Al fin, Lyn llega a la tierra donde nació su madre. Lycia es una federación de territorios, cada uno gobernado por una marqués. Ahora, Lyn se dirige a uno de esos territorios, Araphen y se prepara para conocer a su abuelo, el marqués de Caelin. Como sea, el hermano del marqués, Lundgren, desea tener el poder de Caelin. El está preparando una mortal bienvenida para Lyn.

Cap 6: Blood of pride

Llegaron a Araphen, un territorio vecino a Caelin y cuyo Marqués es amigo del abuelo de Lyn. Llegan ahí con la esperanza de que les ayuden y el camino hacia Caelin sea más ligero.

-¿Que ciudad es esta? – pregunta Lyn, ya que ella no conocía ninguna ciudad en el territorio de Lycia

-¿Esta? – Dijo Sain - esta es Araphen. Después de Ostia, es la segunda ciudad más grande de Lycia

-La segunda mas grande¿Hm? parece estar terriblemente ocupada, hay mucho bullicio. ¿Donde esta Kent?

- Dijo que iría al castillo, pero... ah, ahí viene.

Desde lo lejos, se ve como un caballo corre a toda prisa bajando por una colina. El 'rayo rojo' llegó a donde se encontraban los demás. Parecía agitado, traía buenas noticias y parecía que había querido llegar lo antes posible para decirles a todos.

-¡Mi lady Lyndis! Déjenos ir al castillo. Ellos nos prepararon provisiones. El marqués ha aceptado ayudarnos en nuestro viaje a Caelin.

-¿El va a ayudarnos? – pregunta la guerrera con cierta duda

-Si. Araphen y Caelin han tenido una fuerte amistad por muchos años. Una vez que informé al marqués nuestra petición, el aceptó en prestarnos su ayuda.

-¡Parece que tenemos un suave camino por delante! – Sain levantó su brazo derecho y lo dirigió hacia la salida del pueblo

-Si podemos conseguir mas soldados, el camino a Caelin será mas seguro. Estoy apenado por todo lo que ha tenido que pasar. – Kent se disculpó con su 'protegida' por haberla hecho pasar por tanto pesar, frío, hambre, cansancio…

-No te disculpes. Tu eres muy confiable y capaz.

-!Kent? – rápidamente Sain grita, haciéndole ver a los demás que también estaba ahí

- Hm ? Oh, y tu tambien Sain. Tu tambien eres confiable

-¡Por supuesto que lo soy! – y se golpeó el pecho

-El castillo espera...

Todos se dirigieron en dirección al castillo. Por ser caballerosos, ni Sain ni Kent se montaron a sus corceles. En cambio, los ofrecieron a las damas del grupo y solo Cassandra (y por supuesto) Serra los tomaron. Wil caminaba alegre conversando con Erk; Dorcas caminaba un poco distante del resto del grupo; Florina platicaba con Lyn. Llevaban paso lento y caminaban animosos. El saber que el Marqués les ayudaría los había aliviado. Ya estaban más tranquilos

-¡Esto es terrible¡El castillo esta en llamas! - Una persona corría despavorida por una de las calles

-¿Que dijiste¿Que es lo que esta pasando? – Sain hace que esa persona se detenga y le explique que esta pasando

-¡Humo¡Del castillo!... ¡Hey!... ¿Que están haciendo esos hombre? – señalando a un grupo de hombres que se acercaban, creando disturbios entre la multitud

-¿Quien eres? –preguntó Lyn al que parecía ser el líder

- Tu!Tu eres Lyndis, Verdad ?

- Uh... que es lo que... – ella, temiendo que él le hiciera daño, comenzó a dar pasos hacia atrás

- ¡Sin preguntas¡Prepárense!

-¡Hey!

Lyn desenfundó su espada y se preparó a atacar, cargando todo su cuerpo contra su atacante. Pero el destino le tenía un encuentro con alguien. Al ir en contra de ese hombre, la joven de Sacae se tropezó, cayendo de pecho en el suelo. Ella sabia que, por mas rápida que fuera, no podría levantarse a tiempo para esquivar al extraño al que se enfrentaba. Creyó que era el final. Ella esperaba sentir el metal cortar alguno de sus extremidades, pero se quedó esperando. El cuerpo del tipo se congeló frente a ella y cayó de espaldas. Ella rápido se levantó y ahí estaba quien la había salvado. Un hombre con ropas tan extrañas como las de ella y montado en un potro salvaje.

