¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Les ruego que se den una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.
¡MUCHAS GRACIAS A MIS LECTORAS DE PRUEBA! Kala–neechan por reírse de mis locuras y a Yukime–chan por leer mis barrabasadas.
Un especial agradecimiento a Ekléctica, quien se dio el enorme trabajo de corregir el fic.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!
ADVERTENCIA.
Principio 104 para ver y entender Manga: Los martillos pueden ser guardados en cualquier parte.
Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
Capítulo 17: La Eterna Quietud
Reino de Auralis.
Un poderoso viento se elevó por el pozo místico de Dion, agitando las telas que le rodeaban, haciendo vibrar los obeliscos. Wamba sujetó el mango de su espada y observó con sorpresa en sus ojos como la enorme columna de viento retransformaba en el más bello de los tornados. Entonces la luz cubrió el lugar y prácticamente encegueció a todos.
El aullido de Gran Fuego pareció cubrir todos los rincones de Auralis. Todos cayeron a tierra, cubriéndose los oídos para no tener que escucharlo. Marín salió corriendo del refugio a donde habían llevado a Aioria, seguida de Nili y otros escuderos. El santo de Leo seguía inconsciente. Aparte de él, el único que no hizo nada, ni pestañear siquiera, fue Aioros: se quedó viendo hacia arriba, expectante.
"¿Mi señor Aioros?" La voz de Serra pareció rebotar directamente en su cabeza.
"Serra, ¿Qué fue lo que hiciste?" Le respondió Aioros del mismo modo.
"Lo que tenía que hacer…"
"¡Ven conmigo!
"… no… no puedo. Me divertí mucho contigo. Me honra haber coincidido con vos en esta vida."
"No te vayas, mi amor… no quiero perderte…"
"Y yo no quiero irme, quiero quedarme con vos… ¡Hmpf! Duele mucho…" La voz de Serra sonó muy afligida. "… ya no depende de mi… ¿Me concederías un favor? No te olvides de vivir…"
"¿Serra?"
La flecha dorada vibró como respondiendo a una súbita llamada del cosmo de Aioros y de Serra, y atravesó el pecho de Gran Fuego, destrozando de paso la caja toráxica de tan terrible criatura. Entonces el cosmo de la chica brilló de un azul intenso, y su capa se extendió por toda la atmósfera. Los lazos de luz que aún sujetaban a la criatura, lo asieron con más fuerza y tras un horroroso rugido, Gran Fuego se deshizo en millones de partículas de ceniza que llovieron sobre la tierra, y desapareciendo antes de tocar el suelo.
El tornado que antes viera Wamba, y que aún no se había movido de su sitio, tomó fuerza y comenzó a girar con potencia, se elevó entre los obeliscos a gran altura. Absorbió entonces el cosmo de Serra, que seguía en este extraño trance, y en menos de un instante, un mero flash de luz… todo lo que había sido destruido por Gran Fuego fue restaurado.
Todo se sumió en el más profundo silencio.
Santuario de Athena.
Saori abrió los ojos de golpe, inhalando más aire del necesario y de inmediato se puso a derramar lágrimas. La diosa se aferró del santo que la estaba sujetando, nada más ni nada menos que Afro, que la sujetó en cuanto se había desmayado, y se puso a sollozar. El santo de Piscis le acarició los cabellos y dejó que se desahogara tranquila. Shaka, que había estado dándole palmaditas en las mejillas, observó expectante a su diosa.
"No te dejes llevar por los sentimientos. Nublan el juicio y no dejan…"
"Shaka, cierra la boca." Le gruñó Afro. "No es momento para tus enseñanzas filosóficas."
"Intento ayudar." Se defendió Shaka asintiendo afligido. Afro entrecerró los ojos: debía darle crédito al santo de virgo. Al menos no se había puesto a declamar su sagrado 'OM.'
"¿Kieden calladze loz doz?" Dijo Saori entre lloriqueos. La chiquilla se separó del santo de piscis y se limpió las lágrimas. "No debió terminad azí." Se lamentó. "Ezto ez una dragegia."
Shion entonces entró, seguido de Máscara. Ambos venían muy agitados. Los demás santos dorados comenzaban a reunirse no lejos, como intuyendo algo. El Patriarca rápidamente se acercó a la diosa, quien lo miraba con los ojos hinchados.
"Shion." Saori sorbeteó aire. "… ganaron la batalla… pero… pero…"
"Saori, respira profundo." Le ordenó Shion paternalmente. La diosa se obligó a obedecer y una vez que se hubo calmado, el Patriarca continuó. "¿Qué fue lo que ocurrió?"
Reino de Auralis.
La luz por fin se despejó, revelando un precioso cielo azulado, de una tonalidad ligeramente más oscura que el azul del cielo terrestre. Estaba por anochecer en Auralis. No había rastros de la batalla, ni siquiera en los edificios, más que las heridas de los senescales, santos y escuderos.
Como si fuera una pluma, Serra, evidentemente inconsciente, comenzó a descender a tierra. Aioros atinó a estirar los brazos, para recibirla a su caída. Shura se pasó las manos por la cara, anonadado por lo que acababa de presenciar. Volvió su cara hacia Danju, pero le vio tan espantado que prefirió no hacerle preguntas a él en específico, sino que la hizo en general.
