Disclaimer: Todos los personajes y lugares que aparecen en esta historia pertenecen a J.K. Rowling; esta historia no está escrita con fines lucrativos.
Capítulo 5: "Ligero cambio de ideas"
La primera semana de curso había sido relativamente tranquila para todos, con excepción de los alumnos que ese año se presentaban a los TIMOS y a los EXTASIS. Y Ginny Weasley era uno de ellos.
Si con la presión de los exámenes no tenía suficiente, Ginny además tenía sus pensamientos bastante revueltos. Toda la semana pidiendo un poco más de tiempo a Dean, porque realmente lo necesitaba, ya no estaba tan segura de querer salir con él como en verano. Y no encontraba una razón de peso para explicarse ese cambio.
"O no quieres ver la razón que ya tienes".
"No, para nada. Que los ojos de Dean no me parezcan tan lindos como los de Harry no es razón".
Lunes por la tarde. Ginny iba bajando a paso ligero las escaleras para no llegar tarde a las pruebas para el equipo de Quidditch mientras se peleaba consigo misma en silencio. Tan concentrada iba en sus pensamientos que casi tira a un chico que también bajaba.
–Veo que llevas prisa para las pruebas¿no? –le preguntó el chico en cuestión. –No hace falta que corras, hasta que no llegue el capitán no empiezan.
Ginny se volvió para mirarle (tenía tanta prisa que ni había pensado en disculparse por tropezar con él) aunque no le hacía falta verle para saber de quién se trataba.
–Harry, lo siento. Casi te tiro, es que no sé en qué estaba pensando– se disculpó ella.
–No es nada. Vamos que sí estamos retrasados.
–¿No decías que no empezarían sin el capitán? – repitió ella con burla.
–Pues menudo ejemplo voy a dar llegando tarde – replicó él sonriendo. – Menudo capitán soy ¿eh?
–Vas a ser genial – afirmó Ginny sin burlas ni risas. Era lo que realmente pensaba.
–¿No estarás intentando chantajearme para que te escoja como cazadora? – Harry la miró con los ojos entrecerrados, como si desconfiara.
–Por supuesto que no, capitán. – contestó ella con gesto serio.
Ambos comenzaron a reír mientras caminaban hacia el campo de Quidditch… realmente iban tarde.
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Un par de horas después estaban ya en la sala común de Gryffindor, las pruebas habían terminado. Como la hora de la cena estaba cerca la sala estaba repleta de alumnos que terminaban sus tareas o que simplemente hablaban. Ginny y el resto del equipo venían entrando por el retrato cuando una de sus compañeras de curso la llamó.
–¿Qué ocurre Claire?- preguntó Ginny mientras volvía a recogerse el pelo en una coleta.
–Dean te estaba buscando.
Ginny agradeció a Claire por el aviso y se acercó sonriente al sillón donde estaba el chico.
–¿Me buscabas? – preguntó sentándose en un sillón vacío que había frente al de él.
–Si, bueno.. Quería felicitarte por ser una de las nuevas cazadoras del equipo. – respondió él inclinándose hacia delante para alcanzar a coger las manos de ella. – De hecho, eres la jugadora más hermosa de todo el colegio. – agregó con una sonrisa que habría derretido a muchas.
Ginny no pudo más que seguir sonriendo. Primero porque aún se sentía feliz de estar en el equipo y, segundo, porque un halago nunca viene mal para subir el ánimo. Sobre todo si te lo dice uno de los chicos más guapos del colegio.
No muy lejos de allí Ron seguía comentando con Harry sobre los nuevos componentes del equipo, aunque el moreno no estaba muy pendiente de su amigo. No podía estarlo cuando su mirada había seguido sin darse cuenta a la otra melena pelirroja de la sala. Y, definitivamente perdió la atención cuando notó que su corazón daba un vuelco al ver cómo Dean cogía las manos de Ginny y ella le correspondía con una sonrisa que a Harry le pareció, simplemente, perfecta.
Ron se percató de que su amigo no le escuchaba y buscó con la mirada qué era lo que captaba toda su atención. No evitó la sonrisa que apareció en su cara al descubrir cómo Harry observaba con expresión molesta a Dean y Ginny. El pelirrojo dejó allí a su amigo para ir a buscar a Hermione y contarle…
Pero el destino quiso que Harry no fuera el único que se molestara aquella noche. Apenas Ron lo dejó solo se le apareció al lado otra de las nuevas cazadoras del equipo, Lisa Smith, de cuarto curso.
Las palabras de Lisa sacaron a Harry de su 'estado de atención' y comenzaron una conversación sobre Quidditch que a él no le apetecía mantener pero que no pudo evadir, la chica parecía muy interesada y él tampoco quiso ser tan maleducado como para dejarla con la palabra en la boca. Así que siguió hablando con ella, y riendo ante alguno de sus comentarios; en el fondo la chica era divertida, aunque no tanto como para que Harry olvidara que, al parecer, Ginny ya había aceptado salir con su compañero de cuarto.
