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CAPÍTULO 7: Da ya think I´m sexy?

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Hiro-chan estuvo un rato ensimismado en esos pensamientos, hasta que llamó su atención algo de color azul. . .

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. . . algo de color azul que se movía detrás de la barra.

Se trataba de un mechón de pelo, perteneciente a la camarera. Sí, ahora que lo pensaba. . . Siempre que había ido al Vanilla, en algún instante le había llamado la atención momentáneamente ese mechón azul moviéndose de acá para allá.

La chica continuaba atendiendo a los clientes y sirviendo bebidas con movimientos rápidos y precisos, con la habilidad de quien tiene mucha práctica. Hiro se fijó en que el resto de su pelo era de un color negro intenso, y lo llevaba corto y engominado con un gel fijador que hacía que todos los mechones (excepto el de color azul, que le caía sobre la frente) se mantuvieran inmóviles y apuntando a todas direcciones, desafiando las leyes de la gravedad.

Su vestuario también era negro, de modo que quedaba casi camuflada en la penumbra de detrás de la barra. El único punto que concentraba un poco de luz era el cinturón de tachuelas que caía sobre su cintura. Por lo demás, llevaba una sencillísima camiseta de tirantes y unos pantalones muy bajos de cintura que, cuando se agachaba, dejaban al descubierto un tatuaje tribal al final de su espalda. Toda la ropa la llevaba pegada al cuerpo, por efecto de la naturaleza elástica del tejido y del sudor, marcando su extrema delgadez y ausencia de curvas. A parte de una bonita colección de pendientes en ambas orejas, no llevaba más bisutería que una pulsera también de cuero y tachuelas en la muñeca izquierda.

Ahora que se había girado, podía verle la cara. Tenía unos ojillos tan rasgados que más bien parecían dos pequeños cortes debajo de sus finísimas cejas, con los párpados maquillados del mismo color azul de su flequillo. Su rostro formaba un óvalo casi perfecto, cuya forma sólo se veía interrumpida por sus prominentes pómulos, que se alzaban como si pretendieran cerrarle todavía más los ojos. La nariz era pequeña y muy chata, haciendo que la superficie de su cara fuera casi completamente lisa, y llevaba los labios pintados de rojo rojísimo, dibujados en forma de corazón, como las geishas. No se podía tener una cara más japonesa y un look menos tradicional, pensó Hiro, divertido.

"Tiene una cara curiosa. . . como de duende, jeje" Se dijo a sí mismo que también era curioso el hecho de que, con el tiempo que llevaba frecuentando aquel local, nunca se hubiera parado a mirar ni siquiera qué cara tenía la camarera. Claro, cómo siempre había tenido otras cosas en que fijarse. . . Pero entonces recordó que, siempre que su atención se había visto atraída por el flequillo azul, descubría que la camarera le estaba mirando, lo cual le hacía apartar la vista inmediatamente.

- ¿Hoy no ha venido tu novia?

- ¿Eing? – A Hiro le pilló tan de sorpresa la pregunta, que respondió como si fuera un auténtico patán.

- Digo que si hoy no ha venido tu novia.

Ostras, qué vergüenza. Se había quedado tan ensimismado que ni se había dado cuenta de que la chica había dejado de servir copas y se había trasladado hasta donde él estaba. Ahora la tenía justo enfrente suyo, mirándole con una expresión pillina.

She sits alone, waiting for suggestions

He´s so nervous, avoiding all the questions (1)

- Em. . . No, no ha venido – Hiro bajó la cabeza y empezó a girar nerviosamente su botella de cerveza – Por cierto¿cómo es que te acuerdas de ella? – A aquel local iba mucha gente. Se resistía a creer que la chica se acordara de la cara de todos los clientes, y mucho menos de si iban emparejados y con quién.

