PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 4
"Asombrosas Coincidencias"
El viaje no había resultado malo hasta el momento, sin tomar en cuenta la aparente inestabilidad de Antold. Janus aún no podía acostumbrarse al parecido casi perfecto que Antold tenía con Dalton. El parche, el cabello. Aún cuando Janus sabía la verdad, no podía evitar que el nombre "Dalton" viniera a su cabeza cuando fuera que viera a Antold. Janus simplemente se encogió de hombros después de un tiempo, considerándolo simplemente otra cosa de su cabeza. Los flash-backs, las alucinaciones, las voces. Ahora estaba viendo personas donde no debían estar.
Alrededor del mediodía, Janus salió de su camarote por primera vez. Hacía frío afuera, como siempre, y el viento causado por los movimientos del barco no ayudaba. Aún así, no temblaba; de hecho, no parecía percibir el frío del todo. Su capa flotaba furiosamente ante el pequeño vendaval, no se molestó en arroparse con ella para cobijarse. Parecía que el frío no estuviera allí
El barco en el que estaba no era muy grande, sólo tenía alrededor de siete metros de popa a proa. Las velas se estiraban hacia adelante, ya que el barco estaba aprovechando el viento para dirigirse al nor-noroeste.
Janus estaba preocupado por la velocidad, ya que las aguas estaban llenas de hielo, pero finalmente decidió que el capitán, sin importar qué tan atolondrado fuera, sabía lo que estaba haciendo.
Se alejó de la puerta y se dirigió hacia la borda. Reclinándose ligeramente en ella, se quedó viendo el agua y empezó a pensar. "¿Cuántas 'misiones' más tendré que realizar para que esa persona decida cooperar?". El extraño aún tenía que soltar algo de información, y él estaba viajando a través de todo el mundo —a través de todo el tiempo— para hacer lo que el señor quería.
¿Porqué estaba siendo tan confiado? .¿Valía la pena? Janus sacudió la cabeza, arrepintiéndose de su ingenuidad. Entonces otro pensamiento lo golpeó. El capitán estaba haciendo este viaje —a través de aguas peligrosas por un completo desconocido— por nada. No había pedido siquiera una pizca de pago.
Janus golpeó la madera con su mano y profirió un juramento, tal vez había caído en una trampa. Los tiempos eran difíciles en Zeal; o mejor dicho, lo que solía ser Zeal; las personas sobrevivían cooperando unas con otras, pero eso no quería decir que todos lo hicieran. Podría simplemente haber acabado en un barco de esclavos, considerando lo que sabía. ¿En qué estaba pensando?
Todo este asunto, los encargos, y mi sobre-trabajo. Empiezo a descuidarme, necesito un descanso…
Janus inclinó la cabeza, tendría que ser cuidadoso si lo que temía era ciert-…
—¡Hey, Magus!
Janus se volvió con rapidez, asustado por la cercanía de la voz. Parado frente a él estaba Antold. Janus rápidamente empezó a disminuir la velocidad de su respiración, intentando no mostrar ninguna señal de miedo o suspicacia. A propósito miró con furia a Antold por un momento.
—Janus —replicó.
—Está bien, está bien —Antold puso los ojos en blanco y meció la cabeza—. ¿Finalmente decidiste salir y tomar un poco de aire fresco?
—No —Janus empezó a volverse, pero no lo suficiente como para que el sujeto estuviera fuera de su vista periférica.
Janus no trató de seguir con la conversación, pero Antold pareció sentarse esperando algo más como respuesta.
O tal vez se esté preparando para atacar…
Janus arrojó el pensamiento de su cabeza, no necesitaba preocuparse. Podía encargarse de Antold.
"Querrás decir que Magus podría encargarse de él"
—La boca, cerrada… —murmuró Janus, tratando de que Antold no lo escuchara.
Pero no lo logró, y Antold inclinó la cabeza hacia Janus.
—¿Perdón?
—… No me gusta estar encerrado en un cuarto todo el día. Necesito estar viendo algo para pensar —contestó Janus con facilidad, sin creérselo él mismo.
