Athena y el sujeto encapuchado siguen su camino hacia la Cruz Invertida. De pronto, ella comenzó a sonreir de la nada, lo cual pudo notar el sujeto encapuchado. Ella sentía la presencia de dos grandes cosmoenergías afuera del templo, y eso también lo pudo notar el sujeto encapuchado. De pronto, él dirigió la mirada hacia Saori.

-Ellos no son rival alguno para Nazentir. Quedarán hechos pedazos luego de que peleen.- dijo el sujeto encapuchado, quien se rió levemente.

-No sabes cuántas veces he escuchado lo que has dicho.- respondió Saori, con una sonrisa en su cara. Su salvación había llegado por fin al templo. Comienza a creer en que se podrá detener el proceso de la crucificción a la que será sometida.

-Pondremos a prueba tu teoría.- le respondió el sujeto encapuchado, quien continuó caminando con Saori hacia el templo. En el camino, se detuvo por un momento frente a una puerta. La abrió, y caminó hacia adentro para recoger un objeto dorado que estaba en el suelo. Lo tomó con la mano izquierda, y se lo muestra a Saori.

-El Cáliz de la Luz. No fue difícil para mí beber del Cáliz.- dijo el sujeto encapuchado, soltando una breve risa, mientras Athena va reconociendo el Cáliz de la Luz.

-Solo aquellos de las fuerzas del bien podrán controlar el contenido del Cáliz de la Luz.- respondió la princesa Athena, mientras sigue caminando junto con el sujeto encapuchado hacia la Cruz Invertida.

-Pero aquellos que son de las fuerzas del mal podrán lograr lo que deseen.- respondió el sujeto encapuchado, quien continúa guiando a Athena hacia la Cruz Invertida.

Mientras tanto, afuera del templo se encontraban Shiryu y Seiya, quien observan a su nuevo enemigo, el cual tiene la habilidad de volar en el aire gracias a sus alas negras.

-Antes de que acabe con sus miserables vidas, les daré el privilegio de saber mi nombre. Soy Nazentir de Darcantenolia, el cuarto ángel de la Orden de los Ángeles Muertos. Bueno, creo que eso sería todo y...- rápidamente, sacó esta vez dos flechas y las puso en el mismo arco, apuntando hacia los Caballeros de Bronce -¡a morir!- y rápidamente disparó ambas flechas al mismo tiempo, y rápidamente las armaduras del Dragón y Pegaso salieron de sus cajas y de inmediato cubrieron a los Caballeros de Bronce, que están dispuestos a pelear contra Nazentir para lograr el ingreso hacia el templo de la Cruz Invertida. Shiryu bloqueó la flecha dirigida hacia él con su escudo, mientras que Seiya hizo un giro hacia su izquierda para esquivar el flechazo dirigido hacia su pierna. Ambos caballeros están ahora dispuestos a luchar contra este ángel malvado, con tal de ingresar al templo y rescatar a Athena. Y las flechas siguen lloviendo hacia los Caballeros, a la vez que usan su agilidad para evitarlas.

-Solo será cuestión de cortarle las alas y no será rival para nosotros.- dijo Seiya a Shiryu, mientras seguían esquivando las flechas negras del ángel malvado.

-¿Y crees que podrás lograr eso?- respondió un Nazentir que se reía de lo que dijo Seiya. De inmediato, sujeta su arco con la mano derecha, y deja libre su mano izquierda. De pronto, su mano empieza a tomar color negro, a la vez que los Caballeros de Bronce notan un incremento en la cosmoenergía de Nazentir. Se va formando en la mano de Nazentir una especie de energía en forma de pelota, la cual va incrementando en tamaño

-¿Que es eso?- preguntaba Shiryu, mientras veía como Nazentir incrementaba su energía en una sola mano. De pronto, el ángel voló muy rápido hacia arriba, sorprendiendo a los Caballeros de Bronce. Ahora ellos no podían ver dónde estaba exactamente.

-Tengo un mal presentimiento de esto.- dijo Seiya, a la vez que intenta ver hacia donde se fue su enemigo.

De pronto, por un segundo, Shiryu ve de manera muy breve el reflejo de Nazentir por la espalda de Seiya, lo cual lo sorprendió.

-¡Cudiado Seiya, salta!- gritó Shiryu, lo cual hizo que su compañero saltara de inmediato para evitar tal ataque que Shiryu veía venir contra su amigo. Pero de inmediato, cuando Seiya está suspendido en el aire por su salto, logra ver brevemente unas alas negras detrás de Shiryu.