- Oh, porque soy muy fisonomista – Respondió, encendiendo un cigarrillo de una cajetilla que llevaba en el bolsillo de atrás del pantalón – Y porque a ella es muy fácil recordarla. Por aquí no vienen muchas chicas con vestiditos de punto y cuellos de encaje, jijiji – Pero vio que su comentario no le había hecho ninguna gracia a Hiro – A mí, porque me sientan fatal, que si no los llevaría cada día. ¡Con lo que me gustan a mí los cuellos de encaje!

Esta vez sí que consiguió que Hiro sonriera. Siempre le resultaba agradable encontrar a alguien que fuera capaz de reírse de sí mismo. Además, el solo hecho de imaginarse a aquella chica, con sus pelos de punta y su muñequera de cuero, vestida "al estilo Ayaka", ya resultaba cómico.

- ¿Cómo te llamas?

- Camarera, todos me llaman Camarera. Aunque también puedes llamarme Chica, Nena, Guapa, Churri, o simplemente Oye-tú, como hacen muchos.

- Entiendo, entiendo. . . – Contestó Hiro, todavía sonriendo – ¿Y tienes alguna identidad secreta, Camarera?

- Bueno, un número reducido de personas me llaman Yukie - "Vaya, también es casualidad" Pensó él – Y tú eres Hiroshi-Nakano-de-Bad-Luck¿a que sí?

Hiro pegó un respingo. Caramba, o sea que aquella chica le había estado observando de reojo por eso. Se sentía algo decepcionado, aunque sin saber muy bien por qué. Y, la verdad, no se encontraba de humor como para dar conversación a una fan exaltada.

- No soy una fan exaltada de tu grupo – Hiro pegó otro respingo y se sonrojó. ¿Tanto se le había notado? – Lo sé porque delante de mi apartamento hay un cartelón de quince metros cuadrados con vuestras caritas, así que he acabado memorizándolas perfectamente aunque no quisiera. Para serte sincera, debo decirte que ni siquiera me gusta vuestra música.

Hiroshi-Nakano-de-Bad-Luck volvió a sonreír, de nuevo divertido.

- Vaya, eres muy sincera. Eso es encomiable.

- No es encomiable, es que no sé fingir entusiasmo, simplemente. Pero no te lo tomes como algo personal. En general, a mí no me gusta el tecno.

- ¿Y qué es lo que te gusta, Camarera alias "Yukie"?

- Pues mira, yo me quedo con el rock. Es por eso que aguanto estar trabajando aquí. Si tuviera que soportar toda la noche el "chunda-chunda" que ponen cuando se acaban los conciertos, creo que me volvería loca.

- Vaya, qué casualidad. Yo también soy roquero¿sabes?

- ¿Ah sí¿Y qué estás haciendo en un grupo de tecno? – Esta vez fue Yukie la que pareció desencantada.

- Jejeje. Pues dedicarme a lo que me gusta, señorita. Verás, Camarera, a mí me apasiona el rock, de verdad que me encanta, pero también me gusta el tecno y, seamos sinceros, el rock no es lo que más triunfa hoy en día. Con eso quiero decir que no se vende casi nada, y eso pesa mucho. Si me hubiera empecinado en hacer rock, seguro que no hubiera podido ser músico. Lo importante es seguir tocando, poder hacer lo que te gusta. Y no me pongas esa cara de "Eres un miserable músico mercenario", porque no es verdad. Yo no me he traicionado a mí mismo ni nada por el estilo. Me encanta lo que hago. De no ser así, me resultaría imposible.

- Hmmm. . . Sí, supongo que tienes razón – Dio otra calada a su cigarrillo, mirando a ningún sitio en concreto – Aix, qué asco de dinero. Hasta las vocaciones hay que amoldarlas a sus dictámenes – Dijo, en tono melodramático.

- Bueno, tampoco hay para tanto. Hay que ser flexible y aprovechar todas las oportunidades que a uno le pongan delante.

- Supongo. . . – Yukie suponía mucho, pero no se la veía del todo convencida.

- Además, no soy el único. ¿Sabías que a Charlie Watts, el batería de los Rolling, lo que de verdad le gustaba era el jazz?

- Sí que lo sabía, sí – Respondió ella, un poco menos recelosa.

