PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 8
"Respuestas"


—Sé que están ahí… ¡háblenme! —murmuró Janus severamente a las voces sin cuerpo que asumía estaban todavía por ahí.

Sin embargo, nada respondió a sus palabras. Janus frunció el ceño, pero siguió escalando el Denadoro. Había estado subiendo por poco tiempo, unos 20 minutos a lo más. Sin importar lo fuerte del viento, no hacía frío. Se dijo a sí mismo que todavía no estaba lo bastante alto. Pero de todos modos, eso lo preocupó, en cierto grado.

Ésta era la última parte de sus extrañas búsquedas, pero no había avanzado nada en descubrir qué estaba pasando desde el principio. Todo lo que tenía era un nombre. Vili.

La única razón por la que estaba haciendo esto era la pequeña probabilidad que tenía de ver a su hermana otra vez. Sin importar qué tan pequeña fuera, tenía que aceptar la oportunidad. Era todo lo que le quedaba, su campaña para encontrarla. El recorrido lo asustaba, pero era ésta decidida marcha hacia un objetivo, sin importar las consecuencias, lo que le recordaba tanto a Magus…

Janus sacudió su cabeza, no podía estar pensando en Magus en ese momento. Magus se había ido y ninguna cantidad de voces lo harían regresar.

Casi como si siguieran un guión, las voces regresaron.

"¿Cuánto falta, Cyrus?"

La voz del chico era nueva para Janus, pero ya sabía quién era.

"No te preocupes, llegaremos pronto."

Janus se estremeció con violencia. Parecía que esto no iba a ser muy divertido en el monte. Cerró su mente a las voces tanto como pudo y prosiguió.

———

—¿Está bien?

—No estoy segura… rápido, colócalo otra vez sobre el catre.

—Está bien… ¿Qué le pasó?

—Se cayó. Debe haberse girado o algo así.

—¿Significa que está empezando a despertar?

—No estoy segura…

——-

¿Lo atrapaste, derrotaste a ése monstruo?

La voz sonaba sobre-excitada, casi infantil. Algo que Janus jamás sospecharía de parte de Glenn. Pero la voz que escuchó era definitivamente la suya.

Sí, ahora seguramente podemos derrotar al ejército de Magus

Y al propio Magus, .¿verdad, Cyrus?

Mentira…

Janus se estremeció otra vez al escuchar la voz de Magus. Quiso acallar los sonidos, pero no pudo por alguna razón. Escuchó el argumento que seguía, las voces se hicieron más y más fuertes, más claras y escuchables. Entonces, de repente, se encontró viendo el drama que se desarrollaba ante sus ojos.

Ante él estaban cuatro figuras, transparentes, pero ahí. Janus pasó la mirada de Glenn a Cyrus, a Ozzie, y, finalmente, a sí mismo, Magus.

¡Yo no soy Magus!, se recordó con severidad.

Sus pensamientos se acallaron al instante cuando surgió un brillante resplandor. Su cabeza se volvió tan rápido como un latigazo hacia la batalla y vio que Cyrus estaba ardiendo. Se había perdido la mayor parte de la discusión. Se quedó mirando el cuerpo en llamas, aún cuando Glenn se retorcía y caía por el acantilado.

El cadáver siguió quemándose y Janus lentamente arrancó su mirada de él, para dirigirla a Magus. Y ahogó un grito.

Magus lo miraba fijamente a él.

"¿Listo para regresar a tu destino?"

Janus se quedó viendo a la figura, estrechando sus ojos hasta portar un ceño. Magus esperó con paciencia. Tras él, Ozzie se desvaneció lentamente, pero Janus no se dio cuenta. Tampoco se dio cuenta que el cadáver llameante a su lado también había desaparecido. Sólo vio a Magus.

—No, y nunca lo estaré —contestó por fin.

—Qué mal —repicó Magus…

Entonces Janus se dio cuenta de algo. Magus ya no era sólo una voz, sino que realmente estaba ahí. Nada de transparencias, estaba cara a cara con su otra personalidad.

—Muuuuuy mal —repitió Magus, sacudiendo la cabeza ligeramente.

Entonces, el mundo a su alrededor se convirtió en una dimensión blanca, y Janus cubrió sus ojos. Unos pocos segundos después, bajó los brazos. El mundo a su alrededor seguía siendo blanco, pero podía ver a Magus frente a él.

Esperando un ataque, preparó rápidamente su magia. Pero Magus sólo rió ante sus intentos y se volvió. Empezó a alejarse.

—¡Espera! —gritó Janus, disolviendo su hechizo—. ¿A dónde vas? .¿Dónde estoy?

—No voy a ningún lado —dijo Magus, aún cuando no se volteó.

Entonces, la blancura alrededor de Janus se llenó de repente de colores y se volvió a encontrar en Denadoro.

