Cuando llegamos a casa de los familiares de Kaori, nos despedimos hasta el día siguiente, que tenía pensado invitarlas a comer al Ichiraku Ramen. Traer a Naruto quizá no fuese mala idea.
Capítulo 4
Regresé a mi casa y me tumbé en la cama. Pensé que debería volver a la academia y seguir con las clases, pero no me encontraba nada bien; me dolía la cabeza y seguía teniendo un nudo en la garganta.
Aún no había olvidado lo que había hecho aquella fatídica noche que cambiaría el curso de mi vida y el de la vida de Yumiko. Ambos habíamos realizado un "punto y aparte" en ellas. Fin de una etapa vital, comienzo de la siguiente.
Por la noche cené con Naruto en el Ichiraku. Le conté todo lo que había ocurrido.
- ¿Y ahora resulta que erais compañeros en la academia? –me preguntó Naruto atónito cuando acabé mi relato-. ¡Qué cosas!
- Sí… -murmuré pensativo.
- Yo creo que tienes razón en lo de hacerla feliz y todo eso, 'te bayo… -dijo seriamente-. Lo que necesita es que alguien la reconozca, aparte de su amiga, y le haga pasar buenos ratos y la haga feliz. ¡Y tú eres el tío adecuado para eso, Iruka-sensei!
Sonreí modestamente.
- Si te digo la verdad… de niño estuve… bueno, me gustaba Yumi… y estaba enamorado de ella… -murmuré sonrojándome ligeramente y apartando la vista de Naruto.
- ¿Sí? –exclamó sorprendido-. ¡Vaya! –cerró los ojos, negando con la cabeza-. ¡Y yo que pensaba que no tenías sentimientos…!
- ¡OYE! -exclamé ofendido, aunque fuese una broma. Él se rió a carcajadas.
- Pero ¿te sigue gustando?
- Bueno, hace siglos que no la veo, así que hace tiempo que me olvidé de ella, y conocí a otras chicas y… bueno, lo normal –sonreí, ya sin ningún rubor en la cara, aunque por poco tiempo.
- Iruka-sensei… -murmuró Naruto mirando su cuenco de ramen, seriamente-…Tú… ¿eres virgen?
- ¿QUÉEEE¡BESTIA¿CÓMO SE TE OCURRE PREGUNTARME ESO!
Naruto casi se ahogaba de la risa. Soltaba cada carcajada que parecían espasmos.
- ¡Te has puesto rojo, Iruka-sensei!
- ¡AGH¡NARUTO! –exclamé nervioso, aunque cuando me percaté de que todos nos miraban, bajé la voz-. ¡No puedes ir por ahí preguntando esas cosas tan privadas a la gente! Porque…
Pero el niño seguía riéndose sin escucharme. Pensé que era un caso perdido y me olvidé del tema. Luego le comenté lo del día siguiente, lo de ir a conocerlas, y le pareció estupendo.
Ahora imaginad que ha pasado el tiempo rápidamente y situaos cinco semanas después. Es increíble cómo en la ciencia-ficción pueden transcurrir años como si fuesen segundos sin que en ese tiempo ocurra nada de tal magnitud que merezca ser relatado detalladamente. Pero en la vida real nunca es así, y pasaron cosas realmente importantes. Haré un resumen de lo que ha pasado en este tiempo.
A los dos días de su estancia en Konoha, Yumiko metió a Jillian en la academia ninja, para que no perdiera clases durante ese mes, y me tocóen una de lasclases en las que yo soy profesor. Veía todos los días a las dos chicas y a los niños y muy a menudo íbamos a comer todos juntos o simplemente salíamos un rato a divertirnos. Yumi cada vez estaba menos depresiva; es más, ya prácticamente nada. Hablaba mucho y constantemente reía, sobretodo al verme jugar con el bebé y con Jillian, aunque también por las bromas que su amiga y yo gastábamos para mejorar su humor. Éste último, Jill-kun, también estaba bastante animado, gracias a Naruto (que cuando no estaba ocupado con sus misiones venía conmigo a visitarles y jugaba mucho con él) y, según decía Kaori, también gracias a mí. Pero yo pensaba que sobretodo era por Naruto. A veces dudaba porque no tenía claro cuál de los dos era el crío de cinco años, si Jill-kun o él… Jugaban a ser ninjas y, aunque Naruto lo fuera, le ponía mucho empeño, y dejaba fascinado al niño, que comenzaba a decir que quería convertirse pronto en un ninja.
