Hola, hola, gente maravillosa y seguramente asada de calor, porque hace tropecientos grados y medio. Espero que el segundo bloque de este fict, os resulte cuanto menos refrescante, notaréis que es bastante más rápido que los capítulos anteriores, o por lo menos a mi me lo parece. Bueno, antes que nada, vamos a responder a los RR.

HermySiriusBlack: Hola, si quieres mi opinión me gustaba más el otro nick, me complicaba menos la vida para teclearlo. Sí que me daba pena James, pero bueno, él se lo buscó, de todas formas, su recompensa viene en estos capítulos. A mi también me gustan mucho, Marlene y Lucas, yo creo que es una pareja que funciona. Besos.

Kattys: Bueno, más que la primera eres la segunda. Espero que disfrutarás el cumpleaños. Besines.

Made: En defensa de James, creo que se ha cansado de los proyectos a largo plazo y prefiere los placeres inmediatos... Sí, para el padre de Wyn fue un trauma descubrir que su pequeña ya no era ni virgen ni borracha. Teniendo en cuenta, que la madre de Remus pensaba que por ser licántropo no sentaría la cabeza nunca... Normal que se alegrara. Un beso de granizado de limón.

Rocío: Uy, nena, tu si piensas que tres años después James no será el "primero" en la vida de Lily, subestimas la capacidad de la pelirroja de mandar a la mierda a todos los pretendientes que pueda. Chao.

Xtinamc: Hola, me alegro que te guste el cambio, verás que es genial. Han evolucionado mucho, al menos algunos de ellos. Kisses.

Alessandramalfoy: Hola, me alegra que te gustara el capi. Aquí tienes el segundo bloque, es que no me gusta segunda parte, porque parece que vamos a cambiar de título y todo, y no es así.

MoonyGabriela: Hola, que bien. Me encanta saber que te divirtió el capítulo. Espero que este también te guste. James y Lily, ya verás... Gracias por defenderme con lo de mi tranquilidad. Besotes.

Saphira: Me encanta que te encantara que James y Lily no empiecen nada en Hogwarts, sobre todo porque no tendrás que esperar nada para ver algo de interacción entre ellos. Besines de horchata.

Libertad: Bueno, tranquila y no te pongas a debatir, al menos no mucho. Je, je. Siempre se me olvida peguntarte en los mails, por el chico de la cruz roja. Lo de chica de espejo de lujuria es una tontería que tenemos Anvy Dreaming y yo. en este momento Anvy y yo tratamos de quitarle de la cabeza la idea de los tríos. Peor no hay forma. En fin, un besote de lima limón.

Darame: Bueno, trataré de seguir escribiendo así, sobre todo porque no sé si lo hago mal me empezarías a odiar o algo. Sí, pobrecita Lily... Respecto a como se reencontrarán Lily y James, bueno, en breve lo leerás, pero te aseguro que el reencuentro estará a la altura de la pareja. O al menos eso espero. Besitos.

kurumi-desu: .¿Puse 24? Ops, quería decir 21, igual se me fue la mano de tecla. Como las preguntas pronto las leerás... Te dejo mejor con el capítulo. A lot of Kisses.

Trixi Black: .¿Cristian, eh? Pues dale las gracias, porque jamás pensé que te leería escribir que no me estrese. Eso hasta hace unos meses iba contra tu religión. Besos de chocolate.

Nat: Hola, veo que tienes un pequeño caos. La que quería encerrar a Lily y James era Nyssa y no Wyn, pero no importa. Puf, es que más que adelanto, mejor lees el capi, y te vas haciendo tus propias ideas. No sé, igual si sube de 20 capis, aunque no mucho más. Ya me he subido a 22. Chao.

Ginny84: Sí vale, es normal que la frasecita sobre el lloro de Lily te suene de la tele. Es que yo a Lily tiendo a identificarla con la Pija, no sé porque. Creo que también le hubiera seguido la corriente al padre de Wyn, para ahorrarte el marrón. De hecho lo hago, ahora que lo pienso... Sí, falta lo más difícil todavía. Pero yo sé que puedo. Adiós.

Ayda merodeadora: Por curiosidad¿que tal te fue en los finales? Espero que fenomenal, que sino luego me culpáis a mi. Me gusta que te gustara nena, y siempre es genial tener una nueva seguidora. Espero que te siga gustando la historia. Besos.

AnaLu: Me gusta que te guste este fict en especial, aún no he calculado cuando se casarán James y Lily, pero creo que pronto, porque a esto le quedan seis capítulos. Besitos.

Yalimie: Vaya, que no te des cuenta es buena señal, significa que actualizo deprisa, lo usaré como argumento cuando alguien me toque las narices con el tema de los retrasos. Cielo, me parece que manejas un despiste considerable, este fict transcurre en un universo alternativo en que no hay rata ni Voldemort, así que los merodeadores no terminan como terminaron en el universo de HP. Es un mundo nuevo. Así que relajate y disfruta. Besitos.

Miss Molko84: .¿Qué tal en tu nueva escuela? Espero que bien. Si, James estaba un poco descontrolado, pero también Lily se lo hizo pasar muy mal. De todas formas en tres años, han tenido tiempo de hacer borrón y cuenta nueva. A mi también me gusta Doc, aunque Peregrin también tiene su punto. Muchos besos.

AnnaTB: Sí al fin sabemos de quien heredó Wyn su manía de sacar las cosas de quicio... En eso los Evans se parecen la verdad. Uf, ya verás que en estos 3 años, las cosas no les fueron tan bien a todos... Besos.

Minea: Pues siento defraudarte pero apenas hay flash back, es que no son necesarios para entender el fict, y alguna cosa de las que preguntas la vas a leer en vivo. Pobre niño, yo creo que Lestat es un nombre que en el mundo real puede causar traumas. En eso los padres se parecen: una siempre es casta y pura a sus ojos. Me alegra ver que insistes en lo de Lucas, pero para mi que va a ser que no deja a Marlene, más que nada que sería una putada para la pobre chica. Un beso.

sOfIa: Sí que me pasaba mucho con Lily, pero es porque sé que a partir de ahora es la que más va a disfrutar. Besotes.

Karen Black: .¿Qué tal tu CPU? Espero que vaya bien. Sí, chica, James y Lily tienen complejo de pelota de tenis y eso a la larga cansa, el cuello sobre todo. Ya verás que la luna de miel de Remus y Nyssa... bueno, mejor lo lees. Bueno, es que Sirius con su suegra lo llevaba tirado, con su suegro era harina de otro costal. Nada, Marlene estará tranquila, que Lucas no se cambia más de acera. Abrazos.

Sailor Alluminem Siren: Hola, me encanta que te encantará. Uf, no creas que las escenas subidas no me terminan de encajar, siempre tengo la impresión de que o me paso o no llego... Sí, el final esta bastante cerca, 6 capis como mucho. Pero bueno, ahí que disfrutarlo mientras dure. Besos.

Keikleen: Gracias por ser tan maja, chica. Aparte de eso, me toca repetir otra vez, y conste que no me importa, que en este universo no existen ni rata ni Voldemort. Si no existe Voldemort no existe la Orden del Fénix y Sirius no va a la cárcel y... Vamos que nada de lo malo tiene porque ocurrir. Por cierto, casi fijo que Doc y Jenny se pelearon por el orden de los apellidos. ¿Qué tal la química? Seguro que no fue para tanto... Besotes.