—¿Qué…? —profirió Janus, mientras analizaba el área a su alrededor.

"Que comience", replicó la voz de Magus.

Ante él, Cyrus y Magus reaparecieron. Y, como antes, Cyrus se incendió. Janus agitó su cabeza, pero no sabía qué estaba pasando.

El área volvió a ponerse blanca, pero por muy poco tiempo esta vez. Ahora se encontró a sí mismo de pie a la cabeza del Ejército Mystic. Los Mystics masacraban personas y Magus reía. Todas y cada una de las muertes fueron presentadas ante Janus, forzándolo a verlas. No podía cubrir sus ojos, no podía cerrarlos. El horror de lo que había hecho era ineludible.

Otro flashazo en blanco, y estaba en Zeal. Adentro de la Máquina de Mammon. Sin embargo, estaba solo.

"Esperaste demasiado para enfrentarte a Lavos. ¿Te imaginas cuántas personas murieron por tu demora?"

—¡Termina con esto, ahora! —gritó Janus.

La luz blanca regresó y otra vez vio la muerte de Cyrus. Antes de que pudiera decir algo, la visión había sido sustituida por la del ejército en plan de matanza. Segundos después, Zeal estaba frente a él. El patrón empezó a parpadear ante sus ojos.

—¡Dije que lo terminaras! —gritó otra vez.

"¿Porqué debería hacerlo?"

Cyrus cayó de rodillas ante Janus. Lo miró con sus ojos moribundos, y jadeó cuando la sangre empezó a salirse de él. Janus se alejó, pero no sintió nada. Cyrus se desplomó sobre el suelo y desapareció.

"¿Así que ahora conoces la culpa? Te has vuelto débil desde que me fui."

Las imágenes siguieron cambiando a una velocidad alarmante. Janus cerró los ojos, pero eso no detuvo la visión. Finalmente, cayó de rodillas.

—¡Detén esto¡Termínalo ahora!

"Pero yo soy tú y tú eres yo; si quieres que yo lo detenga, .¿no podrías detenerlo tú mismo?"

—¡Yo NO soy tú! —Janus levantó la mirada, pero no pudo ver nada más que la constante destrucción de su pasado—. ¡Yo soy Janus!

—¡Eres el cuerpo de Magus¡Acéptalo! —Magus se acercó desde la nada para pararse frente a él—. Somos la misma persona, pero has olvidado cuál es tu propósito.

—Yo soy Janus —repitió quedamente.

—Entonces Janus es Magus —Magus meneó la cabeza—. Somos uno.

—Somos distintas…

—¡Somos la misma persona!

El mundo volvió a sumergirse en la luz blanca una vez más. Janus miró a su alrededor, aterrorizado, y un bosque apareció a su alrededor. El bosque de Glenn. Frente a él, estaba otro Janus. La copia caminaba lentamente la distancia que los separaba, con la mirada perdida.

—¿Quién es? —preguntó Magus.

—Es… soy yo —dijo Janus mientras empezaba a caminar, siguiendo a la copia.

La luz blanca regresó y se encontró otra vez en el bosque. Esta vez, cerca del hogar de Glenn. Ante él, Janus y Glenn se atacaban mutuamente. Janus iba ganando.

—Así que estamos de acuerdo en que ése eres tú —se mofó Magus.

—Esto no es cierto, nunca hice esto —dijo Janus—. Sólo es una falsa ilusión.

—¿Cómo estás seguro?

—Creo que sabría si he atacado a un aliado —replicó Janus sarcásticamente.

Finalmente, Glenn cayó, malherido. Janus, sin la más mínima seña de remordimiento, se volvió y trastabilló, saliendo del bosque. Momentos después, todo se volvió negro.

—Tú hiciste esto, Janus —habló Magus por fin—. Estoy sacando este y todos los demás eventos de tu mente.

Nuestras mentes, Magus —corrigió Janus—. Yo nunca haría-

—¿Así que aceptas que somos la misma persona? —Magus parecía sonreír.

Janus se calló. Miró con furia a Magus, quien calmadamente le devolvía la mirada. Finalmente, Janus respondió.

—No tienes poder sobre mí. Soy una persona independiente. Déjame ser.

—Tengo todo el poder que necesito sobre ti —replicó Magus.

Entonces Magus se desvaneció. Antes de que Janus pudiera responder, las imágenes regresaron, pasando ante sus ojos con rapidez. Esta vez, el ataque de Glenn se añadió. Janus cerró los ojos por instinto, pero, como antes, no sirvió de nada.

Gritó y cayó al suelo.

———

—¡Qué bien, finalmente está despertando!

—¿En serio¡Eso es genial!

—Rápido, trae algo de agua para él. Probablemente tenga sed.

—¿Y qué hay de la comida? Puede que también tenga hambre.

—Está bien, trae todo lo que consideres necesario.