Disclaimer: Todos los personajes y lugares que aparecen en esta historia pertenecen a J.K. Rowling; esta historia no está escrita con fines lucrativos.


Capítulo 6: "Callar, esconder y aceptar"

–Ron¿te importaría dejar de mirar a Dean y hacerme un poco más de caso? – preguntó Hermione con fastidio.

Ambos estaban en la sala común de Gryffindor intentando acabar con los deberes antes de la cena, pero con la actitud de Ron no parecía que fuesen a lograrlo.

–¿Ves lo que te decía? – dijo él señalando con la cabeza a su compañero de cuarto – No tengo la menor idea de lo que hizo cambiar de opinión a mi hermana, pero me alegra que no esté saliendo con él.

Hermione estaba de acuerdo con él; después de todo Dean no estaría tan interesado en Ginny si al día siguiente de que ella le rechazara ya estaba coqueteando con otra chica. "Desde luego si está afectado sabe ocultarlo bien."

–Yo también me alegro, pero más te vale que me atiendas porque no pienso quedarme contigo toda la noche para que termines esta redacción que, te recuerdo, Snape mandó hace días.

–Vale, vale. Sólo decía que por fin Ginny me hace caso. Supongo que después de insistir tanto, acabó entendiendo que yo tenía razón acerca de Dean. – dijo Ron antes de ponerse de nuevo con el pergamino que debía completar.

Pero Hermione no pensaba que hubiese sido precisamente él el que hiciese cambiar de parecer a Ginny. Ambas habían hablado antes de aquella cena y la pelirroja le había asegurado que aceptaría a Dean aquella noche. Así que lo que le hizo arrepentirse en el último momento era aún un misterio, porque Ginny no había querido hablar de ello esa mañana.

Una hora más tarde el retrato de la sala común se abrió para dejar paso a algunos alumnos que venían de la biblioteca para soltar los libros antes de irse a cenar. Hermione y Ron venían bajando de los dormitorios, donde acababan de dejar sus tareas. No les prestaron mucha atención a los que entraban porque ella estaba ocupada regañando al chico por algo relacionado con la redacción. Él asentía de vez en cuando pero sin escucharla, pero cuando dejó de oírla de pronto la miró extrañado. "Ella nunca deja sus regaños a la mitad"

Y no lo había dejado a medias por gusto, sino porque acababa de ver a dos personas entrando juntas y cuyas risas llamaban su atención.

–¡Por fin! –exclamó Ron dramáticamente – Me estaba muriendo de hambre y ya íbamos a buscaros para bajar juntos. ¿De qué os reís? – preguntó a su hermana y su mejor amigo, que acababan de entrar por el retrato.

–Nada, es que la biblioteca es interesante¿verdad Harry? –contestó Ginny sonriendo mientras dejaba su mochila sobre un sillón y se volvía para salir de nuevo de la sala.

–¿Cómo que interesante¡Cuando yo voy nunca pasa nada! – se quejó Ron.

–¿Qué pasó? – intervino Hermione.

–Uno de los pequeños de Slytherin probó un encantamiento con uno de sus compañeros, y debió equivocarse. –comenzó Harry.

–A no ser que McGonagall enseñe este año cómo hacer crecer tus orejas hasta las del tamaño de un elefante –continuó Ginny antes de volver a reír.

Y aunque hasta hacía un momento los cuatro habían estado riendo, mientras cenaban el silencio les acompañó casi todo el tiempo. Aunque ni siquiera se percataron… cada uno estaba demasiado sumido en sus propios pensamientos.

Ron comía unas patatas asadas mientras se convencía de que, definitivamente, no iba a seguir el consejo de Harry; no le iba a decir nada a Hermione. Después de ver cómo su hermana rechazaba a Dean le invadió un miedo atroz a ser rechazado también. Y luego de eso ya nada volvería a ser igual, por muy amigos que fuesen él y Hermione. Hablarle de lo que sentía por ella lo cambiaría todo.

"–¿Y si lo cambia para bien? – le había dicho Harry esa misma mañana.

¿Y si lo cambia para mal? – había contestado él."

Después de todo ella era una chica increíblemente inteligente a la que jamás le iba a gustar alguien como él. ¿Para qué arriesgarse a perder una amistad tan importante? Ron siempre acababa llegando a la misma conclusión. Por mucho que Harry insistiera en no ser tan pesimista, no podía evitar sentir que si decía algo todo se acabaría. "No es que sea pesimista. Es que las cosas son simplemente así"

Y lo mejor que pensaba que podía hacer era callar y esperar; esperar a que aquellos sentimientos desaparecieran.

