PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 10
"Un mundo de confrontaciones"
—Gracias al Cielo que ya estás despierto —exclamó Marle, dándole un poco de agua a la figura.
Él la tomó sin preguntar y empezó a beber. Mientras lo hacía, Lucca regresó al cuarto con algo de pan. Se lo dio a Marle, quien lo tomó y se volvió para tomar el vaso vacío.
—Aquí tienes —dijo, entregando el pan.
—¿Podrías decirnos qué pasó? —preguntó Lucca con curiosidad.
Marle se levantó y fue a rellenar el vaso son agua mientras Lucca se sentó para escuchar la historia.
—Magus… —empezó con la voz jadeante—. Me atacó.
—¿Porqué haría eso? Creí que estábamos en paz con él —inquirió Marle.
Glenn meneó la cabeza. Le dio otra mordida al pan y continuó.
—No tengo idea, todo pasó de repente. Se veía diferente a como era antes, parecía tener un rencor hacia mí.
Glenn terminó el pan y Marle le dio el agua. Bebió mientras su otra mano recorría los vendajes que sabía que estaban ahí.
—¿Lo vieron?
—No, tú estabas tirado solo —negó Lucca.
—Fui capaz de herirlo gravemente, no podría haber ido lejos —remarcó Glenn, recostándose en su "cama"—. Iré a buscar su cuerpo cuando me haya recuperado.
—No, no lo harás —lo interrumpió Lucca—. Nosotras lo haremos por ti. Todavía necesitas descansar.
Glenn tosió un poco y volvió a hablar.
—De todos modos, .¿qué las trajo aquí? Encuentro una gran coincidencia el que hayan venido de visita tan rápido desde mi caída.
Marle sonrió.
—Creo que sí tuvo algo de coincidencia. Pero el quinto aniversario de la derrota de Lavos es en dos semanas y habíamos decidido venir e invitarte a una reunión.
—Reunión… —balbució Glenn—. ¿Ya han pasado cinco años?
—Sí… pero, coincidencia o no, tuvimos suerte de haberte encontrado a tiempo —agregó Lucca.
—¿Dónde está Crono, entonces? .¿Olvidó el viaje?
—Vino —le aseguró Marle—. Lo enviamos a Dorino para que trajera unas medicinas para ti. Regresará en un par de días.
Glenn cerró los ojos y asintió, cayendo dormido otra vez. Lucca y Marle intercambiaron una mirada y asintieron. Algo estaba mal, las dos lo sabían.
———
El brillo blanco alrededor de Janus se desvaneció lentamente, para ser reemplazado por un mundo negro. No sabía lo que estaba haciendo, pero sentía que se dirigía en la dirección correcta. Lentamente, empezó a arrastrarse a la evidente conciencia de su anfitrión. Tenía que hacerlo, si Magus tomaba el control otra vez, algo malo pasaría, sin dudarlo.
El dolor lo golpeó, haciendo que retrocediera. Se arrojó desde la oscuridad a su alrededor, estremeciéndose por el inmenso sufrimiento que repentinamente se le presentaba. Sabía que estaba despertando.
El mundo a su alrededor se tornó borroso, el negro se erizaba y cambiaba de forma; el color empezó a invadir su visión, girando a su alrededor en una mezcla confusa. También empezó a percibir ruido, aunque no podía distinguir nada de él.
Janus sintió una presión dura a su lado, algo frío. Los colores continuaron cambiando, tomando forma lentamente. Entonces comprendió que el ruido que escuchaba eran los sonidos de un bosque.
El dolor siguió, pero podía soportarlo. Lentamente abrió los ojos, enfocando los colores. Aunque todavía no podía ver del todo bien, sabía que estaba viendo los árboles que crecían a su alrededor. Estaba de vuelta.
"No tan rápido."
Algo rasgó su mente súbitamente, haciendo que sintiera que su cabeza estallaba. Janus gritó y sujetó su frente, con las venas sobresaliendo de su cara roja. El dolor se intensificó y extendió el brazo, arañando el suelo frente a él. Lentamente empezó a jalarse a sí mismo, arrastrándose hacia un destino que no le importaba.
"No has terminado, todavía tengo control parcial."
La voz de Magus estaba llena de rencor y desprecio hacia Janus, obviamente por el hecho de que él estaba usurpando lo que Magus pensaba era suyo por derecho propio. Janus siguió arrastrándose sobre el pasto, gritando por el dolor acuchillante de su cabeza.
Entonces perdió el conocimiento.
———
—¿Escuchaste algo? —preguntó Marle, inclinando la cabeza.
—Creo que sí —asintió Lucca.
Los gritos se volvieron más fuertes, permitiéndoles determinar la localización de su fuente. Rápidamente, empezaron una carrera a través de los bosques, hacia el misterio. Pero antes de que hubieran llegado demasiado lejos, los gritos se detuvieron. El silencio regresó.
Disminuyeron su velocidad, buscando el sitio de donde había venido la voz. No encontraron nada más que árboles. Habían perdido el rastro.
