Disclaimer: Todos los personajes y lugares que aparecen en esta historia pertenecen a J.K. Rowling; esta historia no está escrita con fines lucrativos.
Capítulo 4: "Otro curso que comienza"
Los cuatro días que pasaron desde que Harry y Ginny 'hablaran' en la habitación del hipogrifo habían resultado algo raros para ella. Sin quererlo evitaba al chico continuamente, hasta el punto de que sólo le veía durante las comidas. No es que no quisiera estar con él, pero le avergonzaba sentir de nuevo ese estúpido nerviosismo cuando le veía…le avergonzaba que alguien más pudiera notarlo.
Harry, por otro lado, pasaba la mayor parte del tiempo con Ron y Hermione poniéndose al día de todo lo que no había podido vivir con ellos ese verano. Le hablaron de lo poco que sabían sobre las misiones de la Orden, todo gracias a los gemelos que, aún estando dentro, tampoco les dejaban saber demasiado.
Y a pesar de que, tanto Ron como Hermione evitaron el tema, Harry acabó hablando de su padrino. No era un tema agradable, pero necesitaba hablar de ello…y quién mejor que sus amigos para eso. Después de aquella charla Harry se sintió más aliviado. Sentía que la necesitaba desde que ocurriera todo, pero al principio era demasiado doloroso y, cuando se acostumbró al dolor, no creyó conveniente hablar de ello por correo. Aún así, seguía llevando otra carga que, por miedo, no se había decidido a revelarles…
La mañana del 1 de septiembre fue igual de ajetreada que siempre, ese año tal vez un poco más.
Mientras los chicos desayunaban todo lo tranquilamente que la señora Weasley les permitía, Harry se dio cuenta que Ginny tampoco lo había saludado esa mañana. Estaba un poco preocupado por eso, temía que ella finalmente se hubiese enfadado con él por no contestar a su carta.
Al poco tiempo Harry se descubrió pensando en que ojalá y ese enfado no le durase mucho porque ya extrañaba verla reír… "¿Verla reír¿Qué te pasa, Potter?" se reprendió a sí mismo mientras se metía media tostada en la boca.
No pudo seguirse regañando mentalmente porque una lechuza pasó rozando su cabeza antes de pararse frente a Ginny. No se hubiera fijado mucho en el asunto sino fuera porque Ron, sentado a su lado, comenzó a ponerse de un humor terrible al instante.
–¿Es que ni siquiera hoy podía dejar de escribirte?
Harry no comprendía a qué iba todo aquello, aunque no tardaría en hacerlo.
–Ya te dije que no te metieras en mi vida Ronald – contestó Ginny molesta para después desaparecer de la cocina.
Harry iba a preguntar qué pasaba, pero su amigo se le adelantó.
–¿No creéis que es un pesado? – comenzó con disgusto – A sólo unas cuantas horas de verse y ¿le manda una carta? Voy a tener unas palabras con él en cuanto lo vea.
Sin embargo, Harry seguía igual o incluso más confuso que antes. Por suerte Hermione se dio cuenta de ese detalle y le contó lo que pasaba con Ginny, mientras Ron seguía gruñendo cosas sin sentido a la vez que comía.
–Lo que ocurre es que Ginny se ha estado carteando con un chico del colegio desde julio, y digamos que a Ron no le hace mucha gracia que su hermana vaya a salir con él. Y, claro, ya sabes cómo es Ginny… han pasado medio mes peleados sin dirigirse la palabra.
–Bueno Ron, algún día tu hermana tendrá que salir con alguien¿no? –añadió Harry terminándose la tostada. No sabía dónde se metía.
–Claro, claro. No es que yo no quiera que tenga novio y esas cosas, en realidad sí hay alguien que…– el tono de Ron había cambiado por completo, de un enfadado al límite hasta el de un inocente bastante falso. – ¡Auch! Mione¿por qué me…?
– ¡Oh siento haberte pisado Ron! Fue sin querer – dijo la chica con falso gesto de arrepentimiento – De todas maneras creo que ya hablamos de eso ¿no? – le dirigió una mirada de reproche al pelirrojo que tenía frente a ella. Él, por la cuenta que le traía se abstuvo de decirle a Harry lo que pretendía en un primer momento.
–Lo que quiero decir es que Dean no me parece buen chico para ella¿no crees Harry?
Hermione quiso pisar a Ron de nuevo como advertencia, pero él había sido más listo y había retirado los pies lo suficiente como para que ella no alcanzara. Ella le miró de nuevo con reproche, a lo que él contestó con una sonrisa. "Objetivo uno: indirecta lanzada" se felicitó el pelirrojo mentalmente.
