Aca vamos de nuevo. Perdon por la demora, pense que despues del primer post, las cosas se iban a poner mas faciles... Tonta yo.Prometo no tardar tanto con el proximo post ;)

El meteorito cruzó el cielo dejando una persistente estela de humo.

No era algo extraño de ver en Hoth, ya que fuera de su órbita existía un gran cinturón de asteroides. Continuamente, muchas rocas pequeñas eran atrapadas por la gravedad del planeta y caían sobre él como meteoros.

Sin embargo, algo llamó la atención de Luke Skywalker. Afirmándose sobre su inestable montura, siguió con sus binoculares el llameante recorrido, tratando de determinar el punto de impacto.

Al oír la explosión, la tauntaun se estremeció asustada.

-Cálmate, no es más que otro meteorito -dijo tranquilizándola, aunque en realidad no estaba tan seguro. Lo que había visto podía ser artificial... o no. Desde esta distancia no podría decirlo. Tomando una rápida decisión, pensó que no perdería nada con echarle un vistazo más de cerca de esa cosa.

Se llevó el comunicador a los labios y alzó su voz para hacerse oír sobre el aullido de los vientos.

-Eco 3 a Eco 7. Han, amigo, me escuchas?

-¿Eres tú, muchacho? ¿Qué ocurre?

-He terminado mi ronda y no he captado ningún indicio de vida -. O al menos eso era lo que indicaban sus instrumentos. Sin embargo, hacía tiempo que Luke había aprendido a no depender ciegamente de ellos.

-En esta roca de hielo no hay vida suficiente para llenar un crucero espacial -dijo la voz despreocupada del coreliano.

-No lo sé... -respondió, dando voz a su inquietud.

-¿Captaste algo, entonces?

-No, no es eso. Es... -vaciló, tratando de definir lo que sentía - es esta sensación...

Hubo una leve vacilación y la voz cambió: -Grandioso.

Luke sonrió ante el tono molesto de su amigo. Después de todo ese tiempo y de las cosas que había presenciado, uno pensaría que Han habría cambiado de idea con respecto a los Jedi y la Fuerza, pero en vez de eso se mantenía terco, casi hostil a todo lo que tuviera que ver con ellos. Excepto Luke, por supuesto. Él, por su parte, había aceptado esa actitud y ya no le molestaba.

-Como sea -dijo al fin. -Un meteorito acaba de caer cerca de aquí y quiero observarlo. No tardaré mucho.

Luke cerró la comunicación, sintiendo una extraña tensión en el aire. Debajo de él, la tauntaun se removió inquieta.

Súbitamente, siguiendo un impulso ciego, tiró de las riendas con brusquedad, haciendo girar su montura, en el preciso instante en que, a su derecha, el suelo parecía cobrar vida con un rugido ensordecedor.

Dejándose caer, el joven rodó por el suelo. En un segundo estaba de pie, lightsaber encendido, y un segundo más tarde, el brazo de la monstruosa criatura yacía limpiamente cercenado en la nieve.

Con un terrible aullido, la bestia cargó sobre él, una pesadilla blanca de garras y colmillos. Luke giró velozmente, descargando otro golpe, y el wampa cayó muerto, casi confundiéndose otra vez en la blancura del entorno.

Luke se detuvo a recuperar el aliento y también la calma. Sus dedos temblorosos se dirigieron a su cinturón utilitario. De acuerdo, él podría no depender ciegamente de la tecnología, pero la confirmación de que no había más de esas cosas en las cercanías, fue más que bienvenida.

Devolviendo el detector a su lugar, sus ojos buscaron a la tauntaun, que había huido espantada del ataque, solo para detenerse varios pasos mas allá. Intentó acercarse, pero la pobre bestia, todavía muy nerviosa, retrocedió, guardando la distancia.

Luke serenó su mente e intentó proyectar esa calma al animal, mientras susurraba palabras tranquilizadoras. Una sombra de dolor rozó su percepción, y comprendió que estaba herida. Manteniendo su lento avance, finalmente llegó a su lado y sujetó las riendas.

-Buena chica -murmuró palmeándola suavemente, mientras observaba su herida. Parecía ser solo superficial. Aquellos animales tenían unos pellejos muy duros.

Su mirada se dirigió con pesar desde la columna negra de humo que marcaba el lugar de impacto del meteorito hacia la sombra cada vez más larga que montura y jinete proyectaban en la nieve. Con su tauntaun herida no llegaría muy lejos. La noche caía rápidamente y tampoco había tiempo para enviar nuevas patrullas. Las posibilidades de sobrevivir una noche a la intemperie eran más que escasas.

Tendría que esperar hasta el día siguiente. De todos modos, quizás no era nada.

Con un último vistazo hacia la ominosa estela de humo, Luke giró su tauntaun y emprendió el lento regreso hacia la base.