- Pues ya ves, al final con lo que triunfó fue con el rock. Y no se puede quejar de nada, el amigo. Conque ahí lo tienes, y yo me atrevo a jurar que si a Watts no le gustara lo que hace, pese a que no sea su gran pasión, no habría llegado a donde ha llegado ni seguiría dando guerra a su edad, el muy cabrón.

- JA JA JA. Vale, me has convencido.

- ¡Oye, tú¡Chica¡CHICA! Trabaja un poco¿no? – El que así había hablado era un chico de unos 22 o 23 años, con el pelo peinado en forma de cresta a lo metrosexual, gafas de sol con cristales amarillos y camisa floreada, que se inclinaba sobre la barra con un billete en la mano

- Ya va, ya va. . . Perdona – Yukie se excusó ante Hiro y fue a atender al metrosexual.

Hiro miró con rencor al de la camisa floreada, que ahora le estaba ordenando a Yukie, con muy malas maneras, que le pusiera "dos Bombay azul con tónica. Y rapidito, que no he venido aquí para pasarme la noche en la barra esperando a que acabes de charlar con tu amigo" Le hubiera gustado partirle los morros a aquel insolente. ¿Qué se había creído? Pero el ver la serenidad con la que Yukie hacía su trabajo, sirviendo las bebidas sin darse por aludida ante las impertinencias de aquel mamarracho, y conservando incluso la sonrisa en los labios, le calmó.

- Bueno¿y tu novia? – Preguntó a bocajarro, cuando volvió a donde estaba Hiro, después de atender a un par de clientes más – Todavía no me has dicho dónde te la has dejado.

El chico se quedó parado. Y un poco picado, por qué no decirlo. ¿Otra vez sacaba el tema¿Y a ella qué le importaba?

- No es mi novia – Contestó, de mala gana.

- Oh, vamos. ¡Claro que es tu novia! Debo confesar que alguna vez llegué a pensar que tal vez fuerais hermanos, pero ni los mejores hermanos del mundo se llevan así de bien ni son tan. . .

- Te digo que no es mi novia¿vale? – Hiro había sido brusco y rotundo al decir eso.

Yukie puso cara de circunstancia, apartándose el mechón azul de la cara. Se la veía avergonzada.

- Perdona, no he debido ser tan cotilla. Tampoco es asunto mío.

- No, no es eso. . . Perdóname tú a mí – Le sabía mal haber estado tan desagradable. No tenía ganas de enfadarse con ella – Es que. . . Bueno, es que. . . Ella y yo. . . El caso es que ella y yo. . . ¡Ah! - CLONK! En su turbación por intentar explicarle la situación a una desconocida que se mostraba tan interesada por sus avatares sentimentales, Hiro había volcado su botella de cerveza, cuyo contenido había ido a parar, en gran parte, sobre la ropa de Yukie, y el resto se estaba desparramando por encima del mostrador - ¡Oh, dios mío! Lo siento, lo siento, lo siento – No sabía qué hacer. Movía las manos de un lado a otro sin saber si coger una servilleta para limpiar la mesa, para limpiar a la chica, o si eso aún iba a ser peor.

- Tranquilo hombre, tranquilo. Pasa constantemente, jejeje – Yukie, sin perder la calma, sacó un trapo nauseabundo de debajo de la barra y se limpió los restos de cerveza que no había llegado a absorber su camiseta. Acto seguido, sacó otra botella, la abrió, y la puso delante de Hiro. El guitarrista sacó inmediatamente su cartera, pero ella le hizo un gesto con la mano para que lo dejara estar – Déjalo, a esta invita la casa – Le guiñó un ojo. . . y abrió otra para ella – Bueno¿qué me estabas diciendo?

His lips are dry, her heart is gently pounding.

Don´t you know just exactly what they´re thinking? (2)

- Ah, sí. . . Pues, bueno. . . Que era mi novia, pero que ya no lo es. Lo hemos dejado – Ahí fue cuando Yukie no supo disimular su asombro. Se quedó inmóvil con la mano encima del mostrador, ya que estaba limpiando la cerveza derramada, con sus ojillos rasgados abiertos todo lo que éstos daban de sí.

