Witt.- Hola¿Qué tal? Espero que to2 se encuentren muy bien. Aquí les traigo el nuevo capítulo ya sabrán quién es la persona con la que Taichi se topó en la puerta de la suite de Mimi.
Sorita-DG1
Witt.- Siento que no haya estado tan interesante el capítulo anterior, es que comencé a escribir y a escribir y de repente el archivo llegó al tamaño que más o menos tienen los otros caps, no me gusta variar mucho el tamaño. n.n'. Gracias por tu apoyo, un abrazote y un beso.
Sora Takenouchi Ishida
Witt.- Je! Qué bien que te divirtió lo que Tai y Mikey pasaron, fue una idea que de pronto se me ocurrió, me pareció graciosa :P Y por lo de las escenas de Matt y Mimi, pues el rubio siempre termina recordando a cierta pelirroja, hasta con un detalle pequeño como lo del "valet parking".
Zafiro Sayame
Witt.- Yes, yo también leí tu fic y me di cuenta de que tenías una chava con el mismo nombre jeje¿Cómo crees que va a molestarme? Jamás te pediría que lo cambiaras porque en primera yo no inventé el nombre, se nos ocurrió por separado es un nombre lindo n.n ¡Qué bueno que te gustó el fic!
Fairy Mary
Witt.- ¿Qué onda? Qué bueno que te tenga intrigada así la seguirás leyendo ja!
AmiYumi
Witt.- Seh! Es muy divertido hacer sufrir a Yamato, deberías hacerlo, te libera del estrés.
Matt.- Oye! No les des ideas.
Witt.- Ay! Ya apareciste, tú. Siempre vienes nada más a interrumpirme y criticarme.
Matt.- Ahora todas van a liberar su estrés conmigo.
Witt.- Ay, tú! Qué delicado y qué ególatra ¿Qué es eso de "Ahora todas va a liberar su estrés conmigo"? Yama No te sientas tan importante.
Sora No Tenshi
Witt.- Gracias por tus comentarios
Witt.- Qué bueno que te agradó
HikariLunamaria-Chan
Witt.- Gracias por tus halagos y créeme no se necesita mucho para escribir con un poquito de humor, sólo tener una mente simplona xD como la mía jeje
Danny-Matt04
Witt.- Seh! Me encantó esa parte de Tai y Mikey :D
Meems-chan
Witt.- Eres de las mías, qué bueno que no te enfadas con cosas del Sorato… Y bueno con respecto a lo de Yama-kun, pues je, debo ser un poco mala con él, no se ha portado muy bien que digamos y tiene que recibir un escarmiento, no te preocupes al final de cada capítulo puedes secar sus lágrimas espero que estés disponible (no creo que te niegues :P).
A todos, gracias por sus comentarios .
Un error del destino…
By: Zoe Wittgenstein or "Witt"
Capítulo V
El Gremblin del azúcar
Ding dong
Alguien tocó la puerta, Tai y Mikey continuaban en el suelo, a penas eran las ocho cincuenta y cinco, era muy temprano para que Mimi y Matt regresaran, sobretodo si tenían ciertas cuentas pendientes. Taichi se levantó sacudiéndose el polvo en su trasero —¿polvo en una suite de lujo? Mimi debería demandar a ese hotel— y caminó despacio hacia la puerta, le dolía todo su cuerpo no podía moverse como lo hacía normalmente.
—¡Hey! Eres tú —saludó al abrir la puerta despacio y encontrarse con aquella persona.
—Taichi¡Qué agradable sorpresa! —saludó un joven rubio de ojos azul pálido.
—¡Michael! —saludó el pequeño niño trepando al joven desde las piernas hasta llegar a sus hombros —¡Qué alegría verte!
—Parece que este niño tiene muchas energías esta noche —dijo Michael, el joven neoyorquino, mientras sostenía al pequeño Mikey —. ¿Puedo pasar?
—Por supuesto, Michael —respondió Tai mientras le quitaba de encima al pequeño simio castaño —. No sé que le pasa a este niño —mientras lo depositaba a salvo en el suelo —, ya casi es hora de dormir y no deja de saltar por todas partes.
