Disclaimer: Todos los personajes y lugares que aparecen en esta historia pertenecen a J.K. Rowling; esta historia no está escrita con fines lucrativos.
Capítulo 8: "¿Huyes?"
–Sabía que estaríais aquí. – dijo Ron con una sonrisita al entrar en los vestuarios y ver a Harry y a su hermana.
–¿Qué haces tú aquí? – inquirió Harry de modo cortante; quizás más brusco de lo que le hubiese gustado sonar. Pero lo cierto es que estaba un poco molesto con su amigo, no podía haber sido más inoportuno.
–Vine para avisaros de que es la hora del almuerzo, para que vinierais al comedor con Hermione y conmigo. – contestó el pelirrojo sin borrar la sonrisa.
–Esto… yo… la verdad es que… voy a mi habitación a cambiarme. –intervino Ginny con nerviosismo. –Os veo en un rato. – y desapareció de los vestuarios como un rayo.
Harry no esperaba aquella reacción por parte de ella; quizás porque en el fondo deseaba que ella hubiera sacado a relucir su genio contra su hermano por haberlos molestado. Pero no esperaba que le hubiera dejado a solas con él, que además tenía esa sonrisa estúpida aún en la cara.
Avanzó a zancadas por la habitación hasta llegar fuera, si corría a lo mejor se libraba de que Ron le preguntara algo. Pero su amigo corrió hasta ponerse a su altura y le echó un brazo por los hombros.
"Ya no te escapas, Potter" dijo su vocecilla mental cuando su amigo le pasó el brazo por encima, obligándole a aminorar la marcha.
–¿Qué hacías con mi hermana ahí dentro, tan juntos? – preguntó Ron intentando sonar autoritario.
–Hablábamos, hasta que nos interrumpiste. – respondió Harry un minuto después. Había estado meditando la respuesta, porque decir simplemente 'Nada' no sonaría convincente y, decididamente, no iba a contarle la verdad. Necesitaba seguir vivo para hablar con ella. – Y no estábamos tan juntos.
–Sí que lo estabais.
–No más que tú con Hermione en ciertas ocasiones.
Jaque. Harry había conseguido callar por unos minutos a su amigo, pero la entrada al castillo aún se veía bastante lejos.
–Y¿en qué parte de la conversación os interrumpí exactamente? – Ron volvió al ataque poco después.
–No sabía que las conversaciones tuvieran partes, Ron. Estábamos hablando, ya te lo he dicho. –repuso Harry intentando escabullirse del brazo de su amigo en vano. "No se lo pienso decir. Me mataría."
–Y si sólo estabais hablando¿por qué Ginny se ha ido con tanta prisa? –el pelirrojo estaba disfrutando de lo lindo con todo aquello. Era la única vez que veía a su mejor amigo tan inquieto.
–¡Y yo qué sé! –exclamó Harry un poco harto. – Pregúntale a ella. Además¿se puede saber cómo nos has encontrado?
–Hermione y yo no estábamos dispuestos a recorrernos el castillo de punta a punta como hicimos ayer para buscarte. Y como esta vez olvidaste llevarte el mapa…
–Ah! claro, el map…
–¡Chicos!
Neville se acercó corriendo a ellos. Venía de los invernaderos, donde la profesora Sprout le había permitido tener las mimbulus mimbletonia que el chico había conseguido sacar de su primera planta. Con él delante, Ron prefirió no seguir con el 'interrogatorio'. Harry se había vuelto a salvar gracias a su compañero de cuarto.
En el vestíbulo, los chicos se encontraron con Hermione y entraron juntos en el comedor. Neville se separó de ellos porque Seamus y Dean le había guardado un sitio más adelante y Harry comenzó a resoplar, sabiendo lo que le esperaba. Sin embargo, las preguntas tardaron un poco más de lo esperado en llegar.
Harry se sentó y rápidamente comenzó a servirse la comida, así que no pudo ver la mirada de complicidad que Ron y Hermione compartieron. A excepción de eso, actuaron con total normalidad: se sentaron en sus sitios de siempre (Ron frente a Harry y Hermione al lado del pelirrojo) y se sirvieron la comida en silencio, como si no se muriesen de ganas de saber por qué Harry estaba de pronto tan nervioso.
–Harry – su amiga lo miró con una sonrisa divertida.
–¿Qué? – contestó él bruscamente y lanzando una mirada que asustaba.
–Nada. Sólo que… creía que no te gustaban las verduras. – indicó Hermione señalando su plato; con las prisas Harry había llenado su plato de verduras, en vez de patatas como solía hacer.
