.-.-Lothluin-.-.

Señoras y Señores, elfos y elfas, se les comunica el sensible fallecimiento del ego de Lothluin. No lo lamenten, que ya le tocaba, estas últimas semanas habían sido las más pesarosas de su larga larguísima vida.

Nada puedo hacer mas que darme el pésame, que sí, que mi pobre ego no pudo resistir el hecho de que esté aquí como una quinceañera tratando de que mi pelo luzca un poquito menos zarrapastroso. No, simplemente no pudo. He tocado fondo. Me he descubierto utilizando las mezclas de dudosa calidad que compré en el mercadillo para parecer una elfa modosa y decente, cosa que no tiene ningún futuro siendo yo la que lo quiere lograr.

¿Dónde quedaron los ideales, la revuelta, dónde Loth! Todavía recuerdo el día en que armada de daga y espejo me corté la larga y respetable cabellera. Nunca más seguiría protocolos absurdos. Era un luto, era una protesta... y ahora mi cabello disparejo y por los hombros casi instaura estilo cuando una de las miles de bisnietas de Finwë me anduvo preguntando que dónde me había hecho yo el corte, que si creía que a ella le vendría bien.

Ahora me pregunto qué caso tiene todo... y me he descubierto siendo la elfa más amarguetas de nuestro selecto y variopinto grupo de amigos. ¿Y la conciencia me hace querer mejorar? No, claro que no, no soy tan buena persona. Solo me hace tomar estas ridículas actitudes como quererme hacer un moño con flores blancas...Lothluin, en qué estás pensando...

Cuando opto finalmente por una diadema con cintas y perlas parece que todo empieza a marchar mejor. Nada es grave, recuérdalo bien. Además entre el barullo y los cotilleos nadie se va a detener a ver si la que está detrás de la barra tiene el pelo bien arreglado. Estoy nerviosa, no quiero haber derrochado los ahorros de mi vida en vano...¡que no es negocio fácil embriagar a un elfo! Y menos si tienen el aguante de Legolas que a las diez cervezas a penas siente un "leve y extraño cosquilleo"...

.-.-Haldir-.-.

-¿Te parece que luzco gordo con esto?-pregunto enarcando una ceja. Mi hermano, Rúmil, reposa en el sillón leyendo un pergamino, tan tranquilo él mientras yo me hundo en esta crisis.

Para hoy he escogido mi mejor camisa. Pero eso no es motivo de júbilo...me viene justa. El horror. MI MEJOR CAMISA ME VIENE JUSTA.

El único culpable aquí es Rúmil que viene cada mañana del mercadillo con esas tortas de avena que tantas calorías deben tener. Es que no tiene vergüenza, parece que no me mira las tres horas que paso diario matándome en el gimnasio para conservar la línea.

-Me parece que luces paranoico y...mirándote tanto en el espejo más que gordo te siento... afeminado-

Estalla en una de esas carcajadas que últimamente están dirigidas a mi. No más respeto, no más reverencia para su hermano mayor el guardia de Lothlórien. Oh que tiempos aquellos cuando me pedía que le tensara el arco, que si son demasiados orcos, que si hay que escoltar a la Dama Galadriel, oh hermano sabio ayúdame con esto y el otro...¡y ahora se burla de mi con tal desfachatez!

Debe ser su modo de vengarse.

-Y peor aún si lo que llegas a pedir al bar es un agua mineral cero calorías-

Es su modo de vengarse, definitivamente.

-No me digas, más vergüenza me dará a mi llegar acompañado de mi pequeño hermano al que todavía le piden la licencia de mayoría de edad a la entrada...-

Antes de que pudiera reír un almohadón me golpea la cabeza.

-¿Te he deshecho el peinado, hermanito?-

Esto no se puede quedar así...

.-.-Legolas-.-.

Harto de los vahos psicotrópicos que emergen del cuarto de Gimli (por fin se ha mudado al estudio después de días y días de labores de convencimiento) he decidido visitar a Haldir antes de ir para el bar, que por cierto ha creado tal expectativa que a esta hora todos están mirándose al espejo para aparecerse bien guapos por ahí. Conmigo no tiene caso ya, que todas las elfas me tienen aprendido el rostro de memoria... tanto así que aparentemente nada en mi les puede emocionar... tendré que vivir con ello aunque me cueste aceptarlo.