—¿Acaso le diste dulces? —preguntó Michael.
—No, Mimi me pidió que no le diera dulces por la noche.
—Hablando de ella¿dónde está?
—Salió —respondió el joven moreno.
—¿"Salió"¿Adónde y con quién?
—Con Matt.
—¿Co-co-con Matt? —su rostro se congeló por completo, no, eso no podía ser verdad, Tachikawa no podría estar con Yamato en ese momento —. Así que se fue con Matt¿sabes en dónde está?
—Sí —Tai comenzó a buscar en el bolsillo de su camisa —, Matt me dejó esta tarjeta, me dijo que este era el restaurante a donde irían a cenar. Está muy cerca de aquí.
—¡Ah! Muchas gracias Tai —dijo tomando la tarjeta —, creo que debo irme, hasta pronto. ¿Me prestas tu auto? —le preguntó, Tai ni siquiera respondió sólo hizo una pequeña muequita —. ¡Ah! Muchas gracias Tai, te lo agradeceré de por vida.
Michael salió repentinamente del apartamento, sin esperar a que el moreno le respondiera. El rubio salió tan rápido, casi como si le hubieran dicho que acababa de ganarse un premio y tenía que recogerlo en menos de cinco minutos.
—Mich-Mich… ael —Taichi no comprendió por qué el rubio había salido tan repentinamente, simplemente se rascó la cabeza confundido e hizo una pequeña mueca —snif-snif¡Ay¿Por qué huele a quemado? —se preguntó al notar un extraño aroma en el ambiente, volteó tras él y se llevó una gran, qué digo gran, ENORME sorpresa al ver lo queseaba ocurriendo justo a sus espaldas —¡Pero qué demonios, Mikey!
Mikey estaba de lo más entretenido jugando con un encendedor para cocina. Era muy divertido ver cómo el sofá de caoba de quien-sabe-cuantos miles de dólares estaba siendo iluminado por enormes flamas color naranja y azul.
—¡Qué estás haciendo? —cuestionó el moreno boquiabierto.
—Necesitamos un poco de luz, éste lugar está muy oscuro —señaló el niño muy seriamente mientras encendía con fuego los cojines del sofá.
—¡No! Mikey —corrió hacia él quitándole de las manos es encendedor y alejándolo lo más pronto posible de las llamas, lo cargó como un costalito bajo su hombro y fue hacia la cocina para encontrar un envase con agua o algo —. ¿Dónde, dónde?
—¿Qué pasa, tío Tai? —preguntó el niño de lo más divertido estando bajo el brazo de su tío.
—No te preocupes, Mikey, el tío Tai sólo está buscando algo con que apagar el fuego que seguramente encendiste sin querer —respondió desesperado aún con el niño bajo su brazo.
—Vi una de esas cosas rojas que usan en las películas justo al lado del refri —susurró el niño, pero el tío Tai ni siquiera lo escuchó, simplemente dejó al pequeño en el suelo y continuó con su ferviente búsqueda.
Mikey corrió para tomar el pequeño extintor de emergencia que se encontraba, como él bien lo había dicho, a un lado del refrigerador. Por su parte, Tai sólo encontró una pequeña jarra de plástico con un poco de agua, incluso menos de la mitad, pero quizá serviría para dar fin de una vez por todas a la "pequeña" fogata que Mikey había causado.
—¡Tío Tai! —llamó el pequeño niño desde la sala.
—Mikey —Tai miró a todos lados de la cocina y no vio por ninguna parte al pequeño castañito de ojos azules, casi sufrió un infarto y corrió deprisa al imaginarse al hijito de Mimi retorciéndose en la alfombra de la sala con una enorme llama cubriendo su cuerpecito —¡Aguanta, Mikey! Ruédate en el suelo, el tío Tai va a salvarte.
…
—¿Y siempre te acuestas con tus amigas? —preguntó Mimi con una mirada acusadora, cortante y fría.