Dimebonitareina: Hola, pues universidad todos no, aunque con James acertaste. También creo que el nombre de Lestat es demasiada responsabilidad para un niño, con ese nombre tienes que ser hiperatractivo y tocar bien la guitarra eléctrica sino la has cagado. Tranquila, Lily tendrá una alegría (más de una de hecho) en este capítulo. Palabrita de escritora retorcida. Besos.

Terminados los RR os dejo con el capi, espero que os guste.

La profecía 16.

El momento y lugar adecuados.

Lily suspiró y llevo sus manos a la nuca, tratando de eliminar el cansancio provocado por llevar 24 horas seguidas de pie. Como no lo consiguió, dio un trago de la taza de humeante café... Hubo un tiempo en que lo más fuerte que Lily bebía era leche condensada, pero desde que trabajaba en la clínica Kimball, tomaba café solo como si fuera agua mineral.

Un nuevo suspiro escapó de la boca de Lily. Odiaba aquel hospital, clínica o como quisiera llamarse. Odiaba ser la nueva, y tener que pasarse 47 horas seguidas en pie por ello, aunque trabajara allí desde hace 9 meses. Odiaba tener que conformarse con el título de enfermera, ya que la ley mágica la impedía ser médico, pese a saber que había nacido para ello. Odiaba que sus compañeros y compañeras de trabajo la consideraran un ser frígido y asexuado, porque antepusiera el bienestar de sus pacientes, a follarse a los médicos... En realidad, eran tantas las cosas que odiaba de su trabajo, que solo de pensarlas, se frustraba, ni siquiera que Doc fuera su jefe, era bastante para animarla.

.- Enfermera Evans.

Mierda, pensó la aludida. Era la voz del doctor Lockart. Un hombre un poco mayor que Lily, que había ganado el título de medicina por su sonrisa y más creído que un regalo divino. Naturalmente, estaba convencido de que todas las chicas debían babear por él al verle, y que Lily no lo hiciera le había supuesto un insulto a su persona. Hasta que lo empezó a ver como un reto personal...

.- ¿Sí? – Lily no le miro, siguió bebiendo su café, y ojeando una de las anticuadas revistas médicas de la sala de espera.

.- Tienes que encargarte de un paciente. – Lily le miró pero no se movió. No era la primera vez que Lockart la invitaba a seguirle a una habitación, y trataba de usar sus "dotes de seductor" con ella. Aunque Jenny, la esposa de su primo, usaría el termino de "acoso sexual".

.- ¿Y por qué yo? – Pregunto Lily.

.- Es un jugador de Quiditch. El doctor Evans dice que debes ocuparte tú de ellos. – Cierto. Su primo había llegado a jefe de urgencias de aquella clínica, lo cual era un verdadero alivio para Lily, ya que nadie se atrevía a meterse demasiado con ella.

.- Ya voy. – Lily se levantó y le arrancó la carpeta con la habitación en la que estaba ingresado el paciente.

Otra enfermera hubiera mirado rápidamente, el nombre del jugador de Quiditch ingresado allí y hubiera corrido a vender la exclusiva a Rita Skeeter. Claro que esa era una de las razones por las que Doc, no confiaba en las demás enfermeras para cuidar jugadores de Quiditch.

La otra era que nada haría más felices a esas enfermeras que tirarse a un jugador de Quiditch y forrarse contándolo en la radio mágica. En la clínica Kimball, solían ingresar a los jugadores que se lesionaban durante los partidos o entrenamientos, ya que estaba muy cerca del campo. Por ese mismo motivo era la clínica más deseada como destino para las enfermeras jóvenes y solteras.

Lily entró en la habitación esperando encontrar cualquier cosa, que era lo que excitaba a sus compañeras de trabajo... Pero los glúteos masculinos más perfectos que Lily había visto jamás, no eran desde luego cualquier cosa. ni siquiera la snitch que estaba clavada en uno de ellos, no se sabía como, los estropeaba.

.- ¡Vaya! - Exclamó Lily sorprendida refiriéndose al trasero.

.- Sí. – Confirmo el chico, hablando de la snitch.

.- Perdone, pero... - La pelirroja sacudió la cabeza y adoptó una actitud profesional. – Pensaba que la snitch se cogía con la mano, no con el culo.

.- Sí. – El joven soltó una risita. – Por fortuna el arbitró no pensó igual que usted. ¿Puede sacarla?

.- Claro. – Lily tomó una especie de imán mágico, con el que atraería la snitch, pero pera ello, tuvo que hacer el "gran sacrificio" de apoyar la mano en la nalga. ¡Joder, era aún mejor al tacto que a la vista!

.- ¿Cómo va?

.- Bien. – ¿Pero que coño la pasaba? Era una profesional, no como sus compañeras de trabajo, que veían un culo firme y ya no respondían de si mismas. Furiosa consigo misma, se puso a trabajar. – Ya esta. Se la dejo en el imán por si la quiere de recuerdo.

.- ¿Entonces me da el alta? - ¿Por qué aquella voz le era familiar? Igual la oyó en alguna entrevista. Factible, de no ser porque Lily no oía programas deportivos ni del corazón, que era donde solían hablar los deportistas.

.- No depende de mí, sino del médico, pero... – Lily se interrumpió al ver algo raro en la pierna izquierda. - ¿Tuvo alguna lesión en el muslo izquierdo?

.- Pues sí. El año pasado una Bludger me derribó de la escoba, caí al suelo, sobre una estaca de hierro que se me clavó en el muslo. ¿Por qué?. ¿Hay algún problema?

.- No. Tranquilo. – Mintió Lily para no poner nervioso al chico. Aunque lo que acababa de ver no le gustaba nada. (Bueno, el trasero sí.) Pero si el accidente fue el año pasado, al ser curado con magia, no debería tener restos de la cicatriz. Y menos la cicatriz debería tener ese aspecto ulceroso. – Pero por si acaso, le mantendré un día ingresado en lo que reviso su historial médico. ¿Me puede decir su nombre?

.- Claro. – A la pelirroja le pareció que el tono del chico, era de sorpresa. Como si fueran pocas las personas del planeta que no conocían su nombre. – Soy James Potter...

&·&·&

.- ¿James? .¿Mi James Potter? – Repitió Marlene incrédula. El consejo de sabias se había reunido en el apartamento que Doc había dejado a Wyn y Lily.

Marlene seguía siendo la misma chica de Hogwarts, al menos en la forma de vestir. Pero ahora llevaba el pelo rubio corto y en bucles, trabajaba haciendo terapia de pareja en una clínica Muggle, y estaba embarazada de 3 meses. El padre era Lucas, con el que se había casado un año antes.

.- Sí. – repitió Lily. Las dos guardias seguidas y la reaparición de James la habían dejado tan machacada, que se había vuelto a casa.

.- ¿Le sacas una snitch del culo a James y no le reconoces? – Nyssa sonrió con ironía.

Eran pocas las personas que hubieran reconocido a la alumna maniática de la perfección en los rasgos de aquella exuberante y estilosa morena. Sin embargo, una vez libre de la tutela paterna y de Malfoy, Nyssa había florecido, la felicidad la había hecho ganar una cuantas redondeces, pero eso la hacía verse más mujer. Además, se había hecho el cambio de imagen que siempre había soñado: el pelo había sido cortado a capas. Las capas superiores aun eran oscuras, pero las inferiores estaban teñidas del mismo rojo fuego del pelo de Lily. Trabajaba en el motel de la familia Lupin, como consultora de finanzas, una forma modesta de decir que ella sola había sacado el hotel de la ruina.