- ¿Lo habéis dejado?

- Sí. Desde hace diecisiete días. Y lo ha dejado ella, para ser más precisos – "Ya puestos a contar, pues lo contamos todo."

- Lo ha dejado ella. . . – Repitió ella, más para sí misma que para nadie más. Por lo visto, la noticia le había sorprendido tanto como si le hubieran hecho saber algo tan inverosímil como que el hombre acababa de pisar Marte. Con aire ausente sacó otro cigarrillo y se lo llevó a los labios. Cogió su mechero para tratar de encenderlo, pero el aparatejo se le escurrió de entre los dedos y cayó encima del mostrador que acababa de limpiar, rebotando varias veces. Hiro lo recogió y, tranquilamente, lo encendió, y le ofreció la llama a la chica. Hubiera jurado que a Yukie le temblaba un poco el pulso cuando se inclinó para encender su cigarrillo - ¿Ves? No eres el único que tiene los dedos de mantequilla, jejeje.

Siguieron hablando y hablando sin parar. Yukie de vez en cuando tenía que abandonar la conversación para servir a los clientes que la llamaban. Pero no debía de estar haciéndolo con la frecuencia necesaria para tener la barra bien atendida, a juzgar por las miradas de resentimiento que le dirigía el otro camarero, con cara de "Anda que. . . Ya te vale, bonita" Y Hiro pudo comprobar que, efectivamente, no era el único que le tiraba las bebidas por encima.

Le gustaba observarla cuando se alejaba unos pasos de él, ver la habilidad con la que manipulaba vasos y botellas, sobretodo cuando le pedían algún cóctel; descubrir la fuerza insospechada que escondían aquellos bracitos enclenques, que a pesar de su delgadez levantaban sin aparente dificultad cajas cargadas con botellas de licor; el ademán masculino con el que sujetaba el cigarro entre los labios cuando tenía las manos ocupadas. Era especialmente divertido ver cómo se quitaba de encima a algunos clientes pesados, con un par de copas de más, que tomaban una de las manos de la chica entre las suyas y le hacían comentarios subidillos de tono.

- Los hay que se piensan que porque estás aquí detrás ya vas a hacerles un servicio completo. Se deben creer que todas las camareras nos sacamos un sobresueldo alternando – Pero aún así, nada le hacía perder la sonrisa. Ni los borrachos, ni los clientes maleducados, ni el hecho de estar sudando como un pollo. . . nada. Yukie parecía tener la virtud de irradiar buen humor a su alrededor. Incluso su compañero de trabajo, que fue a decirle que se moviera un poco, que parecía que estaba solo, fue incapaz de enfadarse con ella en serio.

La charla entre los dos chicos no paraba, parecía que no se les fueran a acabar nunca los temas de conversación. De vez en cuando, Yukie dejaba caer algún comentario que hacía que a Hiro le volvieran a temblar las manos y se ruborizara. Suerte que, con aquella luz, nadie podía notarlo. Comentarios del tipo "Pues ahora que estás sin pareja, tendrás muchas ganas de divertirte¿no?", "Ah¿tienes un hermano¿Y los dos sois igual de guapos?", "Yo nunca he tenido nada con ningún músico. Me pregunto si será divertido." Después se quedaba unos segundos mirando al alterado guitarrista con su cara de pillina, disfrutando del efecto de sus palabras para, suavemente, volver a tomar el hilo de la conversación como si nada hubiera sucedido, y Hiro no sabía si se estaba quedando con él o. . . o qué.

"If you want my body and you think I´m sexy

come on, sugar, let me know.

If you really need me just reach out and touch me.

Come on, honey, tell me so." (3)

-.-.-

- . . . habíamos ido a la playa con mis padres y resulta que mi hermano, que entonces tenía 12 años y yo 7, me engañó para que le trajera. . . ¡OUCH!

