masculina que procedía de la silueta la invito a avanzar hacia él. Era una voz masculina, que trataba de sonar amable pero que no lo conseguía porque era demasiado tenebrosa para ello. – Siéntate enfrente de mí.

Nyssa obedeció como la niña buena que siempre aparentaba ser. Tomó un pequeño taburete y se sentó frente al anciano. Le observó un momento: era viejo aunque no tanto como Dumbledore, su pelo era más gris que blanco y el flequillo era lo bastante largo como para taparle las gafas de ciego que llevaba.

- ¿Qué método deseas que utilice para adivinarte el porvenir, hija mía?

- No sé. – Nyssa no había cursado adivinación por lo que no conocía las distintas técnicas. - ¿Qué opciones tengo? – Nyssa uso el mismo tono que para preguntarle al camarero el menú del día. Si el adivino lo noto no dio muestras de que le ofendiera.

- Puedo leerte las líneas de la mano. – Sugirió el adivino. Nyssa decidió que mejor no: una vez se las miró una gitana y el futuro no sabía si la había leído, pero su madre si que la leyo bien la cartilla, cuando llego a casa y vio que la gitana se había llevado un anillo de oro.

- ¿Qué más?

- Puedo sacrificar un lobo o algo así para leer en sus entrañas.

- Nada de sacrificios. – Negó Nyssa categóricamente.

- Puedo leerte las cartas del tarot.

- Eso. – Sí, eso era divertido. Al menos lo era cuando Sirius se ponía a jugar con ellas en la sala común. Además tenían dibujos bonitos, no sangre y vísceras.

- Bien. – Tiresius hizo algo con los ojos y las cartas de materializaron sobre la mesa. – Toma las cartas y barájalas.

Nyssa obedeció. Cuando termino de barajar las cartas se quedo mirando esperando nuevas instrucciones. La falta de ruido debió de indicar al anciano que había terminado, por lo que dijo:

- Ahora corta en 3 partes, con la derecha si la consulta es de estudios y con la izquierda si es de amor.

A Nyssa no le interesaban ninguno de esos dos temas. Sus estudios iban bien y si tenía problemas con ellos hablaría con el Director, en cuanto a su vida amorosa tb iba bien, o eso le parecía a ella. En resumen, que ni siquiera se fijo en con que mano había cortado.

Tiresius tomo las primera carta de cada montón dejando tres cartas boca arriba, que examinó cuidadosamente. Eran la sacerdotisa oscura, la luna y el ermitaño.

- Hum. – Gruño el anciano.

- ¿Hum? – Repitió Nyssa con ansiedad. Ella no creía en la adivinación pero que hablando de tu futuro, la primera palabra que venga a la mente de alguien sea "hum" no es nada bueno.

- Sí, hum. – Confirmó Tiresius. – Según lo que interpretó aquí, pronto vas a encontrar al amor de tu vida.

- ¿Qué? – Repitió Nyssa. Bueno, al menos podía deducir que había cortado con la izquierda. – Eso no puede ser. – Ella ya había encontrado al amor de su vida. ¿O no?

- ¿Estás diciendo que me equivocó? – La voz del anciano subió un par de decibelios.

- No, no. – Se apresuro a explicar Nyssa, para una chica como ella que trataba siempre de agradar a los demás, era importante no ofender a nadie. – Quiero decir que... bueno, yo ya tengo novio.

- Tu vida presente no me interesa. – Para subrayarlo Tiresius hizo un gesto de desinterés. – Es tu futuro lo que veo. – Con la mano indicó a Nyssa que se acercara y observara las cartas con atención. - ¿Ves las cartas? – Nyssa asintió con la cabeza, pero luego recordó que el anciano era ciego.

- Sí, las veo.

- ¿Acaso te he preguntado? – Se impacientó Tiresius. – Fíjate en las cartas y calla.

Nyssa obedeció, se fijo en las cartas. La primera era la carta de la sacerdotisa oscura, una mujer morena sentada frente a un altar del que salía humo, envolviendo a la mujer en una atmósfera de misterio. La recordaba a alguien... Nyssa reprimió un grito al recordar que esa imagen la había visto ayer mismo en el espejo del baño, cuando quemo incienso para relajarse.

La segunda carta era la luna. Aparte de que la carta era una preciosidad, digna de ser enmarcada y presidir un gran salón, la carta no le dijo nada.

La tercera carta era el ermitaño y fue la que logró impresionar a Nyssa. Representaba a un mago anciano con larga barba blanca y ropas de vagabundo. Nada fuera de lo normal. Pero entonces le pareció ver un brillo dorado en el fondo de sus ojos.

Sorprendida volvió a mirar y se dio cuenta de que los ojos del Ermitaño eran dorados. Dorados como los de... No, no podía ser. No era más que una coincidencia.

- Las coincidencias no existen, hija mía. – Dijo el anciano, como si hubiera leído ese pensamiento. – Es él.

Nyssa trago saliva.

- ¿Alguna otra pregunta? – Nyssa negó con la cabeza, olvidando de nuevo que el adivino era ciego y no podía ver el gesto. Tiresius interpretó el silencio como un no. – Dila a la siguiente que pase.

Nyssa prácticamente salió huyendo de allí... Pero que fácil resultó olvidarse de aquello e incluso burlarse en cuanto abandonó la carpa, lejos de la presencia del turbador anciano, cuando recobró la serenidad tras un poco de yoga y el humor gracias a la compañía de sus amigas.

