Hola, hola, chicas y chicos... ya estamos aquí con una capítulo nuevo de La Profecía, tardé mucho en subir... Si dos semanas más o menos. Bueno espero que os guste, pero antes a responder a los RR, será cosa de medio minuto...

Lizzie Black 86: Hola, si ya me habías dicho que disfrutabas entrando en el cuerpo de Wyn. Me da a mi que es más por Sirius que por el pelo, aunque te entiendo, a mi tb me gustaría ponerme el pelo naranja y con las puntas violetas, pero no puede ser. Tus respuestas pronto verás si has acertado. Un besote.

Ginny 84: Claro, ya pensaba que me habías cambiado una historia de nombre o algo así. Gracias por el tiempo que le dedicaste al Arte, x cierto, mañana subo 2 capis de ese fict. Un beso.

Dimebonitareina: Claro, ese es el problema de Malfoy, se aburre porque tiene tiempo lobre. Y como tiene tiempo libre para entretenerse se pone a putear a los demás. Obviamente, Nyssa no esta pensando. Si pensara se decidiría por Remus, pero esta jovencita no escucha, mira que yo se lo digo.

Danna Potter: Hola, no si tienes razón. Malfoy es un cabrón de marca mayor además. Es que Remus de abogado es un cielo, yo estoy pensando en cometer algún delito y contratarle para que me defienda. Lo de James & Lily, va a estar chungo, entre otras cosas, porque creo que a Lily nunca la termino de gustar James, así que no sé. Se intentará. Muakis.

Lorien Lupin: Hola, me encanta que te encantara el capi. Sí, la verdad es que Malfoy es único para liar las cosas, ya dije que era el ideal para este papel. Aunque tu deberías saber mejor que nadie que planea el rubio, ya verás. Que nuestro Remusín fuera inexperto no significa que fuera torpe, después de 4 años escuchando las hazañas de sus compañeros de cuarto, algo se queda... Mil besos.

Padma Patil Naberrie: Te entiendo, a mi Draco tb me pone bastante, Lucius no. Y no se porque. Bueno, bueno, deja de apropiarte de todos, ¿no? ¿No te han enseñado a compartir? Si las Evans se pelean me da que James organiza una lucha de barro, con lo practico que es él. Vaya, parece que tienes talento como adivina, ¿quieres probar suerte en el concurso? Un beso guapetona.

Noriko: 3 palabras: copia de seguridad. Muchas veces yo hago el RR en word y luego hago corto y pego. Lo del no resacón de Wyn, es porque esa chica no es humana. Es una botella de esas reciclables de alcohol, entonces se puede llenar y vaciar sin sufrir el menor daño. Si yo conociera su remedio exacto lo vendería estas navidades y me forraría. Si Malfoy es un poco cabroncete, pero es que el pobre se aburre.

Henar: ¿Matar a Lucius? Espera a que termine yo con él, ¿no? Yo había pensado en regalarle el video juego de los Sims, más que los Pin y Pon, es que creo que eso de jugar a ser Dios, le sentará bien. Lo de que Rosier es un poco burro, aunque no de plástico estoy de acuerdo. Lo de las medias, es que Nyssa de lo que no se dio cuenta es que se olvidó las medias debajo del cuerpo de Remus, que tan abajo no miró. Besazos, guapísima. PDTA: Me gusta lo de Malfoy Kasparof, pero es más cruel con la rata.

Viccu Malfoy: ¿A que sí? ¿A que lo de Malfoy queriendo los juguetes de los demás por fastidiarlo es muy... Lucius Malfoy? Oye, ¿Dónde esta escrito que James y Lily tienen que terminar juntos? Te recuerdo que en este fict no existe la rata, así que aquí hay libre albedrío completo. No se sabe lo que puede pasar. Besines.

Durmstry92: Hola, me gusta que te guste lo que llevo hasta ahora. Menos mal que lo pillaste ahora que es pequeño, sino da mucha pereza. Ya lo sigo.

Yalimie: Tranquila, no me importa el retraso. Lo importante es llegar. (Eso sonó a campaña de la DGT) bueno, en este caso los merodeadores son 3, así que es 3 de 3. bueno, que Lucius trate de hacerle algo a Remus, ya me han sugerido una idea cruel para él. Muajaaaajajja. Lo siento, mi ataque de risa sádica de turno. Tb tu tienes vena sádica, en el fondo te gusta ver las complicaciones que tiene Sirius con Wyn. Y ahora viene el más difícil todavía.

Goi Izarra: Sí, la mente retorcida de Malfoy es flipante, a mi lo que me preocupa es que no me cuesta mucho seguirle el rollo. Sí, me tiene preocupada eso. Sí, se necesitaba un personaje nuevo como Marlene por allí. Un besote, guapa.

Bars9: Justo a tiempo, 3 segundos más y te contesto a 2 RR en el siguiente. Pues si se encuentran la marca de Wyn en el pecho de Sirius, creo que íbamos a tener una pequeña masacre aquí entre manos, pero menos mal que no pasó nada. Sí, Nyssa lo tiene un poco chungo, entre otras cosas porque Remus no quiere olvidar ni de coña, al contrario, y ella... En el fondo no sabe lo que quiere. Me gusta que te guste este Remus, yo le tengo más cariño a este que al EADV, y eso que a ese le tengo cariño, pero este me vuelve loca. Tranquila, sí Malfoy le hace algo a Remus, la que le mata soy yo, o le lío con Hagrid o algo peor. Besos de turrón y Feliz Navidad.

Pues terminado esto, pasemos a la historia. Espero que disfrutéis el capítulo. Y x si se me olvida al fina, que paséis una feliz Navidad. Ahora sí os dejo con el capítulo.

La profecía 5.

Wyn & Lucas.

Para el día siguiente, lunes, la discusión entre Remus & Nyssa había repercutido entre todos los miembros del grupo. Para empezar por primera vez en el curso los merodeadores no se habían sentado a comer con las chicas, para alivio de todas las solteritas de la escuela, en especial de Marlene y Malfoy. El segundo, respiro aliviado al ver que aún no tenía que usar su arma secreta.

La cosa entre las chicas tc iba nada bien: Nyssa & Lily habían peleado. La pelirroja había increpado a la morena por la forma de tratar a Lupin, a lo que Nyssa respondió que no tenía nada que reprocharla porque Lily trató a James en su momento de manera muy similar. Luego miraron a Wyn exigiendo que tomara partido en la discusión, y la chica de pelo naranja y puntas violetas, cometió el absurdo error de darles la razón a las dos, vamos, que se deslizó con que las dos habían tratado muy mal a los chicos que a todas luces estaban enamorados de ellas.

Esto hizo que la discusión se volviera contra ella: ambas se pusieron a gritarla que no tenía razón, que esos chicos no las querían para nada y mil chorradas sin fundamento más. El caso es que ahora no hablaban a Wyn, ni entre ellas, pero las miradas de "No te mato porque eres de mi familia / mi amiga" eran todas para Wyn, que para colmo se aburría como una ostra en una conferencia de física cuántica.

Su único entretenimiento era lanzar miradas de reojo a Sirius, en el otro extremo de la mesa, y en más de una ocasión le había pillado al merodeador observándola con ojos de cachorro hambriento, lo cual la daba hambre a ella tb.

Sirius. Ese chico la tenía totalmente desconcertada. No hacía más que recibir mensajes contradictorios de él. Por un lado, a veces entendía que le gustaba, como el día que cortó con Rosier, (o que Rosier la dio la patada, para los amantes de la exactitud) Sirius se porto genial con ella y además no la quería dejar ir de sus brazos. Eso debía significar algo, ¿no? Sin embargo, luego era muy distante con ella, y no desperdiciaba las oportunidades de criticarla duramente. Lo cual tb podía significar algo. Aunque podía ser que le gustara y se portaba tan cruelmente con ella como mecanismo de defensa. Pero entonces: ¿Por qué la rechazó en el sofá?

Al recordar lo que pasó en el sofá las mejillas de la joven ardieron y tuvo que bajar la mirada para que su pelo naranja las camuflara un poco. ¿En que estaba pensando cuando se lanzo sobre él de aquella manera? No por primera vez, Wyn se planteó dejar la bebida para siempre. Al menos beber menos. O no beber en presencia de un chico. Se volvía demasiado loca. La mitad de los rollos que había tenido en su vida fueron borracha. Sí, se acabo. Era oficial. Desde ese día, Wyn era una chica sobria. No volvería a tomar un vaso de alcohol en su vida. Al menos hasta el próximo fin de semana.