Yamato no sabía qué decir, es verdad¿qué podría responderle? Cualquier cosa que pudiera evocar de su boca le saldría contraproducente: "—Hey! Mimi, no lo tomes tan enserio fue sólo una noche tú estabas ebria y yo con el corazón roto." Mierda, en realidad no podía responderle eso, aunque ciertamente era la verdad. El rubio afinó un poco su garganta y le hizo una seña al camarero para que se acercara.
—Mi-Mimi, aún nos hace falta pedir postre —comentó tímidamente, se valdría de todos los medios posibles, aunque absurdos, con tal de no responder esa pregunta.
Tachikawa suspiró profundamente y dejó de golpear la punta de su pie contra el suelo, rodó un poco los ojos y agachó la cara mientras hacía una mueca de desapruebo.
—Sólo quiero un poco de helado de fresa —respondió.
Mimi sabía perfectamente las intenciones de Yamato y eso la enfermaba. Por qué no sólo ir al grano y punto, a decir verdad sus sonrisas y miradas hipócritas la hacían sentir horrible. Ambos fingían y lo sabían entre sí, pero ninguno decía nada y cuando uno de ellos se había decidido a hacer una pregunta directa el otro la evadía pidiendo un… un…
—¿Un postre? —se preguntó en la mente le joven castaña —Pudo haber fingido un ataque, quizá hubiera sido convincente¡qué absurdo! Yamato Ishida, eres el imbécil más grande del mundo.
Ninguno de los dos había estado a gusto desde el comienzo de la noche, simplemente miraban a un lado, a otro, se miraban entre ellos de reojo y luego suspiraban ansiosos por salir de aquel lugar que parecía ser una cámara de tortura de la antigua Inquisición. ¿Qué necesidad había de sufrir tanto? Aburrición, temor, incomodidad, sueño; ni siquiera habían disfrutado de sus platillos.
Luego de unos minutos, Tachikawa había terminado su helado, suspiró profundamente al notar que Yamato también había comido toda su rebanada de pastel imposible. Dada la evasión del joven rubio después de la pregunta de Mimi, ella había decidido dejar a Yamato comenzar con la plática esta vez.
—¿Y bien? —preguntó Mimi insinuantemente —Ya que es evidente que no responderás mi pregunta, esta vez que daré la oportunidad de que comiences.
Yamato guardó silencio mientras limpiaba su boca de posibles restos de comida.
—Bu-bu-bueno —balbuceó —, yh-yo… quería preguntarte…
—¡Al grano, Ishida! —exclamó la castaña harta de rodeos.
—¿Por qué volviste a Japón?
Mimi pareció no entender la pregunta de Yamato¿qué, ahora tenía que pedirle al rubio permiso para pisar el suelo donde nació? Un momento… ahora entendía la pregunta de su acompañante, pero quería que continuara para ver qué otras tonterías se le ocurrían, así que fingió demencia con un "¿Perdón? No entiendo".
—Me refiero a… —comenzó a divagar el rubio —¿por qué volviste después de tanto tiempo? Y ¿por qué viniste con tu hijo tan misteriosamente?
Mimi había acertado, sus sospechas eran ciertas, Yamato dudaba acerca del origen de Mikey y eso le carcomía los nervios, de modo que la castaña intentó aguantarse las ganas de reír como una boba, sin embargo, no pudo contenerse y resonó por todas partes su discreta risa burlona "Ja, ja, ja", mientras se cubría la boca tratando de disimular.
—¿De qué te ríes? —preguntó algo cortante Yamato, al rubio no le gustaba que se burlaran de él.
—No… ja, ja, ja —Mimi no podía contener la risa por más que intentaba —. No… ¿no me digas que creíste que Mikey era tu hijo?
—¿Q-qué? —Matt se sorprendió por la pregunta de su ex-amiga¿qué quería decir con semejante risa?
—Ja, ja, ja… No es que… —dijo Mimi, incluso lloraba de tanta risa —Mikey no es tu hijo… —haciendo notar absurda siquiera la posibilidad y la duda.
Yamato se quedó callado¿Había escuchado bien? "Mikey no es tu hijo…"¿era cierto eso? Matt imaginó el pequeño y rosado rostro de Mikey.
