Hola, hola. Primero de todo, feliz año. Sí ya sé que me retrasé un poco. Como que desde el 25 de diciembre que no actualizo, pero en mi defensa estuve mala estas Navidades y ahora tengo mucho, mucho que estudiar... Así que tengo buenas excusas. Ahora antes de dejaros con el capi, contestaré a los RR que me habéis dejado en este tiempo, gracias por ellos:

Danna-Potter: Hola, me alegra que te gustara el capi, (¿Eso quiere decir vacano, no?) Sí, claro, se supone que Wyn es guapa, aunque la más guapa del grupo es Nyssa, pero claro a Sirius Wyn le tiene loco por algo. Espera que Rupert me conceda audiencia a mi primero y luego ya te consigo a ti... Es que es un poquitín elitista el tío. Digamos que el principal fallo de Lucas es su mal gusto para los hombres, Snape tiene su encanto, peor no pega con Lucas. Sí, en este fict, Sirius parece el serio, estilo Lily, pero es porque esta agobiado con el tema de Wyn, él no es así para nada. Ya me dirás si tanto tiempo, perdí la inspiración... Besos.

Ginny84: La verdad es que el anterior me quedo un poquito largo, ¿verdad? Este no lo es tanto. Espero que te guste igualmente. Ya ves que ni Papa Noel ni los Reyes me trajeron de eso...

Antonietta: ¡Hola! Me alegra que te dieras un paseo por aquí. Es que en el anterior capi me quedo casi todo de Wyn, pero no siempre l 4 era casi todo de Nyssa y Remus. Lily, es que hasta ahora no salió mucho, ahora sale más. No te traumatices con Lucas & Snape, el amor es así. Snape es... Snape. Mismamente el mismo. Yendo a los tríos, ahora vas a ver porque Lily no quiera nada con James, aunque eso de que no quiere nada podemos debatirlo. La verdad es que Sirius se lleva la peor parte en esta historia, pobrecito mío. Peor dicen que esto forja el carácter. Y Nyssa... la cosa está en que le eche valor y se libre de Malfoy para estar con Remus. Bueno, si quieres audiencia con Rupert yo te la consigo: vas detrás de Danna – Potter, que a su vez va detrás de mí. Muchos besos.

Yalimie: Hola, guapa. ¿Cómo Peter pudo hacerse merodeador? Supongo que en todas partes hay un enchufado... No tengo ni idea. ¡Oye! Que no las hago desgraciadas por envidia. Así son más interesantes. No son las típicas chicas que no han salido con nadie en su vida y que simplemente están en contra de los Merodeadores porque ellos sí tienen vida sexual. De esta forma ellas tb tienen su pasado. Aunque sea un asco de pasado, peor es lo importante. Te equivocas, Lily sí quería a Snape, pero él quería una relación con más compromiso del que Lily quería asumir. ¿Te enteraste mejor? Un beso.

PadmaPatilNaberrie: ¡Que RR más corto! Bueno, así termino antes de contestar. Todo tiene su cosa positiva. Sí, esta bien que Wyn se haya reencontrado así misma. Ahora solo falta que Nyssa haga lo mismo y que Wyn encuentre a Sirius. Es decir, que queda bastante. Besines de caramelo light. Que la Navidad nos dejo a dieta a todos...

Lucre: Hola, sí, vaya problemón que tienen las Evans... ¡Ya quisiera yo esos dilemas para mi! Pero en vez de eso, mis dilemas son sobre las matrices... De verdad que no hay justicia. Un besín.

Bars9: La verdad que comparada conmigo fuiste rápida. Supongo que el RR largo fue como mi regalo de reyes, ¿no? Bueno, vale, peor para la próxima vez: me gustan las joyas. ¡Qué mal pensada! Además que Lucas tiene su punto, pero comparado con Sirius, que son siete series de puntos suspensivos nada. La verdad es que lo de Wyn fue una gran putada tras otra, a ver si la sale una relación bien, por una vez en su vida. Lo de Wynsexual, me parece que lo saqué de Aquí no hay quien viva, creo que lo decía Mauri cuando quería olvidar a Fernando. No te preocupes, a Wyn no la gana nadie ahora que ha vuelto, lo más fácil es que Sirius se la ponga borde y ella sea más borde aun que él. Y como a Sirius no le gusta perder, y menos que le gane una chica, será más borde aún que ella... ¿Captas el círculo vicioso? A mi tb me gusta mucho la pareja Nyssa & Remus, es que normalmente la dinámica de una pareja de fict es que se líe de una vez, pero en este caso, Ya se han liado, entonces su dinámica es rara. Deja que las Moiras tengan sus fantasías con Dumbly, sí eso las hace felices... Tienes razón con James, ese de casamentero no sirve, se le da mejor acosar a Lily, debería volver a ello. Mil besos, guapa.

Lorien Lupin: Hola, guapa. ¿Qué es de ti? Andas desaparecida. Tu correo esta petado... Me tienes preocupada, en serio. Dime algo. La verdad que Nyssa se paso bastante con el pobre Remus, pero nuestro lobito sabe defenderse. Además que Lily, no debería opinar mucho porque ella fue igual o peor con James. En cuanto a Wyn... Te aseguro que no todos se mueren por ella. Es que si un chico ve a una chica vestida como iba ella es normal que la tire un piropo... No sé. Ya te dije, el día que te caiga bien, me avisas y ya está. Bueno, un beso corazón.

Syringen: Sí, otra vez se me coló un homosexual. Aunque esté es muy distinto a Yeye. Lucas es el típico que no tiene pluma y todos creen que es heterosexual. Sí, la verdad es que Wyn debió jugar a la quiniela, por eso de desafortunada en amores, afortunada en el juego. Esta claro que si Sirius & Wyn se juntan algún día, James & Lily o se suicidan o se juntan, una de dos. Espero que sea lo segundo, y me da que tu tb. Muaquis.

Goi Izarra: ¡Qué va! No eres repetitiva. Por lo menos yo no me cansó de leerlo. Sí, las Moiras tienen buenas caídas, igual debo darlas más papel... Lo pensaré. Eso del destino es complejo, porque igual siendo borde Sirius esta haciendo el trayecto del destino... ¿Quién sabe? Habrá que ver a Dumbledore con las rastas. Tendrá su punto. Besitos.

Steffy Potter: Creo que Sirius Y Wyn coinciden bastante con tu criterio. El problema es que James y Lily no. ¡Cabezotas!

Lizzie Black 86: Pos la verdad es que no. Nunca me ha gustado la ropa enorme, es que me gusta ir ceñida y escotada. Todas mis camisetas son talla infantil, de hecho. Te he pillado audiencia para Rupert, vas detrás de Antonietta. La verdad es que mi color favorito es el verde, pero el morado me encanta. Es que la adivinación es el arte de la observación del presente y no de la predicción del futuro. Es lo que estoy aprendiendo de este fict. Chao.

Noriko: Pozí, que te extrañaba un poco. Lo de si Harry viene de James & Lily... Sería un no te puedo decir siquiera si vendrá de alguna parte, porque no sé como va a terminar esto realmente. Lo que sí te puedo decir es que fijo que triunfa el amor. (Esa frase es como muy romántica. Se nota que no es mía.) Un besote.