Pero ahora Nyssa no estaba segura de poder bromear.

En ese momento, Wyn descorrió la cortina de la ducha y salió de ella envolviendo su cuerpo con una toalla, su pelo cobrizo mojado con las puntas violetas perdiendo color. Wyn sacudió la melena para quitarle la humedad y examinó sus puntas.

- Creo que me voy a cambiar el color de las puntas. – Comentó Wyn.

- ¿A que color? – Pregunto Nyssa sin volverse para verla.

- No sé... Tal vez azul o rojo. No sé. – Wyn se soltó el pelo y examinó el baño. - ¡Qué calor! ¿Abro la ventana?

- Sí por favor. – Suplico Nyssa aliviada porque alguien abriera la ventana. Wyn sonrió burlona y cariñosa.

- ¿Entonces que te pasó anoche? – Nyssa abrió la ventana de espaldas a su amiga.

- Eso quisiera saber yo tb. – Lily acababa de levantarse y las observaba desde el marco de la puerta. - ¿Qué hiciste anoche, Wyn?

- Nada especial. – Wyn pensó que aquella era una buena respuesta. Mejor que, "me acojo a la quinta enmienda, ya que mi declaración podría perjudicarme". – Nos largamos del Chantilly porque era un rollazo y fuimos a un restaurante japonés que estaba mucho mejor.

- ¿El Nakamoto? – Interrumpió Nyssa.

- Sí. ¿Lo conoces?

- No, tengo ganas de ir, pero Lucius no tiene tiempo para salir conmigo. – Pero si lo tiene para liarse con la Narcisa, Pensó Nyssa con rencor. Por una vez las dos Evans decidieron guardarse su opinión sobre el tema.

- La comida esta asquerosa, pero el saque es delicioso. Lo sirven de distintos colores y es genial. – Al hablar de la bebida, Wyn empezó a emocionarse.

- ¿Pero te liaste con Sirius o no? – Cortó Lily impaciente por llegar al punto de la historia que la interesaba.

- No. Es un chico bastante majo, pero ningún chico me interesa en ese sentido. – Mintió Wyn, con una cautela desacostumbrada en ella. Al verlo confirmado de labios de su prima, Lily se relajó. Pero Wyn no había terminado. – No sé porque te empeñas en que te quieres casar con Sirius cuando el que te gusta es James.

- ¿Yo? ¿Qué a mi me gusta James? ¡Jamás! – Proclamó Lily con voz ligeramente chillona.

- Perdóname, pero ver como anoche explorabas su boca con tu lengua me ha hecho llegar a la conclusión equivocada. – Se disculpó la chica de puntas violetas con una voz cargada de ironía.

- ¡Espera! ¿Besaste a James? – Nyssa se levantó de un brinco y se volvió hacia Lily. Tan deprisa que casi se disloca el cuello. – Pero si no te gusta, siempre le pones a parir.

- Ya pero... – Lily iba a empezar a excusarse, pero se dio cuenta de que podía hacer algo mejor: cambiar de tema. - ¡Anoche tu no te limitaste a besar a Lupin!

- ¿QUÉ? - Se sorprendieron Nyssa & Wyn, la primera porque Lily supiera esa información y la segunda por la información en sí.

- ¡Fue culpa de Lily! – Nyssa se recuperó rápidamente y acusó a Lily señalándola con su dedo. – Se fue a espiarte al restaurante con Potter y a mi me encerró con Remus en el baño.

- ¿Desde cuándo es Remus y no Lupin? – Cortó Lily con tono cargado de malicia. Nyssa la fusiló con la mirada.

- Lily, después de que se le haya tirado no pretenderás que no le llame por su nombre. – Señaló Wyn en un falso tono comprensivo. Esta vez fue a ella a la que Nyssa miró de mala manera. Pero Wyn estaba de muy buen humor aquella mañana de domingo, sin saber porqué, y quería bromear. – Oh, Nyssa estoy tan orgullosa de ti. – Antes de que nadie la detuviera Abrazo a Nyssa de forma maternal. – Lily, ¿Te acuerdas de cuándo se enteró de cómo se hacían los niños y nuestra morena decía que ella jamás haría algo tan asqueroso? Y ahora mírala: acaba de acostarse con uno de los tíos más buenos de la escuela. Crecen tan rápido.

- Soy tres meses mayor que tu, Wyn. – Nyssa se libró del abrazó de la pelirroja y salió de la bañera. Wyn se quedó allí sentada, parecía el monigote de la sirenita varado en una bañera.

- ¿Te habrás duchado, no? – Interrumpió Lily. – Te recuerdo que las autoridades sanitarias lo recomiendan después de... eso.

- La verdad es que no. – Nyssa salió corriendo dispuesta a cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias a rajatabla, para ello fue a la habitación a tomar las cosas para la ducha.

- ¿Así que fuiste con Potter a espiarme? – Comento Wyn entre tanto, lanzando a Lily una mirada cargada de astucia. - ¿Y cómo terminaste enrollándote con Potter?

- Al volver nos cruzamos con Filch. James empezó a besarme para evitar que nos castigará. Yo le malinterpreté y... Bueno, digamos que me emocioné. – Lily hizo un gesto ambiguo. No quería hablar más del tema. Pero a Wyn siempre le había intrigado y una vez que empezaba trataba de sacar la mayor cantidad de información.

