No hago esto para lucirme, sólo por diversión. Todos los personajes son propiedad de J K Rowling

-"……" PENSAMIENTOS

-…… CONVERSACIONES

En el capítulo anterior…

- ¿Qué pasa aquí¿Por qué tanto alboroto?-Hermione se quedó parada.-"Esa voz…"

- Harry...-el ojiverde la miró sorprendido, no se podía creer que ella estuviera allí, era ella, su Hermione.

- Hermione…

CAPÍTULO 2: NOCHES DE TRABAJO

Los dos se quedaron mirándose un largo rato, parecía como si el tiempo se hubiera detenido. Muchos de los presentes miraban la escena con curiosidad, no era ningún secreto el romance que Harry y Hermione habían vivido y ahora se habían vuelto a ver, se habían reencontrado.

El ojiverde por fin pudo reaccionar y se acercó a Hermione. Ella estaba parada, no se movía, seguía sin creerse que aquello estuviera ocurriendo. Cuando Harry estaba a punto de tocarla, de cogerla del brazo, la castaña se separa, se aleja un poco, lo rehuye. Harry se esperaba alguna respuesta de aquel tipo, sabía que había hecho mal cuando se fue, que de la noche a la mañana se fue sin dejar ningún mensaje y sin decir nada a nadie. Comprendía perfectamente que Hermione le tratara así, pero quería hablar con ella darla una explicación, darla las razones por las que se fue de una forma tan rápida y extraña, quería que lo perdonase. Los demás habían entendido su marcha, estaba seguro de que si podía explicarse con Hermione, ella también entendería porqué se tuvo que ir. El problema estaba en que para eso tenía que poder tener una conversación con ella, y eso era algo de lo que Harry estaba seguro que Hermione no iba a querer tomar parte. Ella no iba a querer hablar con él, el ojiverde estaba segurísimo de eso.

Harry no había dejado de pensar en Hermione en ningún momento de esos largos días, semanas, meses, años… la castaña había sido lo único que le hizo seguir adelante, su amor lo era todo para él, era lo que le daba fuerzas para seguir luchando. Precisamente lo mucho que la amaba y lo tan importante que ella era para él, fue lo que hizo que tuviera que irse sin decir nada a nadie y en un abrir y cerrar de ojos. Cuando estaba con Hermione, Voldemort le empezó a mandar visiones a través de sus sueños en los que Hermione moría, en los que la perdía, en los que la mujer de su vida se iba de este mundo por su culpa. Harry se dio cuenta de que Hermione corría mucho peligro y decidió ir a enfrentarse con su destino sin que nadie le siguiera, sin que la vida de nadie más corriera peligro. No quería que esas visiones se hicieran realidad. Fue en busca de Voldemort, fueron unos años muy duros y unas batallas horribles, pero por fin y para tranquilidad eterna del mundo mágico, el señor Tenebroso murió en manos de Harry. Se convirtió en un asesino, y aquello sumió a Harry en una gran depresión, pese a haber sido lo que tenía que hacer y haber librado a su mundo de un gran mal, se sentía mal. Lo que había sentido al tener que decir la maldición imperdonable, había sido horroroso, y le costó reponerse, tenía las manos manchadas de sangre, había quitado la vida a Voldemort, y aunque él era lo peor conocido, Harry se seguía sintiendo mal. Por suerte volvió a Inglaterra y se reencontró con su gente y entre todos le ayudaron a recuperarse, pero la falta de Hermione seguía haciendo mella en el corazón del ojiverde. Ella se había ido. Se había ido a Francia. La había perdido y eso le mataba por dentro, pero por lo menos seguía viva, estaba sana y salva y eso era lo único que le importaba, había renunciado al amor de su vida por un mal mayor, por protegerla, por amarla demasiado y no querer que nada la pasara. Si se hubiera quedado con ella la podría haber perdido de verdad, podría haber muerto, y eso nunca se lo hubiera perdonado. Harry sólo deseaba que Hermione estuviera bien y fuera feliz, fuese donde fuese o fuese con quién fuese.

Harry había aprendido a vivir con el recuerdo de Hermione en su mente durante todo ese tiempo, había aprendido a aceptar que nunca más estaría con ella, que nunca más la vería… y ahora tenerla allí, junto a él era como un sueño, no se lo podía creer.

Nadie dijo nada, era difícil romper el hielo, pero como siempre el que abrió primero la boca fue Ron.

- Supongo que no harán falta las presentaciones ¿no?-Ginny dio un codazo a su hermano. Hermione miró al suelo, y Harry pareció fusilar a su amigo con dos potentes metrallas verdes.-Vale lo siento, no debí decir eso, pero me parece estúpido que estéis así.

- Ron…-dijo el ojiverde.

- Harry, Ron tiene razón.-dijo Hermione con voz tímida pero intentando parecer serena.-Creo que es una tontería que nos comportemos como críos, y más si vamos a tener que trabajar juntos, porque supongo que tú eres mi jefe.

- Sí, creo que sí.