Golpeo su puerta un par de veces y no obtengo respuesta. Otro golpe y nada.

Empiezo a preocuparme pues dentro se escuchan forcejeos. No puede ser... ¿Lo estarán atacando? Imposible¿qué podría estar atacando a Haldir aquí en Tirion?... aunque no es normal, pues golpeo la puerta de nuevo y nada. ¡Se ha roto un cristal!... esto no puede estar bien... ¡menos mal que estoy yo aquí, para echarle una mano a Haldir, que la debe estar pasando muy mal!

Me armo de valor como tantas veces, respiro profundo y calibrando el ángulo perfecto para mi embestida, golpeo fuertemente la puerta con mi pie derecho.

Logro echar abajo la puerta y de un salto me pongo dentro de la zona de peligro; aunque no estoy armado mis puños bastarán...¡ah, casi no recordaba esta sensación, me siento, me siento vivo de nuevo...!

-¿PERO QUÉ DIABLOS...LEGOLAS!-

Mi resurrección duró fracciones de segundos.

He aquí el momento más humillante y patético de mi vida. No, haber perdido a Gollum e ir a decírselo a Elrond con la cola entre las patas no se compara a este momento de ridiculez petrificada que parece prolongarse y prolongarse.

Rúmil suelta la risotada más cáustica que jamás haya provocado en alguien. Se estremecen mis entrañas un poco más si cabe ante la mirada estupefacta de Haldir,

-¿Podrías explicarme qué significa esto¡¿Te has vuelto loco!- me pregunta quitándose unas plumas de la cabeza.

Cualquier cosa que le pueda decir solo me dejará mal parado. Si es que todavía conservo algo de mi dignidad ante él. Y decirle la verdad es tan cruel para conmigo mismo...

-Yo... escuché una pelea...y...-

-E inteligentemente, cómo no¡vienes y me tumbas la puerta para ver si todo anda bien!-

-...-

Rúmil no para de reír revolcándose en las plumas salidas de un almohadón con el que seguramente peleaban.

-No me digas que es lo más normal del mundo que tú y tu hermano se estén golpeando con almohadas como niñitos que no son...-

¡Ja! Golpe certero de Legolas... aunque la verdad es que la aseveración nos dolió a todos y ahora nos sentimos grotescos por igual. Por el marco de la puerta que yo mismo derribé se asoma la cara de horror de Orophin.

-¿Pero...qué ha pasado aquí?-

Vaya, me esperaba más gritos, más escándalo, más drama del que se puede tener con tres elfos adultos discutiendo entre un montón de plumas y una puerta rota. Viene vestido de blanco, con un tapete de junco enrollado; seguro está tomando el Yoga en la Playa con Círdan, para evitar la histeria de la que nosotros (que no vamos al yoga) hemos sido víctimas.

-No te lo quería decir así hermano, tan de golpe, pero creo hemos perdido a Haldir y a Legolas- dijo Rúmil entre risas

-A callar rapaz, que tú fuiste el que empezó todo esto- le responde Haldir enérgicamente. Ay pero qué anticuadas palabras usa mi amigo silvano...¿es que yo también me escucho así?

-Pero yo soy joven, yo tengo pretexto- dice Rúmil irónicamente.

Haldir y yo nos miramos compadeciéndolos el uno al otro. En un momento de gran comprensión parecemos leernos el pensamiento... ¿Qué nos ha pasado¿cómo hemos terminado así!.

.-.-Lothluin-.-.

Más nerviosas no podíamos estar; aunque Lindórië se oculte en esa acción parsimoniosa de lustrar las mesas (ni que tanta falta les hiciera ahora que nadie las ha usado) y parezca tan tranquila, sé que en el fondo está que no se la acaba pensando qué hara cuando nos quedemos sin dinero y tenga que regresar a vivir a casa de sus padres por que el negociete este ha quebrado.

Si, lo siento, soy una fatalista.

Al final el lugar este ha quedado muy lindo; lleno de luz y de naturaleza como nos gusta a nosotros los elfos para que no nos de agorafobia; árboles blancos a manera de pilares que detienen la estructura y una fresca terraza con un techo de enredaderas y luces. No podía faltar el jardín central, que si no miro espacio abierto me agobio y los amplios ventanales para que cuando pasen por la calle miren nada más quién está tomándose unas copas, con quién y en qué estado se encuentra. Al principio me parecían vitrinas de zoológico, pero Lin y Mereth me convencieron.