- Nunca entendí porque elegiste a Snape en vez de a Potter. – Dijo Wyn tratando de alargar la conversación.

- Yo tampoco lo entiendo. – Apoyo Nyssa, regresando al baño con su albornoz.

- Pues la razón es muy obvia: Snape me quería de verdad, Potter no. – Explicó Lily. Pero Wyn negó con la cabeza mostrando su desacuerdo. Lily volvió a razonar. - ¿no? ¿Entonces por qué me dejo en paz?

- Le acusaste de acoso sexual. – Señaló Nyssa desde la ducha donde se quitaba la ropa.

- ¡Exacto! Si hubiera sido amor verdadero una minucia como esa no le hubiese detenido. – Lily tomó un peine y empezó a desenredar a su pelo rojo.

- Yo creo que James es demasiado hombre para ir tras una chica a la que le resulta tan desagradable como para que ella le acuse de acoso sexual para librarse de él. – Wyn se había sentado en el borde de la bañera pero con las piernas aún dentro y observaba la cara de Lily a través del espejo.

- Pues si tan bueno te parece Potter, te lo puedes quedar, Eowyn. – Lily lanzó de vuelta el peine al cajón, antes de voltear y encararse con su prima, que le miraba recelosa porque Lily hubiera dicho su nombre entero.

- Lo haría. – Wyn se recuperó del golpe bajo, en un tiempo record. – Pero tiene el pequeño defecto de que esta loco por ti. Aunque creo que él aún no se he percatado del detalle. Sólo le gusto porque le recuerdo a ti.

Hubo una pausa en que ambas primas pelirrojas mantuvieron un duelo de miradas verdosas. Al final decidieron dejarlo en tablas y optar por otro tema de conversación.

- ¡Vaya con Nyssa! – Silbó Wyn con admiración sacando las piernas de la bañera. - ¡Y parecía tonta cuando nos la regalaron con la rana de chocolate!

- Sí. – Concordó Lily relajando la expresión de su cara, para reír. – Pero si Malfoy se entera...

- La mata. – Terminó Wyn. – Y a Lupin lo castra.

- Lo cual sería una gran pérdida. – Lily meneó la cabeza en un gesto de falsa preocupación.

- ¿Gran? ¿Cómo estás tan segura del tamaño de la "pérdida"? – Wyn alzó las cejas con astuta picardía.

- Es que... Tengo una relación secreta con Lupin. – Confeso Lily, antes de reírse como loca. – No, en serio. Tienes razón. Creo que debemos consultar con la experta en el tema.

- ¡Nyssa! – Gritaron las dos pelirrojas a la vez. - ¿De que tamaño sería la pérdida de Lupin? – Como la morena no las oía por el ruido de la ducha ambas pelirrojas se pusieron a gritar como locas, para ver si las escuchaba.

Pero Nyssa, que las escuchaba perfectamente, decidió seguir ignorándolas, ya que digamos que la pregunta se las traía. Sin embargo, mientras se duchaba recordó aquello que había dicho Lily de que las autoridades sanitarias recomiendan ducharse después de... Eso.

Lily estaba muy puesta en esos temas, porque su padre era ginecólogo, lo cual implicaba que Wyn tb estaba puesta en el tema. Y Wyn se había duchado nada más levantarse... ¿No?

&·&·&·&

Entre tanto, en el cuarto de los chicos, James había despertado a Sirius y sometía a su resacoso amigo al tercer grado de interrogatorio. Por su parte Remus, de un humor excelente, se había auto proclamado el abogado defensor de Sirius y no paraba de interrumpir a James con frases del tipo:

- Protesto, acosa a mi cliente. Protesto, rumores. Protesto, infundado. – Vamos, que se comportaba como un abogado de película. Cada vez que hacía eso James le miraba de mala manera, mientras Sirius aprovechaba para tomarse un sorbo de la poción para la resaca.

Cuando James consideró que ya había obtenido las respuestas que necesitaba, paso a la sentencia, o lo que es lo mismo al broncazo.

- ¡Dejaste que se emborrachara! Sabes perfectamente como se pone esa chica cuando prueba el alcohol....

- Y cuando no lo prueba tb. – Señaló Remus, entregando a Sirius una bolsa con hielo que acababa de congelar. James le volvió a mirar mal, antes de proseguir como si nada.

- La última vez que se pillo un pedo así, se lío con Rosier. A ver. ¿Por qué no la impediste que se emborrachara? – James se cruzó de brazos y miró a su amigo como un padre pidiendo a su hijo explicaciones por las malas notas.

- ¿Impedirlo? – Sirius soltó una carcajada tan entusiasta que parte de la poción se derramó. – Bastante tenía con seguirla el ritmo como para evitar que se emborrachara. Y menos mal que me di cuenta, si me descuido además se nos emporra. Y ya la tenemos liada.

Eso no pareció aplacar a James, si no que más bien todo lo contrario. Remus decidió intervenir, más que nada porque tenía curiosidad por saber que pasó realmente.

- James, ¿no habías quedado con Marlene McKinnons para preparar el trabajo de pociones? – Le recordó el licántropo. Al oírlo, James se llevo la mano a la frente, golpeándose por despistado.