.- Ha cambiado mucho. Lleva el pelo largo. Y su voz es diferente. Más sexy. – Lily era la que menos había cambiado del grupo. De hecho, salvo que ahora trabajaba en la clínica Kimball y vivía con Wyn, nada había cambiado en su vida. Nada.

.- Aún así. No puedo creer que no reconocieras a la sensación del momento. – Wyn detuvo la tarea de meter las cosas que necesitaría aquella noche en su bolso, para mirar a su prima. – En fin, es James Potter. Lo mejor que le ha pasado al Quiditch desde que la empresa Nimbus dejo de hacer alfombras y se paso a las escobas.

Wyn también había cambiado. Esperar que tres años después conservara su color de pelo, era como esperar que vuelvan a rodar más capítulos de friends. Ahora se había teñido el pelo de color caramelo, de forma que se transparentara su cobrizo natural, el resultado era un precioso color miel. Trabajaba de artista, estaba preparando una exposición de cuadros, lo que la tenía muy nerviosa.

.- No le restes méritos, Wyn. – La riñó Marlene antes de ponerse a recitar los logros de James, con la soltura que sólo la esposa de un locutor deportivo puede tener. – Es el jugador más joven de la historia que ha recibido el premio escoba de oro, que se otorga al mejor jugador del año, y lo ha ganado tres veces seguidas. Él sólo, convirtió a los Dragon Warriors, en el equipo revelación de hace dos temporadas, y desde entonces nadie ha logrado robarles el título de campeones de liga. Ostenta el record de la snitch atrapada en menos tiempo, 15 segundos, lo logró el año pasado en la final de la Eurocopa, contra Italia... En resumen, ese chico es al Quiditch, lo que Michael Jordan al baloncesto, o Pit Sampras al tenis...

.- Más bien lo que David Beckam al futbol y a la prensa del corazón. – Matizó Nyssa con ironía. – Compra cualquier revista del corazón o de esas de mujeres, y no encontrarás ninguna en la que no salga nombrado James al menos una vez. ¡Esta en todas partes! Ya sea en reportajes, en noticias, en fotos robadas dándose el lote con alguna modelo famosa...

.- Ese anuncio que hizo de ropa interior en el que se veía tan sexy... – Todas la lanzaron una mirada de censura a Wyn. La peor la de cierta rubia. – No me mires así, Marlene. Como si no tuvieras guardado el póster en el cajón de tu ropa interior. – Marlene bajo la mirada ruborizada, ya que era allí donde tenía el póster.

.- Por no hablar de las columnas semanales de Rita Skeeter. – Nyssa lanzó una carcajada burlona. No se sabía si por la cara de Marlene o por Rita. – No hay domingo que no ponga a nuestro niño de oro a parir... Claro, que como todos saben que casi la dejo tirada en el altar, nadie la hace mucho caso. Salvo los envidiosos, claro.

.- ¡No puedo creer que no hayas sabido nada de él estos años! .¿No lees revistas? .¿No ves la tele? .¿No oyes la radio? .¿No miras la prensa? – Marlene hizo un gesto de incomprensión, mirando a Lily.

.- Estuve ocupada luchando para que me negarán ser médico. – Contestó Lily con una voz tan cargada de frustración, que la rubia decidió no insistir.

.- Olvidemos eso. ¿Por qué no mejor nos cuentas que cara puso él cuando supo quien era su enfermera? – Pregunto Wyn.

.- Pues... Nada. Porque no le dije quién era. – Antes de que sus amigas le soltaran el en que estaba pensando, Lily se explico. – es que no hubo tiempo. Para empezar estaba tan sorprendida de que fuera él, que no tuve tiempo de hablar. Y para seguir, entró Lochkart dispuesto a darle el alta. Así que tuve que ir al pasillo, para discutir porque no debía darle el alta... Pero no me hizo ni caso.

.- Ya. – Nyssa logró concentrar toda la ironía del cosmos en esa palabra. – Supongo que ese presumido quería expulsar a la competencia del hospital, antes de que le robara sus fans.

.- Seguramente. – La apoyó Marlene. – Pero a mi me parece más interesante, por qué Lily no quiere darle el alta a James.

.- Pues si fuera otra persona, diría que porque quiere tenerle a mano. – Wyn sonrió con picardía mostrando en un gesto, donde Lily querría tener su mano. – Pero como sé que me prima se toma el trabajo en serio, y nunca lo mezcla con el placer, es obvio que debe pasar algo con James.

.- Pues sí. – Confirmo Lily. Por mucho que se esforzaba no se quitaba esa herida del muslo de la cabeza. Sabía que había visto algo así, en algún libro, aunque no sabía donde, pero sí que era malo. – Ahora tengo que irme.

.- ¿Irte? No puedes irte sin decirme que le pasa a James. – Marlene parecía asustada de verdad. Ya había tenido que enfrentarse a la lesión de Lucas en un hombro, que había impedido que volviera a jugar al Quidtich nunca más.

.- Es que no estoy segura de lo que es. – Lily se paró delante de la caja, donde ella y Wyn guardaban el trasladador para ir a casa de Doc. – Voy a casa de mi primo, a consultar con él... Pero no te preocupes, sí es lo que creo, estamos a tiempo de evitar que el Quidicth pierda a su astro rey. – Lily lanzo unos besos a sus amigas, antes de que una figura con forma de troll la llevara a casa de su primo.

.- Espero que tenga razón. – De pronto, el semblante de Marlene dejo de mostrar preocupación para mostrar la alegría de alguien que ve que sus esfuerzos dan al fin fruto. - ¡Se reencontraron! .¡Aleluya!

.- No cantemos victoria. – El tono sereno y prudente de Nyssa, quedaba desmentido por un brillo de alegría victoriosa en sus ojos oscuros. – Hemos hecho lo más fácil: Doc tenía a Lily atendiendo a todos los jugadores de Quiditch que pasaban por la clínica. Que James se lesionara y cayera a su cuidado, era cuestión de tiempo.

.- Cierto. – Wyn las observó a través del espejo, mientras se ponía unos pendientes con forma de rosa roja, a juego con un collar. – Ahora lo difícil es que surja la chispa de nuevo. – La joven castaña dio un vistazo al espejo. - ¿Qué tal estoy?

.- Mal. – Contestó Marlene. - ¿Sirius se va fuera tres meses y le vas a recibir en chándal?

.- No exactamente. El chándal me lo quitaré. – Matizó Wyn.

.- ¿Y que te vas a poner entonces? – La mirada verde y pícara que Wyn le lanzó a Marlene contestó a la pregunta de la rubia mejor que cualquier palabra.

.- Como iba diciendo, también esta el problema del marica de Lockhart... – Prosiguió Nyssa.

.- Lochkart no es homosexual. – Corrigió Wyn, ofendida por la expresión que uso Nyssa. – esta enamorado de sí mismo.

.- Que es un hombre. – Replico la morena.

.- Ya, pero a eso se le llama narcisismo. – explico Marlene, la experta en disfunciones sexuales.

.- Pues no le falta de nada. – Se burló Wyn. – En fin, me voy a casa de Sirius. Cerrar la puerta al salir.

.- ¿Crees que esta vez lo conseguiremos? Juntar a James y Lily. – Preguntó Marlene.

.- Pues claro. – Nyssa se desperezó. – Tengo que irme. En tres minutos me llega un trasladador con 30 magos y brujas japoneses.

.- Yo iré a casa a preparar la cena. – Marlene cogió el juego de llaves que tenía de casa de sus amigas, y salió detrás de Nyssa.