- Hola, chicas. - ¡Sí! ¡Al fin podía hablar con alguien! ¡Podía hablar con Lucas Lansbury! Así podía dejar de pensar en cosas como (JA) dejar de beber.

- Hola, Lucas. – Saludo Wyn alegremente.

Lucas era la clase de chico tan rematadamente guapo, que hace que cualquier chica pierda cualquier señal de inteligencia que poseyera quedando reducida a una cara rojo cereza que emitía risillas nerviosas. No es que no hubiera otros chicos en la escuela que provocaran ese efecto: los merodeadores tb, por no ir más lejos.

Pero había una diferencia entre Lucas y los Merodeadores. Todo el mundo conocía la vida y milagros de los segundos, pero la de Lucas era un enigma envuelto en un misterio. (Salvo para Wyn.) En una escuela en que esparcir rumores era el deporte oficial, y no el Quidicth, como decían algunos, nadie había logrado jamás aportar un solo dato fidedigno de Lucas Lansbury.

Además era un chico guapo, musculoso, de ojos azul oscuro y sedoso cabello castaño rizado. Simpático. Amable. Inteligente. Vamos un cielo.

- ¿Qué las pasa? – Lucas señalaba a Nyssa y a Lily que no le habían saludado. - ¿Han hecho voto de silencio?

- Algo así. – Wyn hizo un gesto para indicar que ya se lo contaría más tarde. Luego cayo en la cuenta que si Lucas había ido a buscarla es que era lunes y si era lunes... - ¿Toca estudios Muggles?

- Sí. – Respondió Lucas, con un sonrisa de "no esperaba que te acordaras." Su amiga era un desastre para los horarios. - ¿Nos vamos?

- Sí. – Antes de irse, Wyn miro a sus amigas. – Vosotras portaros bien: perdonadme y hacer las paces. Por mi. – Añadió con su mejor tono de niña desvalida.

- Manipuladora. – Contestaron sus amigas, aunque ambas sonreían.

Para salir por la puerta tuvieron que pasar por enfrente de los Merodeadores. Remus fingía leer el periódico, pero en verdad, miraba con reprobación como sus amigos jugaban al tenis con las cucharas como raqueta y un cereal Krispies como pelota. Los dos morenos pararon al ver pasar a Wyn.

- Hola trío. – Saludó Wyn. Quería dejar claro que ella no estaba enfadada con ellos, aunque su primera lealtad fuera hacia sus amigas.

- Hola. ¿Qué? ¿A Muggleología avanzada? – A Wyn le sorprendió que James conociera su horario cuando ni siquiera ella era capaz de recordarlo.

- Sí, así es. – Respondió Wyn.

- Hay algo que nunca he entendido. – Remus decidió dejar de fingir que leía, (tc engañaba a nadie) y se concentró en la conversación. - ¿Vosotros 2 no sois hijos de Muggles?

- Correcto. – Confirmaron Wyn & Lucas.

- ¿Y por qué cursáis estudios Muggles? – Pregunto Remus con tono de desesperada incomprensión. El pobre licántropo parecía haberse comido la cabeza con el tema, durante mucho tiempo.

- Para una asignatura en que Wyn y yo somos los primeros, no nos quites la ilusión. – Bromeó Lucas, al menos en parte.

Y es que Wyn & Lucas eran los chicos normales en una generación de genios, eso hace que uno se sienta algo torpe, como la persona sin poderes que vivía en el planeta de Superman. Pero es que ahí que tener en cuenta la promoción a la que pertenecían Wyn & Lucas: James, Sirius, Remus, Lily, Nyssa, Snape, Malfoy, Logbottom, Marlene... Todos número uno de la clase en al menos una asignatura, mientras que Wyn era la 15 como muy alto.

Ambos jóvenes, sobre todo Wyn, que era la que sacaba las notas más normales de Gryffindor en su curso, se sentían disminuidos, por eso al escoger optativas en segundo decidió dar, para desesperación de Lily, estudios Muggles y CCM. Ambas eran fáciles y no la quitaban tiempo para estudiar otras asignaturas, por lo que las notas de la chica remontaron, no alcanzaron el nivel de sus compañeros, pero al menos no estaba tan alejado de él. Y además su media subió gracias a que cada uno de sus trabajos de EM, era un Extraordinario como una casa.

Pero lo mejor de todo, era que allí conoció a Lucas. Su primer amor. Pero eso es otra historia, y os la contaré dentro de unas páginas.

- Nos vemos luego. Chao. – Se despidió Wyn, colgándose del brazo de Lucas.

Sirius les vio ir, un poco celoso, a él tb le gustaría llevar a Wyn colgada de su brazo, cada vez le resultaba más difícil ser desagradable con ella. Decidió encauzar sus celos de una forma positiva.

- ¿Qué crees que hay entre Wyn y Lucas? – Pregunto Sirius a James.

- Pues ahora que lo dices... – James tb observó celosamente el buen rollo entre su chica en potencia y el joven Ravenclaw. – Creo que debo averiguarlo. – Se levantó corriendo, aún con la tostada en la boca, para coger la capa de invisibilidad de su habitación y poder averiguar la clase de relación entre Wyn & Lucas. Iba a perder adivinación, pero aparte de una pelea barriobajera entre las Moiras, Trewnaley y Neftis, no se iba a perder mucho.

&·&

Ahora sería el momento ideal para contar la otra historia. La historia entre Wyn & Lucas. Como ya he dicho antes Wyn se enamoro loca y perdidamente de Lucas a la edad de 13 años, cuando le conoció en clase de EM.

A Lucas la Evans Naranja, tc le resulto indiferente, era preciosa, con esos ojos verdes increíbles, cuya forma rasgada le daba esa apariencia salvaje y exótica... Pero Lucas se debatía, ya que había empezado a sospechar que era algo distinto a los otros chicos. Lo descubrió cuando ingreso en el equipo de Quidicth de Ravenclaw.

Sus compañeros varones habían practicado un agujero para poder ver a las chicas mientras se duchaban, pero Lucas daba un vistazo por compromiso, ya que las vistas en su propio vestuario, le gustaban más.

En cuarto, Wyn tenía todos sus libros llenos de "Wyn & Lucas 4ever" en diversos colores, y cuando no la veía nadie, quitaba la funda de su almohada y fingía que era su velo de novia... Por su parte Lucas estaba hecho un lío: en general, los chicos le resultaban más atractivos que las chicas, que no le atraían nada. Salvo Wyn.

A lo mejor era eso. A lo mejor no era homosexual, a lo mejor era wynsexual. En resumen, que decidió salir con ella hacia mediados de quinto año. La relación fue llevada con más secretismo que una operación antiterrorista de la CIA. Se reunían en lugares secretos, a horas raras para que nadie les pillara... Wyn se sentía como una de esas heroínas románticas que viven una pasión prohibida, porque sus encuentros eran muy apasionados. La pareja perdió la virginidad en el sexto encuentro. Justo el día que Wyn cumplió los 16 años.

Fue ahí cuando la venda cayó de los ojos de Wyn, y al fin pudo ver lo que siempre había tenido delante. Su relación no era nada normal. Los pequeños detalles que la hacían diferente, Wyn los veía ahora del tamaño de dinosaurios.

Y al fin vio, lo que Lucas trataba de ignorar. ¿Cómo no lo había visto antes? Debió verlo el mismo día que al pasar un chico guapísimo por su lado, (Sirius, por cierto) Lucas se lo señaló y la dijo:

- Mira que culo tan bonito. – En lugar de creerse que su novio era liberal.

Wyn no sabía que hacer. No podía hablarlo con sus amigas, sería tremendamente humillante, además la vida de ellas tc era para tirar cohetes: Nyssa salía con Malfoy, lo que invalidaba su buen juicio en cuestiones emocionales y Lily era acosada por James y Snape... Normalmente, lo hablaría con Lucas, pero no sabía que decirle. Tu madre nunca te enseña a decirle a tu novio.

- Cariño, tenemos que dejarlo. Los dos podemos encontrar a un hombre mejor.

