PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 5
"Estrella Caída"
De todo lo que Janus podría haber esperado, esto no se parecía a nada. Habría esperado tener que bucear para encontrar el lugar,que seguramente se había hundido. Pero mientras veía la isla frente a él, sólo podía pensar en dos cosas: o el agua aquí no era tan profunda, o había sido llevado durante dos días hacia la mitad de la nada por un loco. No le gustaba la segunda opción.
—¿Qué es esto? —cuestionó Janus finalmente, cuando Antold y Azel se detuvieron tras él.
—¿Eh? —preguntó Antold, caminando hasta ponerse a su lado y buscando lo que lo había sorprendido.
—¡Esto¡Zeal debió haberse sumergido en el océano! —Janus estaba furioso—. ¿A dónde me has traído?
Antold bufó.
—No confías en mí, .¿o me equivoco? —sacudió su cabeza tristemente—. Esto es Zeal. Confía en mí sobre eso, y lo comprobarás tú mismo rápidamente.
Janus volvió a mirar la isla, tratando de entender qué tanto debería creer. Mientras analizaba la roca, se dio cuenta de que en efecto era un poco familiar. Pero no bajó su guardia. Finalmente, suspiró.
—Regresaré en una hora, mínimo; o un día, máximo.
—Regresaremos. No voy a… —comenzó Antold.
—Se van a quedar aquí —espetó Janus—. Conozco este lugar, ustedes no.
Antold sacudió su cabeza y bufó otra vez.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de que conoces este lugar mejor que yo? He estado visitando este lugar por más de tres meses. ¿Hace cuánto que no has estado aquí?
—Ése no es el punto —Janus se volvió para irse, listo para entrar en el bote salvavidas.
—Ése es el punto que intentaste usar —replicó Antold.
Janus miró con furia a Azel, cuyo silencio lo había molestado un poco.
—¿Y tú? .¿Tienes algo que decir?
Ella correspondió muda y sombríamente a la mirada del mago. Antold también lanzó una mirada molesta a Janus, evidentemente nada feliz por todo esto. Janus pasó por alto las miradas y subió al bote.
—Si te hace sentir mejor, pagaré por este viaje —dijo Janus, mientras descendía al agua.
—Vas a pagar, perfecto… —dijo Antold, volviéndose para regresar a su camarote.
Tras él, escuchó un salpicón cuando el bote alcanzó el agua. Después, el rechinido de la madera en el metal y el suave chapoteo del agua llegaron a sus oídos cuando Janus empezó a remar.
—… Magus.
———
Janus bajó del bote. La tierra crujió bajo su bote cuando caminó sobre rocas sueltas y grava, húmedas por el constante golpeteo de las olas. Ahora, la mayor parte de la isla era piedra. La cascada se había detenido hace tiempo, al igual que el río entero. El pasto casi había muerto por completo, después de haber sido privado de la magia. Sólo el musgo y uno que otro retazo de pasto coloreaban la roca. El lugar había cambiado de forma casi por completo; el choque obviamente lo había dañado.
Sin saber dónde estaba o a dónde debería ir, Janus simplemente decidió escalar. El castillo estaba en la parte más alta de la isla, así que en algún momento lo encontraría así. A menos que se hubiera colapsado por la caída. El castillo había sido construido para que fuera resistente, pero su supervivencia aún era una duda. De cualquier manera, tendría que buscarlo.
Empezó a caminar.
———
—¿Cómo va?
—No del todo bien. Aún no da muestras de recuperarse, podría tomarle un rato. Tal vez un día o tal vez semanas. Por lo que sé, podría ser una eternidad.
—Oh…
—Lo mejor que podemos hacer es dejarlo descansar.
—De acuerdo, estaré afuera un rato.
———
Janus pisó una roca floja y resbaló. Sus manos se agitaron por instinto y se clavaron en la roca antes de caer. Janus se jaló a sí mismo hacia arriba, y examinó sus manos. Si raspones ni ninguna clase de herida, estaría bien.
Había estado escalando por más de dos horas. Si miraba arriba, podía ver que todavía le quedaba por escalar un buen trecho, quizá otra hora entera. De cualquier forma, no estaba cansando. Ni siquiera estaba respirando agitadamente. Podría terminar la escalada.
Llegó a otro punto de apoyo, y empezó a caminar otra vez. No estaba muy lejos ahora. El sol se elevaba sobre su cabeza, brillando tímidamente a través de las nubes y la triste brisa. Era alrededor de mediodía, pero aún hacía demasiado frío. Se ponía cada vez más frío mientras subía.
Pero, aún así, no tenía escalofríos.
