PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 9
"Ilusiones y Engaños"


—¿Magus?

Janus levantó lentamente la cabeza al escuchar la voz. Las imágenes parpadeantes se habían ido, pero el ojo de su mente aún las rememoraba inconscientemente, casi como si se las hubieran grabado con fuego en su cabeza. Sus ojos reales, sin embargo, estaban viendo algo diferente. Detrás de él había un muro de madera.

Janus agitó la cabeza febrilmente y miró otra vez. Entonces entendió que no era un muro. Era un techo. Observando a su alrededor más exhaustivamente, se encontró con que yacía sobre una cama adentro de un cuarto.

—¿Magus, despertaste por fin? —vino la voz otra vez.

La voz venía del otro lado de una puerta. Janus saltó fuera de la cama rápidamente, y se tambaleó. Se apoyó con velocidad, y una ola de náuseas lo invadió.

El cuarto estaba balanceándose levemente, indicándole que estaba en un barco; el bamboleo era probablemente el origen de sus náuseas. Y la voz era bastante familiar. Se sobrepuso a su mareo y trastabilló hasta la puerta.

La persona del otro lado golpeó un rato más.

—¿Magus? .¡Es casi mediodía!

Janus sacudió la cabeza, preguntándose qué estaba pasando. Atravesó el cuarto y abrió la puerta de golpe, encontrando a Antold.

—Llegaremos a la isla en una hora más o menos —dijo Antold mientras Janus se le quedaba viendo—. Pensé que querrías algo de tiempo para prepararte—

—¡Dalton! —Janus se tambaleó a un lado cuando un giro súbito del barco lo tomó por sorpresa, pero se recuperó y se preparó para atacar a Antold.

Antold retrocedió al instante.

—¿Qué crees que estás haciendo? .¡Ya hemos pasado por esto!

—No mientas, Dalton —gruñó Janus—. En la isla, vi—

—¿En la isla? Pero si ni siquiera hemos llegado —Antold meneó la cabeza—. Dormiste un poquitín de más, debes haber estado soñando o algo así-

—No —Janus también meneó la cabeza—. Algo está pasando.

—Sólo fue un sueño —dijo Antold—. Cálmate un poco y encuéntrame en la cubierta. Los marineros en general son susceptibles a lo sobrenatural y a los presagios, y yo no soy la excepción. Puedes decirme lo que pasó.

—¿Sólo un sueño…? —repitió Janus.

—Te veré en unos minutos —Antold se volvió y caminó de regreso al pasillo que daba a la cubierta.

—Todo fue sólo un sueño —dijo Janus, cerrando la puerta.

———

Cinco minutos después, Antold se volvió hacia la puerta que acababa de abrirse. De ahí salió Janus, que se veía mucho más fuerte que antes. Parecía haberse recuperado un poco pensando detenidamente las cosas.

Janus llegó hasta la baranda, pasando junto a Antold, y simplemente se quedó viendo el océano. No dijo nada, sólo miró. La paciencia de Antold finalmente se acabó e inició la conversación.

—Así que… ¿cómo 'stás 'ora, Magus? —preguntó.

Entonces Janus sonrió. La sonrisa duró por un momento, y desapareció. Janus no respondió.

—Tomaré eso como un "bien" —dijo Antold y suspiró—. ¿Vas a hablar, o qué?

Janus permaneció en silencio un poco más. Antold sacudió la cabeza y se dispuso a voltearse e irse.

—Ahora sé lo que está pasando —dijo Janus por fin, casi sorprendiendo al capitán.

—¿En serio? Es bueno oír eso —respondió Antold alegremente, aunque había una mirada aprehensiva en su cara—. Odiaría llevar a una persona confundida a la mitad de la nada… Así que… ¿qué pasa?

—Nada.

Antold se rascó la cabeza y regresó a la baranda.

—Na', .¿eh? .¿Cómo 'stá eso?

—Todo esto es sólo un sueño —sonrió Janus otra vez—. Esto no es real, he estado dormido todo el tiempo, y todavía sigo dormido. POR ESO no podía sentir el frío o el dolor. POR ESO es que esas cosas están invadiendo mi mente. Sólo tengo una pesadilla.

—Qué interesan—

—Todavía no acabo, Antold —lo interrumpió Janus—. Antes de que todo esto pasara, estaba volando a través del helado aire de Zeal. Eso fue antes de que regresara a mi castillo. Aparentemente, perdí el conocimiento por el frío mientras regresaba a casa.

