Disclaimer estándard aplica.
Notas de la autora:
Gracias a su respuestas positivas en "Noches", pensé que sería bueno ir traduciendo al españollos one-shots en los que he estado trabajando para mi colección IchiRuki: Death Butterflies. Espero poder alcanzar la versión de lo que ahora llamaremos¡Mariposas! Espero les guste. ¡Reviews por favor!


Atardecer
17.03.2005 / Traducción: 06.06.2005

El cielo al atardecer en Karakura siempre es igual todos los días; al menos, lo es para él. No hay duda de que es una vista hermosa. El sol siempre hace que el cielo se vea como si estuviera formado por capas en colores azules y morados y rosas, en naranjas y amarillos. La ciudad apenas si esta nublada este día en particular y el clima es bastante agradable, con esas brisas ocasionales que hacen que las hojas caídas de los árboles bailen sobre las calles de concreto.

Mirar esta escena a diario en su camino a casa de la escuela, sin embargo, hace de esto algo rutinario e insignificante para Ichigo. Es bonito, sí, pero no alcanza a capturar la atención del joven de quince años.

Además, no ha disfrutado mucho de una puesta de sol en un buen tiempo, no desde que era muy pequeño de cualquier forma.

Y aún así, aquí esta, parado junto a Rukia y observándola mientras ella cae encantada con el escenario. Él no logra entender que es lo que la fascina de tal forma; como el cielo rosa y morado la hace agarrar el barandal más fuerte, abrir grande sus ojos azules y sonreír como si hubiera visto la cosa más bella del mundo.

El cabello negro de Rukia se mueve con el viento, a veces ocultando su rostro de su vista y otros permitiéndole al muchacho meditar acerca de su expresión distante. Sienta bien en realidad, para la muerte ver el final del día. No hay nada fuera de lugar en esta escena.

Ella pausa brevemente para mirarlo expectante, sus ojos cuestionándole entusiastamente. No hay entrecejo fruncido, no hay miradas malhumoradas, ni sonrisa mordaz en su rostro pálido cuando ella lo confronta.

Ichigo suspira débilmente, rendido.

"De acuerdo, de acuerdo," él contesta con resignación a la pregunta silenciosa de la shinigami. Se pasa los dedos por los cabellos anaranjados, y luego mete ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón y mira hacia delante. "Cinco minutos, Rukia, Sólo cinco¿entiendes?"

Ella sonríe, satisfecha. "Esta bien."

Él sol se pone. Y ellos estarán ahí para decirle adiós hasta que la noche cae sobre ellos.