- ¡Es cierto! Se me había olvidado. – James empezó a buscar las cosas que necesitaba y a meterlas sin el menor cuidado en la mochila. Cuando estuvo listo todo corrió hacia la puerta, pero antes de abrirla, se volvió hacia Sirius. – No olvides felicitar a Remus.

- James te recuerdo que su cumpleaños es en Junio. – Sirius había cerrado los ojos y disfrutaba de la sensación del hielo en su cara.

- Ya lo sé. – La verdad que no lo recordaba, pero James jamás reconocía que era un despistado. – Pero anoche triunfó con Nyssa.

- ¿Qué? – Sirius alzo los ojos y dejo caer la bolsa de hielo, mirando a Remus lleno de admiración.

- Luego yo también quiero los detalles. – Señaló James a modo de despedida.

- Vaya, vaya. – Sirius seguía mirando a Remus con admiración. Luego sonrió y dijo. – Empieza a largar.

- Mejor empieza tú.

- Yo ya he contado todo. Igual estabas demasiado ocupado jugando a Ally McBeal para enterarte. – Sirius recupero la bolsa de hielo y se dejo caer en la cama.

- No, por eso me he dado cuenta de que le ocultabas algo a James. Pero a mi me lo puedes contar: las confidencias abogado – cliente son sagradas. – Sirius abrió un ojo, evaluando la propuesta de su amigo.

- Esta bien. – Accedió Sirius. Y le contó al licántropo todo lo que había pasado en la sala común con Wyn. – Y ahora no sabes como estoy... Por un lado estoy flipando, no sé, hasta ahora Wyn me gustaba, pero ahora es que además me pone. Y me pone un montón... Pero por otra parte, me da miedo que lo que pasó anoche no hubiera pasado nunca si ella no llega a estar borracha.

- Me gustaría ayudarte pero creo que tus temores son ciertos. – Una cosa segura, en este universo caótico, es que independientemente de las circunstancias, si pedías consejo a Remus, él te diría la verdad, no lo que querías oír. – Wyn es muy buena chica... pero la bebida la pierde. Creo que nunca se hubiera liado con Rosier de no ser porque se emborrachó en aquella fiesta.

- Lo sé... – Una mueca de frustración apareció en la cara de Sirius. No soportaba que le recordarán que Wyn había estado con Rosier, que luego la trató como si fuera basura. Decidió cambiar de tema. – Entonces ayer triunfaste... ¡Al fin! Mira que te ha costado, ¿eh?

- Es que yo no quería hacerlo con ninguna chica que no supiera... que soy un hombre lobo. Y muchas cuando lo sabían ya no querían acostarse conmigo. Y Nyssa no es así. – Remus se sonrojó al pronunciar el nombre de la morena.

- No, claro, el problema lo vas a tener con Lucius. – Señaló Sirius. – Como se entere a ti te castra y a ella la mata. O peor.

- No creo que pueda hacer nada peor que eso. – Aseguro Remus.

- Monny, es un Slytherin. Ellos siempre encuentran nuevas formas de ser crueles. – Contestó el moreno con amargura.

- Nyssa debe pensar igual que tu, ya que se largó antes de que se despertara y creo que trato de recoger hasta el aire que había respirado estando conmigo. – La amargura en la voz de Remus no tenía nada que envidiar a la de la voz de Sirius.

- Lo sé, la vi salir corriendo a las seis de la mañana. – Comento Sirius. Se quedo mirando a Remus, captando algo raro. - ¿Sonríes? – Sirius respondió a la sonrisa con otra sonrisa. - ¿Por qué sonríes?

- Digamos que Nyssa no recogió todo. – Con una sonrisa de pescador mostrando un trofeo, Remus le mostró lo que Nyssa se había dejado logrando que Sirius se olvidara de la resaca y se acercara a la cama del chico de ojos dorados.

- ¿Son medias de liga? – Pregunto Sirius. Remus asintió sin dejar de sonreír. – Sólo las había visto en películas como Moulin Rouge y Chicago. No pensaba que las chicas reales las llevaran. – Tras conseguir permiso de Remus tomo una y acarició el tejido. – Te odio, Remus.

- ¿A mi? ¿Por qué?

- Porque ahora voy a estar todo el rato pensando que Wyn tb lleva medias de estas y sólo de pensarlo... Creo que me voy a correr con solo mirarla. – Sirius apartó la vista del tejido, consciente de lo que había dicho. – Me voy a duchar.

- Usa agua fría. – Le recomendó Remus.

Una vez que Sirius se ducho, con agua fría, y salió, Remus decidió lanzarle a Sirius la pregunta que rondaba por su cabeza.

- ¿Y ahora que hago?

- ¿Qué haces con qué?

- Que si voy a verla. No voy a verla. La mando una lechuza con las medias... ¿Qué? – Pregunto Remus.

- Remus, tranquilo, creo que ya que ella se largó debes esperar a ver por dónde respira para saber a que atenerte. Te aseguro que en cuanto lo descubras sabrás como comportarte. – Sirius sonrió confiado.

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Entre tanto, James había llegado a la biblioteca, donde Marlene le esperaba dentro de una de las peceras que habían preparado para poder estudiar en grupo.

Eran salas pequeñas, con mesa, varias sillas y una pizarra. El cristal era tan grueso que el grupo de Marilyn Manson podía haber hecho un concierto ahí dentro sin que se oyera nada en la biblioteca.