-¿Que¿Una flecha? – pero el hombre no respondió - Quien...

-¡Mi lady Lyndis¿Esta usted bien? – el caballero pelirrojo estaba preocupado por ella y llegó a toda prisa a donde se encontraba

-Estoy bien. El... este hombre me salvó. – dijo señalándolo mientras se limpiaba el polvo

- ¿Puedo preguntar su nombre? – se dirigió Kent a él, pero el hombre no respondió. Se dio la media vuelta y comenzó a caminar lentamente

-¡Espera¿Porque me ayudaste?

-Pensé que una mujer de Sacae estaba siendo atacada. Pero me equivoqué.

-No. ¡Estás en lo correcto! Yo soy de Sacae. Soy Lyn, la hija del jefe Lorca

-¿Lorca¿Hubo sobrevivientes? – el hombre se dio la vuelta y se dirigió a Lyn

-Si

-Deberías de irte ahora. El fuego ha empezado en el castillo y se está propagando. No seas tonta y desperdicies la vida que te acabo de salvar.

-¿Vienes del castillo¿Que esta pasando¿Que tan severo es el fuego¿Esta el marqués bien?

-El castillo esta bajo ataque y el marqués ha sido atrapado. El hombre que te atacó fue probablemente uno de los cómplices. Como capitán de la guardia del castillo, es mi deber rescatar al marqués.

-Ya veo... muy bien, entonces te ayudaremos.

-¿Mi lady? – preguntó Kent, no muy extrañado

-¿Porque?

-Estos bandidos están tras de mi. Si están atacando el castillo es por mi culpa. Así que debo de ayudar si es posible...

-Parece que estas envuelta de alguna manera... vamos.

-¿Aceptas nuestra ayuda?

El hombre se dirigió en dirección de Lyn - Soy Rath de los Kutolah. Nuestras tribus pueden ser diferentes, pero no abandonaré a una mujer de Sacae.

-¡Gracias Rath! – dijo animosa Lyn. Se sentía responsable por la situación que estaba pasando en el castillo de Araphen y ahora se sentía confortada porque al fin podía ayudar a remediar la situación.

No muy lejos de ahí… de hecho, en una pequeña casa en esa misma cuadra…

-¡Tu¿Que estás haciendo en mi casa? - dijo una mujer obesa y molesta

- ¡Calma¡No voy a lastimarla! Su casa ofrece una muy buena vista de la batalla allá afuera. Mire, le pagaré por el privilegio. Por favor. – dijo un joven, que no daba buena 'espina', al contrario, se vea bastante sospechoso

- Como un buitre esperando por la carroña¿Eh¡Terrible!... ¡Págame! Yo me esconderé en el sótano, así que no me molestes. – la señora tomó el dinero y, tal como lo dijo, se escondió en el sótano

- Así lo haré. Ahora¿Que lado tiene mas que ofrecer?

-Una vez que el marqué esté a salvo, mis hombres pueden moverse. Además, hay un pasaje secreto... – dijo el hombre Kutolah

- ¿Pasaje secreto? – pregunta Lyndis

- Un túnel bajo tierra que lleva a la sala del trono. Hay interruptores en las barracas que abrirán el túnel. – preparaban un plan para poder rescatar al marqués… no sabían el resultado

- Ir por el pasaje directo a la sala del trono... y rescatar al marqués. Una vez que este hecho¿Podrás manejar al enemigo desde el castillo? – Lyn insistía en hacerle saber a Rath su interés acerca del plan

- Mmm... si podemos accionar esos interruptores, mis hombres y yo podremos con el resto. Son 3 interruptores. Los 3 necesitan ser activados o la entrada no se abrirá.

- Pero las puertas a las barracas están cerradas. – argumentó Kent

- El enemigo esta dentro. Si no podemos llegar adentro y acabarlos, estamos atorados.