–No sé, si a tu hermana le gusta... Aunque es cierto que Dean es un poco ligón, hay que reconocerlo– Harry no supo muy bien qué contestar.
–Será porque puede serlo – intervino Hermione con un doble sentido que sólo Harry llegó a notar.
–¡Mione! Ya te dije que… – Ron comenzó de nuevo con una de sus eternas discusiones con la chica, a las que Harry estaba más que acostumbrado.
Mientras subían a sus dormitorios por los baúles, Harry seguía oyendo a sus amigos discutir. Captó el nombre de Krum y se preguntó a sí mismo cuándo se daría cuenta Ron que Hermione estaba tan enamorada de él como lo estaba él de ella. Era demasiado evidente… el problema era que su amigo era lo bastante ciego como para no verlo.
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Por alguna extraña razón esa era la primera vez que Harry llegaba al andén 9 y 3/4 con tanto tiempo de adelanto, apenas eran las once menos veinte.
Los señores Weasley, Lupin y Tonks se despidieron de ellos rápidamente porque tenían cosas que hacer. Evidentemente, sin ellos cuatro en Grimmauld Place ahora los asuntos de la Orden no tenían que esconderse tanto, según dijo Ron antes de subir al tren.
Como tenían tiempo de sobra, Hermione y Ron ayudaron a Harry y Ginny a buscar un compartimento libre. Cuando lo encontraron, ambos prefectos desaparecieron, dejando un silencio bastante incómodo entre la joven pelirroja y el niño-que-vivió.
Los minutos pasaban mientras Harry ojeaba el nuevo libro de Pociones de ese curso y Ginny hacía como que leía El Profeta… Se había pasado el rato mirando cada poco por la ventana, buscando a Dean. Harry al parecer no estaba tan enfrascado en la lectura y también se dio cuenta que ella buscaba a alguien.
–Puedes ir a buscar a Dean si quieres –dijo Harry rompiendo el silencio que duraba ya más de diez minutos. – No te preocupes por mí, seguramente Ron y Hermione no tardan mucho.
La pelirroja le miró directamente a los ojos y dijo que no importaba. Otra vez silencio.
El tren comenzó a moverse rumbo a Hogwarts, en lo que Ginny pensaba que ya tendría tiempo de ver a Dean, y entonces se le ocurrió…
–Supongo que mi hermano te contó¿no? –preguntó ella con cierto aire de fastidio.
–Sí, bueno, después de la escena del desayuno las cosas no me quedaron muy claras. Ron y tú peleáis a menudo, es cierto… aunque tú no sueles llamarle Ronald – observó Harry, aliviado por el fin del silencio. – Le llamas Ronnie, como hacen los gemelos. Así que imaginé que no era una de vuestras peleas habituales.
–Desde luego ha sido la pelea habitual del verano. –confirmó Ginny. "¿En serio sabía Harry cómo llamaba a su hermano cuando peleaban?"
–Aunque por un momento pensé que sería por ese tal Michael Corner. Cuando Ron dijo que era Dean recordé que también peleasteis por él cuando volvíamos de clases este verano. –añadió Harry soltando el libro que había estado ojeando. –No deberíais discutir por eso….Es sólo que no cree que nadie sea lo bastante bueno para ti.
Ginny estuvo a punto de decir que sí había alguien así según su hermano; pero no era el momento, ni el lugar…y mucho menos la persona indicada para hablar de eso. Aunque en el fondo se preguntó qué diría Harry si supiera que Ron le consideraba el único bueno para ella. "¿Y qué te importa lo que piense Harry sobre eso?" le dijo la voz que aparecía tanto por sus pensamientos últimamente. De pronto se dio cuenta que se había quedado callada y que Harry la miraba esperando una respuesta.
–Se pasa de sobre protector conmigo –contestó ella finalmente. – Tampoco creo que Dean sea tan malo como lo hace ver¿no?
Ginny puso en un aprieto a Harry sin saberlo. A él Dean le caía muy bien, pero también era cierto que era un rompecorazones, algo que sus compañeros de cuarto sabían bien. Por otro lado no quería decirle eso directamente a ella, porque con el genio que tenía capaz y se enfadaba con él. "¿Y que te ignore otro tiempo más? Ni hablar" la voz de la cabeza de Harry también trabajaba mucho en esos días.
–Tú sabrás lo que haces –contestó al final.
–Sí…mejor. Con un hermano de protector ya tengo bastante –repuso ella con una ceja levantada –Aunque en el fondo piensas como Ron. Si fuera por vosotros estaría sola toda mi vida – dijo ella riendo.
