¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Les ruego que se den una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.
¡MUCHAS GRACIAS A MIS LECTORAS DE PRUEBA! Kala–neechan por reírse de mis locuras y a Yukime–chan por leer mis barrabasadas.
Un especial agradecimiento a Ekléctica, quien se dio el enorme trabajo de corregir el fic.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!
ADVERTENCIA.
Leyes de física del Anime. Primera Ley de Gravitación Diferenciada, Segundo postulado (Efecto Ranma): Si es la novia quien lanza al héroe, éste caerá dolorosamente, de preferencia sobre su propia cara.
Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
"Ex Cordis Serrae"
("Desde el Corazón de Serra")
Omake: ESCUDOboard
Reino de Auralis. Quebrada de la Altura.
Día siguiente.
Hacía una brisa suave, ni muy cálida, ni muy fría. El cielo, que lucía una tonalidad celeste un poco más oscura que la de la Tierra, estaba límpido y no tenía nubes que le opacaran o estorbaran en su enorme extensión. La hierba crecía muy alta y frondosa, casi hasta 1.50 mt., también era de color verde, pero la especie vegetal mucho más mullida y suave. Parecía un delicado y tupido pelaje. Los bosques de Secrela no se alzaban muy lejos y muy pocas flores, de un vivo color fucsia y no mayores que una margarita, se dejaban ver entre la hierba de cuando en cuando.
La Quebrada de la Altura brindaba una vista magnífica. A los pies se veía una gran laguna de agua muy cristalina, y el paisaje que se abría ante ellos era vasto y precioso. Formaciones naturales de roca, cañones y planicies, y por supuesto, un extensísimo bosque, cubría el relieve. Calma, tranquilidad… mucha paz.
Cualquiera hubiera dicho que estas hierbas, estos árboles y toda esta pastoril escena habían estado allí por siglos, pero no. Nada tenía más de dos semanas de edad. Al destruir a Gran Fuego, la técnica del corazón que Serra había desatado, incitó a la energía mística de Síax a restaurar toda la vida del planeta a como estaba antes del ataque, sin embargo no revivió a ninguna de las personas que habían fallecidos… excepto a una, al cabo de unos días, cuando todo se había aquietado.
Una criaturilla, similar a una mariposa, se posó sobre la nariz de Flopsi. El animalillo, que había estado durmiendo una siestecilla, abrió los ojos y fijó su mirada en su nariz. Esta "mariposa" movió perezosamente las alas. Flopsi, en un rápido movimiento, sacudió la cabeza, abrió las fauces e intentó comerse al indefenso animal, pero este escapó y se posó en una brizna de hierba cercana. El dragoncito bufó descontento y decidió darle a la criatura una lección: comenzó a correr detrás del despreocupado insecto.
Aioros infló el pecho al tomar una profunda bocanada de aire. Estaba recostado cuán largo era en el suelo, tranquilo como no estaba desde hacía semanas, mirando al cielo y a la alta hierba que se mecía remolona por encima de su cabeza. Ya era de día, había amanecido hacía apenas un par de horas. Se incorporó, dejando caer el peso de su cuerpo en sus brazos, que tenía apoyados en el suelo. Observó a su alrededor.
¡Qué increíble poder tenía la energía mística de Síax y la Técnica del Corazón! El planeta estaba como nuevo: nadie creería que todos estos territorios, hasta donde alcanzaba la vista, habían estado completamente calcinados hasta hacía unas semanas.
Ya antes había regresado a Auralis, pero tan cegado había estado por la pena que no se había detenido a observar el maravilloso paisaje. Con razón Serra disfrutaba tanto de la naturaleza… y hablando de Serra… esta se levantó de entre la hierba, sosegada, recostando la cabeza en el hombro de Aioros, le abrazó por el torso.
"Buen día mi buen señor." Le dijo con pereza, mientras le miraba a la cara. El santo de Sagitario la miró con largura y una sonrisa, para luego proceder a pellizcarle la nariz.
"Sí, eres real. No eres un sueño."
"¡Por supuesto que no soy un sueño!" Se quejó juguetonamente la chica, fingiendo ofensa. Serra suavizó su rostro al cabo de unos momentos. "…"
"¿Qué?"
"¿No estáis enojado conmigo?"
"¿Por qué tendría que estar enojado?"
"…"
"¿Serra?"
"Mi Señor Wamba me ha dicho que habéis estado muy a maltraer estas semanas… Mis señores Danju y Demetriano me lo confirmaron. Y… cuando os observaba anoche… os sentías muy desolado…"
Aioros no respondió. Tan solo se limitó a acariciarle el rostro con una mano, mientras le abrazaba con la otra, atrayéndola cada vez más a su persona.
"Creedme que no quería provocaros esa…"
El dorado la besó en los labios antes de que terminara de hablar. Serra, aunque no estaba acostumbrada a estos gestos, se sorprendió, pero… bueno… como que podía acostumbrarse. Aioros rompió el beso, mas no se alejó y la mantuvo entre sus brazos.