Por su parte, Lucas se dio cuenta que no podía seguir engañándose así mismo y a Wyn, que a cierto nivel era la misma cosa, y decidió salir del armario. Al menos con su amiga, el mismo día que ella se lanzaba a la piscina.

Fue una conversación extraña. Dura. Acuosa. Pero al menos lograron dejar su amistad intacta. Aún no habían llegado al punto en que ese sentimiento se vio corroído.

Lo que si había resultado tocado fue la autoestima de Wyn que terminó x los suelos, a cierto nivel, Wyn creía que era la culpable, que su poca feminidad era la que había vuelto homosexual a Lucas. De nada servía que el chico la dijera que ella no era culpable, que él era así y ya estaba. Por mucho que Wyn lo oyera el daño ya estaba hecho.

Fue cuando empezó a beber como una cosaca, y a acostarse con chicos borracha por lo que luego no recordaba nada. Hasta que un día se despertó, con dolor de cabeza al lado de Rosier...

Desde el principio, Lucas la dijo que no debía mezclarse con Rosier. Que la traería problemas. Pero Rosier era un chico dulce, al menos lo fue al principio, y Wyn estaba hambrienta de cariño, y sentía curiosidad x ese chico que sabía que a la larga le traería problemas por lo que no escuchó los consejos de Lucas, que eran algo así, "dale la patada antes de que te la dé él a ti".

Cuando las previsiones más pesimistas de Lucas se cumplieron, el chico estuvo al lado de su amiga, tratando de ayudarla a recomponer los pedazos de su corazón roto. Pero había una herida que Lucas no tenía ni idea de cómo cerrar: la de la autoestima de Wyn.

Si cuando Lucas rompió con la chica de pelo naranja, esta se había quedado hecha un asco, la ruptura con Rosier la había devastado por completo. Y Lucas no tenía ni idea de cómo ayudarla a cerrarla ese herida. Bueno, si que tenía idea de cómo hacerlo, pero él no era él adecuado para hacerlo.

Wyn necesitaba una nueva relación. Una con un chico que tuviera claro su tendencia sexual, (heterosexual, preferentemente) y que no fuera un cabrón misógino. Pero Wyn no estaba de acuerdo con ese teoría.

- Sí, claro, me voy a liar con otro tío para terminar peor que antes. – Solía decir la joven cada vez que Lucas le sacaba el tema. – Ni lo sueñes. Pienso ingresar en un convento y dedicar el resto de mis días a la contemplación espiritual.

- ¡Cobarde! – Contestaba él. Sabía que era la mejor forma de incitar a un Gryffindor a volver a la palestra. – La ola te da un par de pequeños revolcones y tu te niegas a volver a subir a la tabla. – Lucas era un aficionado al Surf, y a todos los deportes de riesgo,de ahí la expresión.

Pero nada lograba hacer que Wyn saliera de la concha si no al contrario, cada vez era peor. Antes Wyn era una de las chicas que mejor vestía de la escuela, entendiendo por "mejor vestida" que su vestuario era de los más extensos, originales y atrevidos de la escuela. Ahora vestía casi siempre con chándal y camisetas anchísimas que ocultaban su figura. El pelo tb era muy importante para Wyn, se cambiaba el look cada 2 meses, sobre todo el corte de pelo, aunque tb el color, pero ahora llevaba 9 meses con el mismo color de pelo, y sin variar el corte.

Si ya nos ponemos a hablar del tema de maquillaje, la perspectiva era deprimente: según los cálculos de Lucas, Wyn no se había comprado una barra nueva de labios en un año. Cuando normalmente tenía 10 para estrenar.

Por eso, cuando Wyn le contó que creía que James estaba tras ella, con cara de me van a sacar 7 muelas sin anestesia, Lucas se alegró. James era la clase de chico que la convenía a Wyn, aunque estaba de acuerdo con Wyn en que el merodeador de ojos castaños estaba loco por Lily, pero de momento, salir un poco con él, no les haría daño ni a él ni a ella. Podían restañarse las heridas mutuamente.

Pero cuando corrió por la escuela el rumor de que el guapísimo Sirius Black iba a salir con la Evans Naranja, Lucas se tiró dos horas dando saltos en la habitación. ¡Ese chico si que sería perfecto para su Wyn! Luego ella le contó como el merodeador la consoló tras la ruptura con Rosier, y la opinión de Lucas sobre el chico mejoró de forma exponencial.

El caso es que Lucas estaba impaciente porque Wyn le contara la cita, así que como en clase de EM, iban a repasar el funcionamiento del teléfono fijo, que algunos no lo pillaban, hablaron con el profesor y se tomaron las dos primeras horas de la mañana libres.

- Bien, ¿qué tal la cita? – Pregunto Lucas cuando estaban en su refugio secreto, una pequeña torre parcialmente derruida, que antes se usaba para astronomía. Pero dentro se estaba muy cómodo, sobre todo después de hacerle los hechizos pertinentes para hacerlo más confortable.

- No fue una cita. – Wyn lanzó su mochila contra el suelo, y se dejó caer en un sofá, quedando tumbada en él.

- Wyn, ¿Hubo un chico? – Lucas se sentó a los pies de ella en el mismo sofá, quito los zapatos a la chica y empezó a masajearla los pies.

- Sí. – Contestó Wyn.

- ¿Hubo cena?

- Sí.

- ¿Hubo luz de la luna?

- Sí.

- ¿Hubo beso?

- Sí.

- Pues entonces fue una cita. – Concluyo Lucas. Luego sonrió burlón. - ¿Así que le besaste?

- Sí. – Reconoció Wyn algo avergonzada.

- No, no. No te me avergüences y cuéntame como fue todo.

Wyn suspiro y le relato a su amigo su cita completa, teniendo la decencia de ponerse como un tomate en la parte que confundía la boca de Sirius con un vaso de vodka, y más cuando contó que le había rechazado...

- ¡Es un desastre! – Terminó Wyn. – Creo que estoy enamorada de Sirius. Es lo peor que me ha pasado en la vida.

- ¿Por qué? Venga, estás enamorada de un chico guapo que además ya esta loco por ti. No sé que le ves de malo a eso. – Lucas dio por terminado el masaje.

- Eso de que él esta loco por mi podemos debatirlo. – Wyn se sentó en el sofá, quedando los dos amigos mirándose de frente, en los extremos del sofá. – Si estuviera loco por mi no criticaría tanto mi aspecto...

- Yo tb estoy loco por ti y no paro de criticar tu aspecto. – El comentario hizo merecedor a Lucas de una mirada asesina por parte de la joven de ojos verdes. Pero Lucas no se dejo amilanar. - ¡Mírate! Apenas te cuidas, con lo que tu has sido. Apuesto a que la ropa que llevaste a la cita era la única que no habías quemado de todo tu anterior vestuario.

- Puede... – Admitió Wyn. Cuando la entraban las tendencias destructivas solía quemar algo, ver arder su ropa la relajó detrás de la ruptura de Rosier.

- Y hace meses que no vas a la peluquería. El otro día Rupert, me pregunto x ti, temía que te hubiera pasado algo y me dijo que te extrañaba mucho. - Rupert era el dueño de la mayor peluquería de Hosgemad. Era un peluquero bastante elitista que se negaba a peinar a cualquiera, sólo los locos, aventureros y extravagantes eran admitidos en su silla de peinado. De las 90 chicas del curso de Lucas, Wyn era la única que se había ganado ese privilegio.

- No me extraña. – Wyn no se dejó impresionar por eso. – Le estoy pagando la carrera universitaria a su hijos. Además, si le gustara a Sirius no me hubiera rechazado en el sofá.

- Al contrario, esa es la mayor prueba de que le gustas. Hace falta desear mucho a un persona para rechazarla en un momento dado. – La teoría de Lucas no logró convencer a Wyn, y eso se le transparentó en la cara a la joven. Lucas se aproximó a ella y la levantó la barbilla. – no lo digo para animarte, te aseguro que en serio creo que ese chico esta loco por ti. Deberías haber visto como te brillaban los ojos cuando me has contado la cita. Así que lo que debes hacer para conquistar a ese chico es... ¿Qué hora es?

- ¿Qué? No irás a irte a entrenar o algo así y dejarme aquí colgada sin saber el final de esa frase. – Le amenazó Wyn.