- Así que abrir esas puertas es nuestro primer objetivo... ¿que podemos hacer Cass? – Lyn le pedía consejo a su amiga estratega, la cual siempre tenía una idea en mente

-No tenemos las llaves. Quizás algunos de los bandidos traigan las llaves... lo que podemos hacer es interrogar testigos, quizás ellos sepan donde se encuentran el escondite de los malhechores

-Pues así será…

Cada quien salió por su lado, entrando a las casas, alarmando a la gente y preguntando si no habían visto algo extraño que los pudiese llevar al resto de los bandidos… en una de esas casas…

- ¡Hey tu¿Puedo hablar contigo? –dijo aquel chico que había pagado una módica suma para poder ver la pelea desde un lugar seguro

- ¿Quien eres? – pregunta Lyn

- Soy Matthew, un especialista en adquisiciones de todo tipo. ¿Te gustaría contratar mis servicios?

- No tengo la necesidad de un ladrón – y la joven se dirigió a la puerta

- ¿De verdad¿Y como planeas abrir las puertas a las barracas?

- ¿Que? Como sabes de...

- ¡Bingo!

-... – Lyn, sorprendida ante el conocimiento del joven acerca de su situación, se quedó sin palabras

- No seas mala. Contrátame. Por ti, incluso bajaré mis honorarios

- Necesito esas puertas abiertas... – dijo mientras pensaba detenidamente – de acuerdo. Estas contratado. – Estrecharon las manos - ¿Porque elegiste aliarte a nosotros?

- ¿Hm? Estaba viendo la batalla. Tu grupo parece mas divertido que el del hombre muerto.

-Eres tan extraño.

Sin peder tiempo, Lyn salió de la casa e inmediatamente buscó al resto del grupo, tenía que avisarles que había contratado a alguien que hiciera el 'trabajo sucio'.

-Chicos, el es Matthew y se encargará de abrir las puertas por nosotros

-¿Contrataste un ladrón? – pregunta Florina muy sorprendida

-Oye, oye… seré un ladrón – dice Matthew – pero se guardar mis palabras, prometo no defraudarlos

-Y que esperas, necesitamos encontrar esos interruptores – Sain se preparaba desde su caballo

-¡Tiempo de trabajar!

La primera puerta no estaba tan lejos de donde se encontraban. De hecho, estaba tan cerca que no se percataron de ello, hasta que Rath observó actividades 'sospechosas' en cierto edificio. El y Matthew se dirigieron a la puerta.

Con mucho sigilo, Matthew entró a la casona y se dispuso a abrir la puerta que revelaría el switch necesario para activar el pasaje secreto. Utilizando sus 'manos de seda', un pequeño alambre y algunos minutos, el joven ladrón pudo abrir la puerta sin problemas. Luego, hizo unas señas a Rath para que entrara.

El joven arquero a corcel, quien resguardaría la entrada y la protegería, entró tan rápido recibió el aviso y entró directo a la cámara secreta que contenía el switch. Bastó pararse en el para activarlo y que el primer seguro cayera.

-¡Bien!

Rath avisó al resto que el primer switch estaba activado, así que decidieron buscar los otros 2. Algunos marcharon al sur, mientras que otros continuaron en esa casona.

Mas allá de donde Matthew había abierto la puerta, se extendía un pasillo. Lo siguieron. Mas allá del pasillo se encontraba una habitación. Entraron en ella. Dentro de esa habitación estaba una puerta. Intentaron cruzarla, mas no pudieron, así que imaginario que ahí debía estar el segundo switch. De nuevo, Matthew hizo gala de sus habilidades y la puerta se abrió. Una fuerte ráfaga de viento sintió Matthew al abrirla, lo siguiente fue que a su lado derecho descansaba una gran hacha. ¿Descansaba? Era obvio que la ráfaga de viento había sido causada por esa hacha en su viaje al piso. Matthew se fue hacia atrás, casi temblando por la impresión. Rápidamente, Lyn y Rath intervinieron. El hombre al que se enfrentaban era un "acorazado". Su armadura era tan gruesa que las flechas de Rath ni la espada de Lyn podían con el.

-Tenemos que trabajar juntos – aconsejó la joven de Sacae a lo que recibió un 'Si' como respuesta por parte de Rath.