Janus empezó a reír. Antold se le quedó viendo. Sin embargo, no era una mirada de desconcierto o sorpresa, era una mirada de frío pensamiento calculador. Las manos de Janus se aferraron a la baranda.

—¡Ahora estoy tirado en alguna pila de nieve en medio de la nada, muriendo de congelación mientras duermo! —dijo Janus entre risas—. Voy a morir invariablemente.

—Creo que estás llevando esto demasiado lejos, Magus —dijo Antold finalmente.

Janus ignoró el "Magus". Soltó una mano de la baranda y sacó su hoz, que había colocado en su cinto antes de dejar su camarote. Agitó la muñeca y la guadaña despertó, sacando la navaja y extendiendo el bastón.

—No… ESTO es llevarlo demasiado lejos —repuso Janus, sonriendo.

Entonces tomó el arma con ambas manos, con el palo hacia arriba, y antes de que Antold pudiera detenerlo, se atravesó con ella. La hoja entró limpiamente en él, como si no tuviera costillas. Tampoco sangró.

Antold observó todo con indiferencia. Janus se sintió incómodo al ver la hoja sobresaliendo de su pecho, casi se estremeció. Era una reacción natural a la escena. Ver tu propia muerta en un sueño siempre parece impactante, aún si la anticipas.

Finalmente, la sacó y volvió a reducirla. Sin embargo, Antold sólo se encogió de hombros.

—¿Y? Eres un mago, puedes hacer eso.

—Tú no entiendes, no lo hice por ti —Janus meneó la cabeza—. TÚ ya sabías que estoy soñando, ni siquiera eres real. Estoy haciendo esto por mi cuenta. Estoy controlando mi sueño.

De repente, la sangre empezó a formar un charco sobre su pecho, a través de su capa. Janus jadeó y trastabilló hacia atrás, soltando la barandilla. La sangre rápidamente se derramó por sus piernas y sobre la cubierta, extendiéndose lentamente y dejando un rastro detrás de él mientras caía. Finalmente tropezó y cayó de espaldas.

—¿Qué está pasando? —gritó, aunque no estaba seguro de quién podría responderle.

Una presencia entró a sus sentidos y, repentinamente, entendió.

"Pensé que te gustaría ver eso. Yo creo que fue bastante divertido."

La figura rió rápidamente al terminar de decir eso y Janus se levantó lentamente, mirando a su alrededor. Antold lo estaba viendo con la misma indiferencia de antes, y no parecía estar haciendo nada.

—Sé que esto es un sueño, Magus. ¡Puedes dejar tus estúpidos juegos e ilusiones de una vez!

"No son juegos, son pruebas."

Algo empezó a materializarse frente a él, el aire formó un torbellino mientras eso aparecía. La negrura empezó a materializarse a su vez, empezando en la cubierta y creciendo lentamente. Finalmente, el torbellino se disolvió y una figura oscura encapuchada estaba de pie frente a él.

—Magus, no puedes jugar conmigo. Si somos la misma persona, soy tan fuerte como tú. Lo que haces no tiene sentido —sentenció Janus.

Magus negó con la cabeza.

—En cuerpo, tal vez. Pero, como ya te diste cuenta, esto es un sueño. Esta es una lucha mental, en la que cualquier cosa puede suceder. Somos dos personalidades, dos seres que usarán este conocimiento en dos formas distintas.

—Entonces, .¿porqué haces esto? .¿Cuál es el punto? —Janus empezaba a sonar molesto—. Estoy dormido en el ambiente más frío imaginable. Ese cuerpo va a morir en cualquier momento. No ganas nada sacándome de un cadáver.

—¿Has olvidado la visión que te mostré? —Magus sonrió ligeramente—. No estás bajo una tonelada de nieve en medio de una tormenta. Tú, o mejor dicho yo, Yo fui al Bosque Maldito para acabar con un viejo problema.

Janus permaneció en silencio, esperando oír más de la historia. Magus lo agradeció y continuó.

—Tú caíste en Zeal. Entonces yo pude tomar el control. Ya ves, somos dos personalidades en un mismo cuerpo, y sólo uno puede tomar el control a la vez, y el propietario depende de la gente, cosas, y eventos a su alrededor. Pero cuando uno está agotado de retener al otro, ese otro puede usurpar la mente y el cuerpo. Simplemente hice eso cuando perdiste el conocimiento.

