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CAPÍTULO 2: My Baby Loves You

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DING-DONG

El timbre sonó justo cuando sacaba el pie izquierdo de la bañera. Apretó los dientes y gruñó. "De la que te has librado, baka, porque si me llegas a pillar a media ducha, no sé lo que te hubiera hecho."

Dejando un rastro de agua sobre el parqué, se dirigió, furibundo, hacia la puerta, mientras se colocaba una toalla alrededor de la cintura.

.- ¡Maldita sea, Shuichi¡Un día de estos te voy a coser las putas llaves a la. . .! Uh.

Yuki abrió la puerta y se encontró, en vez de a su querido baka (al que adora, diga lo que diga), a la pequeña Ayaka, cargada con bolsas de diferentes tiendas, visiblemente asustada por las maldiciones que había escuchado a través de la puerta y porque Yuki, al abrir pensando que era Shuichi, casi se le había tirado encima.

.- Ho. . . Hola, Eiri-san. Je, je. . . – Sobreponiéndose al susto, Ayaka consiguió saludar, todavía temblorosa.

.- Em. . . Hola, hola. Este. . . No te quedes en la puerta, mujer, pasa – Contestó Yuki, retirándose para dejarla entrar. En un intento de compensar el malentendido, se sintió obligado a echar mano de las cuatro reglas de la hospitalidad que su hermana había conseguido meterle en la cabeza tras mucho batallar.

Ayaka pasó al recibidor, con todas sus bolsas. Se rió animadamente de la confusión que acababa de tener lugar, para demostrar que ella no le daba más importancia, y siguió con una atropellada explicación sobre la de cosas que su madre, y las amigas de su madre, le habían encargado, que una no puede venir a Tokio sin macharse cargada de chucherías, y que, ya que estaba por el centro, había pensado en pasar a saludarle.

.- Es que la última vez que vine estuviste tan ocupado que no pudimos vernos ni una sola vez. No te importa¿verdad?

.- No, no. . . que va – "Esto me pasa por haber querido vivir en la zona comercial, hn."

.- ¡Estupendo¿Qué te parece si preparo un poco de té mientras tú. . . ejem, mientras tú te vistes?

A Yuki no le apetecía tener visitas, pero sí que le apetecía el té, y si había alguien para preparárselo, pues mejor.

.- Bueno, vale – Y sin más ceremonia, se metió en su habitación.

Cuando Yuki hubo desaparecido, Ayaka pudo por fin respirar tranquila. Había pasado un rato muy embarazoso con Eiri allí, delante de ella, prácticamente desnudo y comportándose como si no pasara nada. Le había costado mucho trabajo disimular su turbación, esforzándose por no mirarle, y esforzándose también en hacer ver que, el hecho de que estuviera paseando la mirada por toda la habitación mientras hablaba con él, era algo completamente casual. Especialmente porque de vez en cuando se le iban los ojos hacia la toalla. . .

Se fue a la cocina, dispuesta a preparar el mejor té de la historia. Porque, claro, si ponía toda su atención al servicio del noble arte de hervir agua, dejaría de pensar en hermosos hombres cubiertos tan solo por minúsculos pedazos de tela.

La cocina estaba limpia y ordenada, gracias al fantástico trabajo de la empleada del hogar que iba cuatro veces por semana a devolverle al piso su aspecto de vivienda habitable por seres humanos. Había algunos cacharros secándose junto al fregadero, entre ellos, la tetera.

El ver que le temblaban las manos al coger la tetera no hizo más que aumentar su turbación. Cielos, qué desastre. Tenía que tranquilizarse, tenía que sacarse de la cabeza el hecho de que Eiri estaba a escasos metros de distancia, de que era muy probable que en ese momento la toalla estuviera ya en el suelo, que él debía de estar en pie, desnudo frente al ropero, gotas de agua cayendo de su cabello para deslizarse a lo largo de su espalda hasta. . .

.- ¡Eiri-san¿dónde guardas el té!

.- Primer armario empezando por la izquierda – Aaaaaaargh ¡qué voz tan masculina!

Yuki tardó veinte minutos largos en vestirse. Justo cuando tiró la toalla al suelo y se quedó desnudo frente al guardarropa, tal y como se había imaginado Ayaka, le vino a la cabeza un posible diálogo entre sus personajes, y se había quedado casi un cuarto de hora completamente inmóvil, ensimismado. No reaccionó hasta que se le empezó a enfriar el culo.