—Tez blanca… —pensó en su atormentada mente —igual que yo, pero también Mimi es blanca; cabello castaño claro, el mío no es así, debe haberlo heredado de Mimi; ojos azules… —suspiró —sus ojos son azules —le dijo a la castaña inconscientemente.
—¿Qué? —Mimi se puso un poco seria —No eres el único con ojos azules, Yamato, por si no te habías dado cuenta —señalo con ironía.
—Pero… pero… hace tiempo tú y yo… —insinuando algo acerca de la noche que pasaron juntos hace ya mucho tiempo.
—¡Ay! —se quejó Tachikawa —Ese ego masculino¿acaso viene en sus hormonas? —preguntó mientras suspiraba —¿Crees que podrías ser el padre de un chico tan adorable como Mikey? En Estados Unidos hay jóvenes rubios y muy apuestos. Pero si te interesa saberlo para librarte de tu gran carga de conciencia, el padre de Mikey es…
—Hola Mimi…
La interrumpió una voz masculina antes de que terminara su tan esperada frase.
…
Tai salió de la cocina con la jarra de agua en las manos, no dudó un instante en lanzar el agua hacia el sofá, debía salvar la vida del hijito de Mimi, por segunda vez en una noche. Por otro lado, Mikey tampoco dudó en accionar el extintor y rociar su contenido por toda la sala, de este modo apagó de golpe el fuego que se expandía a lo largo y ancho de la sala y de paso le dio una bañadita de polvo blanco a su querido tío Tai.
—Mi-Mikey —balbuceó Tai y parpadeó unos instantes muy sorprendido al notarse completamente cubierto de una sustancia blanca y fría —Cof, cof.
—Ja, ja, ja —sonrió el pequeño niño —, tío Tai, pareces un muñeco de nieve como los que hago en navidad.
Tai refunfuñó entre dientes algunas palabras que no pueden mencionarse enfrente de los niños, sin embargo y pese a su enojo, suspiró y mantuvo la calma; era un alivio que no le hubiera pasado nada a Mikey, tenía todo su cuerpecito completo y sin ningún rasguño. Yagami se sacudió el polvo blanco del cuerpo y rostro, luego caminó muy decidido hacia el niño, puso una mano sobre el pecho del pequeño mientras se agachaba para quedar a su altura y lo miró muy serio.
—¡Sal de este cuerpo, demonio! —gritó desesperado como si fuera el exorcista —In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti —pronunció en latín —, sal de este pequeño niño inocente y entra en mí¡llévame a mí!
En ese momento sintió un fuerte golpe en su pierna, en la espinilla para ser exactos y todos deben saber lo mucho que duele un golpe en esa zona específica y quien no lo sabe, en verdad¡qué suerte tiene!
—¡Ay! —se quejó mientras sobaba desesperadamente su pierna —¿Por qué hiciste eso, Mikey?
—Porque pensé que te había dado un ataque y quería que reaccionaras —respondió el niño mirando a su tío Tai como si fuera un fenómeno.
Tai se tiró al suelo, tanto del dolor como del cansancio, pobre hombre, había sufrido mucho esa noche. Está bien que el niño se estaba portando muy mal, pero no era a tal grado como para pensar que había sido poseído por un demonio, así que Yagami se había buscado a pulso ese golpe en la pierna.
—Mikey, entonces ¿qué te pasa? —le preguntó mientras le tocaba la frente al pequeño —, quizá tengas un poco de fiebre —sin embargo no notó nada raro en la temperatura corporal del niño —, no, no es eso.
En ese instante Tai volteó a ver el bolsillo del pantalón de Mikey, en él se asomaba una pequeña varita, la que parecía ser un palito de paleta.
—¡No! —Tai revisó el bolsillo de Mikey y, efectivamente, encontró una pequeña paleta de caramelo —No puede ser, Mikey¿de dónde sacaste esto?
—¿Eh? —mirando la paleta —¡Ah! Mami nunca me da dulces en la noche porque dice que me pongo imperativo (N/A: el pequeño Mikey quiso decir hiperactivo, ya saben cómo son los niños), pero su amigo me dio esta paleta en la mañana y la conservé de reserva para esta noche.