Miro alrededor y siendo objetiva miro que nuestro trabajo de meses se ha materializado. Faltaba más siendo que empeñé hasta los calzones para poder conseguir el lugar.

- En una hora empezará a llegar la gente. ¿Tienes listas las copas del brindis inicial?- me pregunta Lin, muy sonriente ella

-Claro, las he puesto en aquella mesa-

-¿Y el vino espumoso, está ya frío?-

-Que si mujer, que todo está listo, no me preguntes más cosas que me vas a volver loca-

Miramos alrededor; todo vacío, esperando por ser utilizado; casi al mismo tiempo exhalamos nerviosas. Me empieza a invadir la fantasía paranoica de que los del Ayuntamiento iniciaron un complot contra el bar. Si, me veo siendo arrestada por insalubre e irreverente; Me veo colocando un letrero de bancarrota en la puerta... por Eru, pero qué estoy diciendo; no pude hacer tan malas cosas en edades pasadas como para que el destino se ensañe conmigo en esta.

Vaya, que pensamiento tan alentador.

Los primeros en llamar a la puerta (Si, llamar) son Mereth, Elladan y Elrohir, puntualísimos, que seguro vienen a darnos su apoyo en este momento de suspense.

-Se nos han adelantado-

-Oh está bien, perdona la imprudencia. Volvemos en cinco minutos- me dice Elrohir bromeando –Sería bueno que abrieran ya las puertas, me dice señalando con la cabeza hacia atrás.

-Disculpa... ¿si abrirán el bar esta noche?-

Tuvieron que preguntármelo unos jovencísimos vanyar para darme cuenta de la expectativa que esto había causado; pequeños grupitos de elfos comenzaban a juntarse en la calle, mirando y señalando el lugar, esperando el justo momento en que se nos diera la gana abrir la puerta. Llamo a Lindorië desde afuera

-¡Lin, la música¡Que abriremos ya!-

.-.- Lindórië -.-.

Increible. Un momento de tranquilidad. Miro a mi alrededor para asegurarme que no tengo nadie a medio atender. No. Aprovecho la momentánea tregua para girarme y intentar ver mi reflejo en las cristaleras que tenemos detrás, que protegen las nutrida variedad de bebidas alcohólicas de las que disponemos. Me muevo un poco para que el vidrio haga la función de espejo en la medida de lo posible. Al menos para asegurarme que mi peinado no está echo un desastre y que no tengo excesiva mala cara.

"Estás muy guapa, no hace falta que te mires."

Me giro de golpe. Ahí está Glorfindel de nuevo. A saber que querrá ahora. Me mira con una de sus sonrisas de suficiencia. De esas que dicen claramente 'sé que te gusto, nena.'

"¿Quieres algo, Glorfindel?" – pregunto con una de mis sonrisas de camarera simpática.

"Tres hidromieles. Dos light y una normal."

Miro detrás suyo donde un par de elfas jovenciiiiiiisimas esperan, mirando al noldo de rubios cabellos casi con adoración.

"Vaya¿la conquista de la noche?" – pregunto con burla al tiempo que le sirvo.

"No debes ponerte celosa Lin, si quieres luego me tomo algo contigo..."

Pongo los ojos en blanco : - "Creo que podré sobrevivir si no lo haces. Aquí tienes las bebidas."

Él las coge y después de guiñarme un ojo se va. Yo suelto un suspiro y niego con la cabeza. Este elfo tiene un problema... Y de los grandes.

"¿Ese era Glorfindel intentando ligar contigo?" – me pregunta Loth, limpiando un vaso a mi lado.

"Eso parecía... ¿Crees que está empezando a desarrollar un gusto más normal por elfas un poco más... de su edad?" – he estado apunto de decir viejas... ¡Me he estado a punto de autodenominar vieja! A lo mejor tendría que apuntarme a alguna de esas actividades programadas. Un poco de ejercicio quizá me venga bien para rejuvenecerme por dentro. A lo mejor a las clases de tai-tchi de Elrond...

"Creo que está empezando a ir detrás de todo lo que tiene falda." – masculla Lothluin. Vaya, y ahora porque se habrá cabreado? Me parece que cada vez entiendo menos a la gente. Esto del ocio nos ha sentado muy mal a todos...