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.- No, mama, no. Doc y yo no nos casamos. – Los ojos de Jenny se pusieron en blanco, a la vez que resistía el impulso de destrozar el teléfono. Lily, sentada en el sofá con una taza de infusión, la lanzó una mirada de aliento. – Porque no tenemos dinero. Además teniendo en cuenta lo caro que es este dúplex/ático que acabamos de comprarnos, estaremos unidos hasta que la muerte nos separe o en los 15 años que tenemos para pagar la hipoteca: ninguno tiene dinero para comprarle al otro su parte del piso... Uys, se me quema la comida que tengo en el horno. Un beso mama. – Jenny colgó e hizo un ruido de rabia.

.- Esta pesada con lo de la boda. – Se solidarizó Lily al ver a la esposa de su primo tan rabiosa.

.- No lo sabes tu bien. – Jenny suspiro. - ¿Habéis descubierto ya lo que le pasa a James?

.- Aún no. – Lily sacudió la cabeza apesadumbrada. – Doc ha ido a su despacho del hospital a consultar sus libros.

.- ¿Como es que no has ido con él? - Jenny observó a su hijo Ben, que se había quedado dormido en la alfombra. Se inclino para coger al niño en brazos y acostarlo.

.- Doc me dijo que descansara. Pero tengo tanta cafeína en las venas que no podría dormir aunque quisiera. – Lily dio un sorbo de su infusión de valeriana, aunque sabía que no serviría de nada.

.- Por no decir que no podrás dormir sin saber que le sucede a James. – Acostado su hijo, Jenny cerró la puerta de la habitación de Ben y se sentó frente a Lily.

.- ¿Insinúas algo? - La pelirroja se puso a la defensiva. – Porque a mi James no me gusta. Es mi paciente. Por eso me preocupo por él.

.- Claro. – Convino Jenny, logrando ocultar la sonrisa divertida.

.- ¡Lo tengo! – Con estas palabras, Doc apareció por la chimenea de su ático/dúplex. Sostenía un libro abierto en las manos, como logró que no se quemara, era un misterio de la magia.

.- Por favor, desenchufa la chimenea. De lo contrario, es probable que venga mi madre y nos obligue a casarnos. – Doc sonrió e hizo lo que su esposa le pedía.

.- Tenías razón, Lyls. – Doc le mostró la página marcada a la pelirroja, en ella había una foto mágica con una herida supurante y asquerosa, como la que tenía James en la parte de atrás del muslo.

.- Esto es, sí. ¿Qué es? – Pregunto Lily.

.- Ya sabes que los magos no tiene por costumbre poner nombre a las enfermedades, pero es algo muy malo... Una especie de gangrena. Unos meses más y habríamos tenido que amputar la pierna entera. – Lily contuvo la mueca de horror. La idea de que una persona cualquiera perdiera una pierna era espantosa. Que lo perdiera un hombre joven y deportista, era simplemente espeluznante. – Pero gracias a ti, eso no pasará. Mañana le efectuarás la cura.

.- ¿Cómo que mañana efectuaré la cura? – Lily dio un respingo. – Las curas de ese tipo las hacéis los médicos, yo...

.- Lo harás genial. – Aseguró Doc. – Y yo estaré allí para ayudarte.

.- Te meterás en un lío si se enteran. – Lily sabía que los del ministerio eran un poco tocapelotas con que las enfermeras operaran.

.- Si se enteran. – Señaló Doc. – Ahora vete a dormir, que mañana tendremos un día duro. Yo le contaré todo a James sobre la operación. Sólo tendrás que operar.

.- Gracias, Doc. – Lily sonrió y se fue a la cama. Para su sorpresa durmió cinco horas seguidas, todo un record. Al menos hasta que la despertó una pesadilla en la que se encontraba a James por la calle y al chico le faltaba una pierna.

Lo más extraño de todo, es que la daba igual lo de la pierna. Es decir, no quería que James se quedara tullido, pero sus sentimientos por él no cambiarían por ello. al notar que estaba su mente estaba tomando un camino peligroso, Lily lo atribuyó al exceso de sueño y la falta de café, así que se levantó para solucionarlo.

&·&·&

Sirius cerró la puerta de una patada, al tiempo que dejaba caer las maletas de cualquier manera. "Hogar, dulce hogar" pensó el moreno. Llevaba tres meses sin pisar su casa lejos de sus amigos... Y de Wyn. Por eso le extraño un poco no ver a ninguno de ellos allí, sobre todo en el caso de Wyn, aunque teniendo en cuenta que su chica era una artista despistada que no sabía en que día vivía igual se la había pasado.

En cualquier caso, estaba tan cansado que sólo podía pensar en subir a su habitación, ponerse el pijama e irse a dormir.

En la puerta de su habitación encontró un pétalo de rosa roja fresco. El auror que había en él, se puso en guardia, aunque al abrir la puerta, se dio cuenta que no era la varita lo que debería tener listo para el combate...

La habitación entera estaba iluminada con velas, y por todas partes había pétalos de rosa. Cerca de la ventana, había una cubitera con una botella de cava frío y un bol de fresas con nata.

.- Sorpresa. Bienvenido a casa, amor mío. - Tumbada en la cama, con los pelos en alto, y desnuda salvo por un collar y unos pendientes con forma de rosa roja, estaba Wyn. – Remus y James querían venir pero uno esta en el hospital y otro trabaja. Remus ha prometido pasar el lunes a verte. Hasta entonces tendrás que conformarte conmigo.

.- Lo soportaré. – Sirius se inclinó hacia ella besándola mientras Wyn le ayudaba a desnudarse.

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DIN DON.

.- Ya va. – Medio dormido y totalmente desnudo. Sirius se levantó de la cama y fue a abrir la puerta. - ¿Qué?

.- También me alegro de verte. – Respondió Remus. El licántropo enarcó una ceja al dar un vistazo a la "ropa" con la que su amigo lo recibió. – Aunque preferiría que te vistieras.

.- Sin inmutarse demasiado, Sirius invitó a pasar a su amigo. Todavía tenía suerte: de haber sido James, habrían tenido broncazo por instigar los rumores de que el jugador era homosexual.

.- Pensaba que no vendrías hasta el lunes. – Sirius se vistió con lo primero que pilló: un delantal. Con el que tampoco estaba muy vestido y se sirvió un vaso de agua.

.- Hoy es lunes. – Replico Remus.

.- No, es sábado. – rebatió Sirius. – Si fuera lunes, Wyn y yo llevaríamos tres días enteros en la cama. – A modo de respuesta, Remus encendió la radio, donde una locutora confirmo que era lunes. – Hostias, Wyn tenía algo que hacer hoy.

Remus suspiró mientras Sirius subía a despertar a su pareja... A él le gustaría pasar más tiempo con Nyssa, pero el hotel les absorbía totalmente, ni siquiera podían irse de vacaciones, ya que sus padres se habían jubilado y no conocían a nadie que pudiera dar la talla como gerente.

.- Wyn, despierta, preciosa.

.- Mm. – Wyn sin despertar le echó los brazos al cuello, tratando de arrastrarle a la vorágine sexual que les había poseído aquellos días.

.- No, Wyn, no podemos. – Sirius trató de resistirse, pero sin mucha convicción. – Remus esta abajo...

.- Imposible, no llega hasta el lunes. ¿Llevas puesto un delantal? – Wyn rió divertida, al tiempo que empezaba a desatar el delantal del chico.