Carolina T: Eso de reportándome suena a reportera de televisión. Sobre tu deseo de que Sirius sea feliz porque le esperan años de prisión... ¿No te has dado cuenta de un detalle? La rata no existe aquí y Voldy no está dando el coñazo, es decir, el futuro no está escrito en esta historia. ¡Es lo genial! Medita sobre ello, si tienes tiempo libre. Cosa que dudo, porque estamos todos agobiados. Nos leemos.

Ahora sí, con todos ustedes, en rigurosa primicia: el capítulo 6 de la profecía. ¡Disfrutadlo!

La profecía 6.

Devuélveme lo que es mío.

Al día siguiente, Wyn se levanto realmente temprano, dando por finalizada una noche de meditación, en la que no durmió nada pero la sirvió para tomar una importante decisión respecto a su vida: quería a Sirius y punto. No sabía si era a raíz de la cita, lo quería de antes y no lo sabía o si simplemente era una conspiración de las fuerzas cósmicas, pero el caso es que lo quería.

El siguiente paso era lograr que el chico reconociera sus sentimientos, fueran cuales fueran, pero Sirius no movería pieza mientras James estuviera interesado en ella. La única solución era reconducir el interés de James hacia otra persona. Si después de eso, Sirius seguía igual, entonces y solo entonces, Wyn admitiría su derrota.

Por eso Wyn nada más levantarse se arregló, la llevo más rato de lo que pensaba porque había perdido práctica, y fue a buscar a Lucas, él la ayudaría con su idea.

Lo encontró en el campo de Quiditch, parecía que el capitán de Ravenclaw se había tomado realmente en serio el partido del sábado. Sin embargo, cuando Wyn apareció en el campo, Lucas tuvo que parar el entrenamiento.

- ¿Qué pasa? Esto es una conspiración de Potter porque teme que le gane, ¿verdad? Por eso has venido vestida de esa manera. – Pregunto Lucas aterrizando a su lado, tras mandar a todos los chicos de su equipo al vestuario a darse una ducha fría.

- ¿De que manera? – Wyn miro inocentemente su atuendo sin entender el porqué del alboroto. Fiel a su promesa a Dumbledore se había vestido más discretamente, sólo llevaba unos vaqueros y una camisa suelta, vale, la camisa era algo trasparente, pero tampoco era para ponerse así. – Olvida eso. esta noche he tomado una decisión importante...

- ¿Fastidiarme la única oportunidad de ganar la copa de Quidicth que he tenido en mi vida? – Lucas aún estaba picado por la interrupción del entrenamiento.

- No, céntrate, Lucas. – Wyn le contó a su amigo todo lo que había hecho en las 24 horas anteriores, incluyendo la opinión de Rupert sobre el chico de su profecía y la extraña conversación con Sirius después de salir del despacho del director. Para terminar con su decisión de por la noche. – ¿Qué opinas?

- ¿Lo de que Sirius es el chico del que habla tu profecía? – Lucas se encogió de hombros. – Puede ser. Cuéntame exactamente lo que te dijo Tiresius, soy al único que no se lo has contado.

- Esta bien... – Accedió Wyn.

Wyn había entrado la segunda en la carpa de Tiresius, como quien va a un concierto de la Pantoja: sólo porque es gratis y te puedes reír un rato, pero no porque te tomes en serio ni una de las palabras que vas a escuchar allí.

- Pasa, hija mía. – Comento la voz cavernosa del adivino ciego. – Veo que has sufrido un grave revés amoroso y los hombres te parecemos escoria.

- ¡Oh! ¡QUE – GRAN – ADIVINO! Pensó Wyn con sarcasmo. ¿Cómo llego a tan brillante conclusión? ¿Puede que tuviera que ver con la camiseta negra que Wyn llevaba en la que se leía "cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro? Oportunamente, ignoró el hecho de que el adivino era ciego.

- Ya. ¿Y cómo piensa adivinar mi futuro? – Reto Wyn burlona.

- No lo sé. ¿Qué tal la bola de cristal? – Sugirió Tiresius.

- No. – Si al menos fuera con un ojo gigante como el de las 3 viejas raras sin ojos, pero una bola de cristal común era demasiado aburrido.

- ¿Tarot?

- No. – Nada de cartas, desde que su hermano la mando un vociferador el mes pasado no podía ni jugar al snap explosivo.

- ¿Comunicación con los difuntos?

- ¿Y eso que es?

- Invoco a un muerto, él se me mete dentro y hará una profecía.

- Eso, eso... - ¡Que guay! Igual se le metía un demonio dentro y se le ponía a girar la cabeza 360º y a decir cosas como "mira lo que hace la guarra de tu hija".

- Esta bien. – Tiresius suspiro. Era la forma de adivinación más cansada.

El anciano hizo un perfecto giro de muñeca, despejando la mesa de todo salvo de unas velas. Cerró los ojos y empezó a salmodiar en una lengua extraña que a Wyn le recordó un cruce entre griego y arameo. Después de un rato el aroma de las velas y el repetitivo cántico había logrado adormecer a la chica que hacia esfuerzos por mantener los ojos abiertos.

- Eowyn Delia Evans.

- ¡Presente! – Wyn pegó un respingo al oír su nombre completo, cosa que sólo pasaba cuando su padre o McGonagall le iban a pegar un buen broncazo, pero sólo encontró al Tiresius con los ojos en blanco y hablando con un voz que no era la suya.

- Has pedido mi presencia para saber de tu futuro.

- Sí, vamos, pero que si es mucha molestia lo dejamos para otra día. – Aseguró Wyn nerviosamente, ya que el espíritu parecía cabreado. Pero esa tc parecía forma de tranquilizarle.

- ¡NO, he vuelto por eso! – Exclamo el espíritu más molesto que antes, ante la idea de que le hubieran hecho volver para nada. A continuación recito la profecía. – "El causante de tu ruptura será el hombre que marcara tu vida. Una pequeña traición te ayudara a verlo mejor" ¿No vas a tomar nota?

- Sí, sí. – Wyn se apresuró a coger un pergamino y escribir la profecía allí.

- Bueno, yo me largo. Dile a tu madre que al próximo miembro de la familia no le ponga un nombre raro. Ya es bastante malo los nombrecitos de mis dos nietos, quiero que mi biznieto tenga un nombre normal. – Refunfuñó el espíritu, y fue ahí cuando Wyn lo reconoció.

- ¿Abuelo Aarón? – Era su abuelo materno, muerto cuando la joven tenía cinco años. Siempre se metía con la madre de Wyn, por su mal gusto para los nombres y su obsesión por la lectura. Wyn nunca le tuvo especial cariño y no hablaba mucho de él, y menos en Hogwarts, así que eso ya era raro. Pero además, Wyn tenía una carta en su bolsillo que no abrió hasta 3 horas más tarde. Dicha carta anunciaba que la novia de su hermano estaba embarazada.

- Dicho de otra forma, o Tiresius era el farsante que mejor había preparado su timo de toda la historia o simplemente no era un farsante.

- Sí, Eowyn Delia Evans, soy yo. Pero debo irme. Tengo una cita con Marilyn Monroe. – Sí, aquello tb era muy de su abuelo, dejar colgada a su familia por una rubia pechugona.