- No, pero tu acompáñame hasta el campo de Quidicth y te lo cuento. – Lucas se levantó de un brinco recogió sus mochilas del suelo le tendió la suya a Wyn que se había levantado tb, y salieron de su torre hacia el campo de Quidicth donde Lucas tenía entrenamiento. Mientras el chico la iba dando consejos. – Creo que debes renovar tu vestuario, hazte algo en el pelo. En resumen: vuelven a ser tu misma no esta imitación de ti misma sin azúcar ni chocolate que hemos visto estos días...

- Pero... – Trato de protestar Wyn.

- Pero nada. – Cortó Lucas. – Tu lo tienes mucho más fácil que yo. El chico que te gusta, ya esta loco por ti, sólo tienes que seducirle un poco más y será tuyo. En cambio yo lo tengo más que jodido.

- La verdad, que sí. – Reconoció Wyn. – Sobre todo porque el chico que te gusta no es homosexual.

- Sí que lo es. – Siseó Lucas furioso.

- Estuvo tras Lily. Ningún chico que haya estado tras mi prima es gay. Eso te lo aseguro. – Wyn se distrajo en ese momento, ya que creyó haber oído un ruido extraño tras ella. Como si alguien tropezara. Pero al volverse no había nadie. Se quedo algo mosqueada pero atendió a Lucas.

- Pues yo no te lo quería decir, porque es tu prima, casi una hermana para ti, pero Lily tiene cierto punto masculino. - Argumento Lucas. Lejos de enfadarse Wyn se rió, su padre decía lo mismo de Lily.

- Yo creo que te equivocas: Snape no es gay, cariño. Es un amor imposible. – De nuevo ese ruido. Wyn empezaba a creerse paranoica.

- De ilusiones tb se vive. – Lucas se encogió de hombros. – Me voy a entrenar, este domingo vamos a machacar a Gryffindor...

- Ay, Lucas, cielo, no te llamaré iluso porque tengas tantas ilusiones. – Se burlo Wyn. El equipo de Quidicth de Gryffindor no había perdido un solo partido desde que James era el capitán.

- Ja, ja, ja... Verás como si. Entre tanto, piensa en lo que te he dicho. Hasta pronto, guapa. – Lucas la dio un beso en la mejilla y se fue corriendo.

Al quedarse sola, Wyn examinó atentamente el pasillo hasta que sus ojos verdes hallaron lo que buscaba, una huella de barro cerca de la ventana. Justo debajo de un cordón de zapato.

- James, se te ha desatado el zapato. – Comento la chica con tono despreocupado.

Al punto, James, que había estado conteniendo la respiración, apareció debajo de la capa y se ató el cordón. Había estado recorriendo la escuela con su mapa, para encontrar a la chica, cosa que no logró hasta apenas 5 minutos. A tiempo para oír que a Wyn le gustaba otro chico, que no era ni Lucas ni él, y que Snape era gay. James lucía una sonrisa adorable y deslumbrante para ablandar a la chica, pero que no logró su objetivo.

- ¿Qué hacías espiándome, James? – Pregunto Wyn evidentemente molesta.

James vaciló un momento, pero al fin se decidió ir con la verdad x delante. Se dio cuenta que si mentía, disminuirían sus probabilidades de conseguir a Wyn.

- Tenía curiosidad por saber cual era tu relación con Lucas. – James se revolvió el pelo nervioso.

- ¿Y por qué no me lo preguntaste directamente? – El ceño fruncido de Wyn se pronunció aún más.

- Pensé que era mejor espiarte. – James esbozó una sonrisa de niño arrepentido. - ¿Qué te parece si te invito a tomar algo en las 3 escobas para hacerme perdonar?

- James tenemos clase. – Observó Wyn con falso tono responsable.

- De CCM. – Señaló James. – Los dos sabemos que el profesor Kettleburn esta más preocupado por conservar intactos sus apéndices que por contar a sus alumnos. Tb sabemos que tu pasas de las clases... Venga, Wyn si lo estás deseando.

- Esta bien. – Accedió Wyn.

&·&

Un rato más tarde, Wyn desgranaba para James su desastrosa vida sentimental, sentados en uno de los privados de las 3 escobas, permanentemente reservado para los merodeadores, mientras saboreaban unos batidos y unas tortitas con nata.

- Y eso es todo: un homosexual incapaz de decidir que lo era y un cabrón integral que se aburre enseguida de las cosas. ¡La trágica historia de mi vida amorosa! – Wyn hizo un gesto melodramático. - ¿Me acercas el caramelo?

- No te preocupes. Yo tb tuve historias desastrosas. – James la paso el caramelo.

- ¿Ah, sí? – Wyn alzo las cejas, invitando a que siguiera hablando, mientras regaba de caramelo sus tortitas.

- Sí. Verás, yo era un tipo muy aburrido, más preocupado por mi trabajo que por mi vida, cuando la conocí. Ella era fantástica, aunque a mi me pareció un peñazo al principio, y que estaba como una regadera, sobre todo cuando me propuso ir a vivir con ella todo el mes de Noviembre como pareja. Y luego cada uno por su lado. El caso es que accedí, y descubrí que tenía cáncer y...

- James, me estás contando Noviembre Dulce, de Keanu Reeves y Charlize Theron. – Cortó Wyn al reconocer la película.

- Ya. Lloré mucho con esa película. – Confeso James. Wyn se rió. No era un secreto que el mayor trauma de James residía en no tener ningún trauma de ningún tipo, así que contaba películas que le habían traumatizado de alguna manera. Las chicas que no iban al cine, como Marlene, le encontraban encantador. – En resumen: Lucas es gay.

- Sí. – Confirmo Wyn.

- ¿Y dices que esta colgado de Snivellus? – James pensó que si eso era cierto, Lucas tenía muy mal gusto para los hombres. Con lo bueno que lo tenía para las mujeres.

- Sí. – Confirmado: Lucas tenía muy mal gusto para los hombres. Aunque aquello ofrecía muy interesantes posibilidades.

- Y Lucas insiste en que Snivellus tb es gay. – James tenía una cara pensativa, con media sonrisa malévola incluida.

- Sí. – Esta vez los ojos de Wyn se entornaron recelosamente. - ¿Qué esta pasando por tu mente retorcida, James?

- Nada malo. – James esbozó una sonrisa que pretendía tranquilizar a la joven, pero que solo logró que sus ojos mostraran mayor recelo. – Sólo que creo que es una pena que los prejuicios Slytherin, el miedo a reconocer lo que eres de los miembros de esa casa, arruine una bella historia de amor. – James se llevo la mano al pecho, e hizo un gesto, dando a entender que hablaba con el corazón en la mano. – Sería tan bonito que Lucas y Snivellus terminarán haciendo público su amor en el Gran Comedor...

- Ya. – Wyn dejo los cubiertos en el plato y lanzo a James una mirada capaz de atravesar un muro de hormigón. – James, que te quede muy claro esto: Lucas es amigo mío, y no pienso dejar que le mezcles en ninguna de tus jugarretas contra Snivellus. Sobre todo, porque sigue con sus fantasías de que Snivellus es gay y no le ayudará conseguirle mediante un hechizo o poción como tu pretendes.

- ¿De donde sacas exactamente que Snape no es gay? – Rebatió James, muy tranquilo, pero con un brillo enigmático en sus ojos castaños. Como si guardara un as en su manga.

- Estuvo con Lily. Ya hablaba de boda. Para que un Slytherin decida comprometerse es que la chica debe ser un hacha en la cama. – Wyn no hizo esfuerzo por ocultar la amargura de su voz. Estaba segura que su torpeza en la cama fue la causa de sus dos rupturas amorosas.

- Pues si tu prima es un as en la cama no lo sé. Por desgracia no se me permitió acceder a esa información. – A Wyn le asustó la expresión de James. Era como si le hubieran sacudido una patada en sus mismísimos. Pero el chico era de los que se recuperaba rápidamente. – Y Snivellus tc.

- ¿Cómo dices? - ¡Pobre James! Al final el dolor por su primer y único fracaso le había hecho enloquecer.

- Ya sabes que el otro día Lily y yo os espiamos a ti y a Sirius. – Wyn hizo un gesto para decir, que eso ya lo sabía que siguiera. – Pues en el trascurso de esa operación...

- Os enrollasteis. – Completo Wyn.

- Sí. ¡No! – Negó James al comprender lo que había confesado.