"Yo tampoco te lo creo."
Janus pasó eso por alto y continuó.
—¿Cuánto falta para llegar a las ruinas?
Antold ignoró su prisa.
—En algún momento de mañana. No te preocupes, no estarás "encerrado" en ese cuarto por mucho tiempo.
Janus siguió mirando el agua, esperando que Antold se fuera; pero el capitán persistió.
—Si quieres dar un recorrido por el barco, estoy seguro de que Azel estará encantada de guiarte.
Janus finalmente se volvió por completo. Viendo a Antold por un segundo, y después a la mujer tras él, se dio cuenta de que no había estado hablándole a una sola persona. Entonces notó que otra cosa extraña estaba pasando. Janus empezó a tener problemas para respirar otra vez y su mano fue involuntariamente hacia su frente, mientras trataba de comprender lo que pasaba.
Antes de que cualquiera de los otros dos pudiera decir o hacer algo, había empezado a caminar hacia su cuarto. Abrió la puerta con un poco de fuerza de más, y ésta se balanceó y golpeó la pared con un sonido seco. Janus retrocedió un poco y trató de cerrar la puerta tras él.
—¿Eso quiere decir que no quieres el recorrido, Magus? —preguntó Antold, tan jovial como siempre.
Janus pasó por alto el reproche, pasó por alto el hecho de que Antold lo había llamado Magus, pasó por alto el hecho de que Antold se parecía mucho a Dalton. Pero el golpe final fue que Azel era idéntica a su madre.
La puerta se cerró con fuerza tras él.
———
El ancla golpeó con fuerza el agua y se hundió rápidamente, haciendo el agua a un lado con un gran chapoteo. La cadena la siguió hacia abajo, sonando con fuerza mientras la polea la dejaba ir. Finalmente, el ancla tocó fondo, y el sonido se detuvo, igual que el bote.
Habían llegado.
———
Janus levantó la mirada cuando alguien llamó a su puerta. Había sentido la ligera sacudida cuando el barco se detuvo, sabía que estaban ahí, sabía que habían llegado a su destino.
Pero… ¿dónde estaba? Podría ser la caída isla de Zeal, pero Janus ya no estaba tan seguro. Todo a su alrededor parecía desmoronarse, para rearmarse en un patrón nuevo. Su vida entera estaba cabeza a bajo. Y no podía detenerlo.
El golpeteo vino otra vez, esta vez seguido de la voz del capitán.
—Llegamos, Magus.
Magus. Ahí iba otra vez. Algo estaba mal. Janus se levantó y caminó con aprehensión hacia la puerta. Vigilaba la perilla de metal mientras se acercaba, aunque no sabía porqué. Parecía que necesitaba algo en que enfocar sus ojos.
Enfocar, eso es lo que estaba haciendo. No había podido enfocarse en tanto tiempo, que ahora estaba intentando hacerlo inconscientemente. Jaunsu casi sonrió pensando en eso, pero se detuvo al recordar dónde estaba. Bueno, para ser francos, no sabía dónde estaba.
Llegó a la puerta y giró la perilla. El sonido le pareció muy fuerte, no sabía porqué todo esto lo ponía tan… nervioso.
—Ya llegamos, Magus —repitió Antold, que parecía haber perdido un poco de su actitud despreocupada.
—Me llamo Janus, no Magus —dijo Janus lentamente, tratando de metérselo en la cabeza al capitán.
—Lo que digas… —Janus creyó por un momento que iba a agregar "Magus" al final, y si lo hubiera hecho Janus lo habría matado, pero no vino nada al final.
Janus suspiró, tratando de disipar la tensión que estaba acumulando, sin lograrlo. Finalmente, sacudió la cabeza y pasó a Antold, pasó a Azel. Caminó a través del pasillo y llegó a la puerta que daba hacia fuera, escuchando sus pasos tras él.
—Muéstrenme —dijo cuando se detuvieron, y abrió la puerta.