El chico no dijo nada y siguió comiendo (apartando las verduras), intentando hacer caso omiso a las risitas de sus amigos.
A los pocos minutos Ginny llegó al comedor y se sentó en el sitio que quedaba: junto a Harry. Éste, al sentirla llegar, levantó la vista y abrió la boca para decir 'Hola', pero Hermione fue más rápida esa vez.
–Bueno Ron, ya los tenemos a los dos. – comentó la chica dejando a un lado la comida y mirando al pelirrojo que, sorprendentemente, también había dejado de comer.
–¿Empiezas tú o lo hago yo? – preguntó Ron.
–Tú los encontraste, tú preguntas.
–Bien. – apartó su plato a un lado y apoyó los antebrazos en la mesa, acercándose más a su hermana y a su mejor amigo, que habían dejado quietos los cubiertos pero que seguían con la vista fija en sus respectivos platos. –¿Qué estabais haciendo en los vestuarios? – preguntó bajando la voz.
–Hablábamos. –contestó Harry.
–Nada. – dijo Ginny.
Los dos habían hablado a la vez. Ron le lanzó a Hermione una mirada de triunfo.
–No sé a qué viene este juego, – comenzó Ginny recobrando la compostura y echando los nervios afuera. No iba a hablar de lo que había pasado ni con su hermano ni con Hermione, no hasta que hablara con Harry. Así que, soltó los cubiertos y comenzó a actuar como si realmente no hubiera pasado nada. –¿Para qué preguntáis? Nunca os ha importado que Harry y yo estuviéramos solos hasta ahora.
Harry observó a la pelirroja con cierto asombro: era increíble cómo podía cambiar del nerviosismo a la serenidad en cuestión de segundos. "Eso es tener autocontrol" pensó a la vez que soltaba los cubiertos y aceptaba que aquella era la mejor maniobra: actuar como si nada, como siempre… al menos hasta que pudiera hablar con ella a solas.
–Ya te he dicho que sólo estábamos hablando. –intervino Harry – Estábamos volando y nos sorprendió el chaparrón, así que nos refugiamos en los vestuarios¿verdad, Ginny? – preguntó el chico mirando a la pelirroja.
–Verdad – contestó ella sin mirarle. No sé por qué tanta preocupación, de hecho, me gustaría saber qué estáis tramando.
Ron y Hermione se quedaron en silencio, mirándose como intentando encontrar una excusa aceptable. Harry aprovechó el momento para establecer contacto visual con Ginny, pero ella seguía con la vista fija en su hermano.
–No tramamos nada¡por favor! – exclamó Hermione lentamente, parecía alargar las palabras, como si estuviese aún pensando qué decir a continuación. – Sólo pensábamos que, bueno, vosotros dos últimamente…
–Nosotros nada, Hermione. – atajó Harry de pronto. – Estábamos hablando como amigos que somos¿qué más crees que podríamos hacer?
A Ginny le dio un vuelco el estómago al escuchar el último comentario de Harry, pero decidió seguirle la corriente… Aunque ya no tenía ganas de hablar con él¿por qué había dado a entender que entre ambos no podía pasar nada¿Acaso era lo que él pensaba¿Por qué la había besado entonces?
–Es cierto, nosotros sólo somos amigos. –concluyó Ginny, haciendo hincapié en 'sólo'.
Se levantó y con un 'no tengo hambre' desapareció del comedor, enfadada. Hermione, atónita ante la situación, salió disparada detrás de su amiga.
–La acabas de fastidiar, Harry. – añadió Ron volviendo a comer.
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–¡Gin! – Hermione había salido detrás de su amiga, que subía corriendo las escaleras. – ¡Gin, espera!
Unos minutos más de carrera y Hermione consiguió alcanzar a Ginny. Y aunque la pelirroja le dijo que no tenía ganas de hablar, ambas continuaron juntas hasta llegar al dormitorio de las chicas de quinto curso de Gryffindor.
–No tienes que quedarte. – dijo Ginny sentándose en su cama. – Necesito estar sola.
–No, necesitas hablar con alguien. – corrigió Hermione sentándose a su lado. – Somos amigas, Gin. ¿Por qué no me lo cuentas?
–No hay nada que contar. – contestó fríamente.
–Vamos, no creerás que me tragué el cuento ese de que sólo estuvisteis hablando¿no? Porque, para haber estado únicamente charlando veníais los dos muy raros. – contestó Hermione mirando a la pelirroja a los ojos. – A no ser que lo que sea que estuvieseis hablando fuera… importante.