- Vamos, recuerdo, que Sirius y yo, vimos como os pegabais el lote en el pasillo de la entrada.

- ¡Venía el conserje! – Se excuso James. Por el gesto que hizo Wyn con la cara, no parecía muy conforme con la excusa. – El caso es que Lily me confesó que era virgen.

- ¿Y te lo confesó antes o después de que os enrollarais? – Insistió Wyn.

- Después. – Contestó James con tono de "estoy apunto de perder los estribos". Wyn asintió complacida de que James hubiera admitido que se enrolló con Lily, luego fue cuando asimiló la confesión de su prima.

- ¿Qué Lily es virgen? – Preguntó Wyn gritándolo con toda la fuera de sus pulmones.

- Grítalo un poco más, que no creo que quede nadie en Hogsmead que no lo sepa ya. – Contestó James, divertido.

- Eso es imposible. Te lo acabas de inventar. – Negó Wyn incrédula. – Es imposible, yo estuve con Lucas medio año y lo hice un par de veces con él, y con Rosier estuve menos y mejor no te cuento... Lily y Snivellus fueron pareja un año entero y no puedo creer que no llegaran a mayores.

- Te estoy diciendo la verdad. – James alzo la mano derecha y con tono solemne dijo. – Que no vuelva a atrapar una snitch en mi vida si eso es mentira. – Ahí fue cuando Wyn se lo creyó, James jamás bromearía con ese tema y menos cuando había un partido el sábado.

- Pues entonces va a ser cierto lo que decía Lucas... – Wyn suspiro. Con lo que se había burlado de su habilidad para reconocer homosexuales. – Verás, se va a pasar media vida diciéndome "ya te lo dije".

- Hay una forma de compensarle. – James extendió la mano, y tomó la de Wyn, que notó una especie de descarga eléctrica por su columna vertebral. Hacía mucho que no la tocaba un chico. Que no fuera gay. Estando sobria. No esperaba esa reacción, pero no se apartó. – Podemos hacer que consiga a Snivellus entonces él sería feliz. Snivellus tb sería feliz, ya que al fin sería libre de ser él mismo, mismamente.

- Y tu tb serías feliz porque habrías logrado poner en ridículo al que te puso en ridículo a ti. – Completo Wyn. James iba a protestar, pero Wyn le cortó. – Esta bien, te ayudaré. Pero con una condición: si alguien hace el ridículo será Snivellus, en ningún momento Lucas.

- Hecho. – Accedió James.

- ¿Y que tienes pensado?

James le contó brevemente el plan que se le había ocurrido.

- Pero eso será complicado, necesitaremos ayuda. Mucha ayuda. – Dijo Wyn cuando escuchó el plan. La parecía una labor titánica.

- ¿Nyssa y Lily? – Sugirió James.

- No, sabes que Lily jamás levantara una uña contra Snape, piensa que ya le hizo demasiado daño al dejarle. – Negó Wyn. – Y Nyssa... Bueno, ella jamás hará nada que pudiera enfadar a Malfoy. Menos ahora, que teme q se entere de lo de ella y Remus...

- Extrañó a la antigua Nyssa. – Comento James. – Esa que siempre estaba dispuesta a colgar los libros para gastar una buena broma.

- Yo tb. – La pelirroja sonrió al venirla un recuerdo de los buenos tiempos a la mente. – Me acuerdo, que una vez, le hicimos un hechizo a los chicles de bolas de la máquina del recreo para que los que hicieran globos, al explotarles, se les pusiera la cara del color de la bola de chicle...

- ¿Fuisteis vosotras? – El tono enfurecido de James, recordó a Wyn que los merodeadores se habían llevado las culpas de aquélla idea genial de Nyssa. El más que atractivo trío había jurado hallar a los verdaderos culpables y darles un escarmiento.

- No. – Negó Wyn, aunque sabía que era tarde. Decidió arriesgar. – Vale, sí fuimos nosotras. ¿Y que vas a hacer? ¿Castigarme? – esbozó una sonrisa que era pura miel y azúcar, capaz de descongelar Siberia entera.

- No me tientes. – Contestó James, sin saber resistirse a esa sonrisa. - Si no has pensado en tus amigas, ¿en quién pensabas?

- En tus amigos. – El tono de Wyn dio a entender que la respuesta era obvia.

"Oh, no" James no quería meter a sus amigo en aquello. Era la oportunidad perfecta para pasar tiempo a solas con Wyn, y así la chica pudiera empezar a enamorarse de él.

- En Remus. – Siguió Wyn, sin desanimarse por la cara de poca ilusión que estaba poniendo James.

- ¡Pobre! Estará muy cansado con la luna llena. Mejor lo dejamos fuera. – Uno menos pensó James.

- Y en Sirius. - ¡Sí, Sirius! La verdad es que Wyn pensaba en él demasiado.

- Ya sabes cuanto odia Sirius a Snape. No le metamos en esto a no ser que sea una idea homicida. – James hizo un gesto, como que no descartaba esa idea, pero prefería dejarla para más adelante.

- Ah. – Wyn logró ocultar la mueca de decepción. Tenía ganas de pasar más tiempo con Sirius. En parte, para comprobar si Lucas tenía razón y él sentía lo mismo por ella, que ella sentía por él. Fuera lo que fuera. Wyn sonrió. – Debió dolerte bastante que Lily eligiera a Snape para que 2 años después decidas vengarte.

- Sí, dolió. – Admitió James pensando si la pena sería buena manera de ganar puntos con Wyn.

- Y aún debes querer a Lily mucho para querer hacer esto por ella. – Wyn procuro que la entonación fuera la de antes, para que James no sospechará.

- Si, es cierto. – James abrió los ojos al ver lo que acababa de confesar. – No, vamos, admito que aunque ella no me creyera, estuve loco por ella. Pero eso ya paso. Ahora me gusta más otra chica. – Le lanzó una mirada bastante elocuente a Wyn.

La pelirroja se puso a temblar. No quería que se le declarara ahora. Aún no sabía como rechazarle sin hacerle daño. Sólo sabía que no podía salir con un chico, cuando en su cabeza solo podía pensar en su mejor amigo, y menos aún cuando el chico en cuestión aún sentía algo por su prima.

- Deberíamos volver a la escuela. – Wyn se levantó con brusquedad de la mesa, tratando de cambiar de tema, antes que alguien resultara herido.

- ¿Por qué? – James estaba a gusto. Le encantaba charlar con Wyn, era más razonable que su testaruda prima.

- Porque... – Wyn se esforzó por recordar el horario de James, rezando para que tuviera algo a lo que no pudiera faltar bajo ningún concepto. ¡Eso era! – Tienes Pociones después de comer.

Al recordarlo James palideció. Odiaba esa asignatura, el profesor le tenía un asco increíble, pero como quería ser auror tenía que cursarla de forma casi obligatoria.

- ¡Joder! Volvamos. – James se levantó, enganchó a Wyn del brazo, lanzó el dinero de las consumiciones a Rosmerta que lo cazo al vuelo con una sonrisa y llevo a su amiga a la escuela en un periquete.

- ¡Me has traído más rápido que un trasladador! – Le felicitó Wyn cuando logró recuperar el aliento en el vestíbulo de la escuela.

- Un placer. – James hizo una caballerosa reverencia. – Vaya, la carrera me abrió el apetito. Voy a comer algo. ¿Vienes?

- No. Aun estoy llena de las tortitas. - Wyn se llevó la mano al estómago, se sentía muy llena. – Descansaré un rato.

- Como quieras. Nos vemos en HM. – Se despidió el chico corriendo al gran comedor.

Wyn volvió a su habitación que estaba vacía salvo por una chica de pelo naranja y punas violetas, vestida con una tienda de campaña de estilo deportivo, que la miraba desde el espejo.

Observó críticamente esa imagen. Wyn nunca se consideró espectacular, sabía que era guapa, pero su éxito se debía a que siempre supo explotar sus puntos fuertes, su santísima Trinidad, por así llamarla: labios, mirada y caderas. Pero hacia demasiado que no se arreglaba.

Recordó las palabras de Lucas, sobre volver a ser ella misma, los ojos de James cuando le lanzó la sonrisa que antaño la proporcionó tantos éxitos... Una idea se formó en su mente. Pero era una locura. Una locura irrealizable. O no. Después de todo Wyn, no tenía pociones por lo q hasta las 6 de la tarde tenía libre, y no quedaría bien ir a una sola clase después de haber faltado todo el día.