No puedo seguir pensando mucho más porque una elfa viene a pedirme algunas bebidas más.

.-.-Legolas-.-.

Inclino un poco el vaso para poder ver mi reflejo en el poco alcohol que queda dentro, para intentar averiguar que diablos falla en mi cara. Dos orejas puntiagudas, pelo rubio liso y sedoso tipicamente elfico, ojos claros, nariz pequeña y redondita... Todo sigue como siempre, imperturbable a lo largo de los siglos... Entonces donde está el puñetero problema!

Frustrado me termino el vaso en el mismo momento en que Elladan, Elrohir y Mereth vienen a sentarse conmigo.

"¡Ey¿Como va eso Legolas?" – me dice Elladan, con su típica sonrisa noldor.

"Mal. Tu nunca lo entenderías porque todavía no has llegado a la crisis de estar pasado de moda." – mascullo.

Los tres me miran alzando las cejas. Genial, ahora encima estos se deben pensar que estoy loco, y eso que no he mencionado mi desafortunado incidente de antes con la puerta del piso de Haldir...

"Voy a por otro." – digo mi vaso vacío, para intentar olvidar el asunto. Me levanto y el bar (que por cierto está lleno hasta arriba.) da un par de vueltas a mi alrededor. Eso quiere decir que todavía me falta beber más.

Me acerco a la barra. Allí está Glorfindel, pero no le saludo porque se le ve muy ocupado hablando con unas jovencisimas noldo. Al pasar por su lado oigo un fragmento de lo que dice : "Y aquel monstruoso balrog se acercó a mi, látigo en mano, pero yo le planté cara, sin temerle a la muerte..."

Uhh... Genial, ya está usando de nuevo la historia del balrog para ligar... ¡Eh¡Un momento! En mi mente nublada se empieza a perfilar una idea. Glorfindel tiene muchos más siglos que yo. Glorfindel todavía liga. ¿Porque? Por la absurda historia del balrog... Entonces si yo uso una historia parecida...

"¿Otra vez aquí Legolas?"- me dice Lindórië, mirandome incredula – "Me sorprende que puedas caminar todavía."

Bien, vamos a ver si mi teoría es correcta. Me recuesto en la barra en la actitud más sexy que un elfo medio borracho puede fingir.

"Oye Lin... ¿Te he contado nunca la vez en que maté a un bicho grande y feo que vivia en un lago delante de las puertas de Moria?" – hincho pecho haciendome el macho.

Ella deja a medias la jarra de cerveza que está llenando para Haldir (que por cierto, si alguien le dice que la cerveza engorda va a darle un colapso, porque ya es la tercera que se bebe.), y me mira : - "Estás muy raro está noche Legolas..." – me dice al fin.

"Y porque no me has visto esta tarde derribando puertas ajenas dejándome llevar por mis paranoias de que Haldir era atacado por algo oscuro y malo..." – mascullo entre dientes.

"¿Seguro que te encuentras bien?" – dice ella poniéndome una mano en la frente – "Sé que los elfos no nos ponemos malos... Pero con tanto ocio todo en nosotros se está torciendo. Unos envejecemos, los otros enloquecemos..."

Yo dejo colisionar mi cabeza contra la barra al tiempo que murmuro : - "Otro hidromiel con whisky doble."

.-.-Glorfindel-.-.

Me encantan estas elfas de generaciones modernas. Me miran con tales ojitos de admiración que mi ego se hincha un par de toneladas. Además solo por ver la cara con la que me mira Lothluin vale la pena.

Termino con mi historia del balrog dejandolas a todas impresionadas.

"Os invito a tomar algo, que queréis?" – les digo, con mi sonrisa nº19, la 'conquista-elfas noldo con tendencia a vestirse a lo hippie-silvano, en un bar de copas recién inaugurado'.

Me acerco a la barra para pedir lo que mis adorables elfitas me han pedido. Prefiero que me atienda Lindórië, pero parece que está muy ocupada con Legolas, al que está mirando con cara de preocupación... Bueno, no, es más bien con la cara de estar pensando que mi buen amigo sindar necesita ir a las sesiones psicologicas de Gandalf... En fin, no me quedará otra que ir a pedirselo a esa teleri gruñona.

"Cinco hidromieles, por favor." – pido al llegar a su altura.