.- Hoy es lunes. – Al oírlo, Wyn se quedo paralizada. Luego puso cara de que Sirius la estaba tomando el pelo. – es cierto, nena. Pero igual podemos seguir. Yo me libro de Remus.

.- Desagradecido. – Le espetó el licántropo desde la cocina.

.- Maldito licántropo de oído superdesarrollado. – Gruño Sirius apartando sus labios de los pechos de su chica.

.- No puedo quedarme. – recurriendo a toda su fuerza de voluntad, Wyn se separó de Sirius y empezó a buscar su ropa por la habitación. – tengo que entregarle a André tres cuadros antes del mediodía. Pasado mañana es la exposición.

.- Es cierto. ¿Y de verdad piensas pintar tres cuadros antes del mediodía? Mejor quédate. – Wyn suspiro, vestida con una falda a media pierna, y el sujetador, se sentó rodeando los muslos de Sirius con sus rodillas y le dio un beso profundo y provocador.

.- No puedo. – Susurró al final en el pelo corto y moreno de su chico. – Andre es mi representante, y ya esta molesto conmigo. tengo que ir. Pero esta noche... seré toda tuya.

.- Es una promesa. – Sirius volvió a besarla, antes de dejarla ir a por su camiseta y su bolso. La oyó cuando saludaba a Remus, antes de irse.

Media hora después, un Sirius vestido, duchado, afeitado y peinado aparecía en el salón, donde Remus se dedicaba a jugar a la video consola.

.- ¿Cómo te fue en Francia? – Pregunto Remus al ver a su amigo más presentable, y guardar la partida.

.- Mal. No los encontramos. – El grupo secreto de aurores al que pertenecía Sirius investigaba una pista relacionada con las desapariciones de brujas por toda Europa. La mayoría en Inglaterra, aunque no en proporción alarmante, pero el hecho de que un buen número de ellas fueran compañeras de escuela de los merodeadores y ex novias de Slytherin, había puesto a los chicos en guardia. – Ni el menor rastro de ellos.

.- Deberías de decírselo a Wyn. – Le respuesta de Sirius fue un gruñido de negativa. – O al menos dila que es mentira que te expulsaron de la Academia. Que no eres un aburrido legislador economista sino uno de los mejores aurores del Reino Unido.

.- No puedo decírselo. – Sirius apretó la mandíbula, como frustrado. En realidad quería decírselo pero sabía que no debía. – Para empezar es un trabajo secreto, la mayoría de mis compañeros no se lo han dicho ni a sus familias... Para seguir, no quiero que este preocupada por mi cada vez que tenga que ir a una misión. Bastante tiene con el idiota de André, diciéndola como tiene que pintar.

.- Es verdad. Lleva 2 años pintando, y esta es la tercera vez que Andre considera que los cuadros son lo bastante buenos como para que exponga. – Convino Remus. – Anda, desayuna algo, que tienes que recuperar fuerzas, y vamos a ver a James.

&·&·&

.- ¿Cómo esta el enfermo? – Marlene asomo su rubia cabeza a la habitación de James.

.- Mejor, ahora que una rubia guapa, se decide a venir a verme. ¿Qué es eso que me traes ahí? – James señaló una caja que la rubia llevaba. – No deberías de cargar con cosas en tu estado. ¿Dónde esta Lucas que no te regaña por hacer eso?

.- Lucas esta en Cánada, cubriendo la copa de Quidtich en hielo. Y por estar embarazada, no me he vuelto de porcelana. – Marlene avanzó hasta la cama, donde depositó la caja encima de James. – Y como has notado esto no pesa. – James miró el paquete con desconfianza, antes de abrirlo. - ¿Te gusta?

.- Bueno... – Dijo James muy poco convencido, mirando el pijama con dibujos del diablo de Tasmania. – Es que no es muy de mi estilo... Ya sabes.

.- Sí lo sé. Pero he pensado que no querrías pasearte por aquí, con los slip sexy del anuncio. Podrías terminar violado por unas cuantas enfermeras salidas. – Apunto Marlene con cierto retintín malicioso en la voz.

.- Eso es verdad. Gracias, Leny. – James dobló cuidadosamente el pijama, antes de devolverlo a la caja. – De todas formas, en este hospital no son tan malas. He conocido una en concreto que era genial. ¿Puedes creerte que no sabía quien era yo? Me hizo mucha gracia. Me hubiera gustado conocerla.

.- Sí, hubiera estado bien. – Marlene dedujo que James hablaba de Lily. No creía que hubiera otra que no conociera a James. La rubia logró mantener la cara de póquer.

.- Mira quien esta aquí. – Remus y Sirius llegaron en ese momento. – El jugador que acaba de lograr un nuevo record mundial: ser violado por una snitch.

.- Ja, ja, muy gracioso, Remus. – James hizo un gesto de "me parto" mientras el licántropo saludaba a Marlene.

.- No te metas con el pobre James. Es un tema delicado. ¿A que no te ha llamado? – Ahora era el turno de Sirius de vacilar a su amigo.

.- No hace falta. No se ha despegado de mí ni un momento. – Al ver que aquello podía interpretarse mal, James añadió. – esta allí, pegada al imán.

.- ¿tT ha dejado por un imán? Que mal. Si al menos fuera por una Bludger rica. – James le dedico a Marlene una mirada ofendida de "tu también, Leny, tu también". La rubia esbozó una sonrisa de disculpa.

.- ¿Qué tal por Francia? – James se puso serio y miro a Sirius, que se acababa de dejar caer en una silla con expresión cansada. – Veo que agotador.

.- No, lo agotador han sido los 3 días seguidos que ha pasado en la cama con Wyn. – Remus se adelantó a la respuesta de Sirius.

.- ¿Tres días? .¡Ese es mi amigo! Ahí, hecho todo un machote. – James palmeó la espalda del moreno auror con aires de padre orgullo de las proezas de su pequeño.

.- ¿Y cómo Wyn piensa pintar todo lo que tiene que pintar en tres días? – Marlene ignoró los comentarios de los chicos. – Ya sé que no pinta capillas Sixtinas precisamente, pero aún así...

.- Vaya, cuanta compañía tiene este enfermo. – Doc entró en ese momento, dispuesto a comprobar la evolución del paciente. – Sirius, me alegro de verte... – El pelirrojo estrecho la mano de su casi hermano político. – Supongo que tú tienes algo que ver con que mi hermanita no contestara a las llamadas en todo el fin de semana.

.- Bueno, si estuvimos ocupados. – Sirius le dirigió a Remus una mirada de advertencia. Una cosa es que Doc fuera liberal, y otra que llevara bien enterarse que había tenido tres días secuestrada en su cama a su hermanita pequeña.

.- Ya me supongo. – Los ojos verdes del médico se centraron en James. - ¿Y como va el paciente?

.- Yo creo que bien, pero prefiero oír la opinión de los expertos. – James espero la opinión de Doc.

.- Pues yo creo que ahora mismo te damos el alta. Aunque has tenido mucha suerte: ya sabes que podía haber sido algo bastante gordo. – Doc firmo el alta médica.

.- Lo sé, y gracias por todo. – James empezó a considerar como devolverle el pijama a Marlene, sin que la rubia se mosqueara.

.- No hay de que. Aunque deberías de darle las gracias a la persona que descubrió el problema, me informo a mí y luego te operó. – Dijo el pelirrojo, restando importancia al tema.

.- Lo haré, quien fue. – James lo dijo como quien no quiere la cosa. aunque estaría encantado de saber más cosas de la enfermera que le atendió al principio. Él no solía interesarse por enfermeras, su coto de caza estaba entre modelos, pero con aquella no tendría problemas en hacer una excepción.