Decidida se acercó a su baúl, saco el monedero, (lleno hasta arriba de dinero porque apenas gastaba) y tres cosas más que quería conservar (sus botas y un sujetador de tirante invisible) y pulso al botón de incinerar. Tomo una cazadora y se fue de vuelta a Hogsmead.

&·&

- Rupert no se encuentra aquí. – Le recepcionista de Rupert Rules miro a Wyn como si fuera un insecto aplastado en el cristal de un parabrisas. No era la primera alumna de Hogwarts desesperada que suplicaba para que Rupert la hiciera un cambio de imagen.

- Sé que esta aquí. – Aunque Rebeca debía admitir que aquella pelirroja era la más persistente de todas. – Dile que Wyn Evans necesita su ayuda.

- A Rupert le da igual que sea Wyn Evans o la mismísima Nicole Kidman. Él no le atenderá. – Rebeca no podía divulgar el horrible hecho de que su jefe, Rupert Rules, antaño mejor peluquero del mundo mágico, se había quedado sin inspiración. Y se negaba a atender a nadie.

- ¡WYN! – Exclamo una voz masculina pero aflautada. El dueño de la voz no tardó ni medio segundo en presentarse en el hall ante Wyn. Era un hombre joven, vestido con batín de seda verde petróleo y pelo negro, rizado, largo y brillante q no iba hacia su rostro anguloso y sexy gracias a un antifaz de masaje que lo sujetaba. Rupert tenía todo el aspecto de una persona a punto de volverse loca. Wyn lo sabía, era la misma imagen que ella vio en el espejo. - ¡WYN! – Repitió Rupert, abrazando a la chica como si fuera una hija perdida que hubiera vuelto a casa por navidad. - ¡Te extrañaba!

- ¡Yo a ti tb! – Exclamo Wyn medio llorando. El melodrama era algo genial. – Rupert te necesito. Quiero cambiarme el look.

Y para sorpresa de Rebeca, Rupert anunció:

- Por supuesto. Solo con verte ya siento que me vuelve la inspiración. – Rupert se hizo a un lado para que la joven entrara en su estudio privado, donde solo los más afortunados elegidos podían entrar, todas las empleadas la observaban como si tuviera 10 cabezas.

- Tb necesito ropa, zapatos y toda la pesca. – Wyn alzo las cejas dando a entender que "toda la pesca" era ropa interior.

- ¡Reika! – Rupert chasqueó los dedos. Una joven se materializo a su lado. – Trae a Carlo, Dakota Noir y Victoria ahora mismo aquí. – Las 3 personas nombradas eran los mejores diseñadores del país en ropa, zapatos y lencería respectivamente.

- Pero ellos no se mueven por nadie. – Contestó la joven Reika temblorosa.

- Tu los convencerás, si quieres conservar el empleo. – Rupert la lanzo una mirada de asesino en serie que acaba de encontrar nueva victima. - ¿O crees que no sé que tu nombre es Emma? – Una norma de la peluquería de Rupert es que no admitía empleados cuyo nombre no empezara x R. – Además ahora, por cabrearme, le dices a Bala Burstiny que venga tb. – Bala era una diseñadora de bisutería.

- Pero... – Trato de protestar Reika.

- Les dices que Wyn esta en mi consulta y que muevan sus gordos traseros por aquí, o llevarán sus pelos de puntas abiertas por los siglos de los siglos. ¡Vete ya! – Reika se desapareció temblando. Al volverse hacia Wyn, la sonrisa de Rupert era pura miel, contrastando con la dureza con la que le hablo a Reika, o mejor dicho Emma. - ¿Qué quieres hacerte?

- Un completo. – Al oírlo, Rupert, dio un brincos como un niño pequeño en un parque de atracciones. – Manicura, pedicura, depilación, tinte, corte de pelo...

- ¿Qué tinte?

Wyn sonrió y le explico a Rupert la idea que rondaba por su cabeza, nunca mejor dicho. A medida que escuchaba la sonrisa de Rupert se iba haciendo más luminosa, hasta el punto que cundo Wyn terminó, habría podido iluminar durante 5 horas una ciudad como Madrid en una noche sin luna. ¡Cuanto había extrañado el arrojo de aquella alocada joven!

Mientras preparaba el tinte, aparecieron Carlo, Dakota Noir, Victoria y Bala Burstiny, con sus muestrarios inéditos. Todos llevaban el pelo tan largo que parecía que habían participado en la Isla de los Famosos, debido a la falta de inspiración de Rupert. Por eso cuando el peluquero los llamo, acudieron raudos y veloces, dispuestos a obsequiar a su nueva musa con todos sus modelos de la nueva temporada.

- Pero yo no puedo aceptar esto. – Los ojos verdes de Wyn, se abrieron de la impresión de ver 12 filas de muestrarios que al parecer eran para ella sola. Y es que suponiendo que fuera a vivir 100 años, y cada día hasta el día de su muerte, se pusiera una prenda de cada muestrario, aun la quedarían 6 o 7 por estrenar.

- Claro que puedes. – Protestaron los diseñadores a la vez.

- Le has devuelto la inspiración a nuestro Rupert. – Argumento Bala, que llevaba el pelo rubio con unas raíces negras de 25 cm.

- Y eso no te lo podremos pagar en la vida. – Completo Carlo, al que se le notaban todas sus entradas del pelo.

- Esta bien. – Aceptó Wyn, como quien va a hacer un sacrificio extremo por los demás.

&·&

3 horas más tarde, Rupert la secaba el pelo mientras Wyn le contaba todas sus penas de los últimos meses. Rupert era un oyente modelo, llamaba cabrón a quien se lo merecía en el momento oportuno, suspiraba encantado cuando debía hacerlo...

- ¿Estás bien? – Rupert, dejo a un lado el peine y el secador, porque se le caían los lagrimones. Wyn le había hablado de la predicción de Tiresius y de la cita con Sirius.

- Sí, pero es tan romántico. – Wyn le paso un par de pañuelos de una caja. – Gracias.

- De nada. ¿Qué es romántico?

- Lo tuyo con Sirius. – Explico Rupert. – Es cosa del destino.

- ¿Tu crees? – Una sonrisa cargada de ilusión ilumino el rostro de Wyn.

- Claro, la profecía obviamente se refería a él. – Rupert ya había terminado de secar y ahora movía el pelo mientras lo pasaba aire frío para fijar el peinado. – Él es responsable de que te rompieras el labio y dado que James es su mejor amigo, sentir algo por ti supone una traición para él. Aunque tu estás igual porque tu prima dice estar colgada de él.

- Si. – Wyn hizo una mueca de amargura. – No sé como decírselo a Lily. Se he empeñado en que se tiene que casar con Sirius, y lo hará aunque este enamorada de otro.

- A veces debe ser muy cabezota.

- No lo sabes tu bien. – Wyn sonrió. Rupert había terminado y se acercaba con un espejo por detrás.

- ¿Lista para ver el resultado?

- Lista. – Rupert quito la manta del espejo. Y Wyn miro el resultado.

- ¿Te gusta? – Rupert se mordía las uñas mientras esperaba el veredicto.

- Me encanta. – Rupert sonrió. – Es justo lo que quería. – La sonrisa de Rupert se ensanchó. - Y ahora... La ropa. – Wyn examinó su nuevo vestuario, tenía tanta ropa que no sabía que ponerse. Al ver sus dudas, Rupert decidió ayudar.

- Cielo, si yo quisiera hacer una entrada triunfal en el gran comedor, con vistas a cautivar al chico que me tuviera loca, y mostrarle a mi ex lo que se pierde. Y tuviera tus piernas, tus caderas y tus pechos... – Rupert fue directo a una percha y saco una túnica. – Me pondría esto.

- Genial. Yo también. – Confesó Wyn.

&·&·&

- ¡Esa chica guapa! – Exclamo un descarado Huppie de sexto cuando Wyn paso por su lado, acababa de dejar las compras en su cuarto e iba a cenar.

La Gryffi se ruborizó. Era el tercer chico que se cruzaba al entrar al colegio y el tercer chico que la piropeaba, después de varios meses siendo invisible para los chicos de la escuela no estaba acostumbrada a los halagos. Aunque se preguntaba como pudo vivir tanto tiempo sin ellos. Respondió al Huppie descarado con una sonrisa, que estuvo a punto de hacer que el joven se decapitara con el hacha de una armadura al chocar contra ella, y siguió camino de su estreno mundial en el Gran Comedor.

