-Por fin hemos llegado, hermano.- dijo Shun a su hermano, luego de que el avión aterrizó en Venecia, Italia.

Luego de recoger los equipajes y sus armaduras, ambos logran salir del aeropuerto. De repente, Ikki alza la mano y pide una camioneta afuera del aeropuerto para llevar sus cosas y la armadura de Fénix. Una camioneta se detiene y el Caballero de Fénix se sube al auto con su equipaje y logra meter la armadura con su caja en el vehículo.

-Déjame tu equipaje, Shun. Lo único que necesitarás ahora es tu armadura. Ve de inmediato al Templo de la Cruz Invertida a ayudar a Seiya y Shiryu. Yo te daré el alcance en un momento.- dijo el Caballero de Fénix a su hermano. –Ellos te necesitan en estos momentos.

-Como digas, hermano.- respondió Shun. –Yo iré hacia allá de inmediato.

El vehículo en donde se encuentra Ikki empieza a salir del aeropuerto, a la vez que Shun comienza a dirigirse hacia el Templo de la Cruz Invertida. Mientras tanto, Nazentir sigue peleando con Seiya y Shiryu.

-No puedo creerlo, su energía va aumentando de más en más. Si no lo detenemos, ni siquiera podremos ingresar al templo.- dijo Seiya a Shiryu, mientras se iban alejando ellos de la Tormenta Negra que Nazentir les había lanzado. Shiryu tiene algo en mente para decirle a su amigo.

-Seiya, necesito que tú ataques a Nazentir y lo arrojes hacia su propia tormenta. Se que parece arriesgado y tonto por el hecho de que pueda recuperar su energía con ello, pero si alteramos su tormenta, podría darse la posibilidad de causarle un daño severo. Yo atacaré su tormenta con algo que tengo guardado para él.

-Trato hecho.- respondió Seiya, a la vez que empieza a correr hacia Nazentir para acabar con él de una vez por todas. – ¡Por Athena lo haré!- gritó el Caballero Pegaso, mientras saltó muy alto para ejecutar un ataque hacia el ángel malvado, quien observa a su enemigo venir hacia él.

-Morirás, tonto infeliz.- gritó Nazentir, mientras se alistaba para acabar a Seiya con su técnica del Aura del Ángel Negro.

Mientras Seiya se dirigía en el aire hacia Nazentir, Shiryu veía la Tormenta Negra acercarse hacía él. "Este es el momento que esperaba. Ahora debo alterar la tormenta para acabar con el enemigo", pensaba Shiryu, quien se preparaba para ejecutar la Furia del Dragón hacia la tormenta cuando de pronto, sintió el tacto de una mano sobre su hombro derecho.

-Yo me encargo de esa tormenta.- dijo una voz femenina, la cual hizo que Shiryu detuviera su ataque y volteara a ver quién era esa persona quién le tocó el hombro. Fue una grata sorpresa para el Caballero del Dragón.

-Sheena.

-Así es, Shiryu. ¡¡Ve y ayuda a Seiya de inmediato!- gritó Sheena, quien ya alistaba un ataque contra la Tormenta Negra, al mismo tiempo que Shiryu corría hacia el lugar donde Seiya y Nazentir estaban a punto de lanzar sus ataques.

-¡¡Aura del Ángel Negro!- exclamó Nazentir, lanzando su ataque para acabar con Seiya, quien ya estaba en el aire y a punto de ejecutar su Meteoro del Pegaso. -¡¡Meteoro del Pegaso!- gritó Seiya, y lanzó su ataque hacia el ángel malvado.

-No te salvarás esta… ¡¿qué demonios!- gritó Nazentir sorprendido al ver su ataque desviado por un ataque muy poderoso. -¡No puede ser!- exclamó Nazentir, quien veía venir el Meteoro de Pegaso a una velocidad muy rápida, y no la pudo esquivar. Rápidamente, al recibir el impacto del ataque de Seiya, perdió una de sus alas y comenzó una caída libre.

-Ahora llegó tu muerte, Nazentir. ¡¡Morirás en tu propia tormenta con la fuerza del Dragón Naciente!

Nazentir recibe el impacto del Dragón Naciente, lo cual lo golpea y se ve dirigido hacia su propia Tormenta Negra. –¡¡Jajajaja! Que idiotas que son. Me las pagarán después…- dijo el ángel, quien ya está por llegar a su propia tormenta, debido a la fuerza de los ataques que recibió y que lo hacen llevar hacia su propia tormenta.

-Si eso es lo que tú crees…- dijo Sheena, quien Nazentir logró ver recién mientras estaba por llegar hacia su propia Tormenta Negra.

-¿Quién er… ¡¡aaaaaahhhhh!- gritó de pronto el ángel malvado, quien se ve atacado severamente por su propia tormenta. -¡¡No puedo creerlo! ¿Qué ha pasado aquí?

-Tu Tormenta Negra fue infectado por el Veneno de la Cobra. Dudo mucho de que logres sobrevivir a tu tormenta ahora.- dijo Sheena, quien junto a Seiya y Shiryu veían como Nazentir va siendo dañado por su propia tormenta que fue alterada con el Veneno de la Cobra. Poco a poco, la Tormenta Negra alterada comienza a desvanecerse y Nazentir cae muerto hacia el suelo.