–No te voy a decir nada. – repuso Ginny cruzándose de brazos.
–Pero… Ginny, a mí no tienes por qué engañarme. –murmuró Hermione un tanto confusa. – Tú y yo siempre nos lo contamos todo y…
–Sí, claro. Te lo digo para que vayas después a contárselo todo al estúpido de mi hermano¿verdad? – saltó Ginny, enojada. – Después de todo, ya lo has hecho antes; te confieso que sigo sintiendo algo especial por Harry, te pido que me guardes el secreto y vas y… ¡se lo cuentas a Ron!
–Yo jamás he contado ninguno de tus secretos, y mucho menos a tu hermano. – contestó Hermione tranquilamente.
–Y entonces¿por qué cada vez que estoy con Harry mi hermano sonríe de forma tan estúpida? Hace semanas que lo noto; estáis continuamente pendiente de nosotros dos, como si esperarais que ocurriera algo.
–A veces Ron no es tan… tan ciego como hemos creído siempre. –comenzó a explicar Hermione. – Empezó a sospechar desde que rechazaste a Dean en la sala común. Y en eso admito que tengo parte de culpa, porque justo antes de que lo hicieras yo les había comentado a Ron y a Harry que le ibas a decir que 'sí' a Dean definitivamente. Y después de eso, empezó a hacerse ilusiones sobre tus sentimientos por Harry.
–Y tú no le paraste los pies. – añadió Ginny. – Dejaste que pensara que si yo había rechazado a Dean era por Harry¿no?
–¿Y no es cierto? Mira Gin, no le dije nada a tu hermano porque te lo había prometido, pero que Harry no se haya dado cuenta que sigues enamorada de él no significa que el resto del mundo tampoco se haya dado cuenta. Y tu hermano te conoce muy bien, así que si él lo sabe no es precisamente por mí. – determinó Hermione. – Y, ahora que todo ese asunto está aclarado¿piensas contarme qué ha pasado con Harry esta mañana?
–Siento haber dudado de ti, Mione. –se disculpó la pelirroja.
–No hay problema. Pero¿me quieres contar de una vez? – insistió Hermione, impaciente.
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El lunes por la mañana amaneció nublado, tanto, que parecía que de un momento a otro se desataría una tormenta. Cuando Harry llegó al comedor y vio el cielo de aquel día, pensó que el tiempo estaba muy acorde con lo que él sentía. En su intento por evitar que Ron y Hermione supieran que había besado a Ginny (antes de poder hablar con ella) había metido la pata. En aquel momento estaba molesto con su mejor amigo por ser tan inoportuno y se dejó llevar hasta tal punto que dijo cosas que no sentía. Como aquella insinuación de que entre él y Ginny no podía haber más que amistad. "Qué estupidez."
No terminó el almuerzo para ir a buscar a Ginny y explicarle, pero ella se pasó toda la tarde encerrada en su habitación con Hermione. Mientras tanto, Harry pasó toda la tarde en la sala común haciendo deberes con Ron. De vez en cuando miraba hacia las escaleras de los dormitorios, y un par de veces estuvo tentado de subir (a pesar de que a los chicos no les estaba permitido). Pero Ron le sugirió que esperase al día siguiente. El pelirrojo intentó en varias ocasiones sonsacarle algo a Harry, pero él sólo contestaba con evasivas.
Y ahora estaba desayunando en silencio, escuchando como Ron y Hermione discutían por alguna estupidez y pensando que tenía que hablar con Ginny cuanto antes. Al final, el día anterior no había conseguido verla desde el almuerzo.
Pero tampoco la vio en el desayuno, así que se fue a clase sin poder aclarar nada.
–No puedo creerlo. – bufó Ron cuando salían de Transformaciones a la hora del almuerzo. – Faltan unos días para las vacaciones y McGonagall se dedica a agobiarnos con esa pila de deberes.
–Nos prepara para los EXTASI's¿qué esperabas? – dijo Hermione tranquilamente. – Además, no te quejes porque Harry lleva más tareas que nosotros.
–Eso le pasa por no estar atento en clase. – observó Ron sentándose en la mesa de Gryffindor. – A saber en quién estaba pensando…
Harry comenzó a comer sin hacer caso a los comentarios de su amigo; era cierto que llevaba más deberes que ellos, se había pasado la hora de clase recordando el día anterior y McGonagall lo había pillado mirando ensimismado por la ventada cuando debía estar practicando como el resto de la clase.
–¿Sabes, Harry? Por mucho que digas, aquí pasa algo raro. –comentó Ron.
–¿Raro? – cuestionó Harry, confundido.
