Un pequeño altar se encuentra a las afueras de Bulgar. Este antiguo templo, sagrado para la gente de Sacae, ha sido conocido por su poderosa conexión con el mundo de los espíritus. Antes de empezar con su viaje, nuestros héroes vinieron aquí para orar por su buena fortuna.

Cap 2: Sword of spirits

La mañana era fresca. Era dominada por una delgada capa de brisa que le daba el toque de misterio a ese peculiar día. La estratega caminaba mirando un mapa, el cual tomaba con ambas de sus manos, pues estaba muy grande.

Los cuatro iban a pie. Las chicas se rehusaban a montar a los caballos y los caballeros consideraban una falta de respeto el ir montados mientras un par de damas caminaban a su lado.

-Y ustedes que opinan chicos? Nunca he estado en Lycia, pero según este mapa, si nos vamos por aquí, pasando por las montañas llegaremos mas rápido – comentaba la estratega

-Cass, espera un momento y deja que tome una desviación. – Dijo Lyn - Hay una espada sagrada en un altar que se encuentra al este de aquí. La gente de Sacae va ahí para orar por su seguridad y buena suerte en los viajes largos.

-Las enseñanzas de Elimine tienen a la mayoría de sus seguidores en Elibe. Es bueno ver que, al menos aquí, las antiguas costumbres aun se conservan.

Después de haber hablado, Kent acarició a su corcel Merod. Caminaron un rato mas. Decidieron tomar un descanso después de un par de horas de caminata. Aprovecharon para tomar agua, sentarse un rato y masajear sus pies.

No muy lejos de ahí, la avaricia del hombre se hacia presente en un pequeño templo, quien único custodio era un sacerdote muy anciano.

-Espera ahí! Quédate donde estás y cállate!

Gritaba un hombre joven, menor de 30 años. El y un grupo de bandidos que lo acompañaban entraron por la fuerza al templo, golpeando a los pocos monjes que resguardaban la entrada y encaminándose al salón principal, donde se encontraba la Espada de los Dioses, amagaron al sacerdote mas anciano y cerraron las puertas.

-Trátame como quieras pero no te date a Mani Katti. La Mani Katti es una espada sagrada bajo protección divina. No puede ser movida de su lugar de descanso – el indefenso anciano trataba de convencer a los ladrones que lograrían nada entrando al templo de esa forma.

-Eres un tonto, viejo. ¿Que tan buena puede ser una espada si no la usas?

¿Usarla? – exclamó exaltado el sacerdote mayor ¿En combate¡Sacrilegio!

¿Sacrilegio¡Soy Glass¡Los dioses temen mi nombre! Y si quiero esta espada, entonces esta espada tendré. Ahora¡quítate de mi camino!

Glass, como se hacia llamar, empujó al viejo haciéndolo caer al suelo y no mostrando respeto por el templo ni por la espada, trató de tomar la espada de su altar. La acarició. La luz reflejada en su grisáceo metal lo atraía como una polilla a la luz. Ligera. Delgada. Era maravillosa.

¡Esta es¡Es mas magnifica de lo que imaginé¡Esta espada fue hecha para un espadachín de mi categoría¿Hm¿Que es esto? Yo... no puedo levantar... la espada de su pedestal

Un viejo mito de nuestra era se recuerda a este pasaje. La mítica espada en la piedra que solo podrá ser levantada si y solo si por aquel que esta destinado para ser rey. Y así como muchos intentaron levantar esa espada y no pudieron, así le ocurrió a Glass con Mani Katti.

El anciano apenas y pudo levantarse. Estando ya de pie, se apresuró a llegar al altar, pero al verse incapacitado solo se quedó de pie y gritó al bandido.

-Los espíritus de la espada te han juzgado y te han rechazado

¿Que? Escucha¡si valúas tu vida entonces te quitarás de mi camino!

El joven ladrón tomó al viejo por uno de sus brazos. En el rostro del monje se notaba la presión con la que era sujetado; le causaba dolor. Su cuerpo ya no resistía tanto. Casi a arrastras se llevó al viejo a una habitación desocupada no muy lejos de la sala principal y lo encerró bajo llave.

¡Malditos¡Miserables espíritus¡Destruiré este altar piedra por piedra!