- Y eso es todo. – Concluyo Wyn. – Luego él salió del trance, y yo me largue de allí... Por cierto, gracias Lucas.

- ¿Por qué? – Pregunto el chico desde la ducha. Todos sus compañeros se habían ido y ahora el capitán de Ravenclaw se duchaba con agua caliente mientras su ex novia esperaba en el vestuario.

- Por no echarme en cara que yo no creo en esa cosas y ahora, mírame. Diciendo que Sirius es el amor de mi vida sólo porque me partió el labio, después de haberme reído de Lily que esta empeñada en casarse con el mismo Sirius... – Wyn le tendió la toalla antes de que el chico se la pidiera.

- Gracias. – Lucas tomo la toalla y se envolvió con ella a la altura de la cintura, mientras sacudía su pelo castaño, para quitar las gotas de agua adheridas. – La verdad que tienes un problema, como Lily se entere te mata y te entierra, no necesariamente en ese orden.

- Lo sé. Y que además que la profecía va un poco pillada por los pelos, ¿no crees? – Wyn le paso el desodorante. – En fin, técnicamente el que me rompió el labio fue Remus a lo mejor debería enamorarme de él.

- Y entonces la que te mata es Nyssa. – Lucas era firme defensor de la tesis de las Evans, a saber, Malfoy malo, Remus bueno. Nyssa estaría mejor con el segundo. – Wyn, preciosa, estás condenada.

- Exactamente, y ya que voy a ir al infierno, por lo menos que sea por algo que me enloquece, y no solo que me cae bien, como es el caso de Remus. – Wyn sonrió, en otro tiempo que Lucas se vistiera delante de ella la hubiera obligado a ducharse en agua fría, pero ahora era como ver vestirse a Nyssa o Lily. Salvo por alguna que otra diferencia.

- Pero te recuerdo que el problema no es solo Lily. Tb esta James. Sirius jamás admitirá que siente nada por ti mientras James ande loco por tus huesos. – La cabeza de Lucas asomo por el cuello de una camiseta de Lacoste. Los de Ravenclaw siempre llevaban ropa de marca.

- Precisamente sé como esquivar esa Bludger. – Wyn esbozó la sonrisa de quien guarda un as en la manga y esta a punto de usarlo, para lograr un póquer de ases. – Tengo que reorientar el interés de James hacia otra persona.

- ¿Hacia quien? –Lucas mostró interés, ya que él tb tenía una propuesta en ese sentido.

- Hacia Lily. – De la impresión a Lucas se le cayó el frasco de colonia al suelo. Wyn sonrió encantada por la expresión de sorpresa de su amigo. – Dónde una vez hubo fuego siempre quedarán las brasas y me da que no costará mucho esfuerzo reavivar esa hoguera. ¿Por qué te sorprende tanto?

- Ayer vino a verme Marlene. – Lucas se sentó frente a su amiga.

- ¿Marlene Ágata Ruiz de la Prada McKinnons? – Esta vez la sorprendida fue Wyn. Lucas asintió con un burlón gesto de cabeza. - ¿Qué quería?

- Esta molesta contigo. – Wyn bufó, no la preocupaba demasiado el estado anímico de esa vaca hortera y estúpida. – Teme que la quites a James. Resulta que quiere quitarte de en medio...

- ¿Y que va a hacer? ¿Lanzarme al lago con uno de sus horribles cojines de colores atado a los tobillos para que no salga a superficie? – El tono de Wyn dejaba entrever un "¿Ella y cuantas más?"

- No, quiere emparejarte. – Lucas hizo una pausa para crear expectación. Lo mejor venía ahora. – Con Sirius.

- ¿Qué? ¿En serio? – Era demasiado bueno para ser cierto, claro que eso convertía a Marlene en una aliada. Y los hados sabían que Wyn andaba escasa de ellos. – Hablaré con ella...

- ¿Qué? Pero si vosotras 2 os odiáis. – La verdad es que odiar era una acepción bastante suave para el sentimiento que había entre Wyn & Marlene. Simplemente eran incompatibles.

- Ya, pero las dos tenemos un objetivo común: que yo termine con Sirius. ¿Correcto?

- Sí, pero...

- Así que es lógico que ahora seamos amigas. ¿No? – Interrumpió Wyn.

- Sí, ya, pero...

- Por tanto debo hablar con ella. – Wyn ya se levantaba para buscar a la Raven, pero Lucas la detuvo.

- Te olvidas de un detalle: Marlene quiere juntarte con Sirius, para alejarte de James, porque lo quiere para ella. Pero tu quieres acercar a James a tu prima Lily. No creo que a Marlene le guste.

- Ya. – Contestó Wyn tranquilamente. – Por eso será mejor que ella ignore ese detalle. – Wyn palmeó cariñosamente las mejillas de su amigo. - ¿No crees?

Se liberó de Lucas y se fue, dejando al chico alucinando. Había olvidado que puestos a ser retorcidos, Wyn podía ser peor que una maraña de serpientes.

&·&·&

El resto de la semana, transcurrió con relativa calma, las cosas habían vuelto más o menos a la normalidad. Sirius volvía a tratar a Wyn con fría crueldad, Lily seguía haciendo los preparativos de boda, Malfoy seguía tratando a Nyssa como si fuera un felpudo...

En el apartado de novedades de la semana deberíamos incluir: las peleas de Nyssa para que Remus la devolviera sus medias, las reuniones secretas de James y Wyn en la biblioteca, las reuniones secretas de Wyn con Marlene...

Esa cita con Marlene sirvió para que Wyn comprendiera una cosa: lo más que podría sacar de la hortera Raven sería apoyo moral, porque apoyo estratégico o logístico... Digamos, que primero Marlene tendrá que aprender a deletrear la segunda palabra.

Así llego el sábado, el día del partido. Por supuesto ganó el equipo de Gryiffindor, con el incombustible James a la cabeza, que le regaló a Wyn la snitch como recuerdo. Ahí la joven de pelo tricolor tuvo que pensar rápido, aún no sabía como rechazar a James sin destrozarle.

Para colmo, Lucas se enfadó con ella y la culpó de su derrota, Wyn suspiro y decidió darle un tiempo para calmarse. Ya se le pasaría.

Al día siguiente, domingo, Lily estaba sola en su cuarto, tumbada en su cama mirando al techo, rodeada de libros y pergaminos a los que no hacía el menor caso. La pelirroja estaba demasiado ocupada repasando su desastrosa vida sentimental para pensar en apuntes.

Y es que Lily siempre tuvo muy mala suerte con los tíos: básicamente atraía a todos hombre por el que ella apenas se sentía atraída, entre otras cosas porque odiaba a los tíos que tenían demasiado grande el... ego.

El primer caso fue en el parvulario: Milton Jackson. Un chico torpe, feo y medio bobo que decidió que él y Lily se iban a casar.

Todos los días, durante el recreo, 365 días al año, 7 días a la semana. Hiciera frío o calor. Lloviera, nevara o hiciera sol. Se acercaba a Lily y la preguntaba.

- Lily. – Sorbía por la nariz. - ¿Cuándo nos casamos?