–Ron tiene razón. – coincidió Hermione mirando hacia el final de la mesa de Gryffindor. – Ginny siempre se sienta con nosotros.
Los dos chicos miraron hacia donde lo hacía Hermione: Ginny estaba sentada al final de la mesa, con algunos de sus compañeros de curso. Estaba riendo por algo que parecía haber dicho el chico que se sentaba a su lado, cuando se sintió observada. Miró hacia donde estaban Hermione, Ron y Harry; cruzó su mirada con la de Harry unos segundos, borró la sonrisa y se volvió hacia sus compañeros de nuevo.
Harry entendió perfectamente por el gesto que Ginny estaba enfadada con él. Era hora de solucionarlo.
Sin decir nada se levantó, cogió su mochila y se fue caminando hacia la puerta del comedor. Cuando estaba a sólo unos pasos de la espalda de Ginny, cambió de idea. Ella estaba divirtiéndose, como si nada le preocupase… Y Harry, que había llegado hasta allí con la intención de hablar con ella, continuó caminando hacia la puerta.
"Cobarde" se regañó a sí mismo cuando subía las escaleras, ya fuera del comedor.
Ron y Hermione habían seguido con la mirada a su amigo.
–Esto es una estupidez. – opinó ella en voz alta.
–Sí. Si mi madre se entera que Harry lleva dos días sin comer bien por culpa de Ginny, le manda un vociferador a la enana. – dijo Ron volviendo a su plato.
"Dejar los almuerzos a medias también es una estupidez. Aunque no era eso a lo que me refería" pensó Hermione.
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No fue hasta la tarde del día siguiente cuando Harry y Ginny volvieron a verse. Ella le había estado evitando todo el tiempo, pero el último entrenamiento de quidditch antes de las vacaciones era ineludible.
Después de hora y media el equipo se dirigía hacia el castillo, la mayoría de ellos pensando que ése había sido uno de los entrenamientos más extraños que habían tenido. No por el viento helado que había azotado sus caras todo el tiempo, sino por el carácter huraño del capitán y las continuas muestras de enfado de una de las cazadoras. Harry fue más exigente que nunca, dando instrucciones continuamente, como si el partido más importante se disputase al día siguiente. Nadie osaba quejarse de su actitud excepto Ginny, que parecía también mucho más irritada de lo habitual.
Nada más salir de los vestuarios Harry caminó hasta estar a la altura de la pelirroja. Iba a pedirle disculpas por cómo se había comportado con ella, iba a explicarle todo de una vez… pero ella, al oír como él la llamaba, aceleró el paso y dejó a Harry parado en medio del camino. Gesto que él aceptó como una derrota: le había mostrado a Ginny lo que sentía por ella y como respuesta sólo recibía las huidas de ella. Bien es cierto que no habían hablado claramente del tema (de hecho, casi no habían cruzado palabra) y que él metió la pata al hacer aquel estúpido comentario en el comedor, pero Harry pensaba que si ella sintiese algo por él no huiría… más bien le echaría en cara que hubiese insinuado que sólo podían ser amigos cuando él mismo la había besado.
Harry se pasó varios minutos allí de pie viendo como Ginny se alejaba, hasta que Lisa se acercó a él y comenzaron a hablar mientras caminaban juntos hacia el castillo.
Ginny iba sola, pensando de nuevo en Harry y en el horrible rumbo que había tomado su amistad desde aquel beso. Si era necesario olvidaría el beso, si con eso podían recuperar su amistad…sí, eso era lo que tenía que decirle a Harry. Pero cuando se dio la vuelta para hablar con él vio algo que la hizo cambiar de idea y echó a correr hacia el castillo.
Harry acababa de comentarle a Lisa lo bien que había estado en aquel entrenamiento y ella como respuesta le dio un abrazo. Eso fue lo que Ginny había visto.
Pero con la misma rapidez con la que Lisa se había abalanzado sobre él, Harry se separó de ella. La pelirroja, sin embargo, no había visto la reacción del chico y se acercaba a la torre de Gryffindor con los ojos empañados.
Cuando Harry y Ron entraron en la sala común la encontraron desierta, por la hora que era todo el mundo estaría en la cena. Subieron al dormitorio para quitarse el uniforme de quidditch antes de bajar al comedor. Pero Harry no tenía mucho apetito, así que le insistió a Ron para que no le esperara para cenar. El pelirrojo salió del dormitorio a regañadientes mientras Harry terminaba de vestirse.