"Lo que te dijeron es cierto, pero nunca estuve enojado." Le aseguró con una honesta sonrisa. "Aunque el hecho que llevabas más de una semana viva sin haberme dicho nada, puede tenerme un poco molesto, Domina." Añadió en tono de broma. Serra abrió los ojos muy grandes.
"Estoy conciente que regresé hace más de una semana, mas fue tan solo ayer que desperté." Se excusó con celeridad. "Es más… Mi Señor Wamba y mi señor Demetriano me dijeron que podía ir a buscaros en cuanto pudiese mantenerme en pie en mis propios medios. ¡Casi no podía esperar y…!" Aioros la interrumpió con un nuevo beso. Cuando se separaron, Serra lo miró con el ceño ligeramente fruncido. "¿Acaso en vuestro mundo los hombres siempre hacéis callar a vuestras doncellas de esta guisa?"
"… Sí. Funciona la mayoría de las veces. Sé de buena fuente que a Milo le llegó un fuerte bofetón una vez." Respondió Aioros muy travieso. "¿Os desagrada?"
"¡Jajajaja!"
"¿De qué os reís?"
"Es que estáis hablando como yo."
Aioros miró a Serra reír unos segundos, perplejo de sí mismo, pero pronto se unió a la risa. Pasados unos minutos, se calmaron y ambos se dedicaron a contemplar el vastísimo paisaje que se abría ante ellos. El dorado carraspeó.
"Serra ¿Puedo asumir que también te fugaste?"
"¿Por qué preguntáis eso?"
"Porque dijiste que te dieron permiso para ir a buscarme en cuanto pudieras sostenerte en pie sin ayuda… y si me dices que apenas despertaste ayer por la mañana…"
"Tenía motivos muy fuertes para veros." Serra suspiró. "¿Sabéis? Lo último que recuerdo de la batalla es haberme despedido de vos, mas lo demás es una nebulosa. No sé qué pasó conmigo, todo se tornó negro y no recuerdo más, mas no estaba angustiada… entonces de pronto comencé a soñar… y soñaba con vos, mi señor. Cuando desperté, lo único que quería hacer era veros de nuevo. Fuisteis un gran motivador."
"Entonces te escapaste."
"Sí. Lo mismo que vos."
La noche anterior, Aioros se había encontrado a Serra en el Bosque de Athena, mientras paseaba. La emoción lo había embargado y por muchos momentos había temido que se tratara de una ilusión, más no, Serra sí estaba allí, frente a él, y en sus brazos. No llevaba puesta su armadura, sino un sencillo vestido, con su velo y sandalias, de telas muy finas, siempre de inspiración romana. No le avisó a nadie donde estaba, ni a donde iba. De hecho, no recordaba haber llegado hasta aquél punto… excepto que había pasado horas y horas y más horas charlando con su querido Fantasmita, que por fortuna no era una aparición.
"Entonces estamos iguales." Suspiró Aioros contento. El santo de Sagitario fijó su mirada en la gigantesca Quebrada de la Altura, cubierta ahora por una mullida y resbaladiza hierba. "Este lugar se ve mejor así que calcinado. ¿Es por aquí que me dijiste que se lanza la gente?"
"Así es. Por aquí hay algunos intrépidos que se lanzan colina abajo. Es muy peligroso: ya veis que la hierba es resbalosa y lo mullido es engañoso. Han ocurrido…"
"¿Sigues con ganas de lanzarte?"
"Claro, pero no ahora ni aquí. Además no tenemos con qué y…"
Aioros se puso de pie. Como tenía a Serra sujeta de la mano, impulsó a su chica hacia arriba al mismo tiempo. Juntó su frente con la de ella y mientras la abrazaba por la cintura, le sonrió.
"Nunca dije que sería aquí. Tengo una idea."
Santuario de Athena. Escaleras Zodiacales entre Cáncer y Leo.
Horas después.
Aioria y Marín subían con pies pesados las escaleras. Estaban cansados, pero ninguno se quejaba. Ambos se veían muy preocupados, y tenían razones de sobra para estarlo: nadie veía a Aioros desde la noche anterior y la verdad ya comenzaban a preocuparse. Habían estado buscándolo en sus lugares favoritos, pero sin mayor éxito.
"Está bien, Aioria, no te preocupes tanto." Le animó Marín. "Tu hermano no hará ninguna estupidez, de seguro necesitaba cambiar de aire."
"Yo sé, pero es que es raro que de pronto desaparezca sin dejar ni siquiera una nota." Rezongó el León. "Feh. Si hasta cuando se murió la primera vez dejó un testamento."
"Ya aparecerá."
Marín tomó a Aioria de la mano y la aferró con fuerza. Ella misma no estaba muy convencida, pero prefería ocultar tal cosa. La ausencia del santo de Sagitario ya comenzaba a llamar la atención de los demás, aunque todavía estaba lejos de preocupar a nadie… aunque claro, al parecer Shion aún no se enteraba, lo cual podría ser el motivo del porqué nadie estaba tan urgido como Aioria.