Ante el último comentario Harry también sonrió, sólo contagiado por la risa de ella y no porque él pensara eso realmente.
–Desde luego mi hermano debería estar más pendiente de su vida que de la mía –continuó la pelirroja dejando de reír, pero sin perder la sonrisa. – El muy ciego cree aún que Hermione está enamorada de Krum.
–Es difícil hacerle cambiar de opinión con respecto a eso –comentó Harry.
–Con mi hermano no valen las palabras y mucho menos las indirectas, como ya le dije a Hermione. Para que él se entere de algo así tiene que verlo directamente.
–No sé qué quieres decir con eso.
–Es muy simple. Le dije a Hermione que se lo diga de una vez a la cara, porque como tenga que esperar a que él se decida acabáis el colegio y él seguirá pensando que le gusta Krum. Pero ella sigue insegura sobre los sentimientos de mi hermano, así que supongo que las cosas permanecerán tal y como están. – explicó Ginny.
–Entonces intentaré quitarle esa ceguera de encima a tu hermano. –concluyó Harry con firmeza.
Permanecieron un rato más hablando de Ron y Hermione y también de por qué no habían elegido a Ginny como prefecta, entre otras cosas.
Y aunque Harry no se lo dijo, se alegraba que ella le hubiese escrito aquella carta al comienzo de las vacaciones. Porque ella lo entendía mucho más de lo que él hubiera imaginado, y eso le llevó a la conclusión que todos esos años de no hacer caso a Ginny habían sido un desperdicio…pues había perdido a la amiga alegre, divertida y comprensiva que ella era. "Te llevó 5 años darte cuenta de ella, Potter. Y si no te hubiera escrito te hubiera llevado más" Harry no pudo más que sonreír ante lo que su voz mental (como él comenzó a llamarla) le recriminaba. Al fin y al cabo parecía que Ron no era el único que estaba un poco ciego.
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Cuando Ron y Hermione volvieron al compartimento lo hicieron acompañados de Neville, Seamus y Dean, que venían a saludar como era costumbre.
Harry comprobó que el rostro de Ron tenía una extraña mueca de desagrado al ver como 'casualmente' Dean se había sentado junto a Ginny.
–Bueno¿y qué tal el verano? – Seamus preguntó para romper un poco el silencio que reinaba. Quizás con otra pregunta lo hubiera logrado.
Todos permanecieron callados, y al oír a Seamus, Neville, Hermione, Ron y Ginny se miraron unos a otros sin saber qué contestar. Claro que Dean y Seamus sabían de la vuelta de Voldemort y del ataque al ministerio… pero ninguno de ellos sabía por qué Harry estaba especialmente afectado.
En un intento de desviar la atención, Neville se decidió a hablar:
–Al final conseguí sacar un par de mimbulus mimbletonia a partir de la que me regalaron el año pasado.
Al oír la voz de su compañero Seamus y Dean le prestaron atención. Ambos habían estado mirando con interés a Harry, que había metido la cabeza otra vez en el libro de Pociones, intentando que no se dieran cuenta que la pregunta de Seamus le había hecho recordar de nuevo a su padrino y que, como siempre que eso ocurría, los ojos se le enrojecían.
"No puedes llorar, no ahora" se dijo Harry mentalmente, esforzándose por leer aquel libro para tener sus pensamientos ocupados. No prestó atención a las explicaciones de Neville, ni tampoco a Ron y Hermione, que hablaron de los nuevos prefectos… Agradeció, en silencio y sin levantar la vista, a los tres por encaminar la conversación a todo lo que no tuviera que ver con aquel verano. Pero sin poder evitarlo, se perdió de nuevo en los recuerdos…
No se dio cuenta que apretaba con demasiada fuerza el libro, ni que llevaba unos minutos sin pasar la página. Sólo recordaba el ministerio de magia…cómo no había sido capaz de matar a Bellatrix, "ni tan siquiera un cruciatus en condiciones" se reprendió en silencio. Pero la próxima vez no fallaría.
Una mano se puso sobre la suya, y aquel contacto lo sacó de sus pensamientos. Frente a él, Ginny le sonreía.
Harry no sabía cómo lo había conseguido, pero ver esa sonrisa lo había reconfortado de una manera que no conocía. Poco a poco aflojó la fuerza de sus manos y devolvió a Ginny el pequeño apretón. Ambos se miraron a los ojos unos momentos más, hasta que él alcanzó a devolverle la sonrisa y ella rápidamente soltó su mano y desvió la mirada.