- ¡Hiroooooooooo! – Shuichi, aparecido de la nada, se había abalanzado sobre la espalda de su amigo en uno de sus ataques de efusividad – Con que estabas aquí. Te llevamos buscando toda la noche – En realidad, Shu y Suguru se lo estaban pasando tan bien haciendo el ganso en la pista, que sólo hacía un cuarto de hora que se habían vuelto a acordar de Hiro, lo cual les hizo sentirse como unos seres despreciables ya que se suponía que habían ido a aquel sitio para darle una alegría a su amigo.

- Sí, ya empezábamos a temer que te hubieras ido – Dijo Suguru, con todo el pelo húmedo de sudor – Uf, qué calor tengo. Dos coca-colas, por favor.

- Ya. . . Oye, quita de encima Shu, que pesas lo tuyo. Pues la verdad es que he estado aquí todo el tiempo.

- ¿Todo el rato aquí¿Solo¿Y por qué no has venido a bailar con nosotros? Gracias – Las botellas de refresco, que entre los dedos de Yukie parecía que se hubieran abierto solas, ya estaban encima de la barra, cada una con una pajita dentro.

- Bueno, es que estaba. . . – Hiro se sentía incómodo. Hubiera preferido que sus amigos se hubiesen quedado divirtiéndose por su cuenta en vez de ir a buscarle, y eso le hacía sentirse mezquino. Al mismo tiempo, era consciente de que Yukie le estaba observando y de que lo correcto sería presentarles, pero si hacía eso, lo más probable era que Shuichi y Suguru se unieran a la conversación y ya no volvieran a marcharse. "¿Desde cuando me he vuelto tan egoísta?" Por otro lado, si no lo hacía, la chica podría juzgarlo como un acto de desprecio hacia su persona por considerar que la camarera no merece ser presentada. Qué dilema - . . . Em, en realidad estaba acompañado – Dijo, con una sonrisa nerviosa – Os presentaré: Esta es Yukie. . . – Iba a decir su apellido, cuando se dio cuenta de que no lo sabía – Yukie. Y estos son mis compañeros, Shuichi Shindou y Suguru Fujisaki.

- Hola. . . Hola¿qué tal? – Saludaron los chicos, sin entender muy bien a qué venía que Hiro les presentara a la camarera.

- Mucho gusto – Yukie les devolvió el saludo y les dedicó una sonrisa jovial, pero no dio ninguna muestra de estar emocionada por haber sido presentada al resto de los componentes de Bad Luck.

Se produjeron unos instantes de tenso silencio. La ansiedad de Hiro iba subiendo por momentos. Una parte de su ser maldecía a aquellos dos por haber ido a interrumpirle y ahora quedarse allí, en plan "farolillo" (4), y la otra le recriminaba el haber pasado de sus amigos durante toda la noche y encima ser tan miserable como para molestarse con ellos por hacerle un poco de caso. Por su parte, Yukie seguía fumando y sonriendo, mirándoles como si fuera la espectadora de algo que no iba con ella. Pero Hiro sabía que estaba pendiente de su reacción. Casi podía escucharla preguntándole telepáticamente "¿Y ahora qué vas a hacer, Hiroshi-Nakano-de-Bad-Luck?"

En cuanto a los otros dos, chupaban sus bebidas sin comprender qué estaba pasando. No entendían por qué Hiro se había pasado todo el rato en la barra en vez de unirse a ellos, del mismo modo que no entendían a qué había venido presentarles a aquella chica. Tampoco se explicaban por qué su amigo se había quedado tan callado y con aquella cara de mal disimulado fastidio, cuando normalmente era tan dicharachero. Hasta que, poco a poco, después de mirar varias veces alternativamente a Hiro y a la camarera, a la camarera y a Hiro, se hizo la luz en sus mentes.

- Eeeeeeeh. . . ¡Shuichi, tengo que ir al baño! – Anunció Suguru, con la misma urgencia con la que debió de anunciarse el choque del Titanic - ¿Me acompañas?

- ¿Eh¡AH, SI¡Al baño! Vamos, vamos, vamos. . .