- Pues ya está. El tiempo ha pasado y mucho, han pasado muchas cosas, y mi vida ha cambiado, lo que pasó ya no importa, nada de lo que pasó importa- esta últimas palabras la castaña las dijo mirando fijamente a Harry, cuyo corazón se rompía.-"Es la primera vez que lo mientes… pero así es mejor"

Harry tragó saliva para poder hablar.

- Me alegro de que estés bien Hermione, no sabía que eras tú que la ocuparía el puesto y será un placer trabajar contigo codo con codo.

Ginny y Ron se miraron extrañados. Sabían de primera mano que Harry seguía enamorado de Hermione y no comprendían como podía actuar así, de forma tan serena y plácida.

- Herms, es que hay una cosa que no sabes.-dijo ginny.

- ¿Qué?

- Pues que mira, no sé si sabrás que Draco Malfoy ha huido de Azkaban.

- No, no lo sabía. He estado muy apartado del mundo mágico.

- Tranquila nosotros te pondremos al día enseguida.-dijo Ron.

- Bueno Hermy, pues el caso es que hicimos un reparto de parejas para trabajar de dos en dos y así trabajar más intensamente en encontrar ese tipejo.

- ¿Y…?-la castaña se estaba poniendo nerviosa, sentía que las palabras que vendrían después no la iban a gustar nada de nada.

- Pues que a Harry le tocaba con la persona que llegase para ocupar el puesto vacante.

- "Me lo temía. Esto va a ser más difícil de lo que pensaba"-pensó Hermione.

- "¿Cómo me voy a poder controlar? Es ella, es Hermione, mi Hermione… está aquí. Esto va a ser muy, pero que muy complicado."-prensaba a su vez el ojiverde.

- Bueno pues será mejor ponerse a trabajar cuanto antes¿no?

- Sí Herms tienes razón, mira ven y te voy dando los datos y noticias que tenemos¿te parece bien?-dijo Harry.

- Sí, vamos.

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Ya que Hermione no está demasiado puesta en los asuntos mágicos tiene que dedicar más horas a preparase para estar al cien por cien, Harry se queda con ella horas y horas durante las noches para ayudarla. La castaña ala había dicho que no hacía falta que lo hiciera, pero Harry siempre decía que no había ninguna molestia. La verdad era que la situación entre ambos era tensa, el ambiente era muy cortante, hablaban lo justo y de manera bastante formal, además si se rozaban la piel o juntaban sus manos de forma casual aquello se convertía en una experiencia bastante extraña, si alguien que nos los conociera los viera como se comportaban no podía decir que en algún momento habían sido de los mejores amigos que existen, aunque también diría que había mucha atracción entre ambos.

Hermione ya llevaba casi un mes trabajando en el Ministerio de Magia, se le había pasado el tiempo volando con tanto trabajo. Casi todas las noches se había quedado hasta altas horas trabajando con Harry.

Una de esas noches sin quererlo ninguno de los dos, salió a relucir la batalla final con Voldemort. Harry había bajado la cabeza ante aquel tema, pero Hermione quería saber que era lo que le pasaba, o más bien qué era lo que había pasado.

- Vamos Harry¿por qué no me cuentas que pasó?

- Porque eso forma parte del pasado, un pasado que prefiero olvidar y dejarlo donde está.

- Pero…

- No hay peros Herms.

- Harry creo que merezco saber que pasó, en muchos sentidos…-esto último le salió del alma, sin ni siquiera pensar, y aunque lo dijo en voz mucho más baja el ojiverde aún así lo escuchó.

Harry ante eso, se quedó parado. No sabía si debía decirla toda la verdad, pero también sabía que no iba a haber un momento mejor que aquel para hacerlo.

- ¿No dices nada?-interrogó la castaña.

- Eh… vale tienes razón, mereces saber TODA la verdad, pero por favor no me interrumpas y escucha atentamente todo lo que tengo que decirte, no es fácil así que te pido ese favor.

- Vale, ven siéntate aquí a mi lado.-el ojiverde cogió la silla de al lado de Hermione y la puso en frente de la castaña y se sentó, tomó aire y empezó a hablar.

- Pues bien, tú sabías lo de la profecía, sabes que mi destino era o matar a Voldemort o ser asesinado por él.

- Si lo sé.

- Pues bien, también sabes que Voldemort me podía controlar con la mente a veces.

- Sí también lo sé.

- Bueno, pues cuando tú y yo estábamos juntos, cuando éramos novios-a ambos les dio un pinchazo en el estómago-Voldemort comenzó a mandarme ciertas imágenes nada agradables.

- ¿Qué imágenes?

- Pues eran imágenes de tu muerte o cosas que giraban en torno a que estuvieras muerta.

- Pero…

- Por favor déjame continuar.-Hermione asintió.-Como comprenderás yo no podía arriesgare a que esas imágenes se hicieran realidad, sabía que Voldemort podía estar manipulándome, que podía estar sólo queriéndome hacer daño, pero no me iba a quedar con los brazos cruzados esperando a ver que pasaba. Por eso me fui, no quería que corrieras peligro, no quería que te pasara nada malo y estando conmigo eso te iba a ocurrir. Las visiones de Voldemort me hicieron darme cuenta de que conmigo tú podías morir, corrías mucho peligro, y yo no iba a permitir que la persona que más me importaba y más quería del mundo muriera por mi culpa.