Él se preguntó por qué ella había soltado su mano… se sentía muy agradable tenerla sobre la suya. "Espera un momento… ¿dijiste agradable? Estamos avanzando Potter" su voz mental volvió al ataque. ¿Realmente él había pensado que el contacto con la mano de Ginny era agradable?
–¿Harry? – Ron sacudió ligeramente a su amigo para avisarle que el carrito de la comida ya estaba allí. Harry asintió en silencio y salió con los demás a comprar algo.
Dean y Ginny, por el contrario, no salieron del compartimento como el resto.
–Esto… creo que mejor me vuelvo a mi compartimento. Ya hablaremos más tranquilos en el colegio. –el chico se acercó a la pelirroja y le dio un beso en la mejilla antes de salir.
Al poco, Ron, Hermione y Harry entraron de nuevo cargados de comida. Ginny aceptó un par de ranas de chocolate que su amiga le ofrecía y se las fue comiendo en silencio.
El resto del viaje transcurrió normalmente; de vez en cuando Hermione y Ron salían a dar sus vueltas de prefectos y entonces el compartimento volvía al silencio del principio.
El banquete de aquella noche fue tan suculento como cada año, aunque tal vez las palabras del director acerca de la incipiente guerra lo enturbiaron un poco. Pero la realidad a veces no es tan tranquila y perfecta como desearíamos.
Después de la cena, todos los alumnos se iban dirigiendo a sus salas comunes. Ginny iba hablando con dos compañeras de curso cuando Dean las interceptó por las escaleras. Tras saludar a las chicas, el joven Gryffindor tomó a la pelirroja de la mano y se adelantaron a todo el grupo, llegando casi los primeros a la sala común. Una vez allí, se sentaron en dos sillones lo bastante alejados como para poder hablar tranquilamente.
Era la conversación que ella llevaba esperando todo el verano. Y ahora que estaba sucediendo ni siquiera se daba cuenta que Dean la tenía tomada de la mano, ni que esa sonrisa tan perfecta que él lucía iba dirigida a ella. No estaba en absoluto nerviosa, como había imaginado que estaría; simplemente estaba allí sentada, escuchando como Dean le decía las ganas que había tenido de verla, lo preciosos que eran sus ojos… Ella ni se inmutaba; sonreía de vez en cuando y le agradecía los halagos sí, pero las manos no le temblaban, ni sentía un cosquilleo en el estómago, ni le tembló la voz cuando dijo algo que días atrás no habría imaginado que diría:
–Necesito pensarlo.
Él asintió y dijo que no había problema. Aunque realmente sí lo había: en las cartas que ella le había escrito daba la impresión que ella diría 'sí' sin pensarlo, y ahora le salía con que necesitaba tiempo. Sin embargo él no se mostró molesto delante de ella, sólo un poco decepcionado. Le dio las buenas noches con un beso en la mejilla y se marchó a su cuarto pensando que era la primera chica que no aceptaba salir con él a la primera.
Mientras tanto, una persona los había estado observando desde el principio.
–Ron, creo que ya es hora de dormir. ¿Vienes? – Harry había estado hablando con Hermione y evitando que Ron se abalanzara sobre Dean como tenía planeado.
Habían estado sentados los tres en aquel sofá un buen rato, aunque Ron no estuviese pendiente de la conversación porque se pasó el tiempo observando cada uno de los movimientos de su hermana.
–Le ha dicho que sí – dijo el pelirrojo de pronto.
–¿De qué hablas? – preguntó Harry, que se había levantado ya del sofá, dispuesto a no esperar a su amigo.
–De Gin –contestó Ron frunciendo el ceño – Le ha estado sonriendo y él le ha dado un beso. Le ha dicho que sí.
Hermione hizo como que no escuchó nada y se fue a su habitación. Lo cierto es que con la cara que Dean había subido ella no pensaba que Ginny hubiese aceptado a salir con él. De hecho, lo comprobó al ver a Ginny aún sentada al fondo de la sala con gesto pensativo. "Una chica no tiene esa cara si acaba de aceptar salir con el chico que le gusta". De todos modos Hermione prefirió guardarse sus reflexiones… era muy tarde para empezar a discutir con Ron.
Poco tiempo después Harry consiguió que su amigo subiera con él al dormitorio. Mientras iban hacia las escaleras buscó con la mirada a Ginny. Él tampoco pensaba que ella hubiera dicho que sí…
Hola! Pensé que no tendría tiempo de actualizar hasta el fin de semana...pero ahora mismo tengo un ratito :P
Me alegro que les esté gustando, aunque os aviso que es un fic cortito...sólo ocho capítulos... así que ya estamos en la mitad.
Un beso enorme para todas!
CiAo
NaSiRiD