Los dos chicos se alejaron de la barra abriéndose camino entre la gente, cuchicheando entre ellos con caras llenas de asombro y volviendo de vez en cuando la vista atrás. Hiro se hubiera querido fundir de la vergüenza.

Con su inquebrantable buen humor, Yukie seguía sonriendo.

- Veo que tus amigos van al baño en grupito, como las chicas – Dijo, con intención.

- Sí. . . Es que es el sitio donde más les gusta tomarse las consumiciones - ¿Cómo podían ser tan cazurros de decir que se iban al baño y llevarse los refrescos con ellos? Desde luego. . . Menos mal que se habían dedicado a la música y no a la interpretación.

Aunque, bien pensado. . . Su hermano, que era el actor de la familia, también era pésimo disimulando en la vida real. ¿Sería esa la razón por la que no le cogían nunca en ningún casting?

- ¿Te apetece probar mi especialidad? Se llama "Sexo en la playa" (5)

"If you want my body and you think I´m sexy

come on, sugar, let me know.

If you really need me just reach out and touch me.

Come on, honey, tell me so.

Tell me so, baby." (6)

-.-.-

Ya eran las tres de la mañana, o sea, la hora de "chapar" el local. Hacía ya diez minutos que Yukie aclaraba a los clientes que a esas horas ya no se servían más consumiciones y se dedicaba a fregar vasos, vaciar ceniceros y tirar todo tipo de desperdicios a la basura. Todo ello sin dejar de charlar con Hiro.

- Esto es lo que siempre me da más pereza: recoger.

- ¿Quieres que te ayude?

- ¡No, por dios! Imagínate lo que diría el jefe.

- Claro, es verdad. . . – "Si es que yo también. . . Digo unas tonterías. . ."

Finalmente, la música dejó de sonar y las luces generales se encendieron, lo cual indicaba que el momento de la partida estaba muy cercano.

El móvil de Hiro vibró. Le acababa de llegar un mensaje de Shuichi.

SUGURU Y YO NOS VAMOS YA. LLÁMAME SI VIENES CON NOSOTROS Y SI NO, PÁSALO BIEN

Hiroshi sintió que amaba a sus compañeros con toda la fuerza de su corazón por haberle ahorrado el incómodo trago de tener que explicar que le apetecía quedarse con Yukie en vez de irse con ellos.

Pero, de todos modos, ese asunto aún estaba por resolver. El local estaba cerrando y el dueño invitaba a los clientes que quedaban por allí a que fueran saliendo. Tenía que justificar rápidamente su resistencia a abandonar el taburete.

Se puso muy nervioso. Le gustaría invitar a aquella chica tan divertida, cuyo nombre se parecía tanto al de cierto escritor, a tomar la última copa en algún otro sitio, pero le daba mucha vergüenza.

He´s acting shy, looking for an answer. . . (7)

Bueno¿qué mal había? Él sólo quería seguir conversando un rato más. No había ninguna razón para avergonzarse ni ponerse nervioso¿no? Pero¿y si ella decía que no? Vale, era una posibilidad, pero eso a él no tenía que preocuparle porque tampoco iba a proponerle nada que fuera. . . ¡No iba a proponerle nada, caramba¡Sólo quería compañía!

- Estoooooooo. . . Camarera¿te apetece, em. . . ¿Te apetece ir. . . ejem, ir, ejem. . . a tomar algo a, mmmmm. . . a algún otro sitio? – "Glub"

- Vale. Vamos a tu casa.

"Come on, honey. Let´s spend the night together"

"But hold on a minute. Before we go much further

give me a dime, so I can phone my mother." (8)

Hiro no pudo evitar que su boca se abriera desmesuradamente.


(1) Ella se sienta sola, esperando alguna sugerencia / Él está tan nervioso, evitando todas las preguntas.

(2) Él tiene los labios secos, el corazón de ella late suavemente ¿No sabes exactamente en lo que están pensado?

(3) "Si deseas mi cuerpo y crees que soy sexy / vamos, amor, házmelo saber. / Si de verdad me necesitas tan sólo acércate y acaríciame. / Vamos, cariño, dímelo."