Marlene había madrugado ya que esas peceras eran muy codiciadas, porque a todos les gustaba estudiar allí, donde de vez en cuando podías descansar y charlar con tus amigos. De hecho la mayoría de las veces la biblioteca estaba vacía y no había una pecera libre.

- Hola, Marlene. – James la saludo con un beso en la mejilla.

- Hola, James. – Marlene le sonrió. Era una chica de estatura media y delgada. Se creía un pilar del estilo y la modernidad en el vestir dentro de Hogawrts, pero la verdad es que era más hortera que Agata Ruiz de la Prada. De hecho su baúl estaba lleno de ropa de esa diseñadora.

Para James, Marlene era su amiga fija, es decir, que cuando estaba muy mal, no tenía nada mejor que hacer, y se aburría, se pasaba a verla y le contaba sus penas. Tb fue un rollo de una noche de James, pero él siempre se consideró afortunado de haber podido convertir aquella pasión pasajera en una sólida amistad.

Para Marlene, James era el hombre de su vida, su futuro marido y el padre de sus 4 hijos. Y por si tenía alguna duda al respecto de su futuro este se vio confirmado en la sesión de adivinación, por una adivina llamada Sybill Trewnaley. Gracias a ella, Marlene sabía con plena seguridad que su destino era estar casada con James, vivir en una casa grande con sus 4 hijos... Digno de la familia Brady.

Ahora lo tenía claro, pero hubo un tiempo, en que lo dudo. Los tiempos en que James creía estar enamorado de Lily Evans, pero por fortuna aquellos tiempos habían pasado. La pelirroja se había largado con Snape, un chico que cambiaría su vida el día que cambiara de peluquero y James había vuelto a sus brazos.

Ay, pero en ese curso Marlene también había temido que James huyera de su lado para ir a la vera de otra pelirroja, Eowyn Evans, un clon de la primera, de hecho Marlene siempre pensó que eran mellizas, con algo que la hacía aún más peligrosa: la acababa de dejar uno de los enemigos de James, lo que la convertía en una especie de princesa vulnerable, y con el complejo de héroe que tenía James encima, había tenido el impulso de correr a rescatar a la pelirroja.

Pero la crisis EE, ya había pasado para Marlene. Anoche la pelirroja de puntas moradas había salido con Sirius, y ninguna chica que saliera con el merodeador de ojos grises salía ilesa de la cita. No, todas terminaban con el corazón destrozado por su atractiva sonrisa. Y lo mejor era, que James no hubiera dejado que Sirius saliera con Eowyn Evans si aún estuviera tras ella.

Por si acaso, decidió asegurarse.

- ¿Y que tal le fue a Sirius en su cita con Evans? – Pregunto Marlene, tratando de sonar tan indiferente como si le hubiera preguntado la hora.

- De hecho no era una cita. – Ante la corrección de James, Marlene tuvo que reprimirse. ¿Cómo que no era una cita? ¿Y como se llama cuando un chico y una chica van a cenar a un restaurante? – Pero creo que bien. – De nuevo Marlene se reprimió para no dar brincos de alegría. – No se liaron. - ¿Cómo? – Creo que aún tengo esperanzas con ella. – Repito: ¿cómo? – Marlene, tengo que darte las gracias. Eres una amiga generosa. Pese a nuestra relación pasada, tú me has escuchado, aguantado y consolado con todas mis neuras. Las de Lily y ahora las de Eowyn. Algún día te lo agradeceré. – James se paro a pensar la mejor forma de hacerlo. - ¡Ya sé! Serás mi madrina de bodas cuando me case con Wyn.

- Será un placer. – Marlene se planto una sonrisa falsa en la cara, mientras pensaba: "Por encima de mi cadáver. James no se va a casar con Wyn. Se casara conmigo. Tengo que lograr que esa Wyn terminé con Sirius cueste lo que cueste. Aunque eso signifique volatilizar las esperanzas de James. Aunque sea lo último que haga."

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A la hora de la cena, las tres chicas salieron de su habitación donde habían estado toda la tarde, aconsejando a Nyssa la mejor forma de actuar con Remus.

Lily, que había pasado de no creer en el matrimonio a fervorosa partidaria del mismo, la sugirió que se fugara con Remus y se casara con él en secreto.

Wyn, tras comprobar que su prima no tuviera fiebre, la aconsejó entusiasmada que pasara de Malfoy y se quedara con Lupin, dado que, por la sonrisa de felicidad que resplandecía en la cara de Nyssa, era un amante muy superior a Malfoy.

En todos los aspectos, añadieron ambas pelirrojas con una sonrisa maliciosa.

Nyssa había decidido ignorar las sugerencias de sus amigas y tratar de convencer a Remus para que olvidara todo el asunto. Por el bien de ambos.

¡Menos mal que no tendría que enfrentarse a él hasta el lunes! Sí había algo en lo que las 3 chicas estaban de acuerdo, era en que no querían ver a los Merodeadores. Por eso salieron a cenar más tarde de lo habitual, sabían que los chicos ya habrían cenado y en caso de encontrarlos podían esquivarlos con la excusa de que iban a quedarse sin cena.

- ¡Joder, ya era hora! – Exclamó James en cuanto las chicas asomaron la cabeza por la sala común.

- Llevamos una hora de reloj esperándoos. – Remus las enseñó la esfera de su reloj, con calendario lunar incluido.