Lyn intentaría distraer al sujeto para que Rath, de alguna manera, lo derribara con sus flechas. Lyn comenzó a caminar en círculos alrededor del bandido, buscando un punto, alguna fractura en la armadura, una debilidad. El bandido se canso de 'jugar' a dar vueltas con Lyn y sin pensarlo, le dirigió un golpe de su hacha a la guerrera. Ella no supo como, pero dio un salto y en un parpadeo estaba sobre la espalda de su atacante. El hombre al ser muy corpulento y traer una armadura, la cual limitaba sus movimientos, no pudo quitarse a Lyn de la espalda. Inmediatamente a Lyn se le ocurrió quitarle el casco y dejar descubierta la cabeza.

-¡Rath, apunta a su cabeza!

El capitán de la guardia apuntó y disparó a la cabeza de aquel hombre, cayendo muerto inmediatamente.

Mientras toda esta trifulca pasaba, Matthew aprovechó para salir de ahí. En su camino se encontró con Sain, al cual le dijo que sucedía y corrió en auxilio de los Sacaenses. El fue quien, en medio de la batalla, presionó el switch. Solo faltaba 1 mas.

Kent llegó a todo galope, anunciando haber encontrado el tercer switch. Se encontraba en un lugar muy apartando, saliendo del pueblo. Kent llevó a Matthew sobre su caballo y lo llevó a donde estaba esta tercera puerta. Y como había sucedido con las otras 2 puertas, esta también fue pan comido. Kent presionó el tercer switch y el pasaje secreto fue revelado.

Habiendo presionado los 3 interruptores, el pasaje escondido que llevaba a la sala del trono estaba despejado. Así, Rath y sus hombres pudieron entrar al castillo, encargarse del resto de los bandidos y rescatar al marqués de Araphen.

- ¡Ah, es Rath! Lo has hecho muy bien. – Exclama el marqués

- Señor... si tiene que elogiar a alguien, se le debería ser dada a este grupo

-¿Hm¿Quien eres? – pregunta el marqués, dándole una mirada no muy agradable a "Los mercenarios de Lyndis".

- Mi nombre es Lyndis. Es un placer conocerlo.

- Oh... eres tú. La nieta de... déjanos a solas Rath. Me gustaría hablar con ella. – Rath abandona el recinto tal y como lo ordenó el Marqués - ahora, lady Lyndis. ¿Conoce la identidad de los responsables por este ataque?

- Creo que debe ser obra de los hombres de mi tío, Lundgren

- Exactamente. Lo que significa que mi castillo ha sido dañado a causa de la disputa de tu familia por la herencia del trono.

- Mis... mis disculpas... – la joven sintió que el mundo se le venia encima y su nerviosismo aumentó

- Cuando escuché que la hija de lady Madelyn estaba en problemas, pensé en prestarle mi ayuda... pero he cambiado de idea. Retiro mi oferta.

A lo que el caballero carmesí, exaltado, le replica al Marqués- ¡Marqués de Araphen¡Usted me dio su palabra, mi Lord!

- ... Tu nombre es Kent¿No es así¡Fallaste en decirme un importante y vital detalle!

- ¿Que... a que se refiere? – se pregunta extrañado el joven caballero

- Esta muchacha en verdad tiene el semblante de Madelyn, pero... nunca creí que estuviera tan envuelta en las costumbres de Sacae.

- ¡Que?

- No crees que el marqués de Caelin podría verse en problemas al conocer a esta... ¿Basura nómada?

- ¡Usted!... – el caballero de armadura verde no puedo contenderse y se abalanzó contra el marqués, a lo que pronto Kent lo detuvo.

- ¡Sain¡Detente! Mis disculpas, mi Lord.

- Tus hombres están pobremente disciplinados. – y el hombre se dio la media vuelta, dándole la espalda a todos

- Marqués Araphen! Por favor... si usted nos agraciara con su ayuda...

- ... Escuche que el marqués de Caelin está enfermo y en cama. Me pregunto si sobrevivirá al ver a esta niña. En tal caso, su hermano, Lundgren, reclamará su titulo. Y yo ciertamente deseo no tener problemas con el marqués entrante.

- Usted... es tan intrigante

- ¡Sain!

- Entiendo. Kent, Sain. Vámonos de una vez.

- ¡Mi lady Lyndis! Nosotros...

- Estoy orgullosa por la sangre Sacae que corre por mis venas. NO aceptaré ayuda de alguien quien insulta a mi gente.

