-Kiki, nos vamos para el aeropuerto ahora.- dijo Hyoga, luego de leer el correo que recibió por parte de Shun.

-Si, entiendo. Ahorita sacaré todas las cosas de la habitación.- respondió Kiki, de inmediato corrió a la habitación a sacar todo de ahí para emprender una nueva aventura.

"Me suena muy raro y peligroso esto del Templo de la Cruz Invertida. Espero poder llegar a tiempo y ayudar a Seiya y a los demás. Con todo lo que leí, parece que esta guerra será más dificil que las batallas anteriores." pensó Hyoga, mientras se dirigía hacia su habitación en el hotel para alistar todo y salir de Siberia lo más pronto posible.

Mientras tanto, se ve un suelo oscuro en el Templo de la Cruz Invertida, en el cual se encuentra a Saori desmayada. A su alrededor, no había ningún ser humano vivo, pero sí habían cadáveres, cruces hechos de metal, una mesa y algunos cuadros que muestran imágenes de alguna guerra antigua del pasado. Y de pronto, ella se despierta, se levanta lentamente y no logra reconocer el lugar en donde estaba. Claro está que lo último que recordaba era esa luz que cegó sus ojos y la sacó del hotel.

-¡Seiya!- gritó Saori por instinto. Pero nadie le respondió a ella. Se encontraba sola, pensando en donde estaba, hasta que el sonido de abrir una puerta se escuchó y entró una persona que estaba en una túnica de color negro y rojo. Su cara estaba tapada por la capucha que tenía su túnica, pero también cubría su rostro con una máscara plateada de color rojo y plateado. Saori voltea a ver a este sujeto, el cual se acercó hacia ella y le dirigió unas palabras.

-Ya es hora de llevarte hacia la Cruz.- dijo el sujeto de la túnica negra, quien agarra a Saori de la mano, pero ella esquiva su mano para evitar que la agarren.

-La crucificación no puede esperar más. El poder máximo será mío, cuando el proceso se complete. Irás hacia la Cruz, Athena. Nada impedirá que cuando Luciengrel tenga sus poderes por completo, tomará control de la Tierra esta vez.

-Eso no se dará así nomás, no sin una batalla. No entiendo porqué la necesidad de gobernar la Tierra por medio de las fueras del mal. Esto no es necesario.- respondió Saori.

-Pero tu cuerpo sí es necesario.- respondió el encapuchado. -Usted será parte de la crucificación, y presenciará el retorno de Luciengrel a cambio de su vida.

Saori y este extraño sujeto salieron de la habitación oscura y comenzaron a caminar. Se encontraban en un jardín, que estaba dentro del templo. Este jardín tenía en el centro una estatua de un ángel que brotaba sangre por la boca y sujetaba un arco con flechas, además de poseer en su espalda una especie de tatuaje de una cruz, pero no invertida como la del templo.

-Aditrevni zurc.- dijo el sujeto encapuchado, y de pronto, dejó de brotar sangre por la estatua del ángel, ante la sorpresa de Saori. -Enrac al a evleuv.- djio el sujeto, y de pronto el ángel comenzó a tomar forma humana, sus alas tomaron color negro, su vestimenta de color blanco, el cabello y ojos de color negro. Inmediatamente, luego de tomar la forma humana, rápidamente éste apuntó su arma hacia Saori.

-No la ataques, Nazentir de Darcantenolia. Ve por los que están afuera del templo.- dijo el sujeto encapuchado, y de pronto el ángel dejó de apuntar su arma hacia Saori, tomo vuelo hacia la entrada del templo, tal como se le había indicado. Saori ahora sabe que al menos Seiya y los Caballeros están dispuestos a rescatarla. A la vez que el ángel desapareció, se pudo notar una escaleras que llevaban hacia una zona del sótano del templo. Saori es guiada por el extraño sujeto oscuro, quien la guía hacia la Cruz Invertida.

Afuera del templo, Shiryu y Seiya se habían reencontrado después de un buen tiempo. Ninguno de ellos estaban con la armadura puesta todavía. Pero no hubo tiempo para hablar sobre las vacaciones. Sabían que tenían que entrar al Templo de la Cruz Invertida de alguna manera u otra.

-Shiryu, no se mucho de este templo, sólo que se me apaareció un dibujo de ello en un papel luego de que Athena desapareciera. Vien aquí creyendo que la tienen secuestrada en este lugar.

-Así es, Seiya. Tenemos que rescatar a Athena del templo antes de que la crucificación se termine. Va a haber muchos enemigos que tendremos que derrotar para salvar la Tierra. Shun, Ikki y...- dijo Shiryu, quien se detuvo para esquivar una flecha que iba dirigido hacia su cabeza. Seiya se sorprende de este nuevo ataque.

-No creo que esto haya sido por parte de la armadura de Sagitario. ¿Quien pudo lanzar este ataque?- preguntaba Seiya, quien también se tuvo que equivar otro flechazo dirigido hacia él. -¡Aparécete y pelea como hombre!

-Yo soy más que un hombre. No les permitiré de ninguna manera que ingresen al templo¡¡ahora les llegó la hora de morir!