- Como nos cierren el comedor me moriré de hambre y será culpa vuestra. – Las acusó Sirius.

- Lo sentimos. – Las 3 bajaron la cabeza, avergonzadas.

- Que poco me gusta cuando os hacéis las modositas. – James llego hasta Wyn, apoyó las manos en sus hombros la giró y la empujo hacia la puerta.

- James, no eres un poco mayor para hacer el trenecito. – Pregunto la chica algo molesta. Ya que el ir de espaldas la impedía ver a Sirius.

- ¡Que graciosa! El trenecito. Chu, chuc. – James fingió tirar de una bocina de tren imaginaria.

Por su parte, Sirius le tendió el brazo a Lily de forma galante. La pelirroja lo aceptó con una gran sonrisa.

- Creo que vosotros dos tenéis que hablar. – Sirius señaló a sus dos amigos con el los dedos.

- Sí, os vemos en el comedor. – Lily estaba más feliz que un regaliz cuando abandonó la sala común prendida del brazo de Sirius.

- Bueno. – Dijeron Remus & Nyssa, nerviosos, cuando se quedaron a solas. Ambos rieron, relajando un poco la atmósfera.

Se sentaron frente a frente. ¿Por dónde empezar?

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El entusiasmo de Sirius, Lily, James & Wyn se desvaneció nada más poner un pie fuera de la sala común. De repente, al pasar por los lugares que recorrieron la noche anterior con sus distintas parejas se sintieron incómodos.

James soltó a Wyn, que aliviada, les dejó pasar a todos, para ir la última. Lily tb se soltó de Sirius, y dejo al mago de ojos grises en medio mientras se distanciaba de James.

Cuando, pasaron por el lugar donde James & Lily se besaron la noche anterior, ambos jóvenes se ruborizaron y pusieron especial cuidado en no mirarse, mientras Sirius se giraba un poco para lanzarle una mirada maliciosa a Wyn. Ella sonrió como respuesta.

Cuando Sirius, volvió a mirar al frente se encontró con algo francamente desagradable: Lucius Malfoy, el novio de Nyssa yendo hacia ellos. Instintivamente los 4, se aseguraron de tener a mano sus varitas.

- ¿Sabes donde esta tu amiga? – Lucius hablo directamente con Lily, sin ocultar lo bajo que le hacía sentirse el rebajarse a pedir información a dos sangre sucias como las Evans, y a un par de traidores a la sangre, como Potter & Black.

- ¿Mi amiga? – Lily logro parecer inocente. Su tono era de "tendrás que especificar más"

- Nyssa. Mi novia. – Aclaro Malfoy, con tono de "no me hagas perder mi precioso tiempo."

- ¡Ah, sí! Nyssa. Pues esta... – Lily hizo una breve pausa para ver si se le ocurrían donde podía estar su amiga. – Enviando una carta a su abuela.

- ¿Qué abuela?

- La materna. – Respondió Lily con rapidez. Sabía que la otra abuela de Nyssa estaba muerta.

- La abuela materna de Nyssa es ciega de nacimiento. – Dijo Malfoy con frialdad.

- Sí, pero... – Lily trató de pensar deprisa para arreglar el caos que había montado. Al final se la encendió la bombilla. - ¡Le enseñó a leer a su loro! Como ella no podía ver le enseñó a su loro a hablar y leer en voz alta para ella. No lo sabe mucha gente, porque la abuela de Nyssa teme que se lo quiten, porque ese loro es una rareza.

- Esta bien. – Malfoy parecía desconcertado. – Voy a buscarla a la lechucería. – Antes de desaparecer por el pasillo lanzó una mirada al cuarteto. ¿Eran imaginaciones suyas o allí pasaba algo raro? Esos cuatro parecían... a punto de enrollarse en serio.

Una vez que el Sly rubio desapareció del todo, los 4 Griffis se quedaron en silencio un rato. Hasta que uno lo rompió.

- ¿Un loro parlante que lee cartas? – La voz de James reflejaba una colosal incredulidad.

- ¿No hubiera sido más lógico que Nyssa supiera escribir braile? – Pregunto Wyn.

- ¿O que la había mandado algún tipo de vociferador? – Sugirió Sirius.

- Pues si tan ingeniosos sois, la próxima vez se lo contáis vosotros. – Lily se volvió hacia ellos irritada. – Para mi no es plato de gusto hablar con... – Hizo una pausa para buscar una palabra que describiera a ese ser. – Eso. – concluyó al fin.

- Es cierto. – Confirmaron los otros 3 a la vez.

Contentos de haber encontrado un tema de conversación, se aferraron a él, como a una manta en un día frío de invierno. Vamos, que pasaron el camino al comedor y gran parte de la cena poniendo verde a Malfoy. Era una suerte que al cabo de 7 años el rubio les hubiera hecho tanta putada, porque tenían tema para hablar toda la noche.

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Por su parte, Remus & Nyssa estaban juntos en la sala común. Nyssa buscaba las palabras adecuadas para hablar, mientras Remus, siguiendo el consejo de Sirius, esperaba a ver la reacción de Nyssa antes de pronunciarse.

- ¿Cómo estás? – Pregunto al fin Nyssa.

- Bien. ¿Y tú? – Se interesó Remus.