.- Lily Evans. – Doc observó divertido la reacción de James. – Mi prima. Creo que la conoces.

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.- Lo lógico sería que la llamarás para agradecérselo. – Sugirió Remus. Después de darle el alta a James, acompañaron a Marlene hasta la su trabajo y se fueron a comer algo al restaurante buffet libre del hotel de Remus y Nyssa.

.- Como mínimo. – Le apoyó Sirius.

.- ¿Por qué? Ella estaba haciendo su trabajo. – James llevaba ya un buen rato evitando las sugerencias de sus amigos. Con todo lo que más miedo le daba eran las ganas que tenía de llamar a Lily.

.- Hola chicos. Hola cielo. – Nyssa se sentó en las rodillas de Remus y empezó a saludarle como se debe. Es decir, besándole a lo bestia.

.- Nosotros también nos alegramos de verte, Nys. – Comentó Sirius fingiendo mantener una conversación con la morena.

.- Sí, gracias por preguntar por mi estancia en el hospital. Tu interés por mi salud es realmente conmovedor. – James le siguió el juego a Sirius.

.- ¿Sabes que no quiere llamar a Lily? – Fueron las primeras palabras de Remus, señalando a James. – Total, no le tiene que agradecer nada a Lily porque ella solo estaba haciendo su trabajo.

.- Es cierto. – Nyssa fingió comprenderlo. – Total, si no llega a ser por Lily en tres meses le amputan la pierna, pero hoy en día las piernas de madera son mucho más artísticas que antes.

.- Joder. ¿Si la llamo y la doy las gracias me dejaréis en paz? – James se hartó y arrojó la servilleta contra el plato.

.- Hay una chimenea en nuestra habitación. – Nyssa le entregó las llaves de la habitación donde vivían ella y Remus. James las cogió y fue para allá.

Una vez que se fue, sus tres amigos tomaron las copas de vino que había sobre la mesa, y brindaron porque todo se desarrollaba tal y como habían planeado. Mejor, incluso.

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.- ¿Qué has hecho que? – Lily reaccionó así cuando su primo la llamo por teléfono para contarla que le había dado a James su nombre, pese a que la pelirroja le pidió explícitamente que no lo hiciera.

Por desgracia, Lily no pudo desahogarse poniendo a su primo de vuelta y media, ya que Doc la colgó con el pretexto, (casi fijo) que falso de una operación. Tras eso, Lily llamó a Wyn a la galería de arte.

.- No, André, aún no esta listo, y si me sigues dando el coñazo por teléfono nunca lo estará. – El gruñido con el que Wyn contestó le indicó a Lily, que su prima no estaba teniendo un buen día.

.- Soy Lily. ¿Sabes lo que me ha hecho tu hermano? – La pelirroja se lo contó en versión resumida, aunque salpicada de insultos. – En resumen, que pronto serás hija única.

.- ¿Y que pasa con Peregrin? También matarás al pobre. – Wyn conectó el manos libres y siguió pintando como si nada.

.- No, pero...

.- Evans. – Ambas primas se interrumpieron, aunque ninguna desconectó el teléfono. André acababa de volver a importunar a Wyn mientras que la cabeza de James había aparecido en el horno.

.- ¿Qué quieres? – Dijeron las dos primas a la vez.

.- Yo quería ver como iba la "Fantasía de Otoño" que me prometiste. – Andre se acercó al lienzo, pero Wyn se lo impidió.

.- No hasta que este terminado. – Y con un gesto dominante, Wyn le indico al borde de su representante que se fuera por donde había venido. Luego la joven se acercó emocionada al teléfono: al otro lado de la línea su prima estaba hablando con James. ¡Luego se lo tenía que contar a todos!

.- Pues... – James se revolvió el pelo, pensando por dónde empezar. - ¿Qué chimenea más rara tienes?. ¿No?

.- Es que es un horno. En esta casa no hay sitio para chimeneas. – Lily frunció las cejas, ocultando el teléfono, ya que no quería colgar a su prima. Puede que necesitara su consejo. - ¿No habrás llamado después de 3 años sin hablarme para preguntarme eso?

.- No, claro, es que... Oye, que tú tampoco me has hablado en 3 años. – Señaló James, dispuesto a ponerse a discutir con Lily.

.- Veo que ya estás recuperado. – Ante el comentario irónico de la pelirroja, James recordó el verdadero objetivo de la llamada, es decir, darle las gracias por haberle salvado la pierna y eso.

.- Eh, sí. Mucho mejor. – De nuevo el moreno se revolvió el pelo nervioso y musitó algo que Lily no alcanzo a entender.

.- Perdona. ¿Qué has dicho? – James repitió lo que había dicho, pero tampoco se le entendió mejor que antes.

.- ¡Que gracias por todo, joder! – Chillo el chico, pensando que Lily lo hacía para vacilarle.

.- ¡Pues vaya forma que tienes de darme las gracias! – Dijo Lily ofendida. – En fin de nada. Potter. Hasta nunca...

.- ¿Qué haces? – Gruño Wyn al otro lado del teléfono. – Invítale a cenar ahora mismo o ya te estás buscando otra casa... Seguro que Petunia te recibe con los brazos abiertos.

.- ¿Te gustaría cenar? – Preguntó la pelirroja al chico con desgana. Y eso que la amenaza de irse a vivir con su hermana, la había dado bastante ímpetu.

.- Bueno, sí. Suelo cenar todas las noches. – Respondió James confuso. Lo último que esperaba es que la pelirroja, le invitara a cenar.

.- Conmigo, idiota, conmigo. – Gruñó Lily. – Bueno, y con Wyn y Sirius. – Al otro lado del teléfono, Wyn arrugó la frente. Aquello no entraba en sus planes: Lily y James debían cenar solos.

.- Bueno, ya que me lo pides tan amablemente. De todas formas hace mucho que no veo a Wyn... Tengo ganas de ver su nuevo color y corte de pelo. – Los ojos castaños escrutaron a Lily. – Tú no has cambiado nada. Estas igual que en Hogwarts. ¿Cuándo nos vendrá bien a todos?

.- El miércoles. – Dijo Wyn, con seguridad.

.- El miércoles. – Repitió Lily distraída, ya que algo que acababa de decir James no la había gustado nada.

.- Bien, perfecto. Nos vemos el miércoles. – James se despidió antes de cortar.

.- Wyn. ¿Puedes conseguirme cita con tu amigo Rupert? Antes del miércoles. – Pregunto Lily.

.- Claro. – Para Wyn fue cosa de tres minutos llamar a su amigo peluquero, y conseguirla la cita a Lily.

Una vez que colgó se puso a bailar por todo el estudio. ¡Lo consiguieron! Lily y James tendrían una cita. les había llevado 3 años pero había valido la pena el esfuerzo... La joven se llevo un buen susto cuando se choco con alguien.

.- ¿El hecho de que el miércoles tienes la exposición no hará más difícil la posibilidad de que cenes con Lily y James? – Pregunto el hombre con el que había chocado, con cierto tono irónico.

.- ¿Es el miércoles? Lo olvide. – El tono falso de Wyn, decía claramente que no lo olvido, y que formaba parte del plan. Luego la joven, le abrazó a su visitante. – Me alegro de verte Lucas.

.- Y yo de verte a ti, preciosa. – Confirmo Lucas, abrazándola también.

.- ¿Has visto ya a Marlene? – Wyn se soltó del chico y volvió al trabajo.