»Tú retomaste el control cuando regresé a Zeal. Cuando vimos a Schala. Entre entonces y ahora, no pude retomar el mando.

—Si tú tienes el control, .¿porqué estás aquí y no "afuera" masacrando al resto del mundo? —preguntó Janus, con la voz rebosante de sarcasmo.

—Caímos durante mi batalla con Glenn. Quedé bastante herido, igual que él. Probablemente morirá. Traté de curarme, pero no pude. El cuerpo yace en algún lugar del bosque, inconsciente. Está demasiado exhausto mentalmente como para estar consciente, así que los dos estamos "enterrados" en el subconsciente, juntos.

»Cuando el cuerpo despierte, uno de nosotros tomará el control. El más rápido, o el más fuerte. Pero tú sabes, todavía no he terminado con mi venganza sobre los otros, así que no te cederé el control así como así.

Janus asintió, entendiendo las acciones del otro, pero sin aceptarlas. Él tampoco se rendiría sin una batalla.

—¿Y cuándo despertará nuestro "anfitrión"?

—Pronto, muy pronto —dijo Magus—. Así que, como puedes ver, para mí es ahora o nunca.

Antes de que Janus pudiera reaccionar, Magus había sacado su guadaña y lanzado el primer ataque. La hoja entró horizontalmente en su pecho, creando una perfecta curva. Entonces, en vez de sacar la navaja, la subió con una fuerza increíble y Janus dejó el suelo.

Magus lo sostenía a bastantes pies del suelo, inspeccionándolo. Janus tomó el bastón de la guadaña, intentando arrancarse de ella. No sangró, pero no le importó.

—Desafortunadamente, una pelea física no bastará. Somos dos "entidades" dentro del cuerpo real; simples avatares creados por nuestras mentes basados en como nos percibimos a nosotros mismos —explicó Magus con calma.

Janus miró por sobre su hombro un instante, hacia la baranda. Pero Antold ya no estaba.

—¿Y él?

—Era algo creado por mi mente. Estamos compartiendo el mismo "mundo subconsciente". Lo que coloque en este mundo lo verás tú también. Podemos combatir como si fuéramos dos personas distintas aquí.

—Pues vamos a ver… —sonrió Janus.

Algo agarró a Magus por detrás, jalándolo y arrojándolo al aire, por sorpresa; dejó caer su guadaña y dio vueltas en el aire, para aterrizar sobre la cubierta cerca del timón. La guadaña cayó al lado de Janus, que la desencajó y la arrojó.

Frente a él, Glenn caminaba lentamente hacia Magus. Janus se concentró, haciendo que la aparición de Glenn desenvainara su espada, la Masamune. La debilidad de toda la magia y de quienes la usaban. Algo que Magus temía.

Magus rodó, alejándose, mostrando que el miedo lo estaba sobrepasando. La espada cortó el barco. Magus retomósu auto-control en un instante, y antes de que Janus pudiera pensar la próxima maniobra de Glenn, Magus había tomado a la rana y la había arrojado por la borda.

—No estuvo mal, pero todavía eres un novato cuando de eso se trata —se mofó Magus.

Tras él, Azel y Antold aparecieron del éter a su alrededor.

—Pero los novatos no pueden con esto. Se necesita a un profesional para manejar a dos a la vez.

Sin embargo, la atención de Janus estaba centrada en otra cosa. Podía sentir un ligero tirón, algo que lo jalaba. Por alguna razón, no podía decir en qué dirección. Miró a Magus, que seguía hablando.

¡Estoy despertando!, pensó Janus. Probablemente él también recibe el mismo tirón, pero no se ha dado cuenta porque está muy ocupado en hablar.

Janus reflexionó rápidamente en lo que había dicho Magus antes: "Cuando el cuerpo despierte, uno de nosotros tomará el control. El más rápido, o el más fuerte."

El más rápido.

—Si planeas intentar crear gente para que me ataque, espero que... —seguía Magus, pero fue interrumpido.

—Adiós, Magus. Me regreso al mundo real.

Entonces, se concentró y el mundo a su alrededor se rompió como si fuera de cristal.

———

—Traigo el agua.

—Bien, acércala; todavía no está del todo despierto, pero ya casi.

La figura con el agua le pasó la taza a la otra.

—Sostén esto, voy por algo de pan.

—Date prisa, Lucca. Ya viene —dijo de repente la figura arrodillada.

Y el durmiente despertó.