Ginny y Dean seguían conversando cuando la pelirroja se sintió observada. Volvió su rostro al resto de la sala y no descubrió a nadie que la estuviese mirando. Lo que sí encontró fue a Harry riendo con una de sus compañeras del equipo, una visión que no le hizo nada de gracia.
Ahora fue su turno de no escuchar a quien le hablaba, porque toda su atención se centraba en ver a Harry y Lisa saliendo juntos para el comedor.
–Te estoy hablando Gin¿me oyes? – la voz de Dean denotaba un poco de fastidio. Y de no haber sido porque él la tomó del brazo la chica no le habría devuelto la atención.
–Perdona, me despisté – se excusó ella.
–Me estoy cansando de que te despistes tan a menudo cuando te pregunto qué va a pasar con nosotros. Creo que una semana es tiempo suficiente ¿no? – la sonrisa del chico desapareció por completo.
–Ya te dije que lo estoy pensando. ¿No puedes tenerme un poco más de paciencia? – replicó ella también molesta, aunque no precisamente por culpa de Dean. – No voy a decir que sí al que me lo pida a la primera de cambio¿o sí?
–Creí que después de este verano, pedir que salgas conmigo ahora no era la primera de cambio. – Dean se levantó del sillón y se dirigió a las escaleras que llevaban a los dormitorios. – Supongo que me equivoqué. Cuando lo pienses, házmelo saber. – y desapareció por las escaleras.
Ginny se dio cuenta de su error algo tarde. Dean no tenía la culpa de que ella no se decidiera, ni tampoco tenía que pagar con él la molestia que sentía al ver a Harry con esa otra chica.
–¿Qué me está pasando? – susurró para sí misma mientras se metía en su dormitorio. A ella también se le había quitado el apetito esa noche.
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En el comedor gran parte de los alumnos de Gryffindor comentaban los nuevos componentes del equipo de Quidditch, al contrario que el capitán, que comía en silencio. A su lado, su mejor amigo lo miraba de vez en cuando con una expresión de satisfacción en el rostro.
–Harry¿ocurre algo? – preguntó Hermione rompiendo el silencio que había invadido aquella zona de la mesa.
–¿Eh? No, no… – contestó Harry volviendo a la realidad.
–Entonces deja de remover las patatas y cómetelas de una vez –regañó ella.
Ron, atento a la 'conversación', no dejaba de buscar a alguien en la mesa. Cuando hubo revisado uno por uno los comensales de Gryffindor decidió que era el momento oportuno.
–Oye Mione¿no has visto a Ginny? –preguntó el pelirrojo con toda la intención.
–No ha bajado aún. La última vez que la vi estaba con Dean en la sala común. ¿Por qué?
Ron no tuvo tiempo de inventarse una excusa. Al oír la respuesta de su amiga a Harry se le cayó el tenedor sobre el plato, con el consiguiente ruido que eso siempre produce. Sus amigos se le quedaron mirando, aunque con expresiones totalmente diferentes.
–Estoy muy cansado, me voy a dormir. Nos vemos mañana –dijo Harry levantándose rápidamente y saliendo del comedor con una cara llena de una confusión que no podía ocultar.
–¿Qué te traes, Ronald? – preguntó Hermione una vez que Harry se había ido. Desde que había encontrado a sus amigos bajando para la cena ambos estaban muy raros: Ron con una sonrisita de triunfo, mientras que Harry estaba como ausente, frunciendo el ceño de vez en cuando como si estuviese preocupado por alguna razón.
–¿Yo? Esta vez sí que no hice nada – contestó con cara de inocente – Es sólo que las cosas se están dando mucho más rápido de lo que puedas imaginar.
Ron comenzó a contarle lo que había visto un rato antes en la sala común… y siguió sonriendo, seguro de que era sólo cuestión de tiempo que Ginny cambiara de idea sobre su mejor amigo.
Hermione escuchó en silencio, y aunque dijo que no debían adelantar acontecimientos, se quedó pensando en la actitud de Harry aquella noche. "Ojalá Ron se equivoque…A Ginny realmente le interesa Dean, y Harry no necesita de esos problemas ahora" pensó mientas se tomaba el postre.
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Habían pasado tres días desde su última conversación con Dean, y Ginny ya estaba segura de lo que le diría al chico más tarde. Estaba como cada tarde en la sala común, haciendo sus tareas muy concentrada hasta que el trío fantástico llegó a hacerle compañía.