(4) Para los que no conozcan esta expresión, aclararé que se llama "farolillo" a aquella persona que se inmiscuye en la conversación de una pareja, chafando así el momento de intimidad.

(5) Va en serio, es el nombre de un cóctel XDDDDD

(6) "Si deseas mi cuerpo y crees que soy sexy / vamos, amor, házmelo saber. / Si de verdad me necesitas tan sólo acércate y acaríciame. / Vamos, cariño, dímelo. Dímelo, nene."

(7) Él actúa de forma tímida, buscando una respuesta. . .

(8) "Vamos, cariño. Pasemos la noche juntos" – "Pero espera un momento. Antes de que vayamos más lejos / dame una moneda, para que pueda llamar a mi madre."

Da ya think I´m sexy? es un tema de Rod Stewart (Sí, otra vez él J), de su álbum Blondes have more fun.

No hay nada como tener un fin de semana de tres días como para que fluya la inspiración (Lo cual no significa, ni mucho menos, que no tuviera nada más que hacer. La de tareas que tendré que recuperar a lo largo de esta semana. . .) No os quejaréis, eh? Que este capi ha sido mucho más largo que el anterior. Y lo que cuesta escribir un capítulo en el que casi todo son diálogos, puf.

¿Qué os ha parecido Yukie? Espero que os haya caído bien, o al menos, mejor que Ayaka (Aunque creo que eso era tarea fácil XD) Personalmente estoy muy orgullosa de ella porque es el primer personaje que sale enteramente de mi cabecita. He intentado imaginarme el tipo de chica que me parecía apropiada para Hiro, alguien con desparpajo y divertida, que no fuera de nada pero con una personalidad bastante marcada. Quería que fuera una de esas personas con buen carácter pero que no dejan que nadie les tome el pelo. Tal vez me haya quedado demasiado "lanzada" pero, tal y como está Hiro en este momento, no se puede esperar de él que tome la iniciativa para nada.

Han sido muy divertidas las especulaciones sobre qué sería la cosa azul. Dos de vosotras me preguntasteis si era un pitufo XD Hombre, como cosa curiosa no está mal, pero no me imagino a Papá Pitufo en un bareto como este, ni ayudando a Hiro a volver a ser feliz XDDDDDDDDDDD.

Veamos, qué ponían los rw´s?

Elanor: Bien, bien, me alegro de ver que he conseguido que pasaras de desearle a Tohma una muerte lenta y dolorosa a desearle sólo la muerte. Pobrecito mío. Hiro no se quejará, que estoy haciendo todo lo posible por que vuelva a ser feliz XD

Kathari-san: Sí, yo también pensaba que Ayaka ya representaba el colmo de la estupidez en la serie, pero he visto que en el manga se supera a sí misma. Como dijo el hombre sabio, hay 3 cosas en el universo que no conocen límite: el amor, el odio, y la estupidez humana.

Anniky: Lo prometido es deuda: No lo he juntado con ESA. Antes lo ahogo¡vamos hombre¿Soy un bicho¿Por qué T.T? (Ah, sí. . . Por aquello. . . )

YukiiNo, no y no. Jamás de los jamases hará Vaslav que esos dos vuelvan. ¡Por estas que son cruces!

Rikku-tomoe: Dee-Lite es un grupo de música electrónica que tuvieron mucho éxito a principios de los 90. Uno de ellos era japo, jeje. No es que me riera de ti, mujer, es que me hizo mucha gracia tu reacción XD

Mochita-chan: La primerísima¡ El primer rw nada más publicar¡ Menuda campeona¡ Yo también pensé desde el primer momento que la iba a perdonar. Hiro no es del tipo rencoroso, y al final eso es siempre lo que le sale a uno más a cuenta.

Bueno, bueno, bueno. . . ¿Irán Hiro y la Camarera a tomar la última a casa del guitarrista? La respuesta, en el próximo capítulo.

HASTA ENTONCES¡