.- No, acabo de llegar y ahora esta en terapia de grupo. – Lucas observó el lienzo que pintaba Wyn. - ¿Por qué estás pintando la bandera de Japón?

.- No es la bandera de Japón. – Protesto Wyn.

.- Es un punto rojo sobre fondo blanco. Eso en mi mundo es la bandera de Japón. – Insistió Lucas.

.- Nooo. Es una nariz de payaso. De hecho lo voy a llamar así: Payaso. – Wyn observó con orgullo su obra maestra. Un orgullo que en realidad no sentía: ella quería pintar paisajes, pero André decía que aquello no vendía. La gente sólo quería arte moderno. Arte como el que Wyn acababa de pintar.

.- Sí. – André aprovechó el descanso para colarse de nuevo en el estudio. – Payaso. Gran idea Wyn. Me gusta más que sinfonía otoñal. – Tras ver que estaba seco, el hombre tomo el cuadro y lo llevo a la zona de exposición. – Uno más y terminas.

.- Wyn suspiró tomo otro lienzo en blanco, y lo miro atentamente unos segundos. Lucas se hizo a un lado para dejar crear a la maestra. Tras unos segundos, Wyn tomo un poco de pintura negra, y trazó una pequeña barra en el centro del cuadro.

.- ¿Ya esta? – Pregunto Lucas al verla guardar los pinceles.

.- Sí. Este lo voy a llamar Soledad. Ahora me cambio, y vamos a tomar algo.

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.- ¿Quién viene en nombre de Wyn Evans?

.- Yo. – Rupert lanzo una mirada fulminante cuando Lily levantó la mano. – Soy Lily, la prima de Wyn.

.- Recuerdo perfectamente quién eres. Tu eres la señorita: "córteme solo las puntas por favor". – El tono de Rupert expresaba a la perfección las pocas ganas que tenía de peinar a alguien tan soso como Lily.

Hasta que ella le explico el peinado que quería...

.- Ahora entiendo porque Wyn te quiere como a una hermana. – Comento el peluquero emocionado, antes de ponerse manos a la obra.

Lily sonrió. Ya vería James Potter lo mucho que ella había cambiado. Ya lo vería.

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El miércoles llego despacio. Mucho más de lo que Lily pensó, pero allí estaba... Y Lily ya se había arreglado para la cena, llevaba un vestido rojo ajustado, que se sujetaba por un solo tirante que cruzaba en diagonal desde el pecho derecho hasta el hombro izquierdo.

Que Lily se atreviera con uno de esos vestidos, más para una cena con James era impactante... Pero lo que más impactaba era su corte de pelo: realmente corto, por encima de los hombros, con cada punta a un lado, y el flequillo desfilado hacia el lado derecho.

.- ¡Que guapa estás! – Le aplaudió Wyn, al verla. La pelirroja decidió lucirse girando sobre si misma. – Me alegra que te hayas puesto tan guapa para mi exposición.

Sólo al mencionarlo su prima, Lily reparó en que Wyn iba vestida con un vestido azulón de tirantes que se cruzaban por la espalda, dejando gran parte de ella desnuda. Wyn solo se vestía de azulón para las exposiciones: tenía la teoría de que la daba buena suerte...

.- Wyn, hoy era la cena con James. Ya lo tengo todo listo.

.- ¿Cómo? Oh, lo siento. Me había olvidado por completo. – Wyn se llevo la mano a la boca, fingiendo sorpresa.

.- ¿Crees que me engañas? – La retó Lily.

.- Mm. Será mejor que diga que no. – Decidió la joven tras evaluar con una mirada a su prima. – Vale, sí. Es una encerrona... Pero tienes que admitir que es un desperdicio malgastar toda esa comida...

.- Esta bien. Cenaré con él. – Accedió Lily al fin. De todas formas tenía la impresión de que no podía oponerse a todos sus amigos. Wyn sonrió y la dio un beso.

.- Buena chica. Ya verás: lo pasarás muy bien. – En ese momento, Sirius llegó con un trasladador.

.- Vaya, Lily estás preciosa. – Lily hizo una reverencia de agradecimiento al moreno. Por su parte, Sirius le tendió su mano a Wyn, la joven la miro recelosa. – Tú no estás preciosa: eres preciosa. – Wyn esbozó una sonrisa radiante y cogió el brazo que Sirius le ofrecía. – James viene enseguida. Disfrutad la cena.

.- Los condones están en mi neceser. Coge los que necesites. – Y de esta forma tan original, Wyn se despidió de Lily.

Apenas pasaron unos segundos cuando James llamo a la puerta de la casa de las Evans.

.- Hola, pasa, pasa. – Lily sonrió tratando de comportarse como una anfitriona amable, aunque lo que de verdad le apetecía era lanzarse sobre el cuello del chico. Aún no tenía decidido si para matarle o para besarle.

Es que estaba para comérselo con el traje de chaqueta y los dos primeros botones de la camisa desabrochados, dejando entrever el pecho fuerte y bronceado... Mm.

.- Traje vino y coca cola. Con eso de que tú prima no bebe. – James le entregó a Lily una bolsa y miro el salón, extrañado de no ver allí a Sirius. Se había asomado a la chimenea de su amigo antes de ir para allá y Sirius ya había salido.

.- Bueno, mi prima no va a venir. Tiene hoy su exposición de arte, cosa que no me ha comentado hasta hace diez minutos, pero hubiera sido un detalle porque fue ella la que sugirió que cenáramos hoy. – A Lily le pareció importante aclarar que la encerrona no era idea suya sino de Wyn.

.- Entiendo. ¿Siguen con sus encerronas para liarnos? – Lily le miro realmente sorprendida. Y es que la pelirroja no había sufrido durante tres años las invitaciones de Sirius de que fuera a casa de las Evans. En realidad, debió imaginar que aquella cena era otra trampa. – De todas formas, da igual. Tenía que darte las gracias por lo que hiciste por mí...

.- No hay de que. – Lily se encogió de hombros, aunque sonreía. – En fin. Es mi trabajo.

.- En ese caso debo darte las gracias, por saber hacer tu trabajo tan bien. – Durante unos segundos los dos jóvenes se miraron a los ojos con agradecimiento. James por lo de la pierna y Lily por el piropo. - ¿Te ayudo con la cena?

.- No hace falta. – Había dos cosas que Lily no necesitaba. La primera, estar con aquella versión maciza y mejorada de James en los 3 metros cuadrados escasos de la cocina. La segunda, que James descubriera que ella no sabía cocinar y que habían encargado la comida al "platos preparados" de la esquina. – Tu siéntate y abre el vino.

Para sorpresa de ambos fue una cena muy agradable, con conversación animada y sin silencios incómodos. Aunque lo que más sorprendió a James era lo rica que era la comida, sobre todo porque Sirius le había dicho que la cocina no era el elemento de las Evans.

.- ¿Qué hay de postre? – Mierda, el postre. A Lily se le había pasado totalmente lo de encargarlo.

.- Pues no hice nada. Pero hay helado de chocolate en el congelador. Aunque es bajo en calorías.

.- Mejor, que mi entrenadora me matara si engordo un gramo. ¡Voy por él!

Lily estaba tan relajada, que no se la ocurrió impedirle a James el paso a la cocina, hasta que no le oyó exclamar.

.- ¡Lo sabía! – Y regresar triunfal con las bolsas del Platos Preparados en la mano. – Sabía que no habías cocinado tú.

.- Vale, no lo hice. ¿Y qué? – Le retó Lily.