- Nunca. – Ella se daba la vuelta. Pero él la tocaba el hombro. Ella se cruzaba de brazos y no se volvía. En vista de ello Milton decía.

- Vale, entonces mañana nos casamos.

Y para cuando Lily se volvía a llamarle idiota y que antes se casaría con un Uruk Haik, que con él, Milton se había largado.

Fue en ese tiempo, donde empezaron los prejuicios contra el matrimonio de Lily.

El siguiente caso fue en la escuela primaria, el desdichado que cayó rendido esta vez ante los encantos de la pelirroja fue Alexandro Liberty. El típico chuleta que se cree la mar de guay y que toda niña que se cruza en su camino debe caer rendida a sus pies. Así fue hasta entonces.

No fue el caso de Lily, la pelirroja resulto inmune a su encanto. Y eso decidió a Alexandro a ir a por ella. En aquella época tenía a su prima Wyn, con notables conocimientos de artes marciales, para ayudarle a defenderse.

Un par de palizas enseñaron a Alex... que Lily era la niña de su vida, la única que tenía lo necesario para ser su novia. Después de varias semanas de "acoso", Lily decidió rendirse y ceder. Estaba cansada de aquel bombardeo de atenciones y en el fondo, una parte de ella, se sentía halagada.

La "relación" duró 2 recreos. Alex solo quería demostrar a sus amigos que podía conseguir a cualquier niña del recreo. Aunque después de que el primo de Lily, Doc, le partiera la nariz lo tuvo bastante más complicado.

El tercer novio de Lily fue Clark Reeves. Un mago de 15 años, ella tenía 13. la vio durante su primera salida a Hogsmead y decidió que debía ser para él. El ciclo que Lily sufrió con Alex volvió a repetirse con Clark, pero más evolucionado: piropos, bombones, rosas... Aunque ahora Lily sabía lo que él buscaba: sexo. Y no estaba dispuesta a entrar al juego, ni siquiera aparecer en el campo.

Con tal alta apuesta en la mesa, Lily jugo duro: a Clark le llevo 7 meses conseguir una cita con Lily y 72 horas aburrirse de ella. Jamás se acostó con él, pero Clark dijo que sí. Enseguida la fama de Lily se corrió y todos los chicos de Hogwarts le pidieron cita. todos menos 5: los merodeadores, Lucas y Snape.

La verdad es que sus tres compañeros de Gryffindor se portaron genial: se fingieron "sus novios" y no dudaron en lanzar maldiciones a todo aquel que osara lanzarle una proposición deshonesta a su pelirroja. La tregua duró hasta que ellos se picaron por un comentario de las 3 amigas, y en venganza las cambiaron las pastas de dientes por un pegamento de alta resistencia.

En el verano de antes de cumplir los 15 años, Lily fue de vacaciones con sus padres y hermana a Capri, en Italia. Allí conoció a Leo Triviani de su misma edad, pero más versado que ella en asuntos amorosos.

Guapo. Capaz de decir "te quiero" 70 veces por minuto con tal convicción que era imposible no creerlo. Aunque de tanto repetirlo casi le borraba el significado a la palabra.

Lily terminó paseando por la playa a la luz de la luna con él, y nunca supo como logró salir de ahí... intacta. Bueno, sí lo sabía. ¡Era tan obvio lo que el chico deseaba conseguir y lo que haría cuando lo consiguiera! Es decir, cuando ganara. Y Lily ya estaba harta de perder.

Por eso cuando James empezó con sus "tretas de seductor" como las llamaba Lily, la pelirroja no quiso creer ni media letra. James era el mismo tipo de hombre que siempre estuvo tras ella: guapo, seguro de si mismo, inteligente, historial amoroso más largo que el de Casanova... Igual que todos: ¿Por qué sus intenciones iba a ser diferentes?

Lily quería ahora un chico diferente. Un chico tímido, la daba igual que no fuera especialmente guapo. Es más, prefería que no fuera especialmente guapo, así no estaría enamorado de si mismo y podría enamorarse de Lily. Snape respondía a ese perfil. Por eso le eligió a él y no a James.

Por primera vez, Lily veía clara la decisión de aquellos meses. Tb veía muy clara su ruptura: a la hora de la verdad los Slytherin tenían ideas bastante cerradas respecto a casi todo, pero sobre todo en el matrimonio y la familia. Debía ser entre hombre y mujer, preferiblemente tu primera novia, tener un solo hijo, lo más que permitían los elfos domésticos sin agobiarse y una querida, que variaba cada mes.

Pero casarse nada más terminar Hogwarts no entraba en los planes de Lily. Es más, desde que Milton la acosaba en la guardería sentía por el matrimonio una aversión casi física. Permaneció junto a Snape hasta que ya no pudo más, entonces Lily cortó de la forma más aséptica posible, al menos para ella. Pero quería a Snape, aunque sabía que era una relación sin futuro.

Luego había estado un tiempo, tranquila. Hasta el día de la profecía cuando Lily entró en la sala nerviosa:

- Ah, hola, Lily. ¿La prima de Eowyn, no? – Tiresius sorprendió así a Lily según entró. Aunque tras unos segundos, la pelirroja pensó que seguramente su prima se lo comentó.

- Sí, soy yo. – Lily tomo asiento frente Tiresius. - ¿Qué tal? – Pregunto como si fuera un amigo al que no veía desde hacía mucho tiempo.

- Cansado. – Era cierto, la sesión de espiritismo con Wyn la había dejado agotado. - ¿Te importa que te lea la bola de cristal?

- Oh, no. – La verdad es que Lily no creía en esas cosas, así que le daba un poco igual.

- ¿Me la puedes acercar? Esta en ese estante. – Lily se levantó, seguro que ahora le decía que así, al dejar sus dedos marcados en la bola de cristal se veía más claro su futuro. – Es que me duele la espalda y no puedo cargar cosas pesadas.

- Ah. – vaya, corte la había metido.

- Bien, ¿qué te interesa saber?

- No sé... Cosas de mi futuro general. Nada malo. – Añadió Lily apresuradamente.

- Vale. – Tiresius se inclino sobre la bola de cristal y escruto sus profundidades con expresión severa. – Veo, veo...

- ¿Qué ves? – Canturreó Lily como si aquello se tratará de un juego infantil, ganando una mirada de censura de los ojos sin vida del anciano.

- Veo una boda.

- ¿Qué? – Lily pegó un pequeño bote de la sorpresa. ¿Es que acaso él no oyó que ella no quería saber nada malo?

- De aquí a año y medio estarás casada. Se ve claramente.

- Si, ya bueno. Gracias por todo. Hasta luego. – Lily casi tropezó al salir con prisas, peor logró salir ilesa.

Al menos físicamente, porque mentalmente no estaba muy bien. ¿Cómo sino se explicaba que Lily estuviera pensando en casarse con Sirius? Y lo más importante: estaba pensando en como conquistarle en vez de hacer su tarea de DCAO.

Venga, Lily, céntrate, que para algo te has quedado aquí encerrada un domingo por la tarde mientras tus amigas se divierten.

Nyssa por supuesto, ya hizo el trabajo, la misma tarde que lo mandaron. Así que estaba por ahí disfrutando de su primera tarde con Malfoy en meses. Aunque Lily pensaba que disfrutar estando con Malfoy era una empresa casi imposible.