—¿Cuál amigo de mamá?
—Yamato Ishida —dijo el niño con una gran sonrisa —, es un hombre muy amable.
—Eso no puede ser¿por qué no revisé sus bolsillos antes? —se reclamó a sí mismo —¿Por qué Mimi no me dijo que su hijo era como uno de esas criaturas de la película de "Gremlins"? Mikey es un Mogwai a quien no puede dársele azúcar después de las 6 de la tarde porque se vuelve loco —gritó horrorizado.
—¿Mo-qué? —preguntó extrañado el niño, era muy pequeño (y afortunado) como para conocer esas películas tan viejas y mal hechas —. No, tío Tai, yo no soy nada de eso, sólo imperativo.
—Sí, sí… imperativo, hiperactivo, lo que sea. Maldito Yamatito, me las va a pagar cuando lo vea.
…
—¡Michael, llegaste antes! —Mimi volteó tras ella y vio al joven rubio muy emocionada —Mike¡Qué bueno que estás aquí! —lo abrazó fuertemente.
—Pues sí… —respondió el neoyorquino —sé que te dije que llegaría mañana pero, aquí me tienes —sonrió.
—¡Ah¿Recuerdas a Matt? —preguntó Mimi.
—Sí, creo que me has hablado de él.
—Hola, Michael —saludó Matt, pero su duda aún no se despejaba¿por qué Michael había llegado en tan mal momento?
—No pudiste haber llegado en mejor momento, Mike —afirmó Mimi, contrario a la que Yamato pensaba —. Yamato quería saber quién es el padre de mi pequeño Mikey.
—¿E… e… en serio? —preguntó Michael.
—¿Por qué no le dices, Mike? —sonrió la castaña.
Michael se quedó callado, casi congelado¿decirle a Matt quién era el padre de Mikey?
—¡Ay! Mike, que no te dé pena, sé que no estamos casados aún, pero no debe avergonzarte tener un hijo conmigo —se acercó a él y le dio un beso en la mejilla —. Porque ya estamos comprometidos —anunció la castaña.
—¿"Comprometidos"? —se preguntó Matt.
—Yesofcourse (sí, claro) —afirmó Mimi —Mike is my fiancé (Mike es mi prometido) —abrazó al neoyorquino con mucha familiaridad —, right? (¿cierto?)—le preguntó a Michael.
—"Fiancé"? (prometido) —se preguntó Michael —¡S-sí! Prometido… —aceptó por fin el chico.
—Michael y yo vivimos juntos desde hace cuatro años y medio. Ambos nos hacemos cargo de nuestro hijo.
Matt los miraba incrédulo, así que sus preocupaciones sólo habían sido producto de su imaginación. Esta vez el joven Ishida se había salvado…
Mimi tomó del rostro a Michael y lo acercó un poco a Matt.
—¿Ves, Matt? Michael también tiene los ojos azules —comentó Mimi con ironía entre una risita —and they are two (y son dos) —fingió sorpresa mientras mostraba con sus dedos el número dos —¿te quedó claro?
Matt odiaba eso, maldita Mimi, se había comportado tan pedante, no había necesidad de tanta ironía.
—Michael, sweetie —dijo Mimi con una voz empalagosa —¿nos vamos al hotel a ver a nuestro pequeño?
—S-sí, claro —balbuceó confundido.
Mimi y Michael caminaron abrazados mientras abandonaban el restaurante¡qué desplante! Dejaron sólo a Yamato, quien por su mirada, no se aguantaba ni a sí mismo.
—¿Prometido, Michael? —se preguntó el rubio, estaba muy molesto, Mimi lo había utilizado como su burla, así que decidió dejar dinero sobre la mesa para pagar la cuenta y se fue refunfuñando y empujando a todo aquel que se interpusiera en su camino.
…
—Hey, what was that? (¿Qué fue eso?)—reclamó Michael mientras caminaban juntos esperando a que el valet parking les trajera el auto.