Al salir de su cuarto, con el pelo revuelto después de haberlo secado frotando con la toalla, sin molestarse en peinarlo un poco después, vestido con unos vaqueros y una camisa mal abrochada que dejaba al descubierto casi todo su tórax, Yuki se encontró a Ayaka esperándole en el salón, sentadita en el sofá, bien derecha, mano sobre mano encima de la falda, sonriendo dulcemente, después de haber dispuesto sobre la mesa la tetera, dos tazas, la azucarera, una jarrita de leche, un pequeño bol con rodajas de limón y un paquete de galletas que debía de haber traído ella. "La perfecta ama de su casa. Cómo no." Se sentó en el extremo opuesto del sofá y Ayaka empezó con la ceremonia de servir el té.

.- ¿Cómo te gusta, Eiri ¿Con leche, con limón, cuántos terrones?

.- Sólo. Tres terrones - Respondió, lacónicamente.

Solícita, Ayaka sirvió la infusión y le tendió la taza. Mientras preparaba la suya, procedió a darle conversación a Yuki, sin percatarse de las pocas ganas de charla que tenía éste. Yuki la escuchaba sólo con la mitad de su mente mientras sorbía el té y miraba al cielo a través de los cristales del balcón, todavía dándole forma a ese diálogo.

.- El otro día me encontré con tu padre. Ahora camina con bastón, pero me pareció que tenía muy buen aspecto.

.- Claro que tiene buen aspecto. Ese nos sobrevive a todos. La mitad de sus achaques son un invento para que alguien le haga un poco de caso.

.- Oh, vamos, Eiri. Seguro que no piensas lo que dices.

.-Sí que lo pienso.

.- Aix, vosotros dos, siempre a la greña. . . – Dijo ella, maternalmente.

"Bueno¿y a ti qué te importa?" – Pensó Yuki, empezando a ponerse de mal humor - "¿Por qué leches todo el mundo se creerá con derecho a opinar sobre mi relación con mi padre?"

.- ¿Sabes una cosa? Uesugi-kun siempre dice que no ha leído ninguna de tus novelas pero, por algunos comentarios que hace, a mí me parece que no solo las ha leído, sino que se las sabe de memoria, jijiji.

.- Je, eso sería muy propio del viejo – Respondió, con una media sonrisa sarcástica – Y en el hipotético caso de que las haya leído, seguro que le parecen unos textos deleznables, con tanto sexo, violencia, personajes de alma corrompida y demás.

.- No digas eso, Eiri. Yo estoy segura de que tu padre admira tu trabajo – Yuki puso los ojos en blanco. No obstante, no pudo ocultarse a sí mismo que había sentido un pequeño hormigueo de satisfacción al pensar que, en definitiva, era posible que su padre no despreciara tanto como decía los frutos de su indigna profesión – Aunque. . . Si me permites el comentario, es cierto que tus novelas son muy crudas. A veces siento un escalofrío al pensar en como debías de sentirte al escribir ciertas escenas. ¿No has pensado nunca en escribir algo más alegre ¿Algo cómico, por ejemplo?

"Y de decirme cómo tengo que escribir. También hay algo que impulsa a todo el mundo a decirme cómo tengo que escribir."

.- Pues mira, la verdad es que tengo por ahí los borradores de una colección de cuentos cómicos que puede que algún día me anime a llevar a la editorial.

.- ¡Oh, Eiri, eso es estupendo¡Me muero por leerlos!

Yuki sonrió imperceptible y maliciosamente. Sí, seguro que la cándida virgen de Kioto se iba a morir cuando descubriera que aquellos cuentos eran, en realidad,mordaces críticas sociales, escritas en clave de fábula, donde conejitos, osos bonachones y sonrosados cerditos encarnaban, en realidad, a policías corruptos, proxenetas, pederastas, personajes mediáticos que habían vendido su dignidad por diez minutos más de fama, deportistas de élite que ya no podían pasar sin la cortisona. . .

.- Y yo me muero por que los leas.

.- ¿Lo. . . lo dices en serio, Eiri? – A Ayaka le temblaba la voz de la emoción. Era la primera vez en la vida que Yuki había sido realmente amable con ella, que le había dirigido unas palabras corteses, que había demostrado que valoraba su opinión. Completamente extasiada por la felicidad que eso le producía, se acercó más a él, y le llegó el aroma de su champú, mezclado con el olor a tabaco que Yuki conservaba incluso recién duchado (Fragancia embriagadora que embotaba el sentido y la cordura) - ¿De verdad te gustaría que YO los leyera?

.- Por supuesto, por supuesto – Yukino se había dado cuenta del acercamiento de su invitada, ni siquiera cuando la cara de ésta ya se encontraba a medio palmo escaso de la suya y la chica contemplaba con la boca abierta el movimiento de sus labios al contestar.