En cuanto a Wyn, ella tb hizo el trabajo, el domingo después de la cita con Sirius. Aún la duraba un poco la resaca y a Wyn en ese estado la salían bastante bien los trabajos, al menos eso opinaba ella. Ahora estaba, y de nuevo sorpresa, con los merodeadores en la sala común, jugando al ajedrez contra Remus, y ganando, pese a los consejos de James que la animaban a ser más arriesgada.

Sirius "leía" un libro de trasformaciones. "Leía" porque se tiraba 20 minutos en pasar cada hoja, y eso que no había más de 10 líneas por página. Y es que Sirius estaba más atento al menor gesto de Wyn que a esos garabatos escritos en el papel. Desde la sonrisa más suave cuando se la ocurría alguna jugada a como fruncía el ceño cuando Remus la comía alguna pieza. El otro día no llega a irse y termina enrollándose con ella en medio del pasillo. Debía ser más cuidadoso. No se quedaría a solas con ella hasta que no hablara con James. ¡Pero es que no sabía que coño decirle!

- Jaque. – Anunció de pronto Remus con una sonrisa de triunfo.

- Mate. – Replico Wyn moviendo su caballo negro para bloquear al rey blanco del licántropo.

- ¿Qué? – Los ojos dorados de Remus y los castaños de James fueron del rey amenazado de la joven, al rey vencido de Remus. Tras el libro, Sirius sonrió.

Que Wyn era una estratega brillante no era un secreto: su hermano mayor Doc tb lo era y su prima Lily no se quedaba atrás. Era un talento familiar.

Mientras Wyn celebraba la victoria, no todos los días se gana de forma espectacular a un merodeador, y Remus exigía una revancha, se abrió la puerta y entró Nyssa. La morena parecía muy alterada, se iba abrazando así misma y musitando cosas sin sentido.

- Ey, Nyssa, ven a consolar a tu lobito. le acabo de... ¿Qué te ha pasado? – Wyn cambió su tono burlón por uno de preocupación al ver a su amiga.

- Nada. – Nyssa llevo sus manos a sus ojos para contener una lágrima al tiempo que forzaba una sonrisa. – Estoy bien. Voy a mi cuarto.

- ¿Qué le habrá hecho esta vez ese cabrón? – Fue James el que expresó en voz alta el sentimiento de todos, una vez que la morena se fue.

- Será mejor que vaya averiguarlo. – Según se levantó, Wyn le lanzó a James el rey blanco vencido de Remus, a modo de trofeo, como él hizo el día anterior con la snitch.

- ¿Nos tendrás al tanto? – Remus había cogido el brazo de Wyn impidiendo que se fuera. El primer impulso de Wyn fue decirle que no. Sus amigas eran lo primero, muy por delante de ellos. Pero entonces vio en los ojos del licántropo, y en los de los otros 2 chicos, la misma preocupación que debía haber en los suyos y...

- No. – Decidió que ellos tb debían enterarse de lo que le había pasado esta vez a Nyssa. – tengo una idea mejor. – Wyn sonrió. - ¿Por qué no traéis la capa de James y venís a nuestro cuarto?

&·&·&

Nyssa entró en su habitación, apoyó la espalda en la puerta, cerro los ojos, se llevo las manos a la frente y se puso a llorar. ¡Suerte que estaba sola! No quería hablar de ello con nadie.

- ¡Nyssa! ¿Qué te pasa? - ¡Maldición! Se olvidó de Lily. Era realmente genial. Lily era la persona más madre del mundo y no pararía de insistir hasta que Nyssa largara. Luego pondría a su novio a parir. Y lo peor de todo: con razón. - ¿Por qué lloras? ¿Qué te hizo esta vez ese cabrón?

- Por nada. – Nyssa se apartó con brusquedad y rechazó a Lily que trataba de abrazarla. Cuando estuvo en el centro de la habitación reunió el valor suficiente como para encararse con su amiga, que permanecía junto a la puerta. – Es alergia.

- ¡Nyssa!

- ¡Ay!

Wyn había abierto la puerta con tal ímpetu que le sacudió a Lily con ella en la cabeza.

- Mi cabeza. – Gimió la pelirroja, acariciando la zona dolorida.

- Lo siento. – Wyn la abrazó y beso su prima en el punto en que la golpeó para hacerse perdonar.

- Ya. – Lily la miro ceñuda, pero luego sonrió. – No pasa nada.

Una vez solucionado el fallo, las Evans se volvieron hacia Nyssa.

- ¿Nos lo vas a contar? – Empezó Lily.

- ¿O nos lo vas a contar? – Concluyó Wyn.

- Am. – Nyssa fingió pensarlo. – No. – Se dio la vuelta y trató de huir al baño. Pero las Evans le cortaron la retirada, cerrando la puerta con un hechizo.

- Nadie sale de aquí, hasta que nos lo cuentes. – Lily se había cruzado de brazos y su rostro era la viva imagen de la testarudez.

- ¿Qué te ha hecho esta vez? - La expresión de Wyn no era mucho mejor.

Las Evans se habían formado muy rápido una opinión de Malfoy. En el caso de Wyn al instante, Lily había tardado algo más que su prima en llegar a al mismo punto, 10 minutos para ser precisa. Malfoy era un cabrón, manipulador, prepotente, déspota, ególatra, racista, machista y misógino... Vamos, una joya de hombre. Le encantaba principalmente sacar fallos de la siempre perfecta Nyssa. Cuando eso pasaba, la morena o lloraba o se enfadaba, según el caso.

- No ha sido para tanto. – Nyssa trató de forzar una sonrisa que relajara el ambiente. Al ver que no funcionaba, la borró y pasó al relato. – Estaba vistiéndome cuando...

&·&·&·&

Nyssa se estaba poniendo la ropa, cuando Malfoy desde la cama comento:

- Has engordado.

Y Nyssa se quedo paralizada. Precisamente esa mañana, Lily la había transmitido su preocupación porque la veía demasiado delgada. No es que Lily controlara a sus amigas, pero como sus padres eran médicos, tenía mucha paranoia con la salud de la gente de su alrededor, sobretodo porque sus padres la enseñaban lo peor del negocio para que tomara ejemplo: enfermos de cáncer de pulmón en fase terminal por abusar del tabaco, jóvenes medio desangradas por un aborto clandestino, anoréxicas en coma... Con esos antecedentes era normal que si veía que una de sus amigas no comía se preocupara.

- No es verdad.

- Sí, lo es. – Malfoy sonrió, como lo haría una serpiente antes de soltar su veneno. – Pareces embarazada de 3 meses.

- A lo mejor lo estoy. – Contestó Nyssa con ironía. No era algo tan descabellado. Malfoy había delegado todo el tema anticonceptivo en ella. ¿Y quien no se olvidaba algún día de tomar la poción anticonceptiva?

- X lo gorda que estás no me extrañaría. – Malfoy siguió con esa sonrisa de superioridad. Nyssa le replicaba demasiado, tenía que volver a dominarla o aquello se le iría de las manos. – Aunque si es verdad, espero que sepas apañártelas sola.