Era ya costumbre verlos a los cuatro juntos la mayor parte del tiempo libre que las clases les dejaban. Para la gente, el ver a Hermione, Harry y Ron juntos no era nada raro, al fin y al cabo todos sabían que eran inseparables desde primer curso. Lo que resultaba un poco extraño era ver a la menor de los Weasley con ellos. No es que a ella ya no le gustase pasar el tiempo con sus amigas y compañeras de curso, pero ahora se sentía mucho más unida a Harry, Hermione y a Ron que antes, se sentía más comprendida. Quizás el departamento de misterios tenía mucho que ver en eso… o quizás no. No había una razón clara, y tampoco era necesario buscarla, ninguno de ellos la necesitaba. Simplemente ella estaba ahí con ellos ahora, como una más…
–Pues yo estoy de acuerdo con Hermione. Por mucho que el nuevo profesor de Defensa nos enseñe, creo que todos aprendíamos más con el ED, Harry. – afirmó Ron.
Por enésima vez en lo poco que llevaban de curso los chicos insistían a Harry para que hablase con el director y volver de nuevo al ED. Harry siempre rehuía las conversaciones de algún modo, pero a esas alturas se le habían acabado las salidas.
–Venga Harry, hazlo por nosotros ¿no? – insistió Ginny.
Los tres se quedaron mirándole, esperando su respuesta…que no llegó.
Justo cuando Harry abrió la boca para repetir una de sus excusas, una chica morena y de ojos claros se acercó a los chicos.
–Hola chicos – dijo la chica mirando a Harry, el resto como si no estuvieran ahí.
–Hola Lisa – contestaron Hermione y Harry a la vez, mientras los pelirrojos miraban a la chica con el mismo gesto de desconfianza.
–Harry¿podrías echarme una mano? Mañana tenemos el primer entrenamiento y… me gustaría practicar un poco antes y como tú eres el capitán, pensé que podrías ayudarme con eso. – explicó Lisa con ojos suplicantes.
–Sí claro. ¿Vamos? – contestó Harry levantándose y dando gracias por la aparición de la chica.
–Pero no hemos acabado la conversación. – intervino Ginny bastante molesta.
–Nos vemos en la cena. – y el moreno desapareció tras el retrato junto con una Lisa sonriente y asombrada por lo fácil que había resultado separar a Harry de sus amigos.
–¡No me lo puedo creer¡Cómo se le ocurre irse y dejarme con la palabra en la boca! – protestó la pelirroja cruzándose de brazos. – ¡Ni que ella fuese más importante que sus amigos!
Hermione y Ron se intercambiaron sendas miradas de perplejidad, gesto que no pasó desapercibido para Ginny.
–¿Qué! Sólo digo lo que vosotros pensáis. – replicó antes de recoger sus libros y dirigirse a su dormitorio.
–¿Tú has visto lo mismo que yo? –preguntó Ron cuando su hermana ya no podía escucharles.
–Voy a hablar con ella. – dijo Hermione levantándose. – No es normal que se haya enfadado tanto por esto. Sobre todo porque ayer apenas se molestó cuando vio a una chica de Ravenclaw coqueteando con Dean. Nos vemos después Ron.
Y Hermione siguió el mismo camino que había seguido la pelirroja minutos antes…
Cuando entró en la habitación de las chicas de quinto año se encontró con dos chicas que cuchicheaban sentadas sobre una cama y con Ginny, que estaba sentada en la suya sin hacer nada.
Al oír a sus dos compañeras de cuarto callarse de pronto, la pelirroja miró instintivamente hacia la puerta y vio a su mejor amiga.
Hermione se sentó con Ginny y cerró las cortinas de la cama, para luego poner un hechizo silenciador.
–Mione, siento haber reaccionado de esa forma. No sé qué me pasó, yo no suelo ser así. – comenzó la chica mucho más calmada que unos minutos antes.
–Es el genio de los Weasley – contestó Hermione distraídamente. – Nada de lo que me pueda asustar. ¿Sabías que a Claire le gusta Dean? – preguntó un tanto confundida.
–¿Claire? Eh… no, no lo sabía. – respondió Ginny algo sorprendida por el cambio brusco de la conversación. Esperaba que le preguntara por qué esa actitud hacia Lisa… algo que ella se llevaba preguntando desde que llegara a su habitación, y a lo que aún no había conseguido responder.
–Es de lo que está hablando con tu otra compañera justo en este momento. Las oí cuando llegué. – explicó Hermione esperando la reacción de celos de su amiga.
Pero esa reacción no llegó. Ginny únicamente se encogió de hombros como sino tuviera mayor importancia.
–Bueno, teniendo en cuenta que estamos hablando del chico que te gusta y al que, supuestamente, le ibas a decir que sí nada más llegáramos al colegio, esperaba una reacción más 'genio Weasley' de tu parte. – dijo Hermione mirando a su amiga con incredulidad.