- Genial. ¿Y tu? – Remus hizo un gesto de extrañeza. Nyssa se dio cuenta de que ya había hecho antes esa pregunta, y de que la conversación recaía en ella. – Remus, lo de anoche fue estupendo. – Remus sonrió satisfecho. – Pero entenderás que no volverá a pasar.

- ¿Por qué no? – Obviamente, Remus no lo entendía.

- Porque fue un error. Un error estupendo. – Una sonrisa cargada de picardía cruzo el rostro de Nyssa. Luego recordó que una niña buena, no sonreiría de esa manera y regreso a su papel. – Pero que nunca más debe repetirse. Es más, creo que debemos fingir que nunca ocurrió.

Esta vez Remus reaccionó como si le hubieran dado un golpe en el estómago.

Pero se recuperó y sonrió. Una sonrisa maliciosa. La clase de sonrisa que hacia que los enemigos de los merodeadores temblaran y sus admiradoras babearan. Remus ya sabía como actuar.

- Esta bien. – Dijo Remus sin borrar la sonrisa de su cara.

- ¿Esta bien? – Repitió Nyssa. Esperaba más resistencia por parte del chico.

- Si. Nunca ocurrió. Fin de la historia.

- Bien. – Nyssa empezó a levantarse, pero Remus habló de nuevo.

- Pero si lo de anoche nunca ocurrió... – Remus rebusco en su bolsillo hasta sacar un liguero. Los ojos negros de Nyssa se ensancharon al reconocer su liguero. ¡Se había olvidado las medias! Alargo la mano para recuperarlas, pero Remus las puso lejos de su alcance. – Esto no puede ser tuyo.

- Dámelas. – Exigió Nyssa con la mano aún tendida hacia el chico.

- ¿Por qué? Nyssa, Nyssa, Nyssa. – Remus la riño como un profesor riñe a una alumna por lo general brillante pero que tiene un día realmente malo. – No puede ser las 2 cosas: o lo de anoche ocurrió y las medias son tuyas o no ocurrió y yo me quedo estas medias hasta que su dueña las reclame. – Las medias volvieron al bolsillo.

- Remus déjate de juegos y dame MIS medias. – Nyssa trato de razonar. ¿Es que ese chico no se enteraba que si Malfoy lo descubría los mataba?

- Pues yo no tengo tan claro que sean tus medias. – Remus fingió que meditaba. – Verás, la chica con la que estuve anoche, la dueña de estás medias, era una chica preciosa, inteligente, madura, independiente, lanzada que sabía perfectamente lo que quería... Y no encuentro ni una de esas cualidades en ti en este momento. – Remus se levantó y fulminó a Nyssa con una mirada cargada de ironía. – Cuando encuentres de nuevo a esa chica, ya sabes donde estaré.

Nyssa se quedo quieta un segundo, paralizada y herida por lo que Lupin había dicho. Luego salió corriendo tras él dispuesta a recuperar sus medias a cualquier precio. El licántropo notó que ella le perseguía, así que se puso a correr, pero no todo lo rápido que podía, sólo lo suficiente para que ella no le atrapara pero tampoco le perdiera de vista.

- ¡Remus John Lupin! – Vaya el nombre entero. Sí que la había enfadado. Remus pensó divertido mirando por encima de su hombro. Cuando volvió a mirar para delante tuvo que frenar, ya que no le apetecía chocar contra Malfoy. - ¡Remus! – El grito de Nyssa se interrumpió al ver a su novio. – Lucius. – Y su cara de enfado paso a una falsa y encantadora sonrisa. - ¿Qué tal?

- ¿Qué haces con? – Malfoy dirigió a Remus una mirada de desprecio. Remus la sostuvo con tranquila insolencia. - ¿El pobretón?

- Pues estaba con Remus, vamos, con Lupin. – Tras la metedura de pata de llamarle por el nombre de pila, Nyssa puso sus neuronas a trabajar para no joderla más. – Estamos discutiendo porque Lupin tiene mi li.. libro de pociones y no me lo quiere devolver. – Nyssa hizo un puchero.

- Tranquila, Sullivan, ya sabes que el libro estará esperando a su dueña. – Remus alzó una ceja con irónico desafío luego volvió a mirar a Malfoy, endureciendo sus ojos dorados, retadoramente.

El rubio tb le miro de esa forma. Como en un duelo de miradas. De haber sido animales habrían girado para medir sus fuerzas.

Remus se fue para el comedor, andando casi de espaldas para no perder contacto visual con Malfoy y por tanto el duelo de miradas. Hasta que casi resbala en el escalón y pudo abrirse la cabeza. Se dio cuenta de que era absurdo y ando normal.

- ¡Vaya perdedor! – Comento Malfoy aún mirando hacia donde se fue el chico.

- ¡No es un perdedor! – Protesto Nyssa apasionadamente. Malfoy se giro con premeditada calma para dar tiempo a Nyssa recapacitar sobre lo que acababa de decir.

Pero cuando se volvió a mirar a su novia, en vez de tener una expresión arrepentida le miraba de forma insolente. ¿Qué pasaba allí? ¿Nyssa le estaba? (Le costo mucho llegar a esta conclusión, era demasiado increíble.) ¿Nyssa le estaba desafiando?

- Lucius, eres mi novio y te... – Nyssa vaciló, le costó mucho decir te quiero. Era algo que ya no estaba segura de sentir. – Eres mi novio. Pero mis amigos son importantes para mi y no pienso consentir que los insultes.

