En silencio

Capítulo Dos -El piquete del Escorpión.

Milo se dirigió rápidamente con Aioria, quien hacía un poco de ejercicio después de haber sufrido de un grave resfriado...

o.o ¿Cómo es posible que yo, Aioria de Leo, casi muriera con un resfriado? -se levanta y divisa a Milo- ¬¬ Y este de seguro viene a poner gorro como siempre.

¡Aioria! -el joven llegó jadeando, puesto que lo había buscado alrededor de las 12 casas- ¿A que no sabes cuál es la nueva?

¿Nueva? -el humor de Aioria mejoró- ¿Por fin corrieron a Afrodita y aceptaron a la chica?

¿De qué hablas? -Aioria se dio cuenta de que habló de más, pero para su suerte, Milo no le prestó atención al comentario- Shaka recibió una carta de amor, y le gustó la idea de tener un amante.

Yo pensé que hablabas de algo más importante -Aioria se dirigió de nuevo al lugar de entrenamiento- además¿a quien le importa que Shaka quiera tener un a...? o.o -ya le cayó el veinte- ¡QUE COSA DIJISTE?

Dada la forma en que la carta está escrita, la persona que la escribió posee una indiscutible ortografía -Milo sonreía divertido al imaginar las posibles parejas para Shaka- y si consideramos esa característica, quedan descartados casi todos los caballeros, excepto...

¿Excepto quién? -Camus, el caballero de Acuario (pasaba por ahí) se detuvo al escuchar las tonterías de Aioria y Milo- ¿Acaso no saben que esa clase de temas son asuntos privados?

¬¬U No es como si fuéramos a burlarnos, solo tenemos curiosidad -Milo se paró frente a Camus- ¿O es que tu sabes algo?

¬¬ -Camus se fue de ahí, todos los demás (llámese aprendices o guardias) se habían quedado helados por la mirada de Camus.

ô-ó bueno, lo que Camus piense de nosotros, realmente no importa -el santuario volvió a la calma- además, como dijiste Milo... ¿Milo?

El joven caballero de Escorpión se fue tras Camus, tenía la certeza de que él sabía algo y nada ni nadie lo haría cambiar de parecer.

Y si realmente no sabía, no lo dejaría fuera de la jugada.

¬¬# ¿Qué quieres? -Camus encaró a Milo- ¿Acaso no sabes que las personas de ves en cuando desean tener un poco de privacidad?

Solo deseo saber si estás relacionado con la carta -Milo se apoyó en una columna- estaba muy bien escrita y tú eres uno de los únicos que se preocupa por detalles como esos.

¬¬ Pues para información que tu cerebro de hormiga pueda canalizar, yo NO la hice -Camus dio vuelta- ahora déjame en paz, no quiero más molestias de las que tu me traes.

Pero si yo no te hago nada malo -Camus le dirige una mirada helada y Milo tembló por unos instantes- ¬¬U Además, eres muy amargado como para escribir cosas así, u-u no sé por qué pierdo mi tiempo contigo.

¡Ah! -Camus se regresa- ¿Ahora eres tú el que pierde su estúpido tiempo conmigo? ¬.¬#

Obvio, mi estimado Camus -el plan de Milo surgía efecto- la carta que recibió Shaka estaba llena de sentimiento, alguien tan frío y misógino como tú nunca podría hacer algo igual o mejor.

¬¬ ¿Frió y misógino? -Camus estaba ardiendo de coraje- ¿Me lo dice el más cínico, sinvergüenza, aventurero, canalla y tarado del Santuario?

¬¬ Si¿algún problema con e...? -Camus estampó su helado puño en el estómago de Milo- ¡puf!

¿Crees conocerme lo suficiente como para decir semejante estupidez! -Camus se apartó- ¡Haré la maldita carta y te mostraré de una ves por todas que yo no soy un maldito misógino!

Milo se quedó en las escaleras apretándose el estómago, Camus ya le había pegado, pero nunca con esas fuerzas.

Sonrió para sus adentros, puesto que ya llevaba uno y faltaban tres.

Si no sale por su cuenta -dijo una ves que pudo incorporarse- lo tendré que sacar yo.

Continuará.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Segundo capítulo, sigo con las cosas chicas, pero todo en aras de triunfo. Espero les guste y no lo olviden -Cuando escriban, pongan su corazón en la mano, así cuando los lean, sabrán que escriben con el alma.