—Creo que está por aquí, en alguna parte —dijo Lucca titubeante, dirigiéndose a su izquierda.
Marle se encogió de hombros y siguió avanzando. Si registraban el área por separado, una de ellas encontraría la voz. Recorrió el bosque rápidamente, pasando sobre rocas y árboles caídos, buscando alguna clase de señal. Entonces, la voz de Lucca le llegó desde atrás.
—¡Lo encontré!
———
Janus volvió a abrir los ojos lentamente, forzando su mirada a través del dolor y el desdibujo para ver a alguien acercándose a su cuerpo. La persona lentamente caminó hacia él y con cuidado se agachó frente a él, dejándolo ver que era Lucca.
—Ayúda…me —dijo roncamente.
Lucca no respondió. Miraba sobre su hombro, como si esperara que alguien más viniera. Entonces sintió sus manos en sus brazos mientras intentaba levantarlo. Lo arrastró lentamente, recargándolo al fin contra un tronco. Después, se alejó un poco y lo examinó. Tras ella, Marle caminó lentamente, entrando al claro.
Janus se les quedó viendo a las dos, preguntándose cómo habían llegado a ése lugar, porqué estaban ahí. Las dos intercambiaron una mirada, y volvieron a verlo. Finalmente, Lucca habló.
—¿Porqué lo hiciste, Magus?
Magus.
Janus meneó la cabeza.
—Ayúdenme… por favor.
—¿Porqué? Intentaste matar a Glenn —saltó Marle mordazmente—. Tú te hiciste esto.
—¡NO! —Janus se encogió de dolor por la tensión, pero se forzó a continuar—. Fue Magus, yo no…
Se dio cuenta de que tenía problemas para hablar, y su vista se estaba oscureciendo. Estaba perdiendo el control otra vez. Y si eso pasaba, Magus lo recuperaría. Levantó la mirada hacia las dos suplicantemente.
Marle agitó la cabeza.
—Hablaremos de eso después. Por ahora, te llevaremos de regreso a casa de Glenn para que podamos averiguar que está pasando.
—Sí —acordó Lucca—. Será mejor que descanses ahora, Magus. Este viaje no será nada placentero, considerando que no tenemos una camilla para ti.
"Sí. Ve a dormir."
—No —Janus sacudió la cabeza—. Yo no… pe-permitiré…
—Estás exhausto, Magus —dijo Lucca, con una mirada de desagrado.
Janus agitó la cabeza dolorosamente. Marle suspiró, y lo apuntó con una expresión de concentración.
—Me temo que no puedes opinar —dijo, liberando el hechizo.
La energía rodeó a Janus, envolviéndolo con un toque tranquilizador. Nubló su mente, intentando disminuir el flujo de sangre para dejarlo dormido. Janus peleó contra eso, tratando de encontrar una manera de prevenirlo.
"¿Considerarías éste el mayor error de su vida?"
Janus gritó al escuchar la voz, haciendo que Marle y Lucca retrocedieran. Aparentemente, no podían escuchar a Magus. Pero Marle no detuvo su hechizo. Janus empezó a girar y retorcerse mientras trataba de combatirlo, entonces se deslizó del tronco y cayó sobre su espalda, gruñendo de dolor.
"De prisa, de prisa, de prisa…"
—¡Cállate! —gritó Janus, girándose e intentando arrastrarse otra vez.
—Estás perdiendo el poco respeto que todavía te tengo —dijo Marle—. Atacaste a un amigo y no voy a detenerme por nada que digas o hagas.
No podía pelear más. Estaba muy débil; físicamente por sus heridas, mentalmente por su batalla contra Magus. Lentamente, sus ojos empezaron a cerrarse. Empero, no se rindió.
"Duérmete, duérmete, duérmete…"
—Justo a tiempo —anunció Marle, al ver que los ojos de Janus se cerraron completamente y perdía noción de sus alrededores.
Antes de que cayera al olvido, escuchó una última frase.
"Sé mi cuerpo y seré tu mente."
———
—Aah, vaya que puede dar pelea —dijo Lucca, inclinándose y levantando a Magus por las piernas.
Marle se estiró a agarró sus brazos, levantándolo del suelo. Gruñó por el esfuerzo, estaba un poquito pesado.
—… algo parece estar terriblemente mal.
—Exactamente. Supongo que por eso fue que decidiste no matarlo. —replicó Lucca.
—Decidí no matarlo porque no podía. Él me habría noqueado si lo intentara.
—No puede, fue drenado por la Masamune.
—No pensé en eso —dijo Marle dudosamente.
—Como sea… sabes que algo va a pasar tanto como yo.
—Po… —empezó Marle.
Entonces una gran fuerza en el aire entre ellas se centró alrededor de Magus. Una desgarradora explosión de energía las golpeó y las arrojó. El cuerpo cayó duramente mientras las otras dos eran lanzadas al bosque.