Sin más se dio la vuelta y dejo plantado a su novio en medio del pasillo, con una cara de estar alucinando en estéreo y colores.

En los dos años que había salido con Nyssa, la morena jamás le había replicado a nada, ni cuando la había hecho putadas. Y la había hecho verdaderas putadas. Como largarse con un rollete el día de su cumpleaños y luego darla de regalo los pendientes de la otra chica... Por eso no entendía que solo por mencionar que Lupin era un perdedor se pusiera de esa manera.

Algo estaba pasando allí. Algo que le perjudicaba. Algo malo por tanto.

Le vino a la mente la escena que acababa de presenciar en el pasillo: la complicidad que se había creado en el cuarteto ante su presencia. ¿Y si lo peor había pasado? ¿Y si las Evans se habían liado con Potter y Black? Con lo que Malfoy había luchado para impedir que eso pasara.

Y es que el rubio siempre había tenido una curiosa manera de medir el valor de las cosas: sólo las quería si las deseaba otra persona. Por eso desde que se había dado cuenta de que Lupin deseaba a Nyssa, Malfoy había decidido que la morena tenía que ser suya. Más que nada como revancha porque el merodeador de ojos dorados osaba arrebatarle a él, Lucius Malfoy, el puesto de mejor alumno de DCAO.

Conseguir la cita con Nyssa fue sencillísimo: sólo tuvo que hablar con el señor Sullivan. Malfoy era el novio que todo padre deseaba para su hija, y algunos millones de galeones más, modestia aparte, por lo que el señor Sullivan prácticamente la obligo a salir a cenar con Malfoy.

Pero en la cita, Malfoy la conquisto. Era un chico muy guapo, y cuando se lo proponía era capaz de seducir a cualquiera. Aquella noche, Nyssa sólo vio a un joven encantador, guapo, dulce que aseguraba beber los vientos por ella. Sólo necesito una noche más para llevarla a la cama...

Después Malfoy decidió neutralizar las amenazas externas, es decir a las Evans. Sangre sucias o no, ambas chicas eran inteligentes. Y la situación era poco favorecedora para Malfoy. Para empezar, tardo sólo dos horas en poner a las pelirrojas en su contra, y que ellas le aconsejaran a Nyssa que pasara de Malfoy. Para seguir estaba el factor Potter.

La Evans roja, se había convertido en el objeto de deseo del merodeador. Malfoy sabía que bastaba que una Evans se liara con un merodeador para que las posibilidades de Lupin con Nyssa crecieran exponencialmente. Ya no digamos si las dos Evans se liaran con Merodeadores...

Por eso decidió que la Evans roja debía terminar con Rosier. Para ello en una fiesta, puso una potente poción afrodisíaca en la bebida de la pelirroja, pero se la termino bebiendo su prima. La Evans esponja naranja. Aquello no era malo para Malfoy, lo dejo estar.

Estimulo el instinto de competición entre Snape & Potter, para que su amigo de pelo grasiento conquistara a la Evans Roja... Y funciono. Aunque fuera increíble.

Durante un tiempo todo fue tranquilo. Fue cuando Malfoy empezó a aburrirse y para hacer algo, se dedico a tener aventuras con toda mujer que se le ponía a tiro. Pero pese a que la Griffi morena ya no le gustaba, no la dejaba ir. No quería que la tuviese Lupin.

Pero el pasado verano todo se había ido a la mierda: La Evans roja le dio pasaporte a Snape, porque el moreno la presionaba para casarse, (a veces no sabía que tenía Snape en la cabeza) y Rosier se harto de jugar con la Evans Naranja y empezó a pensar en el futuro. Desde entonces, Malfoy temía que pasara lo peor, el día que se hiciera oficial la relación Potter – Evans o Black – Evans. Pasaba el día pendiente de los cotilleos como una maruja de Hupplepuff...

Y ahora veía que estaba a punto de perder. Pero no. Él Lucius Malfoy jamás había perdido nunca y no iba a ser aquélla la primera vez. Se acabaron los rodeos. Iría a por Lupin. Lo arrasaría con su arma más poderosa. Al pensar en esa arma, Malfoy contuvo un escalofrío. Aún no. Era demasiado pronto. Tenía miedo de usarla.

No la utilizaría a no ser que las cosas se pusieran mal de verdad.

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Pos hasta aquí el capítulo, no o quejéis que es larguito.

Antes de nada voy a hacer un sencillo resumen de la situación: Malfoy es un envidioso de mierda, y como vio que a Remus le molaba Nyssa fue a x ella y luego manipulo a todo ente a su alcance para que las Evans no terminarán con Sirius o con James. ¿Captado?

En el próximo capítulo: ¿El mal rollo entre Nyssa & Remus afectara a sus amigos? ¿Tendrá razón Marlene y ninguna chica, ni siquiera Wyn, es capaz de resistirse a la sonrisa de Sirius? ¿Lograra James charlar con la Evans Naranja a solas? ¿Encontrará Remus a la dueña de las medias de Nyssa? ¿Se enterará Malfoy de lo que paso entre Remus & Nyssa?

Dentro de 2 semanas más o menos tendréis la respuesta.

Hasta entonces dejar mensajes, sed buenas, etc, etc... Un beso para cada una /o.

Carla Gray.