.- ¡OH, EIRI! – Un ejército de hormonas descontroladas había tomado posesión del cuerpo y la mente de Ayaka. La chica se abalanzó sobre él, sentándose a horcajadas encima de sus piernas. Con ello consiguió, a parte de darle un sustote muerte, que Yuki se tirara la taza de té tenía en la mano por encima. No contenta con esto, Ayaka le agarró por los pelos y empezó a juntar y separar la cara del escritor con la suya, arreándole en cada encontronazo un besazo agresivo, torpe, desaforado, como recibir un puñetazo en los morros – MMMMMMMMMMUAC ¡Eiri-san! MMMMMMUAC ¡Oh, Eiri¡Te adoro, te idolatro! MMMMMMMUAC ¡Eiri, yo. . . mmpf!

Por fin Yuki consiguió apartarla un poco, a base de ponerle la manaza encima de la cara y empujarla hacia atrás, pero no lo suficiente como para quitársela de encima.

.- ¡AAAAAAAAAH¡QUEMA, QUEMA¡MIERDA, APÁRTATE! – Con la mano que le quedaba libre, Yuki intentaba apartarse de la piel la camisa manchada de té, que le estaba escaldando. "¿Pero qué demonios hace esta loca¡Mira cómo me ha puesto¿Y quién coño dice "Te idolatro" en pleno siglo XXI!"

Pero Ayaka no se dio por aludida. Se quitó la mano de Yuki de la cara y siguió con lo suyo.

.- Eiri, te quiero. He intentado negármelo a mi misma y enterrar este sentimiento, pero no puedo. Es más fuerte que yo – Dijo, en tono melodramático - ¡Eiri, te deseo¡Hazme tuya! – ¡FLOAS! La chaquetita de punto y la blusa de Ayaka volaron por los aires, dejando al descubierto un sujetador blanco de aspecto infantil. Acto seguido, volvió a agarrar la cabeza de Yuki y le estampó la cara contra su escote.

Lo único que sintió Yuki fue que le faltaba el aire al haber quedado su nariz y su boca aplastadas contra la piel de Ayaka. Su prioridad pasó, de quitarse de encima la abrasadora camisa, a conseguir volver a respirar, mientras Ayaka seguía gritando que le deseaba y que quería que la hiciera mujer. Finalmente, se decidió a tomar medidas drásticas (No se había atrevido a usar la fuerza contra la chica dado que, con media bofetada, la hubiera enviado a la luna). Agarró con las dos manos la larga melena de Ayaka y pegó un fuerte tirón hacia atrás, al mismo tiempo que se levantaba.

.- ¡Eiri, quiero que me. . . A-AAAAAAI! - ¡PUM! Ayaka cayó al suelo de culo, con las piernas abiertas y la falda arremangada, braguitas al aire. Yuki se apresuró a dar unos cuantos pasos para ponerse fuera de su alcance.

Ayaka respiraba agitadamente, espatarrada en el suelo. Yuki decidió que iba a poner punto final a aquel asunto en ese mismo instante. La miró fríamente y con gesto severo, como podría haberlo hecho un profesor que amonesta a una alocada alumna por haberle declarado su amor platónico.

.- No quiero volver a hablar de esto. Nunca.

Indignada, ella se levantó, recogió su ropa y se metió en el cuarto de baño. Yuki rogó a los cielos que se hubiera metido ahí para volver a vestirse (Medida absurda, dado que él ya la había visto en ropa interior, pero muy propia de Ayaka. "¿Y por qué se pondrá sujetador, si casi no tiene tetas?") No quería ni imaginarse cualquier otra posible salvajada que se le hubiera podido ocurrir a la loca aquella. Porque mira que si le había dado por rebanarse las venas con la cuchilla de afeitar. . . o si, en vez de vestirse, se había desnudado del todo y le estaba esperando sumergida en un baño de espuma. . . o si. . .

Pero Ayaka acabó saliendo del servicio, vestida y con la cara lavada. Pasó por delante de Yuki, sin mirarle y con cara de "Estoy muy enfadada, que lo sepas", y recogió su bolso, que estaba encima del sofá. Después se giró, le echó una última mirada de rencor y, echándose el pelo hacia atrás con un enérgico movimiento de la mano izquierda, declaró:

.- Ya sé dónde está la puerta.

"Pues vale" Pensó Yuki.

"Pues muy bien, muy bien, ahí te quedas, escritorzucho de pacotilla, que ni siquiera tienes un trabajo como dios manda y tus novelas son un asco" – Pensaba Ayaka, mientras recorría el pasillo, camino del ascensor - "Y encima ahora va por ahí diciendo que es gay. ¡Bah¿Qué gay ni qué gay? Un vicioso, eso es lo que es."