Una señora que vivía en la aldea que rodeaba al templo lo vio todo. Asustada y nerviosa, la mujer corrió a su casa. Pensando en el camino, quizás trataría de convencer a su esposo de que defendiera el templo, quizás no haría nada. Pero, como si el destino lo hubiera decidido así, como si los dioses así lo deseasen, la mujer se encontró con un grupo de 4 viajeros. Dos hombres y dos mujeres.

-Perdone, mi lady- llamando a Lyn ¿Se dirige al este¿Al altar?

-Si, así es

-Entonces debe apresurarse y ayudar al sacerdote del templo. Vi a una banda de ladrones entrar ahí no hace mucho tiempo. Parece que ellos intentan robar la espada sagrada del altar. – explica la mujer mayor con angustia en la voz

-Mani Katti... ¿Van a robarla? No puedo permitir que lo hagan

-Parece que ustedes son un grupo virtuoso. Por favor¡Ayúdenlo!

La joven de Sacae se separó un poco del grupo y se cruzó de brazos. No decía nada. Estaba en silencio. El caballero de armadura y lanza verde se le acercó

-Lyndis, que estás planeando?

-Si tu esperas ir en ayuda del sacerdote, deberás estar preparada.

-Estás en lo correcto, Kent, pero no tenemos mucho tiempo. Cass… confío en ti y se que con tu ayuda ganaremos esta pelea. Debemos salvar al sacerdote y recuperar a Mani Katti.

La señora regresó a su casa, no sin antes advertirles a nuestros aventureros que tuvieran cuidado. Los 4 se encaminaron y se acercaron al templo, encontrándose con los nuevos custodios de este: hombres despiadados, armados… y feos. Nuestros héroes se escondían en un pequeño fuerte situado frente a una de las paredes exteriores hecha de roca que cubrían el recinto de la espada.

-Yo digo que ataquemos ya – Sain se aferraba a su idea del "ataque sorpresa"

-No Sain – lo reprimía Kent – la entrada esta muy escondida, hay pequeños cerros, será difícil para los caballos poder llegar.

-Cass, alguna idea?

-Aun no Lyn…

Lyndis se aproximó a una de las ventanas del fuerte, tratando de investigar, de encontrar alguna pista que les permitiera llegar lo antes posible con el sacerdote. Pasados algunos minutos, tomó su espada y se dirigió al resto del grupo.

-Nos atacan… prepárense

Lyn, Sain y Kent, los únicos en el grupo con capacidad de pelear, partieron al encuentro de sus adversarios. Por su parte, Cassandra se quedó en el fuerte, pensando en como entrar. De vez en cuando subía al piso superior para poder visualizar mejor la situación, pero no lograba nada.

En el campo de batalla, Sain, montado en Hasulfed, atacaba al bárbaro con su espada. Era difícil sortear los golpes del enemigo y tener el control del corcel, además de regresar los ataques, todo a la vez. Por su parte, Lyndis y Kent mantenían controlado a par de malhechores, Lyn a pie y Kent sobre Merod, ambos con espada en mano, porque como se sabe, la espada es mejor contra un hacha y era un hacha lo que el enemigo blandía.

Cass veía la batalla desde donde estaba, en una ventada del segundo piso del fuerte. No había dejado de pensar en la forma de cómo entrar. Al parecer, la idea de Sain parecía la mas lógica, pero lógico sería que los estuvieran esperando en la entrada principal para una gran emboscada. Sí. Debía haber una mejor entrada, pero su cerebro estaba cansado y solo se limitaba a divagar. Y fue ahí, con su mente en blanco, que recorrió el borde de la pared externa del templo. Sus ojos se centraron en una peculiar forma en su relieve. Forzando sus ojos, empequeñeciéndolos para tener una mejor nitidez, se dio cuenta que había algo en la pared. ¡Eso era! La pared estaba quebrada. Una pequeña fisura se asomaba y con eso una idea.

Cass salió del fuerte a comunicarles a todos.

-Mi lady Lyndis, Lady Cassandra viene hacia acá – informaba Kent mientras aun sostenían una ofensiva

¿Cass? Ve por ella y sácala de aquí

-Pero…

-Yo me encargo, solo llévatela

Kent obedeció a Lyn y se dirigió a Cass, quien corría moviendo su larga y castaña cabellera.