"¿Qué pasó? Por la diosa, ¡Qué Alguien Me Responda!" No obtuvo respuesta.
"Gran Fuego Fue aniquilado." Balbuceó Gondebaudo.
"¡Evidente! Pero ¿Cómo?"
"La técnica del corazón… es el… sacrificio voluntario del Senescal de la Tradición." Explicó Wamba, fantasmagóricamente, que caminaba con pesadez hacia ellos. "Al hacer estallar tu propia alma… se libera una energía desde tu corazón, que toma la energía del enemigo, purificándola y… con eso restaura lo que éste ha destruido."
"¿Hacer estallar el alma?" Shura miró rápidamente hacia Aioros, que aún esperaba que Serra llegase a sus brazos. "¿Dijeron Un Sacrificio?"
"Es voluntario… si Serra no hubiera querido hacerlo…" Wamba negó con la cabeza. Shura volvió la mirada hacia Aioros.
Ignorando al resto del mundo, Aioros recibió a Serra en sus brazos y se sentó sobre sus talones a medida que esta caía. La acunó en sus brazos, le apartó un mechón de la cara y aprovechó para acariciarle los labios. Comenzó a derramar gruesas lágrimas en tanto se dio cuenta que no respiraba…
"¿Serra?"
Se levantó una fuerte brisa y la chica entre sus brazos comenzó a brillar de azul, pero como si hubiera estado hecha de arena, comenzó a deshacerse y antes que Aioros lo notase, a Serra se la había llevado el viento y dispersado por el lugar. De ella nada más quedaban brillantes chispitas que se apagaban a medida que el viento las empujaba. El santo de Sagitario se quedó mirando las manos, confundidos y con un nudo del tamaño de un peñasco en la garganta.
Tan impactado estaba, que hasta había dejado de derramar lágrimas y fijó su mirada en dirección a las últimas chispas que se apagaban…
Shura se pasó la mano por la cara. NO CONTABA con que pasaría esto. ¡Esto era horrible! Tenía que ser el triunfo más chapucero que recordaba en mucho tiempo.
"Eso Significa que…"
"Serra morta est." Anunció Wamba bajando la mirada, también con la mirada fija en las chispitas que lentamente se apagaban. "Requiescat In Pace."
Santuario de Athena
Ya estaban callados de antemano, pero ni bien Saori terminó de dar esta trágica noticia, los dorados cayeron en un silencio digno del inframundo y se miraron las caras sin saber qué hacer. Athena volvió a tallarse los ojos y sepultó su rostro entre sus manos.
"Tranquila princesa." Susurró Shion mientras consolaba a una llorosa Saori, que no podía controlar sus lágrimas. "Es una victoria que ha costado cara." Añadió en voz baja, meneando apesadumbrado la cabeza. Afro, Máscara y Shaka observaban sin emitir comentario alguno.
"¿De qué consuelo sirve eso Shion? Se supone que no debió pasar." Protestó la joven diosa, haciendo una pausa en sus lágrimas, que se reanudaron en seguida. Shion bajó la mirada.
"De nada. No sirve de nada." El Patriarca entendía mejor que nadie por lo que el santo de Sagitario debía estar pasando en esos momentos. Sus palabras podrían haber sonado severas, si la intención hubiera sido tal, pero no fue así. Shion se veía muy alterado. "Tan solo nos queda apoyar a Aioros con todo lo que podamos." Añadió con calma. "¿Shaka?"
"¿Excelencia?"
"Por favor, ve a avisar a los demás el resultado de la batalla."
"En seguida."
El santo de Virgo se levantó y con paso elegante salió de aquél salón, meditando sobre la fórmula correcta para anunciar tan agridulce noticia.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo Capítulo: El Duelo
"Pero se puede." El Patriarca le puso la mano sobre le hombro. "Se puede, aunque duele, aunque cuesta, aunque arde." Shion le miró con ojos compasivos y empáticos. Aioros quiso reprocharle, pero ni bien vio sus ojos, comprendió que el Patriarca no le estaba diciendo eso de gratis. "Te dejé una medicina para que duermas: tómala y considera eso una orden."
PS: ::desde alguna remota cabaña en alguna remota islita cerca del Cabo de Hornos:: Les dije que este capítulo sería corto. Ahora, en serio ESPERO que no se hayan encariñado tanto con Serra, así como espero que NO ME MATEN luego de este capítulo. Fui cruel, lo sé, lo sé y lo confieso, pero este fic aún no acaba, quizás les doy una sorpresa (QUIZÁS). Si están leyendo esta parte, por algo es, así que en mi defensa, les pido que no me linchen si quieren saber la conclusión de esa historia. ¡GRACIAS POR LEER!
Algunas Traducciones del Latín.
Serra morta est:Serra está muerta.
Requiescat In Pace (R.I.P): Descanse en Paz. En inglés, esta señal se pone R.I.P, que significa "Rest In Peace", PERO originalmente se ponía R.I.P. por la frase en latín.