"Cuando lo vea, lo golpearé."
"¿Tienes que resolver todo a golpes?"
"¡LO GOLPEARÉ! No me gusta que me haga preocupar."
"A nadie le gusta que le hagan preocupar, pero hay otras maneras para solucionar el asunto." Marín se sopló el flequillo. "Aioros ha estado muy deprimido, y encerrado: te aseguro que fue a dar un paseo muy largo para cambiar de aire."
"Tienes razón… Entonces primero le preguntaré PORQUÉ NO AVISÓ ANTES DE DESAPARECER y luego LE CAIGO A PATADAS." Anunció el orgulloso León. Una gran gota resbaló por la cabeza de Marín.
"¡Qué maduro de tu parte!"
Aioria se detuvo en seco y se situó delante de Marín, bloqueándole el paso. Puso una sonrisa juguetona y la abrazó por la cintura.
"¡Oye! Yo soy muy maduro."
Sin comentarios.
"Sí, lo que tú digas, leoncito: eres el señor madurez."
CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG.
Aioria le sonrió a Marín y ambos acercaron sus labios para proceder a un bello momento Kodak… que por cierto… fue interrumpido por dos ruidos, o tres si se ponen más técnicos, que parecían ir de la mano. ¡Ese Ruido! Era como un tronar de un pesado objeto metálico contra los escalones de mármol, que por las pintas debía tener un fuerte peso y era más que evidente que se dirigía hacia ellos.
CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG.
Los otros dos…
"¡WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!" Era una exclamación femenina de alegría.
"¡AIOOOOOOOROOOOOOOOOOOOOOS, SEEEEEEERRAAAAAAAAA¡DETÉNGANSE O ME LO VAN A ABOLLAR!" Ese era un furioso y preocupado Dohko, que venía bajando los escalones a toda prisa.
"¡OS LASTIMAREIS DE GRAVEDAD¡DETENEOS POR FAVOR!" Ese era un senescal, Gondebaudo si no me equivoco.
CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG.
¿Qué hacía Gondebaudo en el Santuario? Aioria entrecerró los ojos: ese Senescal no le había caído bien del todo, menos porque había intentado coquetearle a Marín. Independiente de eso… ¿Qué estaba pasando?
CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG.
Entonces lo vieron.
CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG, BAAANG, CLAAAANG.
Aioria y Marín parpadearon estupefactos al ver pasar un bólido a toda prisa no lejos de ellos. Casi se atragantan de la impresión cuando notaron que ese bólido, no era otra cosa que Aioros sobre uno de los escudos de Libra, que bajaba a toda velocidad por los escalones como si el escudo fuera un snowboard, y cargando en sus brazos…
"¿AIORIA?"
"¡ESA ES SERRA!"
Una alegre Serra estaba aferrada al santo de Sagitario, y aunque se veía aterrada por la veloz bajada, se notaba muy feliz. Lo mismo Aioros, que se veía tan alegre como no se veía desde hacía semanas. Aioria se pasó las manos por la cara y Marín se llevó las manos a la cabeza.
Aioros con Serra y el ESCUDOboard pasaron junto a la pareja a toda velocidad. Segundos después, Dohko, blandiendo un puño, pasó corriendo y ni siquiera se detuvo a saludarlos.
"¡NO TE LO PRESTÉ PARA ESO, AIOROS! DEVUÉLVE EL ESCUDO ANTES QUE LO ROMPAS."
Y Dohko siguió su camino. Aioria y Marín se miraron estupefactos sin saber qué hacer. Gondebaudo, se detuvo tratando de recuperar el aliento, y cuando sintió el peso de la enorme pregunta implícita que la pareja le hizo, se enderezó y dijo:
"Largo cuento para el cual no hay tiempo." Antes de comenzar a correr de nuevo.
La pareja tragó saliva mientras veía como esta escena seguía desarrollándose a medida que avanzaba a Cáncer. Desde su posición pudieron ver como Aioros y Serra llegaban al final de los escalones y cruzaban corriendo la Cuarta Casa en dirección de las escaleras entre Cáncer y Géminis. Marín miró a Aioria a la cara.
Y sin decir nada, salieron corriendo en pos de toda esta batahola.
Fin del Omake.
Por
Misao–CG
PS: Espero que este Omake les haya aclarado más las cosas, que por cierto, viene saliendo del horno. Lo acabo de terminar, por lo que si encuentran errores ortográficos, gramaticales y de redacción les pido las disculpas del caso. A todo esto ¿Saben lo que esto significa? Pues que Extremus Australis ya está próximo a su publicación. Las respuestas a sus reviews, como siempre, están en mi profile: no más hay que esperar a que la cosa esta decida actualizarse. Espero que este Omake haya sido de su agrado. ¡GRACIAS POR LEER!
Domina: Significa en latín "Señora."