Sorprendentemente ella se gira sin rechistar a prepararme las bebidas. Supongo que el echo que su inauguración haya sido un éxito rotundo debe hacer que esté de buen humor.

Pero al ver lo que deja delante de mi cambio rapidamente de opinión. Es evidente que me he equivocado.

"Siento si la edad te ha dejado medio sorda, pero te he pedido hi-dro-mie-les. Cinco. Un, dos, tres cuatro cinco. ¿Entiendes?"

"Lo siento, pero los del Comisionado de Limpia me cerrarán el bar si sirvo alcohol a menores. Y esas de ahí apenas nacieron ayer. Así que dales estos vasitos de leche calentita y que se vayan a dormir." – me dice con su tono más sarcástico.

¡Esta elfa me saca de quicio¿Os lo había comentado nunca? Habrá que recurrir a los golpes bajos para no quedar en inferioridad.

"Oh ya... ¿Te disgusta que intente ligar con ellas y que pase de ti?"

"¿Te tengo que recordar que ya lo has intentado conmigo y que terminaste con una sarten como sombrero?"

¿Veis lo que os digo¡Si es que con ella no se puede! Con un gruñido me alejo del mostrador.

.-.-Eärmereth-.-.

Pues al final va a ser un exito el bar este! La verdad es que esta lleno hasta arriba y me esta costando muchisimo llegar hasta la barra. Es que ni a codazos! Uy aprovechando el hueco que Glorfindel va dejando a su paso (me pregunto que balrogs le habra pasado se le ve muy cabreado) consigo llegar hasta mi objetivo. La barra! Que aun me tiene que invitar Loth a una copa.

"Loth! Ponme un par de hidromieles por favor"- la digo mientras veo como recoge unos vasos de leche

¿Vasos de leche en un bar? Creo que prefiero no saber porque estan ahi...

"Aqui tienes"-sonrie la teleri-¿ Que tal lo estas pasando?

"Genial"-sonrio-"Esto es un exito aunque se esta llenando de los elfos mas raros de todo Tirion..."

Loth mira alrededor: elfos casi pederastas, principes neuroticos, una pandilla de vigorexicos...y bueno supongo que los gemelos peredhan y yo que tampoco somos conocidos por nuestra cordura. Lothluin sonrie.

"Al menos no esta llena de esos noldor sosos"

Me voy riendo tras pagarle uno de los hidromieles y tras muchos malabarismos consigo llegar a la mesa sin derramar mucho.

"Ey! A mi no me has traido nada!"-se queja Elrohir

No si ahora resulta que voy a tener que ser adivina.

"La que lee el pensamiento es tu abuela guapo"-respondo-"Si pregunto que quereis y no respondes, como voy a saberlo eh?"

Elrohir se levanta malhumorado y refunfuñando mientras Elladan a mi lado coge su jarra para esconder una sonrisa. ¿Y a este que le parece tan gracioso?

"Yo creo que lo ha hecho aposta para ir a hablar con Lin"-decide explicarme una vez le lanzo una mirada asesina.

"Si solo quisiera hablar"-me rio entredientes antes de chocar mi jarra con la de Elladan-"A ver si se lían de una vez y nos dejan al resto en paz con sus babosadas"

"Bien dicho"-rie Elladan antes de ponernos a beber

.-.-Elrohir-.-.

Mientras me dirijo hacia la barra sonrío. Ha colado a la perfección. Tengo el pretexto perfecto para ir a hablar con Lin. Y seguro que ellos ni tan siquiera se han dado cuenta. Llego hasta donde está ella, que le acaba de servir una bebida a Legolas y lo sigue con mirada preocupada mientras el principito regresa a la mesa.

"Buenas." – sonrío a Lindórië apoyándome en la barra. Ella guarda unos vasos vacíos debajo del mostrador y me sonríe también. Eso es una buena señal ¿no? O a lo mejor debería dejar de escuchar los consejos amorosos de Glorfindel...

"Ey Elrohir¿qué tal te lo estás pasando?"

"Pues bien, la cosa está entretenida. Parece que vuestro negocio será un éxito a corto y a largo plazo ¿no?"

"Eso espero" – me contesta ella. – "¿Qué quieres tomar?"

"Mmmmm... Lo que tu me pongas." – otra táctica de Glorfindel. Frase+guiño de ojo.

Ella me sonríe y empieza a hacerme un cóctel con algo de alcohol, me lo decora con una florecita y me lo tiende.