.- Ayaka. . .

Ayaka se giró, el corazón a punto de estallar. Yuki estaba en la puerta de su piso y le hacía un gesto con la mano para que volviera. ¡Cielos¿Y si había recapacitado¿Y si estaba dispuesto a recibirla en sus brazos¿Y si. . . y si. . .?

.- ¿Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii? – En una décima de segundo, Yuki tuvo ante sí un par de ojitos centelleantes.

Él recogió algo del suelo y se lo tendió.

.- Tus bolsas.

Cerró la puerta a la furibunda chica que se alejaba a grandes zancadas pasillo abajo. Necesitaba un cigarro, ya.

Tan sólo esperaba que Ayaka fuera lo bastante espabilada como para tener la boca cerrada y hacer como que aquello no había pasado, que era lo que pensaba hacer él. Pero, conociéndola, estaba casi seguro de que la muy burra se acabaría derrumbando y se lo confesaría todo a su novio, al que luego le faltaría tiempo para venir a buscarle con el objetivo de hincharle la cara, y no tenía ningunas ganas de enfrentarse otra vez con los puños de Hiro.

Ostras, pobre chaval. . . La verdad era que no se lo merecía. ¡Pero tampoco se merecía él la que tendría con Shuichi cuando el muy idiota se enterara, puñeta!

Bueno, ahora sería mejor fumar e intentar calmarse, que nada se conseguía preocupándose antes de tiempo. Él no había hecho nada ni tenía nada que ocultar. Y, quién sabe. . . Si Ayaka había tenido tan poca dignidad como para liarse con Hiro por despecho, a lo mejor decidía estarse calladita y seguir con él por lo mismo.

-.-.-

Entró en su hotel murmurando "Dios mío¿pero qué he hecho¿Qué he hecho¿Qué he hecho?" Cuando pidió su llave, el recepcionista le dijo que había llegado algo para ella y que lo habían subido a su habitación.

Ayaka se estremeció. Los únicos que sabían la dirección en la que se hospedaba eran sus padres y Hiro, y no se le ocurría ningún motivo por el que sus padres hubieran podido enviarle nada. Cuando entró en la habitación, vio materializados todos sus temores.

Encima de la mesita había un enorme ramo de rosas, por lo menos de dos docenas, con una tarjetita que decía:

Hola cariño:

Te espero a las nueve en el Chez Perrier. Tienes que venir muy elegante y muy guapa, aunque tú lo estás siempre. Yo también me vestiré muy elegante para ti. Lo tengo todo preparado para que este sea un cumpleaños inolvidable.

Te quiero

Hiro (corazoncito)

Volvió a dejar la tarjeta donde estaba y suspiró profunda y hondamente. Aquello era muy mal comienzo para la nochecita que le esperaba. Un comienzo muy, muy malo.


¡AL FIN¡Al fin he podido abrir mi cuenta! No sé que pasaba, pero llevaba una semana queriendo actualizar y no había manera. Suerte que la buena gente del Fanfiction me lo ha arreglado por fin.

Pues eso,lo que yo digo siempre: Esas que van de santitas, al final son las peores XDDDDDDD

Al final no he metido la cenita, pero ya me lo perdonaréis, porque he tenido que hacer cuatro o cinco versiones del encontronazo entre Yuki y Ayaka y el esfuerzo me ha dejado baldada. Pobre Yuki, si es que no se puede ser tan irresistible, JO JO JO.

Bueno, paso a agradecer los rw:

Yukii: Nena, métele una colleja a tu msn, que siempre me sale que te conectas y luego desapareces. ¡Y no veas la rabia que me da! A ver, personalmente, yo siempre me he preguntado qué le habría hecho el pobre Hiro a la autora para que lo castigase de esa manera, porque es que realmente, esos dos no tienen nada en común. A ver cuando nos encontramos de nuevo, que te echo de menos, snif.

Mochita-chan: Jurl¿de verdad has ido a algún cine como ese? Ya lo dicen, ya, que la verdad siempre supera a la ficciónYo, de momento, no me he encontrado ninguno tan cochambroso, pero sé que haberlos, haylos. Espero que te haya seguido pareciendo interesante.

Daniela Linx: OOOOOOOOOH, me ha llamado sensei. . . Jo, jo, jo, que cosas me dices. . . Por cierto¿cuándo vas a continuas Speccula dei Anima? EN cuanto a lo del tren. . . no me des ideas.

Cyrana Ann: Tienes toda la razón, Ayaka no sabe lo que tiene, y además es una arrastráY sí, Hiro es adorable, jujuju.

Hasta la próxima¡