-Parece que eso fue todo. Ahora, ¡hacia el Templo!- exclamó Seiya, quien junto a Shiryu, se dirigen hacia la entrada del Templo de la Cruz Invertida. Sheena se queda junto al cadáver de Nazentir, el cual comenzará a descomponerse eventualmente. De pronto, las dos puertas grandes que protegen al templo se abren. Ante esta sorpresa, los Caballeros se dirigen hacia la entrada con más velocidad. Una vez dentro del Templo, las puertas se cierran ante la sorpresa de ambos Caballeros.

-¿Por qué se han cerrado las puertas?- preguntó Seiya a Shiryu, cuando de pronto una mujer rubia con un vestido rojo se les aparece. Seiya y Shiryu alistan sus posiciones de pelea, creyendo que era un nuevo enemigo que el Templo guarda.

-Tranquilos, no soy su enemigo. Me llamo Andrea. Soy la guía de este templo.- dijo la mujer. Ambos Caballeros quedan algo sorprendidos de que ella no les atacara de inmediato. Entonces, Shiryu se anima a preguntar.

-¿Dónde está la Cruz Invertida?

-El camino no será fácil, te lo aseguro.- respondió la mujer. -Pero me pueden seguir, si quieren llegar hacia allá.

Al alrededor de Seiya y Shiryu había todo lo que habría en una iglesia normal, salvo una cruz invertida con el cadáver del Diablo, quien también tiene una corona espinada. Además, había 13 estatuas negras de unos hombres con coronas espinadas. Y entonces, la mujer del vestido rojo va hacia uno de los confesionarios, al cual los Caballeros también se dirigen y encuentran un pasaje secreto. En silencio, los Caballeros de Bronce y la mujer pasan por ahí y llegan a un jardín lleno de espinas. Pero ambos Caballeros están sobre cemento al momento de ver el jardín lleno de espinas.

-El Jardín de las Espinas Negras. La morada del primer traidor de la Orden de la Corona Espinada.- mencionó Andrea.

-Interesante jardín.- dijo Seiya, luego de ver el jardín.

Mientras tanto, dentro del templo, una de las 13 estatuas comienza a cambiar de color negro y a tomar forma humana. De pronto, el hombre con la corona espinada puesta camina por el templo. Y de pronto se transporta rápidamente a la velocidad de la luz hacia el Jardín de las Espinas Negras, justo donde se encuentran Shiryu, Seiya y Andrea.

-Uno de ustedes tendrá que morir a manos de Santiago de Valtenia.- mencionó Andrea, quien de pronto agarra a Shiryu y de la mano camina con él hacia una puerta que se había abierto cuando apareció el hombre de la corona espinada, Santiago de Valtenia.

-¿Y Seiya?- preguntó Shiryu a Andrea.

-Tu amigo tendrá que enfrentarlo. Además, ¿no quieres salvar a Athena lo más rápido posible?- respondió Andrea, quien pasa por la puerta junto al Caballero del Dragón, quien deja a su amigo contra uno de los traidores de la Orden de la Corona Espinada.

-Mi jardín hermoso, tanto tiempo sin verte.- decía Santiago al ver su jardín después de tanto tiempo. Se arrodilló hacia su jardín y comienza a tocar las espinas con sus propias manos. Pero en un abrir y cerrar de ojos, notó de inmediato la presencia de Seiya, quien lo observaba desde un suelo de cemento, no tan lejos del Jardín de las Espinas Negras. –Intruso, ¡vas a morir!- y de prontó, la armadura de Santiago no aparece de algún lugar, sino de su propia piel. Algo raro e insólito fue para Seiya ver esto.

-¿Cómo hiciste eso?- preguntó Seiya sorprendido.

-Eso es apenas algo de mí. Tú eres una sabandija a mi costado. Si aprecias tu propia vida, lárgate de este lugar ahora mismo. De lo contrario, morirás aquí en mis manos.- respondió Santiago al Caballero de Pegaso.

"El momento de la verdad ha llegado. Tendré que acabar con él a como de lugar y salvar a Athena de la Cruz Invertida", pensaba Seiya en su mente, a la vez que se prepara para enfrentar a Santiago de Valtenia.

Afuera del templo, aparece Shun y ve el cadáver de Nazentir, derrotado por sus amigos. Sheena no se encontraba en ese lugar.

"Me pregunto porqué estarán cerradas las puertas del Templo", se preguntó Shun a si mismo, cuando de pronto, las cadenas de Andrómeda comienzan a temblar. "Hay un enemigo no tan lejos de aquí", pensó y de pronto aparece un hombre vestido de manera elegante con un terno frente a él. Además, poseía alas que salían de su espalda y una baraja de naipes en la mano derecha. De pronto, agarra una carta y la arroja hacia Shun. Pero antes de que la carta impacte en Shun, se detiene por sí misma la carta a 2 metros de Shun, y en ella sale unas palabras que Shun pudo leer, además de ver la imagen del tipo agarrando una cabeza con la mano derecha:

"Tu hora de morir ha llegado. Kardemme de Stelaria."