Luego de leer la carta que introducía a Shun hacia su enemigo, rápidamente la carta se dirige hacia su cabeza, específicamente hacia la región de la nariz. Pero el caballero de Andrómeda movió su cadena y destruyó la carta dirigida hacía su nariz.

-Que interesante tu cadenita. Pero eso no bastará para intentar derrotarme.- dijó Kardemme, haciendo puños con sus dedos y apuntando la mirada hacia Shun. Shun retrocede unos pasos, y sin perder el tiempo decide lanzar un ataque a través de su cadena.

-¡Cadena de Andrómeda!- gritó Shun, y con el brazo derecho dirige su cadena a gran velocidad hacia la región del pulmón izquierdo de Kardemme. El ser vestido con un terno negro levanta el puño izquierdo y atrapa la cadena sin problema alguno.

-Que necio eres, Shun.- dijo Kardemme a la vez que sujeta la cadena. -Ahora sufrirás uno de mis ataques.

De pronto, Kardemme eleva su cosmoenergía y el cosmo en su brazo toma color naranja, y el poder se conduce a través de la mismísima cadena de Andrómeda, sorprendiendo al propio Shun.

-¡Ardentim!- exclamó Kardemme y sale fuego del brazo con el que sujeta la cadena de Andrómeda, comenzando a incendiar el cuerpo de Shun, quien grita de dolor ante este ataque infernal.

-Te convertirás en un caballero de carbón una vez que termine contigo.- menciona Kardemme, mientras prosigue con el Ardentim, hiriendo a Shun, quien no se puede librar del ataque. El dolor que el ataque le está causando no le permite concentrarse y hacer un contragolpe para evitar el daño que se le está cometiendo.

Mientras tanto, en Atenas, surge una conversación entre Ayoria y Mu, en la casa de Aries.

-Ayoria, hace un tiempo he sentido que algo extraño le ha pasado a la princesa Athena. Lo raro es que no puedo detectar su cosmoenergía.- mencionó Mu.

-Ahora que lo mencionas, yo tampoco puedo percibir alguna señal de vida sobre Athena. Esto es raro. No creo que haya muerto así de la nada. Algo tiene que estar provocando esto.- respondió Ayoria. -Pero me supongo que Seiya y los caballeros de Bronce estarían haciendo algo al respecto de este caso.

-Ahora que lo mencionas, tengo una idea que podría explicar esto.- respondió Mu, mientras se toca la frente con el brazo izquierdo. -Si no me equivoco, solo puedo percibir la cosmoenergía de Ikki y de Hyoga. Pero no puedo sentir la cosmoenergía de Shiryu, Seiya ni de Shun.

-No creo que alguien los haya asesinado así nomás.- dijo Ayoria, estando de acuerdo con lo que ha dicho Mu.

-Ayoria¿te acuerdas del Templo de la Cruz Invertida? Una vez activada, no se podría percibir las cosmoenergías de todos las personas que estén cerca o dentro del templo.- menciona Mu.

-¡No puede ser!- respondió Ayoria. -Probablemente, el templo haya sido reactivado. Los que manejaban el templo son seres muy poderosos, y tal vez creo que Seiya y sus compañeros no tengan muchas oportunidades de vencerlos.

-Eso no es lo peor. Si Athena participa del ritual de la crucificción...- responde Mu, que detiene sus palabras al sentir una sensación de energía desde una distancia muy lejana.

-Mu, si es cierto. El Templo de la Cruz Invertida se ha reactivado de nuevo luego de 50 años.- dijo una voz que Mu logró reconocer.

-Caballero de Libra, es bueno saber que usted tenga que decir algo con respecto a Athena. ¿Propone algún plan con respecto al ritual de la crucificción?

-No tenemos otra opción que evitar que se reactive el templo. Desde que Sebastián de la Peña fue poseído por el alma del fundador del Templo, los ataques comenzaron a planificarse y para restaurar sus poderes completos, necesitaría a alguien con un gran poder. Y Athena es perfecta para el ritual. Solo ella tiene la cosmoenergía suficiente para aguantar el ritual y restaurar por completo a Anthon Mornstraelt.

-¿No había muerto hace 50 años Mornstraelt en la Guerra de la Cruz Invertida?- preguntó Ayoria.

-El cuerpo se destruyó por completo. Pero su alma no fue destruída. Antes de morir, Anthon había logrado liberar su alma de su propio cuerpo. Pero pasó años de años entre varios cuerpos, hasta que encontró el de Sebastían, quien tenía contacto con Athena cuando eran muy jóvenes.

-¿Tiene algo que ver el Cáliz con respecto al alma de Mornstraelt?- preguntó Mu.

-Sólo Mornstraelt podía reactivar el Templo bebiendo el Cáliz. A través del cuerpo de Sebastián lo hizo. Pero pasó entrenando por años bajo el cuerpo de Sebastián para afrontar una nueva batalla, como la que en estos momentos Seiya y los caballeros de Bronce están librando. Si otra persona hubiera intentado beber del Cáliz, hubiera muerto, pero no se hubiera acabado el líquido del Cáliz.

-¿Tendremos que ir hacia Venecia, Maestro Libra?- preguntó Ayoria.

-El tiempo lo dirá.- respondió el maestro.

Mientras tanto, Seiya y Santiago de Valtenia están por empezar una batalla en el Jardín de las Espinas Negras. Una vez teniendo puesta la armadura con la que encarna al caballero de Lukrens, Santiago echa una mirada a Seiya y mueve el brazo izquierdo. De pronto, las espinas del jardín se mueven contra el caballero de Pegaso, algo sorprendido de que Santiago pueda usar el jardín como ventaja para atacarlo.

-Yo, el caballero de Lukrens, Santiago de Valtenia, acabaré contigo.

-Si eso es lo que quieres creer.- responde Seiya, quien salta para evitar los ramos de espinas que iban dirigidos para sujetarle las piernas. Pero rápidamente, Santiago salta en el aire y logra conectar un fuerte puñetazo a Seiya en su cara y lo manda hacia un parte del jardín que, para suerte de Seiya, no tenía las espinas. Ni bien cae al suelo, rápidamente los ramos de espinas se dirigen hacia Seiya para intentar cogerlo, pero él se levanta rápidamente y salta para evitar los ramos espinados.

-Saltar no te salvará de la muerte, Seiya.- habló Santiago. -Apenas prolongas tu vida un poco. Ríndete y tal vez te perdone la vida.

Y de pronto, Seiya ataca con su Meteoro de Pegaso, pero los ramos espinados interceptaron el ataque y se lo devuelven a Seiya.

-¿Que¡No puede ser¿Mi propio ataque dirigido hacia mi?- exclamó un sorprendido Seiya, quien esquivó a tiempo su ataque contestado por los ramos espinados.

-Es tu destino, Seiya. Morir.- dijo Santiago, mientras se arrodilla para recoger una flor oscura, a la vez que Seiya intenta pensar en como atacar a Santiago sin ser interrumpido por los ramos espinados que de por sí son un inconveniente para el caballero de Pegaso.