- Pero Harry sabes que nosotros te íbamos a seguir hasta el fin, era nuestra decisión.

- Sí, pero yo me di cuenta que eso no era lo que quería y no iba permitirlo.

- Pero…

- Hermione no digas nada, si no lo comprendes lo siento, fue una decisión que tomé y de la que no me arrepiento, la volvería a tomar si hiciera falta, aunque eso supusiera perderte, perder a lo más valioso de mi vida, prefería que estuvieras viva y con otro a que siguieras conmigo y que pudieras morir. El fin justifica los medios y lo que hice era por un mal mayor.-los ojos de Hermione se estaban llenado de lágrimas.- no podía ser un egoísta y querer tenerte a mi lado mientras tú estabas en peligro, lo siento pero no podía.

- Harry… yo no sabía eso… yo pensé que me habías abandonado, yo…

- Hermione, no pasa nada no lo sabías y es normal que pensases que era un cabrón¿por qué pensaste eso verdad?-preguntó el ojiverde sonriéndola.

- Sí.-dijo siendo sincera la castaña.

- Bueno lo que viene después ya lo sabrás, maté a Voldemort con la maldición imperdonable, la cual es horrible, te lo aseguro.

- Entiendo…

- Siento a ver sido brusco y habértelo dicho todo de sopetón, pero tú lo querías saber y yo lo tenía que decir lo más rápido posible o me arrepentiría.

- Tranquilo Harry, no tienes que disculparte por nada, la que se tiene que disculpar soy yo, he sido una tonta, nunca pensé que tenías una razón de peso para hacer aquello, yo…

- Herms, uy perdón, Hermione.

- Puedes llamarme Herms, puedes llamarme como quieras.-dijo sonriendo la castaña.

- "¿Cariño¿Te puedo llamar cariño o amor? Es que es lo que quiero". Gracias. Bueno pues que no tienes que sentirte mal ¿vale? Lo pasado, pasado estás, así que por favor lo único que quiero ahora es poder volver a recuperar tu amistad.

- Claro Harry, claro que sí.-la castaña se acercó a Harry y le abrazó.

Lo que ambos sintieron ante aquel abrazo fue un torbellino de emociones, de recuerdos, de múltiples cosas casi inexplicables y sólo comprendidas por las personas enamoradas.

Siguieron hablando mucho tiempo, Harry se desahogó con Hermione, por fin sacó de todo de su corazón la rabia por haberse manchado las manos de sangre para ayudar al mundo mágico, como ese hecho hace que tenga pesadillas horribles cada noche, que hace dos años y medio no duerme bien, se desvela, se despierta sobresaltado al poco tiempo de haberse quedado dormido… le explica con el corazón destrozado en su mano como en todo ese tiempo no ha sido feliz. Hermione estaba hecha polvo, no podía ver a Harry así. No le había hablado de Mike y no quería hacerlo, no quería, no sabía porqué pero no quería hacerlo. Solamente quería estar al lado de Harry y ayudarlo, apoyarlo, estar junto a él.

Esa noche la castaña se quedó a dormir en la oficina, porque Harry se quedó dormido y no le quería ni despertar ni dejar solo, por lo que Hermione se quedó aquella noche velando su sueño, un sueño que por fin después de tanto tiempo volvía a ser placentero para el ojiverde. Herms se quedó con él protegiéndolo, mirando como dormía, hasta que tras unas horas ella también quedó presa de la mano de Morfeo y se quedó dormida. Se quedó dormida abrazada a Harry, abrazada al hombre que tanto amaba, abrazada al ojiverde a quién hacía tanto tiempo que no sentía tan cerca de ella, se quedó dormida entre los brazos de su Harry, algo que había añorado mucho en todo aquel tiempo.

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A la mañana siguiente el primero en despertar fue Harry y al ver a su lado, entre sus brazos a Hermione, una sonrisa se ubicó en su rostro, una sonrisa de felicidad, de alegría… la había extrañado mucho, la necesitaba demasiado, todos los días la había buscado en su cama y ella no estaba, y hoy por primera vez después de muchos años la volvía a tener allí con él, otra vez volvía a verla al despertar, volvía a ver a su lado dormida a lo más importante de su vida, volvía a despertar y ver junto a él a lo más hermoso y maravilloso del mundo… a su amor, a su castaña, a su vida, a su Hermione.

Harry empezó a recordar la primera vez que despertó junto a la castaña, fue a la mañana siguiente de haber hecho el amor con ella, fue a la mañana siguiente de la noche más perfecta y maravillosa de toda su vida, la noche en la que sólo existieron ellos dos, la noche en la que la sintió como nunca antes, la noche en la que se expresaron su amor por medio de sus cuerpos, la noche en la que fueron uno… la nostalgia y la pena hicieron mella en el ojiverde y sus bonitos ojos verdes se llenaron de lágrimas, las cuáles empezaron a caer por su rostro como dagas de que cortaban a su paso. Aunque estaba feliz a la vez dolía.

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