¡Lady Cassandra! – gritaba el joven de armadura carmesí quien recibía mas saludos como respuesta. Cassandra creía que la saludaba

¡Lo tengo, Kent¡Se como entrar!

Momentos después Kent regresaba en dirección de Lyn

¡Aun lado, a un lado! – corría presuroso un caballero sobre su corcel

¿Que ocurre Kent?

-Sé como entrar. Golpeen esa pared con todas sus fuerzas

Obedeciendo al joven, Lyn comenzó a golpear la pared con su espada, mientras que Sain daba golpes con su espada y de vez en cuando patadas con su caballo. Después de una largo intentar, lo lograron. ¡Lograron romper la pared!

Sain y Lyn fueron los primeros en entrar, encontrándose con destrozos por toda la sala: las cortinas y estandartes tirados por el suelo, pedazos de roca, pertenecientes quizás a las columnas o algún altar también estaban regados por ahí. Al principio no miraron a nadie, pero no estaban solos. Glass ya se había dado cuenta que estaban ahí.

¿Quien te crees que eres¿Crees que tienes alguna oportunidad contra mi?

Los dos se enfrentaron a Glass. Creían tener la victoria en las manos, pero no fue muy fácil conseguirla. Glass arremetió contra Lyn. Ella se preparó para recibir el golpe, pero no puedo contenerlo y cayó al suelo, golpeándose la cabeza en la caída.

Sain lo atacaba con su lanza, pero no era suficiente, Glass era muy rápido, era necesario alguien mas, pero Lyn estaba fuera de combate. En ese justo momento, Kent salió de no se donde, justo a tiempo al rescate de sus compañeros. Glass no lo vio venir… simplemente cayó sin vida cerca de Lyn.

Minutos después, la joven se levantó. Los caballeros le explicaron lo que había pasado desde el momento después de su desmayo. Encontraron al sacerdote asustado en el cuarto contiguo. Trataron de calmarlo y le contaron todo lo sucedido.

-Tus ropas ¿Eres de la tribu Lorca? – preguntó el sacerdote a la joven

-Soy Lyn, hija del jefe de la tribu ¿Está herido señor?

-Gracias, estoy bien. Tienes mi gratitud

¿Y la espada¿Está bien? – la preocupación de Lyn se notaba en su voz

-Si, la he guardado en un lugar seguro. Hasta que remueva el conjuro, la espada no podrá ser levantada. Ahora, como muestra de mi agradecimiento, te dejaré tomar entre tus manos a Mani Katti. Toca la hoja de la espada y reza por la seguridad de tu viaje.

¡Gracias!

La joven estaba a punto de realizar uno de sus sueños realidad. Tener a Mani Katti en sus manos y rezar por el buen futuro de su viaje. Pero sorpresa para todos fue y mas para Lyn, que al momento de tocarla, la magnifica espada comenzó a tomar un brillo extraño, especial, no de este mundo, sino uno mas allá de nuestra comprensión.

-La espada esta... brillando

-Es el poder de los espíritus. Lyn, ellos han mirado dentro de tu alma y te han escogido. – el viejo sacerdote hizo una pequeña reverencia frente a la nómada quien aun sostenía la espada. Kent y Sain estaban tan extrañados como ella y no entendían que estaba sucediendo

-Y eso que significa… - pregunta la joven admirada

-Tus eres la persona indicada. Tú eres quien debe poseer la Mani Katti.

-No... Yo no puedo... yo no podría

-Es el deseo de la espada. Si quieres una prueba, desenfúndala de su pedestal

Ella creía haber escuchado esa historia en la que un chico desenfundaba la espada de un pedestal de piedra y se convertía en rey… pero no podía ser verdad. Y aunque lo fuese, ella no se convertiría en reina de ningún lado. Le parecía muy fantástico lo que le había dicho el sacerdote minutos antes, eso de ser elegido por los espíritus¿Debía creerle¿Y que si había sido el sol? Mas fantástico fue lo que ocurrió después…

-Salió... sin mucho esfuerzo

El anciano se puso de rodillas frente a ella y elevaba los brazos al cielo en señal de alabanza- Nunca tuve la esperanza de que algún día conocería a quien pudiera portar a Mani Katti. Soy afortunado de ver que la espada llegó a tus manos.