Diez minutos después salió él también del dormitorio; le apetecía sentarse frente a la chimenea un rato, sin nadie que le molestara. Pero cuando bajaba las escaleras de los dormitorios escuchó que había alguien en la sala. Era Hermione la que hablaba.
–…si su posición es estúpida según tú, no creo que la tuya sea mucho mejor. Es la primera vez que te veo huir de algo, Gin.
–No huyo. Sólo estoy intentando evitar que esto se complique más para mí. – puntualizó Ginny.
–¿Complicarse? – pregunto con incredulidad Hermione.
Harry escuchaba atento desde el improvisado escondite que le proporcionaba el muro que separaba las escaleras de los dormitorios de los chicos y de las chicas. ¿Estaban hablando de él?
–Un par de tontos, eso es lo que sois. – bufó Hermione. – Me voy a cenar. – y dos minutos más tarde desapareció tras el retrato.
Harry salió de su escondite y echó un vistazo a la sala común: encontró a Ginny sentada en un sillón que había frente a la chimenea. "Este es el momento" se decía a sí mismo "Ya no me habla, así que no pierdo nada."
–Espero que esta vez no te vayas de nuevo. – dijo Harry llamando al atención de ella, que se levantó para quedar frente al chico. – Porque si subes a tu habitación no voy a poder seguirte, y necesito hablar contigo.
Apenas había medio metro de distancia entre los dos, pero ninguno parecía darse cuenta. Ginny permaneció callada, aunque interiormente se debatía entre dejar que Harry hablara o decirlo ella primero. Al final ganó la segunda opción; de todas maneras estaba segura que él iba a decir lo mismo, así que pensó que si lo decía ella tal vez no doliese tanto.
–Han sido unos días muy extraños, Harry. – comenzó Ginny bajando la voz. Respiró profundamente y continuó. – Lo mejor será olvidarlos, hacer como que no pasó nada y seguir siendo amigos como antes.
Le costó un esfuerzo tremendo decirle aquello, y más mirándole a los ojos. Pero era mejor que tener que escucharlos de los labios de él.
La pequeña llama de esperanza que Harry albergaba en su interior se apagó de un soplo. En parte esperaba el rechazo pero no antes de que él pudiese hablar. Ginny bajó la mirada, seguramente sobrepasada por la situación.
"Esto es lo que Ron tanto teme" se dijo Harry antes de hablar.
–Sí, olvidar parece la mejor solución. – reconoció él al fin.
Ginny levantó la mirada y clavó sus ojos en los de Harry, esperando que él dijese algo así como: 'Todo olvidado¿vamos a cenar?' Pero de nuevo él volvió a sorprenderla.
–Sólo hay un pequeño detalle.
–¿Cuál?
–Que ya no podemos ser amigos. –sentenció Harry con voz apagada.
Ginny lo miró muy confusa; el corazón comenzó a latirle a toda velocidad. ¿Sería posible que fuese a decirle que él…?
–Lo siento, Ginny. – continuó Harry mirándola a los ojos. – Yo no voy a poder olvidarlo, la verdad es que no quiero hacerlo. – Hizo una pausa antes de atreverse a decirle – No creo que vaya a soportar ser sólo tu amigo ahora, lo siento. Tal vez dentro de un tiempo… pero no ahora. Estoy cansado de tener que ocultarte lo que siento. – una sonrisa triste apareció en el rostro de él.
Ginny no dijo una palabra, permaneció quieta, de pie frente a él, con el ceño ligeramente fruncido mientras asimilaba todo lo que había escuchado. Harry entendió ese silencio como el definitivo, bajó la mirada, metió las manos en los bolsillos del pantalón y comenzó a caminar hacia el dormitorio. Ya no tenía ganas de sentarse junto al fuego, ni tampoco tenía ganas de cenar, sólo le apetecía tumbarse en la cama y quedarse dormido.
"Si arriesgas, también puedes perder" le dijo la voz de su cabeza. Después de eso, Harry no le iba a insistir más a Ron para que hablar de una vez con Hermione.
Si la pelirroja no dijo nada fue por la sorpresa de oír la confesión de Harry, y no porque no sintiera nada como él había pensado. Tardó un poco en asimilar que Harry sí sentía algo más que amistad por ella, por eso cuando reaccionó al fin, Harry estaba a punto de subir al dormitorio.
–¡Harry!
Ginny corrió un poco hasta alcanzarlo. Él estaba al final de la escalera, ahora mirando hacia la pelirroja y con las manos aún en los bolsillos. Esta vez fue él quien no dijo nada, aunque ella tampoco esperaba que lo hiciera. Cuando estuvo frente a él, Ginny sonrió abiertamente y, sin decir nada, le besó.