En cuanto atravesó las puertas, tuvo la sensación de haber vuelto a casa después de un viaje interminable: el familiar sonido de las copas al caerse en la mesa de profesores al ver su aspecto, cubiertos cayendo sobre los platos en la mesa de los alumnos, los gritos de escándalo de las chicas buenas de la escuela, los silbidos de admiración de los chicos, el guiño de aprobación de Lucas, la censuradora mirada de McGonagall, el babeo de Rosier al no reconocer quien era y su cara de pasmo al descubrirlo, la risa de Nyssa al ver las caras de sus compañeros chicos y Lily y su cara de mosqueo...

&·&·&

- ¡Joder! – Exclamo Sirius al ver a una chica impresionante entrar por la puerta. ¡Genial! De esa manera se olvidaría de Wyn, con una nueva chica.

Además era mucho más guapa que Wyn, e iba vestida de infarto: unas botas de cocodrilo de color negro, que se podían ver gracias a la raja de la túnica, tan amplia que revoloteaba sobre las perfectas piernas como las alas de una mariposa. La túnica era negra y ceñida, pero la mangas eran de una tela trasparente de color púrpura y con dibujos dorados de estilo hindú. La parte de los pechos iba atada con cordones, ella lo llevaba de tal forma que quedara separado, dejando un gran escote, donde reposaba un colgante de mariposa de ámbar. El caso es que aquello le era muy familiar, como si ya hubiera deslizado sus ojos por ese cuerpo en otra ocasión.

Sirius siguió subiendo para encontrarse con el pelo de la chica, lo llevaba ondulado y a mechones de tres colores: púrpuras, rojos oscuros y naranjas. ¿Naranjas? No. Pero cuando Sirius vio los ojos verdes rasgados no le quedaron dudas sobre la identidad de la chica. ¡Genial! Justo cuando Sirius decidía olvidarse de ella, a Wyn le daba por demostrar que tenía cuerpo. (Y que cuerpo)

Al volver en si mismo, vio que Remus le había puesto un cuenco vacío debajo de la cara:

- ¿Qué haces?

- Recogerte la baba. – Ja, ja. ¡Vaya chispa! Le caía mejor cuando era un licántropo amargado.

- ¡Me voy a duchar! – Sirius se levanto con brusquedad de la mesa.

- ¡Usa agua fría! – Aconsejó Remus.

Cuando se paró de reír vio que Wyn miraba hacia él, como buscando al alguien. No pudo menos que reconocer su belleza con un piropo mudo, al que ella respondió con una sonrisa. Luego se le ocurrió que ella buscaba a uno de sus amigos: ¿a James o a Sirius?

&·&·&

Al sentarse, Wyn se permitió dar un vistazo hacia donde estaban los merodeadores, buscando a Sirius, pero sólo encontró a Remus que la dedicó un "guapa" mudo, al que ella respondió con una sonrisa.

- ¿Pero tu estás mal de la cabeza? – El inicio de la bronca de su prima, la borró la sonrisa. Lily a veces tenía complejo de madre, sobre todo en lo tocante al pelo. Siempre decía que no haría nada que pudiera estropear su tono rojo fuego. – Yo jamás haría nada que pudiera alterar el color de mi pelo. – Pero Wyn, se lo cambiaba día sí día tras otro. – Pero tu te lo cambias días tras día...

- Ahora llevaba mucho sin cambiarlo. – Apunto Nyssa. A ella la divertían las locuras de Wyn. Ella jamás se haría esas mechas en su pelo, Lucius no la dejaba, tenía que pedirle permiso hasta para cortarse el pelo. – Y la hacia falta, la verdad.

- ¿Y esa ropa? ¿De dónde la has sacado? – Lily ignoro la traición de Nyssa para seguir con su prima.

- Accidentalmente se me quemo la ropa y tuve que ir corriendo a Hogsmead a comprar ropa nueva. – Explico Wyn serenamente, mientras se servía un muslo de pollo.

- ¿Accidente? – Lily la miro con desconfianza, sabía que los accidentes no iba unidos a la personalidad de su prima, sobre todo, si había una hoguera de por medio. – Ya bueno, tu sabrás lo que haces. Pero has faltado a todas las clases de hoy.

- Un día de pellas al año no hace daño. – Wyn no le dio importancia al asunto.

- Deberías de alegrarte por Wyn, es obvio, que ya tiene casi superada su ruptura con Rosier, de lo contrario no haría esto. – Nyssa parecía realmente feliz, al ver de vuelta a su Wyn de siempre. La chica con el pelo tricolor sonrió agradecida. – No hagas caso a Lily, aún esta molesta porque Venom le puso de pareja con Potter. Y la colaboración entre ambos resulto algo desastrosa...

- ¿Cómo de desastrosa? – Se intereso Wyn.

- Volaron un par de calderos, la prima de Black termino en la enfermería... ¡Fue bastante divertido! – Nyssa sonreía en una reminiscencia de sus días de niña traviesa.

- Al menos solo castigaron a Potter por ello. – Refunfuño Lily.

- Porque es un caballero y cargó él solo con las culpas. – Añadió Nyssa. – Aunque creo que eso es algo que solo haría por ti, Lily. – La aludida le lanzo una mirada molesta. ¡Otra vez ese maldito tema!

- Por eso no esta con Lupin. – Comento Wyn en voz alta. ¿Pero por qué no estaba Sirius? Empezó a preocuparse por su ausencia.

- Es verdad, el lobito esta solo. Deberías ir a consolarle, Nyssa. – Los ojos verdes de Lily destellaron con malicia.

- Claro, delante de Malfoy, para q sospeche que algo no va bien, y nos mate a los dos. – La mirada con la que Nyssa respondió a Lily era un poema. – Tienes unas ideas a veces de aurora jubilada....

La discusión fue interrumpida cuando una sombra se cernió sobre Wyn:

- Señorita Eowyn Evans. – La aludida se giro, para encararse con el severo rostro de McGonagall. Ya estaba tardando. – El director quiere hablar con usted. Vaya ahora mismo a su despacho.

- Desde luego, profesora McGonagall. Iré después de la cena. – Respondió Wyn con insolente obediencia. La severa profesora la miro y lanzo un suspiro, no tenía bastante con el congreso de adivinos en que se había convertido su ordenada escuela, y ahora su alumna más rebelde volvía a las andadas.

Después de cenar, tal y como había prometido, Wyn fue al despacho del director. Hacia mucho tiempo que no pasaba por allí, antes con sus amigas iba una vez al mes mínimo, pero desde que dejaron de jugar a las bromas para dedicarse a ser niñas buenas, las visitas de Lily & Nyssa terminaron. Wyn en cambio, todavía solía ir por motivos de disciplina, vestuario y ausencia a clases injustificada.

- ¡Cuánto tiempo, Wyn! – Dumbledore entró, al final y saludo a la joven. A Wyn le caía genial el anciano mago, siempre se podía hablar con él.

- Demasiado. Ha cambiado las cortinas. – Wyn señaló las nuevas cortinas con estrellas, a juego con la túnica del mago. – Son muy chulas.

- Gracias, Wyn. – El mago sonrió con amabilidad, para luego componer una expresión seria. – Pero de nuevo tenemos que hablar de cosas importantes.

- Su aspecto y su faltas a clases. – Dijeron el anciano y la joven de mechas tricolores a un tiempo.

- Sí, aunque su aspecto... Lo prefiero al que me ha traído hasta ahora. Estaba horrible.

- Yo tb le quiero. – Ironizó Wyn.

- Pero ahora me gusta más así. Lo que no me gusta es esa manía que tiene de faltar a clases. Y hoy no ha ido a una sola clase. Supongo que habrá estado todo el día con su nuevo aspecto. Por cierto, ¿quién se lo hizo?

- Rupert Rules. – Respondió Wyn con orgullo. Dumbledore casi se atraganta.

- ¿Rupert? – La chica confirmo con la cabeza. – Pero el no peina a nadie. Esta de baja por falta de inspiración. – Dumbledore lo sabía, le había pedido hora, porque quería ponerse rastas, pero se había negado a atenderle.