- ¿Quieres decir que si estuviera embarazada no me apoyarías? – Nyssa se volvió hacia él completamente asustada.

- No. – Malfoy sonrió triunfal al ver que al fin había logrado quebrar la serena fachada de su novia. - ¿Por qué tendría que hacerlo? El problema es solo tuyo. Además. – El rubio se preparó para lanzar la estocada final. - A saber si el niño sería mío.

&·&·&·&

- ¿Os dais cuenta de lo que eso significa? – Nyssa se paseaban nerviosamente por la habitación, como un lobo en una jaula, frotando sus manos con ansiedad. – Lo sabe, lo mío con Remus, lo sabe, joder, joder, joder... – A partir de aquí el dialogo de la joven se volvió algo repetitivo.

- Yo creo que no lo sabe. – La voz segura de Lily logró que la morena se detuviera y la mirara. – Si lo supiera a estas alturas estaríamos hablando con tu fantasma. Y ya sabemos lo que le había hecho al lobito... – Sentada en su cama, Lily parecía muy segura de lo que acababa de decir.

- ¿Y por qué dijo eso entonces?

- Por lo mismo que dijo que estabas gorda cuando no lo estabas. – Wyn estaba apoyada en una de las patas que sostenía los doseles de su cama. – Para pincharte donde sabe que te duele. – Luego cuando vio que la atención volvía a desviarse de ella, la bruja, se volvió hacia sus compañeros tratando de que se taparan los pies.

- Eso es verdad, porque estás delgadísima, es más yo te recomendaría que subieras un kilo, porque estás por debajo del peso ideal que le corresponde a tu altura. – Los ojos verdes de Lily la observaron críticamente. Luego se relajó. – Pero aún así estás estupenda. ¿Verdad, Wyn?

- Desde luego. – Contestó Wyn distraída, más preocupada porque su prima no descubriera a los chicos que por la pregunta que la pelirroja la hizo.

- El caso es que no debes preocuparte ni x tu peso ni porque te descubra. – Nyssa estuvo de acuerdo con Lily. Por primera vez en toda la tarde se sintió libre de problemas y dispuesta a ver el lado bueno de la vida. - ¿Cuándo dejarás a Malfoy? – Hasta que Lily hizo esa pregunta.

- ¿Dejar a Malfoy? ¿Por qué? – Se extraño Nyssa.

- ¿Cómo que por qué? – el tono de Lily era algo más agudo de lo normal. No podía creer que la chica más inteligente de la escuela, sumara 2 y 2, y obtuviera 377. - ¿Por qué te ha dicho claramente que vuestra relación carece de futuro? ¿Qué no te apoyaría en caso de que tuvieras problemas?

- Pero hablaba en broma. – Nyssa hizo un gesto, para restarle importancia.

- Para bromear hay que tener sentido del humor, y Malfoy no tiene de eso. al menos que nosotras sepamos. – Comento Lily con frialdad. - ¿A que no, Wyn?

- No. – Contestó Wyn sumisamente. Demasiado sumisamente, Lily empezó a mosquearse.

- Si que tiene sentido del humor. Pasa que su concepto del humor es algo más liberal que el nuestro. – Explico Nyssa. – Además tomo la píldora, no pasa nada.

- Todos los métodos anticonceptivos tienen un porcentaje de fallo. – De nuevo el tono de Lily sonaba frío. Sus padres la habían hecho aprenderse todas esas cosas.

- Los mágicos no. Nunca se ha visto que estos fallen. – Replico Nyssa con seguridad. Las 2 sabían que era cierto, el único fallo solía ser que la interesada se olvidara de tomar la poción un día.

- Cosas más raras se han visto. Por ejemplo que los Merodeadores estuvieran en nuestra habitación con la capa de invisibilidad de Potter escuchando la conversación. ¿Verdad, Wyn? – Lo último Lily lo pregunto como si fuera una amenaza.

- Cierto, Lily. – Contestó Wyn distraída, pero al oír lo que acababa de afirmar volteó hacia su prima con celeridad. – Es decir, no. – Risa nerviosa. - ¿Cómo iba a pasar eso?

En vez de contestar con palabras, Lily saco su varita y grito:

- ¡Accio capa! – La capa que mal cubría a los 3 chicos voló a manos de la pelirroja, dejando a los 3 chicos en medio de la habitación expuestos. Pero con mucha calma los 3 saludaron con una sonrisa.

Lily hizo un gesto de "esto es surrealista". Nyssa escogió el "tierra por favor trágame", realmente lo que menos necesitaba es que Remus encontrara la forma de reafirmar su teoría de que Malfoy era un cabrón y Nyssa se portaba como su felpudo. Wyn por su parte, espero la regañina de sus amigas.

- Joder, Wyn. Ya se lo podías haber cantado en grito. Se hubiera pispado menos. – Sirius decidió no perder la oportunidad de lanzarse a la yugular de Wyn. Siempre hay que empezar por alguna parte.

- A lo mejor si hubierais captado que vuestros pezuños sobresalían de la capa, yo hubiera podido concentrarme en la conversación. – Se defendió Wyn.

- ¿Cómo íbamos a captar lo que no nos estabas diciendo? – Sirius se cruzo de brazos.

- Os lo estaba diciendo. ¿Qué crees que hacía con los brazos? ¿Jugar a los controladores aéreos? – Wyn tb se cruzo de brazos. ¿Qué tenía ese chico que siempre la ponía de los nervios?

- ¡Ah, eso! Pensaba que el tinte ese tricolor que te has puesto te había freído el cerebro y por eso tenías ataques epilépticos. – Sirius esperó que aquello la hiciera estallar y tratara de matarle. Las chicas que trataban de matarle no le gustaban lo más mínimo.

- Son mechas, cenutrio. – Pero Wyn no estaba dispuesta a facilitar las cosas.

- ¡Ya vale los dos! – Lily no pretendió sonar tan estricta y amargada. Tan McGonagall. Pero la sacó de quicio darse cuenta de que su prima y Sirius hacían muy buena pareja.

- Si hay cosas más importantes en que pensar. – Comento James mirando a Nyssa. Él tb había percibido lo mismo que la pelirroja y no le había gustado demasiado.

- Como por ejemplo, por qué habéis venido a nuestra habitación a espiar. – Señalo la morena furiosa porque se hubieran entrometido así en su vida privada.

- Oye que no lo hicimos de mala fe. Nos preocupó la cara que traías y decidimos venir a apoyarte en lo que fuera. – Se excusó rápidamente Remus.

- Claro, y por eso estabais escondidos debajo de la capa de James. Para apoyarme. – Replico Nyssa.

- Sabíamos que reaccionarías así. – Respondió el licántropo con serenidad.

- Basta. – Cortó Wyn. ¡Que 2! Estaba clarísimo que se adoraban. ¿Cómo puede haber gente tan ciega? – Hay cosas más importantes. Ya que estáis aquí, ayudarnos a convencer a Nyssa de que debe dejar al idiota de Malfoy. A lo mejor vosotros tenéis mejor suerte que nosotras.

- ¿Convencerme? No veo porque iban a hacerlo. Estoy bien. Soy feliz. – Por el tono de la morena, trataba de convencerse más así misma que a los demás. No tuvo éxito en ninguno de los casos.