Se separaron un par de minutos después. No se dijeron nada, bastaba con mirarse a los ojos para saber qué sentían. Y así permanecieron un momento, hablándose con la mirada, hasta que Harry alzó una de sus manos para acariciar una de las mejillas de ella. Ginny, al sentir el contacto delicado sobre su cara, esbozó una sonrisa.
–Tienes una sonrisa preciosa. – susurró Harry acercándose más a ella. Sin perder de vistas los ojos de Ginny, él sonrió también. Probablemente era la sonrisa más feliz que lucía desde hacía mucho tiempo. –Hace mucho que tenía ganas de decírtelo. – musitó justo sobre los labios de ella.
Unos minutos más tarde unas risitas nerviosas los alertaron de que ya no estaban solos. Se separaron a regañadientes y miraron a su alrededor, comprobando que era el grupito de alumnos de segundo año los que entraban a la sala común, descubriéndoles en pleno beso.
Temiendo la aparición de Ron, Harry le sugirió a Ginny en voz baja que salieran a dar un paseo. Ella aceptó enseguida, cogiendo la mano del chico y siguiéndole a través del retrato.
Bajaron el primer tramo de escaleras y luego siguieron el corredor que había hacia la derecha. Iban cogidos de la mano, sonriendo, tan ocupados en mirarse cada dos segundos que no se percataron de las dos personas que venían del comedor y que estaban observándoles alejarse por el corredor.
–¿Lo has visto? – preguntó Ron mientras subían las escaleras.
–Parece que arreglaron sus malentendidos – contestó Hermione con una sonrisa, se alegraba mucho por sus dos amigos. –¿Qué pasa ahora? – le preguntó al pelirrojo al ver como éste se quedaba parado en medio de la escalera.
–¿A dónde se supone que van? – inquirió con el ceño fruncido.
–No eres tan inocente, Ron. – dijo ella tirando del chico para que siguiera subiendo. – Seguramente ha empezado a llegar gente a la sala común y quieren estar solos, es lo normal¿no?
Ambos pasaron por el agujero del retrato y buscaron dos sillones junto al fuego para sentarse. Ron seguía con el mismo gesto de seriedad, por lo que Hermione entendió que el tema no estaba zanjado.
–No entiendo por qué te comportas así. ¿No creías que Harry era el chico adecuado para tu hermana?
–Sí, y lo sigo pensando, pero…
–Pero ¿qué? Venga Ron, es tu mejor amigo. ¿De qué tienes miedo?
–Es que… bueno, no quiero imaginármelos besuqueándose. – admitió un poco avergonzado.
–¿Y quién dice que lo imagines? No lo hagas y punto. – repuso ella rodando los ojos. – ¿O preferirías que se quedaran aquí y verlos tú mismo? –preguntó con burla.
–¡No, claro que no!
–De todos modos, Harry no se atrevería si quiera a tocar a Ginny estando tú delante. –añadió Hermione tras ver la cara de espanto de Ron. –Creo que te tiene miedo.
–¿Miedo a mí? Si es mi mejor amigo…
–Precisamente por eso.
Una hora más tarde Ron cabeceaba en el sillón intentando vencer al sueño.
–Venga, Ron – insistía Hermione a su lado – Ya hablarás mañana con ellos¿no ves que te vas a quedar dormido?
–Están tardando mucho – repitió Ron mientras se levantaba; dos minutos más allí sentado y se quedaría dormido.
–No seas tonto y vamos, que te acompaño. – repuso Hermione tirando de él hacia las escaleras. Lo acompañó hasta la puerta del dormitorio porque él iba tan somnoliento que era capaz de tropezar en las escaleras o de meterse en otra habitación.
Casi media hora después llegaba Harry al dormitorio, encontrándose a un Ron placidamente dormido.
o 0 O 0 o
A la mañana siguiente cuando Harry despertó, su mejor amigo ya estaba vestido y sentado en la cama esperando que él despertara.
–Buenos días, Ron – saludó Harry levantándose y buscando la ropa para vestirse. Le daba la espalda a su amigo, aunque no casualmente.
–Más buenos para unos que para otros¿no? – observó Ron con un gesto serio que Harry hacía esfuerzos por no ver.
"Prepárate, Potter" advirtió una voz en su cabeza cuando descubrió que el resto de sus compañeros de cuarto habían desaparecido.
–Sí, supongo. ¿Dónde están los demás¿Acaso es tan tarde? – preguntó un poco nervioso mientras se ponía los zapatos.