¿Mi espada? – titubeaba Lyndis al pronunciar estas palabras

-Es tiempo de que te vallas, Lyn. Enfrentaras muchos retos. Toma esta espada y conoce tu destino.

-Si... si señor.

Todos se despidieron con una reverencia. La joven le dio un abrazo al anciano quien veía partir a la elegida. Lyn guardó su, ahora, espada en su funda y le dio un último adiós al templo y al sacerdote quien tenía que seguir vigilante el altar y a los viajeros que llegaran a orar. Antes de salir, se disculparon por los destrozos en la pared, argumentando que había sido necesario. El viejo solo se limitó a decir que alguien vendría a repararla.

Finalmente, agitando sus manos, partieron.

-Así que esta es la Mani Katti, una espada sin igual.

-Con que esa es Mani Katti. Que lastima que no pude ver como la sacaste del pedestal

-Hubieras visto a Lady Lyndis, Cassandra… fue extraordinario

-Esto es increíble. La espada mas famosa de todo Sacae... en mis manos. – Lyn seguía sin bajar de la nube

-Esto no es extraño. – Comento Kent - de hecho, muchas leyendas cuentan historias similares... espadas por toda la tierra llamando a sus correctos dueños. Y aun, cuando vi que pudiste levantar esa espada, Lyndis, sentí algo extraordinario. Esa espada estaba esperando por ti. Estabas destinada a portarla.

¡Paren! Yo... ¡Yo no tengo nada de especial!. – la joven de Sacae se ponía cada vez mas roja con cada halago que le hacían sus amigos

-Píensalo de esta manera: algunas armas se sienten mas cómodas en tus manos ¿Verdad? Bueno, Mani Katti se siente muy cómoda contigo. ¿Te parece esto mas fácil de aceptar? así que ninguno de nosotros podrá usarla.

-Se siente bien en mis manos. Una espada que solo yo puedo usar. Eso parece mas razonable. Puedo entenderlo. Mira Cass. Esta es la Mani Katti, es mi espada

Y alzándola al cielo, un fino rayo de luz paso a través de ella, haciéndola brillar con singular resplandor. Tomaron sus caballos y marcharon al próximo pueblo. La noche se acercaba y necesitaban un lugar donde descansar.

Lejos de ahí…

Castillo de Caelin

�¿Que? la hija de Madelyn aun sigue viva! – un viejo vociferaba a lo largo de un gran cuarto, dando golpes a la mesa

-Si, Lord Lundgren. La chica esta viajando con Kent y Sain. ¿Cuales son sus órdenes? Si los dejamos seguir...

¡Bah! He escuchado que el norte de Bern esta lleno de bandidos. Es solo una chica, ella no sobrevivirá su paso por ahí. Estoy mas preocupado por mi hermano. Su vida debe terminar rápido. El veneno... no debe haber pistas

-Si, mi lord. El no sospecha y lo sigue tomando. La muerte del marqués, debida a una "repentina enfermedad" no esta muy lejos de terminar

-Pronto... Caelin será mío


Notas de la autora:

Muchas gracias!

Este lugar puede ser no muy visitado y me alegra tener 3 post mas -. Gracias a misi-chan, Nonite-chan y a Kain Last Dragoon por sus cometarios… ya son 4! Wuju!

Si planeo escribir todo el juego, aunque mi prioridad ahora es terminar la historia de Lyn. Llevo ya casi medio año tratando de escribir este fic, pero por alguna u otra razón (llamada escuela) no he podido seguir. Es posible que esta vez pase lo mismo, pero les aseguro que terminaré, solo tengan paciencia si no subo un capítulo pronto. Lento pero seguro.

Una vez mas, gracias por sus comentarios, nunca pensé que tendría 4 XD.

Para los que no conocen el juego, estoy tratando de escribirlo de una manera que se entienda aunque nunca lo hayan jugado; también estoy tratando de que no sea muy tedioso, espero estar logrando mi cometido.

Sobre el yaoi… pues nunca he escrito algo así, no estoy acostumbrada, así que no se si podré hacerlo. Trataré de hacer algo, pero no prometo nada.

Bueno, ya basta de tanto choro, nos vemos en el próximo capítulo.