-¡Aura negra del ángel!- se escuchó gritar a Nazentir, que engañó a la vista de Shiryu, y logró conectar su golpe a la espalda de Shiryu, quien sale volando hacia el suelo, mientras que Seiya mira como su compañero fue atacado.

-¡Shiryu!- exclamó Seiya, quien fue a ver a su compañero atacado, pero tuvo que esquivar de manera rápida una patada de Nazentir, quien iba muy rápido gracias a sus alas negras.

-Vas a pagar por esto, Nazentir. Ya lo verás.- advirtió Seiya al ángel, quien se estaba preparando para un nuevo ataque contra el Caballero de Pegaso. Nazentir logra agitar sus alas de manera muy rápida, logrando provocar un remolino negro con plumas negras.

-Este será tu fin. Prepárate para morir.- dijo Nazentir, que ya alistaba su nuevo ataque contra Seiya, quien se alistaba para dar su Meteoro del Pegaso, dispuesto a atacar a Nazentir y acabar con él de una vez. -¡Tormenta...- y de pronto, recibe un impacto extraño el ángel malvado, proveniente de Shiryu -¡Ahhhhhh!- y salió impactado del golpe rápido que Shiryu logró conectarle, al mismo tiempo que su Tormenta Negra se desviaba para evitar impactarle a Seiya.

-Este es el momento. ¡Dame tu fuerza, Pegaso!- exclamó Seiya, que ejecuta su ataque justo cuando Nazentir sale disparado hacia él. El Meteoro de Pegaso le impactó al ángel en el estómago, dañándolo de manera severa a la vez que cae de cabeza hacia el suelo. Parece que entre ambos habían derrotado al ángel.

-No da señales de vida. Parece que ya está muerto, ya podremos entrar al templo.- dijo Seiya, quien examinaba de cerca el cuerpo de Nazentir. A Seiya la da la sensación de que está muerto, ya que no se mueve para nada.

-Chequearé la puerta ahora.- dijo Shiryu, quien corrió hacia la puerta, pero de pronto nota que la Tormenta Negra que Nazentir lanzó anteriormente se dirigió hacia donde está Seiya. -¡Cuidado con la tormenta!- gritó Shiryu, haicendo que Seiya se voltee a ver la Tormenta Negra y evade el sitio en donde estaba. La Tormenta Negra se detiene justo en el cuerpo de Nazentir, y lo levanta bruscamente, y el ángel recobra la consciencia. Y de pronto, el mismo cortó la Tormenta Negra.

-¡No puede ser! Yo ya lo daba por muerto.- dijo un sorprendido Seiya, al ver que Nazentir recuperó su energía con la Tormenta Negra.

-La Tormenta Negra solo puede restaurar a mi la energía perdida. Pero a mis enemigos les da dolor y muerte. Aprendí que a ustedes, los guerreros de Athena no se les puede subestimar. Ahora, tendré que matarlos. ¡Tormenta Negra! Crece más grande y destroza a mis enemigos.- exclamó Nazentir, que ya sentía que iba a ganar esta batalla. Lanza dos veces su ataque dirigido hacia ambos Caballeros, que sorprendidos por la alza reciente de energía del ángel malvado, ven que no es un rival para subestimar.

-Tenemos que esquivarlos, no hay forma de destruirlos por ahora.- dijo Shiryu a Seiya, y con dificultad, ambos logran esquivar el ataque lanzado hacia ellos.

-La tormenta va creciendo más y más. ¡No la podrán evitar!- dijo Nazentir, quien toma control de ambas tormentas y las fusiona. El ángel toma vuelo en el aire y rápidamente se lanza contra Seiya, a la vez que su Tormenta Negra se dirige hacia Shiryu.

Mientras tanto, en el aeropuerto de Venecia llegaron Shun y Ikki. Están conscientes de la pelea que Shiryu y Seiya están manejando, y sin perder más tiempo, se dirigen hacia el Templo de la Cruz Invertida. A la vez, Hyoga ya está por llegar a Milán. Y dentro del templo, se encuentran Saori con el sujeto encapuchado, quienes luego de haber caminado por tantas partes del templo, se encontraban en una habitación donde hay una plataforma negra, la cual ambos están pisando.

-Cierra tu ojos, Athena. No necesito que entiendas todo esto, pero necesito que sepas que todo saldrá bien. Ahora cierra los ojos.- dijo el sujeto encapuchado, quien agarra a Saori mientras ambos están con los ojos cerrados. De pronto, la plataforma negra comienza a ascender hacia la parte más alta del Templo, donde se encontraba la Cruz del Diablo.

-Al fin hemos llegado.