La aprendiz Cassandra y la joven espadachín Lyn, una extraña pareja en un viaje aun mas extraño. Para prepararse para el largo camino delante de ellas, van a Bulgar, el centro del comercio en Sacae. Desconocido para Lyn, pero ella descubrirá algo que alterará su vida para siempre.
Capítulo 1:Footsteps of fate
-Cassandra!! Por aquí!! – Llamaba la joven de Sacae a su acompañante, la cual corrió a su lado – Este es Bulgar, la ciudad mas grande de Sacae. Deberemos comprar provisiones para nuestro viaje.
Las jóvenes caminaron por las calles, buscando los mejores precios y los productos de mejor calidad y duraderos para el viaje. La ciudad era un típico pueblo situado alrededor de un castillo... solo que sin castillo. Las calles eran, en las zonas mas pobres y pobladas, angostas, mientras que para los lugares comerciales, las calles eran mas amplias para dejar pasar las carretas con mercancía. En el centro de aquella ciudad había una plaza con un kiosco y lindas bancas alrededor. Fue cerca de esta plaza que se encontraron con alguien...
-Oh por Dios! Oh, pero que visión de belleza tan mas perturbadora!
-Hm? – Lyn y Cassandra decidieron seguir de largo su camino
-Espera, tú, digna de belleza! Podrías hacerme el favor de decirme tu nombre? O mejor aun, de hacerme compañía?
Las jóvenes se dieron la vuelta y se encontraron con un joven en armadura de color verde, atractivo, pero algo 'alabante' en sus comentarios, tanto, que se volvía molesto.
-De donde es usted señor 'caballero', que habla tan libremente a un extraño?
-Ah! Pensé que nunca preguntarías! – el joven se inclina un poco hacia adelante, llevando su brazo derecho a su abdomen – Soy de Lycia, exactamente vengo de Caelin, hogar de hombres con pasión y de fuego
-�"... no debería ser "hogar de hombres con lengua largas"? – respondió Lyn insinuosamente
-Oohhh – el joven se llevó las manos al pecho – Tu eres incluso mas linda cuando eres cruel
-Vámonos Cassandra – quien se reía a espaldas del joven – no tenemos nada que decir – ambas jóvenes emprendieron su andar a las tiendas mas próximas
-Espera! Por favor!
En la lejanía, Cass se acercó a Lyn para hablar con ella – Fuiste muy cruel con el, solo nos estaba saludando
-Es lo que se merece por tratar de hablarme así, hay maneras mas sutiles de acercarse a un dama
El joven caballero de nombre desconocido se sentó desconsolado en la banca mas cercana. Hizo círculos con su pie en el suelo de piedra hasta que otro caballero con igual armadura en color rojo se le acercó.
-Sain! Controla tus palabras! Vi lo que hiciste y lo volviste a hacer
-Ah, Kent! Porque esa expresión tan severa?
-Si tus modales fueran mas serios, yo no tendría que ser mas severo! Aun tenemos una misión que cumplir Sain!
-Lo se – Sain se levantó de la banca – pero no puedo estar callado en la presencia de tal belleza. No puedo ser descortés
-Que sabes de cortesía?
Mientras ambos hombres discutían, el par de chicas aventureras, después de haber terminado sus compras, se aproximó a ellos sin que se dieran cuenta, pues estaban muy concentrados en su conversación.
-Disculpen – Lyn llamó su atención – están bloqueando el camino. Si fueran tan amables de mover sus caballos...
Kent se adelantó a cualquier comentario que pudiera proferir su compañero – Por supuesto. Mil disculpas
-Gracias. – Respondió la espadachín – tú, al menos, pareces honorable.
Se dirigían a mover los caballos, cuando el joven pelirrojo se acercó a Lyn y la detuvo tomándola del hombro – Hm? Perdóneme, pero... siento que nos hemos conocido antes
-Perdón?