Recuerdo que en cierta ocasión, en la que Yumi-chan me dejó a cargo de los niños por media hora, porque tenía que ir a no-sé-dónde con Kaori, Jillian comenzó a hablarme de su padre, sin mencionar yo absolutamente nada del tema.
- Mi padre, Kenji… era un buen hombre…
Eso me dolió.
- …Al menos al principio.
¿Qué?
- ¿Al principio?
- Sí… cuando yo era más pequeño nos lo pasábamos muy bien juntos, nos llevábamos muy bien… la verdad es que era el mejor padre del mundo –murmuró, sonriendo tristemente; tenía la mirada puesta en el suelo-. Pero poco a poco cada vez nos hacía menos caso... ni a mí, ni a mamá... y... y...
- Jillian, no tienes que contármelo si no quieres… -le dije al ver que en el interior de su alma se retorcía de dolor al recordar aquello.
- No. Yo quiero contártelo. Necesito desahogarme, Iruka-san... eso es lo que siempre dice mamá...–me miró con sus ojos color esmeralda intentando mostrar seguridad. En ese momento supe que confiaba en mí.
- Bueno, entonces, continua –le di paso para que siguiera con su relato y eso fue lo que hizo.
- …y nos fue dejando poco a poco, hasta que un día… -tragó saliva-, mamá y él estaban enla habitación y escuché un grito de mamá… fui a ver qué pasaba y vi que papá le pegaba. Sólo fue un manotazo… pero eso me dolió… me dolió mucho… deseaba ir allí y enfrentarme a él, para que la dejara en paz, pero… no pude… y él la obligó a quitarse la ropa, y… y luego… a hacer... eso que hacéis los mayores…
Yo me quedé de piedra. ¿La había acosado¿Ese cabrón no había tenido suficiente con pegarle que además la había obligado a acostarse con él¡Qué hijo de…!
- P-Pero… -murmuré, sin saber qué decir, y me quedé callado hasta que encontré algo coherente-. Pero ¿tú te quedaste allí, mirando?
Rezaba porque me dijese que no, aunque por desgracia no fue así.
- …No me quedé mirando…
"Bien", pensé, un tanto aliviado.
- …sino sentado en el suelo, apoyado en la pared… escuchando…
Comenzó a sollozar y no pude evitar rodearle con mis brazos. Él también me abrazó, llorando, y apoyó su cabeza en mi pecho, mientras se retorcía de dolor al recordarlo.
- Debes de odiar a tu padre desde aquello… -murmuré intentando que no me temblara la voz, mostrando dulzura para que se tranquilizase.
- Sí… yo lo odio… P-Pero no puedo entender… por qué mamá… le seguía queriendo… -dijo, entrecortadamente a causa de los sollozos.
- Jill-kun… ¿puedo preguntarte algo?
Asintió levemente con la cabeza y comencé mi frase, dudoso de si debía o no hacerlo, puesto que quizá no fuese el mejor momento.
- Tu madre… ¿cuántos años tiene?
- …22… los cumplió hace poco…
- ¿22? Vaya, qué joven…
- Sí… mi padre le sacaba 8 años…
- Ahm…
- ¡No entiendo cómo mamá sigue queriéndolo! -exclamó de pronto.
Los dos nos abrazamos y el niño se desahogó agradecidamente. Al parecer hacía tiempo que necesitaba alguien de confianza, aparte de su madre.
Quizá no causé tanto daño como pensaba al asesinar a aquel hombre…
- "Quizá no, quizá sí. ¿Quién sabe?", dijo una voz profunda en la cabeza, "Ahora preocúpate de hacerlos feliz".
- … ¿Iru-kun? -dijo una voz femenina a mis espaldas. Giré la cabeza lo suficiente para ver que era Yumi y le dediqué una sonrisa para tranquilizarla. "No pasa nada", eso es lo que intentaba decirle con aquel gesto.
Ella captó mi mensaje y también sonrió.
Continuará...
Yey! weno, como veis, este capi ha sido bastante más corto xDD lo corté donde yo consideré q debiera ser un capítulo, no sé si me entendéis, pero da igual xDD Weno, lo d siempre... Reviews, pliss! T.T q en el anterior casi no pusisteis na T.T jA nE:)