—It's just a game, darling (Es sólo un juego, querido)—comentó la castaña en medio de una gran sonrisa.
—I don't like your silly game (Tu tonto jueguito no me gusta) —refunfuñó el rubio —. Cuando decidiste venir a Japón me dijiste cosas muy diferentes a lo que estás haciendo ahora.
—Sólo es un ajuste en el plan —comentó Mimi —. Por cierto… ¿cómo supiste en qué restaurante estaba?
—Pues reservé una habitación en el Hotel Odaiba, como me lo pediste por teléfono y luego decidí visitarte en tu suite, fue entonces cuando decidí ir a visitarte y me encontré a Tai con Mikey, tu amigo me dijo que estabas en este restaurante con Matt, me alarmé mucho al escuchar eso, así que decidí venir.
—Gracias al cielo que llegaste a tiempo —suspiró Mimi —. Espero que no te moleste llevarme a casa.
—¿Tengo opción?
—¡Qué grosero! —exclamó la castaña.
—Estoy jugando —le sonrió el neoyorquino —. Por cierto, Tai es un buen amigo, hasta me prestó su auto…
—¡Ah! Mi buen amigo Tai… —respondió Mimi en medio de un suspiro —yo no sé por qué no le tocó a él el emblema de la amistad, le hubiera quedado mejor que a otros.
—Y yo no sé ¿por qué siempre tienes que mencionar algo relacionado con Matt? —comentó Michael algo harto de los comentarios de su acompañante.
—Eso no es cierto… —respondió molesta.
Por fin había llegado su auto, ambos subieron al auto y justo en ese momento Yamato había salido de restaurante.
—¿Michael? —llamó su atención Mimi al ver a Yamato por el espejo —¿Crees que algún día me perdone?
—¿"Te perdone"? —preguntó confundido, en ese instante miró hacia atrás y vio a Yamato de pie, ésta vez era él quien esperaba la llegada de su auto —. ¡Ah! Entiendo —comprendió al ver al rubio, se refería a él —, no veo que tenga nada que perdonarte.
—Sí —afirmó Mimi —, después de todo yo fui la causante de todo desde el principio…
—¡Ah! —exclamó —¿No sabía que Matt estuviera amarrado en ese momento? —comentó el neoyorquino —¿No me digas que piensas que él es la víctima?
Mimi observó a Mimi atenta y con cara de duda.
—¿No?
—Claro que no… —respondió tajante el rubio —¿acaso Matt estaba atado de manos y pies mientras tú lo viol…
—¡Claro que no! —sin dejar terminar la frase de su amigo, qué horrible expresión¿Acaso no podía ser un poco más sutil con sus comentarios?
—¿Entonces? —suspiró —Los dos tienen algo de culpa ¿me entiendes?
—No mucho… —negó inocentemente la castaña.
—Mira, tú te dejaste llevar por el deseo de estar junto a él, sabemos perfectamente lo que sentías por ese chico desde hace años, mientras tanto él se dejó llevar por el despecho que tenía hacia Sora.
—Sora, Sora… —dijo entre dientes Mimi —, siempre sale ese nombre en todas las conversaciones —apretó los puños un poco —. Es cierto, después de lo que le dije a Matt, seguramente se casará con ella —pensó con nostalgia.
—Siempre has sabido que a quien ama Matt es a Sora…
Mimi se mantuvo en silencio.
—Quiero bajarme del auto… —reclamó enojada.
—No lo digo para que te enojes, calma Mimi —comentó el rubio —, sabes que es cierto ¿o no?
—Lo sé, lo sé —gritó —, siempre lo he sabido, pero quiero luchar —dijo con lágrimas en los ojos —, quiero que Matt esté conmigo y con Mikey.
—No lo lograrás si continúas mintiéndole. Él tiene derecho a saber que es el padre de Mikey…
…
Mientras tanto, Yamato viajaba camino a casa en su flamante auto, camino a casa.
Ring, ring, sonó su celular.
—¿Hola? —saludó Yamato al contestarlo con el altavoz en su auto.