-No, Kent, es injusto! La vi primero! – el joven de cabellos castaños parecía un poco molesto ante su amigo
Ante los comentarios y la forma de hablar de los sujetos, extraños para ellas, Lyn se molestó.
-Tsk! Parece que no hay hombres decentes entre los caballeros de Lycia! Vámonos Cass! Se terminó mi paciencia.
Ambas jóvenes tomaron los víveres que habían comprado y con un aire desesperado, literalmente huyeron de ahí, dirigiéndose a la puerta Sur de la ciudad.
-Espera, por favor! No es lo que parece... Sain, tonto – Kent le propina un golpe en la cabeza a su amigo, el otro solo se soba el golpe
-Huh? No es lo que parece? Pensé que tu... y ellas...
-No soy como tu! Vamos, debemos seguirla, sospecho que ella puede ser…
-Ser quien? Espera... – Sain se lleva las manos a la cabeza – ella es nuestra misión?? Estas bromeando!... Espera!!!! – para cuando se dio la vuelta, Kent estaba montado en su caballo y listo para partir.
A las afueras del pueblo, en la llanura de alto y suave pasto, se escuchaban las pisadas ágiles y presurosas de un par de jovencitas, tratando de escapar de su captores, que hasta el momento, no sabían de quien se trata.
-Corre! Nos persiguen! – le decía Lyn a Cass mientras la tomaba de la mano, alentándola a apresurar el paso
-Podrían ser esos caballeros del pueblo? – pregunta la estratega
-No, son bandidos!
Se dieron cuenta de ello cuando se vieron rodeadas de grandes hombres de aspecto 'malvado': hombres con barba y de melena, complexión robusta y hacha en mano. Lyn trataba de proteger a su amiga, tenía en cuenta que no sabía pelear, al menos, no con espada. El que parecía ser el jefe de la banda se les acercó.
-No eres tu la que buscamos? Tu nombre es Lyndis, no es así?
-Como me llamas? Quien eres?
-Que pérdida. Una absoluta perdida. – El hombre se atrevió a tocar la cara y dar una vistazo mas cercano a la faz de la asustada joven peliazul- Las cosas que hago por oro. Como sea, es hora de morir. Vamos chicos, atrápenlas!!!
La guerrera de Sacae desenvainó su espada con su mano derecha y se preparo a pelear – Oh... son mas de los que puedo manejar, pero no me rendiré
-Será mejor escapar para vivir otro día... ni siquiera a mi se me ocurre una idea de cómo poder vencerlos, vámonos Lyn – la joven Iliana jalaba el brazo de su amiga
-No me rendiré Cass, no me rendiré
-Hey, allá esta! – pronunció un galante jinete
Los caballeros de Caelin les dieron rápido alcance en sus corceles. Al ver los bandidos que se acercaban, decidieron huir a tierras mas altas, donde el pasto no fuera tan alto. Se acercaron a ellas. El primero en hablar fue Sain
-Finalmente las encontramos! Esperen... – el caballero de la lanza verde le dio un rápido repaso al terreno, al igual que su compañero y se dieron cuenta de que no estaban solos. De hecho, la situación era extraña. Rápidamente identificaron por el aspecto de los hombres, que eran bandidos montañeses – Cual es su problema? Tantos contra unas inocentes jóvenes? Cobardes, cada uno de ustedes!!! – se dirigió el valiente caballero de verde
Lyn sintió una extraña pero necesaria rabia y se encamino a Sain. –Ustedes… ustedes son…
-Podemos discutirlo después? - La interrumpe Kent – parece que estos rufianes quieren hacerte daño. Si lo que quieren es pelea, déjenmelos a mi
-Atrás! Yo me encargo de esto – el joven mujeriego de cabello castaño apartó a su amigo anteponiendo su brazo frente a el
Sintiéndose ignorada, la joven guerrera corrió frente a ellos e irrumpió con un grito para llamar la atención de los nobles – No!!! Esta es mi pelea! Quítense de mi camino - y se adelantó a ellos
-Bueno… - Sain se acomodaba en sus monturas y preparaba su lanza – yo no puedo quedarme aquí haciendo nada
Su compañero, Kent, se llevaba una mano a la cara. Como siempre, lo hacía cada vez que presentía que Sain haría, o ya había hecho, algo estúpido. Se acercó a su caballo y pudo percatarse de una cuarta persona, hasta el momento ignorada por todos. – Hey, tu!! Allá. Quien eres?