Como si realmente un sentimiento así desapareciera alguna vez. Puedes intentar una y mil veces quitarte a esa persona de la cabeza, de los pensamientos, pero está claro que si no desaparece de tu corazón, nunca se marcha del todo.

A eso había llegado Ginny después de pasar casi toda la noche en vela. El día anterior había estado muy segura de lo que sentía por Dean: le gustaba… y mucho. Y, sin embargo, justo cuando iba a decirle que sí saldría con él, aparecía de nuevo. A pesar de lo arrogante que se había mostrado Dean, ella le hubiera contestado 'sí' de no haber mirado antes a Harry.

¿Qué había querido decirle con aquella mirada? No había sabido descifrarla y, no obstante, era la razón de haber rechazado a Dean. ¿Por qué? Era lo que se preguntaba a sí misma nada más subir a su cuarto.

No le sorprendió darse cuenta de la razón.

Cuando miró a Harry apareció de nuevo un cosquilleo que le era muy familiar, entonces se dio cuenta que no estaba haciendo lo que su corazón le decía. Y dijo que no tenía el menor interés en salir con Dean. No mintió, su interés volvía a ser propiedad del moreno de ojos verdes.

Una cosa estaba ya resuelta, el por qué: no salía con Dean porque sencillamente Harry no había desaparecido de su corazón. Pero aún le quedaba por saber el significado de aquella mirada. Sólo fueron segundos, pero Harry no la había mirado igual que hacía siempre. Desgraciadamente eso era algo que nunca sabría, porque no se atrevería a preguntarle. ¿Para qué¿Para que él le contestase que no le había mirado de ninguna manera en especial? Harry era lo bastante sincero como para responderle algo así sin preocuparse del daño que pudieran causar sus palabras. Pensaría en Ginny como hacía siempre, como su amiga y, por lo tanto, a una amiga no le haría daño con eso.

Pero ella ya no era sólo su amiga. Lo había intentado desde el curso anterior saliendo con Michael, y creía haberlo conseguido cuando ese verano empezó a cartearse con Dean.

"¿A quién quieres engañar?" se preguntó mientras terminaba de comer su chuleta. Alargó la mano para coger un poco de pan y rozó la de Harry, quien también pretendía cogerlo. Sonrió, le dejó el pan a ella y volvió su vista al plato.

"Ni siquiera se da cuenta¿de qué serviría?"

Como una ilusa había esperado durante años que él se fijase en ella, que dejase de ser sólo la hermana pequeña de su mejor amigo. Al final se había dado cuenta que eso no iba a pasar nunca y decidió borrarle de su mente. Pero sólo había conseguido arrinconarle un tiempo.

Y ahora el sentimiento surgía de nuevo.

Aunque esta vez sería diferente. Harry no sentía nada romántico por ella, Ginny lo tenía más que asumido, así que lo que ella sintiese no tenía importancia. Siendo su amiga sería suficiente, era lo máximo a lo que podía llegar y no iba a estropearlo.

Esa era la solución que había encontrado poco antes de que amaneciera esa mañana: sería la amiga de Harry y no le diría nada… ¿Por qué perder lo que tenía?

No tardaron mucho más en acabar de cenar. Pero ni Ginny ni Hermione subieron junto con los chicos a la sala común. Aún era temprano y Ginny no había terminado su postre; que Hermione se quedara con ella era sólo una excusa para que pudieran hablar. Harry tenía que subir porque aún no había acabado la redacción de Snape y no podía esperarlas. Ron se hubiera quedado en el comedor con tal de no tener que volver a escuchar nada sobre la bendita redacción, pero Harry le miró suplicando ayuda y Hermione prácticamente lo echó con la mirada. "Van a hablar de chicos" pensó mientras salía del comedor siguiendo a Harry.

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–Y bien, supongo que no te has quedado aquí a esperarme mientras termino¿o sí? – dijo Ginny tomando otra cucharada de mousse de chocolate, su favorita.

–Supones bien. – contestó Hermione sentándose frente a ella. – Mejor hablamos de 'él'.

–¿De quién? –preguntó la pelirroja con expresión inocente.

–Gin, conmigo no te vale esa carita de 'no sé nada de nada' porque sé perfectamente que estabas pensando en él ahora.

–¿Tanto se notó?

–Ninguno de los dos se dio cuenta, no te preocupes. – la tranquilizó Hermione. – Y yo que pensaba que Ron era el único que no se enteraba de nada… – suspiró mientras robaba un poco de mousse.

–Ya te dije que mi hermano es… una especie diferente. –rió la pelirroja. Pero la risa le duró poco, porque su amiga la miró de una forma que no admitía réplica. –Tenía que intentar desviar el tema¿no?

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Mientras la conversación de las chicas comenzaba en el comedor, Harry y Ron estaban ya en el dormitorio: uno acabando la tarea y el otro poniéndose el pijama.