–Bueno… Dean es bastante guapo. Si tuviese que enfadarme por cada chica que está medio enamorada de él me volvería loca – la voz y los gestos de la pelirroja eran tan tranquilos que parecía estar hablando del tiempo más que del chico que le gustaba.
–De todos modos, y ya que estamos en el tema¿qué tal con él? Ayer le vi pasar a tu lado en la cena y ni tan siquiera os saludasteis. ¿Aún sigue molesto?
–Sí, aunque pienso hablar con él después de la cena.
–Quizás sea una buena idea. Esta mañana le vi muy… muy raro – comentó Hermione sin explicar que con esa actitud 'rara' se refería a que el chico no había parado de coquetear con una chica de Hufflepuff durante la clase de Runas. "Gracias a Dios que Ron no estaba allí"
–Tal vez debería haberme disculpado antes. Pero bueno, esta noche lo haré y con suerte, mañana ya estaremos saliendo¿no?
–No te veo con muchas ganas –dijo Hermione.
–¡Oh! Estoy algo cansada, eso es todo. Pero cuéntame¿hablaste ya con Ron? –Ginny se las arregló para cambiar de tema sin que su amiga apenas le replicara.
Hermione no quería hablar de Ron porque estaba más interesada en saber qué le pasaba a su amiga pero, al ver su cara decidió que era mejor no seguir preguntando por el momento.
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Unas horas más tarde la mayoría de los alumnos de Gryffindor se había acostado, pero aún quedaba un pequeño grupo en la sala común que se resistía a ir a la cama.
Ginny era una de ellos. Había buscado el momento de hablar con Dean, pero él se había puesto a jugar ajedrez mágico con Ron desde que subieron de la cena. Así que ella se quedó leyendo junto a Hermione en un sofá cercano a donde estaban los chicos, esperando la oportunidad. Su amiga quiso ayudarla intentando en vano que Ron y los demás se fueran a dormir. Pero definitivamente todos los chicos de sexto año de Gryffindor lo estaban pasando lo bastante bien como para irse a la cama.
La pelirroja estaba muy cansada como para esperar mucho más, y como no estaba dispuesta a que pasase otro día sin hablar con él, se levantó y se acercó al grupo de chicos.
–Dean¿podemos hablar un momento?
–Estoy ocupado¿qué quieres? – contestó el chico bruscamente y sin levantar la vista del tablero.
–Quiero hablar contigo. –repuso ella molesta.
–Pues habla¿qué te lo impide? – añadió él sin cambiar el tono de voz.
Hermione levantó la vista de su libro y miró a Ron, quien a su vez observaba la escena expectante. Seamus y Neville también observaban la escena, pero ellos atónitos, no sabían muy bien de qué iba todo aquello.
Harry era el único que no había dejado de mirar el tablero, cosa de la que Ginny se percató. Ella, que buscaba un poco de apoyo en su amigo, descubría como él esquivaba sus ojos y cómo en su cara se atisbaba un rastro de… ¿tristeza?
Sí, tristeza. Porque él ya sabía lo que ella iba a decir y deseaba que no lo hiciera. Aún no sabía el por qué, pero cuando Hermione les comentó a Ron y a él lo que Ginny haría tras la cena, se sintió desanimado y triste de repente.
Después de unos minutos de un silencio cortante, Dean se levantó y se puso cara a cara con la pelirroja. Sonriendo burlonamente y cruzado de brazos esperaba la respuesta de la chica. Ella, antes de contestar, volvió a mirar a Harry que había quedado justo detrás de Dean, y se encontró con unos ojos verdes que parecían haber perdido toda esperanza. El contacto visual duró sólo unos segundos, esta vez fue el chico el que desvió la mirada un tanto avergonzado por lo que estaba pensando.
–Entonces… ¿qué era eso que me querías comentar? – dijo Dean sonriendo. Estaba muy seguro de lo que iba a pasar a continuación.
–Lo he pensando como dijiste y – pausó un instante mirando de nuevo a Harry, pero él volvía a tener la vista fija en el tablero de ajedrez – sinceramente, no tengo ningún interés en salir contigo.
Inmediatamente después la chica salió disparada hacia su habitación.
N/A : Y hasta aquí el quinto capi... espero que os haya gustado , sobre todo a Ginny Potter W... que quería un NO rotundo! bueno...no ha gritado ni nada por el estilo, pero ha quedado claro que Dean ha pasado a la historia... o no?
Un saludo especial a Ginny Potter W (algún nombre más corto por el que pueda llamarte? xD Por cierto..en cuanto tenga un pokito más de tiempo me pasaré por tus fics :D ) y a Kika dlc , que me dejaron sus reviews en el anterior capi. Mil gracias chicas
Un beso enorme! Ciaoo
NaSiRiD ( tb conocida como Desi ;P)