"Aquí tienes, especialidad de la casa." – me dice con un guiño. Vaya, al final resultará que debí hacerle caso a Glorfindel y a sus consejos mucho antes, y dejar que mi parte humana saliera más a la luz, y no tanta mariconada elfica.

Me apoyo masculinamente en la barra y doy un sorbo. Está bastante bueno.

"Me gusta." – le digo a Lin, que me está mirando expectante. – "Y también me gusta lo guapa que estás esta noche." – ale, ahí va eso. Espero no haber sido muy directo, pero he oído a los gondorianos ligar de esta forma...

A ella se le escapa un vaso de entre las manos y me mira, enrojeciendo... Esto es una buena señal o una mala señal? Por suerte o por desgracia, llega Orophin. Yo lo aprovecho para desaparecer. No vaya a ser que a Lin se le escape una bofetada por lo atrevido de mi comentario...

.-.-Orophin-.-.

Ummmm... Tengo la ligera sospecha de haber interrumpido alguna cosa. Y mirando la cara de Lindórië y lo rápido que se marcha Elrohir creo que no me equivoco de mucho.

Ella me mira pero creo que en realidad no me ve. Parece en shock. Paso mi mano por delante de sus ojos un par de veces y me espero a que reaccione.

"Oh... Orophin. No te había visto." – me dice al fin. Yo la miro con una sonrisa divertida. Esta elfa siempre me ha parecido de lo más curiosa.

"No pasa nada, la paciencia es uno de los dones más preciados del alma." – le contesto, recordando las lecciones de Círdan.

"¿Qué te pongo?"

"Un par de cervezas, por favor."

Mientras me las sirve, me mira de reojo. Al parecer está dudando entre decirme algo o no.

"¿Ocurre algo?" – le pregunto al fin.

"Bueno... Solo me ha sorprendido tu buen humor. Muchos clientes me hubieran soltado una bordería si les hubiera echo lo mismo que a ti."

Sonrío de nuevo : - "Porque todo el mundo debería plantearse el asistir a las clases de Yoga de Círdan. Van genial. Te ayudan a purificar el aura y a vivir en paz con todo lo que te rodea. Te rejuvenecen por dentro y por fuera."

"¿Te rejuvenecen?" – ella se queda a medio servir una de las jarras de cerveza y me mira con los ojos como platos – "¿Y donde dices que hace Círdan esto del yoga?"

"Pues en la playa, tres veces por semana. ¿Por qué¿Te animarías a venir?"

"Bueno... No conozco a nadie pero..."

"Me conoces a mi. ¿Qué más te hace falta¿Quieres que pasado mañana te pase a buscar, vienes a una clase y si te gusta te apuntas?" – que bien, Círdan seguramente hará que suba del nivel de Preliminar a Avanzado por esto.

"De acuerdo" – sonríe ella al tiempo que me tiende las cervezas – "¿Qué vais, tus hermanos y tu?"

"¿Mis hermanos? Que dices!" – río yo – "Para Haldir es una cosa demasiado estática, y Rúmil es un cabeza loca incapaz de mantener la continuidad y el esfuerzo que el yoga requiere."

Lindórië ríe ante eso también, porque conoce a mis hermanos y sabe que lo que digo es verdad.

"¿Cuánto te debo?"

"Nada, estás invitado." – sonríe ella.

Mmmmm... Pues vaya si me gusta este bar. Me gusta el ambiente y el aura de buenas vibraciones que desprende todo. Creo que vendré a menudo.

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Mil gracias por sus reviews my dears, dicen que ya no los podemos contestar así que me da mucha penita no poder dar atención personalizada. Pues sí, así de complejo es para los elfos cuando ya no hay épica y los dramas son cotidianos (oh si los más desgarradores jajaja) además ya es tiempo de que a Legolas le vaya mal en un fic, que todos me lo tratan muy bien :P

Y vayan apartando a sus elfos nenas, que esto se llena de hombres guapos! (empiezo a encariñarme con los hermanos de Haldir :P)

En fin, gracias a Elanta (qué te puedo decir yo,creo que todas andamos con esto de las paranoias creativas :P), a Marce, a Julieta cineasta , a Ninde, Sofi, Samanta, Isiliel, Niniel y a todos aquellos que leen y no se reportan con review, gracias!

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