- No estás bien. Si estuvieras bien de la cabeza al menos, habrías dejado a Malfoy hace tiempo. – Contradijo James.

- ¿Pero no veis que no puedo dejarle? Y menos ahora. Si le dejo ahora sospechará que ha pasado algo fuera de lo normal y se enterará de todo. – Al decir todo los ojos oscuros se clavaron un segundo en los ojos dorados de Remus. Luego se apartaron. – Entonces a mi me mata y a Remus lo castra. Luego esta mi padre, que si dejo a Malfoy le da un síncope, y no pienso darle esa satisfacción a mi madre. – Nyssa caminaba por la habitación en círculos, dando vueltas como una fiera enjaulada. - ¿Lo entendéis? No puedo dejarle.

- ¿Crees que nosotros dejaríamos que os tocara un solo pelo de la cabeza a cualquiera de vosotros 2? – La declaración de Sirius logró varias cosas: Nyssa detuvo su frenético paseo por la habitación, eso hizo que Remus dejara de marearse porque con eso de querer mantener el contacto visual con ella sus cervicales se resentían, Lily se puso a babear sin disimulo, Wyn tuvo que agarrarse al palo de su cama para no abalanzarse sobre Sirius y James no muy divertido observó la reacción de las pelirrojas.

- No. – Tuvo que admitir Nyssa, medio hechizada por los ojos grises.

- Cambiemos de técnica: si nos dices una sola cosa buena de Malfoy, jamás volveremos a decir una sola palabra sobre el tema. – La oferta de James logró acaparar por entero la atención de Nyssa y los demás.

- ¿Jamás?

- Jamás. – Confirmo James. – Pero si no logras decirnos nada bueno en un plazo de... Digamos... 4 semanas, lo dejarás para siempre. – Esta vez fueron los demás los que mostraron interés. Y es que si Nyssa encontraba una sola virtud de Malfoy, bueno, además de no volver a abrir la boca sobre el tema, ellos se comerían su varita sazonada con pus de buberculo.

- Pero además deberás documentarlo con un ejemplo ilustrativo. – Comento Remus al más puro estilo del profesor Cluster, el mejor profesor de DCAO que habían tenido jamás. (A la séptima fue la vencida.)

- Vale. – Nyssa se encogió de hombros y se lanzó a la tarea de encontrar algo bueno que hiciera Malfoy por ella. – Me invita a cenar a restaurantes caros.

- Eso solo lo hizo una vez. – Intervino Lily.

- En la primera cita. – Aportó Wyn.

- Y si los rumores no fallan, no lo ha vuelto a hacer jamás. – Remus siempre ponía la antena cuando los rumores hablaban de Nyssa.

- Creo que su pareja para esas cosas suele ser mi prima Narcisa. – Comento Sirius con desprecio.

- Vale. – Nyssa decidió que esa no era la mejor virtud de su novio. Cerró los ojos para aislarse y recordar algún detalle bonito de la relación. – Siempre me abre la puerta cuando vamos a cualquier parte.

- Un machista insufrible. – Siseó Lily con furia contenida. Todos sus ex eran así. James empezó a ver en que había fallado con Lily. Tarde.

- Tb me dice los pocos fallos que tengo para que mejore. – La morena paro al oír la carcajada de sus amigos. - ¿Qué es tan gracioso?

- No te dice tus fallos. – Sirius se serenó lo bastante como para contestarla. – Te insulta para tenerte bajo su control.

- De esta forma evita que tengas la confianza en ti misma necesaria como para dejarle. – El tono de Wyn era el de una psicóloga experimentada. Esto se debía a que había leído varios libros sobre novios cabrones.

- El ser un cabrón manipulador no es una virtud. – Hubo un nuevo momento de silencio, y es que el momento lo requería.

- James y Lily han dicho algo a la vez... – El tono con que hablo Remus era el de un arqueólogo que acababa de encontrar una reliquia y no sabía si esta podría destruirle.

- Y con el mismo tono. – Nyssa parecía tan asustada como él.

- Esto es una señal de que el fin del mundo esta cerca. – Sirius imitó a los adivinos que campaban por la escuela en aquellos mismo momentos.

- ¿Sabéis lo que eso significa, no? – Wyn, con lo exagerada que era, estaba apunto de irse a un bunker a prueba de invierno nuclear.

- Sí. – Confirmo James.

- ¡Al refugio! – Gritaron los 5 antes de lanzarse al suelo y rodar hasta quedar a cubierto.

Sirius se refugió debajo de la cama de Wyn, por supuesto la chica de pelo tricolor le siguió. Remus siguió a Nyssa debajo de su cama mientras James se escondía debajo de la cama de Lily. La pelirroja por su parte se había quedado de pie en el centro da la habitación, con los brazos cruzados, golpeando con su pie el suelo de forma rítmica, mientras en su cara había una expresión de hastío.

- ¿Habéis terminado ya de hacer el idiota? – Pregunto finalmente la pelirroja.

- Un poco sí. – Sirius decidió que estar debajo de la cama con Wyn no era lo mejor para superar su adicción a ella. (Al fin había encontrado una palabra con A para definir sus sentimientos, que no sonara tan fuerte como el amor.) Y salió de allí abajo.

- Ha sido divertido. – Sin Sirius los bajos de su cama no tenían gracia, así que Wyn salió tb de allí. Aunque lo bueno es que había encontrado unas medias de rejilla que llevaba 3 días buscando.

Nyssa pensó algo parecido a Sirius, así que decidió poner tierra de por medio entre ella y Remus. Puesto que el único interés de Remus en refugiarse debajo de una cama era Nyssa salió tb.

- ¡Potter! – En cambio James parecía muy entretenido y no salía de la cama de Lily. Por eso ella volvió a llamarle.

- Por curiosidad, Evans. ¿Qué es esta cosa que he encontrado escondida debajo de tu cama? – James sacó un objeto que podríamos definir como de "apariencia sospechosa".

- Esto... es... – Lily se puso de un color rojo intenso, despejando las dudas sobre la naturaleza de ese objeto. – Es para batir pociones.

- Ya. – Dijeron los merodeadores a una con tono escéptico.

- ¿Y qué más te da lo que sea eso? – Intervino Wyn. – No es tuyo, James, así que devuélveselo.

- Como tu quieras Wyn. – James se inclino hacia ella y durante un segundo pareció que iba a darle el vibrador como una ofrenda de amor. - ¡Sirius! – Pero entonces se lo paso a su amigo.

- Em. – Sirius dudó cual debía ser su siguiente paso. Obviamente llevarse el rehén a un lugar seguro poniéndose a salvo el tb. Así que corrió hacia su habitación mientras James cubría su huida.

- ¡Es mío! ¡Devolvérmelo! – Grito Lily desesperada, corriendo tras los 2 morenos. No quería que la gente viera eso, echaría a perder su buena reputación.

- La chica tiene razón. Eso es algo muy intimo de ella. No seáis cabrones y devolvérselo. – La apoyo Remus.

- Oye, ¿y por qué a Lily sí se la devuelven las cosas y a mi no? – Pregunto Nyssa molesta.

- Las medias ahí están esperando a su dueña, cuando estés lista para reclamarlas ya sabes donde encontrarlas. – Remus hizo un gesto para diferenciar las posiciones de la pelirroja y la morena.