- Ya no. Aunque se ha corrido la voz de que ya esta bien, y su lista de espera es hasta mayo. – Explico su alumna.

- ¡Que pena! – Dumbledore parecía a punto de tener una rabieta de niño pequeño. ¡Quería sus rastas!

- Claro que si usted esta realmente interesado en ello, yo podría conseguirle una cita en... un mes como máximo. Rupert y yo somos muy amigos. Seguro que si se lo pido le atiende. – Wyn con astucia vio claramente la forma de salir de aquel despacho sin un solo castigo.

- Y si usted me hiciera ese favor, yo podría ignorar estas faltas leves. Siempre que vista más discreta y que no falte a clase de forma tan descarada en digamos... unos dos meses.

- Perfecto. Mañana le diré cuando tiene su cita. – Wyn se levanto para irse.

- Genial. Ahora vaya a su habitación directamente sin parar. – Dumbledore le hizo un gesto de amable despedida.

- Recuerdos a Fawques. – Se despidió Wyn.

Al salir del despacho Wyn tenía una sensación de subidón increíble. Había tenido un día super intenso: cambio de imagen, un pacto con James para putear a Snape, la bronca de Lily, los regalos de Rupert, esquivar la bronca de Dumbledore... Y lo mejor: la sensación de ser ella misma, la alocada Wyn con la que siempre había podido contar.

- Lo siento. – Al salir del despacho había tropezado con alguien. Al ver quien era se puso colorada.

- No, fue culpa mía. – Sirius se preparó con su sonrisa de "acabo de chocar con una tía", pero al ver que era Wyn se quedo cortado. El mago venía de la cocina, ya que en lo que se duchaba le habían cerrado el comedor. Por fortuna los elfos no cerraban nunca. Al volver tuvo que hacer un quiebro raro para esquivar a Filch. Al girar la cabeza para ver que no le seguía, se choco contra... – Wyn. – Dijo el chico con tono poco agradable.

- Tb me alegro de verte, Sirius. – Contestó ella. Parecía que su amor, volvía a estar en fase desagradable, genial.

- Sí, bueno. Nos vemos. – Sirius quería irse de allí. Cada vez le costaba más controlar sus atracción por la chica. Pero desde que sabía que James había estado charlando con Wyn a solas, como el propio chico de pelo revuelto se apresuro a contarles a Remus y él, aumentó la decisión de Sirius de olvidarla. Pero por lo visto su cuerpo tenía una idea bastante distinta del tema, ya que no era capaz de mover ni un dedo del pie para alejarse de la chica.

- No te vi en la cena. – Wyn aprovechó que no se iba. Tenía que lograr llevarlo a su terreno como fuera.

- Tc te vi en clases. – Contestó Sirius con una sonrisa torcida. - ¿Qué tal el segundo desayuno con James?

- ¿A que viene ese tono? – Wyn se cruzó de brazos.

- ¿Qué tono? – Sirius alzo las cejas.

- Suena a que estás celoso. – Wyn se encogió de hombros. La verdad es que los estados anímicos de los chicos en general, y del que tenía enfrente en particular, eran un misterio para ella, pero es que aquello le había parecido tan trasparente.

- ¿Celoso? – Repitió Sirius. Vaya, ¿tanto se le notaba? Idiota. Debía disimular mejor. – Mira, Eowyn, no voy a negar que no seas guapa, más con esa ropa. – La dedico una mirada apreciativa de arriba abajo. – Pero te aseguro que no siento el más mínimo interés por ti. – Se podía mentir más alto pero no con menos convicción. – Por tanto, es imposible que este celoso. ¿No crees?

- Supongo. – Contestó Wyn, descruzando los brazos. – Como siempre es genial hablar contigo. – La joven de pelo tricolor reunió todo su sarcasmo para decir esa frase. – Hasta luego, Black.

Sirius observó embelesado el movimiento de las cimbreantes caderas mientras su dueña se iba, luego cuando se quedo solo en el pasillo, se apoyó en la pared y empezó a darse cabezazos contra ella.

No podía soportarlo más. ¿Cómo pudo enamorarse de la misma chica que James? Aquello no podía seguir así. Tenía que plantearse en serio dejar de pensar en ella.

Bien. Decidido.

Se alejo de la pared y con un gesto de hombros recompuso su ropa.

Ya estaba. 5 segundos en que no había pensado en ella y estaba vivo. ¡Mierda! Había vuelto a hacerlo.

Decidido volvió a darse cabezazos contra la pared.

- Veo, veo... que si ese chico sigue con esos golpes se va a provocar una embolia. – Anunció una voz alegremente mística.

- Eso lo podía haber dicho yo tb. – Contestó otra voz más tétrica cargada de ironía.

- ¿Y que? Se supone que todas somos adivinas. – hablo una tercera voz más chillona.

- Pues que yo soy Cloto la Moira del pasado. – Replico la segunda voz.

¡Genial, Sirius! Acabas de encontrarte con la Moiras. Las tres viejas sin ojos en la cara, estaban en el pasillo "mirando" al chico con preocupación.

- ¿Estás bien, muchacho? – Pregunto Atropo, la primera que había hablado. Una mujer bajita, morena y regordeta.

- ¿Cómo va a estar bien? – Pregunto Láquesis, la tercera que hablo. Pelirroja, al menos los 3 pelos que la quedaban eran rojos, con una nariz extraña, más alta que la primera. - ¿No ves que esta enamorado?

- ¡Eh! Yo no estoy enamorado. – Protestó Sirius.

- No trates de negarlo, joven. – Hablo Cloto, una rubia más delgada que el palo de una escoba, y tan estirada como si dicho palo estuviera metido en su culo. – Nosotras lo sabemos todo. Vemos el pasado...

- El presente. – Laquesis hizo una reverencia.

- Y el futuro. – Cerró Atropo con alegría mística.

- Y sabemos que estás enamorado de esa chica. Y que no te acercas a ella porque temes perder a tu amigo. – Concluyo Cloto.

- Vale. Y según vosotras ¿que debo hacer al respecto? – Al fin alguien más sabio que él. Alguien que podía darle un consejo acertado de cual debería ser su comportamiento en aquellas circunstancias.

- Nada. – Contestaron las 3 a la vez.

- ¿Nada? – ¿Pero cómo iba Sirius Black a quedarse de brazos cruzados? Eso no iba con su carácter.

- Nada. – Reiteraron las Moiras.

- Las fuerzas del destino ya están en marcha. – Aseguro Cloto con tono sabio.

- Y ellas te llevarán hasta tu lugar correcto. – Prosiguió Laquesis.

- ¡Así que no interfieras con ellas! – Atropo le apunto con un dedo regordete y putrefacto.

Sirius iba a protestar. Él jamás dejaría que nadie, ni siquiera el destino hiciera las cosas por él. No, él había decidido dejar de sentir por Wyn lo que sentía. ¿Qué importaba que jamás hubiera sentido nada así por ninguna chica? Seguro que había otra por ahí capaz de hacerle sentir como si su cuerpo fuera lo único que le impidiera volar sin escoba. Y él la conocería antes o después...

- ¿Pero que hacen todos ustedes aquí? – Bramo una voz furiosa. Dumbledore había salido molesto por los ruidos que le impedían dormir. - ¡Fuera de aquí! A sus habitaciones.

Sirius no tardó en obedecer. Ver a Dumbledore realmente furioso era un privilegio que pocos conocían, y cualquier persona mínimamente inteligente sabía que lo más sensato era apartarse del radio de acción.

- Me desea. – Aseguraron las 3 Moiras con la voz teñida de convicción cuando llegaron a su cuarto.

-----------------------------------------

Pos hasta aquí el capítulo 5. como habéis visto, han ido saliendo las desastrosas vidas sentimentales de las protagonistas, al menos de 2 de ellas. En el 6 veremos la de Lily, que es laque nos queda, y más adelante saldrán las de los chicos.

Pues para el capítulo 6... Puf, muchas cosas, como para resumirlas. Digamos que trataré de sorprenderos, aunque ahora están todos los personajes principales en liza, así que veremos que pasa de ahora en adelante.

Antes de irme... FELIZ NAVIDAD A TODAS /OS. Que os traiga muchas cosas Papa Noel y por si no actualizo antes, FELIZ AÑO NUEVO.

Un besazo enorme, chicos y chicas.

Carla Gray.