–¿Me tienes miedo, Harry? – cuestionó Ron con un deje de incredulidad en la voz.
Ante la pregunta, Harry miró a su amigo con los ojos muy abiertos: mezcla de sorpresa y de temor por lo que podría suceder. Pero decidió ser sincero y acabar cuanto antes con aquella situación tan incómoda.
–Un poco – admitió en voz baja. –No me atrevía a decírtelo por lo excesivamente protector que eres con ella pero… me gusta mucho tu hermana. Mucho.
–¿Más que Cho?
–Mucho más. – confirmó levantándose de la cama y cogiendo su capa. – Yo…yo estoy enamorado de Ginny.
–¡Por fin! – exclamó Ron poniéndose al lado de su amigo y pasándole un brazo por los hombros.
–¿Cómo? – preguntó Harry extrañado. Había esperado una sarta de regañinas, con algún que otro grito añadido, pero no esa reacción tan… tan… tan amistosa.
–Llevo tiempo esperándolo. Hasta llegué a perder las esperanzas este verano, cuando Ginny comenzó a escribirse con Dean. Pero me alegro que seas tú, Harry, me alegro mucho.
–¿De veras?
–Me resultará un poco extraño, lo admito. Pero eres el chico perfecto para Ginny, lo sé. – reconoció Ron con una sonrisa y guiando a su amigo hasta la puerta. –¿Bajamos a desayunar? Se nos hará tarde para Herbología.
–Ron – lo llamó Harry cuando estaba por salir del dormitorio. –Gracias.
–¿Por qué? Mientras evites los besuqueos en mi presencia, estará bien. – añadió Ron con cara de espanto.
Cuando llegaron al comedor estaba casi vacío; era tan tarde que tuvieron el tiempo justo para engullir una tostada y beber un poco de zumo.
A la hora del almuerzo Harry venía del aula de Encantamientos con Hermione y con Ron cuando Ginny apareció a su lado. Saludó a su hermano y a Hermione, que no se dieron cuenta porque iban enfrascados en una pequeña discusión, y luego saludó a Harry con un beso en la mejilla.
–¿Qué tal la mañana? – le preguntó él, tomándola de la mano.
–Extrañamente bien para haber tenido dos horas con Snape. Os estuvimos esperando para desayunar.
–Lo siento. Me quedé dormido y luego me entretuve hablando con Ron. – se disculpó Harry esbozando una sonrisa.
–¿Y?
–Sin problemas. – aseguró tranquilamente. – Lo único que…bueno, 'nada de besuqueos en su presencia'. Esas han sidos sus palabras.
Al oír lo último, Ginny se detuvo y Harry la imitó, pero Ron y Hermione siguieron el camino hacia el comedor sin darse cuenta de nada.
–Ahora ya no nos ve – confirmó Ginny acercándose a Harry.
–Me encantas – susurró él, terminando de acortar las distancias.
Fue un beso muy corto, un simple acariciar de labios. Aquel no era el sitio adecuado, y menos aún a esa hora que todo el mundo salía de clases.
Cuando ambos entraron al comedor Ron y Hermione ya les habían guardado el sitio en la mesa de Gryffindor. Pasaron casi todo el tiempo escuchando como Ron discutía con Hermione acerca de algo que ella había dicho antes.
–Mione¿te importaría explicarnos de qué va esta discusión? – preguntó Ginny mientras se servía el postre. – Lleváis media hora igual y no acabo de enterarme.
–Ni yo – secundó Harry.
–Es sólo que a tu hermano le molestan las comparaciones. – dijo Hermione.
–¡No es eso! Es que tú siempre tienes que compararme con el estúpido de Krum. – le corrigió Ron con las orejas muy coloradas.
–Yo no tengo la culpa que él sea mejor haciendo encantamientos. Al fin y al cabo es más mayor. –repuso Hermione sonriendo burlonamente.
Harry y Ginny se miraron y, con esfuerzo, evitaron estallar en carcajadas.
–¡Ya sé que es mayor! No tienes que recordármelo –masculló el pelirrojo devolviendo su atención al pastel de calabaza que tenía delante.
Ginny miró significativamente a Hermione; estaba segura que ella había sacado el nombre de Krum a propósito, para que su hermano estallara y le dijese que lo que él verdaderamente sentía hacia Krum eran celos. Pero Ginny sabía que ése era un plan demasiado retorcido para que el ciego de su hermano se percatara de las intenciones de Hermione.
"Al final seré yo quien arregle la vida sentimental de mi hermano…" pensó Ginny al tiempo que terminaba con su postre.