—¿Matt? Qué alegría oírte —saludó una voz femenina al otro lado de la línea.
—So-Sora —balbuceó el rubio.
—¿Ocurrió algún imprevisto? —preguntó la chica —Llamé a tu casa y como nadie respondió me preocupé un poco, sobretodo porque me dijiste que te quedarías en casa a estudiar.
—No-no, es que… —Yamato divagó intentando encontrar una excusa —fui a la biblioteca de la universidad.
—¿En serio? —cuestionó la joven algo incrédula —Debe ser una biblioteca muy eficiente, porque está abierta hasta las 9:30 de la noche¿cierto? —sin lugar a dudas, Sora no tenía ni un pelo de tonta.
—No, claro que no, Sora —negó Yamato con una sonrisa fingida para tranquilizar a la chica —, lo que pasa es que después de ir a la biblioteca fui al Wc donal's a comer una hamburguesa porque olvidé preparar algo para la cena, en realidad no tuve tiempo.
—Yamato, hubieras venido a mi casa —dijo la chica —, hubiera sido muy agradable recibirte en mi casa, preparé unos deliciosos panes de arroz.
—No, Sora, no quería molestarte. Además mi cena fue de improviso, ahora voy camino a casa para continuar con mis estudios.
—De acuerdo, Matt —aceptó Sora —. Entonces¿mañana sí puedes venir conmigo a cenar?
—Por supuesto, no me lo perdería por nada… además, te lo debo. Entonces nos vemos mañana.
—Matt —lo llamó antes de que él colgara, como si tuviera algo muy importante que decirle.
—Sí, Sora.
—Buenas noches…
Sora colgó el teléfono y lo depositó en su lugar, suspiró y caminó hacia la sala. Su mirada estaba triste, sospechaba algo, no era normal el comportamiento de Matt pero… ¿qué le estaba ocultando? No tenía ni la más mínima idea de lo que se trataba.
Los últimos años de su relación habían sido de lo mejor, salidas constante a muchos lugares divertidos de la ciudad, al cine, a bares, a restaurantes y a los mejores antros de Shibuya, el distrito más divertido de la ciudad. Todo era perfecto, Matt ya nunca más la había defraudado desde lo que Hikaru, eso es lo que ella creía, porque ni siquiera estaba enterada de lo que había ocurrido entre Yamato y Mimi¿quién podría imaginarlo?
Lo que hubo entre Yamato y Mimi no había sido nada malo, después de todo Sora y el rubio habían terminando en ese entonces, sin embargo, si esa fugaz relación había tenido consecuencias sería muy importante decírselo a la pelirroja. Obviamente, Yamato no había pensado en separarse de su chica, pues nunca ha amado a Mimi, sólo quería hacerse responsable de su hijo, pero ahora todo era diferente, Mikey no era su hijo y no había más cosas por qué preocuparse… eso pensaba Yamato, sin imaginarse que Mimi le había mentido de la forma más vil del mundo. Sin embargo, el rubio no era del todo un tonto, aún tenía un presentimiento clavado en el pecho.
Continuará…
Witt.- ¿Qué onda? Q les pareció? Espero que les haya gustado, ya empieza a tomar un rumbo esta historia, les advierto, ya he decidido más o menos en qué va a terminar pero creo que todavía falta un poquito para que este fic termine de cocerse (espero que no se me queme xD). Agradeceré sus comentarios, sean buenos o malos, muchas gracias por el apoyo que me han brindado hasta ahora y las palabras de aliento.
Lo del Gremblin fue una estupidez, lo sé y lo del exorcista, peor, pero me acordé de la película de "Doctor Dolittle", sorry esta vez sí me pasé de simple.
Creo que tardaré un poco + en actualizar porque la próxima semana ya entro a clases y ni siquiera sé en qué horario me va a tocar, la escuela absorbe mucho de mi tiempo porque me dejan leer mucho y hacer un chingo de trabajos escritos pero les prometo que aunque escriba una palabrita por día intentaré terminar el siguiente capítulo lo + pronto posible. Sean pacientes, que esa es una gran virtud (que yo no poseo xD).
