Ella captó mi mensaje y también sonrió.


Capítulo 5

Siguió pasando el tiempo (aunque no mucho, aproximadamente unas tres semanas más) y con él crecieron sentimientos… Ahora Jillian me veía como uno más de su familia, al igual que Yumi. Hacia ella había comenzado a desarrollar un extraño sentimiento que Naruto denominó como"amor". No volvimos hablar de lo que sucedió aquella tarde con el pequeño Jill hasta cierta noche.

Kaori tuvo que volver a la Villa de la Lluvia por un asunto urgente, según dijo, algo del trabajo. Jillian no quería irse, y convenció a Yumi de que se quedaran un par de días más, pero como la chica no quería molestar más a la familia de Kai-chan, mencionó algo de hospedarse en un hotel de la Villa. Yo no lo permití, quería que se quedara conmigo. No por ningún motivo en especial… eran los últimos días que pasaríamos juntos y por eso quería que en ellos tuviesen lugar los mejores momentos. Supe que jamásnos volveríamos a ver dado que, al día siguiente de marcharse Kaori, envió una carta que rezaba lo siguiente:

Iru-kun, Yumi-chan:

La misma noche de mi llegada a la villa, me he encontrado con algo extraño… me pasé por tu casa, Yumi-chan, y descubrí husmeando por allí a un grupo de hombres que al parecer andaban buscando algo. Luego volví al bar y me encontré con ellos. Escuché su conversación sin que se percataran y pude descubrir que tu marido tenía serias deudas con algunos hombres bastante peligrosos. Dijeron que Kenji tenía que pagarles, y que si no lo hacía él, buscarían a su familia, pero tenían que conseguir lo suyo de una forma u otra. Creo que no saben que Kenji… fue asesinado. Yumi-chan, no sé cómo, pero han averiguado que estás en Konoha. Tienes que huir de allí.

Pero tampoco puedes quedarte en la Villa de la Lluvia… huiremos a otro país. Yo iré contigo, no te preocupes. Aunque por ahora dijeron que tenían que resolver varios problemas antes de ir a buscarte y que no llegarían a Konoha hasta detro de unos 3 días como mínimo.

Espero que disfrutéis de vuestros dos últimos días juntos.

Un beso a los dos, Iruka-kun, Yumiko-chan…

Bajo de esto había un garabato que parecía su firma. Yumi y yo nos miramos sin saber qué decir, y al final optamos por el silencio. Simplemente sonreímos. No podía evitar sentirme culpable por haberla metido en un lío. Debía confesarle la verdad. Pero... No podía.

La última noche se ofreció ella misma para hacer la cena, mientras yo jugaba con la pequeña Sora y Jill-kun se entretenía con uno de los mangas que solía comprarme cuando era niño. Disfrutamos de una entretenida cena y pude notar cómo Yumiko me miraba más que de costumbre.

Recuerdo que antes de irse, Kai-chan había estado hablando conmigo sobre ella… dijo que prácticamente nada quedaba de Kenji en el corazón de Yumi. Se había desecho de la dependencia que sentía hacia él; porque no era otra cosa. Lo que tenía era simple dependencia, lo necesitaba. Pero ahora me tenía a mí y no necesitaría más a Kenji. O al menos eso fue lo que dijo Kaori. También que Yumi-chan había comenzado a sentir algo por mí.

Cuando acabamos la cena fui a ducharme mientras ella dormía a Sora y se encargaba de que Jill-kun se fuera a acostarse. Acabé de mi ducha y me dirigí a mi dormitorio. Casi me caigo del susto cuando descubrí a Yumi sentada en el borde de la enorme cama que había en mi cuarto. Iba enrollado con una toalla de cintura para abajo y eso me incomodó ligeramente.

- Iruka-kun… -dijo tímidamente-, quería hablar contigo…

- Ehm… vale, pero voy a vestirme en un momento¿de acuerdo? Enseguida vuelvo.

Ella asintió con la cabeza sonriendo, y me fijé en que se había soltado el pelo, cuando normalmente lo lleva recogido en una trenza. Su liso y oscuro cabello descendía sobre sus delicados hombros destapados por un jersey de lana con cuello alto y sin mangas. A pesar de que fuera estuviese lloviendo, dentro de la casa se estaba bastante bien, con la calefacción puesta.