Lentamente, Magus se levantó. Extendió sus manos y concentró su mente. Las heridas en su cuerpo empezaron a cerrarse, las cicatrices se suavizaron hasta ser piel normal. Marle y Lucca se levantaron aprehensivamente, mirando eso con algo cercano al temor.
Cuando la mayoría de sus heridas estuvieron curadas, Magus se detuvo y empezó a alejarse. Iba hacia la cabaña de Glenn. Lucca reunió su valor y lo persiguió, con Marle a la zaga.
—¡Alto, Magus! —gritó Lucca, para ser otra vez arrojada por el aire por la magia recuperada de Magus, pasando junto a Marle y casi golpeándola. Marle miró atrás para ver a Lucca golpear un árbol, desando haber traído su ballesta. Lucca lenta y tambaleantemente se puso en pie, indicando que estaba bien. Marle se volvió y encaró a Magus, preparando otro hechizo para dormir.
Magus se dio cuenta, y se volteó para verla. Antes de que ella pudiera soltar su magia, él ya había lanzado la suya. La esencia la golpeó, y Marle se vio envuelta en llamas. Un calor increíble la atacó, y sintió que su cabello se chamuscaba. Instintivamente, cambió su hechizo a su alrededor antes de lanzarlo.
El hielo surgió a su alrededor, bloqueando el fuego, pero también sellándola por un momento. Vio a través de las borrosas lentes de hielo cómo Magus se concentraba en Lucca.
Las llamas a su alrededor murieron y removió el hielo. Lo miró por un momento e intentó acercarse otra vez a él.
—¿Qué pasa contigo, Magus?
Magus se volvió hacia ella y sonrió. No era una sonrisa de felicidad ni de reconocimiento. Marle entendió en ese momento que estaba en graves problemas.
Antes de que pudiera hacer algo, el suelo alrededor de Magus explotó con un rocío de fuego, tierra y rocas. Marle miró atrás de ella para ver que Lucca acababa de usar su magia. Lucca corrió para llegar junto a Marle.
—¿Estás bien? —le preguntó.
—Por ahora.
Los restos de polvo se aclararon, revelando un cortado y herido Magus. Un escudo brillaba a su alrededor, mostrando que había prevenido la mayor parte del daño. Dejó caer el escudo y volvió a extender sus manos.
—Acabemos esto.
La tierra a sus pies se quebró y se quemó, empezando a moverse y temblar. Lentamente, Magus se elevó del suelo con levitación. Inclinó su cabeza hacia atrás y cerró los ojos, concentrándose totalmente en este golpe mortal.
—¿Qué está pasando? —preguntó Marle, retrocediendo incómodamente.
Entonces el movimiento se esparció desde su centro bajo Magus, empezando con lentitud, pero incrementando su velocidad. Se barrió circularmente bajo el mago, y el círculo aumentaba su diámetro.
—Eh, corre —dijo Lucca rápidamente.
—¿Qué? —Marle se volvió hacia Lucca, confundida, pero sólo se topó con el aire. Inclinó la cabeza hacia atrás para ver que Lucca ya estaba a varios pasos de ella. Marle no necesitó un empujón. Corrió, alcanzando a Lucca con lentitud.
Entonces hubo una explosión atrás de ellas, con un sonido ensordecedor. La onda de choque que salió de Magus se esparció rápidamente. Las rocas bajo ella fueron arrojadas al aire con violencia y los árboles en su camino fueron derribados.
Pero Marle no miró atrás. Aumentó su velocidad y encontró que Lucca se estaba quedando atrás. Eso cambió un momento después cuando la sacudida la hizo trastabillar un poco. Sin disminuir su velocidad, Lucca tomó su brazo al pasar, y empezó a arrastrarla. La caída dolió, pero a Marle no le importó mucho que digamos.
De repente sintió que algo la empujaba desde atrás, la onda de choque la estaba alcanzando. Entonces dejó de sentir el suelo y se encontró en el aire. Lucca intentó sujetar su tobillo, pero fue jalada hacia atrás. Perdió el equilibrio y cayó de espaldas mientras Marle desaparecía de su vista. Sintió, más que ver, que algo más fuerte venía hacia ella.
Momentos después, la devastación había acabado.
———
Dentro del Bosque Maldito había un gran círculo de destrucción. Árboles caídos y chamuscados humeaban sobre el suelo desigual y lleno de rocas. En un círculo de 400 metros de diámetro se asentaron los remanentes del hechizo.
En el humo, una figura caminaba lentamente. No había la más mínima señal de remordimiento en su cara, ni de ninguna otra emoción existente. Sólo una mirada de calma interminable y atemorizante.
Magus miró a su alrededor por un momento, buscando posibles restos de las dos. No hubo señales de ellos, probablemente estaban enterradas bajo los escombros. Magus sonrió por un momento, entonces se volvió y se fue. Regresaría a casa de Glenn y terminaría el trabajo.
Glenn y la Masamune eran las dos únicas amenazas frente a él. Si podía librarse de ellos, nada podría detenerlo. Era un hecho.
La figura se alejó, desapareciendo tras el humo, que cambió de forma y se dividió en el viento.