La joven, viendo su intento de escape frustrado, giró en su eje hasta quedar frente a Kent. Lyn se dio cuenta lo que pasaba y fue a socorrerla, no porque Kent fuera un peligro, sino porque debía estar asustada con tanto alboroto.
-Descuida Cass, no pasa nada.
-Sabes pelear? – se dirigió el pelirrojo a ella - Si no es así, será mejor que huyas al pueblo si no quieres salir lastimada, puedo pedirle a Sain que…
-No, ella no sabe pelear con espada, pero si sabe hacerlo de otra forma. Ella es una estratega.
-Una joven tan linda como tu es una estratega?? – Lyn le había infundido a sus palabras tal fuerza, que hasta Sain pudo escucharlo. – Es un profesión muy extraña… y peligrosa. No te preocupes, que yo, Sain el Valiente, te defenderá.
-En ese caso, si ella te tiene tanta confianza, dirígenos. Soy Kent, un caballero de Lycia. Mi compañero es Sain. Seguiremos tus órdenes en esta batalla.
El caballero se dio la vuelta y montó su corcel. Por otro lado, Cassandra no aceptaba tomar el cargo de dirigente. Simplemente se negaba.
-Lyn, no puedo. No soy una estratega, aun estoy aprendiendo. No soy capaz de…
-Pues si estas aprendiendo, será mejor que practiques con las batallas. No te preocupes… yo estoy contigo. Y esos caballeros parecen ser nobles, hasta cierto punto.
La joven se sintió reconfortada con las palabras de su amiga, pero aun así, el mando no fue todo suyo. Digamos que entre los 4 decidieron el curso de la batalla.
Sain fue el que dio el ataque inicial. Tomó las riendas de su corcel, de nombre de Hasulfed, y cargó con todo contra uno de los atacantes situado al este de su posición. Preparó su lanza. Parecía ser que lograría derribar al malhechor, pero este lo miraba calculadoramente. Estaba pensando en algo y era en como enfrentar al caballero. No se movió hasta que fue demasiado tarde… para Sain. El ladrón, de una manera u otra, se las arregló para esquivar el ataque de la lanza del joven de Lycia, y mientras que este trataba de sacar la lanza enterrada en la tierra, el ladrón aprovechó para regresarle el ataque. Aunque fueron unos cuantos segundos, unos pocos, el bandido supo aprovecharlos. Gracias a la armadura que portaba, el caballero no sufrió mucho daño. Sin embargo, su caballo estaba asustado y si no lograba controlarlo pronto, caería de él y sería un blanco fácil. Por suerte, un veloz pelirrojo logró llegar a tiempo y con un golpe certero de su espada en la espalda del montañés lo hizo caer.
Por su parte, Lyn y Cassandra se aproximaban con cautela por el norte, donde los matorrales eran un poco mas altos. Y fue gracias a estos arbustos crecidos que tomó a uno de los invasores por sorpresa, tendiéndole una emboscada. Giro. Golpe. Había sido vencido.
Los caballeros y las damas guerreras se reunieron en un pequeño puente que se elevaba por sobre un pequeño río.
-Ustedes distraigan al último. Yo iré por el jefe
-No Lyn, creo que debemos dirigirnos todos juntos, el puede ser mucho para usted y…
-Demasiado tarde Kent, ya se fue.