.- Nada, nada. Es que Sirius me dijo que Wyn y tú no cocinabais: preparabais venenos altamente letales. Por eso me tenía algo mosca que tú hubieras cocinado algo tan rico. – James volvió a la mesa con el vaso de helado de 500 mililitros, dos cucharas y dos cuencos.

.- Ya. Pues le dices al señor auror que sino le gusta como cocinamos que pruebe a hacerlo él. – Se pico Lily.

.- ¿Auror¿Cómo sabes que a Sirius no le expulsaron? En teoría solo lo sabemos Remus y yo... – James empezó a servir el helado.

.- Un día le alcanzó una maldición y recurrió a mí. – Lily se encogió de hombros. – Supongo que pensó que yo guardaría mejor el secreto que Doc. Ponme un poco más de helado.

.- ¿Así mejor? – Lily asintió con una sonrisa agradecida. – Bueno. ¿Y que tal te va con tu vida amorosa? .¿Sales con algún médico?

.- No. ¿Por qué iba a tener que salir con un médico? – Lily soltó la cuchara y se cruzo de brazos.

.- No sé. – James notó que pisaba terreno peligroso, pero siempre le había divertido picar a Lily. Y sentía curiosidad por ver hasta donde llegaría por ese camino. – Había oído que las enfermeras solían liarse con médicos.

.- Yo no soy como las otras enfermeras. Ellas están ahí para pescar un buen médico y llevarlo al altar. O mejor aún: un jugador de Quiditch. – Dejándose llevar por una repentina furia, Lily se levantó y se acercó a James, hasta quedar de pie a su lado. – Pero yo no. Yo soy enfermera porque las mentes "pensantes" del ministerio de magia, consideran que el cerebro de la mujer es demasiado pequeño para estudiar medicina... Pero no solo tengo que soportar que me llamen idiota. Noooo. También tengo que aguantar que me consideren un bicho raro, porque mi objetivo primordial es curar a mis pacientes y no acostarme con médicos. – Lily hizo una pausa para tomar aire, antes de retomar su discurso. – Leí tu historial. ¿Sabes por que casi pierdes la pierna? Porque la enfermera que te atendió estaba más ocupada pensando que lencería se pondría esa noche cuando se tirara a Gilderoy Lochkart que en tu herida.

.- En resumen: que sigues sin novio. – Concluyo James sin inmutarse ni por el estado de histeria de la chica. Ni por lo cerca que estaba de él. - ¿Y lo demás sigue igual? – La forma en que Lily enrojeció le respondió mejor que cualquier palabra: aún era virgen. - ¿Y a que esperas, muchacha? O mejor dicho¿a quién?

.- No lo sé. – James pensó que ella le echaría de su casa por esa pregunta. La verdad es quehasta el pensaba que se lo merecía, pero Lily se quedo callada, meditando la respuesta. – A ti. – Dijo al fin.

.- ¿Qué? – De la impresión, James se levantó, y se quedo mirando a la chica.

.- Bueno, te lo dije una vez en Hogwarts. – Lily se empezó a morder una uña, no solía hacerlo a no ser que se sintiera muy incómoda. – Aunque tal vez no use las mejores palabras. Puede que te desafiara e insultara... Pero es cierto. Te espero a ti.

De perdidos al río, pensó Lily. Vamos, ya le había soltado eso, así que apenas se sintió tímida cuando apoyando una mano en la nuca de James, empezó a besarle. Claro, que sí él no hubiera respondido al beso, Lily hubiera querido suicidarse.

Pero lo hizo y después, James la abrazo y los hizo aparecer en la cama de Lily, dejando la ropa de ambos en el salón.

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Al día siguiente, Lily no paseaba por los pasillos de la clínica: flotaba un centímetro por encima del suelo. En su cara lucía una sonrisa de esas con las que suelen regalarte una camiseta con el logo de "Anoche tuve un sexo fantástico".

James había sido genial con ella. Y no solo en el durante, sino en después. Y los otros dos durantes y después también. Se quedo con ella toda la noche, haciéndola mimitos, preguntando cada cinco segundos si estaba bien, lamiéndola los restos de chocolate del ombligo...

Lily ni siquiera refunfuñó cuando Laura Lessin, la tiránica jefa de enfermeras, que le tenía bastante tirria a Lily, la ordeno a la pelirroja de malas maneras que atendiera a una paciente. Al menos no lo hizo hasta leer el nombre de la paciente, pero para entonces ya había aceptado, así que...

.- ¿Srta. Sketer? – Lily no tuvo más remedio que atenderla.

Rita Sketer era un verdadero fastidio, una de esas que se creen profesionales de la información y que se ganan la vida sacando escándalos de todas partes. Aunque Lily no entendía que hacía en la clínica Kimball, ya que la nueva cruzada de Sketer era destrozar la reputación de James.

.- ¿Qué la pasa? – Lily se preparó para oír los síntomas de una enfermedad que la periodista acababa de descubrir.

.- ¿Así que tú eres el último capricho de James Potter? – Obviamente a Rita no la pasaba nada. Aunque igual si Lily conseguía que se mordiera la lengua le haría un gran favor a la humanidad.

.- Pues, no sé de que me habla.

.- No mientas. – Rita sacó una libreta de color rosa chicle, a juego con sus uñas y sombra de ojos, y leyó las notas allí tomadas. – Anoche ceno a solas en tu casa. Y al amanecer él salió, con ojeras y un chupetón aquí. – Rita se señalo la clavícula, a la vez que cerraba la libreta. – Estoy seguro que si pido moldes dentales de ese chupetón, coincidirán con los tuyos.

.- Mire, señora. No tengo interés en hacer declaraciones. Entiendo que usted tiene que ganarse la vida, pero yo también. Así que si no le pasa nada que requiera la atención de una enfermera mejor se va de aquí. – Le aconsejó Lily con tono paciente. Para su sorpresa Rita soltó una carcajada.

.- No he venido para comprarte la exclusiva. Si las comprara la exclusiva a todas las que han pasado una noche con James Potter, estaría arruinada. – Rita dejo de reírse. – He venido a advertirte del peligro que corres. – La periodista miro a todas partes con expresión paranoica. – Pero tienes razón: no es buen lugar para hablar. – En pocos segundos, Rita se levantó, recuperó su ropa, sacó una tarjeta y se la entrego a Lily. – Te veo esta tarde, a las 7 en este restaurante. Ven. Te aseguro que lo que tengo que decirte te interesa.

Lily observó alucinada como se iba la mujer. Dudo unos segundos, sin saber que hacer con la tarjeta: si tirarla o guardarla. Al final, la guardó. Y antes de darse cuenta, estaba a las siete hablando con Rita Sketer en el restaurante.


Bueno, creo que debéis darme la enhorabuena: solo he tardado 16 capítulos en liar a James y Lily, normalmente, tardo lo menos 27. esto para mi es un record.

En fin, para el siguiente capi: nos pasaremos por la exposición de Wyn y sabremos que han hablado Rita y Lily. Una conversación realmente interesante.

Nos leemos.

Carla Grey.

Orgullosa Lupina. MOS. Hermana de Mya, Paula & Maru Malfoy. Tía de Azi Black. Paciente de Serenity. Hija política de Veronika. Emperatriz consorte de Alonning. Ahijada del hada madrina Noriko. Prima de Miss Molko e Inna. Miembro de las 15 de Mey. Amiga por correspondencia de una miembro de LODF. Pariente de Anvy Snape. Casi pariente de Libertad, la amiga de Mafalda. Chica del espejo de lujuria de Dreaming.