Me acerqué a mi armario y cogí mi ropa interior y unos pantalones vaqueros. Pensé que sería suficiente. Siempre que me duchaba, luego me dejaba el pelo suelto y mojado, y si me ponía camiseta, la mojaría. Volví al cuarto de baño y me cambié, y cuando estuve listo, volví a mi habitación y me senté junto a ella.

- ¿De qué querías hablar? –dije sonriendo amablemente.

Pasaron varios segundos hasta que dejó de mirar cómo mi pelo suelto y mojado caía sobre mi frente ocultándome parte de los ojos y llegando poco más abajo de los hombros. Pese a la oscuridad del cuarto (sólo había encendida una lámpara que producía una tenue luz) pude ver que estaba ligeramente sonrojada.

- Es… sobre Jillian… aquella tarde te habló sobre Kenji¿verdad?

- ¿Quieres decir cuando llegaste y le viste llorando?

Asintió con la cabeza.

- Sí. Me habló sobre Kenji, y sobre ti –aparté la vista, frunciendo el entrecejo-. No sé cómo podías amar a ese desgraciado. Después de lo que te hizo…

- ¿Él… lo vio?

Supuse que se refería a Jillian y asentí levemente con la cabeza. La miré, sonriendo, intentando tranquilizarla, porque notaba cierto temblor en su voz.

- Vaya… -murmuró-. No entiendo por qué Kenji se hizo tan… malo… Al principio no era así… era un hombre encantador, pero con el tiempo… se convirtió en una persona horrible… -vi que apretaba el puño que tenía apoyado en mi cama y no pude evitar coger su mano con la mía; me miró y le sonreí, ella hizo lo mismo-. Gracias…

- ¿Por qué?

- Tú me has hecho olvidarme de Kenji… y yo… no he podido evitar desarrollar un sentimiento de cariño hacia ti… aunque creo que es más que cariño… Quizá sea amor…

Noté que acariciaba mi mano, y la otra suya comenzó a acercarse a mi mejilla. El corazón me iba a mil por hora de lo emocionado que estaba. Seguí mis impulsos y le aparté de la cara una mecha juguetona que amenazaba con ocultar sus preciosos ojos color esmeralda. Comencé a acariciarle su suave rostro.

- …Quizá… -dije casi en un susurro.

Un instante después todo lo que pudiera decir ella fue callado por mis labios, que ahora se unían con los suyos para formar un cálido beso.

- "Esto está mal", dijo una profunda voz en mi cabeza, la misma de siempre. Odiaba esa voz. Era demasiado pesimista… o puede que más bien en lugar de pesimismo fuese realismo. Anunciaba la realidad tal y como era. Tal vez la odiase por eso.

- "¿Ah, sí?", le dije yo a esa voz, desafiantemente, "¿y por qué¿Acaso no puedo ser feliz por una vez?"

- "¡Oh, claro que puedes", exclamó sorprendida por mi contestación, "Pero lo que estás haciendo es despreciable". Bajó el tono de voz en esta última frase, tanto que dudé si realmente la había dicho o me la había imaginado yo.

- "¿Qué quieres decir?", le dije aún más desafiante que antes.

- "Veamos… mataste a un hombre, conociste a su esposa y te hiciste con ella y con sus hijos… Intentaste ocupar su lugar. ¿Desde cuándo matas a gente para luego ocupar su lugar, Iruka-SENSEI?", replicó, resaltando con retintín esta última palabra, "Hace tiempo que pienso que no mereces el título de sensei… eres un mal ejemplo."

- "Vale, tío, sólo te lo diré una vez…", dije impacientemente, "CÁ-LLA-TE. ¿Me oyes?".

Mientras discutía conmigo mismo, Yumi y yo seguíamos fundidos en aquel beso adornado por las dulces caricias de nuestras manos.

Continuará...


Yey! un momento interesante, eeeh? jajajajaja de pequeños todos solíamos odiar cuando en el mejor momento nos salían con un TO BE CONTINUED... ahora me siento feliz de poder hacerlo yo xDD MUAAAAAAAHAHHAAHAHAHAA! xDDD -- weno... xDD Gracias por vuestros reviews, nuevamente, y pronto pondré el siguiente y ÚLTIMO capítulo n.n más reviews, plisss! xDD

jA nE!