Lyn no esperó ni un poco y fue directo hacia el líder de la banda, cuyo nombre era Zugu. Mientras, Kent y Sain se encargarían de eliminar a un cuarto delincuente. Cass se quedó en los arbustos.
-Será mejor que te rindas aquí y ahora
-Jamás!! Crees que una mujer como tu va a vencer al gran Zugu??
-Lo probaremos
La joven guerrera de Sacae sacó su espada. El hombre robusto tomó su hacha con la mano derecha. Lyn emprendió una carrera hacia el bandido, pero el solo se mantenía en pie, no intimidándole la actitud desafiante de su atacante. La mujer llevó hacia delante su espada estando a pocos metros del hombre y aun estando en carrera.
Con una risa malvada, el hombre dio unos cuantos pasos a su izquierda, rodeando la trayectoria de Lyn. Lo que intentaba hacer era evitar el ataque frontal y propinar un ataque por el costado. Todo esto debía ser muy rápido. No debía fallar. Lyn nunca se dio cuenta de las intenciones de Zugu, la contenía la adrenalina y la rabia, todas esas hormonas que se provocan con las situaciones de excitación y exaltación.
Por azares del destino, la guerrera de cabello azul tropezó y cayó de bruces al suelo. No era lo que el bandido esperaba, pero que mejor que tenerla frente a el, como servida en bandeja de plata. Rápido, Zugu soltó su golpe, cargando toda su fuerza y tomando su hacha con ambas manos. Lyn rodó en el suelo, evitando así el golpe, pero aun no estaba a salvo. Zugu la seguía y seguía a donde fuera, levantando un poco de tierra cada vez que intentaba golpearla y dejando las marcas de su hacha por todo ese campo.
El tratar de evitar tantos golpes había cansado ya a la joven y era lo que esperaba el ladrón. Y justo cuando Lyn disminuya su velocidad de escape, de entre los arbustos que estaban detrás, Cassandra saltó sobre el ladrón. Esto le dio tiempo a Lyn para levantarse. Mientras tanto, Zugu había atrapado a Cass y arrojado contra el suelo.
-Veo que un tienes fuerzas para seguir adelante, crees que vas a derrotarme?
-No te tengo miedo
-No te pregunte eso
-Yeeeeeeeeeeeeeeeeeehow!
Detrás de los mismos arbustos de los que había saltado Cassandra minutos atrás, Sain saltó sobre Zugu, cayendo todo el peso de su caballo. Ya no era necesario pelear contra el. Las pisadas de Hasulfed habían acabado con su vida.
-Ese fue el último de ellos. Phew! – Lyn se pasaba su antebrazo derecho por la frente - Buen trabajo Cass...
-Y yo que!! Yo hice todo el trabajo… Hasulfed lo hizo
-Esta bien… gracias. Y ahora, caballeros de Lycia, - habiendo llegado Kent al lugar de la batalla- Van a compartir su historia conmigo? Porque parece que se empeñan en seguirme
-Si – respondió Kent - Hemos venido desde Caelin en Lycia, en busca de alguien
-Lycia, ese es el país mas allá de las montañas en el suroeste, no es así?
-Correcto. Hemos venido a entregar un mensaje a lady Madelyn, quien se casó con un nómada de estas tierras hace unos 19 años.
-Madelyn? – preguntaba extrañada la guerrera de ojos aguamarina
-La única hija de nuestro señor, el marqués de Caelin. El discutió con su hija, quien lo abandonó. Con el tiempo, el marqués declaró que no tenía hija. – explicaba Kent. Sain continuó con el relato
-…Y este año recibimos una carta de lady Madelyn. Decía que ella, su esposo y su hija estaban viviendo felizmente en los planos de Sacae. El marqués estaba contento por saber que el tenía una nieta de 18 años. Recuerdo la sonrisa en su cara cuando lo anunció. El nombre de la nieta es Lyndis. Este también fue el nombre de la esposa del marqués, quien murió hace mucho tiempo.