–Gracias por dejarme copiar un poco tu redacción, Ron.

–Puedes copiarla entera si quieres. La corrigió Hermione, así que estará perfecta.

–¿Pensaste mejor lo que hablamos esta mañana? –preguntó Harry dejando a un lado los pergaminos.

–¿Y tú pensaste ya qué te traes con mi hermana? – preguntó a su vez Ron, harto de que siempre hablaran de lo él sentía y que su amigo nunca soltara palabra acerca de sus sentimientos.

A Harry la pregunta le pilló tan desprevenido que no supo ni siquiera inventar una excusa. Por suerte Neville, que entraba en el dormitorio, evitó la conversación.

"Si él lo sabe, ella no tardará en darse cuenta. Si es que no lo sabe ya"

Cuando se acostó poco después, no pudo dejar de darle vueltas a lo mismo otra vez. Harry conocía de sobra a su mejor amigo para saber que normalmente no era tan perceptivo (que le preguntaran a Hermione), y si se había dado cuenta de sus sentimientos por Ginny… "es que no los ocultas tan bien como pensabas"

–¿Harry? – susurró una voz en medio del silencio de la habitación. Al parecer Ron no se había dormido todavía.

Pero Harry no contestó. Cerró los ojos con fuerza a pesar de que, en la posición que estaba, su amigo no podía verle la cara, y se hizo el dormido.

–¿Seguro que estás dormido?

De nuevo, el silencio fue toda la respuesta que obtuvo. Pero él no se daba por vencido.

–¿Harry?

–¡Ron venga ya¿No ves que está dormido? – protestó Seamus de mal humor – ¡No me dejas dormir! Así que o te callas o te ahogo con la almohada.

–Vale, vale. – contestó el pelirrojo de mala gana. "Cómo le afecta a la gente lo de dormir poco". Se dio la vuelta y acabó quedándose dormido a los pocos minutos.

A pocos metros de él, Harry sentía que se había librado por muy poco, pero que iba a necesitar de mucha suerte para evitar la conversación al día siguiente. ¿Cómo le decía a su mejor amigo que se había enamorado de su hermana pequeña sin darse cuenta?

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Había pasado más de una semana desde el intento de conversación en el dormitorio de los chicos y Harry se sentía cada vez más perseguido. Si no tenía suficiente con escuchar a Ron insistiendo en el mismo tema, Hermione se había unido a él y entre ambos intentaban sacarle a Harry algo más que evasivas.

Al principio había resultado relativamente fácil: idas repentinas al baño que se alargaban un par de horas, olvidar los deberes en el dormitorio para evitar el tramo hasta la siguiente clase con ellos, hasta refugiarse en la biblioteca había dado resultado. Técnicamente allí no se podía hablar, sobre todo si Harry se sentaba siempre lo más cerca posible de la señora Pince. A pesar de todo, y por raro que parezca, Ginny era la mejor solución: cuando estaba con ellos no se hablaba del tema, ni tan siquiera con indirectas.

Pero ella tampoco podía pasarse el día con los tres, los TIMO's requerían mucho tiempo de estudio.

Harry se sentía un poco acorralado, de hecho, muy acorralado. Por un lado necesitaba hablar con alguno de sus amigos, preferentemente con Hermione que era la experta en eso de los sentimientos; Ron le daba un poco de miedo: era excesivamente protector con Ginny¿y si se enfadaba con él?

Pero, por otro lado, pensaba que si no aceptaba esos sentimientos delante de nadie sería más fácil olvidarlos.

Porque si alguna vez consideró hablar claramente con Ginny, pensando que tal vez aún existiese una mínima oportunidad, ahora había desechado por completo la idea. No es que ella se mostrase interesada en algún chico, pero siempre que estaban juntos, ella se portaba tal como hacía Hermione… como una amiga. Unido a ese comportamiento estaban las palabras del estilo 'eres un gran amigo, Harry' que últimamente ella tanto repetía.

Ni un sonrojo, ni nervios visibles… nada que denotara algo más que amistad. Y por mucho que le costara verla sonreír y no decirle que tenía una sonrisa preciosa, Harry no se lo decía. Había que aceptar las cosas tal como eran, y la realidad era que Ginny sólo le quería como a un amigo.

Al menos, esa era la realidad que Harry veía.


Hola! Sé que tenía que haber actualizado antes... lo siento, sobre todo por las pokitas que me seguís jeje.. Bueno, espero vuestros comentarios ok?

Gracias a Kika dlc y a SabrinaEvans por dejarme review, de veras me hace mucha ilusión saber que sí hay alguien por ahí que me lee jijiji.

Un besito

NaSiRiD