A todo esto, estaba claro que entre los planes de futuro de James y Sirius no estaba devolverle nada a Lily. Entre otras cosas porque ya estaban en la parte de la torre que correspondía a los chicos y no paraban de correr. Remus se unió a ellos no fuera a ser que Nyssa quisiera recuperar sus medias.

Las chicas iban a seguirles dispuestas a recuperar las cosas cuando...

- ¿Adónde creen que van, Jovencitas? – Tras ellas sonó la voz de McGonagall. Las 3 chicas se volvieron con la cabeza baja tratando de hacerse las niñas buenas modositas sin lograr engañar a la severa mujer. - ¿No irían al cuarto de los chicos, verdad? – Silencio. – Porque las 3 saben perfectamente que eso esta prohibido. – Silencio acompañado esta vez x asentimientos de cabeza de las chicas. – Vayan a su cuarto. – La mujer señalo con el dedo hacia el cuarto de las chicas, que avanzaron hacia allí como una columna de reos haciendo trabajos forzados.

Una vez allí...

- ¡Tenemos que recuperar nuestras cosas! – Lily cerró de un portazo.

- Antes de que Malfoy sospeche. – Añadió Nyssa preocupada. Ese par de medias era lo único que la relacionaba con Remus, aparte del magnífico recuerdo, si las recuperaba estarían salvados.

- Esta claro que debemos entrar cuando ellos no estén y registrar la habitación. – Propuso Wyn con la misma cara que hubiera hablado de escalar el Himalaya en tanga.

Sus amigas bufaron pensando que aquello era imposible. Habían tratado de entrar varias veces en el cuarto de los merodeadores a escondidas de ellos, pero jamás lo consiguieron. los 3 chicos tenían demasiados enemigos y jamás habían descuidado la seguridad en el santuario que era su cuarto.

- Claro que tb...

- La última vez que lo intentamos no conocíamos tantos encantamientos como ahora. – Razono Lily confiada.

- Ni ellos tantas maldiciones. – Apunto Nyssa. – Aún así creo que debemos intentarlo.

Después de mucho hablarlo, decidieron que lo harían el viernes después de clases. A esa hora normalmente los chicos desaparecían a Hogsmead, y como iban un poco empanados después de la clase de HM, solían relajarse en materia de seguridad. El plan no estaba muy trabajado: Lily & Nyssa entraban en la habitación de los chicos para recuperar sus cosas, mientras Wyn vigilaba a los chicos para que no las pillaran de marrón.

Como a Wyn no la apetecía estar sola, ficho a Marlene para que la ayudara en ese trance. Claro que para disgusto de la Griffie, la idea de vestir de camuflaje de la Raven consistía en una túnica rosa fucsia con flores verde fosforito. Los chicos tenían que estar más ciegos que el Tiresius para no verlas a las 2.

Pero al menos en lo demás Marlene se tomaba muy en serio lo de no perder de vista a los merodeadores, en concreto a James no le quitaba la vista de encima.

- ¡Marlene & Wyn! – Joder, aquello no era serio. Si encima de ir llamando la atención con la ropa de Marlene, la gente ya las iba llamando x su nombre, aquello perdía seriedad.

La persona que les había llamado era Henry Perkin. Un alumno de Hupplepuff que estaba locamente enamorado de... Todas las chicas. En parte porque ninguna le hacía ni puñetero caso. Pero eso no desanimaba a Henry, que seguía intentándolo y con tal de ligar ya había probado todo lo imaginable, menos hacerse vampiro, cosa que por cierto estaba considerando.

- Hola, Henry. – Dijeron las 2 chicas a la vez entre dientes, molestas por la interrupción en su misión de espionaje.

- ¿Qué hacen 2 luceros como vosotras por acá cuando aún no se ha puesto el sol? – Era el poema del día de Henry, que llevaba escrito en su muñeca para que no le olvidara.

- Paseando por aquí. – Contestó Wyn de forma imprecisa.

- Pero ya nos íbamos. – añadió Marlene.

- ¡Oye! ¿Vosotras 2 no os odiabais? – Para cuando Henry cayó en la cuenta de ese detalle, las chicas ya se habían esfumado.

- ¿Dónde están? – Marlene miro hacia todos lados, pero estaba claro que era inútil. Los 3 chicos se habían esfumado.

- ¡Habrán vuelto a su cuarto! – Wyn no esperó más para salir tras ellos y detenerlos o adelantarlos y avisar a sus amigas pero...

- ¡Alto ahí! – Apareció Filch, el amargado conserje. - ¿Con que corriendo por los pasillos? ¡Estáis castigadas ya mismo!

- Pero tenemos una muy buena razón para correr. – Explico Marlene.

- ¡Me da igual! Me van a fregar sin magia la mazmorra de pociones. – Las 2 chicas suspiraron pero no tenían más remedio que obedecer. A Filch le había venido genial, no le apetecía fregar ese día.

- Estoy cansado. – Remus bostezo para demostrarlo. No era raro. El miércoles se quedo hasta las mil preparando un trabajo de pociones, su peor asignatura. – No me apetece ir a Hogsmead. Quiero descansar.

- Como quieras. Aún tenemos chocolate para esta semana. – James se encogió de hombros y los 3 chicos dieron la vuelta hacia su cuarto.

- Y sino se lo podemos pedir a las chicas a cambio de sus cosas. – Apunto Sirius con una sonrisa malévola.

- Deberíamos ser buenos y devolverlas las cosas. – Al comentario de James los 3 chicos cruzaron miradas cargadas de malicia.

- ¡No! – Decidieron a la vez. Era demasiado divertido.

- Al fin llegamos. – Comento Remus con otro bostezo. Estaba cansadísimo.

- Sí, pero... ¿Os habéis dejado la puerta abierta? – Pregunto Sirius señalando la puerta de su habitación.

- No, la cerré. – Aseguro James. Aunque con James, estando en tierra, nunca se podía estar seguro de nada.

- Entonces tenemos visita. – Concluyó Sirius.

Alertados por la puerta abierta, los 3 chicos avanzaron con cautela, tratando de ver quien había osado entrar en su cuarto de sus múltiples enemigos...

- ¡Eureka! – Grito Lily triunfal cuando encontró su "batidora de pociones" entre las cosas de Quiditch de James. El grito despejo las dudas sobre la identidad de los intrusos. - ¿Cómo va Nyssa?

- Aún estoy en ello. – La voz de Nyssa venía de dentro del enorme armario de los chicos. ¡Y decían que ellas 3 tenían ropa!

- Date prisa, deben estar a punto de llegar.

- Como que ya hemos vuelto. – Matizó James entrando junto a los demás y pillando a las chicas con las manos en la masa.


Pos se termino lo que se daba por hoy. ¿Qué pasará con nuestra intrépidas Nyssa & Lily ahora que han sido pilladas con las manos en la masa y no cocinando precisamente? Lo sabremos en el próximo episodio.

Hasta entonces, sed buenas, no hagáis nada que yo no haría y sobre todo, IMPORTANTE, dejad RR. ¡Que no sabéis cuanto animan!

Mil besos.

Carla Gray.