–Bueno, yo tengo que ir a la biblioteca antes de la próxima clase. – comentó Ginny levantándose de la mesa. – Harry¿me acompañas?
El chico asintió y se levantó rápidamente ante la mirada molesta de Ron.
–Por cierto Ron, deja ya de preocuparte por mi vida¿quieres? Estoy saliendo con Harry y tú mismo dijiste que él es el chico adecuado, el chico perfecto¿no? Pues deja ya de mirarnos así. –dijo Ginny con resolución. – Ya no hace falta que ni tú ni Hermione hagáis de celestinos con nosotros.
–¿Cómo que celestinos? – inquirió Ron – Nosotros no hemos…
–¿No? – cuestionó Ginny – Podría recordarle algunas de las cosas que han hecho¿verdad, Harry?
–Claro, como cuando nos dejasteis solos para ir a Hogsmeade el último fin de semana – contestó Harry.
–Aunque metiste la pata el domingo en los vestuarios de quidditch, hermanito. – añadió la pelirroja con el ceño fruncido. – Suerte que nosotros ya lo arreglamos – Ginny se cogió de la mano de Harry y le sonrió antes de volverse otra vez hacia Ron y Hermione. –¿Vosotros pensáis arreglarlo alguna vez? Está bastante claro que si Mione te hace enfadar por Krum es para llamar tu atención. Además, hace meses que ella no le escribe porque no sabe cómo decirle que eres tú el chico que le gusta.
–Y si Ron se enfada tanto cuando le sacas el tema de Krum es porque se muere de los celos. Es su manera de demostrarte lo mucho que le gustas. – añadió Harry. – Mione, me sorprende que siendo tan inteligente no te hayas dado cuenta.
Tanto Hermione como Ron tenían los ojos muy abiertos, mirando con reproche a Ginny y a Harry respectivamente. Era el gesto que delataba que habían dado en el clavo.
–Ya que no os decidíais a hablaros del tema, y como nos parece una tontería que desperdiciéis el tiempo haciendo como que sólo sois amigos, hemos decidido dar el primer paso nosotros. – explicó Ginny. – A partir de ahora, el asunto es todo vuestro.
–¿Vamos, Gin? – instó Harry viendo venir la oleada de protestas de sus dos amigos.
–Claro. Hasta luego, chicos.
Y se fue del comedor cogida de la mano de Harry, dejando atrás a su hermano y a su mejor amiga, que se miraban nerviosos y sin saber muy bien qué decir.
–¿Viste la cara de Ron? – comentó Ginny riendo, una vez salieron del comedor.
–Creo que me matará por esto. – repuso Harry. – ¿No íbamos a la biblioteca? – cuestionó cuando Ginny empezó a dirigirle hacia el vestíbulo.
–¿Y desperdiciar la oportunidad de salir juntos a los terrenos del colegio sin tener a mi hermano con nosotros? – preguntó ella – Ya iremos después a la biblioteca.
Y salieron riendo del castillo, aprovechando cada instante de aquella felicidad recién conseguida y disfrutando del maravilloso día que el cielo despejado y el tibio sol les proporcionaba.
Estuvieron caminando sobre la nieve que vestía Hogwarts el resto de la hora del almuerzo, abrazados para mantener el frío fuera de ellos y aprovechando que no estaba Ron para… bueno, para disfrutar de la cercanía que, después de mucho desear, ya compartían.
Se acabó! Snif, snif.. me da un poco de pena que ya se haya acabado, porque disfruté mucho escribiendo este fic (además que es muy especial para mí porque es el primer fic medio largo que consigo acabar…y que, además es el primer fic sobre Harry Potter que escribo). Quiero daros las gracias a todos los que me habéis leído, pero en especial a aquellos que se tomaron la molestia en hacerme saber que me leían… Gracias a mune-potter, la sifri, Delaila, Sirenita, Neckna, kika dlc (gracias por los ánimos!), Sabrina Evans, Ginny Potter W y Alkas. Mil gracias a todos!
Por cierto, Sabrina Evans, me invitaste a colgar mi historia en tu web (lo haré encantada ) pero olvidaste poner la dirección completa jijiji, un beso enorme y gracias por la invitación.
Bueno, pues esto ha sido todo…por ahora… porque estoy escribiendo una nueva historia (también de HP) pero no podré publicarla al menos hasta que haya salido el sexto libro en español (que no quiero fastidiarselo a nadie con los spoilers jeje). Pero seguro que de vez en cuando vuelvo con algún mini fic como este.
Espero vuestros reviews sobre este último capitulo!
Un beso para todos y hasta pronto!
NaSiRiD