-Lyndis?? – la joven acentuaba aun mas esa pregunta sin poder evitar que sus ojos se cristalizaran un poco
-El que ella llevara este nombre, debilito el corazón del marqués. Ahora su único deseo es conocer la familia de su hija por lo menos una vez. Es por eso que estamos aquí. Nosotros no sabíamos que lady Madelyn murió unos días después de haber enviado su carta. Esto lo supimos después de haber llegado a Bulgar. – el muchacho de lanza color verde bajó la cabeza en señal de reverencia a un noble que no conoció
-Pero también supimos que su hija aun estaba viva. Escuchamos que estaba viviendo sola en las llanuras. Yo...yo lo supe inmediatamente. Tú eres lady Lyndis. – afirmaba el pelirrojo
-Porque piensas eso...
-El parecido con tu madre es muy grande
-Que? conocieron a mi madre? – la joven tomó desesperadamente las manos de su interlocutor con la esperanza de obtener una respuesta afirmativa
-Lamento decir que no la conocí directamente, pero vi sus retratos en el castillo en Caelin
-Para el resto de mi tribu, yo era Lyn, pero cuando estaba con mis padres, yo era Lyndis. – La joven, al sentir que las noticias le llegaban muy rápido, decidió sentarse en un tronco cercano - Todo es tan extraño. Estaba sola en el mundo y ahora tengo un abuelo... Lyndis... nunca pensé que volvería a escuchar ese nombre otra vez.
-... – el resto de los presentes solo guardó silencio
-Esperen! – exaltada, de un brinco se levantó de ese tronco - Ese bandido! El me llamó Lyndis!
-Que? Pero como pudo saber... – Kent se llevó una mano a la cabeza y mientras pensaba se mordía el labio inferior
-El fue uno de los lacayos de lord Lundgren, no es así? – argumenta su compañero
-Lundgren? Quien es él?
-Es el hermano menor del marqués. Todos asumieron que lady Madelyn se había ido para siempre. Esto hizo que lord Lundgren heredara el título de marqués. – explicó Kent
-Mi lady, su existencia es un obstáculo a los planes de su tío.
-Eso es... pero yo no tengo ningún interés en heredar ningún titulo!
-Desafortunadamente, su tío no es el tipo de hombre en el que se debe confiar. Creo que sucesos como este persistirán en su vida. Hasta que el logre terminar con usted
-Que debo hacer?
-La acompañaremos a Caelin. Seguir este camino solas es peligroso.
-Presiento que tengo pocas opciones... iré con ustedes.
Habiendo dado su consentimiento para partir a Caelin, los 4 regresaron a Bulgar para pasar la noche ahí, descansar y comprar víveres para el viaje, quizás, el más extenuante en la vida de todos, en especial de Lyndis.
-Cass... perdón, pero esto cambia todo. Que harás??
-Bueno, decide tú
-Tu... quieres que decida?
-Mira – decía la estratega levantando las sábanas de su cama – por mi no hay problema, no tengo un lugar a donde ir. Así que quiero ir contigo. Pienso que será divertido. Puedo?
-Por supuesto, tu compañía hará mas fácil el camino, pero... será peligroso
-Nadie dijo que el perseguir los sueños era fácil
-Vendrás? Estas segura? Gracias!!. Déjame agradecerte una vez mas por tu ayuda y tu amistad
La estratega y la guerrera se dieron un abrazo y apagaron la lámpara de aceite. Tenían que dormir lo suficiente, ya que partirían a primera hora del día siguiente.
Me tarde mucho en escribir este segundo capitulo… la verdad no esperaba que alguien leyera mi historia, al parecer no es una sección muy visitada.
En fin, agradezco a Minaya por el comentario, digamos que eso me alentó a seguir con el fic.
Nos vemos en el sig. capítulo.