Decepcionados y con caras largas, salieron del castillo para reunirse con el resto. En el camino, Kent y Sain trataban de animar a Lyndis, que luego de haber estado tan cerca de llegar a Caelin, ahora le negaban la ayuda.

- ¡Eso estuvo bien hecho, mi lady¡El marqués es un tonto! No se preocupe acerca de nada. ¡Estamos aquí para usted¿No es así Kent?

- Le pido mis disculpas.

- ¿Porque te disculpas Kent?

- Estaba tan preocupado para que usted llegara lo antes posible a Caelin, que olvide tomar sus sentimientos en cuenta.

- ¿Es eso? No te preocupes. Tienes toda mi confianza por encima de todo. Ya lo he mostrado... levanta tu cabeza y siéntete orgulloso.

- Mi lady Lyndis...

Mientras ellos salían, dentro del castillo…

- ¿Bah¡Muchacha arrogante! Si ella hubiera derramado aunque sea una lagrima, hubiera aceptado su petición. Nosotros los nobles de Lycia nunca entenderemos a esos salvajes. – hablaba el marqués en voz alta, creía estar solo, pero no era así.

De la nada, apareció Rath, quien había escuchado todo -... ¿Esos son sus verdaderos sentimientos hacia los nómadas de Sacae, mi Lord?

- ¿Que¡Oh, Rath! No te vi llegar. Mis comentarios no son hacia ti. Tú eres mi capitán. Estoy orgulloso de tus servicios.

- Por supuesto. Siempre y cuando nos hinquemos ante usted, a usted no le preocupa de donde vengamos. ¿Pero cuando un igual viene de mis tierras? que vergüenza...

- ¡Rath¿Como puedes hablarme de ese modo¿Te he tratado bien, o no? Te he pagado bien. Te he tratado mejor de lo que los de tu raza se lo merecen.

- Usted nunca entenderá. Mis servicios terminan aquí.

Rath no podía entender como pudo haber prestado sus servicios a alguien tan despreciable y con tan poco corazón como el marqués de Araphen. Luego de renunciar, se sintió bien, aunque eso significaba que se quedaba sin empleo o un lugar temporal donde vivir.

Ya por la tarde, Lyn y compañía se establecieron a las afueras del pueblo en un pequeño campamento que ellos armaron. Prendieron una fogata y cada quien se dedicó a sus actividades. No había sido un día de luchas constantes, no se encontraban cansados físicamente, pero si anímicamente.

- El Marqués de Araphen... dijo que mi abuelo estaba enfermo. Debemos apresurarnos a llegar a Caelin... – la voz de Lyn se quebraba cada vez que hablaba de su abuelo

- Mientras nos acerquemos a Caelin, los obstáculos impuestos por Lundgren serán mas difíciles de pasar. Como sea¡He jurado que estaré con usted hasta el final, mi lady!

- Cuento contigo, Kent.

- ¡Estoy con ustedes también!

- ¡Gracias Sain!... Cass, gracias por siempre estar a mi lado. Todo es porque tu y yo... ¡No me rendiré¡Nunca debilitaran mi espíritu!

-Mmmm…. – dijo Wil apuntando a una pequeña vereda – creo que tenemos visitas

Era ni mas ni menos que Rath.

- ¡Rath¿Que pasa? Que estas...

- Escuche al marqués mientras hablaba. Lyn de los Lorca... orgullosa hija de Sacae... iré contigo. Uniré mi fuerza a la tuya.

- ¿En verdad?

- Y esto... quiero que lo tomes.

- Esto es... ¿Oro? Es demasiado, no puedo aceptarlo.

- No lo necesito. Y les ayudará...

- Pero...

- No puedo aceptar algo que ya ofrecí.

- Gracias... Rath…

Les negaron la ayuda, ayuda tan necesitada por ellos. Pero a cambio se ganaron un poderoso aliado y dinero suficiente para poder llegar a Caelin. Pero el problema principal no lo habían pasado aun… ahora mas que nunca debían estar unidos y confiar unos a otros. Porque la mas mínima presión y desesperanza, puede quebrantar al mas fuerte.


Notas de la autora:

Se que me he tardado mucho en actualizar. La verdad ya habia olvidado un poco la historia a pesar de que solo necesita revision. Pero la terminare, es mi compromiso, lo empece y ahora lo termino.

Saludos a todos.